21º-DÍA DE SAN VALENTÍN.

Enero pasó volando dejando la nieve y el frío aparte, ó más ó menos. El mes de Febrero trajo frío, pero no tanto como los meses pasados de Diciembre y Enero. Este nuevo mes trajo, también, un nuevo partido de Quidditch contra Hufflepuff. Si bien habían tenido muy, pero muy poco tiempo para preparar al equipo adecuadamente, James hizo lo que pudo.

Realmente, lo hizo.

El día del partido estaba totalmente alterado. Levantó muy temprano a todos los del equipo y casi los atraganta con el desayuno cuando se los metía apresuradamente en la boca.

-Los ahogarás, James-opinó Louren, cuando ella entraba por la puerta del Gran Salón, tomada de la mano de Remus con Alice y Peter detrás de la pareja-. Si quieres que jueguen hoy el partido, déjales comer en paz.

-No lo haré-contestó James, mientras metía con una mano una tostada en la boca de Lily y ayudaba a Lucy a masticar con la otra-. No al menos hasta que acabe el partido.

-Entonces, pobres chicos-comentó Remus, mirando casi con lástima la cara de ganas de vomitar que tenía Dan Stone y las bocas llenas de Sirius, Lucy, Lily, Gabriela Bath y Amy Ang.

Cinco minutos después del "Desayuno desastroso" (como lo llamaron los miembros del equipo más tarde ése día), salieron parpadeando a la luz de invierno. James los condujo a los vestuarios en seguida y les comenzó a explicar las tácticas del juego, un tanto alterado y gritándoles sin razón ni cesar.

-James-lo interrumpió Lily en su monólogo del Amago de Wronski, que James haría ése día-. Ya nos sabemos las tácticas de memoria, en serio. No creo que necesitemos que nos las repitas...

-¡LAS REPETIRÉ HASTA QUE GANEMOS! ¡Y ahora todos a terminar de preparase!-nadie hizo nada-¡YA!-gritó fuera de sí, James. Jamás lo habían visto tan nervioso.

El equipo se disolvió para acomodarse para el partido yéndose por el vestuario, lo más lejos posible de James; Sirius se le acercó para hablarle y fue el único que lo hizo.

-Prongs-le dijo tranquilamente Sirius-. Por favor, cálmate. Mira cómo has tratado a Lily-le señaló con la cabeza una esquina en la cual Lily era consolada por Lucy, mientras se tapaba la cara con las manos-. ¿A qué te sientes cómo un imbécil, verdad?

Ella estaba llorando y James se sintió como una basura.

James se encaminó hacia la esquina donde estaba Lily con más inseguridad que Peter lo hacía alrededor de una escoba.

-Ey, Lily... yo...-comenzó James. Lucy se fue de su lado para poder dejarlos hablar tranquilos.

-Cállate-le ordenó secándose las lágrimas, con un tono de voz muy frío-. No quiero hablar contigo... Me estás tratando mal desde que empezó el día y no voy a...

-Perdóname-la interrumpió James-. Sé que soy un idiota... y que no debería darle tanta importancia al Quidditch...

-Si lo sabes, entonces, ¿por qué lo haces?-preguntó ella con una sonrisa. Era todo lo que necesitaba oír de James.

-Porque aparte de idiota con el Quidditch, soy un idiota enamorado...-contestó él, sonriendo también.

-¿Y de quién estás enamorado?-siguió el juego ella, poniendo sus manos en el cuello de James y hablándole con un tono de voz sensual, mientras que él la abrazaba por la cintura.

A contestación de su pregunta, recibió un beso apasionado.

-Creo que has recibido tu respuesta.

-James, cariño, pasas mucho tiempo con Sirius-sentenció Lily, al tiempo que ellos dos también iban a prepararse.

-Ustedes me sorprenden-comentó Sirius, quien había visto todo desde una posición más alejada, mirándolos con un gesto un poco altanero-. Si yo me peleara así con Lucy, ya estaríamos muertos todos.

En ese momento, Lucy pasó a su lado, mientras terminaba de ponerse los protectores, y le pellizcó "cariñosamente" el trasero.

-¡Ey!-protestó Sirius, dando un salto-Cuidado con lo que tocas, Lu. Esto-dijo marcando con un dedo su lindo y formado trasero-, es propiedad de todo Hogwarts. ¿Verdad, chicas?-inquirió, mirando a Gabriela y a Amy, que habían estado lanzado miradas de envidia a Lucy, mientras Dan se descostillaba de la risa.

-Yo pensé que era MI propiedad-aclaró Lucy, poniendo sus manos en su cadera, dando posición de falso enfado y mirándolo con burla-. Ó al menos eso dijiste la otra noche...

-No andes ventilando nuestra vida sexual, Lucy-dijo Sirius, en tono serio.

-¡Oh, miren quien habla!-exclamó James, divertido-. El Señor Discreto. ¡Ahora todos a destrozar a las serpientes!

Todos rieron de Sirius, que puso cara de nene chiquito, mientras salían al campo de Quidditch, mucho más calmados que al principio.

-¡Bienvenidos al tercer partido de la temporada!-gritó alegremente por el megáfono Alice-. ¡El encuentro de hoy: Hufflepuff contra Gryffindor!-la mitad del colegio vestido de color dorado y escarlata gritó con alegría-. Entran los jugadores de Hufflepuff, cazadores: Davey Gudgeon... Mmm, éste chico no ha quedado bien después de que el Sauce Boxeador lo haya golpeado en el ojo hace dos años atrás, ¡esperemos que no vea bien la quaffle!... Era broma, profesora McGonagall... No me retes, Louren y Remus tú tampoco... Emmeline Vance y Sturgis Podmore. Los golpeadores son los hermanos Fabian y Gidgeon Prewett. Guardián del equipo: Lana Ang, hermana gemela de Amy... ¡Y por último: Amos Diggory como buscador y capitán del equipo!

Apenas entró Diggory al campo, los suspiros de la población femenina de Hogwarts fueron escuchados. La verdad era que era un chico bastante guapo y atlético, el único que le hacía la contra a los Merodeadores y eso le encantaba; tanto que una vez salió con Lily, otra con Lucy y un día con Louren, sólo para que se molestaran los chicos.

Incluso Alice suspiró, pero Louren le gritó algo parecido a: "¡Tienes novio, Alice!".

-Te digo que no me retes, Louren-le dijo Alice con su voz amplificada-. Remus contrólala porque no respondo de mí...-el público rió-. Además, Diggory está muy bueno, ¡¡pero eso no le hace sombra al equipo de GRYFFINDOR!!-la hinchada de color escarlata gritó nuevamente-. Sí, ya va, profesora-dijo cansinamente Alice-. ¡¡¡Y AHÍ ENTRAN LOS LEONES!!!-gritos del público de nuevo-. ¡Gabriela Bath, Amy Ang, Lily Evans y Lucy McKinnon!-la población masculina se dio el gusto y silbó agradablemente a las chicas, mientras Sirius y James les mandaban miradas de odio-. ¡Dan Stone, Sirius Black y James Potter!-ahora todo fue viceversa-Madame Hooch entra para iniciar el juego... la Quaffle es lanzada al aire y... ¡COMIENZA EL JUEGO!

James se movió por el campo en busca de la Snitch... Si la encontraba a tiempo le sacaría de un puñetazo la sonrisa de satisfacción de la cara de Diggory...

La vio. La pequeña pelota volaba alrededor de los postes de Hufflepuff. Se acercó rápidamente, y antes de que Diggory se diera cuenta, agarró la fría Snitch con una sonrisa, mientras todos los escarlatas se les acercaban para felicitarlos.

-¡JAMES LA TIENE! ¡HA AGARRADO LA SNITCH! ¡GRYFFINDOR GANA 160 A 0, EN MENOS DE 20 SEGUNDOS!-gritaba radiantemente Alice.

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La victoria de Gryffindor duró unas dos semanas, con resaca incluida. La fiesta que sucedió a la victoria dejó a más de uno con bastante dolor de cabeza y ganas de vomitar; incluidos los merodeadores y las chicas, menos Alice, quien dijo que si tomaba no podría contenerse. Por lo tanto, al ser la única cuerda, no dejó que nadie hiciese ninguna estupidez (obviando, que dejó que Peter hágase un Streap Tease).

El día de San Valentín amaneció soleado. Lily despertó cuando un molesto rayo de sol cayó sobre sus ojos. Se duchó, vistió y bajó al Gran Salón, mientras pensaba en la salida a Hogsmeade. Durante la última semana junto con los chicos habían preparado la salida a Hogsmeade para poder salir un poco de la escuela, y de paso, Alice podría ver a Frank.

Al llegar al Gran Salón, vio a sus amigos, los que estaban de novios, más cariñosos de lo habitual y a Alice y a Peter hablando, ya que éste no iría a Hogsmeade porque no tenía pareja y porque Alice no tenía a nadie con quien besuquearse en ése momento. Lily se acercó a la mesa de Gryffindor pasando su mirada alrededor de todo el Gran Salón dándose cuenta que no eran sólo sus amigos los cariñosos; James la recibió con un beso mucho más apasionado que el de costumbre y sólo pararon cuando les llegó el comentario sarcástico de Alice, unos cinco minutos después:

-No coman delante de los pobres...

-Miren quién habla de pobreza-ironizó Sirius-. La que se besuqueaba con Frank día y noche...

-Tú no puedes hablar...-le dijo Alice.

-No me amenaces, Araghon-Sirius pronunció con énfasis su apellido.

Luego de desayunar y de despedirse de Peter, que como dijo Sirius, debía tener una cita privada con una chica, se encaminaron hacia Hogsmeade, con el resto de la gente que iba al pueblo ése día.

A medida que iban llegando, se dieron cuenta que el pueblo se había tomado enserio lo del día de San Valentín.

Querubines con flechas rosadas, corazones pomposos, frases de amor y los colores blanco, rosa y rojo inundaban la aldea.

-¡No lo puedo creer!-exclamó Sirius-. ¡Miren lo que le han hecho al pueblo de machos!

-¡Ey!-protestaron las chicas.

Llegaron a su primera parada: la casa de salón de té de Madame Pudipié. Alice se despidió de ellos y entró en el local; allí se encontraría con Frank. Segunda parada: Zonko, Lucy y Sirius entraron en el local muy risueños sin acordarse de despedir a sus amigos. Tercera parada: La Casa de las Plumas, Louren y Remus se perdieron entre sus sueños.

Por lo tanto, Lily y James se quedaron solos y fueron a beber una cerveza de manteca a Tres Escobas. Gracias a Dios, Tres Escobas seguía teniendo su aspecto normal, nada de colores del día de San Valentín.

-Mmm... me parece que el profesor Drake la está pasando bien-comentó Lily, mientras se sentaban.

-¿Por qué lo dices?-preguntó James.

-Mira allí-le señaló un rincón, donde Drake se hacía caricias con una mujer de su edad.

-Bueno, el hombre es humano-opinó James, que sentía un especial cariño al profesor.

-Obvio-contestó Lily.

-¿Qué les traigo, chicos?-preguntó Madame Rosmerta.

-Un whisky de fuego y una cerveza de manteca, Rosy, por favor-le pidió James.

-Está bien, ya has cumplido dieciocho así que no te diré nada-James sonrió sinceramente. La mesera se fue a la barra a buscar las bebidas para luego hacerlas levitar hasta donde ellos estaban.

-¿Sabes?-dijo Lily, mientras bebía un poco de la cerveza de manteca-. Cuando empezó el año jamás pensé que pasaría un día de San Valentín contigo.

-Yo tampoco-afirmó James, recordando-. No sabes lo lindo que es estar contigo-se le acercó peligrosamente-. ¿Te dicho cuánto te quiero?

-Mmm...-Lily siguió el juego-. Podrías...

-Te quiero-le dijo James en su oído.

-Te quiero-le respondió Lily.

Se acercaron más para darse un beso lleno de cariño..., pero en ése momento alguien gritó:

-¡JAMES!-Sirius había aparecido de la nada. Estaba solo y tenía sus ojos brillosos, llenos de lágrimas.

-Sirius, ¿qué pasó?-preguntó Lily, ayudándolo a sentarse en la mesa.

-Lucy-fue toda respuesta, antes que se pusiera a llorar desconsoladamente y se abrazara a James. Lily miró a Sirius y descubrió que su relicario no brillaba como de costumbre, parecía opaco.

-Debemos irnos-murmuró James para que sólo escuchara Lily.

Dejaron a Sirius llorar en el hombro de James, pagaron sus bebidas y se fueron nuevamente al colegio, pasando por varios pasadizos secretos para que no pudieran ver a Sirius llorando. Al llegar a la Sala Común, Sirius ya se había calmado. Se sentaron cerca de la chimenea, en sus sillones de siempre. Al comprobar que no había nadie, suspiraron tranquilos.

-¿Qué es lo que pasó, Sirius?-preguntó Lily, otra vez.

-Una chica de Ravenclaw apareció en Zonko. Me hizo caritas y después se acercó peligrosamente... Lo demás se lo pueden imaginar... Me besó, pero yo la saqué, Lucy pensó que la engañaba porque no vio cuando la sacaba y me dio una cachetada...

-¡Oh, Sirius!-exclamó Lily, en compasión de su amigo, haciéndole una leve caricia en el brazo.

-La verdad es que me quiero matar...-confesó Sirius y Lily y James lo miraron con reproche-. Bueno, ustedes no entienden... yo... a... yo...-Sirius no podía decir ni una palabra más.

-¿Qué?-preguntó ansiosamente James.

-Yo a Lucy la amo-declaró Sirius-. La amo. La amo... y ahora ella me odia... otra vez...

Si James y Lily estaban estupefactos y boquiabiertos por la declaración de Sirius, porque no era de todos los días escuchar que Sirius Orion Black, Black de nacimiento, hijo de Orion y Helen Black, rebelde sin causa, ligador por excelencia, uno de los primeros en su clase y lindo chico por derecho, se había enamorado y más que amaba a una chica; más lo estuvieron cuando una voz desde la puerta del retrato de la Dama Gorda dijo:

-Eso no es cierto-Lucy estaba apoyada levemente en el marco y su expresión era de asombro también; su relicario, al igual que el de Sirius, no desprendía el mismo brillo que siempre-. Yo no te odio... pero, ¿es verdad lo que acabas de decir? ¿Que me amas?.

-Es tan verdadero como que el sol es amarillo-dijo Sirius, levantándose del sillón y yendo al encuentro con Lucy-. Te amo.

Se miraron fijamente por un par de segundos. Lucy lo miraba a los ojos como si con tan sólo mirarlo supiera si mentía ó no... Pero los ojos de Sirius sólo estaban para ella, y detonaban amor y sinceridad.

-Yo... fui... una idota...-titubeó Lucy, sin perder el contacto visual-. No debería haber reaccionado así...

-Hum... Tranquila, yo también hubiera hecho lo mismo...-Sirius se lo pensó mejor y agregó:-. Claro que sin la parte de la cachetada-se tocó levemente el cachete dañado, aún sin desconectar la mirada de la de Lucy.

-¿Me podrás perdonar?-preguntó Lucy, acercándose más y mirándolo con una mirada brillante.

-Creo que lo hice ya-respondió él, acercándose más-. Entonces, ¿tú no me odias?

-Todo lo contrario. Te amo-como en un cuento muy raro de hadas, Lucy y Sirius se besaron incluso con más pasión que otras veces, sin embargo fue el beso más tierno que habían recibido alguna vez.

Un molesto flash, los hizo separarse.

James había aparecido con la cámara que todos le habían regalo para su cumpleaños y sonría de lo lindo junto con Lily.

-Este momento quedará grabado por los siglos de los siglos-comentó James riendo a más no poder-. El momento en el que Sirius Orion Black, Black de nacimiento, hijo de Deimus y Helen Black, rebelde sin causa, ligador por excelencia, uno de los primeros en su clase y lindo chico por derecho (claro que sin mi aprobación) y Lucy Aprhil Odio-a-Black-y-todo-lo-que-tenga-que-ver-con-él McKinnon, se declaran su amor para la eternidad... Ojalá esta foto las vean nuestros hijos...

-Oh, James...-dijo Lucy.

-No seas sentimentalista-siguió Sirius.

-Lamento informarte que ése eres tú, Padfoot-contraatacó James.

-¡No se vale!-chilló como nene chiquito Sirius.

Luego, todos rieron juntos, haciendo que los relicarios se lucieran más nuevamente.

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A/N: HOLASSS!!! Cómo están??? Yo estoy acá con muy poco tiempo, ya que se acerca el cierre de trimestres y tendré que estudiar (Q asco!), así que, como hay salí temprano del cole, dije: "Voy a terminar el capi", así que aquí esta.

Espero que les haya gustado y me dejen reviews! En el próximo serán los cumpleaños de Peter y Remus y se llamará "22º- NO ERA LO QUE DESEABA". Ya se pueden imaginar... ó no... Jaja!. Gracias a los que leen el fic y me dejan review!!!!

Los dejo, déjenme reviews, por favor!!

Besos, Anna Diggory.