Capítulo 21: "Monstruo"

Sentí que la sangre me hervía, sentí que convulsionaría de un momento a otro por la presión y el coraje acumulado. Normalmente, no suelo ser temperamental pero últimamente las cosas marchan tan mal que lo único que puedo hacer es sentir coraje, frustración; una mezcla de todas esas sensaciones que se van acumulando hasta que de repente explota la bomba. Como el día de hoy, definitivamente hubo situaciones que me hicieron salir de mis casillas. Mi paciencia está al límite, y por más que trato de ser lindo con ella. No, definitivamente, no puedo. No soy un maldito odioso, pero últimamente anda… no sé cómo describirlo, algo de distraída y hasta indiferente. Siento… siento como si tuviera un secreto y no quisiera decir lo que le pasa.

Un día antes había quedado que iríamos a comer juntos, la esperé después del trabajo donde siempre lo hacía a unas cuadras de la oficina para que nadie se diera cuenta de lo sucedía. No llegó. Esperé cerca de una hora, y nada… me quedé sin gasolina esperando que ella apareciera con el auto encendido, pero no. Peor fue cuando la vi cruzando con unos papeles en la mano a toda prisa, con sus tacones balanceándose peligrosamente con cada paso apresurado que daba. Tomó un taxi y se fue.

No soy una persona lo suficiente expresiva como para andar diciendo lo que me molesta y en lo que no estoy de acuerdo, de hecho, normalmente suelo ser muy reservado y este día no fue la excepción. Me quedé callado, sin una llamada, sin un mensaje, simplemente aguantando mi ira lo más que pude. El día de hoy, nada, ninguna palabra, ni un "lo siento, no pude llegar", "lo siento, lo olvide", "lo siento, tenía otro compromiso". Nada. Lo único que esperaba a lo leve era que después de la hora de trabajo me mandara una nota en donde me dijera que quería ir a mi departamento a hacerme el amor como disculpa por haberme dejado plantado. Pero no, ni eso. ¿Qué creer que un hombre puede aguantar así nomás? ¡Está muy equivocada! Siento que mi cuerpo va a estallar y ya no se diferenciar si es de calentura o de furia.

Trato de concentrarme en el camino, pero me resulta tan difícil que manejo mecánicamente. Voy pensando en una piel sedosa solamente cubierta por pecas, una estrecha cintura adornada con un pequeño y delicioso ombligo. Lily, me vas a volver loco. Pechos redondos con unos rosados pezones que sin razón aparente, cada vez parecían crecer más aunque quizá solamente era mi imaginación. ¿Por qué no podía dejar de pensar en eso? En su cuerpo, su rostro, su voz, me hacían latir rápidamente el corazón y por un momento pensé haber olvidado toda mi furia hacia ella, no solamente la plantada de ayer, sino también rechazar el puesto que nos daba una garantía de que ella permanecería en nuestra empresa y que todo iba a salir según lo planeado. Ella tendría el suficiente liderazgo y nivel en nuestra empresa para que nadie se animara a hacer siquiera un comentario sobre si estábamos juntos. Todos lo tendrían que aceptar solo reduciendo nuestro problema a nuestros padres y Caroline.

Caroline. Maldita sea. Maldita Perra. Después de habernos encontrado a Lily y a mí, en el departamento, por extraño que pareciera, no se había comunicado. No sabía si debía preocuparme, y tampoco estaba seguro si era algo bueno o malo. ¿Qué es peor que te llame cada cinco minutos o que no te llame? Antes era fácil, simplemente ponía en silencio mi teléfono celular y le sacaba la vuelta cuando me la llegaba a encontrar. Sin embargo, ¿cómo ignoro que ya no ha llamado? Estoy tan nervioso que no dejo de ver el teléfono cada pocos minutos. Incluso he pensado en ir a buscarla a casa de sus padres, pero juré no volverme a parar en ese lugar después de haber terminado, no quería ningún problema y lo mejor o peor, era que a sus padres no les agradaba del todo. Antes sí, pero después que ella se embarazó es obvio que no, por no haber respondido por la paternidad del niño.

Cuando llegue a mi piso, aún seguía en mis cavilaciones, pero cuando me acerqué a la puerta buscando las llaves escuché el teléfono de casa no dejar de sonar. Pensé que quizá era el banco pidiéndome que pasara a pagar, así que no me apresure mucho en contestar, de hecho, hasta pensé en la posibilidad de dejar sonando el teléfono todo lo que se pudiera pero levanté el auricular.

-¿Hola?- contesté renuente.

-James… - escuché la dulce voz de Lily, sentí que los jugos gástricos hacían estragos en mi estómago de la emoción, eso que los cursis llaman "mariposas en el estómago".

-No sabes lo que me alegra escuchar tu voz- sonreí. Había esperado esta llamada desde el día anterior, susurrándome que la perdonara por lo que había hecho y por haber dejado el puesto Administrativo en las empresas Potter.

-James, debes venir…- ¿Que fuera a la casa de nuestros padres por ella? ¡Por supuesto!

-En dos minutos voy por ti, quiero que pasemos toda la tarde en el departamento- dije imaginando como sería hacerlo en el balcón a la vista de todos, era sumamente tentador.

-No, James, no entiendes. Estoy en el hospital Saint Thomas- dijo- debes venir lo antes posible, es Caroline.

-¿Qué sucede con Caroline?- respondí sin entender, no sabía lo que estaba pasando y mi cabeza era un remolino de confusiones.

-Se cayó. Es tu hijo, debes venir.

Como si hubiera dicho las palabras mágicas, sin siquiera responder colgué el teléfono y corrí fuera del departamento. Incluso bajé por las escaleras pues no quería esperar al ascensor y sentía toda la adrenalina correr por mis venas. Brinqué a la camioneta y sin preocuparme de salir rechinando las llantas abandoné el estacionamiento del edificio.

Estaba realmente confundido, no quería ni imaginar que era lo que había pasado con Caroline. A mi mente venía un horrible accidente donde estaba al borde de la muerta, y pensaba en escenas espantosas que sólo hacían mi pecho subir y bajar con fuerza. Jamás se me había hecho tan eternos los semáforos como en esta ocasión. El hospital no estaba tan lejos del departamento, quizá hubiera hecho solamente diez minutos que camino pero a mí me pareció una hora. Me estacioné en el área de emergencia y corriendo entré por la puerta dónde solo estaban permitidas ambulancias. Una señorita se me acercó diciéndome que no podía entrar por aquí, pero yo ni siquiera la volteé a ver, era tan petite que me fue fácil ignorarla.

Giré a mi alrededor buscando una flecha o letrero que me indicara donde podía estar Lily para que me diera más información, pero sólo veía paredes blancas y puertas cerradas, gente pasando a toda prisa arrastrando camillas, era un hospital bastante grande y con mucho movimiento a cualquier hora del día. Tomé el móvil del interior de mi chaqueta y me frustró darme cuenta que no había señal, ese tipo de lugares nunca tenían buena recepción y seguí andando esta vez más deprisa, hasta que me encontré una enfermera que se había detenido a tomar agua de un garrafón.

-Disculpe- me acerqué, la enfermera se me quedó viendo y de repente me di cuenta que se había sonrojado con mi presencia. Era muy joven de hecho, y me alegró comprobar el efecto que producía en las mujeres no lo había perdido del todo después de tener tanto tiempo comprometido con una sola mujer.

-¿sí?

-Lo siento- sonreí de lado simulando que estaba avergonzado- me perdí. Estoy buscando a una señorita que tienen en urgencia, estaría realmente agradecido si me pudieras ayudar.

-No hay problema, sígueme.- respondió a mi sonrisa.

Me guió a una pequeña recepción de la cual yo antes no me había percatado, se dirigió atrás del escritorio y tomó una carpeta con un montón de papeles.

-¿Cómo se llama?- me preguntó sin apartar la vista de las hojas.

-James…

Levantó un poco la vista viéndome a través de las pestañas, embozó una linda sonrisa.

-¿Cómo se llama la persona a quien buscas?

-Ah-ah! Oh, disculpa- reí un poco despeinándome el cabello.- Caroline Chassier.

Pasó su dedo por una lista y se detuvo en el medio, me miró nuevamente y suspiró, eso me hizo preocuparme.

-Sí, la tenemos en terapia intensiva. Parece que se cayó de unas escaleras estando embarazada.- agregó- Fue ingresada hace poco, no tenemos la lista actualizada aún, pero hay personas que la acompañan, se encuentran en la sala de espera. Tal vez quieras ir ahí a esperar respuesta del doctor que la está atendiendo.

-Te lo agradezco infinitamente- embocé la mejor de mis sonrisas y noté como ella se sonrojaba nuevamente.

-No te preocupes- dijo- la sala de espera está por allá. Si yo sé algo, te lo comunicaré personalmente.

-No sé cómo podría pagarte…- susurré con esa voz de galán que me sale tan bien.

Rió nerviosa y negó con la cabeza señalándome la dirección de la sala de espera. Queriendo volarla aún más di unos pasos y de repente me giré para verla nuevamente de pies a cabeza, ella se quedó parada justo ahí donde estaba con las rodillas temblando y sólo le guiñé un ojo antes de continuar mi camino.

-Ni en sus sueños- me dije a mi mismo, mientras iba caminando, no estaba tan buena.

Cuando llegué a la sala de espera me sorprendió ver tanta gente conocida, por supuesto, estaban ambos padres de Caroline con cara de preocupación sentados en un rincón. Caroline era la viva imagen de su padre aunque con rasgos más afilados y femeninos, los mismos ojos castaños y grandes, el mismo cabello negro y la misma piel lechosa, incluso tenían el mismo lunar el estilo francés. En cambio su madre era una mujer rubia de las mismas proporciones que su hija, y sin duda, el mismo carácter meloso y falso. Cuando me vio, me taladró con esos ojos azules y enchuecó la roja boca diciéndole a su esposo que era lo que yo hacía ahí.

En otro sillón estaban Papá y Helen hablando entre ellos, no tenía la mejor idea de que era lo que cuchicheaban pero solamente me dirigieron una mirada que yo no sabía como interpretar. Seguramente ya se habían enterado de nuestro rompimiento. Y por otro lado, estaba Lily con Mike sentado en sus rodillas posiblemente dormido y a su lado, Emily y Barty Jr., el ahora novio de mi hermanita.

Emily al verme rápidamente se puso de pie y me recibió con un abrazo en la cintura, yo la rodee con mis brazos aún sin saber que era lo que pasaba. Se veía muy asustada y en sus ojos se veían signo de que había estado llorando.

-¿Qué pasó?- le pregunté suavemente.

-No vayas a creer nada de lo que te digan- me respondió simplemente.

No sabía a que se refería, estaba tan confundido… ¿Qué rayos pasaba? Voltee a ver a Lily y ella estaba con los ojos llenos de lagrimas tratando de disimularlo poniendo su cara en la cabeza de Mike. Sus cabellos pelirrojos caían sin ningún orden, alrededor de la cara y sus ojos hermosos ojos verdes brillaban como nunca, estaba preciosa, y si no hubiera sido esa situación no me habría detenido en decírselo, me lastimaba verla en ese estado y no poder acercarme y abrazarla, besarla y calmarla diciéndole que todo estaría bien.

-¿Qué es lo que sucede, Emily?- pregunté otra vez, pero duramente exigiendo una respuesta.

Me miró con sus oscuros ojos callada y cuando abría la boca para preguntarle nuevamente que pasaba, sentí una mano en mi hombro haciéndome que volteara bruscamente. Eran Helen y Papá.

-¿Qué pasó?- pregunté esta vez casi con suplica, sin soltar a mi pequeña hermanita.

Papá y Helen se miraron a los ojos cómplices.

-Yo hablaré con él-dijo Helen y Papá asintió con la cabeza.

Solté a Emily y abrazando a mi madrastra por los hombros nos dirigimos a un pasillo alejados de la sala de espera.

-¿Puedes decirme de una maldita vez que pasó?- pregunté esta vez histérico, todos permanecían callados sin decirme nada y yo cada vez estaba más al borde del colapso.

-Tranquilo, James.- me susurró tomando mi rostro para que me tranquilizara- yo te voy a decir todo pero sólo quiero que estés tranquilo.- Suspiré liberando tensión y la miré esperando respuestas- Lily tiró a Caroline de las escaleras.

-¿Qué?- pregunté exaltado.

-Caroline nos dijo cuando veníamos en la ambulancia, que Lily la había tirado.- me explicó.

-Eso no es posible- le dije sin poder creer la acusación que estaba haciendo contra su propia hija.

-James, sé lo que tienen mi hija y tú, y también sé que Caroline se interpone en la relación que tienen- agregó y noté como se le acumulaban las lágrimas- Lily realmente está obsesionada contigo y me duele mucho haberme dado cuenta que haría lo que fuera por permanecer a tu lado, aun cuando fuera deshaciéndose del niño que Caroline espera.

-¿Helen te estás dando cuenta de lo que estás diciendo?- pregunté furioso.

-¡Por supuesto, James!- se exaltó soltando las lágrimas- ¿ a quién crees que le duele más? ¿crees que no duele saber que tu hija es capaz de hacer lo que sea por un capricho?

-Helen, Helen…- susurré tratando de tranquilizarla- Por favor, tienes que saber que no es una obsesión, Lily y yo estamos enamorados desde hace mucho tiempo. No conoces a Caroline ella es capaz de decir cualquier cosa por hacer quedar mal a Lily. Lo que realmente no puedo creer, es cómo tú fuiste la primera en creerle esa gran mierda.

-¡Porque yo estaba ahí, James! Cuando abrí la puerta de entrada yo fui la que vio a la Lily unos escalones arriba y a Caroline tirada en las escaleras. No es necesaria mucha imaginación para saber que pasó unos segundos antes de que todo eso pasara. –decia sin dejar de llorar como una magdalena- corrí a auxiliarla y me di cuenta que estaba inconciente, grité a Charlus que estaba todavía en el coche bajando las compras que habíamos hecho y con mis gritos aparecieron Emily y Barty que estaban en el jardín.

No quería creer lo que Helen me estaba diciendo, ni siquiera podía pensar en la posibilidad de que Lily hubiera cometido algo así. Estaba segura de que no había sido ella la causante de todo eso, seguramente Caroline había resbalado y había aprovechado la ocasión para culpar a Lily. Pero lo que realmente me sorprendia de toda esta situación, más de que el hecho de que Caroline estuviera en terapia intensiva, era que Helen podía pensar lo peor de su hija y eso era realmente triste.

Me dirigí nuevamente a la sala de espera sin querer saber si Helen tenía algo más que decirme. Fue entonces cuando entendí el estado de Lily, porque las lágrimas surcaban sus ojos sin poderse detener, era obvio que no estaba sinceramente preocupada por Caroline, sino por el hecho de que su madre pensara de ella de esa manera. Ahora entendía porque Emily me había dicho que no creyera nada de lo que me dijeran, aunque no estaba realmente seguro como era que ella sabía o si es que sabía algo de lo que había entre Lily y yo.

Me senté con mi padre y traté de ignorar la mirada matadora que me dirigían los padres de Caroline, sabía que me odiaban y de hecho era lo que menos me importaba en ese momento. Estaba preocupado realmente por mi hijo, y también en una proporción un poco más pequeña en Lily, que sabía que debía tener su corazón destrozado y que lo único que debía estar deseando en estos momentos era acurrucarse en mis brazos mientras la consuelo, y yo también deseaba tanto estar en ese lugar que de repente perdía el sentido de la realidad y me perdía recordando ese pequeña cuerpo acurrucado en mi pecho, desprendiendo un aroma delicioso a cerezas que combinaban perfectamente con todo ella.

Ya tenía cerca de una hora en la sala de espera y cada vez estaba más desesperado, lo que peor para la mente es mantenerla pensando pensando y pensando, era lo único que había hecho durante todo ese tiempo. Pensar en Caroline, en Lily y en mí, en el triangulo amoroso del cual era protagonista. Cada vez era todo más complicado, Helen nuevamente había descubierto nuestra relación, y si antes era difícil con el hecho de que Caroline estuviera embarazada, esto lo complicaba aún más. Sé que Lily no está lista para dar a relucir nuestra relación, con lo cual yo le he mencionado varias veces que deberíamos hacer, decirlo a nuestros padres, a nuestra familia que son lo más importante para nosotros y que el mundo ruede, nuestros amigos lo saben y lo aprueban, ¿por qué nuestros padres no querrían lo mejor para nosotros si los convencemos de que no es un juego simplemente, sino que es amor verdadero?

Está decidido, nunca dejaré a mi hijo, por más que odie a la Perra de su madre, él no tiene la culpa de nada… porque sí… es un niño, justo Caroline me lo había dicho por un mensaje el cual pretendí ignorar, pero aunque lo negara me había llenado el pecho de alegría saber que tendría un varonsito el cual podría enseñarle mil cosas, y daba gracias a Dios, pues los niños son más fuertes y sé que el comprendería el hecho de que su padre no viva con él y su madre, sino que viva con otra persona pelirroja con la que tal vez en un futuro podría tener hermanos.

Me imaginé a mi mismo sosteniendo un pequeño niño en brazos con el mismo cabello negro característico de los Potter, y justo en ese momento, entró una persona a la habitación con bata blanca. Todos nos pusimos de pie esperando noticia, la única persona que permaneció sentada fue Lily pues Mike aún dormía en sus brazos sin embargo, toda su atención estaba en el doctor.

-Buenas tardes, ¿La familia de Caroline Chassier?- preguntó y todos asentimos con la cabeza- Caroline y el bebé están bien, están muy delicados y esté será un embarazo muy complicado. Debe tener mucho cuidado y reposo absoluto. Pueden pasar a verla pero no la perturben demasiado, está en la habitación 12.

Sin esperar que nadie más dijera algo, me dirigí hacia donde el doctor había señalado. Ignoré que mis padres y los de ella se quedaron con el doctor haciendole preguntas más especificas sobre Caroline. Miré el número doce puesto en la puerta y respiré hondo pues sabía lo que me recibiría, abrí la puerta lentamente y era una habitación pequeña con solamente una cama en medio y un sillón a un lado. Una enfermera estaba ahí revisando el suero, cuando me miró se me acercó rápidamente aprovechando que Caroline parecía estar dormida.

-¿Es usted el padre?- me preguntó. Era una señora mayor con mirada maternal.

-Sí.

-La señorita tuvo un episodio muy complicado para cualquier madre, un minuto más y probablemente hubiera perdido a su bebé. Realmente tuvo mucha suerte, yo solamente quería pedirle que no le diera muchos disgustos, me dijo solamente unas palabras antes de quedarse dormida y me dio entender que tenía problemas con el padre de su hijo. –sonrió dulcemente- es un milagro que este niño esté con vida, quiéralo mucho, cuídelo y la mejor manero de hacerlo durante el embarazo es hacerlo con la madre. Todo lo que ella siente el bebé también lo hace, debe aprovechar esta gran oportunidad de convertirse en padre. Es solamente un consejo- agregó mirándome con dulzura- mucha suerte.

Sin decir más, salió, dejándome con un remolino en el estomago y con una autenticas ganas de vomitar. Pero no de asco sino por mera culpa. Sus palabras realmente me habían golpeado en el corazón y sin poderlo evitar, sentí unas lagrimas deslizarse por mis mejillas. Estuve a punto de perder a mi hijo, un ser que a pesar de que al principio no quise ahora estoy enamoradisimo de la idea de que venga al mundo. Que no debe quedar en una idea definitivamente, debe pasar a una realidad en la que yo puedo sostener a mi hijo en mis brazos y verlo crecer, costara lo que costara y aunque fuera dándole unos meses de tranquilidad a Caroline permaneciendo a su lado, que así sea.

Me sequé las lagrimas antes de acercarme a la cama, ella estaba palida y por primera vez veía en tono natural de sus labios que distaban mucho de ser el rojo encendido que siempre usaba. La sabana apenas sobresalia con la pequeña barriga que aún tenía, por primera vez después de estos cinco meses sentí la necesidad de posar mi mano en su vientre y sentir ese pequeño que permenecia en aquel lugar. Deslicé mi mano lentamente y la coloqué justo sobre mi hijo, descansándola con apenas presión, no sabía que debía sentir pues solo sentía la barriga de Caroline bajo mi mano, pero no importó porque solamente quería que él sintiera mi contacto como me lo había dicho la enfermera. Tan concentrado estaba acariciando lentamente, que me sobresaltó ver la mano de Caroline posarse sobre la mía, levanté la vista y me encontré con sus castaños ojos cansados viéndome fijamente.

-Me alegra vegte aquí, amog- me dijo suavemente.

-Caroline, yo…

-No tienes que disculpagte- me interrumpió- está bien. Es nogmal estag asustado cuando te convegtigas en padre, te dejaste cegag pog la llegada de tu hegmanastra y lo comprendo. ¿Olvidemos todo, si?

Sin poder creer lo que estaba haciendo, asentí con la cabeza y me incliné para darle un beso en la frente, pero Caroline actuó más rápido y sin previo aviso me tomó de la camisa para plantarme el beso en los labios. Pensé en quitarme, pero ¿qué caso tenía? Sabía lo que estaba haciendo y había decidido permanecer a su lado por el bien de mi hijo el tiempo que fuera necesario, ¿costaba tanto darle un beso? Cerré los ojos y besé esos labios que un millón de veces había besado, sin poder quitar de mi mente un largo cabello rojo y unos hermosos ojos verdes mirándome con tristeza.

Me alejé lentamente para que no sintiera que estaba rechazando el beso. Estaba radiante y sonriendo, y yo sientiendome como una basura. Era claro lo que debía hacer ahora y en realidad… me dolía tanto. Pero Lily sabía que esto pasaría, ella no dejaba de repetirme el día cuando yo volviera con Caroline, y aunque la amo, sé que tengo que hacerlo… por mi hijo, sólo por mi hijo.

Los padres de Caroline entraron a ver como estaba y a platicar con ella, estuvieron largo rato y yo no me separé de su lado ni un minuto. Después entraron mis padres a ver como estaba y también estuvieron ahí largos minutos, sin embargo, cuando los padres de Caroline regresaron supe que había demasiada gente en la habitación y que necesitaba salir a respirar un poco de aire pues sentía que me estaba asfixiando además quería ver a Lily y darle un último beso.

-En un momento vengo- le dije a Caroline dándole un beso en el torso de la mano, ella asintió y siguió en la conversación que se mantenía en esos momentos de los posibles padrinos de nuestro hijo.

Cuando cerré la puerta a mis espaldas sentí que la tensión se había ido y nuevamente estaba en mi postura y carácter natural, nuevamente sentí ese desprecio hacia Caroline y ese inmenso amor por Lily cuando la vi aún sentada en la sala de espera con Emily. Mike ya se había despertado y parecía que estaba jugando con Barty. Me acerqué con paso débil y sentí mi cuerpo rigido cuando dirigió su mirada a mí, ya no lloraba pero sus ojos estaban muy hinchados y rojos. Aún llevaba la ropa que usaría en casa, un short corto con una playera y tenis, mi cuerpo deliró al ver esas torneadas piernas.

-Lily, me gustaría hablar contigo- dije simplemente sin ser capaz de verla a los ojos.

Mi pelirroja simplemente se puso de pie y ambos nos dirigimos a la salida de emergencias hasta llegar al estacionamiento. Ahí Lily permanecia de espaldas, abrazandose a si misma, no me había percatado del frío que hacía afuera y más en esta época del año cuando ya estamos en otoño. Me quité mi abrigo y se lo puse en los hombros.

-¿De qué quieres hablar?- preguntó metiendo los brazos en las mangas de la chaqueta.

-Llegó el momento, Lily.

-¿El momento?- entonces se giró y trató de descifrar mi rostro.

-Cuando puse un pie en este lugar jamás pensé en la posibilidad de que esto pasara y mucho menos llegar a tomar esta decisión. Pero creo que es lo mejor…-dije- no quiero lastimarte, Lily. Te amo. Pero sabes que ahora mi hijo es muy importante, me di cuenta después de casi haberlo perdido y ese es un gran error del cual estoy muy arrepentido.

Sus verdes ojos nuevamente se nublaron por las lagrimas y sentí una inmensa necesidad de acercarme y abrazarla, decirle que todo había sido mentira y que permanecería a su lado por siempre.

-No quiero estar con Caroline, odio a Caroline, pero ella es la persona que lleva a mi hijo.

-¡No es tu hijo, James!- gritó.

-¿Qué?- sonreí irónico- ¿estás loca?

-No es tu hijo, James, estoy casi segura de que no lo es. – dijo acercándose a mi con desesperación- Caroline tenía un amante, un amante con el cual yo la descubrí meses atrás.

-¿Lily, qué es esta mierda que estás diciendo?- pregunté esta vez molesto.

-¡No es una mierda, James! Te estoy diciendo la verdad. Yo los vi juntos, antes de que ella saliera embarazada se acostaba con esta persona.

Lily parecía una loca desquiciada, su cabello apuntaba en todas las direcciones y sus grandes ojos estaban rojos y desorbitados. Quería creer lo que me estaba diciendo pero simplemente no podía.

-¿Entonces por qué esperaste hasta ahora para decírmelo?- pregunté irónicamente.

-Porque lo había olvidado- dijo- estábamos tan felices juntos que no vi la necesidad de comentártelo cuando tú estabas tan decidido a dejar a Caroline. Pero tienes que saberlo, James, debes saber la verdad.

-Lily, por favor- dije tratando de alejarme- mírate, tienes pinta de loca, sacar eso justo cuando te estoy dejando, ¿crees que alguien te creería? ¿después de tirar a Caroline por las escaleras hoy?

-¡¿Qué?!- gritó encendida y con los ojos a punto de estallar- ¿Realmente crees lo que mi madre te dijo? ¿Crees que yo sería capaz de tirarla para que perdiera a su hijo? ¡No puedo creer que digas esas estupideces!

-No sé qué otra cosa pensar, Lily.- dije también alterado- Sé que piensas que soy un monstruo por hacerte esto, pero no lo soy, debes entender que mi hijo ahora es lo más importante. Te amo, Lily, pero tú sabías que este día llegaría.

En ese entonces, su cabello cubría su cara y no permitía ver su expresión, sólo sabía que estaba llorando y que yo deseaba con todo el alma, calmarla a besos pero después de la historia disparatada que no podía creer sobre el amante de Caroline no sabía ni que pensar.

-¿Qué te pasa, Lily?- pregunté ahora más tranquilo.

-Déjame en paz.- dijo simplemente.

-Lily, no puedes estar aquí afuera sola, ven…-dije tomándola del brazo pero ella se soltó bruscamente.

-Te dije que me dejaras en paz. Preocúpate por tu francesa, yo me encargaré de mi misma.

Dijo esto último mirándome directamente a los ojos. Suspiré y sin voltear a verla una vez más me dirigí nuevamente a la habitación de Caroline y mi hijo.


Hi, chicos!

Sé que me quieren matar, sé que me quieren hacer sufrir una lenta y dolorosa muerte, quizá un crucio o un avada kedavra, tal vez un sectumsempra. Una por el final del capítulo después de descubrir que James y Lily nuevamente están se-pa-ra-dos y otra, por haber dejado la historia DOS meses! Lo siento mucho, demasiado.

Sobre el cap no tengo mucho que decir, lo siento mucho por las personas que piensan que el fic se esta volviendo una típica telenovela mexicana, pero soy mexicana y aunque no soy fan de las telenovelas, sí me gustan mucho las novelas enrredosas y trágicas. Amo sobre todas las cosas este fic, y lo había pensando así desde que comencé a escribirlo y aunque si modifico algunas cosas dependiendo de la opinión de ustedes, el fic va hacia donde mismo.

Por otro lado, el hecho de haber abandonado el fic dos meses de verdad fue sin querer, sucedieron cosas que realmente me hicieron perder el sentido de la realidad, fuertes y tristes, sumandole al hecho de que perdí todos mis aparatos electrónicos; cuando ya estaba apunto de ponerme a llorar pues llevaba la mitad del capítulo escrito, recordé que lo había guardado en Dropbox (el cual fue una bendición) y gracias a Dios pude continuarlo. Siento las faltas de ortografía y de dedo, pues lo escribí rapidito para que lo pudieran disfrutar lo más pronto posible.

Espero sus comentarios de cualquier tipo, buenos y malos. Es tu opinión y se respeta.

Nos leemos pronto, S!