Cap. 21

Empezando de nuevo

Siendo ya de mañana, no supo bien en qué momento se quedó dormida, ni mucho menos, como fue que llegó a su cama, simplemente sabía que ya era un nuevo día y que debía alistarse para empezar a trabajar.

Sintiendo su cuerpo pesado por la pereza de tener que levantarse a las 5:30 a.m. se dirigió a la ducha y casi por inercia de dio un baño. Su cuerpo estaba en movimientos, pero su mente aún no se despertaba del todo.

En cuanto terminó de ducharse se dirigió a su tocador, para tomar su cepillo de cabello, pero en cuanto se miró al espejo, no entendió, cómo era posible que hubiese engordado de la noche a la mañana.

Su plano y bien trabajado abdomen, estaba algo abultado, por lo que sorprendió bastante. Había escuchado casos de personas que se levantaban con el abdomen inflamado, pero en su caso era ridículo. No había motivos para que se viera así.

Sin brindarle mayor importancia a su aspecto, se vistió y se dirigió al primer piso (la cocina del restaurante) empezó a preparar todo y en cuanto estaba por empezar… una mujer vestida solamente con revelador negligee; le exigió que le preparará el desayuno en el acto, porque se le hacía tarde para ir a trabajar.

Como Kagome la ignoró por completa, la susodicha en cuestión se alteró.

Mujer: ¡oye tú! Te estoy hablando ¿eres sorda o qué?

Kagome: no estoy sorda, así como tampoco soy la sirvienta de nadie

Mujer: tú trabajas acá ¿no es así? Entonces es tu deber atender a los comensales, por lo cual te exijo que me prepares un café, unas tostadas francesas y… (Se detuvo a pensar) un omelette con jamón, estaría bien

Kagome: si desea tomar desayuno, espérese a que el restaurante este abierto o en su defecto aguarde a que llegue el encargado del área de cafetería yo (la miró con desdén) soy la encargada del área de pastelería y no, no es mi obligación, atender a una majadera, sin modales como Ud. (continuó en lo suyo)

La mujer, hecha una furia, le levantó la mano, para intentar abofetearla, pero fue retenida por el dueño del lugar.

Bankotsu: deberías disculparte con Kagome y dejar tu prepotencia de lado

Mujer: (totalmente disgustada) ¡¿pero, como te atreves a tratarme de esa manera?! Es ella quien me ha faltado el respeto a mí, a mí que soy tu novia

Bankotsu: el que hayamos dormido juntos, no, nos relaciona, por lo que no eres mi novia

Mujer: (dándole una fuerte bofetada) ¡desgraciado! Está me la pagas muy, pero muy caro. Te juro que está ofensa no quedará impune (se marchó del lugar muy fastidiada)

Bankotsu: ¿te encuentras bien? ¿No te hizo daño?

Kagome: alcánzame el azúcar por favor. Tengo mucho que hacer el día de hoy y estoy algo retrasada

Bankotsu: no evadas mi pregunta y respóndeme

Kagome: no evadas, mi solicitud y pásame el azúcar. Como ya te dije tengo mucho que hacer el día de hoy

Bankotsu: (le pasó el azúcar) ¿por qué estás así conmigo?, ¿es por lo que pasó anoche?

Kagome: anoche… anoche… uhm, déjame hacer memoria, anoche no podía dormir por los gritos que daba aquella mujer que se acaba de ir y… por ello no podía dormir para variar. Así que no sé a qué te refieres con anoche

Bankotsu: no te hagas la desentendida conmigo, sabes perfectamente a lo que me refiero

Kagome: no, no lo sé, ni me interesa saber. Ahora si no te importa, debo terminar mi trabajo y me estás quitando tiempo (lo hizo a un lado y puso la mezcla que tenía en sus manos, dentro del horno)

Bankotsu: si tú no quieres tocar el tema, entonces lo haré yo

Kagome: habla con la pared si quieres, yo tengo mucho que hacer como para perder el tiempo con tus tonterías

Bankotsu: ¡llamas tonterías al hecho que estoy profundamente enamorada de ti y he vendió luchando día a día porque me correspondas!

Kagome: yo no te he pedido que lo hagas, y hasta donde recuerdo, te he repetido hasta el cansancio que yo… (No recordaba lo que siempre le decía) yo… yo… ¡olvídalo! Simplemente no siento nada por ti, eso es todo

Bankotsu: (la jaló hacia sí mismo y la aprisionó entre sus brazos) pues el beso que nos dimos anoche no me dice lo mismo

Kagome: ¡suéltame! Que debo seguir en lo mío y tú en lo tuyo (forcejeaba por liberarse de su amarre)

Bankotsu: no te soltaré, hasta que me digas lo que quiero escuchar

Kagome: ¡no sé, de que hablas y no me interesa saberlo!

Bankotsu: (se apoderó de sus labios y la besó a la fuerza. Al principio ella no cedía, pero luego de forcejear unos segundos, cedió) y… ¿ahora qué tienes que decirme?

Kagome: (se limpió con brusquedad los labios y le lanzó una sonora bofetada) ¡te odio! Si lo que querías era saber que siento por ti, pues bien, es eso… te odio (la cólera se convirtió en dolor, y el dolor en lágrimas) te odio con todas las fuerzas de mis ser, por ser un completo patán. Dices que me amas, pero noche tras noche, llevas a tu habitación una nueva mujerzuela y haces con ella lo que te da la gana… y tienes el descaro de decir… qué me amas, por eso te odio… porque en el fondo, muy en el fondo… yo aún siento algo por ti, pero… ¡tú con tus actitudes, matas eso que intento no sentir por ti!

Bankotsu: yo… lo siento… si me estado metiendo con una y con otra, es por el hecho de que quiero olvidarte, arrancarte de mi corazón, borrarte de mis recuerdos… intentando hallarte en alguna de ellas, pero… es inútil, a la única que vengo amando desde hace años eres tú

Kagome: ¡mientes! Si me amaras como dices, entonces nunca me hubieras hecho sufrir mientras fuimos novios y ahora que vivimos bajo el mismo techo, en lugar de querer ganarme, me alejas con tu actitud

Bankotsu: (intentaba abrazarla, pero ella no se dejaba) lo lamento, de verdad lo lamento, yo… he actuado mal todo este tiempo, sé que he buscado la manera errónea de olvidarte, pero si me das una oportunidad, tan sólo una, te juro, no, te garantizo que no tendré ojos para otra mujer que no seas tú

Kagome: los sentimientos se demuestran, no sólo se ofrecen. Si tú realmente me amas como aseguras… demuéstramelo, demuéstrame que realmente me amas y quizá, ese día, te corresponda

Bankotsu: te prometo que así será, ya verás que muy pronto me aceptarás de nuevo en tu vida y te haré la mujer más feliz de este mundo

Kagome: no me ofrezcas nada, tan solo cúmplelo

Horas más tarde…

Salía del hospital con los resultados en mano y por más que había puesto su total atención a la explicación que la Dra. Le había dado, no podía concebir como es que se dieron las cosas. Se sentía devastada, deprimida, derrumbada, sentía que el mundo entero se le venía encima.

Se detuvo en un parque cercano, tomó asiento en una banca, y leyó detenidamente el documento que tenía en sus manos.

Como no era médico no entendía los términos técnicos que figuraban en aquel pedazo de papel; sólo comprendía que su prueba de marcadores tumorales había dado positivo para tumor en el endometrio, pero que era benigno.

La Dra. Que la había atendido le explicó que por algún desorden hormonal se había formando un tumor en el endometrio o útero, hasta el punto de manifestarse de manera externa y por ello su vientre se veía abultado, pero que debería perder cuidado ya que no era maligno y no le afectaba a su cuerpo y/o salud y que estuviera tranquila ya que era operable, pero debería ser lo antes posible, antes de que este creciera más -¿cómo?, ¿con qué dinero?- eran las preguntas que rondaban sus mente.

Todo el dinero que conseguía era para poder pagar al abogado que estaba siguiendo el caso de su padre que ya llevaba preso 1 año, y lo poco que le quedaba a penas y le alcanzaba para sobrevivir. Si bien Bankotsu, no le cobraba renta y le pagaba bastante bien, no era suficiente, ya que el abogado le costaba mucho, más de lo que podía financiar, y una operación… estaba fuera de su ajustado presupuesto.

Contempló el cielo azul, lanzó un fuerte suspiro e imploró por ayuda.

No sabía qué era lo que iba a pasarle desde ese momento en adelante, pero fuera, cual fuera el destino que le esperaba lo afrontaría con valor.

En el paraíso animal…

Los tres dioses observaban con detenimiento la situación de la afligida joven.

Myoga: un tumor ¿eh?...

Naraku: no cabe duda que Lilith es muy astuta. Para ocultar su existencia en el otro mundo, ha adulterado los resultados que los humanos le practicaron a su portadora

Midoriko: me da mucha pena que Kagome deba estar pasando por todo esto. Nuevamente ha perdido la memoria, no tiene ni las más remota idea de nuestra existencia e ignora que es en realidad ese monstruo que lleva en su interior, que es quien está detrás de todo esto

Myoga: (lanzando un fuerte suspiro) nosotros sólo nos podemos limitar a ser espectadores.

Como guardianes de este mundo, no podemos desproteger a los nuestros, ya que si intervenimos y la ayudamos, sólo adelantaremos nuestro final

Naraku: no importa sin son 50 años o mil milenios, igual Lilith, vendrá a reclamar lo que es suyo

Midoriko: dirás que vendrá a reclamarte. Ella te considera de su propiedad y hará lo que sea por obtenerte

Naraku: ¿Qué puedo hacer amada mía, si resulto ser tan irresistible? (sonrió seductoramente)

Midoriko: ¡tarado! No es momento para hacer bromas. Este asunto es realmente serio y por demás preocupante

Naraku: lo sé, estoy más que consciente de ello, pero angustiarnos desde ahora, no, nos ayudará en nada

Myoga: en eso tiene razón, lo único que nos queda es estar preparados para la llegada de aquel ser insufrible

Isla de Gorgona…

A pesar que el paisaje era maravilloso, la isla en sí, era deprimente, ya que era un lugar bastante desolado, con muy pocos habitantes, casi ninguno ya que llegar hasta el lugar era complicado y costoso.

Habían transcurrido 3 meses, casi 4 desde que había estado en el lugar ya que para poder ir a visitar a su padre, necesitaba un permiso especial y medios económicos suficientes para poder llegar.

En cuanto bajó de la embarcación se dejó acariciar por la fresca brisa marina y permitió que esta se llevara sus penas y pesares.

Caminó durante algunos minutos entre las calles desoladas, hasta que por fin halló a su padre en una granja ordeñando a una vaca.

Kagome: (corrió a abrazarlo) ¡papá!

Thiago: (la cargó en el aire, dándole vueltas) ¡mi niña hermosa! Hija querida, que maravilla el volver a verte ¿cómo has estado todo este tiempo?

Kagome: esa pregunta debería hacértela yo ¿no te parece?

Thiago: (soltando un suspiro) yo he estado bien hija mía. Estar acá es como estar alejado del mundo. Somos apenas unos cuantos reos y para no aburrirnos nos ponen a trabajar de 6:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. por lo que no lo paso tan mal. A decir verdad, me agrada estar acá, los días son apacibles, el lugar es callado y tranquilo, los guardias nos dan libertad absoluta y el trabajo me mantiene con la mente ocupada

Kagome: ¡ay papá! Entonces quieres decir que por ti, te quedarías de por vida acá

Thiago: si y no hija. A lo que voy es que puedo cumplir sin mayor presión mi condena y de ese modo liberarte de la carga que te estoy generando costeando ese costoso abogado (le acarició el cabello) hija, tú ya has hecho demasiado por mí y yo muy poco por ti, y es por ello que he decidido que lo mejor es que dejes de ayudarme y permitas que cumpla mi condena. Después de todo si yo estoy acá, es porque yo mismo me lo busqué

Kagome: tú estás acá, por culpa de la mafia siciliana y todo por querer darnos a mamá y a mí una vida mejor… vida que al final no supe valorar y terminé cometiendo muchos errores

Thiago: hija… no sientas culpa por nada. Soy padre y como tal mi deber es protegerte y darte lo mejor del mundo, y si el precio a ello, es cumplir mi condena, entonces la cumpliré. Lo único que deseo es que seas feliz y que te sientas libre de tener que seguir cuidándome.

Kagome: lo que yo más deseo es verte del todo libre papá y si para ello debo seguir luchando, entonces no descansare

Thiago: yo no soy prisionero, dime ¿acaso vez barrotes en este lugar o paredes que me separen de este mundo o (sonrió) guardias hostiles que anden amedrentándome? No, verdad. No vez nada de ello. Es por eso que no debes preocuparte más, se libre hija, selo y vuela con tus propias alas, hasta donde quieras llegar.

Tú ya has hecho más que demasiado por mí y es tiempo que te lo retribuya

Kagome: pero papá… estando tú acá casi no, nos podemos ver y es imposible que nos mantengamos en comunicación ya que no la hay acá, es por eso que estoy haciendo hasta lo imposible para que seas libre y puedas volver a casa como un hombre libre, no como un perseguido

Thiago: Kagome… es la última vez que voy a permitir que me ayudes. Si realmente me quieres ver y que estemos juntos, entonces deja que sea yo quien luche por ser libre de este lugar y no tú.

Mi condena no es muy larga y si me porto bien, seré libre en poco tiempo

Kagome: ¡¿llamas 40 años una codena corta?! ¡¿Llamas a 20 años poco tiempo?! ¡Papá no viviré tanto!... quiero decir… eso es mucho (no entendió porqué lo dijo)

Thiago: (dedicándole una dulce sonrisa) haremos un trato. En lugar de que malgastes tu dinero en ese abogado que me has puesto, yo te prometo que me portaré extraordinariamente bien y conseguiré que se me otorgue un permiso mensual para irte a ver ¿Qué dices?

Kagome: (al borde del llanto) ¿en serio harías eso por mí?

Thiago: (la abrazó con ternura) desde luego mi niña, eres mi hija y haría lo que fuera por ti

Kagome: entonces promete que nos veremos todos los meses, hasta que seas libre y una vez que lo seas, nos veremos a diario

Thiago: (limpiándole las lágrimas) te lo prometo mi niña, te lo prometo.

Algunas semanas transcurrieron y Kagome esperaba con ansias poder ver a su padre. Faltan apenas 3 días para que se cumpliera el mes y ya no podía con la espera.

Muy temprano en el restaurante…

Un enamorado joven, se esforzaba todos los días por levantarse a primera hora del día y disponerse ayudar en sus labores a la dama que cortejaba, y al parecer sus esfuerzos estaban comenzando a rendir frutos ya que, esta comenzaba a mirarlo con otros ojos.

Bankotsu: estás muy entusiasmada el día de hoy ¿puedo preguntar a que se debe?

Kagome: faltan tan sólo 3 días para que mi padre venga a visitarme

Bankotsu: ya veo eso, te pone de muy buen humor

Kagome: y como no, si se trata de mi padre, el hombre que más amo en este mundo

Bankotsu: (la tomó por la cintura y acercó su rostro al de ella) pensé que al hombre que más amabas en este mundo, era a mí

Kagome: (le sonrió) tonto, a ti te tengo un gran cariño, pero aún no te has ganado un puesto en mi corazón (se zafó del agarre y continuó con lo suyo)

Bankotsu: (abrazándola por la espalda) aún no, pero te prometo que pronto seré yo el que ocupe el primer lugar en tu corazón (le besó la mejilla)

Kagome: lo dudo, ya que ese puesto es de mi papá, tú a lo mucho deberás conformarte con el segundo lugar

Bankostsu: uhm, el segundo lugar no está mal, de ese modo podre tener la mitad de tu corazón, solo para mí (la hizo girar, haciendo que lo viera y la besó con mucho cariño)

Kagome: (sonrojada) acá no, estamos en el trabajo

Bankotsu: no veo el problema, si somos los únicos trabajando en este momento, además… te recuerdo que yo soy el dueño del lugar. Soy el dueño de todo, absolutamente todo… lo que hay dentro de este lu… gar (aquello último lo dijo sobre los labios de ella, para aprovechar en volver a besarla)

Kagome: uhm, podrás ser el dueño y señor de todo lo que hay acá, pero… aún no eres dueño de mi corazón (le sonrió con gracia)

Bankotsu: eso se solucionará pronto, ya verás (le guiño un ojo)

En el paraíso animal…

El dios del amor era testigo de aquel coqueteo y florecimiento de sentimientos que se estaba dando entre ambos y dudaba entre sí separarlos o mantenerlos unidos.

Por un lado le convenía que se enamoraran, ya que de ese modo cabía la pequeña casi inexistente posibilidad de que Lilith desapareciera, pero a su vez, si permitía que ellos se llegaran a enamorar y unir sus vidas… su felicidad sería efímera, ya que uno de los dos moriría prematuramente dejando al otro con un profundo dolor para siempre.

Unos pocos meses después…

La vida parecía ser perfecta, tenía un novio que la adoraba, el cual tenía la mitad de su corazón y la otra mitad, la visitaba todos los meses. Pero un buen día mientras esperaba a que su padre llegará, un repentino mareo la volcó hacia el piso, desmayándose en pleno puerto, terminando siendo llevada de emergencia al hospital más cercano y siendo internada de emergencia ya que el tumor que tenía en el cuerpo había crecido, atacando a otros órganos.

Cuando los dos hombres que más la amaban supieron de la noticia, se alarmaron y lo único que pudieron hacer fue esperar a que todo saliera bien.

Fueron quien sabe cuántas horas de la más profunda angustia para ambos, pero en cuanto el médico cirujano que la atendió les dijo que todo había salido bien, ambos se alegraron y dieron gracias de que estuviera bien.

Ese día no sólo hubo alegría en el corazón de ambos, sino tranquilidad en el otro mundo.

En el paraíso animal…

Los 3 dioses no podían creer lo que estaba ocurriendo ¿era realmente posible que Lilith, ya no existiera? ¿En verdad había sido posible que un simple mortal hubiera acabado con aquella maligna criatura? Era demasiado bello para ser verdad, pero al parecer, así era.

Como era de esperarse la noticia corrió por todos lados y desde luego llegó a oídos de cierto ángel infernal.

En el infierno/habitación de Inuyasha…

Kikyo: ¿ya oíste la noticia? Al parecer ese engendro que esperaba tu amada, ya no existe, por lo que nos salvamos. Ya no seremos más amenazados por su inmenso poder e inimaginable maldad

Inuyasha: estoy al tanto de los acontecimientos, pero lo hay algo que no entiendo. Si Lilith ya no existe más ¿dónde está su alma? ¿Por qué no ha llegado a este mundo? ¿Por qué tú como diosa de los shinigamis, no has mandado a ninguno de los tuyos por ella?

Kikyo: tienes razón… a pesar de que esa criatura era la maldad engendrada, seguía siendo un alma… pero no ha llegado a este mundo… ella no figura en mis registros, por lo que es posible que…

Inuyasha: que no haya desaparecido y haya encontrado la manera de seguir ocultándose.

Tú misma me comentaste que ella tiene mente propia y libre albedrio, por lo que no dudo ni por un instante que lo que esté haciendo es hacernos creer que ya nos liberamos de ella, para que de ese modo bajemos la guardia y no, nos preocupemos por su llegada

Kikyo: (analizando la situación) para que ella llegue a este mundo debe nacer de un cuerpo sin vida, y para que Kagome muera, faltan algunos años humanos, es por ello que Lilith no puede haber desaparecido así por así

Inuyasha: exacto, es por eso que pienso que en lugar de estar celebrando que ella ya no existe, deberíamos doblegar la guardia, ya que estoy más que seguro que está planeando algo malo, pero muy malo.

Y a todo esto Kikyo… ¿cómo es que la noticia llegó hasta acá? Es decir como es tú o los demás saben acerca de Kagome

Kikyo: eso no lo sé, yo tan sólo te compartí lo que escuché. Más allá no sé nada

Inuyasha: estoy seguro que los dioses están manteniendo contacto con ella de alguna manera, y me lo están ocultando… pero ¿por qué? Si tengo todo el derecho, de saber de ella

Kikyo: ¡jah! ¿Derecho? ¿Por qué? Porque sigues perdidamente enamorado de ella, cuando es muy posible que tú seas un simple recuerdo en su mente

Inuyasha: ¿Qué quieres decir con ello?

Kikyo: que los sentimientos de los humanos son volátiles y que cambian de parecer y sentir frecuentemente

Inuyasha: Kagome, no, ella me ama y de eso no hay duda

Kikyo: en ese caso síguela esperando, espérala tanto o más de lo que yo espero a Petruchio

Inuyasha: eso haré, ya que sé que lo que ella siente por mí, es lo mismo que yo siento por ella

2 años después…

El amor entre Kagome y Bankotsu había florecido a tal punto, que cuando el papá de ella los fue a visitar, Bankotsu aprovechó la oportunidad para pedirle formalmente la mano de Kagome en matrimonio y ella gustosamente aceptó, pero… puso como única condición que la boda se realizará en la isla donde cumplía condena su padre.