Roommates
By: Vainiella
Capítulo 21
"Epílogo"
Yamato sacó con cuidado la caja de chiclets de su chaqueta, tomando uno para luego metérselo a la boca. Ya habían pasado ocho años desde que dejó el cigarrillo, pero igual la costumbre de necesitar algo en la boca cuando está pensativo es algo que no ha perdido.
Observaba distraído como su hija mayor, Hitomi, pateaba el balón extasiada mientras era perseguida por un niño de cabellos revueltos de color chocolate, la viva imagen de su padre Taichi Yagami.
Hitomi era su vida, junto con su otro hijo, Makoto. Los amaba con el alma, y ambos eran tan buenos, tan inocentes. El amor hacia ellos lo llevó a aprender a amarse a sí mismo, y aunque al principio no había sido un buen padre poco a poco la relación con ellos había mejorado, tanto así que Hitomi adora pasar tiempo con él, revelando la elocuente y amorosa personalidad de su madre. Por otra parte, Makoto había heredado su personalidad, era muy reservado. Le recordaba la relación que tenía con su padre, dado que ambos se parecían demasiado. Era como verlo a él, por mucho que pueda distraer sus cabellos rojizos y mirada café. Ese era el único aspecto que le preocupaba. Todo padre teme que sus hijos cometan sus mismos errores.
Pronto, Hikaru, su sobrino, salió al rescate de su prima, recibiendo el balón de Hitomi y alejándolo de los agiles pies del hijo de Taichi.
-Me asusta lo rápido que crecen.
Casualmente estaba a su lado, observando el juego como él. Eran los únicos bajo uno de los tantos arboles de cerezo, entretenidos por el juego que se desarrollaba a unos cuantos metros.
-Por cierto, pillé a tu hija echándole el ojo a mi Daaiya.
-No seas absurdo.
No lo era, pues él también la había pillado. No es algo que un padre pueda pasar por alto cuando se tiene una hija.
-Mientras que no le rompa el corazón como lo hizo su madre con el mío, creo que estaremos bien.
Yamato miró al cielo, rodando los ojos ante las tonterías que podía decir Taichi.
Un gritito de emoción alertó a los hombres de pronto, quienes voltearon a ver hacia la mesa donde hacían el picnic el resto de los adultos y otros niños. Ambos se sorprendieron al ver a Mimi Tachikawa abrazar fuertemente a Miyako, quien le había dado el bebé a Ken para saltarle encima a la castaña. Todos rieron ante el reencuentro, ya que Mimi al vivir en USA era poco probable que viniera al cumpleaños del hijo menor de los Ichijouji-Inoue, pero fue agradable ver que todo había sido para darle la sorpresa a Miyako.
Taichi desvió la mirada a quien nunca dejó de ser su mejor amigo, y así observar como los ojos de Matt no se quitaban sobre Mimi.
-Sora me dijo que ya se encuentra mucho mejor. Ya sabes, luego de lo de Michael.
Yamato sintió tristeza, pero el comentario de su amigo le hizo dar cuenta que era mejor apartar la mirada. Volvió a ver a su hija jugar soccer.
-Han pasado casi tres años desde el accidente- continuó el moreno.
-Fue una verdadera pena.
–Y, según tengo entendido, sigue estando soltera.
-Por Kami, Taichi.
-De acuerdo- Matt lo miró con desaprobación, a lo que el moreno elevó las manos para excusarse –Me pasé de la mano, vale, pero en mi defensa yo no me estaba comiendo con los ojos a una viuda. Yo solo dije lo que querías escuchar.
-Eres un…
-¡Eh, Daaiya, eso ha sido trampa!- le gritó Hitomi desde el suelo, quien miraba molesta al pequeño moreno que le había quitado la pelota.
Las risas de los niños fue lo único que se escuchó, en compañía de las voces lejanas del resto. Yamato prefirió no acabar con su insulto, por mucho que lo mereciera el idiota de Tai. Mira que andar proponiendo esas cosas luego de la pesadilla que ha pasado Tachikawa es un poco insensible.
Pero, a quien quiere engañar. Por supuesto que sabía que ella estaba soltera, por muy cruel que suene esto, pero el día que supo de la muerte de Michael fue lo primero que pensó. Y solo Kami sabe lo mucho que se recriminó por pensar eso. Fue pasarse de la raya, indudablemente.
-Y por Sora no deberías ni preocuparte, es muy feliz con Jou.
Y a pesar de estar hablando del hombre por el que Sora lo dejó, Yamato no pudo evitar sonreír.
-Ha sido mucho mejor con ella que cualquiera de nosotros dos. Es estupendo con Hitomi y Makoto. Y Kotarou es un excelente hermanastro. Por supuesto que Sora es feliz.
Fue en el momento en que nació Makoto, su hijo menor, cuando Sora le dijo que ya no quería estar con él. Y era algo que Yamato veía venir, dado que nunca estaba en casa por su absorbente trabajo como astronauta. Y aunque hacía años que no iba al espacio al menos seguía trabajando para la JAXA -The Japan Aerospace Exploration Agency-, y no faltaba mucho para que Sora se cansara de tener un matrimonio con un hombre que nunca está cerca, y al igual como le ocurrió a su padre cuando él era niño, su esposa lo dejó.
Un par de meses después se enteró de que ella y Jou estaban saliendo.
Pero era mejor él que cualquiera, y por Sora sentía un ligero amor por ser la madre de sus hijos y con la que ha compartido la mayor parte de su vida. Nada más que eso. La atracción se habia esfumado, y por ende el deseo. En realidad, fue un alivio que aquello ocurriera, ya que finalmente pudo dedicarse a su trabajo en estos ocho años, y aunque ahora tenia más tiempo para compartir con sus hijos, no ha estado con nadie más desde su divorcio con Takenouchi.
No obstante, habían sido muy pocos los reencuentros en el que han asistido todos, y para ser más específico de esos reencuentros solo en un par ha visto a Mimi.
De jóvenes, luego de aquella emocional despedida, cada uno siguió con su vida. Él volvió con Sora dos años después de regresar a Japón, y uno después tuvieron a Hitomi. De Mimi se enteró que tuvo una boda espectacular en USA, y que su único hijo nació en el mismo año que Makoto. Aunque no averiguaba de ella siempre se terminaba enterando de su vida por los demás, y al saber sobre el accidente que tuvo Michael fue el segundo reencuentro que tuvo con Mimi luego de la despedida. Para ser precisos, comparada a como estaba antes, finalmente Tachikawa se veía muchísimo mejor.
Y como si la hubiese llamado con la mente, Mimi miró a Yamato, que la observaba de nuevo desde la distancia, pero que al corresponder su mirada hizo que volviera a ver el partido, obligándose a no apartar la vista de Hitomi, por mucho que le costara.
Momentos después, la extrañada voz risueña de Tachikawa llamó por sus nombres a ambos adultos, acercándose a estos.
-Mimi- la saludó Tai con un fuerte abrazo, casi elevándola del suelo como siempre suele hacer. Casi, sufría de un dolorcito en la espalda por haberse montado a Daaiya en los hombros el día anterior, pero era tal la emoción por ver a la castaña que se había olvidado del dolor -¿Cómo estás, princesa?
-Bien, muy bien- y lo decía en serio –Las terapias han dado lo suyo, el doctor dijo que ya no tengo pensamientos suicidas.
Yamato y Tai la miraron traumados, sin saber que decir, a lo que está suelta una picara risa.
-Por Kami, muchachos, estoy bromeando.
-Loca- la regañó Tai, dándole un coscorrón en la cabeza.
En eso Mimi le sonríe a Matt.
-Hola, lobo ártico.
Matt rio por lo bajo ante el sobrenombre.
-Bien, iré a jugar con los niños- se excusó Taichi, caminando hacia donde se desarrollaba el partido, marcando una gran diferencia de altura con los niños y quitándole la pelota a Daaiya. El pequeño Yagami chilló con enojo.
-Y supongo que eso fue lo mejor que se le ocurrió para dejarnos solos- Mimi negó con la cabeza –¿No podía ir con los adultos, al menos? El pobre Daaiya pasa pena en frente de Hitomi.
-Pues, mejor así. Nada de chicos hasta los 20 años.
-¡Que anticuado!- Mimi lo miró con cierta burla, cruzándose de brazos –Tenemos a un padre celoso, ¿No?
-No hables mucho, que Akane fue la primera que saltó a abrazar a Miles.
-Es una niña preciosa, no me molestaría. Y Koushirou sería un gran suegro.
Ambos sonrieron.
-¿Y qué tal, hombre del espacio? ¿No has vuelto a tocar música?
-Luego de dejar la banda, un poco. Solo cuando Hitomi me pide que toque algo para ella.
-Me comentó Miyako que está en el coro de su colegio. Eso es genial.
-Sí, tiene muchas habilidades, por suerte tendrá para elegir cuando quiera volverse profesional- Yamato la miró de reojo -¿Sigues cocinando?
-Oh, sí. Aunque no sigo trabajando en la TV por lo que pasó con Michael, sin embargo he estado trabajando como chef principal en un restaurant en New York- aquello pareció entusiasmarla –Tengo pensado montar mi propio restaurant algún día.
Miraron por un momento el partido, pero luego Yamato no tardó mucho en interrumpir aquel silencio.
-¿De verdad estás bien?
Mimi se dio cuenta del tono de su voz y de lo significativa que era la pregunta. Una pregunta que le ha sido hecha un millón de veces, y un poco más. Siempre suele responder que sí, que estaba bien, que todo estará bien, y la lista sigue, pero dentro de su corazón había mucho por hacer. Demasiado por hacer, es decir, quedó viuda, señores, ¿Quién podría superar algo así fácilmente? Pero ya no es su corazón lo que le preocupa, ya que aunque al principio vivió un real infierno, ahora se sentía en calma. Dejó ir a su amado esposo días antes, cuando sintió como una especie de revelación. Y estaba segura que era algo que esperaba Michael de ella, que volviera a sonreír de corazón, que sintiera paz interior y siga con su vida.
Ella estaba bien, ahora lo estaba, pero no era ella el problema ahora.
-Lo más difícil es Miles, ¿Sabes?- suspiró –Al principio fue una pesadilla, estuve un año entera sin saber qué hacer. Pero poco a poco he aprendido a salir adelante. Me siento mejor. Pero mi querido Milly… Es tan solo un niño, Matt. Y ha cambiado tanto desde la muerte de Mich.
Se quedaron un momento en silencio.
-Lo lamento muchísimo, en serio.
-Solo quiero que crezca bien, que sea feliz.
En eso notó como una niña de cabellos rojizos y de rodillas llenas de curitas jalaba a Miles hacia los demás niños. Mimi no pudo evitar sonreír ver como su hijo se quejaba con vergüenza mientras por el ímpetu de Akane, algo que sin duda alguna sacó de la buena esposa de Koushirou, ya que de este solo había sacado los rasgos y su inteligencia.
Hitomi y el resto detuvieron el juego para saludar a Miles. Todos rodearon al pequeño americano, saludándolo entre abrazos y risas. Aquella escena confortó enormemente a la castaña, que luego de unos segundos vio sonreír a su hijo.
–Le hace bien venir para acá. Estaba emocionado.
-¿Has pensado en regresar a Japón?- Mimi lo miró sorprendida –Habla bastante bien el japonés, no creo que sea un problema para él.
-No, no lo es- sonrió –Supongo que podría considerarse regresar a Japón.
Matt respiró profundamente. No quería admitirlo, mucho menos por todo lo que ha pasado Mimi, pero la idea de saberla un poco más cerca le hacía sentir bien, no obstante sabía que mucho ha cambiado desde aquel breve enamoramiento de jóvenes, y que…
-Y a ti, ¿Te agradaría que yo regresara?
-Muchísimo.
De pronto se dio cuenta de lo que hizo. Habló sin pensar. Es más, estaba pensando exactamente en eso, pero al escuchar esa pregunta fue como hablarse a sí mismo, y no a la mujer por la que estaba teniendo esa clase de pensamientos. Un sonrojo surcó sus mejillas provocándole calor en las orejas de la vergüenza. Se puso la mano en la cara, sin saber qué hacer, y miró al suelo en dirección a Mimi, deseando ser tragado por este.
-Disculpa, lo dije sin pensar, yo…
-Descuida- la mano de Yamato fue removida de su cara por la castaña, proporcionándole una leve acaricia en el acto que espabiló los sentidos del hombre. Aquel simple gesto despertó en el rubio emociones que desde hace muchísimo tiempo no sentía. Fue increíblemente satisfactorio, y más al ver que la mano de Mimi había entrelazado los dedos con los de él, manteniendo sus manos unidas –A mí también me agradaría muchísimo volver.
Y bajo aquel árbol de cerezo, mientras observaban a sus hijos jugar entre ellos, ambos disfrutaron del silencio con sus manos entrelazadas.
Entrelazando finalmente sus vidas en el momento perfecto.
Fin.
Notas de la Autora:
Epilogo aquí. Corto pero que me ha dejado muy contenta.
Finalmente Roommates ha terminado como yo esperaba. Dado el sabor amargo que dejó el capítulo 20, espero que este epilogo les haya dado entender porque debía terminar así.
Imagino que deben tener algunas dudas, por ejemplo, por qué Matt dejó la banda, qué le ocurrió a Michael, cómo fue que Sora terminó con Jou, etc. Pero son dudas que preferí dejar a la imaginación.
Sin embargo, solo para aclararles un poco, solo les recordaré que en el capítulo 19 la banda de Matt tuvo fisuras difíciles de arreglar. Lo de Jou era de esperarse, luego de lo de la madre de Sora, además en el epilogo de la serie los vimos muy arrimados. Podría considerarse. En cuanto a lo que le ocurrió a Michael, bien, Nailea, si sigues por allí, esto era exactamente lo que he querido hacer desde que leí tu historia. Y perdonen el Spoiler, pero dudo mucho que haya alguien por aquí que no haya leído Dibujando tu sonrisa. Que por cierto, espero que te encuentres bien, querida, y que algún día encuentres la inspiración para continuar esa historia que tanto me ha gustado. Y esto va para todos aquellos escritores que han pasado por lo mismo que yo. Espero que sus musas y el tiempo para escribir regrese a ustedes.
De todas formas, si tienen un comentario al respecto me encantaría leerlo. Estoy ansiosa por saber sus opiniones.
Ahora sí, Roommates ha llegado a su final, y les digo mil gracias por acompañarme hasta entonces. Han sido increíbles.
Eso es todo, amigos.
Vainiella
