Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.

Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)


Capítulo Veintiuno: ¡Mala decisión, Bella!

Al regresar esa noche a mi habitación, después de hablar por horas con Emmett, todo en lo que podía pensar era en la pequeña Claire. Ese era el nombre que se le dio a la hija de Rose, una hija que nunca conoció. Tenía nueve años, de acuerdo a los datos recopilados por Emmett, lo que significaba que Rose había dado a luz a su hija a la temprana edad de dieciséis años. La tristeza me envolvió cuando intenté ponerme en el lugar de Rose, forzada a renunciar a un bebé que evidentemente ella quería. Qué horrible estar embarazada tan joven, tan asustada, tan vulnerable y deseando quedarte con un hijo que te obligan a entregar.

Empezaba a sentirse frío por las noches, la temperatura estaba por debajo de los cero grados. Mis ojos se posaron en un cofre de cedro al pie de mi cama. Lo abrí fisgoneando durante mi primera noche aquí, encontrando en seguida una colcha de retazos encima. Lo había cerrado y no pensé más en ello, pero ahora que la cabaña estaba más fría necesitaba esa colcha de noche. Abrí la tapa del cofre y escuché rechinar las viejas bisagras de metal al agarrar la antigua colcha desgastada y sacarla del cofre. El suave aroma a madera de cedro y bolas de naftalina flotó en el aire, provocando que arrugara la nariz. La colcha era de poca importancia, pero lo que estaba debajo de ella captó mi atención. Varias botellas de vino sin etiqueta, el vidrio de un negro oscuro, estaban metidas entre la pila de colchas antiguas. Una de las botellas tenía envuelto un pedazo de papel canela doblado, sujetado por lo que parecía un cordel. Arrojando la colcha en mi cama, me senté estilo indio frente al cofre y con cuidado agarré la botella con el papel. La sostuve en mis manos, tirando poco a poco del áspero cordel y alisando la nota con mis dedos. Mirándola, leí la nota escrita a mano, la manuscrita curveada y elegante, que de algún modo me recordó tristemente a Edward.

'Para cuando quieras olvidar todo, recordarlo todo, o tomar decisiones extremadamente ridículas.' –G-

¿G? ¿Quién era G? El guapo extraño de rostro delgado que conocimos el día que dejamos Memphis pasó por mi mente, y supe casi al instante que ese era G. Girando la botella una y otra vez en mis manos, disfrutando de su superficie suave y fría, reflexioné en el extraño que parecía conocerme muy bien.

El tipo desde luego era inteligente, pero olvidó dejarme un abridor. Frunciendo el ceño, fui en busca de algo para sacar el corcho de la botella. Si iba a la planta baja uno de los chicos podría estar ahí y preguntarme qué estaba buscando. Sonreí triunfal cuando encontré una lima de uñas de metal, sosteniéndola en el aire como si fuera un trofeo codiciado.

Después de cerrar la puerta de la recámara, trabajé en el corcho por un rato, mi lengua saliendo de la comisura de mi boca en concentración. Finalmente se descorchó y prácticamente reboté por la emoción.

Tomando un pequeño sorbo, los recuerdos inundaron mi mente cuando el familiar sabor del vino muscadine tocó mi lengua. Jasper y yo encontramos vides de muscadina creciendo silvestres en el bosque durante nuestras exploraciones de infancia. Las bayas son tan púrpuras que son prácticamente negras, el sabor dulce me recordaba la felicidad y calidez.

Tomando más del vino casero, le di la espalda al cofre de cedro, recargándome en él con mis piernas dobladas frente a mí, repasando la nota de G en mi cabeza. Beber normalmente me hacía feliz, incluso me emocionaba, pero en mi actual predicamento, simplemente me dejó pensativa. Edward estaba constantemente en mi mente, pero ahora también lo estaba Claire, y cada día que pasábamos ocultos en Mississippi significaba otro día que la hija de Rose pasaba en una casa de acogida.

Tal vez era un poco ingenua, pero no soy tonta. En el sistema de acogida no todo era de color de rosa. Sabía que había casas de acogida con excelentes padres, pero por cada uno bueno había tres malos, cuando los padres de acogida simplemente usaban al niño para recibir un cheque mensual.

Conociendo a Edward, tan pronto como lo dieran de alta del hospital y se fuera a su casa, destrozaría el lugar buscando información a dónde me ha llevado Jasper. Pero no encontraría nada. Han pasado dos semanas desde que dejamos Memphis, y reflexioné, mientras bebía mi vino, ¿cuánto tiempo pasaba en el hospital una persona con una herida de bala? Encogiéndome de hombros, supuse que todo dependería de la gravedad de la herida y cuánto daño había causado.

Edward no cuidaría de sí mismo, decidí con el ceño fruncido. Se preocuparía y se pasearía de un lado al otro, si pudiera, devanándose los sesos tratando de descubrir dónde estamos y cómo encontrarnos. Y no nos encontraría, a menos que yo de alguna forma consiguiera un teléfono… o le dejara una pista de que estaba bien y con vida…

Un plan empezó a formularse en mi mente. Un plan de Bella. Un plan estúpido y descabellado. Un plan que funcionaría maravillosamente o fallaría miserablemente. Un plan que le informaría a Edward que estaba con vida y a salvo, con suerte, tranquilizando su mente agitada. Entre menos estresado estuviera, podría sanar mejor. Empujando el corcho dentro de la punta de la botella y regresándola a su escondite, me metí en la cama bajo la colcha de retazos, con una sonrisa engreída en mi rostro. Mi plan se elaboró en mi mente, y al quedarme dormida soñé con densos bosques, vino muscadine, y un tosco y guapo extraño que estaba convencida era mi ángel guardián.

Me tomó un par de días más empezar mi plan, porque tenía que meter en secreto salmón en lata y un abridor de latas manual a mi recámara en los bolsillos de mis jeans cuando Jasper y Em no estuvieran prestando atención. El salmón en lata era malditamente asqueroso, y solo pensar en él me hacía querer vomitar. Metí una lata en cada bolsillo por dos días, durante mi tarea de cocina, ocultándolas entre las colchas con el vino muscadine.

Mi odio por el salmón de lata comenzó desde que era niña. Mi abuela me cuidada a menudo, así que lo comí mucho en su casa. Cuando a mamaw Swan le gustaba algo tendía a prepararlo por un tiempo, y por meses el olor de empanadas de salmón fritas apestó la casa. Con el tiempo, tan solo el olor me hacía querer vomitar, y afortunadamente ella dejó de prepararlas. A través de los años la simple mención del salmón me hacía estremecer.

Era un miércoles por la mañana cuando la fase uno del plan Mala Decisión de Bella se puso en marcha. El desayuno era una comida que por años pasé por alto, prefiriendo comer como a las once de la mañana porque hacerlo temprano me daba náuseas. Así que a las cinco de la mañana, con una mueca, abrí mi primera lata de salmón, tragando con fuerza cuando el olor llegó a mi nariz. Tomando una respiración profunda, que luego contuve, metí un gran bocado en mi boca usando mi tenedor robado. Me comí toda la lata tan rápido como pude, pausando entre bocados queriendo vomitar, antes de empezar con mi segunda lata.

De algún modo conseguí tragarme cuatro latas completas de salmón. Metí las latas al fondo de mi cesto de basura después de enjuagarlas en el lavabo del baño, con suerte ocultando el olor en caso de que Jasper o Emmett entraran en la habitación. Enrollando algo de papel de baño, cubrí las latas en el cesto, tragué un poco de agua del grifo del lavabo del baño, y bajé tambaleándome las escaleras, con el estómago revuelto y retorciéndose por el dolor.

Emmett estaba haciendo la vigilancia nocturna, sentado en una vieja silla de madera cerca de una ventana del frente, mirando hacia afuera a medida que el amanecer cubría el cielo de rosa, anaranjado y amarillo. Saltó cuando escuchó mis pasos, mirándome con una mueca de preocupación en su rostro.

"Bells, no te ves muy bien. Para ser sinceros, te ves algo verde," dijo Emmett, frunciendo el ceño cuando me lancé hacia el baño de la planta baja. Apenas logré llegar al inodoro cuando empecé a vomitar, tosiendo y dando arcadas mientras Emmett entraba corriendo a la habitación.

"¡Mierda! ¡Eso huele horrible!" Gritó Emmett, ahora queriendo vomitar el también. Tenía gotas de un sudor frío en mi frente y mi estómago seguía revuelto al vomitar de nuevo.

Ahora, saben lo mucho que odio a los mentirosos. Y nunca le he mentido a Emmett o a Jasper, pero para poner en marcha el plan Mala Decisión de Bella tenía que mentirle a mi familia por primera vez en mi vida.

"Em…" Gemí, colgando miserablemente del inodoro. "Creo… creo que estoy embarazada."

Emmett dejó de dar arcadas y abanicar el aire con su mano para mirarme con horror con la boca abierta mientras estaba encorvada en el suelo a gatas. La expresión de culpabilidad que le di fácilmente podría malinterpretarse por algo más que por mentir… como su hermana quedando embarazada.

"¡Jasper va a matarme! ¡No puedes decírselo, Em! ¿De acuerdo? ¿Puedes mantener un secreto entre hermanos?" Ahora le estaba dorando la píldora. Asintió, con los ojos saltones y serios. Probablemente lo mantendría en secreto por una hora cuando mucho antes de correr con nuestro primo.

Emmett me ayudó a levantarme del suelo y físicamente me recogió, cargándome por las escaleras como una niña. Me metió en la cama, asegurándome que volvería más tarde para ver cómo estaba, diciéndome que descansara un poco. Asentí sin decir nada, dándole la espalda con mi reconfortante colcha envolviéndome. Dejó la habitación, cerrando la puerta suavemente detrás de él. Lo escuché moverse cautelosamente hacia la habitación donde dormía Jasper. Lo predecible que era Emmett sería gracioso si mi abdomen no estuviera tan adolorido por vomitar. Frotando mi sensible vientre y repentinamente exhausta por estar tan enferma, me quedé dormida, solo para despertar un par de horas más tarde encontrando a Jasper mirándome. Estaba sentado en la orilla de mi cama, con una expresión crítica en su rostro.

"¿Algo que tengas que decirme, Bells?" Preguntó en voz baja, sus ojos desviándose involuntariamente a mi vientre y de vuelta a mis ojos.

Que inicie la fase dos.

"Uhhh… ¿a qué te refieres?" Pregunté con nerviosismo, usando algunos de los trucos que aprendí del tío Pete. Hace mucho me enseñó cómo atrapar a alguien que estaba mintiendo.

Al sentarme en la cama empecé a moverme nerviosa, retorciendo mis manos, mis ojos desplazándose rápidamente de mi regazo al rostro de Jasper. Fingir nerviosismo era más difícil de lo que pensé.

"Yo, uh, no sé de qué estás hablando," murmuré, evitando hacer contacto visual.

"Piénsalo muy bien, preciosa," dijo, mirándome de forma solemne, observando mi incomodidad, mi ansiedad. Ahora era el momento de actuar enojada.

"¡Acabo de decirte que no sé de qué estás hablando!" Espeté, bufando y cruzando los brazos sobre mi pecho, fulminándolo con la mirada. "¡Ahora, sal de mi habitación y déjame sola!"

Jasper continuó mirándome mientras yo hacía mi rabieta. Finalmente dejó escapar un largo suspiro, pasando los dedos por su cabello. "Bells, ¿estás… embarazada?" Preguntó, diciendo la última palabra suavemente.

"¡Oh, Jasper!" Grité dramáticamente, incluso logrando sacar un par de lágrimas. "¡Yo… no sé!"

"Tenemos que averiguarlo," suspiró, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta de la recámara. "Si lo estás, pronto vas a necesitar ver a un doctor para asegurarnos que todo esté, uh, bien," murmuró, incómodo con nuestra conversación.

"Supongo que tengo que hacerme una prueba de embarazo," gemí, presionando mi rostro en la almohada de pluma de ganso antes de lanzarme de espaldas, presionando el dorso de mi mano contra mi frente mientras miraba al techo.

"Puedes hacerte uno de esos en el consultorio del doctor, ¿verdad?" Dijo, provocando que mis ojos se ampliaran momentáneamente por el horror. Oculté mis emociones rápidamente, esperando que Jasper no se hubiese dado cuenta de mi acto. ¡Estaba jodiendo totalmente el plan Mala Decisión de Bella!

"No, no quiero perder el tiempo yendo al médico si solo es una infección estomacal o algo así," le dije, gimiendo cuando mi vientre siguió protestando. "¿Por qué no vamos a la tienda y compramos una prueba de embarazo?" Sugerí, gimiendo y agarrando mi abdomen.

"Tal vez quisiste decir, por qué no envío a Emmett a comprarte una prueba de embarazo." Jasper me corrigió, recargándose en el marco de la puerta con sus brazos cruzados sobre su pecho, levantándome una ceja. "Tú estás muy enferma para dejar esta cabaña, de acuerdo a Em."

"Bien," refunfuñé, sintiendo que mis planes se derrumbaban en torno a mí. "Asegúrate de que compre la que dice 'embarazada' o 'no embarazada'. No dejes que compre las del signo de más y menos… podría confundirme. ¡Oh! Y compra la que no tienes que orinar mucho en ella. Y comprueba que sea del tipo que te dice en seguida si estás o no embarazada. Oye, asegúrate que la caja sea blanca, no rosa o azul porque no quiero traer mala suerte al sexo del bebé o algo así," seguí divagando, inventando cosas mientras lo hacía, sin saber nada en absoluto sobre pruebas de embarazo. Él se me quedó mirando mientras hablaba, su rostro viéndose confundido, Dios lo bendiga. Finalmente, me interrumpió cuando empecé a hablar de periodos y flujo menstrual.

"¿Qué te pareces si vas conmigo cuando empieces a sentirte un poco mejor?" Sugirió, y requirió de toda mi energía ocultar la brillante sonrisa que amenazaba con aparecer.

Liberando lo que esperaba sonara como un suspiro de frustración, murmuré, "Sí, supongo. Dame un poco de tiempo para que mi estómago se asiente un poco." Jasper asintió, apartándose del marco y caminando por el pasillo dejándome recostada en la cama, con una enorme sonrisa en mi rostro.

La fase dos estaba completa.

Un par de horas llenas de ansiedad y náuseas después, salí de la recámara, con mi estómago todavía revuelto y retorciéndose en un nudo por el imbécil ardid que había maquinado junto con mentirle a mi familia. Bajando torpemente las escaleras me encontré no solo con Jasper sino también con Emmett, que me dio una mirada de culpa.

"Lo siento, Bells, pero sabes que tenía que decirle…" Me dijo en voz baja.

"Sí, sí," refunfuñé, agitando mi mano con la que no estaba agarrando mi vientre para alejarlo. Ignorándome, me rodeó con su brazo, ayudándome a atravesar la puerta y salir de la cabaña hacia el Taurus. Abrió la puerta delantera para mí y me metí en el coche, mirando con horror como se metía en el asiento trasero.

"¿Qué estás haciendo, Em?" Pregunté mientras Jasper se ponía detrás del volante y encendía el motor. El coche se saturó del aroma a brisa caribeña, cortesía del aromatizante adherido a la ventila de aire. Entre menos gente ahí para arruinar mi plan, mejor, y sinceramente no esperaba que Emmett mostrara la cara después de delatarme, mucho menos viajar con nosotros a la tienda.

"¿Crees que voy a quedarme? James y Jacob todavía podrían estar sueltos. ¿Qué pasa si se enteran en qué pueblo estamos? ¿Crees que voy a dejarlos a ti y a Jasper solos? ¡Por favoooooorrr!" Me miró con el ceño fruncido mientras Jasper avanzaba por el largo camino de entrada, hacia el bosque y sobre un viejo camino de tierra rural. Me di la vuelta, furiosa en mi asiento, ignorándolo al memorizar cuál dirección tomaba Jasper al pueblo. Esa información me sería de utilidad para el plan A de la Mala Decisión de Bella. El plan B era el plan aterrador. Un plan que con suerte no tendría que utilizar.

Jasper no quería detenerse en el pueblo más cercano, por temor a que de alguna forma nos vieran cerca de donde nos estábamos quedando. Dije una silenciosa plegaria por su lógica mientras entrábamos a un pueblo pequeño, casi a cuarenta y cinco minutos de nuestra cabaña. El coche se sacudía sobre el destrozado pavimento al detenernos en la única tienda del lugar. Era una de esas tiendas del tipo de todo a un dólar donde nada costaba un dólar. Extendiendo mi mano, le pedí a Jasper algo de plata, ya que todas mis pertenencias aún estaban en Memphis. Me dio un par de billetes de a veinte que metí en el bolsillo de mis jeans al mismo tiempo que salía del vehículo y cerraba con un portazo. Mis pies se pararon en seco cuando escuché a mi hermano y a mi primo salir del vehículo detrás de mí.

"No tienen que seguirme. Solo quédense en el coche. No me llevará más que un minuto," les dije, mi corazón latiendo velozmente contra mi pecho.

"Na, está bien," dijo Emmett, pasando junto a mí para abrirme la puerta como el caballero que era. "Necesito desodorante y algunas cosas, de todos modos."

Jasper se me quedó mirando desconfiado, pero me encogí de hombros en respuesta, entrando a la tienda y maldiciéndolos en mi mente. Jasper entró detrás de mí y gemí bajito cuando vi el extremo de un pasillo cubierto de teléfonos de prepago.

El plan A de Mala de Decisión de Bella abortó oficialmente.

Había planeado agarrar una prueba de embarazo y un teléfono, posiblemente ocultando el teléfono en el bolsillo de mi abrigo antes de dejar la tienda. Pero con Jasper que siempre estaba vigilando y Em en la tienda, era imposible.

Que inicie la fase uno del plan B. El plan realmente, verdaderamente malo. El plan extremadamente egoísta y posiblemente letal. El plan con un rastro en papel.

Caminando hacia el pasillo de productos femeninos miré al estante que tenía las pruebas de embarazo. Solo había de un tipo, el tipo que tenía la pantalla con el signo de menos y el de más. Agarré tres, solo para parecer minuciosa, y me acerqué a la caja registradora, mirando a Em y Jasper con cautela por encima de mi hombro. Em estaba en el pasillo de los juguetes, no muy lejos de la registradora, con un par de guantes de box de plástico rojos. Jasper estaba cerca, mirándolo con una suave sonrisa en su rostro.

La cajera era una mujer mayor, gracias a Dios, que escaneó mis tres pruebas de embarazo con una sonrisa en su rostro, solo después de quedarse mirando a la enorme roca en mi dedo anular. Me dio el precio y pretendí buscar en mis bolsillos en vano.

"¡Oh, no!" Murmuré, buscando frenéticamente en todos los bolsillos, sin sacar dinero. "¡Debo haber dejado mi cartera en casa!"

"¡Oh, querida!" Ella frunció el ceño con tristeza. "¿Tal vez puedas ir por tu cartera y volver después?"

"Yo… no puedo," susurré, asintiendo hacia Emmett. "¿Ve el tipo grande?" Las dos nos volvimos ligeramente para mirar a Em, que había metido sus enormes manos en los guantes de box y pretendía boxear con un oponente invisible, con una mueca extremadamente seria en su rostro. Perfecto.

"Ese es mi esposo… ¡me dijo que si seguía olvidando cosas iba a golpearme hasta hacer que las recordara!" Susurré, el pánico claro en mi rostro mientras mis ojos empezaban a humedecerse. Sorprendentemente, era muy buena en eso de mentir. La mujer mayor miró por encima de mi hombro, sus ojos verdes pequeños y brillantes viendo a través de sus gruesas gafas al mismo tiempo que el color desaparecía de su rostro. Eché un vistazo detrás de mí para ver a Emmett boxeando ahora violentamente con su sombra, sus músculos abultándose a través de su ajustada camiseta mientras le sonreía de forma amenazante a su oponente invisible. Ella se vio un poco dudosa, así que subí mis mangas como si nada, descubriendo los numerosos golpes y moretones que he adquirido por ser una completa torpe. Sus ojos se ampliaron al verlos.

"Oh, cariño. Él parece ser de ese tipo," la mujer mayor susurró, asintiendo con complicidad. "¿Qué puedo hacer para ayudarte, tesoro?"

"Bueno… me sé el número de mi tarjeta de débito… ¿puede introducirlo? ¡Me ayudaría muchísimo! Si estoy embarazada, voy a dejarlo. Pronto," le dije a la mujer, asintiendo y mirándola fijamente. Ella titubeó, susurrando que se suponía que no debería hacer lo que le pedí que hiciera, pero después de una última mirada a mis afligidos ojos de corderito, se volvió hacia la caja, ingresando rápidamente la información de mi tarjeta.

"¿Puedes ingresar tu número pin, querida?" Preguntó, asintiendo hacia el lector de tarjetas frente a mí, un atisbo de sospecha en su rostro. Asentí, suspirando en alivio cuando ingresé mi número pin y observé que mi transacción era aprobada. La mujer embolsó mi compra, palmeando mi mano en compasión justo cuando Emmett y Jasper aparecieron a mi lado.

Emmett arrojó los guantes de box para niño y un desodorante en el mostrador, inclinándose hacia adelante con una sonrisa, dándole a la dama mayor un guiño seductor. "Hola, sexy. ¿Cómo estás?" Preguntó, batiendo sus largas y oscuras pestañas.

La mujer lo miró con el ceño fruncido, arrojando sus cosas sin cuidado en una bolsa y ladrándole su total. Viéndose totalmente desconcertado al mismo tiempo que su rostro decaía, él buscó en su bolsillo entregándole el efectivo correcto con ojos tristes de cachorro.

Ella me dio un gesto de cabeza cómplice, su rizado cabello rojo esponjado subía y bajaba cuando dejábamos la tienda. Logrando solo una sonrisa culpable en respuesta, salí, seguida de Jasper y Emmett hacia el coche y entrando en él. Mi corazón empezó a retumbar en anticipación por lo que acababa de hacer. Porque el plan B de Mala Decisión de Bella ahora estaba en pleno efecto con el rastro en papel que acababa de dejar y el resultado podía ser uno positivo o uno negativo. Era probable que me hubiera puesto a mí, a Emmett y a Jasper en peligro… pero era un riesgo que tenía que tomar. No estaba dispuesta a pasar otro día sin que Edward supiera si estaba viva o muerta. En mi corazón, sabía que la transacción se había llevado a cabo lo bastante lejos de la cabaña de manera que nadie pudiera encontrarme.

Jasper se detuvo dos veces para permitirme salir a vomitar de regreso a casa. El viaje ligeramente accidentado finalmente me afectó. Llegamos a la cabaña y de inmediato subí al baño de arriba, arrojando la bolsa de la tienda de un dólar sin cuidado en la parte de atrás del inodoro. Después de cepillar mis dientes y hacer gárgaras con mi enjuague bucal de menta, me sentí como una chica nueva. Justo cuando iba a salir del baño, Emmett me acorraló, haciendo guardia en la entrada.

"¿Ya te hiciste la prueba? ¿Qué dice?" Preguntó, con una ceja levantada. ¡Mierda! Olvidé todo sobre la estúpida prueba de embarazo.

"Supongo que necesito tomar un poco de agua. No me queda nada," me reí nerviosa, pasando los dedos por mi cabello. Emmett desapareció por el pasillo y bajó las escaleras, regresando casi enseguida con una botella de agua. Me observó ansioso mientras la bebía.

"¿También me vas a ver hacer pipí?" Pregunté con sarcasmo, rodando mis ojos.

"Ugh, ni en sueños," se estremeció. "No me gusta esa mierda pervertida. Pero volveré en unos minutos para ver cómo estás." Y con esa advertencia, se fue.

Después de beber la entera botella de agua, abrí los tres paquetes de las pruebas de embarazo, sacudiendo la cabeza mientras leía las instrucciones. Treinta minutos después estaba sentada de forma algo extraña en el inodoro, tratando de apuntar mi pipí hacia pequeño palito. Fue súper difícil orinar en los tres, deteniendo el flujo cada vez intercambiando las pruebas, pero de alguna forma lo logré. A sabiendas que Emmett volvería pronto, lavé mis manos, quitando el seguro y abriendo la puerta, tratando de verme como una mujer nerviosa y posiblemente embarazada. Em, por supuesto, estaba en el pasillo, retorciendo sus manos como alguien ansioso próximo a ser padre. ¡Bendito sea! Incluso me sentí aún más culpable al verlo ahí mientras bajaba la tapa del inodoro, sentándome en ella.

"¿Cuánto tiempo?" Preguntó, paseándose por el pasillo. ¿Cuánto tiempo, qué? ¡Oh!

"¿Para los resultados? Um, como unos cinco minutos, creo," mentí, sin recordar las instrucciones. No es como si existiera una jodida posibilidad de que estuviera embarazada. Había estado tomando toda la vida anticonceptivos para regular mi ciclo.

"¡Ya pasó lo suficiente!" Emmett declaró, agarrando la primera prueba por la puntita, haciendo una mueca al pensar en tocar algo que yo había orinado. Mientras él analizaba los resultados yo envolví un mechón largo de cabello castaño alrededor de mi dedo, frunciendo el ceño. Me quedé inmóvil cuando pensé en el día, hace semanas que me mudé de mi pequeño departamento a la mansión de Edward. Maldiciendo, me di cuenta que con todo el drama con James había olvidado por completo llevar mi medicina conmigo. ¡Mala decisión, Bella! ¿Cómo podía ser tan descuidada y estúpida? Levantando la vista, mi corazón se detuvo por la expresión en el rostro de Emmett.

"Voy a ser tío," susurró asombrado, antes de sonreír de oreja a oreja, girando la prueba de embarazo, revelando el signo de más de un brillante color azul.


¡Ups! Resultó verdad jajaja. Algunas ya lo habían comentado en el adelanto y sí, lo que empezó como un ardid para darle un mensaje a Edward terminó siendo verdad. Obviamente, está noticia será una conmoción para todos empezando por la embarazada, ya que no se lo esperaba. ¿Cómo reaccionará Edward al enterarse? ¡Imagínense! ¿Y será que funcione la treta de Bella o solo los ponga en peligro? ¿Ustedes qué creen? Y como sé que a todas les gustaría saber la reacción de Edward, no solo a la desaparición de Bella sino ahora también al embarazo, les informo que la autora hizo el siguiente capítulo en Edward POV, así que en él sabremos qué piensa Edward y lo que ha pasado desde que fue herido. Así que, usen el cuadrito de abajo, díganme qué les pareció el capi, qué fue lo que más les gustó y qué esperan que suceda ahora. Sus reviews siempre son importantes para nosotras, los leo todos y el recibirlos es un incentivo para continuar haciendo esto para su diversión, además con ellos me instan a darles los capis más pronto, como creo que querrán el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Bertlin, torrespera172, liduvina, miop, May Cullen M, Tecupi, Lore, Gabriela Cullen, MontseZDiaz, paupau1, J, Fallen Dark Angel 07, Rosy Canul, MariePrewettMellark, Vrigny, nydiac10, aliceforever85, Juliana masen, patymdn, Ali-Lu Kuran Hale, erizo ikki, Mafer, jupy, cavendano13, angryc, Sully YM, Manligrez, JessMel, alejandra1987, andreasotoseneca, lagie, kaja0507, Lady Grigori, Tata XOXO, Vanina Iliana, Hanna D.L, Maryluna, seelie lune, esme575, EriCastelo, Abigail, Kriss21, Lizdayanna, Shikara65, Adriu, piligm, glow0718, Pam Malfoy Black, bbluelilas, tulgarita, Liz Vidal, Melina, rjnavajas, Yendry Villachica, DenniChavez, freedom2604, anakarinasomoza, PRISOL, saraipineda44, Katie D.B, injoa, BereB, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que sea muy pronto ;)