Aquí estoy de nuevo...
Aún me queda un exámen más... después de ese, planeo hacer muchas más traducciones antes de tener que preparar las PSU...
Quizás vuelva al plano original... eso de subir 2 o 3 capítulos por día... como la hacía hace tiempo cuando recién comencé a traducir...
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El sol se elevó lentamente sobre las montañas que cubrían las tierras del Japón feudal. Su imagen dorada se elevó a los cielos y cálidos rayos de luz cobijaron la ahora destruida aldea de los exterminadores.
El sonido del cantar de los pájaros y el olor del cálido y neblinoso aire matutino daban la imagen de una pacífica armonía.
Sin embargo, dentro de la aldea, un Shinobi solitario observaba sobre la figura casi muerta de la última exterminadora de demonios. Sus ojos mostraban tristeza y compasión hacia ella. Pero había algo más. Un profundo, casi indetectable, entendimiento yacía en sus ojos.
Suspiró mientras Kirara, en su forma pequeña, maullaba tristemente mientras se sentaba junto a su dueña. Lo miró a él hacia arriba con esos grandes ojos rojos que parecían mostrar confusión, casi como si estuviera preguntando porqué.
Suspiró tristemente mientras se levantaba, agarrando una cubeta para ir a traer algo de agua desde el río. El no tenía las respuestas para la pequeña gata. No, debería corregirse… el no quería darle las respuestas. Porque le recordaban muchas cosas de su propio corazón.
Antes de que alcanzara la salida escuchó un ligero gemido venir de su paciente. Suspiró, ésta era una confrontación de la que no estaba seguro si estaba listo para enfrentar.
Se volteó y se arrodilló a su lado, observando como sus ojos se abrían lentamente.
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Sus ojos ardían horriblemente, todo su cuerpo se sentía débil y paralizado. Por un momento sintió como si eso fuera la muerte. El escape que había deseado para finalizar su dolor. Pero esos pensamientos se desvanecieron cuando abrió los ojos y la imagen enmascarada de Uzumaki Naruto se registró en su mente, mirándola con esos profundos ojos azules que parecían reflejar el mundo en ellos.
Desesperación. Fue la primera emoción que vino a ella e inmediatamente se formaron lágrimas en sus ojos cuando se dio cuenta de todo. "No." Susurró roncamente. Sus gemidos de miseria, tristeza y furia aparecieron e hicieron eco por toda la cabaña.
Se movió con una velocidad que sorprendió al rubio, que no esperaba esa habilidad en ese estado tan debilitado. Ella lo derribó, sus puños débilmente golpeándolo en el pecho. "¿Por qué?" Gimió. "¿Por qué? ¿Por qué no puedes concederme esto?"
Sus lágrimas y sollozos lo lastimaban, el conocía este sentimiento. Esta furia. La había sentido, sólo hacia los momentos más valientes de Sakura. ¿Por qué le había pedido que continuara? Que viviera.
Y ahora ese mismo sentimiento estaba dirigido hacia él.
No dijo nada, sólo la rodeó con sus brazos en un abrazo reconfortante. Ella se resistió, sólo un poco antes de que finalmente se quebrara, llorando y gimiendo contra él. Sus lágrimas mojaron su armadura.
Él suspiró, de verdad, incluso él se preguntaba si el salvarla no habría sido un cariño cruel. Pero aún así, incluso si esto sonaba frío, estaban más que sus emociones en la estaca, su vida era un instrumento importante que mantenía unido al grupo de Inuyasha. Incluso aunque una parte de él decía que la estaba maldiciendo con dolor, la otra decía que era necesario.
Se levantó lentamente, levantándola con él. Se alejó para poder mirarla a la cara. Sus suaves ojos cafés casi rogando por una explicación.
Él miró hacia abajo, desviando sus ojos. "Sango." Comenzó. "Yo sé que nada de lo que diga o haga alejará el dolor, pero diré esto: ¿Matarte a ti misma regresará a Kohaku?"
Ella gimió, temblando. "Duele demasiado. Sólo quiero que se vaya." Dijo ella, era casi como si se hubiera vuelto una niña otra vez, no más la orgullosa, testaruda exterminadora de demonios que se levantaría contra los amarres del mal de Naraku. Sólo un ser humano, cuya furia y dolor la habían superado.
Pasó una mano por su cabello. "Lo sé, Sango, lo sé… ¿Realmente deseas dejar a tu familia irse sin venganza, dejarás que Naraku clame victoria hoy?" dijo suavemente y vio un poco del antiguo resplandor volver a sus ojos.
Ella apartó la mirada, las lágrimas aún salían pero los sollozos ya se habían detenido. "No… no me queda nada… Kohaku está muerto… él era mi razón… era porqué seguía adelante."
Naruto sintió una puñalada de enojo, algo que no había sentido en bastante tiempo. La sujetó por sus hombros y con un movimiento que no pareció afectado por su peso, se enderezó, levantándola a ella con él.
Ella estaba estupefacta, giró su mirada para encontrar la de él y se congeló, el azul tranquilo ahora era un punto de frío hielo. "Aún tienes amigos, ¿o no? ¿O acaso ellos no cuentan? ¿Has estado viajando con muñecos? Porque yo veo seres humanos que te ven como familia, que desean ser tu familia. Obviamente tu no sientes lo mismo."
Su miedo se abatió y su enojo apareció. Lo empujó con una fuerza sorprendente, poniendo una mano contra la pared para sujetar su débil cuerpo. "¿Qué sabes tú acerca de esto?" preguntó furiosa. "Te paras ahí predicándome como si fueras Dios. Como si mi dolor fuera insignificante. Como si simplemente debiera superarlo. ¿Qué demonios sabes sobre ser el último de tu familia? ¿De verlos morir frente a tus ojos? ¿¡QUÉ DEMONIOS TE HACE CREER QUE TIENES ALGÚN DERECHO A JUZGARME!?" le gritó, su flequillo yendo hacia delante de su cara mientras las lágrimas caían de nuevo.
Ella lo miró, su respiración salía en gemidos mientras su enojo salía a través de ellos. Aunque su siguiente acción la hizo enfurecerse aún más.
Él sonrió.
El bastardo estaba sonriendo. Ella quería acercarse y golpearlo directo en la cara. Quitarle esa sonrisa de su rostro.
Sin embargo, sus palabras siguientes la hicieron detenerse.
"Porque, Sango, todos los que yo he amado… ya están muertos." Susurró antes de voltearse para irse. Se detuvo antes de salir y le lanzó un kunai a sus pies. "No te obligaré, Sango. Pero creo que… quizás tu familia querría que vivas tu vida, incluso si duela tanto hacerlo."
Con esas palabras se fue, sin mirar atrás.
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Varias horas después, Naruto se encontró sentado sobre el techo de una de las cabañas mientras el sol descendía, Sango había permanecido adentro, sola durante todo el día. Él aún no detectaba la esencia de la sangre, así que aún no había cometido el acto. Lo más probable era que estuviera pensando acerca de su vida y todo lo que la había conducido a esto. Revisando sus emociones.
Esa confrontación había abierto heridas selladas.
Suspiró, las cosas serían mucho más fáciles si…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de pasos. Se volteó y vio a Sango salir de la cabaña. Ella lo miró, sentado en el techo. Sostuvieron sus miradas como si se estuvieran leyendo.
Ella levantó su mano y le lanzó el kunai. Naruto lo atrapó. "Sólo dime una cosa." Dijo ella. "¿Alguna vez se irá?"
El la observó por largo tiempo y ella devolvió la mirada sin ninguna vacilación. Después de varios minutos, habló. "Quizás."
Ella llevó su mirada hacia abajo y volvió a entrar.
Naruto suspiró. Habían sido retenidos por tres días, sin duda que su grupo estaba en camino. Afortunadamente para entonces Sango estaría de vuelta en su estado mental normal. Porque después de que se reagruparan, irían tras Naraku.
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Ahí estuvo... bastante corto a mi parecer... pero bueno, yo sólo tradusco...
Ahora... si quieren que después del exámen que me falta suba más de 2 o más caps por día como antes o siga con 1 o 2 a la semana como ahora... háganmelo saber dejando sus Reviews!!!!
