CAPITULO 20
Llevábamos casi diez horas de viaje, estábamos casi a más de dos horas de llegar a Chicago y esta vez era yo quién conducía el coche, Bella iba de copiloto a mi lado mientras que los chicos iban durmiendo en la parte de atrás. Habíamos cambiado de coche en la primera parada, ahora conducíamos un Jepp donde íbamos algo más acomodados, pero a la vez era algo más lento.
-¿Vas bien?-me pregunto mi pequeña a mi lado.
-Si tranquila, por ahora no me ha vencido el cansancio-dije sonriendola, llevaba casi veinticuatro horas sin dormir, pero no quería parar para descansar, mi urgencia de llegar a Chicago era justificada. Necesitaba poner a salvo a Bella sin perder el tiempo. Nos habíamos estado turnando para conducir así no tendríamos que parar.
Solo lo habíamos hecho para echar gasolina, algo que aprovechamos para comprar algo de comida. No sabía que nos esperaría de ahora en adelante, pero intentaría de alguna manera recompensar a Bella por haber sido tan idiota y haberla abandonado cuando más me necesitaba.
-Cuéntame de tus padres ¿como se conocieron?-pregunte cogiéndola de la mano.
-Mi madre era profesora en Chicago-yo la mire sorprendido pero enseguida regrese mi mirada a la carretera-si ellos eran de aquí, pero cuando se casaron se fueron a Forks-dijo con una sonrisa-se conocieron en un museo, ella llevaba a los niños de su clase de visita allí mientras que mi padre estaba presentando una nueva obra que habían donado sus padres. Sin querer, mi padre se tropezó con ella y la tiro al suelo. Prácticamente se enamoraron a primera vista.
-Parecido a nosotros-dije yo mirándola de nuevo mientras le dejaba un beso en su mano.
-Algo así, lo diferente a nosotros, es que mi padre la invito a tomar un café a mi madre para pedirla perdón por el accidente-ella me miro con una sonrisa picara la cual yo respondí con otra- y ella accedió. Luego tuvieron más citas, pero cuando mis abuelos se enteraron le prohibieron a mi padre acercarse a ella-note un pequeño toque de tristeza-no se mucho de los detalles, solo lo poco que mi madre me contó sobre la familia de mi padre y lo que Alice pudo averiguar gracias a los rumores que corrían por la casa de mis tíos. Al parecer ellos se siguieron viendo a escondidas pero cuando mis abuelos lo descubrieron le amenazaron, o dejaba de ver a mi madre o le desederaban.
-Me imagino cual fue su acción-dije riéndome.
-Si no yo no estaría aquí-dijo riéndose conmigo-mis abuelos le repudiaron y cumplieron su amenaza dejando toda su herencia cuando murieron a mi tía Charlotte, que era el único familiar vivo en ese momento. Pero en parte no me quejo de la familia que me toco vivir- su voz sonó llena de orgullo-mis padres se amaron hasta el ultimo día de su vida, y ellos me dieron todo su amor y me criaron lo mejor que pudieron. No tuve muchas cosas, ya que sobrevivíamos como podíamos con el sueldo de una profesora de guardería y un policía de un pequeño pueblo, pero siento que nunca me falto de nada.
-Y nunca más te faltará-dije mientras le acariciaba de nuevo su mejilla-Bella lo que dijo Jared es verdad, siempre te he considerado parte de mi familia, mi pandilla desde que salí del orfanato a sido mi familia, algo que quiero compartir contigo.
-Siento que lo he hecho todo mal contigo, cuando tu solo me has intentado proteger de alguna manera-dijo ella con tristeza-después de esa noche en la que quise alejarte...-dijo con voz entrecortada.
-Bella, después-no quería hablar de esto en este momento, sabia que teníamos que hablar de lo que paso entre nosotros pero no era el momento indicado para ello-solo dejame disfrutar este momento de paz por favor.
-Necesito sacarlo Edward, necesito contarte la verdad de lo que realmente paso-dijo mientras soltaba una pequeña lagrima que se limpio con el dorso de su mano.
-Hey-vi una pequeña cafetería de carretera y decidí aparcar en el parking para hablar más tranquilamente con ella-Bella sabes lo que siento por ti, y sabes que en este momento haría cualquier cosa por ti -cogí aire para seguir hablando-te quiero y se que estoy evitando esta conversación, los dos hicimos cosas que nos hicieron daño, pero por ahora dejemos esta conversación aparcada, lo hablaremos, te lo prometo, nos daremos el tiempo que necesitamos para poder conseguir confiar de nuevo el uno en el otro pero en este preciso momento no quiero testigos de lo que tú y yo hablemos-mire hacía atrás y vi como Jasper abría un ojo y al ver que le miraba lo cerraba de nuevo-hay demasiados oídos indiscretos y esto es algo personal que tenemos que arreglar tu y yo.
Ella solo afirmo con la cabeza y me abrazo apoyando su cabeza en mi pecho, mientras le acariciaba su cabello volví a mirar hacía atrás y una pequeña sonrisa se le escapo a mi amigo, sabía que llevaba tiempo despierto escuchándonos, por eso no quise que Bella empezara la conversación hasta que estuviéramos totalmente solos, se dirían muchas cosas y quería privacidad para ello.
Cuando vi que se había tranquilizado volvimos a la carretera, estábamos apunto de llegar a casa. Los chicos se despertaron cuando las primeras luces de Chicago se veían a los pocos kilómetros. No quise cambiar con nadie ya que el ultimo tramo lo hice de un tirón. Una gran alegría recorrió mi cuerpo cuando pude ver la guarida a pocos metros.
-Señores, señorita -dije mientras estacionaba en la puerta-bienvenidos a casa.
Cuando nos bajamos del coche una gran cantidad de muchachos salieron para darnos la bienvenida, él que más me impresiono fue James quien me miraba con rabia. Si pensaba que no iba a volver se acababa de equivocar. Yo prácticamente le ignore y di una sonrisa a todos los que nos saludaban mientras tiraba de la mano de Bella para llevarla directamente a mi habitación, necesitaba descansar y no podría sin tener a Bella a mi lado.
-Ven por aquí-dije a Bella mientra la conducía por un pasillo, pude notar su nerviosismo-cariño, hoy solo dormiremos un rato y después saldremos de viaje de nuevo-ella me miro con sorpresa-aquí no estas segura por ahora hasta que cumplas la mayoría de edad y no puedan obligarte a volver a casa de tus tíos.
-¿donde iremos?-pregunto.
-Aún sitio donde estoy seguro que te tratarán bien y cuidarán de ti mientras yo no este contigo-ella me miro con tristeza-mi amor será por poco tiempo. Te iré a ver siempre que pueda, pero necesito ponerte a salvo en algún lugar que nadie sepa donde estas.
-Esta bien confió en ti-dijo ella regalándome una sonrisa.
Entramos en mi habitación y ella prácticamente observo todo lo que tenía allí, pero lo que más le llamo la atención era la foto que aún mantenía en mi mesilla, la había arreglado poniéndola de nuevo en su marco, pero aún se notaba que había sido rota por la mitad, ella cogió el marco y con él se volvió hacía mi.
-Tiene una explicación-dije yo cogiéndola de su mano el marco y dejándola en su sitio, después la cogí de la mano llevándola hasta mi cama para sentarnos-cuando te conocí solo sabía tu nombre y con ayuda de Jasper te investigue-ella me miro frunciendo las cejas-se que invadí tu intimidad, y supe algunas cosas de ti gracias a tu expediente académico, pero lo que te dije en el motel es verdad, quiero conocer todo de ti, ese expediente era demasiado pobre para mis ganas de ti.
-¿Sabias de mi desde siempre?-dijo con tristeza en sus ojos-entonces ya sabias quien era mi familia-yo solo afirme con mi cabeza-por eso cuando te lo dije no te asombro-Se levanto de la cama y se puso a pasear a lo largo de mi habitación-pero seguiste persiguiéndome, que era entonces yo ¿una especie de trofeo?¿alguien que podrías conseguir para pasearselo a mi tío por las narices para que supiera que tu eras más listo y podrías así burlarte de él?.
-No, claro que no-dije levantándome y sujetándola de los hombros-Bella me interesaste antes de saber quien era tu tío, me llamaste la atención el día que te vi en el coche- la gire de nuevo para enfrentarla-solo quería saber de ti, y no sabía como, no sabía cuando volvería a verte y me estaba volviendo loco por la poca información que tenía, y cuando te vi en el campo de fútbol mi curiosidad llego hasta tal limite que fue cuando mande a Jasper a investigarte.
-En la carrera dijeron que era tu nuevo capricho que pronto te cansarías de mi-dijo mientras me miraba con esos ojos.
-Pero yo no lo afirme-dije con dulzura-Bella te lleve en un primer momento para que supieras en que mundo te meterías si te quedabas conmigo, una parte de mi quería que salieras corriendo cuando vieras toda la mierda que me rodeaba, pero cuando te lleve a tu casa y me dijiste todo eso-cerré mis ojos para darme fuerzas-sentí que mi corazón se rompía en mil pedazos, estaba ciego al querer negarme a sentir todo lo que sentía por ti, no quería hacerlo, no quería arrastrarte a este mundo, por eso cuando me dijiste que me marchara que querías pensarlo me arrepentí de no ser más fuerte y luchar por ti. Esa semana fue la peor de mi vida después de que perdí a mis padres.
-Lo siento-dijo mientras soltaba algunas lagrimas.
-No, no lo sientas la culpa fue miá por ser un cobarde, por no luchar por ti-volví a respirar y volví arrastrarla a la cama pero esta vez me senté con ella en mi regazo-pero cuando el día de la fiesta de Black me echaste de tu lado y te quedaste con él, me volví loco no quise saber de ti por eso Alice no pudo hablar conmigo hasta hace unos días, no supe la verdad hasta que ya era demasiado tarde-dije mientras le acariciaba su corto pelo-¿por que no me pediste ayuda?¿por que no me contaste lo que te estaba haciendo esa rubia psicopata? Hubiera estado a tu lado, te habría ayudado hasta con mi alma si de tu boca hubiera salido una simple palabra Bella.
-Por que quise protegerte-dijo mientras hipaba por las lagrimas-no quise que pudieran cogerte y te metieran en la cárcel.
-Bella, te repito que me da igual si mis huesos hubieran acabado allí si con eso te hubiera protegido, por mi cabezonería has tenido que pasar un infierno, si hubiera sabido que te estaba chantajeando esa rubia me habría enfrentado a ella, incluso te hubiera sacado de esa mierda de fiesta que fue nuestro final.
-No hubieras podido hacer nada-dijo ella mientras se limpiaba las lagrimas-cuando Rosalie me empezó a chantajear con esas fotos yo había decidido hablar contigo, pero cuando me dijo que podría acabar en un orfanato y tu en la cárcel me dio miedo. Accedí a todo lo que me pidió, accedí a salir con Jacob incluso después...-pero en ese momento se callo y me miro con terror.
-¿Después que?-ella negó con la cabeza y se levanto de nuevo, algo pasaba y muy grave.-Bella ¿después que?-dije exigiéndola que me lo contará.
-No me hagas contártelo por favor-dijo ella temblando.
-Si no me lo cuentas tú, obligare a Alice hacerlo. ¿Que paso con Jacob?-dije poniéndome furioso.
-Intento de violarme después de la fiesta de Jessica-lo dijo tan bajito que casi no pude escucharla, pero lo hice y mi sangre en ese momento hirvió dentro de mi cuerpo, me aleje de ella y di un puñetazo contra la pared.
-Le mataré-dije gritando-se lo advertí y no me hizo caso, ese hijo de puta va a pagar lo que te hizo-me dirigí hacía la puerta pero Bella se interpuso.
-Por favor tranquilizate-dijo mientras ponía sus manos en mi cara-ya paso, yo supe defenderme y no se acerco a mi en todo este tiempo hasta que Rosalie me exigió acercarme de nuevo a él, pero nunca me toco de nuevo.
-¿Por que él?¿por que te exigió que volvieras a salir con ese cerdo?-pregunte entre dientes.
-Por que sus padres son uno de los más ricos de la ciudad y al parecer él se había encaprichado de mi-sus brazos me abrazaron por la cintura sabia que intentaba tranquilizarme pero aún temblaba por la ira que me recorría por todo mi cuerpo.
-¿y que ganaba ella?-ella me miro sin comprender-esa gente siempre ganan algo, estoy seguro que no lo hizo por el simple hecho de hacerle un favor a su amigo.
-Favores de su familia y yo le daba a Jacob los míos-dijo en otro susurro mientras se abrazaba más fuerte a mi, yo cerré mis puños pero empecé a respirar con más fuerza, si era lo que había comprendido esa pequeña zorra rubia me iba a conocer.
-Dime que no es lo que pienso-pude sentir como sus lagrimas empezaban a empapar mi camiseta-Dios Bella, ¿por que no me lo contaste?.
La abrace todo lo que pude intentándola tranquilizarla pero al no poder la cogí en brazos y la lleve hasta la cama, después de quitarla los zapatos y yo los míos, la acosté en ella acostándome a su lado sin dejar de abrazarla. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados, pero poco a poco fui sintiendo como su respiración se iba tranquilizando, mi pequeña había pasado mas de lo que yo pensaba, y Alice me lo había advertido.
No solo tuvo que sufrir el infierno de ese internado, si no que ya lo había sufrido en su propia casa. Primero por culpa de ese indeseable y después por culpa de la zorra de su prima, pero ellos lo iban a pagar, por supuesto que lo iban hacer, pero de esto Bella no debería de enterarse, ya que estaba más que seguro que se negaría.
No recordaba como había llegado a la cama la noche anterior, solo sabía que tenia un enorme dolor de cabeza por causa de haberme quedado durmiendo mientras lloraba. Aún sentía la humedad en mis pestañas pero a la vez me sentía protegida. Unos fuertes brazos me rodeaban al rededor de mi cintura, y sentía como un enorme cuerpo detrás de mi me estrujaban hacía él como si tuviera miedo de que desapareciera.
-Duerme un poco más Bella es muy pronto-dijo su voz ronca.
-Creo que ya he dormido demasiado-un gruñido de mi estomago me dio la razón-creo que ahora tengo algo de hambre.
-Ya me parecía a mi que ese ruido no era un trueno-sentí como se reía y yo solo pude darle un pequeño golpe con una de mis manos en su brazo que me rodeaba, pero un pequeño quejido salio de mi garganta, le había dado con mi muñeca mala-¿Te has hecho daño?-se le veía preocupado por que al parecer él también me había escuchado-creo que sería mejor que te viera alguien-se empezó a levantar pero yo lo retuve.
-Estoy bien-dije con una sonrisa-solo son torceduras, acuérdate que soy algo torpe.
-Preferiría que te viera un medico, pero creo que será mejor que desayunemos-miro su reloj y vi como sus ojos se llenaban de asombro-más bien merendemos, quería que saliéramos pronto de viaje pero creo que tendremos que hacer lo de noche.
-¿Donde iremos?-dije mientras sacaba algo de ropa de mi maleta.
-Iremos a un pueblo cerca de aquí, allí tengo unos amigos donde podrás quedarte-yo le mire con tristeza, pensaba dejarme allí sola-Bella tienes que entenderlo, no quiero arriesgarme a que te encuentren aquí, por lo menos no hasta que cumplas la mayoría de edad, yo iré siempre que pueda a verte, solo serán dos horas de viaje.
-Se que es lo mejor, pero me duele el volverme a separar de ti-dije mientras le abrazaba por la cintura.
-Como a mi cariño- apoyo su barbilla en mi coronilla-pero quiero protegerte y se que allí lo estarás-se separó de mi y me miro a los ojos-cuando cumplas los 18 te prometo que nadie podrá separarte jamas de mi. Lo celebraremos por todo lo alto-dijo con una sonrisa, parecía que estuviera intentando convencer a una niña.
-Vamos a comer anda-dije dándole una sonrisa.
-Ve al baño a cambiarte, aunque si quisieres puedes hacerlo aquí, a mi no me importaría-dijo alzando varias veces sus cejas, lo cual se gano un tortazo en su brazo.
-Eres un descarado-dije intentando que mi voz sonara sería.
-Pero aún así me quieres-dijo dándome un pequeño beso en los labios.
Recogí la ropa que me ofrecía y me fui de inmediato al cuarto de baño, después de darme una ducha sentí recomponer algo de fuerzas, hacía tiempo que no me daba una buena ducha sin prisas, y sin miedo a tardar más de la cuenta. Cuando salí del baño Edward estaba sentado y se había cambiado de ropa, ya no llevaba ese estúpido traje que se había puesto para entrar en el internado, y estaba hablando por el móvil.
-Genial, entonces nos veremos esta noche-me miro y me regalo una de sus sonrisas-no hace falta Esme-en ese momento yo me tensé pero el me llamo para sentarme encima de sus piernas y yo me acerque a él-dile a Carlisle que llevare una paciente para que la vea-mis nervios se tranquilizaron un poco pero quise seguir escuchando-no, no esta grave pero prefiero que la vea él estaré más tranquilo-me abrazo por la cintura con su mano libre mientras sonreía a la persona con la que estaba hablando- esta bien un abrazo para los dos.
-¿Quien es Carlisle y Esme?-como siempre mi lado preguntón salido a flote.
-Mis amigos, los que cuidaran de ti-yo quise preguntar más pero al parecer él tenia otra idea-bien pequeña sirena, ¿vamos a comer?-yo solo pude afirmar con una sonrisa y una afirmación con la cabeza, dejaría este tema para más tarde.
Él se levanto y como ayer me cogió fuertemente de la mano mientras salimos de la habitación, había muchas puertas en ese pasillo, me imagine que corresponderían a las habitaciones de los chicos que vivían allí. Nos cruzamos con unos cuantos de ellos, y siempre tenían una sonrisa o un saludo para nosotros.
-!BELLA!-grito una voz que yo conocía muy bien. Un torbellino de mujer vino corriendo hasta mi y casi no pude soportar su impacto contra mi cuerpo. Alice me abrazaba mientras la sentía como lloraba en mi cuello y me aplastaba prácticamente con su abrazo-Dios mio, estas aquí.
-No pude retenerla más-dijo un Jasper agitado mientras intentaba recuperar algo de aire.
-Hola Alice-conseguí decir mientras mis lagrimas también caían por mis mejillas, ella se separo de mi cuerpo y fue cuando vi como sus ojos se abrían como platos.
-¿Que coño te ha pasado en el pelo?-dijo frunciendo el entrecejo.
-Una larga historia Alice, no la molestes ahora-dijo Edward a mi lado mientras me abrazaba por la cintura.
-Tú te callas-le amenazo con su pequeño dedo-y tú ya me lo contaras todo lo que paso allí, mientras vamos en el coche.- Yo la mire asombrada y después mire a Edward quien me miro con una de sus sonrisas torcidas.
-Sorpresa-dijo él-pensé que si llevaba a Alice con nosotros, no te sentirías tan sola en una casa que no conoces.
-Oh Edward-dije abrazándolo-es la mejor sorpresa.
-Si estas pequeñas sorpresas te alegra de este modo tan efusivo, me gustaría saber como responderás con otras más grandes-dijo él con una sonrisa picara.
-Con tenerte a ti y mis amigos, me vale, no hace falta que me compres nada material-dije yo dándole un pequeño beso en los labios-ahora pequeño galán a comer.
Los cuatro nos dirigimos hacía una zona donde se suponía que era la cafetería, varias chicas ejercían como cocineras para cocinar a toda la gente de la pandilla. Cuando nos vieron entrar una gran sonrisa ilumino sus caras, eran bastante más jóvenes que nosotros, pero según pude ver se manejaban muy bien allí.
-Son jóvenes-dije yo mientras me sentaba al lado de Edward sin dejar de mirarlas.
-sí, pero cocinan bien-dijo Jasper.
-Cada una tiene su pequeña historia que las llevaron a la puerta de la guarida-dijo Edward mientras me besaba en la mano-pero eso te lo contarán ellas cuando llegue el momento y tengan más confianza contigo.
Una de las chicas se acerco tímidamente a nosotros, se la veía avergonzada y casi no podía levantar su rostro del puño que estaba haciendo sus manos en el delantal que llevaba, cuando llego hasta nuestro lado, se quedo mirándome fijamente y una tímida sonrisa apareció en sus labios.
-Queremos darte la bienvenida aquí-dijo ella mientras miraba hacía atrás para mirar a sus compañeras-soy Bree y ellas son Chelsea y Claire, lo que necesites estamos para ayudarte.
-Gracias Bree-dije con una sonrisa-yo soy Bella-dije dándole la mano.
-Os traeré algo de comida, se que estaréis hambrientos-dijo Bree con una sonrisa más grande-nos alegramos que estés aquí por fin Bella.
Dichas esas palabras se fue hacía sus compañeras que la esperaban, al parecer quería enterarse de nuestra pequeña conversación, y cuando Bree se lo contó todas sonrieron con ganas y se pusieron manos a la obra preparando algunos platos. Yo me quede algo extrañada no sabía exactamente que es lo que había pasado.
-Eres la mujer del jefe-dijo Alice en un susurro-y como tal te tienen que tener un respeto-yo la mire y fruncí el entrecejo-cuando en la guarida supieron que iba hacer Edward, todas la mujeres de aquí al principio te odiaron por tener toda su atención, pero por otra parte estaban deseando que vinieras para que pudieras controlar un poco a Edward.
-¿Controlarle?, ahora si que tú y yo tenemos mucho que hablar de lo que a pasado con Edward estos meses-dije a Alice mientras la señalaba.
Ella asintió con la cabeza, pero no pudimos seguir hablando ya que Bree empezó a traer platos para que pudiéramos comer. Y la verdad es que hay que reconocer que las chicas cocinaba muy bien. Los lasaña con setas que nos ofrecieron era uno de los platos más ricos que nunca había probado y la tarta de chocolate que nos dieran de postre casi hace que tenga un orgasmo en la mesa.
-Esto esta buenísimo, tendré que pedir a Bree y a las chicas que me den la receta-dije mientras me relamía los labios, algo que hizo que Edward tuviera un pequeño brillo de lujuria en sus ojos al ver el movimiento de mi lengua.
-Lo malo es que no te la darán, ellas son muy celosas con su cocina-dijo Alice riéndose.
Cuando ayudamos a las chicas a recoger todo, Edward nos ofreció ir preparando las maletas, tendríamos que salir pronto y apenas nos quedaba tiempo. Pero cuando salimos de la cocina un chico con el pelo castaño se acerco a nosotros para poder hablar con Edward y Jasper.
-Te llama Aro y dice que es importante-Edward solo afirmo con la cabeza serio y se volvió hacía Alice y hacía mi.
-Tengo que atender la llamada, Alice acompaña a Bella hacer la maleta en pocos minutos me reuniré con vosotras. Jasper ven conmigo-después de dejarme un beso en los labios, los vi desaparecer por el pasillo. Alice me abrazo por uno de mis brazos y empezó a caminar en dirección la que sería la habitación de Edward.
-Ahora es el momento de hablar ya que no tenemos a los perros guardianes a nuestro alrededor, me tienes que contar que te paso en el pelo, y como te rescato Edward-dijo riéndose.
-Claro espera que lleguemos a la habit...-no pude terminar la frase ya que el mismo chico que me había sujetado en la discoteca había aparecido delante de nosotras contándonos el camino.
-Así que tu eres la nueva zorra de Edward-dijo él con una sonrisa siniestra-esto sera divertido.
