21. Duelo a medianoche
En la sala común de Gryffindor, sentados en una esquina alrededor de una mesa, estaban estudiando Hermione y Ginny mientras que Ron jugaba contra él mismo al ajedrez. En cuanto vieron llegar a Harry, dejaron de hacer sus tareas para escuchar atentamente todas las novedades que su amigo trajera, y en verdad eran unas cuantas. Harry les contó parte de lo sucedido y al llegar a la parte en la que había aparecido Emy se puso mas serio.
- Lo que no entiendo es por qué apareció Emy prácticamente sabiendo lo que estaba pasando – Harry intentaba parecer calmado para pillar al traidor
- ¡Así que no la hemos visto en todo el día! – Dijo Ron – Hermione y yo hemos estado todo el día discutiendo por que aquí, la sabihonda, cada día está más insoportable
- Paso de ti, Ron, me resbala lo que me digas – Hermione levantaba la cabeza altiva – Aunque es verdad que hemos estado todo el día juntos "DISCUTIENDO" y sin ver a Emy
- ¿Qué me dices tú, Ginny? – Harry la miró fijamente y supo que había sido ella
- Lo siento... no puedo permitir que hagas algo horrible o te lo hagan a ti – Ginny bajó la mirada avergonzada por su traición – De verdad que lo siento
- ¿Qué le has contado? – Harry esperó a que ella respondiera pero al ver que no decía nada, algo dentro de él le hizo cambiar totalmente el tono de voz – ESTOY HASTA LAS NARICES DE LAS TRAICIONES Y DE LOS TRAIDORES. TÚ, CON TU CARA INOCENTE, TÚ CON TUS BUENAS PALABRAS ¿PARA QUÉ TUS BUENOS MODOS SI DESPUES ERES UNA VULGAR CHIVATA? A PARTIR DE AHORA ESCOGERÉ MUY BIEN QUE DECIR DELANTE DE TI
Nada más terminar de decirlo, se dio cuenta que toda la rabia que tenía acumulada la había descargado con la persona equivocada pero ya era demasiado tarde, Ginny se había levantado llorando y había salido corriendo hacia su habitación. Fue en ese momento cuando Harry comprobó que la sala común esta llena de alumnos que miraban anonadados la escena. La mayoría conocían a Harry y a Ginny y, claro está, que ni a uno le tenían por agresivo, ni a la otra por chivata. El muchacho no supo qué hacer en ese momento, así que salió rápidamente de allí en dirección a la biblioteca, pareciendo aún más agresivo. Hermione subió a consolar a Ginny y Ron se fue tras Harry. El pelirrojo le encontró sentado en las escaleras del vestíbulo.
- Lo siento mucho, Ron, no sé qué me ha pasado... Bueno en realidad sí, he pagado el pato con quien no debía ni tenía culpa
- No te preocupes, Ginny se pondrá bien, es que es un poco sensible, aunque esta vez con motivo... Si no supiera que de verdad lo sientes, te partía la cara ahora mismo
- Quiero que sepas que no he tenido intención de herirla, yo a tu hermana la considero como de mi familia y por nada del mundo la haría daño intencionadamente, es que... Cho...
- Vámonos a hablar a otro sitio, seguro que tendrás hambre
Ron ayudó a su amigo a levantarse, se le veía muy afligido por lo que había hecho y ambos se dirigieron a las cocinas. Allí se sentaron, uno frente al otro, Harry de cara a la pared, en una mesa un poco apartada y comenzaron a hablar después de que los elfos les sirvieran algo de comida y bebida.
- Me siento tan sucio con todo este asunto, Ron, que hasta mi carácter se ha vuelto desagradable. No he querido decirlo delante de las chicas, Cho se ha pasado la mañana baboseándome y no podía seguir sin averiguar qué era realmente lo que pensaba... así que hechicé mi mente para que escuchara sus pensamientos... Es muy desagradable saber que ella sólo finge, que me aborrece y que yo debo hacer lo mismo, es bastante degradante... Ahora entiendo que Emy me dijera que tenía que pedirme una "aberración". Es cierto, lo es y no pienso continuar con ella... mira lo que he hecho ahora... tu hermana me debe de odiar
- Mi hermana no creo que sepa que significa eso, Harry, de verdad no te preocupes por ella. Ahora debemos centrarnos en qué debemos hacer esta noche... Draco pagará de una vez por todas...
- ¿Realmente crees que debemos batirnos en duelo? Y si no puedo contenerme... no lo he hecho con Cho imagínate con Draco... Si no llega a ser por Emy me encaro con ella allí mismo
- Podrás, yo me ocuparé de que no hagamos algo de lo cual nos tengamos que arrepentir – Ron lo dijo todo serio y seguro
- ¿Quién, tú? Pero Ron, si no te paramos los pies ya le habías linchado a Malfoy en más de una ocasión
- No me lo recuerdes, todavía tengo ganas de que se trague todas las babosas que me tragué yo – Ron hizo una mueca a Harry y este no pudo evitar sonreír – Bueno, vámonos a la biblioteca ¿No es allí donde has quedado?
- Sí pero deberíamos planearlo antes nosotros aquí
- Déjalo para luego de la cena, hasta media noche hay mucho tiempo, vámonos – Ron se levantó y Harry hizo lo mismo cuando alguien por detrás le posó la mano en el hombro
- No tan rápido jovencitos
- ¡LUPIN! ¡Qué susto! Pensé que era Snape – Harry se agarraba el pecho por la impresión
- ¿A qué le imito bien? – Remus se partía de risa viendo el careto de los chicos – Por un momento se os salían los ojos de las órbitas – se sentó porque las carcajadas podían con él
- Muy gracioso, sí, muy gracioso – Ron lo miraba con la cara enrojecida hasta que se le contagió la risa del profesor
- Bueno ya me recupero... jajajaja... no, es serio, ya no me río más... jajajaja... vale, Remus – el profesor intentaba no reírse aplastándose la cara con las manos – He oído parte de lo que habéis dicho y he de advertiros, que no voy a permitir que vayáis... sin prepararos antes
- ¡Hoy estás de lo más gracioso! – dijo Harry mientras contemplaba como el profesor se seguía riendo por la siguiente broma sin que a él le pareciera para nada gracioso
- De momento lo mejor será que comamos un poco – el profesor olfateaba el ambiente de la cocina con cara de hambre
Al momento se acercaron unos elfos con bandejas llenas de pastelitos, galletas y jarras de cerveza de mantequilla. Los elfos les llenaron de atenciones hasta que el profesor les dio mil gracias y ordenó que se retiraran. Aunque Harry y Ron ya habían comido y bebido, acompañaron al profesor en su fortuito almuerzo.
- Debemos ser cautelosos, si Draco es un mortífago infiltrado en el colegio, no debemos dar muestras que ha habido un gran cambio de poder en vuestra magia, porque eso atraerá a quien ya sabemos como las moscas a la miel
- ¿Crees que Draco no sospecha nada? Siempre le vemos rondar por ahí – preguntó Ron
- Él cree que Emy es un mortífago disfrazado al servicio personal del Señor Tenebroso pero si eso llega a extenderse podría ser peligroso tanto para Emy como para la misión. Ahora no nos vendría bien que nos desenmascararan... De todas formas, estoy seguro que quien ya sabemos se huele algo desde la ceremonia de La Unión de la estrella, aquella noche una fuerza muy poderosa se respiraba en el ambiente y ese canalla, aunque no tenga nariz, huele muy bien esas cosas
- No puedo quedar como un cobarde y no ir al duelo
- Lo sé, Harry, por eso lo ensayaremos como si de una coreografía de baile se tratara
- ¿Cómo? – Ron no entendía muy bien el plan de Lupin
- Utilizarás hechizos sencillos que cualquier mago de tu edad sabe, sobre todo para esta clase de eventos pero por si el joven Malfoy se envalentona demasiado, irás hechizado para que las maldiciones sólo te afecten un poco, lo demás será teatro... eso sí, esto no sirve para las maldiciones imperdonables ni para las maldiciones de magia antigua... espero que Draco no las sepa
- Solo una pregunta ¿Por qué nos ayudas y no se lo dices a mi tía o a Dumbledore para que lo impida?
- Porque estamos de acuerdo en que esto suceda, Harry
Los tres se pasaron toda la tarde ensayando, en el despacho del director, los hechizos a utilizar, como actuar ante alguno de ellos por si lo alcanzaba y como esquivarlos con mayor rapidez. Se pasó el tiempo muy rápido y llegó el momento de ir a cenar, se despidieron del profesor agradeciéndole la atención y fueron directos al Gran Comedor.
Allí estaba Cho, en la mesa de Ravenclaw, con cara de pocos amigos, Harry se acercó para excusarse diciéndole que el profesor Lupin le había hecho pasar toda la tarde en su despacho para enseñarle ciertos hechizos que le pudieran servir para defenderse de Voldemort, eso sí, sin éxito alguno. A Harry le encantaba ver los ojos de Cho cuando pronunciaba el nombre de su Señor, eran como si él osara tocar a su Dios, lo que ella no sabía era que Harry se había puesto de meta en la vida exterminarlo de una vez por todas.
Después de cenar, subieron a la sala común de Gryffindor y se sentaron apartados en un rincón repasando todo lo que tenían que hacer para que el plan saliera a la perfección. A eso de las once y media subieron al cuarto a por la capa invisible y se encontraron a Ginny sentada en las escaleras de al lado de la puerta del dormitorio de los chicos.
- Ginny ¿Qué haces aquí? – preguntó Ron
- Sólo vengo para pediros por última vez que no vayáis
- Ginny, quería discul...
- No es eso lo que quiero oír de tu boca, quiero que me digas que no vas a ir
- No puedo, no pienso quedar como un cobarde, además tú no lo entiendes, todo está listo...
- ¿Entonces vas a ir?
- Sí pero Ginny no hay motivo para que...
- No quiero saber nada, Harry, te lo he pedido, pensé que podrías hacerlo por mí pero está claro que soy una ilusa, así que ADIOS – Ginny salió corriendo sin que ellos pudieran explicarle nada
- Déjala, ya se le pasará – dijo Ron
- Se la veía muy enfadada, nunca la he visto así – Harry estaba apesadumbrado por su situación con ella
- Centrémonos en lo que nos ocupa
- Tienes razón, enfrentémonos a ese cabrón
- ¿Motivándoos? – Hermione apareció por las escaleras
- A este paso no ganamos para sustos ¿Qué haces aquí? – exclamó Ron
- ¿Acaso pensabais ir sin mí? No me he perdido ni una sola aventura y no va a ser esta la primera, aunque creo que es una locura y que podemos salir muy mal parados, es mejor que vaya por si me necesitáis
- Me parece bien – Harry se alegró de que fuesen los tres de siempre los que enfrentaran este nuevo reto
- Tú siempre pensando que eres imprescindible – dijo Ron con sarcasmo
- No me apetece discutir esta noche, Ron, así que te aguantas
- Te diremos todo lo que hemos planeado, no es oro todo lo que reluce, el profesor Lupin nos ha ayudado – le explicó Harry
Mientras los tres pasaban por el pasadizo secreto que llevaba a fuera del castillo, le fueron explicando a Hermione los pormenores del plan. Ella les venía bastante bien para consultar el mapa del merodeador y comprobar si Draco se guardaba algún as bajo la manga. A las doce en punto todos estaban en sus puestos. Hermione comprobó las posiciones de todos los presentes en el mapa, Harry estaba de pie a orillas del lago frente a Draco, Ron se escondía detrás de unas rocas del muro del castillo, Cho estaba oculta tras unos árboles en el otro lado del lago pero en el mapa también se veían a más personas. Había profesores escoltando los pasillos del castillo, el profesor Lupin estaba en la terraza de lo alto de la torre sur, el director se encontraba en su despacho y por lo que pudo ver Hermione, observaba desde la ventana el espectáculo. En el mapa había una figura que se acercaba a ella, era Emy.
- Déjame ver el mapa
- Emy ¿Qué haces aquí?
- Te lo explico luego – Emy observaba atentamente el mapa, sus ojos se abrieron como platos cuando en el mapa apareció un letrero muy pequeñito en el linde del bosque prohibido que ponía "Colagusano" - ¿Tienes tú la capa de invisibilidad?
- No, la tiene Ron
- ¿Cómo puedo hacerme invisible?
- El hechizo "Invisibilis" dura solo cinco minutos
- Será suficiente
- Yo te le hago para que sea más efectivo pero debemos acercarnos mucho para que no se vea el destello de luz de mi varita
- Ok, tú siempre pensando en todo
- "Invisibilis Totalus" – de la vara salió un destello pequeño que impactó en el cuerpo de Emy e hizo que poco a poco desapareciera
- Veas lo que veas, Hermione, no se lo debes contar a nadie, prométemelo
- Prometido
- Vigila que Ginny no se meta en líos, me marcho corriendo
- ¿Ginny? – Hermione volvió a mirar el mapa y entonces comprobó que Ginny estaba escondida mucho más cerca del duelo de lo que debería
- Veo que no eres un asqueroso cobarde y has asistido al duelo para que te dé una buena lección – la voz siseante de Draco estaba aún mas agudizada
- ¿Tú? Pobre iluso, comencemos ya, espalda contra espalda y a la de diez – Harry se puso de espaldas a él y comenzó a contar – Uno, dos, tres ¡AH!
Draco no había esperado a que terminara la cuenta y le había atacado por la espalda con el hechizo "crucio". Harry se cayó de bruces contra el suelo, estaba claro que Draco no iba a estar con niñerías, dio las gracias por el hechizo que le cubría para no sufrir el dolor tan agudo, aún así no habían sido cosquillas lo que le había hecho el rubio.
- He deseado tanto tiempo verte sufrir, cabeza rajada ¡y por fin ha llegado el día! – Malfoy esbozó una sonrisa, levantó la varita – "Corpus Incandescentis"
Harry viró rápidamente en el suelo esquivando el hechizo.
- Eres un maldito hijo de puta – Harry intentaba no cabrearse demasiado, desde el suelo le lanzó un hechizo que Draco eludió sin ningún problema
- ¿Esto es lo único que puede hacer el gran Potter? Voy a hacer que toda tu cara se una cicatriz, huerfanito de mierda "Radius Venenum"
Este impactó en el hombro del joven haciendo sentir un calor increíble en todo el brazo izquierdo. Harry solo oía en su cabeza "huerfanito de mierda" ese cabrón le había llamado "huerfanito de mierda". Está claro que si no le tapaba la boca le iba a hacer cometer una locura, así que contraatacó con "Bucca Cosuere" está vez bien dirigida mentalmente y aunque Draco pensó que le pudo desviar, el hechizo le dio de lleno en la boca, dejándolo sin poder abrirla ni un milímetro. El rubiales se puso nervioso, ya que no era capaz de articular palabra y eso le hacia pensar que no iba a poder contraatacar. Mientras, Harry se pudo poner de pie y encararse a él. Cuando estaba muy cerca de su rival, vio como un rayo proveniente de la oscuridad iba a impactar en la espalda de Draco. No le dio tiempo a reaccionar para prevenirle pero estaba claro que no era para perjuicio de Draco sino del él, ya que nada más impactar contra él, su hechizo se deshizo dejando a Malfoy libre para decir lo que quisiera.
- Veo que tienes ángel de la guarda, eres un asqueroso cobarde Malfoy "Locomotor Mortis" "Expelliarmus"
Draco no pudo evitar que el encantamiento colisionará y sufrir sus consecuencias y, al hacerlo, no tenía tan bien agarrada la varita, que con el segundo malefició salió disparada a la mano de Harry.
- ¿Qué está sucediendo aquí?
Los dos muchachos enmudecieron al ver al profesor de Pociones. Snape tenía una sonrisa de triunfo en su cara, aquella falta era de las gordas y podría dar lugar a una expulsión.
- Señor Potter, ya puede tener una buena excusa para esto porque, de lo contrario, le veo mañana mismo haciendo las maletas para su casa – La cara del profesor Snape era de absoluto triunfo, por fin había pillado a ese maldito niñato consentido. Se acercó a Malfoy sonriente – "Enervate"
El hechizo hizo que el estudiante de la casa de Slytherin se pudiera recuperar. Rojo de rabia fue hasta donde Harry y le arrebató su varita. Los dos se intercambiaron miradas de profundo odio, estaba claro que aquello ya no era una rivalidad estudiantil.
- Profesor, créame que Potter me ha obligado a venir hasta aquí y batirme en duelo con él. Yo le advertí que esto no estaba bien... Profesor, esto ha sido en contra de mi voluntad – dijo Draco poniendo su cara de no haber roto un plato en toda su vida y encima acentuándola con expresión de miedo
- Condenado pusilánime de mierda, ¡ojalá todos los principiantes a mortífagos fueran como tú! Así Voldemort tendría lo que se merece... una tropa de inútiles cobardes
- POTTER, CÁLLESE – A Snape se le salían los ojos de las órbitas - Ahora mismo vamos a ir al despacho del director a ponerle al corriente de su estúpida ocurrencia
Snape se marchó, con paso rápido, hacia el castillo seguido de los dos jóvenes y advirtiéndoles que, si alguno de los dos decía una sola palabra antes de llegar al despacho, él mismo les mandaba un hechizo que les dolería durante una semana.
Una vez se marcharon los tres, ni Hermione ni Ron se movieron de sus lugares estratégicos pero la que sí salió fue Ginny. No había andado ni diez metros cuando alguien le agarró por detrás haciéndola girar noventa grados.
- ¿Se puede saber qué haces tú aquí? – Cho la miraba amenazante
- ¿Y tú? – Ginny no se iba a amedrentar por esa vanidosa
- Te recuerdo que Harry es "mi novio" y me contó todos sus planes para esta noche, así que yo tengo todo el derecho del mundo a estar aquí para apoyarlo
- ¿Por eso has ayudado a Draco con un hechizo que contrarrestaba el de Harry? MENUDA AYUDA ¿No sería que le querías clavar un cuchillo por la espalda?
- Te voy a advertir una cosa, niñata entrometida, Harry ahora está conmigo pero me ocuparé personalmente que en el futuro, si no está junto a mí, tampoco esté contigo ¿Está claro?
- Ya lo veremos
- El Señor Tenebroso te tenía que haber matado cuando tuvo la oportunidad, no eres más que una insignificante mota de polvo en este mundo, nadie te echaría de menos y mucho menos Harry
- Eso no es cierto, tu arrogancia acabará contigo
- Que te quede claro que para él solo eres la pobretona víctima, hermanita del imbécil de su vasallo Ron
- Te tragarás esas palabras, aunque sea lo último que haga
Ginny agarraba muy fuerte su varita. Ahora era ella quien podía hacer algo de lo que después se arrepentiría, aunque francamente lo dudaba bastante. Nunca en su vida había deseado hacer mal a nadie pero en ese mismo instante la hubiese fulminado con un hechizo muy dañino.
- Ilusa – Cho se rió, se dio media vuelta y se marchó farfullando insultos por lo bajo
Ginny permaneció allí parada, no se sabe el tiempo, sólo sentía como la fuerza se apoderaba de ella, hasta tal punto, que tuvo que llorar por no desahogarse gritando. Hermione lo había oído todo y gracias que Ron no, porque ella sabía que no hubiese permitido que nadie la hablara de esa manera. Comprobó que Cho no estaba cerca y fue hacia Ginny.
- No le hagas caso, vamos, si nos ven aquí nos la cargamos – Hermione la cogió por el brazo y la llevó en dirección a Ron
- ¿Qué haces tú aquí? – Preguntó el pelirrojo hasta que vio que su hermana estaba llorando - ¿Qué te pasa?
- No la pasa nada, venga, pongámonos la capa y volvamos al castillo – contestó Hermione
Ron no dijo nada más esa noche hasta que se despidió para ir a la cama, de hecho, nadie dijo nada. Los tres estaban muy preocupados por lo que sucedería al día siguiente. Lo más normal es que Harry fuese expulsado. Ese año se había prohibido tajantemente salir del castillo pasadas las nueve, por no hablar que no estaban permitidos los duelos entre alumnos, pero de los tres amigos era Ginny la más preocupada. Su sensación que de algo estaba pasando no la dejaba concentrarse... Por supuesto, tenía razón.
