Hola a todos! Nuevamente terminando de subir esta hermosa historia :D

Los personajes son de J.k y la trama de Irati

Eri0.


Marauder! Crack

Espíritu inquisidor

En sexto curso es la profesora Rittenblast, una mujer alemana con un acento hosco y maneras algo masculinas, la que se encarga de Herbología. El último lunes de abril la primavera es una promesa que no acaba de cuajar y Herr Rittenblast –con dos tés- envía a los alumnos a las secciones autorizadas del bosque en parejas. Peter se adjudica a James. Remus, por una vez en su vida, desearía ir con cualquiera que no fuera Sirius.

Están buscando cardamomo y el desgraciado de él no se calla.

- Sirius, ¿es que no sabes dejarlo estar?

- ¿Qué clase de pregunta idiota es esa? Ya sabes que no sé dejarlo estar. ¿He sabido dejarlo estar alguna vez?

- Como tan bien acabas de ilustrar, no.

Tienen una hora por delante. Solos. En el bosque. Buscando plantas que Remus sabe exactamente dónde están y qué aspecto tienen. Es el mismo bosque por el que pasea de día y camina a cuatro patas de noche. Lo conoce como si fueran sus dedos. Sirius sigue sin callarse.

- Venga ya, Lunático. Yo te lo cuento todo. - Eso no es verdad. - Dime algo que no te haya contado. Remus no-

- Eso no es verdad.

- Dime algo que no te haya contado. Remus no tiene que pensar mucho.

- La chica con la que estuviste el sábado por la noche. Dime cómo se llamaba.

- Eso no puedo decírtelo.

- ¿Lo ves?

Encuentra cardamomo a la sombra de un abedul. Lo mete en el zurrón y sigue buscando madreselvas. Con Sirius detrás, por supuesto.

- No es que no quiera decírtelo. Es que no me acuerdo cómo se llama. – Lo peor de todo es la honestidad con que lo dice. - Elma. O Elna.

- ¿Hedga, la camarera del Caldero Chorreante? ¿No es un poco mayor para ti?

- ¿Ves? No hace falta que te cuente nada. Alguien se entera, se forma un rumor y luego Colagusano se lo cuenta a todo el colegio. Y no es mayor, lo que pasa es que la luz de ese sitio no le favorece.

Debe rondar los treinta pero por qué iba a ponerse Sirius meticuloso con la edad a estas alturas. Ya se ha acostado con todas las chicas del colegio, tiene que empezar a aumentar su territorio de caza. A Remus le encantaría poder decir que hace tiempo que dejó de sentirse celoso por su larga lista de conquistas. Al fin y al cabo, ellas consiguen media hora de revolcón y un si te he visto no me acuerdo y él no cambiaría lo que tiene con Sirius por algo así. Se lo repite a menudo y funciona casi todo el tiempo. Con énfasis en el "casi".

- Además, joder, no estábamos hablando de mí, tío. Estábamos hablando de ti.

- Tú lo has dicho. Estábamos, Canuto. Tiempo pasado.

Tema zanjado. Fin de la discusión. Hay un claro en el bosque y brotes de madreselva cerca. Remus se encamina hacia allí y divisa el lugar a lo lejos, cuando Sirius arremete de nuevo. Santa María. El muy bastardo grita para que pueda oírle todo bicho viviente.

- ¡Mc Fynn!

- ¿Qué?

Remus no da crédito. Llevan así media hora y el anormal, arrogante, patán, engreído, estúpido, cabeza hueca, alelado, chulo, motero insustancial de Sirius Black que cree que es el regalo de dios a este mundo y que no entiende cómo alguien puede no desmayarse ante su sola y sublime y majestuosa presencia, REALMENTE insiste en jugar a "descubramos qué chico te gusta". Sería gracioso si no fuera porque es lo más parecido al tormento insufrible del beso de un dementor que se le ocurre a Remus. ¿Quieres saber quién me gusta, perro idiota? Me gusta alguien a quien ahora mismo me encantaría estrangular con mis propias manos.

- ¡Liam Mc Fynn! Ahí tienes un buen partido.

- Sirius, déjalo estar.

Duele. Verle en el bosque, dando zancadas con esa gracilidad única, magnífico, brioso, inalcanzable, duele. Sirius es masculino y a Remus le flaquean las rodillas por las mañanas cuando le ve mirar por la ventana sin camiseta y el pantalón del pijama con el primer botón desabrochado, rascándose el estómago. Sirius tiene una sensibilidad perversa para las travesuras y el tacto de un rinoceronte, una sonrisa para cada momento del día y una habilidad innata para resultar abofeteable y besable en la fracción de un segundo. Sirius duele más que la luna y cuando no se da cuenta de nada, duele más todavía. Es un cabrón malnacido y duele, maldita sea, en cada rincón del cuerpo.

- Venga, ya, Lunático. Tiene que haber alguien en el colegio que te guste. Confiesa.

- No es asunto tuyo si me gusta o no y- se da ligeramente por vencido- ... ¿quién demonios es Mc Fynn?

- De Hufflepuff, juega de portero. Ya sabes quién es. Estuvisteis hablando dos horas en el baile, aquella vez. Sé que le van los tíos porque siempre le cazo mirándome el trasero.

Estuvisteis hablando dos horas en el baile. ¿Es patético si esas palabras le hacen sentir esperanza? Sirius se pasa los bailes persiguiendo faldas y aún así, tiene tiempo para fijarse en lo que hace él. Tiempo para fijarse y, dios, sí, es patético que algo así le importe.

- De Ravenclaw. Se llama Ian Mc Finne y le gusta James. Probablemente es a él al que mira. Pero bizquea un poco.

- ¿En serio?

- Del ojo izquierdo. Es un poco confuso cuando hablas con él.

- ¿Le gusta más James que yo?

Remus prefiere no contestar. Sirius Black es tonto. También es el único chico que le gusta pero es tonto de capirote.