Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama es en mayoría mía, la otra parte es basada en una película algo retorcida que les tendré que ocultar hasta nuevo aviso para no arruinar el misterio de la historia.


Capítulo 20

- Háblame de Seth.

- No.

- ¿Por qué?

- Porque no.

- Debe haber alguna razón, no puede ser simplemente "porque no".

- No sé nada sobre él.

- Sí que lo sabes.

- No lo sé.

- Bien, entonces. Háblame de tu abuela.

- No.

La doctora Blind, o Maggie, como siempre dice que la llame, suspiró derrotada y se dejó caer contra el respaldo de su gran silla acolchada de color berenjena, como también dijo ella. Yo prefería decir purpura. Y también Dra. Blind. Ella era una mujer bastante rara. La decoración de su oficina, su ropa y su personalidad podían describirse como psicodélicas. Su cabello era una maraña de risos pelirrojos, su piel pálida era pecosa y sus ojos eran redondos, azules y atentos, tienen esta extraña manera de mirar... como si con solo mirarte supieran todo sobre ti.

- ...Esto no está funcionando - dijo cruzándose de brazos.

La miré con cara de póquer. Estoy consciente de haber prometido que cooperaría con la terapia, y eso había hecho en un principio. Después de que me hubiera explicado detalladamente eso de la confidencialidad médico-paciente, le había dicho la historia completa de todas mis desgracias: sobre mis pesadillas y sobre la muerte de mis seres queridos, incluso le había hablado sobre Seth, la abuela y sobre Él, pero me fue costando a medida que íbamos yendo más y más profundo, escarbando en mis problemas. Ella quería saber mis sentimientos y aunque sé que debe saberlos para poder ayudarme, me parecía entrometido e incómodo. Me frustraba que cada vez que yo decía algo, ella preguntara: "¿Y como te sientes respecto a eso?".

Le dio un ojeada al reloj de su muñeca antes de mirarme con esa sonrisa de nada me molesta en sus labios - Voy a cambiar de tema - dijo en tono de advertencia - Pero tenemos que hablar de cosas importantes en la próxima cita, ¿bien?

Desvié la mirada, no quería hablar de cosas importantes, no me gustaba - Bien.

Asintió complacida, luego se inclinó hacia adelante con una expresión chismosa - ¿Como va tu relación con Edward?

- Va bien.

Entrecerró los ojos - Eres realmente informativa, muchas gracias por tu sinceridad.

Suspiré - Va muy bien. Ya no estoy nerviosa a su alrededor, muy pocas veces suelo entrar en pánico cuando pienso en nosotros y duermo con él todas las noches porque solo me gusta mi habitación cuando estoy despierta.

- ¿Y la intimidad?

Negué con la cabeza - Yo no... no estoy lista para eso aún.

- ¿Han hablado sobre eso? ¿Edward ha intentado tener relaciones sexuales contigo?

- No lo hemos hablado, es como un acuerdo tácito. Edward no ha intentado nada, creo que él piensa que el secreto que guardo es una violación.

- E imagino que no has intentado sacarlo de su error. ¿No te importa que él piense eso?

- Si lo saco de su error, tendré que decirle lo correcto. No quiero hacerlo.

Ladeó la cabeza y abrió la boca para hacerme preguntas sobre temas "importantes", así que le di una mirada y ella rodó los ojos - Si, si... ya sé... - juro que no sé cómo pude confiar en Jasper para que nos recomendara un psicólogo, no tengo idea de cómo se comportan estos doctores, pero sé que esta mujer no tiene el comportamiento de un psicólogo normal. O una persona normal - ¿Ya le haz dicho que lo amas? ¿O todavía te causa temor pronunciar las palabras?

Miré fijamente mi regazo - Nunca dije que me asustara decirlo.

- Entonces, ¿por que no se lo haz dicho?

Me encogí hombros - No se ha dado la ocasión.

- En la cita pasada dijiste que él suele decir que te ama a menudo. ¿No son esas las perfectas ocasiones para que le regreses el sentimiento?

La verdad era que sí le había a Edward que lo amaba en algunas ocasiones, pero nunca cuando estaba consciente. El hecho de que durmiera en su habitación todas las noches no quiere decir que siempre dormía como un bebé, había veces en las que simplemente no podía conciliar el sueño. Cuando me pasa, mantengo mis ojos cerrados y me concentro en la respiración de Edward. Me parecía extraordinario que no me asustara su respiración, aunque sabía que no lo hacía porque me sentía a salvo con él. Analizando mis sentimientos por él en medio de la madrugada había sacado de mi boca unos cuantos "te amo" en susurros.

- ¿No quieres decirlo por temor a quedar vulnerable delante de él? - insistió la doctora. Asentí - Pero él está siendo vulnerable al decirte sus sentimientos.

- Las personas pueden mentir.

- ¿Piensas que Edward está mintiendo?

Negué con la cabeza - Sé que es sincero.

- Entonces, ¿por qué te asusta?

Me quedé en silencio por un rato mientras miraba el montón de pulseras de cuentas que había en la mano de la doctora - ...Él también era sincero.

Se me quedó mirando fijamente - Y estaba mal, ¿no? - inhalé apresuradamente porque me estaba quedando sin respiración y asentí - Pero tú también lo amaste a pesar de que estaba mal. Como a Edward. Y le dijiste que lo amabas una y otra vez.

La miré con furia mientras trataba de respirar sobre mi apretado pecho - No lo sabía. No sabía quien era, ni lo que había hecho. No sabía nada - puse una mano en su escritorio - Edward no es como Él. Amarlo no está mal. No puedes compararlo con Él.

La Dra. Blind se inclinó hacia mí, sus ojos brillaban - Exacto. No podemos comparar a Edward con Él. No sabías quien era ese sujeto, sabes quien es Edward. Mantuviste una relación en secreto con ese sujeto, no lo estás haciendo con Edward - me miró fijamente con sus redondos ojos, estaba completamente seria - Amar a ese sujeto estaba mal, pero amar a Edward no lo es. No puedes basar tu futuro en algo que sucedió en el pasado, así no vivirás correctamente. Amar es arriesgarse, y tomaste un riesgo al enamorarte de Edward. Afróntalo.

Estuve inmóvil, mirándola con ojos como platos, por largos segundos. Estaba impactada. Me asombraba que lo que hubiera dicho fuera tan cierto. No podía ser una cobarde en todos los aspectos de mi vida. Esto no tenía nada que ver con Él. En absoluto. Edward estaba tomándose la molestia de enamorarse de mí, ¿por qué no podía ser recíproca con él? Cuando me di cuenta de cómo me sentía en realidad por Edward, sabía que estaba arriesgándome. En ese momento estuve dispuesta a afrontar lo que viniera, no podía echarme atrás ahora por miedo.

Como había bajado la cabeza para mirar mi regazo, la levanté para ver a la Dra. Blind con nuevos ojos. Ojos de respeto. Pero no iba a hacérselo saber - Se supone que no hablaríamos de cosas importantes.

Ella había apoyado su barbilla en la palma de su mano. Sonrió con travesura y se encogió de hombros - Lo siento - no lo sentía ni un poco - Hablemos de cosas no importantes, entonces. ¿Cómo se sintió para ti despedirte de tus amigos del instituto después de graduarte la semana pasada?

Suspiré para despejar por completo el nudo que había estado en mi pecho - No creí que pudiera sentirme triste, pero así fue. Por lo menos con respecto a Ben y Angela, ya que irán a la universidad en Nueva York. Embry aun tiene que quedarse en el instituto un año más y Jacob irá a la universidad aquí en Phoenix como Rose y yo.

- ¿Fuiste al baile de graduación?

La miré como si estuviera loca - No. Ninguno quisimos ir - ella frunció el ceño y abrió la boca, pero la interrumpí - Pero hicimos una fiesta en el departamento - miré mi reloj y me levanté de la silla - Se ha acabado el tiempo.

La Dra. Blind miró su reloj y suspiró - Si, se acabó - sacó un bloc de notas de uno de los cajones de su escritorio para hacer sus notas sobre nuestra cita, se supone que debe hacerlo mientras estamos en ello, pero ella dice que eso la hace distraerse demasiado - Nos vemos en la próxima cita - me guiñó un ojo - Y hablaremos de cosas importantes.

Puse los ojos en blanco y caminé hacia la puerta. Cuando salí al la sala de espera, no había nadie excepto Jasper, que estaba sentado muy cómodo con los pies sobre su escritorio como si fuera dueño del lugar. El consultorio de su jefe estaba justo al lado de el de la Dra. Blind, él era el secretario de los dos doctores. Así que le pidió a la doctora que moviera mis citas de último porque así podría irse conmigo, Edward le pidió que me acompañara a casa cuando Emmett no tuviera que venir a las citas.

Bajó los pies del escritorio y se quitó los audífonos que le regalé a Edward para navidad de los oídos - ¿Ya terminaste? - asentí mientras él se levantaba de la silla - Emmett me llamó, dijo que llevemos thai para la cena.

- Nada de thai - dijo Rose caminando apresuradamente desde el pasillo que da a los baños - Dije que haría la cena, ¿no escuchan una palabra de lo que digo?

Jasper levantó las manos - No mates al mensajero.

Rose también estaba atendiendo sus problemas. El doctor Aro Vulturi, el anciano que Jasper se encontró en la fila de Starbucks, o sea, su empleador, es el terapeuta de Rose. Es gracioso que en un grupo de amigos, haya tres personas viendo loqueros. Somos un montón de raros.

- Bueno, sea thai o comida casera, vamos a casa - dije fastidiada - Tengo algo muy importante que hacer.

...

Jasper aparcó en el estacionamiento de nuestro edificio y tomó las bolsas de comida thailandesa que compramos en el camino. Rose estaba molesta y dijo que no haría ninguna maldita cena. Ella ya no tenía que apresurarse para irse a casa de sus padres. Cumplió dieciocho años hace dos meses, y al día siguiente de su cumpleaños, se mudó al departamento de Jasper. Fue impresionante. Sin importar que tuvo que regresar unas horas después porque su padre tuvo un principio de infarto. No pudo volver a mudarse sino hasta tres semanas después cuando su padre estuvo mejor y más acostumbrado a la idea, lo que quiere decir, que pudo maldecirla y desheredarla sin morir en el proceso.

Mientras caminábamos hacia el elevador, me fijé en una chica que iba unos pasos delante de nosotros. Era pequeña, casi de la misma estatura que la novia de Jacob, Leah, pero sus tacones eran tan altos que aumentaba su estatura hasta llegar a la altura de Rose. Lo que llamó mi atención en un principio fue ver como arrastraba una maleta mucho más grande que Jasper con tanta facilidad, que la hacía parecer como un pequeño bolso.

La chica desapareció dentro del elevador y Jasper hizo un pequeño sonido de decepción por perder de vista su trasero enfundado en diminutos shorts - Demonios, espero que esa chica y su trasero vivan en el segundo piso. Seré un muy buen vecino.

Rose le dio un manotazo en la nuca y yo le di un puñetazo en el brazo - Esa chica es la hermana de alguien - dije cuando casi llegábamos al elevador - ¿Te gustaría que alguien hablara así de Rose?

Jasper miró a Rose, tomo su mano y la balanceó como si fueran niños pequeños - El mensaje fue recibido - volteó para mirarme con una falsa sonrisa angelical mientras entrabamos al elevador detenido por la amable chica tacones - Sacaría los dientes de cualquier sujeto si lo escucho hablar sobre el trasero de mi hermanita.

- ¿Bella? - dijo chica tacones sacándose los lentes de sol de la cara para poder verme correctamente - Eres Bella, ¿cierto? ¡Lo eres! - chilló entusiasmada.

Reconocí su voz y su entusiasmo. Sus ojos verdes también me parecieron familiares - Uhm... ¿Alice?

Rebotó en su lugar como si sus tacones estuvieran hechos de hule - ¡Sí!

Jasper me miró asombrado - ¿La conoces?

Señalé a Alice con mi pulgar - Como te dije hace un rato, es la hermana de alguien.

Rose resopló divertida - ¿Sabes que le diré a Edward que te saque los dientes por hablar del trasero de su hermanita?

Jasper señaló a Alice con su dedo índice - ¿Eres la hermana pequeña de Edward?

Alice lo señaló de vuelta - ¿Estabas hablando de mi trasero?


Hola, hola!

Como están?

Sé que practicamente abandoné la historia y no tengo perdón de Dios, pero aquí estoy nuevamente.

Espero que les haya gustado el cap, Comenten! Ya apareció Alice!

Les mando un beso y abrazo, nos leemos en el próximo capítulo que no tardará en llegar como lo hizo este.

Bye!