Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 21: Encrucijada
En aquella habitación del hospital, Terry se encontraba frente a Candy y tras haber sido testigo de cómo la chica había estado acariciando la mano de su rival contra su rostro, sintió con pesar cómo su orgullo y ego eran arremetidos por enésima vez. Por lo que el joven inglés sabía que el inevitable momento había llegado, uno en el que ambos tuvieran la oportunidad de esclarecer de una vez por todas la situación sentimental entre ellos.
Candy, al haber sido descubierta in fraganti por Terry, se hallaba desconcertada y en definitiva muy nerviosa, sobre todo al notar la fría y dura expresión en el rostro del joven actor. Lo conocía bien y estaba al tanto de que el muchacho se había puesto ya a la defensiva, y que muy pronto comenzaría con los reclamos.
Pero para su sorpresa, en ese momento Terry se fue acercando y cuando estuvo tan sólo a unos pasos de ella, su endurecido rostro cambió por otro melancólico. Los ojos azul mar aún reflejaban la gran tormenta que amenazaba con salirse de control, pero extrañamente sus facciones delataban cierto dolor interno. Con la mano temblando un poco por la emoción, el joven la llevó hasta la mejilla de la chica y para sorpresa de ambos, la empezó a acariciar con ternura y suavidad. Fue en ese momento que sus ojos se relajaron y cambiaron, ya que comenzaron a cristalizarse por las lágrimas que se habían formado...
-Candy, dime que lo que acabo de presenciar no es verdad- su voz sonaba entrecortada, como si le doliera pronunciar esas palabras.
-Yo...- ella no pudo responderle, ¿qué podía decirle?
-Sólo dime que estás cuidando del elegante por agradecimiento, que es por eso y nada más...- su mirada era intensa y expectante.
Al escucharlo decir esto, Candy dio un paso hacia atrás para evitar que el joven continuara con su caricia, se sentía muy aprensiva al tener este tipo de contacto con él. Pero al momento en que lo hizo, la mano de Terry que había quedado en el aire, fue cerrada en un puño y lentamente la fue bajando hacia a un lado...con el usual gesto que tenía al sentirse rechazado, levantó la ceja en señal de desaprobación y su rostro volvió a tensarse de nuevo.
Con esta acción, la chica le había ya aclarado algunas de las dudas que tenía con respecto a sus sentimientos y Terry trató de la mejor manera poder asimilarlos, pero lo único que necesitaba para poder aceptar la verdad de una vez por todas, era escucharla de labios de su amada Candy. Aunque le doliera en el alma, quería que ella se lo dijera, hablándole solamente con la verdad... si no fuera así, jamás se perdonaría el no haber podido aclarar esto entre ellos y sería muy duro para él vivir con la idea de que había asumido una derrota sin siquiera haber peleado. Así que tomando fuerzas y con sus ojos fijos en ella, le preguntó otra vez y sin rodeos,
-Quiero que me respondas de una vez, Candy- tomó un gran suspiro -...¿estás aquí con Archie porque te salvó la vida o por algo más?-
-¿A qué te refieres?- preguntó nerviosa.
-¿Estás aquí por agradecimiento?- su voz se tornó aún más dura.
-Archie está en ese estado por mi culpa, claro que quiero estar a su lado y cuidarlo- trató de defenderse.
Desesperado al no obtener su respuesta, se acercó a ella y súbitamente la tomó de los brazos... su paciencia a este punto ya se había agotado,
-Creo que no he sido claro...¿sientes algo por el elegante?, ¿porqué estabas acariciando su mano de esa manera?, ¡contesta!- al sentirse casi derrotado, su orgullo se había apoderado por completo de él.
-¡Suéltame Terry!...¡me estás lastimando!-
-No...¡no te dejaré ir hasta que me respondas!- el aristócrata vociferó y la empezó a sacudir con fuerza, los celos que sentía para entonces eran ya incontrolables.
-¡Te digo que me sueltes!- y haciendo uso de sus fuerzas, la chica se soltó.
Ambos se miraron desafiantes y con la respiración agitada. Candy no podía creer que Terry se estuviera comportando de esta manera...¿qué es lo que pretendía?, se cuestionaba ella. Una opción que cruzó por su mente fue la de razonar con él y tratar de explicarle que así como él se sintió de alguna manera comprometido con Susana en el pasado, ella se sentía ahora con Archibald. Pero no estaba segura de que lo entendería, así que haciendo uso de la poca paciencia que le quedaba, dio un gran suspiro y le habló diciendo,
-Por si se te ha olvidado, soy enfermera...Archie necesita de muchos cuidados y quién mejor que yo para hacerlo...-
-¿Acariciarlo de esa manera es también el deber de una enfermera?- le espetó con desdén.
-Entiende que él está así por mi culpa- y señaló con su dedo hacia donde estaba el herido -yo debería estar en esa cama convaleciente y luchando por mi vida, no él...- la chica se estaba enfureciendo con el muchacho y sus palabras se tornaron más duras, en un tono de voz cada vez más alto.
-Sí...claro...por eso te estás portando tan cariñosa con él- su voz era sarcástica y muy hiriente, Candy sólo lo miraba enojada sin responder.
Terry estaba perdiendo todo control, sus celos eran como brasas ardientes en su interior que no lo dejaban pensar con claridad...sabía que si continuaban así, pronto terminarían discutiendo en un grito y de seguro diciéndose cosas muy hirientes. Pero al sentirse desplazado ante la presencia de Archie, el joven inglés simplemente no pudo evitarlo...miró hacia arriba tratando de controlar su furia y encontrar las palabras justas para poder explicárselo. Pero fue entonces Candy quien le habló diciendo,
-Me sorprende que no lo entiendas, Terruce- ella sólo lo llamaba así cuando estaba enojada con él -más que nadie sabes lo que es que alguien te haya salvado de morir y que le debas la vida...- Terry al escuchar estas palabras, cambió su actitud y sus ojos la miraron como si fueran dagas.
Sintiéndose sumamente herido por esas palabras y sin decir nada más, el joven se dio la media vuelta para salir de inmediato de la habitación, dejando a Candy con la palabra en la boca. Por el momento esto era lo mejor para ambos, ya que de haber continuado con los argumentos, seguro se hubieran enfrascado en una discusión que era probable que terminara en una pelea.
Aún presa de la emoción, Candy temblaba nerviosa y lo único que le quedó por hacer, fue ir al sofá que estaba en un rincón de la habitación para tomar asiento y tratar de calmarse un poco. Su respiración continuaba agitada por la discusión que tuvo con Terry...sabía que no había sido muy considerada al hablarle así sobre el accidente de Susana pero no tuvo otra opción, él se estaba comportado de forma muy arrogante y arrebatado, orillándola a defenderse de esa manera. Impotente ante la situación, sus ojos se llenaron de lágrimas... las cuales eran producidas tanto por coraje como frustración. Si tan sólo Terry dejara a un lado sus celos y su orgullo, tal vez pudiera entender un poco la precaria situación en la que ella se encontraba.
Pero en ese momento, su confusión la llevó a mirar al joven Cornwell quien continuaba inconsciente... limpiándose las lágrimas con la mano, se dedicó a mirar con tristeza al joven que estaba convaleciente en esa cama. Pensándolo bien, de alguna manera ella también se sorprendió mucho de si misma al haber actuado de esa manera como lo hizo... el que hubiese tomado la mano de Archie y la hubiera estado acariciando de esa manera, era muy inusual en ella. Como bien se lo reclamó Terry, eso no era parte del cuidado de una enfermera. Entonces ¿qué fue lo que la hizo actuar así?. Candy se encontraba muy contrariada y en extremo confundida.
Sin pensarlo mucho, se levantó para acercarse a Archie y una vez a su lado y con cierto temor, acercó su mano al golpeado rostro para tocarlo con suavidad, a la vez que le preguntaba,
-¿Porqué lo hiciste?, ¿Porqué me salvaste a expensas de tu propia vida?...nunca debiste hacerlo...ahora, no sé qué es lo que pasará con todos nosotros...todo esto es un gran dilema- se lamentaba sollozando.
Pensando en Archie, no pudo evitar recordar el maravilloso día que habían tenido juntos y fue en ese momento, que una frase que alguna vez llegó a escuchar de labios de la Señorita Pony, vino sin querer a su mente: "No hay más grande amor que aquel que da la vida por sus amigos"...en ese preciso instante, Candy por fin entendió parte del gran amor que Archibald le profesaba, uno que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa e incluso sacrificarse y dar la vida por ella. Esta revelación fue un gran shock para la jovencita, ya que por fin se había decidido a abrir los ojos ante la realidad de las cosas.
No obstante y así de vulnerable como se sentía, Candy se sintió atrapada en una encrucijada... una a la que sin proponérselo se presentó en cuanto comenzó a cuestionarse los sentimientos que tenía por cada uno de los dos jóvenes. Para ella, había llegado el momento de poner en claro lo que su corazón guardaba por cada uno de ellos. Por lo que con lentitud, se dirigió a la ventana y mientras miraba el cielo abrazándose a si misma, comenzó a meditarlo todo.
El primero en venir a su mente fue Terry y al pensar en él, cada una de las vivencias que tuvieron juntos, comenzaron a darle vueltas en la cabeza. Ese amor que había compartido con él fue uno pasional que vivieron intensamente desde que se conocieron, y que duró tan sólo unos meses alcanzando su clímax, cuando recibió su primer y único beso de labios de él.
Si bien todo esto era demasiado importante como para que pudiera ignorarlo, también hicieron aparición en su memoria los amargos y dolorosos recuerdos que la separación les causó... cuando los visualizó, no pudo dejar de pensar en aquel dolor en particular que sintió al verse desplazada cuando estuvo en Nueva York. En efecto, Terry en aquel momento ya se había decidido por Susana al no contar con otra opción y por desgracia, Candy sólo se dio cuenta de ello en aquella azotea del hospital bajo la tormenta de nieve. La presente circunstancia la llevaba a concluir que esos momentos tan llenos de angustia que vivió, en donde fue testigo de cómo Terry llevaba en sus brazos a la joven actriz sin siquiera volverse a mirarla, marcaron sin remedio el final de su relación.
Por esa razón, optó entonces por abandonar el hospital y la ciudad de inmediato, ya que como mujer se sintió de alguna manera desplazada por la presencia de alguien más. Así que con un gran dolor quemándole por dentro, no le quedó otra salida más que abandonarlo todo... si se hubiese quedado a luchar por Terry, lo más probable es que hubiese perdido, ya que Susana y su sacrificio eran tan grandes como una insuperable montaña. Como la enamorada chica que era, había sufrido un terrible golpe que sin remedio la estaba llevando hacia un gran abismo sin salida... Candy se sentía desamparada y totalmente perdida.
Fue por esta razón que ahora se negaba a tan siquiera considerar una reconciliación con Terry. Si la tuvieran, ambos corrían el riesgo de ser lastimados de nuevo más adelante, no sabiendo lo que el futuro les depararía...Susana sería una sombra constante sobre ellos, una figura fantasmal siempre presente y que nunca los dejaría en paz y que al final, terminaría empañando cualquier felicidad que pudiesen llegar a tener.
"-¿Cómo puede ser bueno para otros el que nosotros suframos?-" se preguntaba Candy llena de tristeza...cómo era que la otra persona, en este caso Susana, pretendiera ser feliz a costa de su propia felicidad, haciendo que todo sacrificio fuera en vano...ya que nadie puede dar la felicidad a otros a cambio de tristeza,
"-Candy, ¿crees que Susana sería completamente feliz sabiendo que Terry y tú sufren?-" se preguntó a si misma con dolor, ignorando la respuesta.
Meditando en esto, no pudo dejar en pensar en el compromiso que Terry tenía con esa otra chica; el joven le debía demasiado como para que él simplemente la hiciera a un lado y buscara con egoísmo su propia felicidad. Mientras Susana estuviera con vida era imposible pensar en otra solución... era como si Terry estuviera atrapado en un laberinto sin salida, dando vueltas sin parar,
"-Me entristece mucho saber que la vida lo lleve al mismo destino que su padre, el Duque de Grandchester...¡no es justo!...¡quiero que Terry sea feliz, se lo merece!-" gritaba en su interior.
Candy amaba a Terry con pasión, al punto que hasta llegó a pensar en pedirle a Susana que no se lo quitara...eso había sido entonces algo inconcebible para la rubia, ya que ella siempre supo que tenía que luchar por alcanzar su felicidad, pero nunca suplicar. Esto se dio en su momento porque se sintió temerosa...fue entonces que recordó algo que también aprendió cuando era pequeña: "El verdadero amor echa fuera todo temor"...si esto era verdad, entonces ¿porqué sintió que se lo arrebataron de su lado aquella vez?, ¿y porqué ahora se sentía tan aprensiva con respecto a Terry?
La respuesta llegó a su mente cuando recordó los numerosos pasajes al lado del inglés, sobretodo al rememorar los diversos desencuentros que tuvieron. Parecía que esa era la historia de su vida junto a Terry...siempre buscándose y nunca lográndolo...todo por causa de algo o alguien que siempre terminaba interponiéndose entre ellos, y que los separaba sin remedio. Curiosamente, en su relación todo había comenzado a ir mal a su regreso de las vacaciones en Escocia, dando inicio con la trampa que les tendió Eliza...con este suceso, se fueron desencadenando una serie de eventos que siempre los llevaron por caminos separados: aquella vez en el puerto de Southampton cuando vio partir el barco donde iba Terry, en Chicago cuando fue la presentación de la obra de teatro, y aquella en la que finalmente la situación de ambos llegó a su estado más crítico, cuando se encontraron en Nueva York.
Al pensar en esto, su mente visualizó todo más claramente y ahora lo entendía mejor, tal vez la verdad era que sus caminos iban por sendas separadas...unas que siempre estaban destinadas a acercarse, pero no lo suficiente como para terminar unidas.
Con dolor no sólo de cabeza, sino del corazón, la chica por fin entendió que el permanecer al lado de Terry jamás la llevaría a ningún lado...todos sus esfuerzos serían siempre en vano... su destino, aunque le doliera admitirlo, tal vez estaba en otro lado...y fue en ese preciso instante que se volvió para mirar a Archie.
No es que quisiese compararlos, pero no pudo evitarlo... ¿qué es lo que había hecho Terry para que ellos estuvieran juntos desde que se convirtieron en pareja desde sus vacaciones en Escocia?..."-Terry trató, realmente lo intentó pero no lo suficiente para conseguirlo-" pensó con amargura -...en aquella ocasión en que nos despedimos, ninguno de los dos pudo decir nada y era obvio que en el fondo ya lo habíamos aceptado...-" ella misma se había respondido y al hacerlo, sintió una gélida sensación que recorrió su cuerpo produciendo escalofríos.
Pero la jovencita no podía culpar a Terry de todo lo ocurrido, porque mucho de lo que padecieron se debía a las circunstancias...no podía culparlo a él y a su arrebatado proceder, porque el joven inglés era así en su manera de ser. Aunque si bien es cierto que el carácter del actor era un tanto difícil, fue precisamente su esencia lo que ella tanto llegó a amar en él. Por lo que en su mente, ella misma comenzó a argumentarse,
"-Candy, no debes olvidar que Terry es alguien muy particular...su carácter fue siempre arrollador, muy pasional y también celoso...pero lo entiendo en parte, ya que ha perdido a quienes tanto quería en su vida. En aquellos tiempos del colegio, su soledad e incomprensión aunado con todo eso y más, fue lo que más me atrajo de él. Al principio me sentí muy intrigada por su manera de proceder y que nadie lo entendiera...creo que en el fondo, quería ayudarlo porque me llegué a sentir como él...aún como él es, lo amé y mucho...- se giró para mirar a Archie -...yo no dudo que también Terry diera todo por mí...tal vez si Archie no se hubiera adelantado a rescatarme, él hubiera actuado y hecho exactamente lo mismo...- en eso, se cubrió los ojos por el gran dolor que esto le causaba -...ambos nos equivocamos al darnos por vencidos y hemos pagado muy caro esa decisión... pero, ¡diantres!...ahora ya es tarde para mí, yo no puedo corresponderle de igual manera...él merece ser feliz al lado de otra persona que le de todo lo que necesita y tanto desea tener-".
Para Candy, llegar a esta conclusión la sumió en la desesperación y lloró con amargura, sentía mucha congoja al ver a Terry que estaba luchando por ella, desesperado por obtener su cariño y por la oportunidad de volver a estar juntos. Sin embargo, ella comenzó a sentir muy dentro de si que esto ya no era posible, porque sus sentimientos respecto a él habían cambiado y ya no tenían la misma fuerza. Al rememorar las vivencias junto a él, éstas ya no le daban el mismo calor que alguna vez sintió, ni tampoco tenían la misma intensidad. La chica de alguna manera, ya no sentía la necesidad imperante de estar junto a él, de sentirse viva al escuchar su corazón palpitar con fuerza ante su presencia. En una palabra, Candy ya no experimentaba aquella ilusión especial al pensar en Terry y en compartir una vida juntos...su amor después de todo lo ocurrido entre ellos, poco a poco se había transformado.
Candy estaba cansada de luchar contracorriente, no sólo contra otros sino contra las adversidades y circunstancias que rondaban la relación con su querido Terry...si ella no le ponía un alto a la situación ahora, ésta se postergaría haciéndola cada vez más difícil y tal vez intolerable, cuando llegaran a un punto de quiebre donde ambos serían lastimados seriamente.
Así que una vez que exteriorizó todos estos pensamientos, se giró para mirar de nuevo a Archie quien continuaba descansando. Se alejó de la ventana y se dirigió hasta el joven para revisar si tenía fiebre. Tocándole la frente comprobó que ya no y que se encontraba durmiendo tranquilo. Por lo que se encaminó hacia la puerta para salir a caminar un momento, sentía que se ahogaba en el lugar y quería distraerse un poco para despejar sus tristes pensamientos.
Grande fue su sorpresa al salir cuando se topó de frente con Terry, quien había estado en el pasillo esperando paciente por ella todo este tiempo,
-Terry...- le dijo ante su sorpresa.
-Al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible...- le dijo el joven mirándola fijamente y agregó-...no quiero dejarte a solas con él cuando despierte...- fueron sus sinceras palabras cargadas con cierto temor.
-...- Candy sólo lo miraba extrañada, ¿qué era lo que Terry tanto temía de Archie?, se preguntó ella misma llena de duda.
Al verlo ahí de pie mirándola como lo hacía, Candy sintió como si su corazón palpitante se saliera de su pecho, la tensión del momento se sentía muy pesada en el aire y era acompañada por un enorme silencio que hacía que todo pareciera de cierta manera, irreal. Ella entonces le habló para romper con ese trance en que se habían sumergido,
-Archie no despertará en horas...el mismo doctor me lo dijo.-
-Aún así me quedaré aquí- él se mantuvo firme.
Al verlo tan decidido, Candy supo que tenía que alejarse de ahí...por su actitud creyó que no era el momento propicio para que hablaran, además estaba muy cansada y agotada emocionalmente. Por lo que sólo hizo el intento de alejarse mientras le hablaba,
-Volveré pronto- le dijo, pero al girarse Terry la tomó del brazo.
-Candy, discúlpame...yo no quise hablarte de la manera en que lo hice...por favor, no te vayas...¿podemos hablar?-
-Creo que no hay nada más que hablar, no por ahora...por favor, déjame ir- trató de zafarse de su mano.
-¡No quiero perderte, Candy!- ella se paralizó al oírlo decir estas palabras.
Su súplica se escuchaba desesperada y en lugar de dejarla ir, Terry se acercó hasta colocarse frente a ella y la tomó de los hombros; la chica, quien había mantenido su mirada baja, entonces se volvió a mirar a los zafiros frente a ella...Candy no pudo evitar contemplarlos con nostalgia, muchas veces soñó y anheló con tenerlo frente a ella de esta manera, pero ahora todo no le parecía más que un suplicio,
-Terry, entiéndelo por favor- dijo ella tratando de contener las lágrimas -...esto es muy diferente a lo que sucedió contigo y Susana...- y se detuvo ante la mirada atónita del joven inglés -...lo nuestro, ya no puede ser...además, Archie me necesita y yo...- balbuceaba debido a que no podía controlar sus nervios y comenzó a sollozar.
En ese momento, Terry tuvo la intención de abrazarla, pero fue detenido ante lo que Candy dijo a continuación:
-...no es lo que piensas...yo no sólo estoy aquí por un deber, tal vez no sepa ahora qué es exactamente...- lo mencionó refiriéndose a Archie pero sin decirlo; no obstante, el muchacho frente a ella lo entendió de inmediato -...sin embargo, con todo lo que ha sucedido algo sí me ha quedado claro...- dio un gran suspiro antes de continuar -...lo que sentí alguna vez por ti, ha cambiado...- esto Terry lo recibió como un duro golpe contra el estómago.
Los dos por fin se estaban sincerando y enfrentando a la realidad que habían estado evitando desde que se separaron...y para no quedarse con esos sentimientos y las palabras que tanto la lastimaban en su interior, la chica agregó,
-Estoy cansada de luchar, de ver la vida pasar y de seguir sola...me cansé de que todo lo demás fuera más importante que nosotros- sus lágrimas ya se veían caer por su rostro, y las limpió con el reverso de su mano para agregar -...lo intentamos, Terry...eso es algo que cuenta y mucho, pero simplemente no fue suficiente, nuestros destinos van por caminos opuestos...- para entonces lloraba desconsolada, estaba abriendo su corazón y le resultaba muy doloroso confesarle lo que sentía -...mis sentimientos por ti han cambiado y jamás volverán a ser los mismos, no como los que tenía cuando fui a Nueva York, todo lo sucedido entonces los afectó...lo siento mucho, Terry...- y estas palabras fueron ya su sentencia final.
-Pero yo te amo a ti, Candy- argumentó desesperado.
-¿Sabes?, siento como si en nuestra vida existiera un muro...tal y como el que nos separó aquella vez que estuve en el cuarto de castigo en el San Pablo...un muro grueso, frío y muy alto que no nos permite tocarnos...-
-Candy, si no estás conmigo, no sé qué me pasará...te necesito a mi lado, sin ti no soy nada...-
-Por favor, no digas eso...tienes un gran futuro por delante, una brillante carrera...-
-Lo dejaré todo por ti- la interrumpió -...lo único que realmente quiero es que estés a mi lado.-
-No Terry, tu vida es el teatro y tu futuro está en Nueva York...-
-Podemos irnos lejos...a un lugar alejado de todo y todos...- suplicó mientras le acariciaba el cabello.
Negando con la cabeza, Candy sabía que todo esto les estaba causando un gran dolor a los dos...las palabras de Terry eran tentadoras, pero no serían suficientemente fuertes como para ignorar la realidad, por lo que decidió poner un alto y le respondió con mucho dolor,
-Tu vida es el teatro y Nueva York, yo no podría vivir tranquila en esa ciudad bajo la sombra de Susana siempre acechándonos...-
-Ya te lo he dicho...podemos irnos muy lejos- sugirió él.
-¿A dónde?...¿para qué?, ¿para escondernos de la realidad?...no, Terry.-
Él la miró temeroso, ya que la única oportunidad que quedaba se le estaba escapando de las manos y se sentía impotente al no poder hacer nada...esto le resultaba muy frustrante y le causaba un gran dolor. Candy, llorando, trataba de contener también su pesar, pero tenía que terminar con este doloroso momento...así que agregó,
-Terry, sé que me esforcé por olvidarte mientras que tú...- su voz se quebraba -...tú no has dejado de amarme...lo siento, créeme que me duele admitirlo, pero mi amor por ti ha cambiado...fuiste al hombre al que amé con todo mi ser, pero ahora todo es muy distinto...-
Finalmente el joven Grandchester había recibido el golpe que lo derribó y curiosamente no fue uno físico. En ese momento, sintió que ya no había otra opción más que la de defenderse, ya no quería ser más lastimado. Así que sus ojos se tornaron un mar embravecido tratando de recuperar la dignidad en todo esto,
-Entonces el elegante ganó, ¿no es así?- en su comentario había pura ironía, ya que sintió como si se ahogara...trató de alejar ese sentimiento, pero su pecho lo oprimía...había perdido y de cierta forma se negaba a admitirlo.
Candy lo miraba expectante sin saber qué más decirle, sólo estaba a la espera y deseaba que por el bien de ambos, Terry por fin aceptara todo y se marchara tranquilo para que ambos siguieran sus respectivos caminos en paz. Pero no contó con la tenacidad del joven aristócrata, por lo que después de respirar hondo y mirar al techo tratando de encontrar las palabras justas y contener sus lágrimas, el joven finalmente preguntó:
-¿Qué locura es esta?- cuestionó mientras fruncía el ceño y su voz temblaba, ya que la muralla de orgullo que había construido a su alrededor, comenzaba a resquebrajarse.
-...- Candy sólo lo miraba sin decir nada y antes de que pudiera decir algo, él continuó adelante... la pregunta no se la había hecho a ella, sino a si mismo.
-Me había prometido que lucharía sin tregua por ti, pero este sentimiento que me aqueja me ha transformado en un hombre que desconozco, alguien muy ajeno a quien era...- y desviando la mirada agregó con ironía y dolor -...ahora me doy cuenta que he perdido la batalla en la que me había enfrascado. No he perdido frente a otro sino ante mi mismo, y todo aquello que guardaba en mi interior...al final, por desgracia me he vuelto como mi padre...-
Y volviéndose a mirarla, esta vez con ojos cristalizados por las lágrimas, agregó,
-Candy, espero que esta decisión que estás tomando no se base en pura lástima y en el sentido del deber o agradecimiento...-
-Contrario a lo que piensas...- ella lo interrumpió -no se trata de nada de eso, Terry...yo...-
-No digas nada más- la soltó y dando un paso hacia atrás, levantó su mano para detenerla en lo que quería agregar -...será mejor dejarlo todo como está- su rostro entonces se tornó duro ante la derrota mientras la interrumpía -no necesitas decir más...aunque no lo parezca, lo entiendo todo perfectamente...-
-Lo siento mucho- dijo ella con gran pesar y bajando la mirada. A Candy no le gustaba herir a las personas y mucho menos a alguien a quien amó tanto.
-Por favor, déjalo así...aunque lo dudes, sé cuando he perdido...- dijo él apretando la quijada.
Entonces y sin previo aviso, Terry la tomó entre sus abrazos y se abrazó con fuerza de Candy mientras su lágrimas fluían sin cesar por su rostro...este era el adiós definitivo para ellos. Desconcertada, la chica permaneció inmóvil en sus brazos mientras el joven se acercaba a su oído para susurrarle,
-Prométeme que serás feliz...no hay nada que desee más en el mundo que verte dichosa...-
-Terry...- fue lo único que ella acertó a decir, la emoción la embargaba de sobremanera y lo único que le quedaba por hacer, fue corresponder al abrazo por el gran cariño que le profesaba... esta sería su manera de despedirse, ya que no habría otra ocasión para hacerlo.
-Pase lo que pase, nunca olvides que has sido el amor de mi vida...- le dijo él en un susurro y se separó de ella...Terry había sentido su abrazo, pero tuvo que recordarse que si no la soltaba ahora, jamás la dejaría ir...y en cuanto se apartó de ella, la besó con ternura en la cabeza.
Dominada aún por la sorpresa, Candy fue testigo de cómo el aristócrata con toda la dignidad que le fue posible mostrar, se fue separando lentamente de ella y cuando se dio la media vuelta, comenzó a alejarse ante la mirada incrédula de la chica. Pero antes de desaparecer por las escaleras, se detuvo un momento y sin volverse a verla, finalizó diciendo,
-Dile al elegante que cuide bien de ti...si no lo hace, se las verá conmigo...- y después de una pausa continuó diciendo algo que resultó ilógico para la chica -...ahora comprendo claramente que mi rol desde un principio fue el de nunca ser una de las piezas blancas- suspiró -...en esta contienda fui y siempre seré el rey negro- y sin más, se volvió para mirarla por última vez para luego desaparecer por las escaleras, dejando a Candy más confundida que nunca.
-¿Rey negro?- se preguntó ella muy contrariada.
Aún temblando por la emoción, Candy se mantuvo ahí de pie tratando de digerir lo que había sucedido y sobre la amarga despedida que había tenido con Terry. Ahora estaba segura de que era muy probable que jamás se volvería a encontrar con él. Así que, aún mirando hacia las escaleras por donde el muchacho había desaparecido, se dijo entre lágrimas,
-Me duele mucho no ser yo quien fuera capaz de borrar todo el dolor del pasado y formar un nuevo futuro a tu lado...deseo que quien lo haga, te quiera tanto como te lo mereces...- y con lágrimas rodando sin cesar por su afligido rostro, finalmente dijo -¡Adiós, mi querido Terry!- y salió corriendo por el lado opuesto del pasillo para liberar un poco la gran angustia que todo esto le había causado.
Mientras corría, Candy estaba más convencida que nunca que sus vidas jamás se volverían a cruzar,
"-Tengo la impresión de que sólo nos volvimos a ver para decirte un segundo adiós...-", y al llegar a los jardines, se dirigió a uno de los árboles para llorar a sus pies. Se recargó en su tronco y de lo desconsolaba que estaba, lentamente se dejó caer hasta sentarse sobre el césped y juntando las rodillas, se abrazó a si misma. Las despedidas para ella, nunca habían sido fáciles y ésta en particular, le había dolido y mucho.
Aunque no lo deseara, Candy fue la persona que tuvo que tomar la decisión final en este conflicto que se había generado sin querer entre ella y los dos jóvenes. Finalmente y muy a su pesar, la chica había roto ya una parte de este triángulo amoroso que sin que se lo propusiera, se había formado a su alrededor.
Aún así, fue tan sólo una de las partes la que había sido aclarada, y la joven más adelante tendría de nueva cuenta que enfrentarse otra vez a sus sentimientos para poder aclarar lo que restaba. Muy pronto tendría que hablar y aclararlo todo con Archie...cuando el muchacho se recuperara.
Pero mientras tanto, ella cuidaría de él y al mismo tiempo, se daría un espacio para pensar y meditar bien sobre sus sentimientos con respecto a Archibald...unos que tal vez serían los mismos que mostró ante Terry, o que tal vez eran muy diferentes. Esto era algo que ella sólo lo sabría con certeza más adelante, cuando el joven Cornwell finalmente despertara.
Notas:
Buen fin de semana a todos! Vengo con una pequeña sorpresa y deseo presentarles el capitulo antes de lo planeado. Así para quienes trabajan, tendrán tiempo para leerlo con calma.
Por favor, se los pido, no sean tan severos conmigo con sus comentarios...les aseguro que este capitulo en especial me llevó muchos días para escribirlo, hice varios borradores y hasta pedí consejo para poder terminarlo. Describir momentos como estos no son fáciles y créanme que ver a los personajes sufriendo de esta manera, no es nada agradable. Yo les tengo mucho cariño a todos y cada uno de ellos.
Anna María Pruneda Lladó, mil gracias por ayudarme con este episodio. Sin ti, hubiera sido mucho más complicado para mi el poder narrar esta triste despedida...tus consejos y guías fueron de mucha ayuda y marcaron la pauta a seguir...te lo agradezco mucho!
De nuevo, les doy las gracias a todos y cada uno de ustedes por sus comentarios...y espero con ansias recibir sus opiniones!
Y para terminar, quiero aclarar que este es un Archiefic, como ya indiqué una vez que lo terminé haré una historia alternativa con Terry...mientras tanto, disfruten de la historia con nuestro querido Archibald que muy pronto despertará. ^_^
Les deseo un lindo domingo, que por cierto yo casi estoy terminando, y así mismo una linda semana llena de éxitos!
Abrazos
Adriana
