D! PPGZ no me pertenecen, algunos personajes están inspirados en el libro "Soy el número Cuatro" y el videojuego "SoulCalibur IV"

En la escuela se estaba llevando a cabo un enfrentamiento fuerte. Ambos combatientes tenían la fuerza suficiente para destruir a su adversario, sin embargo, era eso lo que mantenía la pelea equilibrada.

Por otra parte un joven espectador, se decidía entre: ayudar a su enemiga o permitir que aquel ser la destruyera. Si escogía la primera opción seguramente sería tildado como traidor por parte de sus hermanos, si escogía la segunda tendría que haber huido hace rato para evitar ser su siguiente víctima y era claro que aquella criatura no lo veía como un amigo, pensar en ello le provocó escalofríos al recordar la desagradable escena en la que éste lo lamía.

Estaba por huir pero por alguna razón no podía, sentía que su corazón le hacía un llamado a actuar y ser valiente; dos ideas pasaron por su mente: Butch, eres un idiota muy cursi, pero, ¿realmente vas a escapar y dejar a aquella chica?

Pensar en lo heroico que sería le provocó una risa burlona, debía ayudarla, ver luego a su enemiga, postrándose a sus pies agradeciendo por el acto de valentía sería una sensación espectacular.

Sin que ese ser lo notara, entró rápidamente a la habitación en la que se hallaban para buscar algo con que golpear a aquel ser. En cuanto lo hizo, sus ojos se posaron en el agujero donde hace algún rato se encontraba la criatura, por la mente del verde se plasmó una idea que le provocó una sonrisa.

-¿Ya te rindes?- preguntó el ente con un tono amenazador.

-¿Rendirme?- bufó- ¡Esa palabra no está en mi vocabulario!- gritó arremetiendo contra éste y propinando un golpe certero.

La bestia voló algunos metros lejos de ella, para luego contorsionarse en el suelo y correr hacia la PPGZ, se le veía bastante irritado. Kaoru no entendía por qué seguía con fuerza para atacarla una y otra vez, estaba cansada pero no podía bajar la guardia.

La azabache sostuvo su martillo con fuerza y cuando la criatura se abalanzó sobre ella, saltó lo suficientemente alto como para esquivarla. Sin perder si quiera el impulso con el que iba, el ente se giró y se lanzó a los pies de la oji verde.

Kaoru lo esperó lista para golpearlo, pero…

La PPGZ no entendía que había sucedido, hace un rato la bestia estaba ahí y en un abrir y cerrar de ojos había desaparecido. Alerta comenzó a recorrer el lugar con la mirada, no podía permitir que la sorprendiese.

No lograba encontrarlo por ninguna parte, pero aun así seguía cerca, podía escuchar su macabra risa extenderse por toda la escuela. Agarró con fuerza su martillo y tragó saliva, aquel ente debía estar esperando la oportunidad para arremeter contra ella.

Por otra parte, Butch había saltado al agujero hecho por la azabache y se había dispuesto a avanzar por los pasillos de abajo para luego atacar aquel ser desde atrás.

De repente, se oyó un sonido estruendoso en el salón en el que se encontraba, Butch temeroso tragó saliva y sostuvo fuertemente el bate que había tomado en una de las aulas.

-¿Quién anda ahí?- preguntó nervioso al sentir una nueva presencia.

-Ésta pelea no es tuya mocoso- inició diciendo aquel ser- Mejor vete, antes de que te mate a ti también.

Butch estaba aterrado, aquella sentencia le quedó sonando en la mente como un eco bastante perturbador que no deseaba escuchar más.

La criatura notó la incomodidad del joven y decidió jugar un poco con él, así lo mantendría ocupado y podría evitar cualquier tipo de interrupción.

-No te tengo miedo- contestó Butch con una voz que detonaba terror absoluto.

El ente al escucharlo esbozó una aterradora carcajada que le heló la sangre al Rowdy.

-Pensaba acabar con aquella niñita y dejarte, pero, ahora quiero jugar un poco contigo.

Al pronunciar aquellas palabras, Butch comenzó a observar como todo a su alrededor parecía cambiar, el aula comenzó a llenarse de estudiantes que reían y charlaban.

En su afán por ayudar a la PPGZ no se había percatado de que se hallaba en su salón, pudo ver a todos sus compañeros. El Rowdy estaba visiblemente confundido, ¿acaso había soñado todo eso de la criatura y su enemiga enfrentándose?

-Butch- lo llamó una voz bastante conocida por él.

-¿Kaoru?

-¿Qué tienes?- preguntó la azabache un tanto preocupada.

-No… nada, es sólo que…

-¿Qué pasa? ¿Te sucedió algo acaso?

Era cierto que Butch no entendía algunas cosas pero estaba seguro de que algo no estaba bien, ¿cómo era que Kaoru estaba tan interesada en él?

-¿Desde cuándo te interesas tanto por mí?- cuestionó serio el Rowdy.

-Bueno… yo- comenzó levemente sonrojada- desde que… tú me gustas.

Butch estaba sorprendido por la repentina confesión de la azabache, jamás pensó que eso realmente pasaría pero algo lo detenía.

-¿Qué pasa Butch? ¿Te molestó lo que dije?- preguntó un tanto desanimada.

-No es eso- comenzó el Rowdy con una sonrisa en el rostro- es sólo que… Kaoru es demasiado boba como para aceptar que le atrae un galán como yo-dijo golpeando fuertemente la cara de la PPGZ con el bate.

Tras haber hecho esto, Kaoru se mantuvo con la cabeza abajo. El resto del grupo había bajado la mirada también, de repente la azabache comenzó a llorar y luego cuando Butch creyó que realmente lo había arruinado, ésta dio paso a una risa escalofriante.

-Creí que me amabas- dijo la supuesta Kaoru con el rostro fuertemente lastimado por el golpe y con una voz que parecía sacada de una película de horror.

Butch comenzó a respirar agitadamente, estaba asustado, todos los estudiantes que se encontraban allí empezaron a desplomarse súbitamente y contorsionarse en el suelo para luego convertirse en una masa oscura que se acercaba despacio a la PPGZ, adhiriéndose a ésta como masas repugnantes que emanaban un hedor fétido.

-Sé mío para siempre- dijo la azabache con un tono bastante tierno pero con una sonrisa retorcida.

Al Rowdy le temblaban las piernas, estaba aterrado viendo como la supuesta Kaoru comenzaba a transformarse en la criatura de hace un momento.

El ente le dedicó una sonrisa siniestra para luego abalanzarse sobre él. El oji verde golpeó con el bate a la bestia deteniendo su ataque, sin embargo, no le causó nada en absoluto, aquel ser levantó su mirada desde el suelo hacia el Rowdy y se acercó lentamente hacia él, arrastrándose como una víbora que está por alimentarse de su presa.

Faltando poco para llegar a él, ocurrió algo inesperado…


Boomer al notar la ausencia de su contraparte, tomó el par de dijes y los guardó en su bolsillo; ahora tenía que encontrarla, sin embargo, la tarea iba a ser un poco complicada…

Ya se acercaba la hora de presenciar los juegos artificiales y poco a poco comenzaba a llegar más y más personas, cada vez le era más difícil movilizarse.

Estuvo atento pero no la veía por ninguna parte, llevaba varios minutos caminando y esquivando personas, en un momento se detuvo y observó detenidamente a su alrededor hasta que la ubicó en uno de los puestos de venta de ropa.

El Rowdy soltó un suspiro y se acercó lentamente hacia ella, estaba agradecido con lo que fuese que hubiese llamado la atención de tantas personas hacia una de las bancas cercanas, gracias a eso logró ubicar rápidamente a la rubia.

Miyako seguía concentrada probándose vestidos y contemplándose en el espejo, aún no se había percatado de la presencia del oji azul, por otra parte la chica que atendía allí sólo le dedicó una sonrisa al muchacho.

-Ese te queda muy bien- comentó la chica al ver la PPGZ con un kimono aguamarina -¿tú qué opinas?- preguntó al Rowdy.

-Te ves preciosa- contestó observando con ternura a la rubia de tirabuzones.

Miyako se sorprendió al escuchar la voz de su contraparte.

-¡Boomer!- le saludó sonriente- siento haberme ido, es sólo que…

-Descuida- la interrumpió- ese kimono te queda bien, deberías usarlo durante el resto del festival- le sugirió tomando su mano y haciéndola girar sobre sí misma para lucirlo.

-¿Tú crees?- preguntó la rubia.

-¡Seguro!

-Oh no sé, mejor me cambiaré- dijo mientras se dirigía al vestidor.

-Señorita, compraré el vestido- se dirigió el Rowdy a la vendedora.

-De acuerdo.

Ambos se dirigieron a la caja registradora para pagar el vestido, cuando la rubia se acercó, Boomer la esperaba afuera con una bolsa escondida detrás.

-¿Por qué habrá tanta gente reunida aplaudiendo y gritando?... ¡oh! ¿Qué escondes?- preguntó curiosa, olvidando al tumulto de personas.

-Es para ti, ve a ponértelo, te espero aquí.

Miyako un poco confundida, tomó la bolsa y al mirar su contenido se sorprendió al ver el kimono que hace un momento se había probado, rápidamente miró a su contraparte quién la miraba orgulloso y feliz de su presente.

La PPGZ le agradeció con la mirada y se dirigió al baño para cambiarse, tras algunos minutos, salió vestida con su nuevo kimono, se sentía hermosa y feliz.

Boomer estaba sentado en una banca junto a un gran árbol, tenía en su mano una pequeña cajita que contenía ambos dijes, estaba nervioso y sonrojado, pensando en cómo se vería puesto en Miyako.

-Qué chica tan linda- dijo un grupo de chicas que pasaba junto al Rowdy.

Aquel comentario sacó de sus pensamientos al rubio, lentamente levantó su mirada para encontrarse con una hermosa rubia de tirabuzones que se acercaba, Boomer no pudo evitar sonrojarse, se veía preciosa, aquel kimono le queda muy bien y estaba seguro de que no se vería así en ninguna otra persona.

-Boomer- empezó diciendo la PPGZ- gracias por tu regalo.

-Amm… Mi… Miyako- balbuceó aún anonadado por su encantadora compañera.

-¿Qué pasa? No… ¿no me queda bien?- preguntó sonrojada.

-No es eso, te ves preciosa- comentó sonriente acercándose a ella.

La oji azul bajo la mirada y se sonrojo por el halago de su contraparte. El Rowdy la rodeó con los brazos cosa que sorprendió a la rubia, sonrojándola más, en cuanto éste se separó, Miyako sintió algo en su cuello.

-¿y esto?- preguntó tocando con su mano la cadena.

-Es un obsequio- dijo con tono apenado- yo… yo tengo la otra mitad.

-Gra… gracias Boomer- contestó la rubia notando el nerviosismo del Rowdy.

-Bueno… entonces, amm ¿vamos?- preguntó nervioso mientras le ofrecía su brazo.

-Vamos- contestó la rubia tomando el brazo de su contraparte.

Ambos comenzaron a caminar dejando a varios suspirando y expresando ternura por la pareja.


Hiroshi había sacado de la bochornosa escena a la pelirroja, cosa que agradecía totalmente puesto que realmente se estaba sintiendo incómoda.

-Gracias - le dijo la PPGZ recuperando el aliento.

-Aquí estarás bien- le contestó mientras se aseguraba de que no los hubieran seguido.

Momoko dio un vistazo a su alrededor, jamás había estado allí, era un lugar hermoso. Estaban rodeados de flores, árboles y se podía escuchar el sonido de una cascada.

-¿Qué lugar es éste?- Preguntó la PPGZ acercándose a Hiroshi el cual observaba la cascada.

-Sólo un lugar seguro, puedes venir aquí siempre que te sientas desanimada o asustada.

Momoko dejó escapar un suspiro y observó sonriente el curso del agua, era relajante y la hacía sentir tranquila.

Hiroshi observó la reacción que provocaba la cascada en ella y comenzó a alejarse.

-¿A dónde vas?- cuestionó la pelirroja al notar la retirada de aquel chico.

-Debo irme- contestó mirándola serio.

-Ya veo, tal vez podríamos salir otro día- sugirió la PPGZ.

-¿Salir?- preguntó ladeando la cabeza.

-Sí, salir; podríamos comer helado de nuevo.

-Pero no querías comer helado.

-No era eso, es sólo que… bueno olvídalo, ¿te parece?- preguntó.

-De acuerdo- contestó luego de meditar un poco.

Hiroshi se fue dejando a una Momoko confundida por las cosas extrañas que habían pasado con la aparición de aquel chico, pero feliz de haberlo conocido, sentía que sería una persona muy especial para ella.


Mientras muchas personas disfrutaban del festival, un chico veía como la muerte se aproximaba en forma de una criatura aterradora y oscura que serpenteaba por el suelo buscando acabar con su vida, sin embargo, el final no llegó…

Se escuchó un estruendoso ruido, el techo había cedido y sobre la cabeza de la criatura yacía un martillo.

Butch no pudo evitar soltar un suspiro de alivio, seguido de ello, dirigió su mirada a la dueña del martillo que acaba de aparecer por el agujero del techo.

-¡De nada!- dijo la azabache sonriente.

-No creas que te voy a agradecer niña tonta.

La PPGZ rodó los ojos con una sonrisa ladina, se acercó al martillo y lo tomó por el mango, el Rowdy observaba la escena con los brazos cruzados, de repente, un oscuro brazo atrapó la mano de la verde.

-¿Acaso creíste que se había acabado la fiesta?

La criatura se levantó del suelo aun inmovilizando a Kaoru, y con fuerza la lanzó contra Butch, el cual intentó atraparla, resultando ambos en el suelo.

La bestia pasó a tener un semblante serio y tenebroso que mostraba su enojo… el reflejo de sus ojos denotaba odio y ansias de matar.

Los ojos de Butch se posaban en aquel ente y en la azabache que reposaba en sus brazos. Estaba inmóvil, la había lanzado con tanta fuerza que al caer, su cabeza rebotó en el suelo y la dejó inconsciente.

Aquel ente observaba la pareja y de su interior brotó una aterradora carcajada que no podía significar otra cosa más que un presagio de lo que estaba por suceder, una muerte segura.

Lentamente cerró los ojos y comenzó a decir una especie de plegaria que daba paso a una extraña energía oscura que empezaba a rodearlo.

Estaba asustado, pero si se queda ahí sin hacer nada, los iban a matar a ambos; con cuidado se levantó tomando a la PPGZ en sus brazos, tragó saliva y al ver que aquella criatura estaba tan concentrada en su oración decidió caminar sigilosamente y sacarlos a ambos de allí.

De vez en cuando giraba la cabeza para asegurarse de que el ente permaneciera en la misma posición, faltaban pocos pasos para llegar a la puerta hasta que en un abrir y cerrar de ojos esa figura maligna apareció frente a él aún con los ojos cerrados.

-¿Pensabas ir a alguna parte?- cuestionó con una voz siniestra.

El Rowdy tragó saliva y comenzó a retroceder lentamente, hasta que chocó contra algo, estaba seguro de que era aquella bestia, de repente algo lo golpeó por detrás tan fuerte que hizo que chocara contra la puerta.

Aterrado y adolorido por la herida que tenía en la frente, buscó con desespero a la azabache, pero no la veía.

-¿Buscabas esto?

La PPGZ estaba boca abajo colgando de una especie de tentáculo que sobresalía de la espalda de aquel ser maligno, Butch no estaba seguro pero parecía que aquellas extremidades se movían libremente casi como si tuvieran vida propia.

-La puerta está ahí, lárgate- ordenó la criatura con voz gélida.

Era verdad, estaba justo frente a la puerta y podía simplemente escapar de aquella extraña situación; la cabeza le daba vueltas, le dolía y se sentía mareado, ¿realmente debía escapar? Podría hacerlo, pero, por alguna razón pensar en esa opción no hacía más que crear en el mismo sentimientos de vergüenza ante una idea tan cobarde.

Olvidando por completo su presencia, la criatura olfateo a la azabache y con una sonrisa siniestra comenzó a profesar una extraña plegaria que parecía una especie de invocación.

Tras algunos segundos, frente a la criatura comenzaba a formarse un remolino de colores oscuros que daban forma a un portal que parecía conectar con el mismísimo infierno.

Al parecer la bestia pensaba arrojarla al infierno y disfrutar de su eterno sufrimiento.

Era ahora o nunca…

Butch con sigilo tomó una de las astillas que quedaban en el suelo producto del agujero del techo, la tomó fuertemente y corrió hacia la bestia para atacarla, lamentablemente aquel ser notó la intención del Rowdy y con uno de sus tentáculos lo agarró fuertemente por el cuello, levantándolo del suelo y estrujándolo.

La vista del verde comenzaba a nublarse, podía sentir la desesperación de su cuerpo que ansiaba aspirar un poco de aire y continuar con el curso normal de éste. Su rostro comenzaba a cambiar de color evidenciando la falta de oxígeno, aquel ser oscuro no le apartaba la vista de encima, lo observaba con satisfacción como si contemplar el sufrimiento, la desesperación o la muerte lenta saciara su sed de perversión.

El Rowdy ya no sentía nada, todo a su alrededor parecía desaparecer y tornarse oscuro, el final de su ciclo en la tierra estaba próximo, dio un vistazo rápido a su alrededor posándose en la azabache; le molestaba verla tan vulnerable ¿cuántas veces no mostró lo fuerte que era? De aquel grupo siempre destacó su rudeza y valentía, realmente quería ayudarla, pero no podía moverse ya.

Si su vida iba a terminar le hubiese gustado ver por última vez a la chica que le robaba el aliento, tan ruda e insolente; el verde cerró los ojos y pensó en ella, no sabía cómo había pasado o en qué momento ocurrió, pero le tenía un gran aprecio, no sólo le gusta pasar tiempo con ella y pensarla, ella le gustaba y sus sentimientos hacia ella se hacían cada vez más grandes que le hacía pensar ¿acaso alguien tan insignificante como él podía llegar a sentir algo tan misterioso por ella? Y más aún… ¿cómo podía pensar que ella podría sentir lo mismo?