Despierto con un grito y risas seguidas, solo puedo pensar "rayos" aún tengo mucho sueño, al menos mi cuello ya no duele.
Al caminar por el pasillo hasta la sala escucho la voz de Lila tratando de tranquilizar su risa para preguntarle a Arnold el por qué estaba ahí.
-Es algo difícil de explicar señorita perfección.
-!Helga!- grita y en seguida está apresándome en sus brazos.
-A mi también me da gusto verte Lila.
-Estábamos tan preocupadas por ti Hel- se separa y noto sus ojos acuosos.
-Vamos no es para tanto solo me fui temprano de la fiesta.
-A ver a tu abuela, ¿no?- pregunta escéptica.
-¿Qué te digo?, amo a mi abuela- also los hombros quitándole importancia.
-Helga-su tono lo dice todo, no se tragó mi historia ni por un segundo-tu ¡odias a tu abuela!.
-¡Claro que no!.
-Claro que sí, además ella está en Alemania si no recuerdo mal.
-Me refería a mi otra abuela.
-vamos Helga no mientas.
-Bien, lo siento, siento haberlas preocupado.
-Está bien, la próxima vez avísanos con más tiempo, y tu-dice dirigiéndose a Arnold, quien ahora estaba sobándose la frente roja por el impacto contra el suelo-Gracias por cuidarla.
-Siempre lo he hecho- dijo sin pretender que sonara algo comprometedor pero Lila lo vio desde otra perspectiva volviéndose una explosión de entusiasmo y juro haber visto sus ojos brillar.
-Me alegra escucharlo- lo dice tratando de modular su voz, sin dejar escapar el entusiasmo que la llenaba en ese instante, estoy segura de que tendremos que hablar de esto cuando estemos a solas.
-entonces... señorita perfección ayer tuviste una cita, ¿no es así?- su cara enrojeció enseguida.
-yo...
-No trates de escapar, la casa me lo dijo.- digo refiriéndome al desastre que tuve que limpiar.
-Oh Hel lo siento tanto, es solo que estaba un poco...
-¿nerviosa?-ella asiente- lo sé, siempre te vuelves una bola de nervios cuando se trata de alguien que te gusta.- ella sonríe avergonzada.
-lo siento prometo no hacer otro caos parecido hoy.
-¿Hoy?
-Ah si, Nate me invitó a desayunar-lo dice desviando la mirada y rascando su mejilla.
-ustedes no pierden el tiempo ¿no?.-ella sonríe picara, se que iba a hacer una broma respecto a mi y a Arnold, pero se le pasa y en su lugar pregunta por la fiesta de Rhonda.
-¿te llego el mensaje de Rhonda?.
-Si-digo con desdén.
-¿Se lo dijiste?- señala a Arnold con un movimiento de cabeza.
-Rayos, lo olvide.-Me dirijo a él -cabezon, la fiesta de Lloyd será de disfraces.
-¿Qué?, no recuerdo haber aceptado nada de eso.
-Lo hiciste, y ahora irás.
-Sí, mamá.- dice con tono cansado y yo viro los ojos, Lila se limita a lanzar una risita discreta.
-Ustedes no cambian.
-¿eh?-Decimos al unísono provocando más risas en Lila.
-Nada, nada, será mejor que piensen rápido en un disfraz ya que la fiesta será pronto.- dice esto mientras se dirige al pasillo- iré a arreglarme o se me hará tarde.
-Claro, señorita caos.
-Así que ¿Disfraces?.- Habla Arnold una vez que Lila se encierra en su cuarto.
-como lo oíste.
-¿Un antifaz cuenta como disfraz?.
-Quisiera que fuera así de fácil pero la princesa complicó las cosas, ella dijo que sería con el tema de "un paseo a lo largo del tiempo"-es evidente que no es tan grato para mí la idea.
-tratare de adivinar, ¿es algo al estilo de Romeo y Julieta o vaqueros?.
-Podría decirse.
-Que fastidio.
-Lo sé, pero ya aceptaste ir conmigo así que el fastidio lo pasaremos los dos.
-bien, además si me niego me llevarías arrastrando hasta ahí.
-Es bueno que lo sepas- digo con una sonrisa de suficiencia.
-entonces ¿tienes alguna idea?
-no se me ocurre nada y ¿a ti?.
-nada.
-Deberíamos pensarlo después de comer.
-Buena idea- me dirijo hasta el refrigerador y solo veo una botella de salsa de tomate y una cebolla algo vieja.
-¡Ugh!, ¿te parece bien cebolla a la ketchup?.
-¿Qué?- pregunta confundido pero al acercarse al refrigerador lo entiende.
-Que desastre, muero de hambre.
-Podríamos acompañar a Lila en su cita-sugiero a modo de broma pero la respuesta de Lila no se hace esperar.
-¡Ni se te ocurra!- grita desde su cuarto provocando nuestras risas.
-Bien, plan b.-Lo miro sin señal de querer darle pista alguna.
Una hora después estamos sentados en la cafetería en la que trabajo burlándonos de lo torpe que resulta Joe al coquetear con Annie.
-Es adorable-Digo viéndolo tartamudear.
-Es muy lamentable, cuando actúe así de torpe golpéame- Arnold hace como si se golpeara la cabeza a modo de broma.
-Será un placer-le doy una sonrisa burlona.
-Nunca te daré motivos.
-Podría cobrarte de años pasados.
-¡Yo nunca he actuado así!- me grita a la defensiva señalando a Joe.
-Con la señorita perfección eras muy torpe Romeo- digo con una sonrisa soncarrona sin regresar a mirarlo ya que estoy viendo el menú.
-Ah pero nunca fuimos novios- se que está haciendo su sonrisa petulante por lo que chasqueo la lengua y atacó con otra cosa.
-Nunca aclaraste esa condición.
-Por eso es que puedo incluirlo ahora.
-entonces ¿Qué tal cuando salías conmigo?- se sorprendió mucho, al punto de que casi se salen los ojos de sus cuencas, ese era aún un tema tabú entre nosotros.
-yo nunca actúe así-dice exasperado, señalando nuevamente a Joe que ahora tiraba una bandeja repleta de cucharas provocando un gran estruendo.
-no- me muestro con calma-caer de un árbol provoca menos ruido-
-Eso no fue mientras éramos novios - Dijo recordándome que eso fue cuando habíamos terminado.
-Esa no fue la única vez que te caíste de un árbol ¿o si Arnoldo?- con suficiencia lo mire de costado apoyando la cabeza en mi mano, su reacción no se hizo esperar.
-¡Lo sabías!- me grita casi levantándose de su asiento.
-Claro que lo sabía zoquete, siempre sabía lo que te pasaba así no quisiera.
-Pero...¿ y las veces que hasta ibas a ver a Wolfgang para reclamarle el que me haya golpeado?.
-solo armábamos la escena.
-¡¿Qué?!- dice aún más sorprendido está vez casi tira su silla por lo que lo obligó a sentarse.
-¡cálmate ya!, te explico, ya éramos amigos o algo así por ese tiempo además era gracioso ver tu paranoia cuando creías que empezaríamos una pelea en el patio de la secundaria.
-eres el demonio Pataki- hizo una pausa y luego continuó- nunca me lo dijiste, así como lo de Cecile- me reprocha de nuevo.
-¿Qué te digo? , me gustaba verte feliz.
-¿Sin que sepa que eras tú?.
-Hey, creo que al fin estás comprendiendo.- el chasquea la lengua y se acerca amenazador a mi.
-¿Qué otras cosas oculta esa maquiavélica mentecita tuya Pataki?-dice mirándome fijo a los ojos.
-Nada que un simple mortal como tu pueda entender Shortman.- le digo sin dejar que el me venza en esta guerra "silenciosa".
-Bien, me rindo, ve a ordenar.
-¿Por qué yo?.
-Por que tu invitaste, ¿no?.
-Agh.
Fui a ordenar solo porque no tenía ganas de armar una escena tan temprano en la mañana, después de saciar nuestra hambre salimos de allí no sin antes bromear un poco con Joe lo que lo hizo resoplar y adquirir un tono rojo muy gracioso.
Antes de salir por las puertas de la cafetería hubo una escena que probablemente se quede guardada en mi mente por mucho tiempo, Joe regó café en la barra por lo que se veía frustrado consigo mismo pero Annie le obliga a verla a los ojos y levanta su mentón con un ligero movimiento de mano, Joe aún luce algo molesto pero ella le da una dulce sonrisa y Joe por acto reflejo le corresponde y parece que en ese instante solo existen ellos en el mundo, poco después ella lo ayuda a limpiar la barra y salgo tras Arnold dejándolos solos disfrutar de su compañía.
-Ya te estabas demorando- lo veo arrimado a un poste cruzado de brazos.
-lo siento- no le hago mucho caso y sigo mi camino, él me sigue y toma mi brazo.
-¿Qu...Qué haces?- digo nerviosa, eso me toma por sorpresa.
-vamos- él solo me jala hacia adelante y acelera el paso ignorando mi pregunta.
-¿A donde?- insisto.
-a buscar nuestros disfraces- lo dice como si fuera lo más obvio del mundo haciéndome irritar pero trato de controlarme.
-pero ¡aún tenemos tiempo!- le digo deteniéndome y jalando mi brazo hacia mi, soltándome de su agarre y poniendo las manos en mis caderas.
-La fiesta es en tres días Pataki- pone un ceño fruncido.
-aún tenemos tiempo...
-no seas necia, ya tengo una idea de que podemos usar.
-¿Eh?, ¿Qué idea?.
-Tu solo sígueme- yo le devolví una mirada desconfiada- confía en mí.
-¿No será un disfraz de gatubela o algo así no?
-Aunque la idea suene tentadora creo que no va de acuerdo al tema de la fiesta de la princesita.
-De acuerdo...- respondí no tan segura.
Media hora más tarde estábamos en la entrada de Sunset Arms.
-¿Vas a pedir tus llaves ahora?
-No, bueno si pero no es por eso que estamos aquí, el objetivo principal son los disfraces.
-¿Ahora vendes disfraces?- digo burlona alzando una ceja tratando de sacarlo de quicio.
-Ja ja, vamos entra miss simpática.- me empuja hacia la entrada, está más impaciente de lo normal.
Al entrar todo fue confusión, primero nos encontramos con Poocky que no hace más que saludar y decir cosas que no entiendo.
"Señor presidente la ropa de la primera dama está en el salón oval mientras que su uniforme está en la habitación de invitados de alado".
-¿Qué?.
-Tu solo camina- en cuanto entro al cuarto de Arnold, él cierra la puerta.
-¡Hey!.
-Cámbiate y luego subiré a verte.- me grita desde afuera.
-¡Exijo una explicación!.
-Tu solo ponte el traje ya luego entenderás.
Después de decir esto lo escucho bajar por las escaleras, me dirijo hacia su cama en donde veo una hermosa vestimenta de lo que parece ser de los años 30s y entonces comprendí de que se trataba todo esto.
Me visto rápidamente y al ver mi reflejo este me sorprende haciéndome soltar una sonrisa involuntaria, me gusta mucho esto, una falda de gamuza café oscuro y un suéter de color palo rosa, por dentro una blusa de encaje blanco que sobresale del suéter, un pañuelo y una boina crema para combinar, solo desentonan mis zapatos que son unas zapatillas actuales, el resto es perfecto, aunque corre algo de viento lo que me hace temblar, no sé cómo usare esto sin congelarme, mientras pienso en ello la puerta suena seguida de la voz de Arnold.
-¿Puedo pasar madam?.
-Adelante monsieur.- la puerta se abre dejándolo ver arrimado al marco de la misma, él usa un terno negro solo con chaleco y un sombrero, parecería un detalle bastante simple de no ser por las costuras y el diseño de la época que lo hacen lucir de los años 30s igual que mi traje.
Él a penas me ve se queda igual de atónito que yo al verlo por lo que ambos soltamos un
"vaya" y reímos por esta coincidencia.
-Bonnie and Clyde, brillante Shortman.
-lo sé- lo dice con un gesto de señalar y disparar una pistola con sus dedos
-me encanta- le digo devolviendo el "disparo".
-Sabía que así sería.
-solo necesitaríamos el gran auto. -refiriéndome al auto de la película que vimos.
-¿Qué tiene de malo mi auto?. - me reclama Arnold pretendiendo estar ofendido.
-nada, nada- antes de que el discutiera más entra Gertie y juraría que se le saltaron unas cuantas lagrimas al vernos.
-Se ve hermosa primera dama.
-debo estar acorde al presidente ¿no es así?- ella asiente.
-por supuesto, a propósito te ves incluso más hermosa que yo al usar esa ropa.
-¿Era tuya?.
-claro que si, ¿de dónde crees que salieron?- me dice el cabezón con un tono que solo le hizo falta añadir un "acaso te golpearon la cabeza de pequeña", provocando que le sacara la lengua y él igual, esto hizo a Gertie reír lo que me ayudó a calmar mi enojo.
-Pero no lo entiendo, tu no tienes 90- le digo ignorando a Arnold.
-Bueno no fue mío originalmente era de mi madre, pero también lo use un par de veces- me sonríe melancólica, es extraño que la tradición se saltara una generación- yo sonrío por el detalle y sincera digo "Gracias".- Gertie me abraza y sale de la habitación ofreciendo preparar galletas, ella nota nuestra inquietud por lo que agrega que Susy le ayudó a prepararlas, ella es una estupenda mujer pero una horrible cocinera.
Luego de comer me despedí de la familia Shortman y me dirigí a casa de mis padres a buscar algo con lo que pueda complementar mi disfraz, una botas de gamuza negras con un tacón pequeño y a parte encontré algo peculiar que sería una sorpresa para el cabezón.
Los días pasaron rápido y ahora estaba aquí a unas horas de la fiesta y poniéndome unos pendientes dorados con un pie descalzo y con Lila gritándome que me diera prisa que se me haría tarde.
-Aún no entiendo por qué me apuras, ni siquiera vamos juntas y no me importa hacer esperar al cabeza de balón.
-Es por eso mismo, debes apurarte.
Ya esta no entiendo nada, se que está en su etapa de Lila "desastre andante" Sawyer debido a que Nate es su cita para esta noche así que trato de comprenderla.
-Entiendo que estés nerviosa pero deberías calmarte- le digo mientras ella pasa una y otra vez por mi puerta envuelta en un vestido renacentista.
-Pero no puedo hacerlo, estoy tan nerviosa.
-Lila luces espectacular, muy hermosa y sé que el se quedara con la boca abierta al verte y hasta le saldrán las líneas de Romeo y Julieta- ella suelta una pequeña risa y yo continúo- así que respira y tranquilízate- me acerco a ella, la tomo por los hombros y le sonrio- así se deja de dar vueltas por el pasillo o harás un hueco en el techo de los vecinos de abajo.
-Tienes razón, será mejor que me calme- dice por fin relajándose pero el timbre suena y se vuelve de nuevo en una bola de nervios- calma yo iré- le digo mientras recojo mi bota cerca del pasillo y me la pongo completando mi disfraz.
Al abrir la puerta veo a un chico cubriendo su rostro por un sombrero pero a este ya lo había visto antes.
-llegas temprano cabeza de balón.
-Dime Clyde hermosa dama.- usando su tono seductor acercándose peligrosamente por lo que le doy un pequeño golpe en la cabeza para alegarlo y me dirijo a mi cuarto.
-espera en la sala "cariño", iré por la pistola.
-de acuerdo.
Al pasar por el cuarto de Lila la veo desesperada buscando algo en el suelo.
-¿Qué haces?
-¡No encuentro mis zapatos!- seguía desesperada tanteando el suelo a su alrededor.
-Lila... ya estás usando zapatos...
-pero no son los que quiero.
-¿Cuales son los que quieres?
-las sandalias negras, las que tienen el arco blanco.
-¿No son las que le prestaste a mi hermana?

-¿Lila?
-¡Diablos!- estaba entrando en crisis así que la ayude a levantarse del piso.
-Creí que ya habíamos pasado por esto, Lila te ves hermosa y el quedará deslumbrado, no importa los zapatos que uses, ni el maquillaje, solo importas tú siendo tu, así que ya tranquilízate, no quiero dejarte toda paranoica, así que ¿Estarás bien?.
-Si, estaré bien- toma un respiro y continúa- Gracias Hel- me abraza y al separarse me sonríe y continúa - así que ve a por él Bonnie.- asiento, voy a mi cuarto a ponerme la peluca que traje de la casa de mis padres, es rubia y con pequeñas ondulaciones, una vez que la he acomodado recojo mis cosas y voy a la sala.
-Enciende el auto Clyde.- digo llegando a la sala dirigiéndome a Arnold.
-Como ordene Madame- se levanta y va hacia la puerta pero luego retrocede y viene hacia mí tomando un mechón de la peluca. -Tu cabello- luce confundido.
-Una peluca, creí que mejoraría el disfraz.
-luces muy bien con cabello corto- se limita a sonreír, se adelanta para abrir la puerta y me toma por el brazo, sorprendida solo avanzó con él hasta la salida donde Chris nos despide.
Al salir veo al Packard de Phil estacionado en frente.
-No... puede... ser...
-Lo que la dama pide son órdenes para mí así que...
-Creí que ya no funcionaría, desde que estoy aquí no lo he visto.
-Siempre estuvo en el garage, ayer lo pulí y revise la máquina.
-wow- no tenía mucho que decir, solo estaba sorprendida y encantada al ver el auto que creí jamás volvería a ver. - Es magnífico-
Él solo se encoge de hombros y me abre la puerta.
-Lo que sea por la bella dama.
-Gracias- digo sincera, el resto del camino pasamos bromeando de como robaremos la cosas de valor de Lloyd.
Al llegar vemos a un túmulo de personas afuera de la casa de la princesa algunos conversando, otros llegando con alcohol. Estacionamos el packard unas calles lejos de la casa y seguimos a pie a la entrada, al pasar a muchas personas entre ebrias y sobrias llegamos al salón principal donde estaba sonando Shape of you de fondo, él me arrastra hasta la pista y bailamos por un rato pero con movimientos muy rígidos por lo que nos reímos de nosotros mismos y vamos por algo de beber para "relajarnos" un poco.
Después de eso volvemos y bailamos varias canciones que despertaban nuestra adrenalina haciéndonos saltar y movernos de manera a veces frenética y otra no tanto, todos disfrutamos de la banda que estaba tocando en un pequeño improvisado escenario en el salón, alternando entre música en vivo o mezclas del dj hasta que la canción repentinamente cambia y las luces descienden comenzando una tonada lenta, yo me quedo algo incomoda sin saber que hacer pero Arnold toma mis manos y las lleva a su cuello luego tomándome por la cintura comienza a balancearse de un lado a otro, yo lo sigo y me pierdo en la peculiar melodía que estaba sonando por los parlantes.
-Que inesperado- digo regresando a ver a nuestro alrededor notando que la mayoría seguía en la pista sin inmutarse por el cambio tan repentino de atmósfera, otros cuantos desertaron de la pista y fueron por otra ronda de bebidas a la barra, yo en lo personal quería alejarme de ahí.
-Lo se, esperaba que más se fueran por la "sed" pero al parecer aún es muy temprano para eso.-
-A los tipos de la entrada no les importó mucho.- comento manteniendo nuestro vaivén por la pista de baile.- esto es lindo...-"rayos" pensé en voz alta, regresó a ver de lado, avergonzada, la reacción de Arnold pero este solo sonríe y esquiva mi mirada.
-Lo es...
Mantenemos nuestros movimientos hasta que la canción cambia nuevamente y la atmósfera vuelve a la de antes, bailamos una canción más y vamos a descansar en el patio que casi no está muy concurrido.
-Espera aquí iré por algo de beber.
-De acuerdo.
-No tardó- me dice antes de irse y desaparecer entre el túmulo de gente, yo me siento en una banca cercana recuperando el aliento. El cabezon, aunque me cueste admitirlo, es un buen bailarín, siempre lo fue.
Realmente creí que al llegar a la fiesta cada quien se iría por su lado, él en busca de alguna conquista y yo pues simplente buscaría a alguien con quien bailar, pero aunque no es lo que esperaba realmente estoy divirtiéndome mucho esta noche, espero poder decírselo.
De pronto llega un extraño saludo -Hola orejas de chivo, creí que no te vería por aquí- al voltear veo a Harold quien va vestido de vaquero.
-Niñito de mami, ¿te dieron permiso hasta tarde?.-contrario a nuestra relación de la escuela ahora tenemos más confianza.
-y ¿a ti ?,orejas de chivo.
-Digamos que el hada madrina me dio permiso hasta media noche.
-¿qué haces aquí sola?, ¿nadie quiso bailar contigo?.
-Lo mismo té pregunto gordinflón.
-¿Por que no vienes?, adentro están todos.
-Claro en un rato los alcanzo- digo pretendiendo esperar a Arnold, él parece aceptar pero de la nada aparecen el resto de los tres chiflados a saludar y me llevan a rastras hasta el grupo, me preocupa dejar a Arnold, va a estar furioso conmigo, regresó a ver a todos lados provocando que me suelte del agarre de Stinky y Sid pero ahora estoy por completo perdida en un mar de gente.
Mientras estoy buscando una salida una mano me lleva al centro del salón, no veo quién es, solo avanzó conforme jalan de mi, por un momento creo que se trata de Arnold que logró llegar a mí pero después me llevo una gran desilusión.
-Pero ¿qué diablos...?- con un antifaz y un disfraz de capitán del ejército británico estoy siendo secuestrada por Jullian, trató de huir pero él me detiene y las luces nos apuntan directo al rostro cegándome por un momento, entonces suena una melodía y me atrae hacia él.
-Realmente es difícil encontrarte sola Geraldine.
-¡Suéltame!- exijo tratando de soltarme de su agarre pero entonces por los parlantes suena una voz familiar.
-Bien chicos me alegra presentar a Helga y Jullian, nuestros bailarines en turno, nos darán una presentación de tango, así que recibámoslos con un fuerte aplauso- estos últimos no se hacen esperar y realmente no me había sentido tan furiosa como ahora, Rhonda, con su disfraz de cleopatra se alza en el escenario improvisado del salón. Está metiendo su nariz en asuntos que no entiende, no puedo hacer más que fulminarla con la mirada pero ella ni se inmuta y solo veo como se meve en una ligera reverencia algo así como diciendo "de nada", esto se traduce a un "me lo agradecerás más tarde", dudo eso.
Jullian no pierde tiempo y me obliga a comenzar a bailar junto a él, algo torpe correspondo solo deseando que esto termine pronto para poder volver con Arnold, es extraño que piense en el en este momento y más aún el que me preocupe por su reacción.
-Recuerdo que te gustaba mucho el Tango, estuve practicando para poder bailarlo contigo alguna vez.- lo dice de forma sincera, lo recuerdo, recuerdo lo mucho que hablaba de lo fácil que me resultó bailarlo desde niña pero nunca le dije el por qué me gustaba tanto, todo se reduce a esa fiesta del día de los inocentes de años atrás.
-Eres un idiota, no quiero escucharte- le digo y él me da una vuelta luego sujetándome por la cintura me inclina hasta casi tocar el piso, los demás aplauden y gritan eufóricos.
-No recuerdo esta actitud tuya- me dice entre extrañado y divertido.
-Nunca supiste mucho de mi.
-eso puede cambiar...
-no- me alejo dando una vuelta siguiendo el ritmo, él va en mi búsqueda - no puede.
-¿Por qué debes apartarte de esa forma?-
-Se te olvida acaso el por qué- digo resentida-
-¡Trato de explicarte que todo eso fue un error!.
-El que estemos aquí bailando, pretendiendo que hay algo que se pueda arreglar es en si el error.- hago un movimiento con las manos y el se mueve a mi alrededor, un bonito pasó pero se que lo hace vigilando que no vaya a huir.
-no es lo que piensas, ¿crees que tendría el descaro de buscarte si así fuera?.
-Con respecto a ti nada es seguro.
-Geraldine... por favor déjame explicarte- me acerca demasiado a él pero me alejo enseguida.
-No quiero saber nada de ti, terminemos con esta absurda broma en la que Rhonda y tu me han metido y desaparece de mi vista de una buena vez.- le suelto con el tono más ácido que puedo logrando así callarlo hasta que la tonada casi llega a su fin, no estoy dispuesta a estar un momento más aquí, estoy por irme pero él jala nuevamente de mi mano, me da una mirada significativa, y dice - no estoy dispuesto a dejarte ir de nuevo- sin darme tiempo a reaccionar me besa en frente a todos, las chicas suspiran, los chicos dan silbidos y vítores pero todo se queda en silencio cuando él se separa y yo le doy una cachetada marchándome del lugar.
No se a donde ir solo quiero estar un momento sola, limpio de manera frenética mis labios,
tratando de desaparecer esa horrible sensación pero no lo logró.
-Hey, ¿estás bien?- es Brainy quien me encuentra, el lleva dos bebidas, tal ves iba a llevarlas a su novia.
-no- respondo tratando de contener las lágrimas y no dejarme llevar por la impotencia que siento en este momento.
-Ven- me lleva nuevamente al patio y nos sentamos en la banca más lejana del jardín alejados del bullicio de la fiesta.
-¿Quieres hablar de eso?.- yo solo niego con la cabeza, cerrando los ojos.- está bien, tomate tu tiempo.
Brainy se queda todo el tiempo a mi lado brindándome su compañía silenciosa como siempre lo ha hecho, una vez me recupero suelto todo el aire que dan mis pulmones.
-Creo que estoy bien.- digo finalmente abriendo los ojos.
-perfecto, ahora, ¿Quisieras ir a baile un rato con los demás?.
-No creo que sea...- el me ofrece una mirada que me hace imposible decir que no-está bien no creo que sea tan malo.-Sonreímos y volvemos al calor del salón a reunirnos con los demás.
Saludo a los chicos de la vieja pandilla, de vez en cuando regresó a ver a todos lados para buscar al cabeza de balón entre la multitud, con los chicos hacemos bromas sobre nuestros disfraces, todos reímos. Nadie toca el tema de la escena que ofreci hace un momento, me suben el animo con cada tontería que sueltan y luego vamos a bailar todos en grupo, cada uno haciendo pasos excéntricos provocándome reír a carcajadas, Rhonda no está entre ellos, menos mal.
Seguimos con las payasadas bañados por luces tenues y festivas.
Más tarde todos se separan a bailar entre parejas y yo voy a la barra a beber algo ya que estoy sedienta, después de unos cuantos sorbos veo una mata de cabello rubio a lo lejos, "el Cabeza de balón", lo sigo y por fin lo encuentro arrimado a una pared cercana conversando con una chica usando ese tono y semblante seductor, esto me oprime el pecho pero no es asunto mío, estoy por irme pero recuerdo que no tengo manera de volver a casa.
"Diablos", necesito hablar con él, intentó acercarme y llamarlo, al llegar a su lado no es para nada la respuesta que esperaba de su parte.
-Hasta que te encuentro cabeza de balón.- él me ignora así que jalo un poco de su chaqueta.-Cabeza de balón...- digo más fuerte.
-Parece que te buscan- le indica la chica con la que estaba haciendo que por fin él regrese a verme.
-¿qué quieres?- su tono me sorprende pero continuó.
-¿podríamos hablar un momento?.
-Estoy ocupado, ve a buscar a alguien más.- lo dice sin siquiera mirarme.
-¿Disculpa?- pregunto sin dar crédito a lo que escucho.
-lo que oíste- me regresa a ver con semblante frío.
-Pero ¿Qué rayos te sucede?- gira los ojos molesto, luego señala la parte de su chaqueta que aún sujetaba sin deme cuenta.
-¿Te importaría?- dice refiriéndose a que suelte su chaqueta, yo la suelto mirándolo resentida.
-Claro...- estoy por irme pero en un ataque de enojo volteo y me encuentro tirándole la bebida que aún traía en mi mano.-¡ups!
-¿Ups?-me imita en tono bajo pero luego grita- ¡¿Ups?!, ¡Estás loca!- me alejo con rapidez entre divertida por la venganza y enojada por su actitud idiota, no tenía por qué tratarme así.
Poco después escucho quejidos de la gente a mi espalda, al voltear veo como Arnold se abre paso a empujones entre la gente provocando molestia en estos, pero eso a él no le importa en absoluto, me entra pánico y ágil me dirijo hasta un escondite detrás de la barra.
Espero unos minutos y parece que él me perdió la pista, suspiro cansada por todo lo que ha pasado, aún no estoy dispuesta a salir, él podría estar cerca. Regresó a ver a mi costado y me encuentro con una botella de tequila así que digo "¿Por qué no?", después de todo se supone que esto es una fiesta. La destapo y bebo pequeños sorbos mientras veo a la parejas bailando en la periferia de la pista ya que es la única vista que me ofrece desde donde estoy.
No sé cuánto tiempo pasa pero ya llevo casi media botella y empiezo a sentirme mareada, de la nada llega Rhonda, "perfecto, la última persona con la que quiero hablar". Ella al principio se ve frustrada y no repara en mi presencia hasta que se agacha buscando algo y se topa de frente conmigo.
-y tu ¿Qué haces aquí?.- lo pregunta como si no fuera crédito a su visión.
-No, ¡tú ¿Qué haces aquí?!- digo entre "susurrando" demasiado fuerte.
-¿estás ebria?
-...no.
-¡¿Eso es tequila?!
-tal vez.- lo digo reservándome el sarcasmo.
-bueno, ya que no importa- sobándose las sienes irritada continúa -Primero quiero saber ¿qué pasó allá hace un rato?.- me dice señalando al salón.
-Nada que te importe Lloyd, ¿Te importaría agacharte?, estoy tratando de esconderme aquí y tú estás poniendo en riesgo mi posición.
-Si se trata de tu amiguito lo más seguro es que ya lo hayan echado de aquí.- me suelta con tono ácido.
-¿echado?
-estuvo causando estragos por aquí, tuve que ordenar que lo sacaran.
-No me importa.
-Pues debería, es tu culpa en primero lugar.
-Como sea- chasqueo la lengua y tomo otro sorbo.
-pero ¿Qué te pasa?, ¡yo debería ser la enfadada aquí!.
-¿Tú?, Princesa tú eres la última que debería sentirse así.
-No sabes cuanta ilusión tenía Jullian de bailar contigo y tú ¿lo tratas así?, no puedo creerlo.
-Pues créelo y supéralo Lloyd, pasó lo que tenía que pasar así que no vuelvas a meter tu narizota en los asuntos de los demás.
-¡Helga!, trató de entenderte pero no puedo. - se arrodilla hasta estar a mi altura y me hace verla a los ojos.- ¿Qué sucedió?.
-... nada- digo con pesar negándome a contarle.
-Por favor, tu siempre explotas por alguna razón, creí que habíamos superado la etapa en la que actuabas sola y sufrías sola.

-Helga... por favor, explícame qué hice mal, ¿Qué hizo mal Jullian?.
-¿No me dejaras en paz hasta que te cuente?.
-No.
-Bien.- suspiró resignada y doy palmadas a mi lado- ven y siéntate, es tiempo de un cuento para dormir.- ella sonríe y se sienta a mi lado, le pasó la botella y le da un pequeño sorbo devolviéndomela después, yo le doy otro sorbo y comienzo a contarle toda la historia, desde que lo conocí hasta el funesto día que lo encontré con mi peor enemiga.
Al terminar ella tenía los ojos acuosos por lo que trato de detener sus lágrimas de cocodrilo pero no funciona.
-Antes de que llores yo no...- ella me abraza con todas las fuerzas que tiene y se separa de mi lado sorbiendo la nariz.
-Lo...lo siento... lo siento tanto- solloza en cada palabra e iba aumentando el llanto cada vez más.
-Cálmate, ya pasó.- ahora yo la consolaba a ella, me parecía muy divertida la situación, sobre todo porque ella aún estaba sana.
-¡No!, ¡soy una pésima amiga!.
-No es para tanto, no lo sabías.
-Aún así...
-Relájate, además ya pasó, te perdonare si prometes que jamás volverás a meterte de casamentera por favor.
-Claro, lo prometo.
-Bien, ahora podrías traerme otra.- digo agitando la botella de tequila, ella duda un poco pero me alcanza otra más pequeña que la anterior y trae un poco de limón y sal.
-Está bien pero no te la acabes, vuelvo en un rato de acuerdo.
-está bien- digo con calma mientras abro la botella, ella regresa a verme insegura pero termina por irse.
Casi no queda mucha gente en el salón pero sigue sonando distintas canciones por los altavoces ahora esto hace que me retumben los oídos así que tomo mis cosas y salgo al patio que ahora está por completo vacío.
Bebo de nuevo cerca de la mitad de la botella y me detengo al verme aún más mareada que al inicio, cierro mis ojos en busca de estabilidad pero es un grave error ya que ahora todo da vueltas.
"rayos".
-¿Geraldine?, ¿Qué haces...?, ¿Eso es tequila?
-¿Qué es esto?, ¿el día de pregunta lo obvio?- digo abriendo lentamente los párpados siendo Jullian lo primero que veo.-Vete ¿sí?, no quiero hablar contigo.- Él se acerca y me quita la botella.
-¡Oye!, ¡Eso es mío!.
-Por favor estás ebria, vamos te llevo a casa.-trata de levantarme pero me niego.
-¡No quiero!.
-Geraldine por favor estás armando una escena, no seas necia- suena tranquilizador pero sigo peleando por quedarme.
-¡Que no quiero!.
-Ya suéltala- alguien lo sujeta del hombro y lo hace retroceder, es la mata de cabellos rubios que menos quiero ver.
-Tú ¿Qué haces aquí?.-Le dice Jullian quitando la mano de Arnold de su hombro, de seguro el vio cómo lo echaban de la fiesta.
-Nada que te incumba.
-Vete, yo me encargo.- le dice Jullian tratando de acercarse nuevamente a mi pero Arnold se interpone.
-Ella es mi novia, ¿Lo olvidas?.
-Por favor eso es mentira.-
-Mentira o no ella se irá conmigo, lárgate princesito burgués.- suelta provocando la furia de Jullian, él empuja a Arnold y este hace lo mismo, ambos forcejean por un rato hasta que Arnold lanza el primer golpe y en cuanto Jullian está por responder llega la seguridad que Rhonda había contratado y sorprendentemente pasan por alto a Arnold y se llevan a Jullian, este último pelea por soltase pero no puede hacer nada así que termina por irse.
Después de esto Arnold se acerca lentamente
hasta mí revisándome, por último sonríe.
-Hola- suelta y yo lo fulmino con la mirada.
-Preciosa escucha, lo siento, siento lo de hace rato pero...
-Pero nada, tú también lárgate.
-¡No me iré!.
-Te odio, vete.
-Dime eso sin arrastrar las palabras y te tomaré en serio, hasta mientras será mejor que duermas un poco antes de subirte al packard, no quiero que vomites en el auto.
-Idiota puedo ir caminando si quiero.
-Sería divertido verte intentarlo.
-pues mírame.- le digo retadora levantándome y dando el primer paso fallando y resbalándome pero antes de caer él me sostiene y me hace tomar asiento nuevamente.
-Duerme un poco pequeña provoca pleitos.
-No- lo digo pero me apoyó en su hombro y cierro los ojos.
-Eso es, no fue tan difícil o ¿sí?.
-Cállate ...zopenco- le digo de forma sosegada, poco después caigo dormida.
No sé cuánto pasa pero al abrir los ojos estoy arrimada a la ventana del packard viendo las luces de la ciudad pasar veloces frente a mi.
Nos detenemos frente al semáforo que da rojo.
La mano de Arnold alcanza la mía, este la acaricia y luego se la lleva a los labios lanzando una sonrisa, dudo que el sepa que estoy despierta así que cierro los ojos y lo escucho.
-Lección aprendida, no más tequila para ti Pataki.
"Idiota" pero tiene razón, aún ahora siento que todo da vueltas.
-pero es bueno ver tu lado sincero de vez en cuando, me gusta ese lado de ti, de hecho me gusta todo de ti, pero shhh no se lo digas a la Helga sobria, probablemente me evitaría o me daría una paliza.
-De la paliza no te librarás, tenlo por seguro- abro lentamente los ojos y lo veo sorprendido pero cambia rápidamente a un semblante bromista.
-no pretendía hacerlo. -Sonríe y suelta mi mano cuando el semáforo cambia a verde, avanzando nuevamente por las calles.
Vuelvo a cerrar los ojos y caigo dormida nuevamente, no quiero pensar en las consecuencias de esas palabras por ahora, ya me preocuparía por ellas en la mañana.

Gracias por leer💕

Gracias por leerme y por decirme sobre la actualización, no estoy segura de lo que paso, espero que esta actualización si notifique.

Floriflo Gracias por seguir leyéndome a pesar de demorarme años, saludos :3