Capítulo 21:

Optimismo…

Las voces detrás de ella sonaban como lejanos ecos, casi inexistentes. Pronto, su acompasada respiración se detuvo y juró que su corazón paró de latir…Sasuke estaba allí, detrás de esas puertas. Escucho las suplicas de Midori pidiéndole a Itachi que se fuera, este, al final cedió a su petición, marchándose junto a Azochiji, quien por orden de Midori, había preparado una mochila con las provisiones.

Antes de salir por aquella puerta y enfrentar una vez más a Sasuke, se volteó y observó a Itachi quien se encontraba detrás de ella. Él le dedico una acortada mirada que no más duró unos segundos, los suficientes como para ella sentir una sacudida en su estómago, seguido por un amargo sabor en su garganta.

Itachi desapareció entre las sombras, junto a Azochiji. Midori se apresuró y salió por la puerta junto con Sakura quien llevaba el corazón a mil. Cuando llegaron al recibidor, Sakura abrió los ojos en par.

El reconocer al joven que se encontraba tirado en el suelo no fue lo que le causó aquella fuerte y aterrorizante expresión, sino la condición deplorable en que se encontraba. Gritaba y gemía con fuerza, como si algo le estuviera destrozando lentamente por dentro.

La condición de deidara empeoraba cada vez más. Según Midori, Deidara Sufría un tipo de parálisis causada por un parasito que se alojaba en su columna vertebrar. Midori se disponía a operarle, aun así, los riesgos de perderle era 99 por ciento, y las consecuencias irreparables. Tal vez y sufriría parálisis en la mitad de su cuerpo o quedaría en estado semi vegetal…quien sabe. Pobre hombre, ni siquiera el más sabio y viejo de los monjes, Kioshiro Sato, el líder del templo, podía hacer algo por él, acudiendo asi a Midori quien tal vez, con su conocimiento en nuevas técnicas médicas, podría hacer algo por él.

—Midori. ¿Qué haremos? —Preguntó Sakura. Midori apretó con fuerza sus puños, suspiró y sin más optó por operarle.

—Escúchame bien Sakura, porque lo que haremos ahora es algo que ni tú misma habías soñado o imaginado por hacer. —finalmente, habló.

—Este hombre depende de nosotras para que le salvemos. El sabio Kioshiro Sato nos ha traído hierbas medicinales que pueden ser toxicas en el cuerpo humano o cualquier otra especie sino se suministra adecuadamente. Necesito que tú prepares las hierbas basándote en las intrusiones de los pergaminos que se encuentran en la mochila junto con las hierbas y demás medicamento. Necesito que prepares un suero para mantenerlo hidratado. Prepara también antibióticos en líquido para suministrárselos en el suero ya que este hombre los necesitara con urgencia. —aquello sonaba bastante serio. En verdad, con lo que ellas se disponían a trabajar era lo bastante delicado y serio como para tomar en cuenta cada minúsculo detalle y revisar cada uno de ellos.

—Midori. ¿Qué tan seria es esta operación?, hablas como si lo fueras abrir por la mitad para hacerle una operación a cuerpo abierto. —se animó a preguntarle con cierto temor de estar en lo correcto.

—En efecto, eso es lo que aremos. La espalda de este hombre estará abierta por completo. Debemos separar cada musculo, arteria y nervio con suma delicadeza para luego sacar el huésped que se aloja en su columna vertebral. —reveló. Sintió como cada pelo de su piel se erizaba.

—OI, Mujer. ¿Podrás salvarle? —Soltó la voz de u hombre que entraba por la puerta. Sakura le reconoció como uno de los integrantes de Akatsuki.

El hombre se detuvo al ver a la joven Kunoichi allí, parada aun lado de Deidara, sonriendo casi divertido.

— ¡Pero vaya que sorpresa!, mira quien no más encontré aquí. La mujer de Sasuke. —Exclamó, interviniendo Midori.

—No sé quién seas y ni me importa, pero, te advierto que si intentas algo estúpido, te arrepentirás. —Kisame le observó entre divertido y curiosos…aquella mujer sí que tenía carácter.

—Calma, mujer. Mi intención no es crear la discordia, después de todo, dependemos de ustedes. —alzo sus manos al aire como símbolo de paz, riendo en voz baja mientras se volteaba y caminaba en dirección a la salida.

—Iré a ver dónde está mi "compañero" —Sakura le miró al instante de él disponerse a salir por la puerta.

Con la ayuda de los monjes, trasladaron al vástago hasta la azotea donde Midori tenía todo su equipo médico ya lito. Sakura entro para luego ver como los monjes cerraban la puerta y sellaban esta con un campo de energía. Quedando solo ella, Midori, el monje Kioshiro Sato.

La operación duró casi ocho horas, seis horas de horror, revelándose así la figura completa de aquel horrendo huésped que se había colado en el cuerpo de aquel vástago. Aquella criatura se encontraba alojada en el centro de su columna, pegada como una sanguijuela de los nervios de esta, alimentándose no solo de su chakra, sino que también había logrado conectarse con el cuerpo de Deidara, pudiendo así controlar su cuerpo mientras lo mataba lentamente. La criatura tenia la forma de un "Camel Spider", de color crema. Midori se apresuró y le corto la cabeza antes de proceder a despegarla de la columna, evitando así que esta intentara de escapar. Mientras Midori limpiaba los alrededores donde la criatura se aguardaba, e intentaba de salvar los nervios de la columna, Sakura le administraba su cuarto sedante y remplazaba el antibiótico por uno más fuerte. Midori tomó su tiempo en saturar la herida en su espalda, llevándole casi 95.8 puntadas en la espalda.

— ¿Sobrevivirá? —Preguntó Sakura al momento que Midori término de Saturar la herida

—NO lo se…hay que esperar. —Soltó luego de suspirar, retirándose los guantes.

Midori se aproximó hasta el monje Kioshiro Sato quien observaba el cadáver de criatura en la bandeja quirúrgica.

—Kioshiro Sato. ¿Crees que se trate de él? —Preguntó desconcertada y en voz baja. Sakura se mantuvo atenta a su conversación, con la total discreción.

El monje no dijo nada, no más le dedico una mirada a Midori para luego tomar la criatura y depositarla en un saco, hecho en pajas.

—Volveré al templo, no creo que regrese hoy por la noche. Mientras tanto, te pido de quedes por el pueblo y sus alrededores. —Pidió el monje para luego salir por la puerta cuyo campo energético había desaparecido.

Por orden de Kioshiro Sato, dos de los monjes, cuya apariencia revelaban ser de unos veintidós años, se quedaron a hacer guardia a los alrededores de la residencia Showa-Ichi, uno de ellos se quedo afuera haciendo guardia mientras que el otro se quedo dentro de la residencia, sentado en una silla justo al lado de la camilla donde reposaba el cuerpo de Deidara, conectado a unas máquinas que lo mantenían con vida.

Sakura, sin entender lo que estaba ocurriendo, decidió subir las escaleras del sótano y busca a Midori quien se encontraba en el recibidor, despidiendo al monje Kioshiro y el restante del grupo que le acompañaría de vuelta al templo.

—Midori. ¿Qué es lo que ocurre en las afueras? —Preguntó de una vez, luego de haber visto los monjes partir.

—No es nada de tomar importancia. —sus esquivas palabras no más atrajeron la atención en Sakura.

—No soy tonta como para no saber que algo ocurre en las afueras. —Le retó ella con sus sabidas palabras. Midori se volteó y le observó en silencio…No era estúpida ni tampoco una ordinaria mujer como para tomarle el pelo.

—Al parecer tu compañero ha traído algo consigo. —Decidida así a contar la verdad, tomo un largo suspiro y empezó con aquellas palabras cual atrajeron la atención de Sakura.

—En si, no fue a propósito la intención de traer consigo la discordia, simplemente cometió el terrible error de traspasar un sello que fue hecho con el propósito de resguardarnos de ese mal que fue encadenado en la isla maldita. —Midori sonaba muy seria y preocupaba sobre ello.

—En esta isla hay unos túneles subterráneos que conectan con una isla llamada Kuroi. En sus tiempos era famosa por su alto turismo y mercadeo, pero ahora no más es una simple isla, maldecida así por los fantasmas del pasado. —contaba ella.

—Al parecer, ese joven llamado Sasuke y sus compañeros, intentaron de escapar de la isla y encontraron una salida que los monjes de esta isla aseguraron para que nadie atravesara estos. Nadie sabe como ellos lograron traspasar los sellos y romper los campos que protegían el la entrada, pero lo lograron y ahora corremos el gran peligro de ser atacados por esos parásitos y el creador de estos. —finalizó Midori, provocando la tención en Sakura.

—Entonces. Podría haber la posibilidad de que Sasuke estuviera infectado? —Sintió pánico.

—Quien sabe... —soltó sin darle importancia lo que le ocurriera al bastardo del Uchiha. Pronto, su conversación fue interrumpida por cierta persona quien abrió la puerta principal de la residencia con fuerza.

Sakura quedo en silencio y Midori les observo entre enojada y confundida.

—Peri, ¡¿Qué significa esto?! —Preguntó al monje que en unos momentos hacia guardia en las afueras y ahora se encontraba a aquel par de rebeldes dentro de la residencia.

Lucían en mal estado, incluso, olían horrendo. Kisame colocó a Sasuke en el suelo y apoyó su espalda en la pared para luego sentarse a su lado, soltando un largo suspiro.

—Midori-Sama. Necesitan descansar, han tenido una larga batalla y con suerte han salido con vida. —Hablo el monje mientras los entraba a la par con ellos.

—¡Esto no es una casa de amparo!, ¡Que llévatelos al templo u otra parte! —Exclamó Eufórica.

—Son órdenes de Kioshiro Sato. —Le recordó el monje, maldiciendo Midori con gran iracundia.

—¡Mujer!, en cuanto recuperemos fuerzas, nos iremos. —Midori Bufó con fastidio.

—Demonios…llévalos a uno de los cuartos desalojados del segundo piso para que descansen. —La voz de Midori había calmado un poco la tención.

Sakura observo a Midori, luego a Kisame, deteniendo su mirada en Sasuke para luego volver a mirar a Midori.

—Midori…—Se dispuso a hablar, pero, silencio al Midori dedicarle una mirada para luego fijar su mirada en Kisame quien bajaba las escaleras.

—Sakura. Ve y revísale las heridas al Uchiha. —Ordenó.

—¿Cuál es el puerto cercano en esta isla? —Midori le observó con detenimiento.

—¿Piensan irse? —Inquirió Midori, con total serenidad

—Mujer, lo que pase en esta isla ya no es de nuestra incumbencia, así que no me mires de esa forma, como si tuviéramos que lidiar con algo? —Escupió Kisame.

—Fueren ustedes quienes despertaron al mal y lo trajeron consigo. ¿No pensaran irse así no más y dejar a la intemperie a esta isla con esas bestias? —Espetó

—Sellamos los túneles. —Revelo, como si hubiera hecho algo heroico.

—¡Eso no será suficiente! Una de las criaturas se encuentra en esta isla, y el sello que han puesto jamás se comparara con el que protegía anteriormente la entrada. —Ella, empezaba a alterarse. La arrogancia de ese hombre, su cinismo, le fastidiaba.

—No iremos a ninguna parte. —Habló Sasuke quien salía de la oscuridad del corredor, aproximándose hasta las escaleras.

—Sasuke. —Le llamó enojado Kisame…Y ahora, ¿Que se pretendía el malcriado mocoso?

Camino tranquilo hasta la planta de abajo. Midori se sorprendió ante coraje de mantenerse en pie.

—Sasuke, tenemos una misión, no tenemos tiempo de jugar al héroe. —Le recordó Kisame.

—Esta es una misión. —Sonó serio ante su decisión, por lo que Kisame, Chasqueó la lengua y le recriminó amargamente con la mirada…siempre, sacándolo aun lado sin contar su opinión en sus daciones.

—Haz lo que se te quieras, yo me iré de aquí. —Justo al momento de voltearse, disponiéndose así a cumplir sus últimas palabras, Midori le detuvo con la inesperada noticia que no más lo lleno de frustración.

—Los puertos están cerrados ante el mal clima, y no creo que se abrirá para el público, no hasta que se resuelva todo este lio. No queremos que nada en esta isla salga e infecte a los demás. El monje así lo ha ordenado y se ha hecho cargo de enviar a varios monjes a los puertos para evitar que cualquiera rompa las reglas. —Informó Midori…tal parece que la noticia no tardo en llegar a los oídos de otros.

—¡¿Estas queriendo decir que hemos de estar aquí encerrados?, ¿Por una maldita cuarentena causante de esos bichos raros? —Exclamó con fuerza.

—Esos bichos raros fueron los causantes de la condición de tu compañero. —Le recordó. Kisame hizo una exclamación de sorpresa al acordarse de Deidara.

—¡Ah!, y ese, ¿Cómo esta?, ¿Podrá irse ya? —La ignorancia de Kisame era de gran pena, ya que si supiera de que su amigo corría el riesgo de morir, tal vez no se expresara de esa forma.

—Tu "amigo", esta en estado semi-vegetal…ni siquiera sabemos si sufre muerte celebrar ya que aun es muy temprano para diagnosticarle. Un mal diagnostico podría empeorar las cosas en cuestión de su salud, no obstante, estamos dándole los mejores tratamientos para que continúe con vida. —sus palabras dejaron al publico en completo silencio.

—¿Cómo que esta en estado vegetal? —Kisame, sonó demandante, casi histérico.

Midori hizo una larga pausa, inquiriendo una vez más Kisame.

—veras…debido a su estado clínico, tuve que causarle una coma. —Reveló. Sakura le observó casi con sorpresa.

—¡Qué! —Exclamó Kisame.

—no quise hacerlo, pero era la única opción de detener el virus que el paracito había internado dentro de él. La única forma de detener ese virus es desconectar completamente su cuerpo y esperar a que su sistema inmunológico cree las defensas necesarias para combatir el virus. —Explicó, y ya esperándoselo, Kisame le agarró de sus prendas, atrayéndola hacia él en un abrupto movimiento.

—¡Has matado a mi compañero y no más te a través a explicarlo así, como si nada hubiera pasado? —Le gritó. Midori se mantenía en silencio, calmada ante la situación.

—Ese virus actúa como la rabia y causa los mismos daños. La única forma de atrasar los daños en el sistema de su cuerpo y el celebro, es apagando todo su cuerpo y esperar a que su sistema actué y cree una vacuna por si misma. Créeme, ha resultado, no es la primer vez que hago esto. hubo vez que tuve que hacerlo para salvar a un paciente que había sido infectado por la rabia y lamentablemente no llego a tiempo para una vacuna que lo pudiese salvar, teniendo así que aplicar ese método…—fue interrumpida una vez mas por Kisame quien le gritó con gran cólera.

—Poco ortodoxo…Un método que ni siquiera he escuchado jamás en mi vida. —le gritó Kisame.

—Es cierto. —Hablo Sakura. Kisame la miro con ojos de furia.

—He escuchado de ese método. Es la única forma de salvar los nervios del celebro y todo su sistema. Confía en ella. —Finalizó Sakura. La furia segó a Kisame quien aventó a Midori aun lado del recibidor, disponiéndose a tomar a Sakura por la garganta y levantarla a aire, pero, Sasuke se interpuso al momento de él levantar su brazo para atraparla, deteniéndose Kisame.

—Ja. —rió una tres veces, pausadas, para luego observar a Sasuke en silencio. Luego se volteó y sin más salió de allí, sin decir nada.

—Mujer, ¿Qué posibilidades hay en que él despierte? —Preguntó Sasuke, Sakura, quien se mantenía aun detrás de él, aguardo silencio y prestó atención a las palabras de Sasuke.

—Aun no puedo decirte con exactitud, pero si su cuerpo reacciona tal como lo esperamos, tal vez y en un mes despierte. —contestó.

—Bien. Nos quedaremos aquí hasta que él despierte, mientras, buscaremos una solución para lidiar con todo este asunto, después de todo, fuimos nosotros quien hemos liberado a esos monstruos. —Esta era la primer vez, desde hace mucho tiempo, que Sasuke tomaba cuenta de sus acciones, viendo Sakura el Sasuke que en un tiempo ella, junto a Naruto y Kakashi, compartían juntos.

—Joven. Me parece que nadie te ha informado a lo que nos enfrentamos. —Soltó ella mientras se levantaba del suelo.

—Se lo suficiente como decirte que se quien lo encadeno a esa isla, y el ultimo que lucho con él, mi hermano…Uchiha Itachi. —Midori disimulo la sorpresa al ser nombrado ese nombre, pero Sakura no pudo disimular la sorpresa al ser nombrado ese nombre. Por suerte, aun ella seguía detrás de Sasuke y este no pudo visualizar su gran sorpresa.

—Es un antiguo. Con gran poder, y su maldad podría ser el inicio de una gran guerra si se llegara a librar completamente del sello. —Advirtió Midori.

—Entonces. Pongámosle fin a ello. —Finalizó Sasuke, con una alta seguridad de sus palabras que Midori no pudo evitar sonreír al joven recordarle en cierta parte a su difunto hijo y al mismo Itachi…Seguro que eran hermanos…