Capitulo 21: Y así comenzó la historia
"Si estamos juntos si estamos separados no importa siempre seremos hermanos"
Dos días llegaron y dos días se fueron, todos en la casa estaban tranquilos y felices. Era como si la casa estuviera fuera del mundo y por ello fuera de la guerra; las peleas se habían acabado, el dolor se había ido y la tristeza estaba desaparecida.
Todos se llevaban bien (sin contar un par de peleas ocasionales entre Allen y Tiky) y por eso mismo estaban un poco tensos por la llegada de los exorcistas. Era como abrirle la puerta a una peste, no porque odiaran a los demás si no porque volver con ellos significaba volver a la guerra, volver a ser enemigos y volver al dolor.
Todos estaban en la entrada esperando a los camaradas provenientes de la Orden (era aproximadamente mediodía), Lidya ya había lanzado el mensaje mental y en ese momento abría el portal del Arca.
-Listo, en unos segundos estarán aquí- dijo mientras la brecha luminosa se abría y después, como dijo, se veían cinco figuras aproximándose
Sus amigos salieron del portal y se les quedaron viendo con el ceño fruncido.
-¡Que gusto volver a vernos!- exclamo Lidya corriendo con los brazos abiertos
De un solo movimiento Lavi activo a Tettsui y hizo ademan de atacar a Lidya pero Allen se interpuso entre ellos como dos días atrás lo había hecho su hermana entre el y Cardinal.
-Basta ya, no es esa la manera de comportarse Lavi- dijo Allen como si estuviera reprochando a un niño que hizo una travesura.
-Quítate Allen, no se que te hicieron los Noah's pero…- respondió en un gruñido el exorcista
-Ellos no me obligaron a venir, yo lo hice por mi propia cuenta; Lidya es mi hermana y no dejare que le hagas daño en cuanto a ellos- señalo con la cabeza a Road y a Tiky- son nuestros invitados tanto como ustedes así que espero que se comporten- dijo en tono serio- por cierto, también me da gusto verlos- comento componiendo una gran sonrisa
Lavi relajo el ceño y desactivo su Inocencia; Lidya salió de detrás de su hermano y le tendió la mano.
-Entiendo que estés enojado pero era necesario- dijo la muchacha- les pido disculpas a todos-esta vez miro a todos, Lavi tomo su mano como un modo de decir que aceptaba su disculpa
-Bueno si ya estamos en la hora de las disculpas, yo también tengo algunas- señalo Tiky acercándose a Lenalee- discúlpame por lo de la ultima vez Señorita-san ¿sin rencores?- dijo haciendo una reverencia
Lenalee parecía sorprendida y no saber que responder.
-No quieras pasarte de chulo Tiky- intervino Allen con cara de "estas exagerando"
-¿Quién te entiende chico? Primero me dices que me disculpe y luego que no
-Disculpe- dijo Road cortésmente dirigiéndose a Link- quiero pedirle perdón en nombre de mi hermano, siento mucho que haya raptado a su hermana
-Disculpa aceptada- respondió este, de entre todos parecía el menos tenso con la presencia de los Noah's
-Bueno, ¿Qué les parece si pasamos a la cocina y hablamos del asunto que nos trajo aquí?- dijo Lidya señalando la casa
Todos entraron y la joven Noah los guio hasta la gran cocina/comedor de la casa, la mesa era lo suficientemente grande y nadie se quedo sin asiento:
Lidya quedo en medio donde todos la oyeran, a sus lados estaban Tiky y Allen, junto a Tiky estaba Road y al lado de esta Lavi, Allen tenia la ultima silla de ese lado, Lenalee estaba enfrente de el, después iban Link, Krory y Kanda en ese orden.
-Okay… ¿Por donde empiezo?- dijo Lidya un poco indecisa acerca de cómo comenzar su historia
-¿Qué te parece desde el comienzo?- le contesto Yuu en tono agrio
-El comienzo…- susurro Lidya- ¿el comienzo de que? El de la guerra no me lo se, el de mi vida no creo que sea relevante así que…
-Empieza por el comienzo de nuestra historia- término su hermano por ella- quiero recordar
-Esta bien, no los aburriré con los detalles de mi vida pero si deben saber que de niña tenía todo menos un amigo- comenzó a explicar dirigiéndose a todos- mi padre nunca me dejo socializar con otros niños ni salir de la casa sola, hasta que…- Lidya hizo una pausa y se rió
-¿Qué es tan gracioso?- le pregunto Lenalee curiosa
-Es que realmente todo comenzó con una estrella fugaz
-¿Una estrella fugaz?- inquirió Allen confundido
-Si- contesto su hermana asintiendo- la noche antes de conocerte vi desde la ventana de mi cuarto una estrella fugaz y le pedí encontrar a alguien que me entendiera- relato la muchacha- a la mañana siguiente en el desayuno mi padre me dijo…
-Tu tío y tu primo van a venir a visitarnos así que espero que te comportes- le dijo su padre siempre severo
Dejo su desayuno al oír esto, si su tío y su primo venían eso quería decir que por fin tendría alguien con quien jugar.
-"Calma Lidya, mejor cerciórate"- se dijo a si misma- ¿Cómo es mi primo? ¿Cuántos años tiene?- preguntó
-Debe tener mas o menos tu edad, o sea unos 10 años aunque no es tu primo de verdad es el hijo adoptado de tu tío- contesto su madre- pero no se como es no lo he visto nunca
-No te encariñes con el- fue lo único que dijo su padre en un tono como el que se usa para decirle a un niño que no se encariñe con un animal encontrado en la calle
Lo miro como diciendo "Haré lo que yo quiera".
Se acabo su desayuno y después se sentó en el portón de la casa a esperar a sus invitados, no dejaba de preguntarse como sería el niño.
-"¿Y que tal si se parece a mi tío? Lo mas seguro es que también el sea como mi padre"- se decía ya pasadas dos horas desde que se sentara
Se supone que los hijos quieren a sus padres por instinto, pero ella le tenía una mezcla de miedo y odio a su padre, con su madre era otra cosa a ella si la amaba muchísimo e incluso Cross le caía mejor que su padre.
Cuando ya eran las 11 de la mañana por fin oyó pasos acercándose a la casa; llamo a sus padres y se puso en pie; ella y sus papás se colocaron frente a la casa para recibir a sus invitados.
Cuando por fin estuvieron a su vista los examino con cuidado: el hombre era alto, un poco escuálido (como una persona que había sido regordeta y después había perdido peso rápidamente), llevaba un traje y un sombrero de copa muy desgastados, en cuanto lo vio se dio cuenta de que se parecía a su hermano: a pesar de tener un rostro amable su tío le daba la misma sensación de peligro que su padre.
Volteo a ver al niño, lo miro de abajo hacia arriba: ropa gastada, su mano izquierda estaba enfundada en un guante de cocina lo cual le llamo la atención, rostro amable, cabello castaño; miraba hacia al suelo así que no pudo verle bien los ojos pero el niño levanto la mirada cuando se dio cuenta de que lo examinaba.
En cuanto los ojos negros de ella se cruzaron con los ojos plateados del niño algo se removió en su interior, como si su espíritu reconociera al pequeño de algún lado. No pudo evitarlo y se acerco a el extendiendo una mano.
-Me llamo Lidya gusto en conocerte- se presento sonriéndole, aunque lo que realmente hubiera querido decir era "gusto en volverte a ver" dada le extraña sensación que le daba
El niño dudo un momento y miro a su padre quien asintió sonriéndole; el pequeño empezó a extender su mano derecha pero algo hizo que al final extendiera la que tenia enguantada.
-Mi nombre es Allen- contesto el niño un poco asombrado- gusto en vol… gusto en conocerte
¿Acaso aquel niño había sentido lo mismo que ella? Era raro… y agradable a la vez.
-Papá, mamá ¿puedo ir a jugar con Allen?- pregunto cortés
-Pregúntale a su padre, cariño- le dijo su madre
-¿Puedo tío…?- le pregunto
-Mana y si, si puedes-
Jalo a Allen de la mano y lo llevo al patio trasero de la casa; al llegar lo soltó y volteo a verlo: parecía mirarla como abstraído en algo.
-Allen ¿Te encuentras bien?- le pregunto al niño un poco preocupada
-¿Eh? ¡Ah! No, no me pasa nada Señorita Lidya, perdón- se disculpo apresuradamente el pequeño
Ella puso malacara.
-¿Le pasa algo?- le toco preguntar esta vez a Allen
-Mi nombre no es "Señorita Lidya" y no me hables de usted- le contesto molesta
-Pero…
-Nada de peros- ordeno tomándole la cara con las manos para que la mirara a los ojos- repite conmigo L-i-d-y-a, Lidya
-Lidya…- repitió Allen algo sorprendido
-¿Si Allen?- pregunto ella soltándolo y sonriendo
-No es nada- respondió el también sonriendo
-Oye Allen, yo quería preguntarte… ¿Por qué solo tu mano izquierda esta enguantada?
-¡No es por n-nada!- respondió el chico nervioso- no h-hay nada raro con mi mano n-ni nada por e-el estilo
Obviamente ella se dio cuenta de que le mentía.
-Prometo no burlarme- le dijo acercándose a el
-No me preocupa que te burles si no… que te asustes- contesto Allen muy triste- ya muchas personas me han abandonado por esta mano
-Yo no te voy a dejar, ¡además soy difícil de asustar!- dijo con una sonrisa
Allen también sonrió y se quito el guante; había que admitir que su mano tenía un aspecto que podría asustar a más de uno pero ella no se dejo intimidar y le tomo la mano.
-Se ve fuerte…- comento mirando la mano, lo que más le llamaba la atención era la diminuta cruz verde en el centro de esta, la toco con un dedo- pero también frágil- susurro, le había parecido que la mano de Allen reaccionaba con miedo a su contacto
-¿Lidya?- pregunto Allen preocupado
-Estoy bien, esa mano tuya es muy rara- le dijo con alegría- eso te hace más especial que los demás
-Eres la primera que dice eso- comento Allen un poco apenado por el comentario- aunque en el circo donde trabajo las cosas raras abundan, así que realmente no soy tan especial
-¡¿Dijiste circo?- pregunto alborozada
-S-si…
-Una vez entreví uno cuando salí con mis padres y pude ver a un hombre subido en una gran pelota haciendo malabares- explico todavía un poco exaltada- ¿Sabes hacer eso Allen?
-De hecho se me dan muy bien los malabares-respondió el niño- pero no creo que tengas el material que se necesita para el acto
-Dame un minuto y yo lo arreglo- le dijo- On Abata Ura Masarakato On-Gataru…- un pequeño estallido suscito después de que dijera esas palabras y cuando Allen miro ella ya tenía en manos tres pelotitas y a su lado una gran pelota- ¡Ahora enséñame a hacer malabares!
-C-claro- contesto Allen sorprendido- pero ¿Cómo hiciste eso?
-Solo diré que no eres el único raro aquí- respondió inclinándose y exhibiendo una sonrisa burlona, su piel se había vuelto de un color ceniza- ¿Qué te parece?
-Sigues siendo la misma Lidya
Se rieron y después Allen se pasó unas cuantas horas enseñándole a hacer malabares; los dos se llevaban perfectamente, ambos se preocupan y se querían como si conocieran al otro de toda la vida, para ese momento ya conocían del otro casi toda su vida. Los malabares continuaron hasta que se distrajo al sentir una presencia familiar y se cayó.
-¡¿Estas bien Lidya?- le pregunto Allen acercándose preocupado
-Si- dijo levantándose como si nada- ya te dije que me curo al instante
-Ya se pero…- susurro Allen todavía con cara de preocupación- bueno de todas formas dime ¿Por qué te caíste? Lo estabas haciendo muy bien
-Es que creí sentir que él llegaba
-¿Él?
-Si, vamos a ver- le dijo jalándolo de la mano
Se acercaron al frente de la casa y cuando estuvieron en la puerta vieron como salía un hombre pelirrojo de expresión seria.
-Cross-chan ¿hoy no te quedas a comer?- le pregunto al hombre
-Así que ahí estas; no, hoy no, solo vine a dejar algo…- le contesto el hombre con voz amable poniendo una mano sobre su cabeza- por cierto, ¡Creí haberte dicho que no me llames Cross-chan!- la regaño con su voz real y soltándole un puñetazo en la cabeza
-¡Lidya!-exclamó Allen acercándose -¿Estas bien? –pregunto alarmado
-Si…-contesto con una leve mueca de dolor-a estas alturas los golpes de Cross-chan son como una caricia
-Bueno…- dijo su amigo un poco sorprendido de la relación que llevaba con Cross – "parece agradarle a Lidya me pregunto por que" –pensó Allen mirándolo de reojo y ella lo supo a pesar de no haber intentado leer su mente
-"¿Qué pasó? No quería leer su pensamiento" – se dijo sorprendida y apenada, los pensamientos de la gente eran algo muy personal y no era bueno entrar en ellos sin permiso
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una bolita dorada que salió del abrigo de Cross y fue a posarse en la cabeza de Allen
-¿Eh?- solo alcanzo a preguntar este
-¡Oh! Hola Tim– saludo al golem dorado– Allen este es Tim, Tim este es Allen-los presento casi riendo, el golem gruño a modo de saludo
-H-Hola– respondió el niño algo sorprendido, nunca en su vida había visto un golem
-Pareces caerle bien Allen- le dijo sonriendo – has de saber que Timcampy no va a pararse en la cabeza de cualquiera
-¿En serio?-pregunto su amigo incrédulo
-Bueno, adiós – se despidió Cross sin cortesía, los había estado mirando en silencio con expresión seria como si estuviera reflexionando sobre algo importante, al parecer ya había sacado sus conclusiones–Vámonos Tim
-Adiós – se despidieron ambos un poco extrañados de que se fuera así como así
Tim se resistió un poco a irse pero al ver que su dueño se alejaba fue volando tras de el. Allen y ella miraron como se alejaban hasta que se perdieron de vista.
-¿Quién era él? – le pregunto su amigo
-Es un viejo amigo de mi mamá y…- se detuvo y miro a su amigo
-¿Qué pasa? – inquirió este
-Se supone que es un secreto que no debo decir, mi padre me lo ha recalcado muchas veces
-¡S-Si es un secreto no t-tienes que decírmelo! ¡H-Ha sid-do muy des-descortés de m-mi parte pregunt-tarte! –exclamó Allen haciendo movimientos exagerados con las manos tan preocupado como siempre por no faltarle al respeto
-No te preocupes confió en ti Allen–respondió sonriendo parando la retahíla de disculpas de este y comenzando a caminar hacía el patio trasero–Cross-chan es un general de un lugar que se llama Orden Negra
-¿Orden Negra? ¿Es una base militar o algo así? – pregunto Allen siguiéndola concluyendo que con "General" se refería a algo del ejercito y la guerra
-No precisamente, es una sociedad secreta que se encarga de destruir a los Akumas – habían llegado al patio y ella se había sentado en el pasto
-¿Cómo de los que hablan en los libros? – pregunto sentándose frente a ella
Ella negó con la cabeza
-Son armas…armas que se mueven y se disfrazan como humanos, armas que tienen un alma sufriendo dentro y que son creadas por el Conde del Milenio y-y por l-los N-N…- se le quebró la voz y empezó a llorar
- Lidya ¿que tienes? Si te preocupa que le diga a alguien más o que crea que me estas mintiendo yo no pienso… - le dijo aproximando su mano a la cara de ella
- No es eso – contesto firmemente y su tono hizo que Allen no acercara del todo su mano - ¿Qué pasaría si te enteraras de que soy…?- hizo una pausa intentando controlarse pero no pudo- ¡Papá me a dicho que somos Noah's que ayudan al Conde y asesinan humanos!–estallo en un arrebato de tristeza y furia- ¡ Se supone que somos mejores que los humanos pero…!-oculto su cara sollozante con las manos – yo creo que los monstruos que merecen la muerte somos nosotros
- Nadie merece la muerte – contesto Allen tomándole las manos – y tu no eres una mala persona, tu no has hecho nada malo – le dijo sonriéndole
-¿Enserio? ¿No crees que sea mala?
- No, no lo creo
- Mi familia esta en contra del Conde y aun así mi padre se cree mejor que los humanos, siempre me ha dicho que no me acerque a ellos que solo los mate o esclavice y yo…
-¿Crees lo mismo que el? ¿Has hecho daño a alguien alguna vez? – pregunto el pequeño peliblanco
Ella contesto que no con la cabeza.
-Entonces no hay problema, yo estoy seguro de que eres una persona muy buena – la animo Allen pasándole una mano por el cabello
Ella se conmovió y lo abrazo. Así se quedaron unos momentos hasta que unos pasos y una voz de mujer los interrumpió:
-Niños vengan a comer
En cuanto Allen la escucho se aparto de ella rápidamente con la cara roja.
-¡Ya vamos mamá! – respondió caminando detrás de su amigo que ya iba hacia la casa con apresuro –"¿Qué le pasara a Allen? Parece que hubiera visto un fantasma aunque la verdad mi corazón dio un brinco cuando escuche a Mamá"
Entraron a la cocina, donde estaba su madre, aquel día la mesa estaba mas llena a causa de los invitados. Ambos se sentaron a la mesa, iba a preguntarle a Allen por que se había comportado tan raro pero tenía una expresión tan embelesada con la comida que mejor le pregunto:
-¿Se ve rica la comida?
-¡Sí! ¡Se ve deliciosa!- respondió Allen con un brillo casi voraz en los ojos
-Que bueno- le dijo María al pequeño, había estado escuchando su conversación- come cuanto quieras Allen-kun- después de decir esto le acerco un plato
-Gracias, aunque no quiero abusar de su hospitalidad- contesto este agachando apenado la cabeza
-No seas tonto, nunca abusarías- le dijo en tono de reproche- después de todo estas en tú casa
Allen asintió con la cabeza, se le habían puesto rojas las mejillas, y comenzó a comer; al principio intento contenerse pero conforme iba probando la comida dejo la vergüenza aún lado. Al final acabo comiendo por dos personas adultas algo que la sorprendió.
-¡Ah! ¡Estoy lleno, no podría comer más!- exclamó su amigo satisfecho
-Y aunque quisieras- le dijo riendo- te has acabado hasta la última migaja de comida
-¡Perdón! Me comido todo y no he dejado nada para ustedes- se excusó Allen con expresión de lo más arrepentida
-No te preocupes Allen-kun, prepare comida demás, y tu padre y mi esposo no comieron con nosotros- lo tranquilizo María con tono amable- así que no hay nada malo con que comieras un poco más
-Exactamente- concordó ella- me parecía grosero dejar de comer y solo mirarte así que hasta yo comí más de lo debido- agrego con sonrisa
En ese momento se oyeron pasos que bajaban del segundo piso y unos instantes después su tío y su padre entraron en el comedor; no sabía por que pero le daba un mal presentimiento que se hubieran pasado el día juntos.
-Allen, ya debemos irnos-le dijo Mana
-Si- respondió el niño, no parecía muy feliz pero aún así se levanto de la silla
La mano de ella lo detuvo antes de que bajara completamente de la silla, el pequeño volteó a verla sorprendido.
-¿Tienen que irse? ¿No pueden quedarse?- pregunto mirando alternativamente a su tío y a Allen
-No te preocupes Lidya-chan- respondió Mana- todavía tengo algunas cosas que hacer por aquí, así que todavía nos veras por un rato más
Su rostro se iluminó en una gran sonrisa y soltó la mano de su amigo.
-¡Que bueno!- dijo con alborozo acercándose al peliblanco- nos vemos luego Allen- se despidió dándole un beso en la mejilla a este
-Hasta luego- contesto el pequeño, parecía un poco azorado
Todos los acompañaron a la puerta y los despidieron; cuando se perdieron de vista su padre le dijo en tono molesto:
-Te dije que no te encariñaras
-Haré lo que yo quiera, después de todo Allen es mi amigo- contesto en tono sinceramente impertinente y burlón
Se dio media vuelta y subió a su cuarto; abrió la ventana y miro hacia el cielo, las estrellas ya empezaban a salir. Las miro y los puntitos brillantes la miraron a ella con un destello.
-¡Muchas gracias por cumplir mi deseo!- les dijo
Lidya detuvo la narración para respirar un poco, no había parado de hablar en todo aquel rato. Todos la escuchaban atentos y callados, sobretodo Allen.
-Ese fue el primer día que pasamos juntos Allen- le dijo Lidya a su hermano sonriéndole
-Si, la verdad es que me divertí mucho aquel día
-Que coincidencia que un exorcista y una Noah se hicieran amigos- comento Lavi con una sonrisa
-De verdad parece que algo los llevo a encontrarse- dijo Road pensativa- incluso parecía que ya se conocían de algún lugar
-No sabemos si sea así, pero si lo es agradecemos que nos hayan unido- contestaron alegremente los dos hermanos
-Ustedes dos siempre se llevaron bien desde el primer momento- comento Tiky- ¿Qué no se supone que los hermanos siempre se pelean?
-Bueno sí, pero supongo que no nos peleamos por que no somos hermanos de verdad- explico Allen con una sonrisa
-Entonces cuéntenos como es que llegaron a llamarse "Nni-san" y "Onne-san"- pidió Krory con voz amable
-Si, nos da curiosidad- concordó Lenalee
-Calma, calma, todo a un tiempo- dijo Lidya frenándolos- todavía falta un poco para esa parte
-Entonces ¿Qué te parece si continuas con tu relato?- propuso Link
Lidya estuvo de acuerdo y prosiguió con la historia; empezó a contar que hicieron en las semanas siguientes ella y Allen y como las cosas fueron cambiando: desde como se sentía ella hasta el hecho de que ahora podía salir de su casa por cuenta propia, pero esta vez no era la única que hablaba, su hermano también hacia comentarios desde su punto de vista o decía cosas como "Exactamente" o "Sí, recuerdo eso".
La noche ya empezaba ha hacerse notoria cuando se hizo otra pausa para que Lidya sirviera la comida que había preparado para ellos; todos comieron con entusiasmo (incluso Kanda ya que Lidya se había tomado la molestia de preparar soba), después de la comilona Lidya anuncio:
-Ahora sí, aquí viene la parte que todos estaban esperando- su tono era un poco risueño
-Pues no nos hagas esperar más y cuenta- la apresuro Lavi
-Bien, aquel día fui a visitar a Nni-san en el circo- continuo Lidya sin hacerse del rogar- como siempre su acto me pareció el mejor…
-¡Oh, vamos Onne-san! ¡No es para tanto!- la interrumpió Allen- realmente no era tan bueno
-Eres bueno y te callas- le contesto su hermana- no era la única que pensaba eso, por la manera en que te aplaudía la gente yo diría que estaban de acuerdo conmigo
Allen se quedo sin palabras para rebatir el argumento de Lidya, Tiky y Lavi se rieron por lo bajo.
-Ahora que ese asunto esta aclarado continuemos…
Después del espectáculo fue a la parte de atrás del circo a por Allen. Aquel día su tío había llegado temprano a la casa y le había dicho que podía ir a recoger a Allen y que si querían podían irse a pasear.
Al dar la vuelta en aquella parte (donde generalmente los actores se cambiaban o se preparaban para su acto) se detuvo: un hombre estaba frente a Allen al parecer platicando con el.
-¿Sera amigo de Allen?- se pregunto pero al acercarse se percato de las palabras agresivas y los gestos groseros del hombre
-¡Te lo he dicho mil veces mocoso! ¡No me opaques o lo lamentaras!- gritaba el hombre
Ella lo identifico como uno de los payasos, su acto no había hecho reír a nadie y seguramente estaba celoso de Allen.
-Lo lamento, no era mi intención que me saliera tan bien el acto- se disculpo este
-¡Y para colmo te pones arrogante!- se enfureció el hombre malinterpretando las palabras del niño- ¡Lo vas a pagar!- grito descargando un puño cerrado contra el peliblanco
En un instante se interpuso entre el hombre y Allen recibiendo el impacto del golpe el cuál la mando al piso.
-¿Pero que…?- pregunto el tipo incrédulo, había sido tan rápida que no había alcanzado a verla
-¡Lidya!- grito Allen sorprendido pero sobretodo alarmado- ¿Estas bien? ¿No te paso nada?- pregunto desesperado agachándose junto a ella
-Si, no te preocupes, lo importante es que tú estas bien- contesto con una sonrisa adolorida a causa del golpe
Allen no parecía escucharla, tenía los ojos clavados en la mejilla de ella que se había hinchado y puesto roja; se volteo enfurecido hacia el hombre
-¡Como te atreves a golpearla!- grito el pequeño
El hombre parecía sorprendido por su reacción pero enseguida contesto:
-¡No hubiera sido necesario si no te hubieras puesto arrogante moc…!
-¡Si me esforcé fue por que sabía que mi amiga estaba ahí y quería que disfrutara del espectáculo!- respondió Allen encolerizado- ¡Y no me eches la culpa de tu pésimo acto, es malo conmigo o sin mí!
-¡Te lo ganaste niño!- gruño el hombre volviendo a levantar el puño
El pequeño solo dio un paso hacia adelante con actitud amenazadora preparándose para pelear. Esto hizo que el tipo se lo pensara dos veces.
-No vale la pena- dijo intentando disimular el miedo, después de eso se fue.
Pasaron unos segundos y Allen no se movía.
-Allen…-lo llamo acercándose
-No debiste parar el golpe, ya estoy acostumbrado ha este tipo de cosas- le dijo todavía de espaldas a ella- si te hirieran por mi culpa me sentiría mal- volteo a verla con ojos llenos de lagrimas
-Y si te golpean me lastiman también a mí- contesto acercándose para limpiarle las lagrimas- los golpees físicos se curan rápido
-Aun así quiero protegerte- rebatió Allen con cara seria
-Eres un necio- dijo riendo- vámonos de aquí así te sentirás mejor
Caminaron tomados de la mano (era una costumbre, de esa manera se sentían mas seguros) hasta un parque cercano a la casa de ella.
-Mana ha empezado a hacer unos comentarios muy raros- comento Allen con una sonrisa nerviosa
-¿Comentarios raros?
-Si, dice que con el tiempo que me la paso hablando de ti parezco un enamorado; gracioso ¿no?- dijo e intento reírse pero la risa se le atoro en la garganta
-Ya veo, mi padre dice algo parecido "lo abrazas tanto que pareces su novia"- ella no intento reírse sabía que no podría
Se sumieron en un silencio incomodo.
-"Tal vez no debí empezar con el tema pero…"-pensó Allen
-"… es algo que me lleva preocupando un tiempo"- se dijo así misma
En una sección alejada del resto de la gente se atrevió a preguntarle:
-¿Qué es lo que sientes por mí Allen?
-Yo…yo te quiero proteger y eres u-una persona muy imp-portante para mí- contesto este entrecortadamente- sinceramente c-creo que n-nunca he querido a una persona como a ti te quiero- término con la cara roja
-Yo siento lo mismo; te quiero muchísimo y no se que haría si algo te llegara a pasar- confeso también ruborizada- nunca había sentido algo parecido por nadie
Se sentaron en una de las bancas que había por ahí; se sentían confusos.
-Se me ocurre una idea, aunque tal vez no te guste- le dijo todavía un poco roja
-En este momento aceptaría cualquier cosa- contesto él con una risilla nerviosa
-Le he escuche una vez a Cross diciéndole a mi madre que le gustaba que lo despidiera con un beso porque "un beso es la expresión máxima de amor y que si una persona te besa sabes exactamente que es lo que siente por ti"- explico ella un tanto nerviosa
Él entendió a que se refería.
-Pero yo siempre te despido con un beso y no sabría decir ni lo que yo siento por ti o lo que tú sientes por mí
-Tal vez se necesita más que eso, ¿pero que?
Se quedaron pensativos unos minutos y casi en el mismo instante los dos dieron con ese "más que eso"; ambos se pusieron rojos hasta la raíz del pelo.
Se miraron.
-Creo que se te ocurrido lo mismo que a mi Lidya
-Si, es una tontería pero…
-Es la única manera…
Allen acerco su cara a la de ella, podía sentir la respiración de su amigo: agitada y caliente; su corazón latía tan fuerte que dolía, acerco más la cara a la de Allen y en un instante se habían dado...
-un beso- dijo Lidya
En el mismo momento que termino de decir eso varias reacciones se dieron lugar:
Tiky que había estado comiendo para disimular su malhumor debido al rumbo que llevaba la historia se atraganto y Road tuvo que darle unas palmadas para que se le pasara
Lenalee abrió los ojos como platos y miro a Lidya la cual sintió que la veía como miraba Komui a cualquiera que le pusiera la mano en cima a su hermana
Kanda puso una cara entre la furia y el asco de suerte que no desenvaino a Mugen
El resto solo atino a preguntar ¿¡QUÉ! En un volumen tan estridente que por poco rompen las ventanas.
-Cálmense chicos no es para tanto- dijeron los dos hermanos intentando tranquilizarlos
-¡¿Cómo que no es para tanto?- les respondieron Lenalee y Tiky
-¡Allen sabes muy bien que un beso significa…!- le recrimino Lavi
-Si ya se, pero en ese tiempo no tenía ni idea- contesto Allen intentando no gritar
-¡Esa no es excusa Walker!-le grito Link
-¡Yo que te creía una chica decente Onne-san!- le dijo Road en tono decepcionado
-¡Claro que soy decente es solo que…!- empezó a contestar Lidya al borde de las lagrimas
-¡Ya entendemos que lo de "hermanos" solo es una fachada!- los acuso Krory
-¡Kanda préstame tu katana la necesito!- pidió Lenalee enloquecida, en esos momentos se podía notar su parecido con Komui
-¡Ahora el que quiere destruirte soy yo chico!- declaro Tiky preparándose para molerlo- ¡Ya veo la semejanza con tu maestro!
Los dos hermanos retrocedieron asustados intentando escapar de aquella muchedumbre enfurecida, pero los tenían rodeados.
-¡Esperen un momento, no es lo que piensan!- gritaron ambos desesperadamente- ¡Entiendan! ¡No sentimos nada!- exclamaron cubriéndose el rostro con los brazos y cerrando los ojos
La última frase fue el antídoto perfecto: todos se calmaron; Lidya y Allen abrieron los ojos y se dejaron caer en sus sillas.
-Creí que me cortarían en pedacitos- suspiro Lidya
-Y yo pensé que me molerían hasta que fuera polvo- dijo Allen con alivio
-Explíquense antes de que de verdad lo hagan- los amenazo Link
Lenalee y Tiky no les quitaban la vista de encima.
-Ustedes fueron los que se adelantaron a la historia- se quejo Allen
-Dejen que termine de contar lo que sucedió y luego sabrán si todavía quieren matarnos…
Fue solo un instante y después se separaron; emprendieron el regreso a casa sin decir nada, los dos perdidos en sus pensamientos.
Al llegar todos los esperaban con la cena servida, fue incomodo y ella no tenía fuerzas para fingir.
-Tengo que ir al cuarto por algo, vuelvo enseguida- dijo y sin más subió las escaleras
Al llegar a su cuarto cerró la puerta y se dejo caer en el piso.
-"¿Esto que siento es normal? Se suponía que el beso lo arreglaría todo… ¡demonios!"- pensó desesperada
Mientras tanto en el piso de abajo Allen intentaba que no se le notara el predicamento en que se hallaba.
-¡Que bien, la cena!- dijo con lo que a el le pareció demasiada fuerza y se sentó a la mesa-"¿Por qué nada a pasado? Creí que todo se arreglaría pero ahora me siento más confundido"- pensó con ganas de gritar- ¡Esta delicioso!- oyó que decía como si se encontrara muy lejos de su cuerpo
La cena transcurrió en lo que a él le parecieron años, pero al final logro terminarla sin que nadie se diera cuenta de lo que le pasaba. Estaban a punto de irse y Lidya no bajaba, lamentaba no poderse despedir de ella.
Ella seguía pensando en Allen cuando escucho que los demás salían a la entrada.
Un fogonazo de muda comprensión la asaltó en ese momento, salió apresuradamente del cuarto y salió al portón de entrada.
Allen le sonrió al verla, el también había comprendido.
-Perdón por no acompañarte en la cena, me sentía un poco mal- dijo para guardar las apariencias
-No importa, ¿ya te sientes mejor?- pregunto él siguiéndole el juego
-Si- respondió ella- entonces hasta luego Nni-san- lo despidió
-Hasta mañana Onne-san- dijo Allen correspondiendo la despedida
Los adultos no dijeron pero se dieron cuenta del cambio en los dos niños.
Esa noche durmieron en paz sabiendo que acababan de decir las palabras que mejor describían lo que sentían el uno por el otro, que describían el lazo que los unía. Un lazo que ninguna magia o fuerza podría romper.
A la mañana siguiente se despertó sintiendo que el mundo era nuevo, y de alguna manera era así pues Allen era gran parte de su "mundo".
Bajo a desayunar temprano; su padre no le dijo nada pero la miraba enojado, al parecer su relación con Allen no le gustaba. Ella hizo como que no se daba cuenta y al terminar de desayunar se fue al cuarto de música.
Miro los distintos instrumentos que había en la sala intentando decidir cuál usaría.
-"Hoy se celebra un día muy especial y por eso el instrumento también debe ser muy especial- pensó pasando los dedos por las teclas de aquel enorme instrumento musical- este servirá"
Al llegar a la casa de su amiga estaba más que emocionado, aquel era un día de gran importancia y no quería estar ni un segundo de él lejos de la persona con la que lo tenía que celebrar.
Saludo cortésmente a María y a Nea y enseguida pregunto donde se encontraba Lidya, le dijeron que en el cuarto de música y hacia ahí se dirigió.
Al abrir la puerta escucho las notas de una canción "tus ojos plateados…" decía el verso que interrumpió abruptamente su amiga al verlo.
-¡Hola Nni-san!- lo saludo su "hermana"
-Buenos días Onne-san- respondió el acercándose- te traje esto, espero que te guste…no conseguí nada mejor pero…
Lidya tomo la corona de flores de entre las manos de el; la había hecho con mucho cuidado entrelazando las flores de distintos colores cuidando que no se rompieran o maltrataran.
-Es bellísima, muchas gracias Nni-san- dijo ella poniéndosela- ¿Qué tal me veo?
-Te ves preciosa- contesto feliz de que le hubiera gustado- por cierto ¿Qué estabas haciendo? Me pareció escucharte cantar
-Algo sin importancia- respondió ella- ven Nni-san quiero enseñarte algo- le dijo acercándose a un librero que estaba junto al único sillón del cuarto
El la miro fijamente, sabía que le mentía pero ¿Por qué?; de repente de la mente de su hermana le llegaron las palabras "un obsequio", no era la primera vez que la hablaba con la mente pero aquello no se lo había dicho conscientemente, más bien era algo que intentaba ocultar y no podía.
-¿Vienes?- le pregunto Lidya que ya se había sentado en el sofá con un gran libro en las piernas
-Si- dijo acercándose y sentándose a su lado- ¿Qué es?- pregunto mirando el libro
-Este es un libro de leyendas y mitos antiguos que me regalo Cross-chan, como ves parece gruñón pero no es mal tipo- le dijo Lidya riendo- hay dos en particular que me gustaría que vieras: el mito de la Arlequína Negra y la leyenda del Pierrot Blanco
-A ver, suena interesante
Su hermana abrió el libro en una página con el titulo de la primera historia después de eso venía una imagen de la Arlequína:
Era un muchacha joven de cabello castaño y corto, llevaba puesto un pantalón un poco abombado, zapatos terminados en punta, una blusa de manga larga y en la cara un antifaz que se curveaba hacía abajo cubriéndole parte de las mejillas, todo de color negro (de ahí su nombre)
Lidya comenzó la narración:
Dicen que hace mucho tiempo existió un Arlequína que era sirviente de los dioses que vivían en el cielo. Los entretenía con sus trucos y los hacía reír con sus bromas, esto la hacia enormemente feliz pues le gustaba ver a todos contentos y sonriendo.
Un día al empezar a retirarse después de una gran fiesta se le cayó una de las pelotas que usaba para sus trucos; al recogerla en el borde de las nubes donde había caído miro directamente a la tierra de los humanos. Nunca le había puesto atención pues los dioses le habían dicho que los humanos eran seres aburridos.
Pero al mirarlos solo encontró a unas criaturas que parecían inconcebiblemente tristes e infelices, por más que busco no encontró ni una sonrisa en sus rostros y ni una risa llego a sus oídos, en ese instante tuvo que ver algo horrible: como un humano se suicidaba; un hombre se colgó de un árbol y hay se quedo balanceándose tétricamente.
La Arlequína no pudo soportar más. Corrió hacia los dioses y se dirigió expresamente al líder de ellos explicándole el problema.
-¡Si no hacemos algo pronto todos los humanos de la tierra se quitaran la vida! ¡Pido permiso para ir con los humanos y llevarles un poco de felicidad!- suplicó la Arlequína
-¡De eso nada! ¡Tu eres nuestra sirvienta no de ellos!- contesto el líder de los dioses- los humanos no son problema de los dioses, queda prohibido que te les acerques
La Arlequína lloro por primera vez en su vida pero aun así obedeció; los tres días siguientes se paso su tiempo libre mirando a los humanos, cada vida que se apagaba la hacia llorar nuevas lágrimas. Esto causo que cuando hacia sus trucos, tan espectaculares como siempre, no sonriera y su voz perdió expresividad lo que le quitaba gran parte de su encanto al espectáculo pero aun así los dioses no hicieron nada creyendo que algún día se le pasaría.
La mañana del cuarto día, mientras veía como se extinguía la vida de un niño pequeño, decidió que desobedecería y bajo a la tierra.
El lugar al que fue era un circo, un intento fallido de los humanos para alegrarse. La gente que trabajaba ahí se sorprendió de todos los trucos que sabía y pronto le pidieron que les enseñara a hacerlos. Así paso todo el día.
Pero los dioses estaban furiosos y sin embargo fueron piadosos con ella: le dijeron que se podía quedar en la tierra con la única condición de que nunca se quitara su antifaz ante nadie, si lo hacía un gran mal caería sobre ella.
A la Arlequína le pareció una condición muy fácil de cumplir y así pasaron los años; al ser una habitante del cielo no crecía ni cambiaba por mucho que pasaran los años, así pues tuvo que cambiar de ciudad constantemente y al final termino en una ciudad muy lejos de la primera.
Llevaba unas cuantas semanas en aquel lugar, aquel día mientras daba su espectáculo se fijo una vez más en aquel joven de pelo negro. Lo veía todos los días pero no era eso lo que llamaba su atención si no que parecía solo venir a verla a ella, siempre entraba en su espectáculo y se iba en cuanto ella terminaba.
Esa vez el muchacho la espero en la parte trasera del circo.
-Me encanta tu espectáculo- le dijo el muchacho- además de que tú eres muy bella
El comentario sorprendió a la Arlequína tal vez por que nadie hasta ahora se había fijado en lo que había detrás del disfraz de payaso.
-G-Gracias- solo atino a contestar
El muchacho la invito a salir sin importar lo raros que se vieran juntos, sobretodo ella que siempre llevaba el antifaz. De esa forma pasaron dos meses: el iba a verla actuar y después se iban a pasear.
Esto duró hasta que el muchacho llevo a la Arlequína a una parte apartada de un bosque.
-Quiero pedirte algo muy importante- le dijo- ¿Podrías quitarte el antifaz?
La Arlequína dudo, todavía recordaba la condición de los dioses.
-¿Es muy importante que me lo quite?
-Es importante para mi, solo quiero saber algo
La Arlequína pensó que si era importante para él valía la pena arriesgarse. Se quito el antifaz dejando al descubierto unos brillantes ojos negros.
-Que bueno que lo hiciste- le dijo el muchacho abrazándola- quería saber si confiabas en mí, ahora puedo decirte esto: Te amo
-Yo también Te amo- contesto ella abrazándolo también
Se sentía tan feliz y en paz pero la tranquilidad fue cortada por un trueno que retumbo en el cielo
-¡¿No te dijimos acaso que nunca te quitaras el antifaz?- gritaban las voces de los dioses desde el cielo- ¡Ahora tendrás que pagar por tu desobediencia!
Del cielo cayo un trueno enfrente de ellos, del cual surgió un horrible demonio.
-Te matare a ti y a tu amiguito- dijo el demonio mirándolos con una gran sonrisa
-¡Huye! ¡Vete de aquí rápido!- le grito la Arlequína al muchacho
-¡No te puedo dejar sola!
-¡Vete! ¡Prefiero que solo uno de los dos muera!- le contesto la Arlequína sabiendo que aun siendo una habitante del cielo no podría hacer mucho contra aquel monstruo
El muchacho al ver la decisión en la cara de ella obedeció aunque llorando lágrimas amargas.
Lamentablemente la Arlequína sucumbió ante el monstruo pero gracias a su sacrificio los humanos conocieron la felicidad y el muchacho pudo escapar.
Se dice que en su honor todos los arlequines y payasos utilizan antifaces o maquillaje alrededor de los ojos.
-Es una historia muy hermosa aunque con un final triste- comento el cuando su hermana termino de leer
-Si, es raro pero la primera vez que lo leí me pareció familiar- le explicó Lidya
-¿En serio? Yo creó que te pareces a la Arlequína
-Yo no sabía hacer malabares ni trucos hasta que tú me enseñaste Nni-san
-Pero a ti también te gusta ver a la gente contenta
-Eso es cierto- acepto Lidya- ¿Qué te parece si ahora tú lees? La leyenda es más corta
-Está bien- dijo tomando el libro que ya estaba abierto en el siguiente cuento
Se aclaro la garganta y comenzó a leer:
Se cuenta que en tiempos remotos existió un joven que siempre iba vestido como un Pierrot de color blanco.
Este joven llevaba como arma una enorme espada con la que pensaba matar a un monstruo, el joven lo perseguía sin descanso pues había matado a una persona que era muy importante para el.
Lo buscó por largos años y en las contadas ocasiones que lograba encontrarlo siempre se le escapaba.
Así pues cuando el joven se volvió adulto por fin pudo acorralar a su enemigo. El Monstruo que se escondía bajo una forma humana, fue defendido por mucha gente a la que había engañado diciéndoles que el Pierrot era un demonio.
El Pierrot blanco fue herido por aquel pueblo, que por más que intento no pudo hacer entrar en razón, así que no tuvo más remedio que matar ha aquellas personas inocentes para poder llegar al Monstruo.
La batalla en la se sumieron fue grandiosa y casi legendaria, cada uno era tan fuerte como el otro pero el Pierrot blanco se cansaba a diferencia del Monstruo. Haciendo un último esfuerzo reunió toda su fuerza en un único golpe.
Su espada se clavo en la frente del Monstruo dejándolo herido casi mortalmente además de que lo devolvió a la forma que debía tener.
El Monstruo herido de gravedad se sello así mismo en un largo sueño pero jurando que volvería.
El Pierrot blanco había quedado más herido que su enemigo y su cuerpo no pudo resistirlo, más sin embargo su espíritu quedo con vida esperando el regreso del Monstruo para derrotarlo de una vez y para siempre.
Al terminar de leer el cuento se quedo mirando la imagen del Pierrot blanco:
Un hombre de cabello rubio platino, llevaba puesto un antifaz parecido al de la Arlequína solo que de color plateado además del traje típico de los payasos, sobre los hombros llevaba una capa de color blanco y en la mano derecha sostenía una espada blanca con una cruz negra dibujada.
Varias imágenes pasaron veloces ante sus ojos, la última de ellas fue la silueta de una mujer.
Al ver que su hermano no dejaba de mirar la página le pregunto:
-¿Te encuentras bien?
Allen pareció despertar de un sueño.
-Si, solo que a mi me pareció conocido este cuento como tu con la Arlequína- explico este con una sonrisa un tanto melancólica
-Yo siempre he creído que esas dos historias están conectadas
-¿Cómo?
-Si te fijas al termino del cuento de la Arlequína ella muere pero el muchacho sobrevive y enseguida en el cuento del Pierrot: un muchacho que caza a un monstruo por que mato a alguien muy importante para el- explico rápidamente- ¿Qué tal si el enamorado de la Arlequína y el Pierrot blanco fueran la misma persona?
-Pero son totalmente diferentes- le rebatió su hermano mirando las ilustraciones del libro
-A veces esos detalles se pierden- contesto ella- Cross-chan me dijo que muchos creían que esas historias están relacionadas pero también hay quien afirma que la Arlequína negra y el Pierrot blanco eran hermanos
-¿Hermanos?
-Como ninguna tiene fecha pudieron darse al mismo tiempo o pudieron pasar siglos entre cada una, los que apoyan la primera teoría creen que son hermanos por ser opuestos: blanco, negro, mortal, inmortal, etcétera
-Veo que estas historias se toman muy en serio, parece que se cree que son reales
-Es porque las dos personas que las escribieron lo hicieron en silencio, parecían temer que algo los lastimara
-¿Crees que le tenía miedo al demonio de la historia?
-Tal vez
Allen se sumió en un silencio pensativo y algo tenso.
-Cálmate Nni-san, en todo caso el Pierrot blanco volverá y destruirá al monstruo- le dijo tranquilizándolo- mejor estate atento, te tengo una sorpresa
Se acerco al piano y se sentó frente a este disponiéndose a tocarlo.
-Yo también preparé un regalo para ti espero que te guste.
Empezó a tocar el piano con suavidad y después se puso a cantar:
"Y te quedaste dormido
En la llama llena de cenizas
Caen una, después dos.
Tu figura flotante, tu perfil querido
Tus sueños, miles de sueños
Fluyendo dentro de la tierra
En la noche que caía
Tus ojos plateados se mecieron
El brillante tu, que yacía dormido
Miles de años rezo
No importa el tiempo
Solo tus rezos vuelven a la tierra
Yo seguiré rezando por ti
Dándote mi amor al final
Y un beso en la frente
Cada uno de los versos había sido escrito basándose en todo lo que sentía por su hermano, lo que veía en él y cuanto lo quería.
Al terminar de cantar miro a Allen: se había quedado dormido en el sillón; no se enojo por ello, sabía muy bien que la magia que le había puesto a la canción tenía ese efecto pero aun así puso cara de enojada cuando se acerco a su hermano.
-Nni-san despierta, anda despierta- dijo zarandeándolo- vaya por lo menos hubieras esperado a que terminara de cantar
Allen despertó en cuanto escucho esto.
-¿Onne-san? ¿Cantar?…- hizo una pausa para pensar y abrió los ojos como platos al recordar- ¡Ahh! ¡Perdón, no era mi intención quedarme dormido! ¡Pero de repente me dio sueño!
-Jejeje, no te preocupes Nni-san eso es lo que debe pasar- lo tranquilizo ella sentándose a su lado- esta canción la compuse para cuando no puedas dormir
-Es genial Onne-san, gracias
En ese momento se oyó un pequeño gruñido.
-Creo que ya tengo hambre- dijo Allen ante el gruñido de su estomago
-Tú estomago es más exacto que un reloj Nni-san- apunto ella mirando el reloj colgado en la pared- ya es hora de almorzar
Fueron a comer y después de llenarse fueron al patio trasero a jugar un rato, al cabo de unas horas los dos estaban cansados y se dejaron caer en el suelo.
-Oye Allen- lo llamó
-¿Qué pasa Onne-san?- pregunto este volteando a verla
-Nni-san tu siempre vas a estar conmigo ¿verdad?- le pregunto a su hermano un poco preocupada
-Claro que si Onne-san, siempre- le contesto Allen sonriendo ampliamente
-¿Lo prometerías por el meñique?
-Por supuesto
Se sentaron con las piernas cruzadas frente a frente y unieron sus meñiques, Allen el de la mano izquierda y ella el de la derecha.
-Juro que siempre estaré a tu lado, que nada ni nadie nunca nos separará- prometieron a coro- y que incluso si pasara siempre te recordare y algún día nos encontraremos otra vez
Aquello era más una cosa de niños que un juramento real pero ambos se lo tomaron muy enserio incluso sintieron que algo había cambiado cuando se soltaron, como si de repente estuvieran unidos con más fuerza.
-Bueno- dijo un poco extrañada de esa sensación- ¿Qué te parece si ahora traigo unas bebidas?
-Me parece bien
Fue en dirección a la casa pero al acercarse oyó a las voces de su tío y de su padre conversando en el comedor:
-¿Estas seguro de que esto funcionará?- escucho que decía Mana
-Claro que sí, ¿Cuándo me ha fallado un hechizo?- pregunto un poco malhumorado su padre
-No estoy diciendo eso, solo que me preocupa lo que te pueda pasar si esto sale mal
Estaba a punto de retirarse y regresar con Allen, pero lo siguiente que oyó la dejo clavada al suelo:
-Ese mocoso debe resistir el impacto de toda esa energía aunque claro solo lo suficiente para que más tarde yo lo consuma- dijo su padre en tono que no sentía ni asomo de pena por el ser con el que iba a experimentar
-No creo que sea problema, Allen es un chico fuerte además de tener esa mano- respondió Mana, su tono era más apenado pero no parecía importarle sacrificar al niño- bueno aclarado eso creo que me voy- se despidió levantándose de la silla
Sus piernas no le respondían cuando oyó que Mana se acercaba a ella así que procuro poner una cara que no la delatara.
-¡Oh! Lidya-chan ¿Qué haces por aquí?- pregunto Mana a verla
-Iba por unas bebidas al comedor, son para mí y Allen- contesto con una sonrisa forzada
-Lo siento, hoy pienso llevarme a Allen un poco más temprano pero en compensación te lo traeré mañana por la mañana ¿de acuerdo?
-Está bien- contesto todavía temblando un poco
Fueron por Allen. Cuando este vio que su padre venía por el puso malacara pero al saber que volvería a ver a su hermana temprano volvió a sonreír.
-Nos vemos luego Onne-san- la despidió Allen dándole un beso en la mejilla
-Hasta mañana Nni-san- correspondió la despedida aunque su voz temblaba
-¿Te pasa algo? Estas temblando
-No es nada solo tengo un poco de frío
Dicho esto Allen se fue.
Al terminar de contar Lidya se puso tensa: no le gustaba lo que seguía en la historia.
-Supongo que lo que planeaba el Catorceavo era su reencarnación- dedujo Allen
Lidya asintió.
-A pesar de que Mana estaba con el estoy seguro de que no quería hacerme daño- dijo Allen con un brillo de alegría en los ojos
-"Es igual que en aquellos tiempos, confía ciegamente en Mana- pensó Lidya mirando a su hermano- Me pregunto como demonios le voy a decir que…"
-¿Y como continua la historia?- pregunto Lavi cortando sus pensamientos
-¡Ah! Eso es algo que sabrán hasta mañana- les dijo en tono travieso aunque aquello era una forma para darse más tiempo
-Pero todavía es temprano- se quejo Road- ¡todavía no me quiero ir a dormir!
-Si se duermen tarde mañana no querrán levantarse- los regaño Lidya- así que ¡a dormir!
-Está bien, está bien si tu lo dices- dijo Tiky apaciguándola
Después de esto todos se fueron a dormir, cada quien en un cuarto, y cuando Lidya creyó que todo mundo estaba dormido bajo silenciosamente hasta la entrada. Se sentó en el portón mirando hacia el patio pensando que era lo que iba hacer.
-¿Qué debo hacer? No quiero dañar a Nni-san pero tampoco quiero mentirle- se dijo a si misma
De repente oyó unos pasos detrás de ella, volteo a ver al dueño de estos: Kanda. Este se sentó a su lado sin decir nada.
-¿Tu tampoco puedes dormir?- le pregunto Lidya
-Solo quería asegurarme de que no huyeras por la presión de decirle la verdad- respondió Kanda sin mirarla
-¿Se me noto mucho?- quiso saber ella sonriendo tristemente
-No pudiste ser más obvia
-Vaya, soy un desastre- dijo- pero es que a nadie le gusta hablar de las despididas y menos forzadas
-Pero para haber un rencuentro debe haber una despedida
-En eso tienes razón, pero ¿Qué debo hacer? ¿Esta bien tener que romperle el corazón así a Nni-san?- inquirió ella poniéndose triste
-Eso es algo que no voy a decirte, tú tienes que elegir –contesto Kanda poniéndose en pie y dándole la espalda- pero creo que sería mejor decirle la verdad
Kanda se fue sin decir nada más. Lidya se quedo callada unos segundos.
-Cuando quieres puedes dar unos consejos muy buenos, entonces esta decidido- dijo con seguridad- gracias Yuu
¡ queridos lectores! Tiempo sin vernos
Lavi: Como has estado flojeando
(Yo) (Enojada): ¿Qué es que acaso no tengo derecho a descansar? Es un trabajo duro tener que aguantarte
Lavi (con una gota de sudor en la cabeza) Tranqui, tranqui, no quiero empezar un pelea
Yo (satisfecha y sonriendo): desde que le di a Kanda permiso para destrozarte a mi señal te portas mejor
Lavi (sonriendo nervioso): cualquiera en su sano juicio lo haría
Yo: ¡Que bueno! ¡Que disfruten de sus vacaciones lectores! Los dejo con las biografías de nuestros dos hermanitos
Lavi: ¡Bye-bye!
Allen Walker
Significad de su nombre: Allen quiere decir en griego "ciervo de dios" pero también "protector" o "guardián", Walker quiere decir caminante; por lo tanto puede significar tanto "El ciervo caminante de dios" como "El caminante guardián"
Edad: 15 años
Cumpleaños: 25 de diciembre
Signo: Capricornio
Nacionalidad: Ingles
Le gusta: Comer mucho y Lenalee
Le disgusta: Kanda y que lo llamen Moyashi
Comida favorita: mitarashi dango
Inocencia: Crown Clown y El Pierrot blanco
Poco después de los sucesos del Arca y que la Orden se mudara a un nuevo edificio conoce a Lidya que, a pesar de no recordar nada sobre ella, le da una sensación de confianza; desde ahí empieza a llamarla nuevamente Onne-san.
Al escuchar la historia de el y Lidya recuerda todo que le paso y como el catorceavo lo utilizo para reencarnar en el, con ayuda de Mana, aunque se niega a creer que Mana quería hacerle daño. Es muy celoso con Lidya, aunque no tanto como Komui con Lenalee, y cuando se entera que esta es novia de Tiky por poco mata al pobre Noah.
Se pone como loco cada vez que tiene oportunidad de jugar juegos de azar, en los que es un gran tramposo, y donde entra en su "modo oscuro" (cualidad que comparte con Lidya)
Quiere mucho a Lenalee aunque al principio no se daba cuenta de lo que realmente sentía por ella y cuando se da cuenta la timidez le impide decírselo.
Hace una promesa con Lidya en la que si ella no encontraba cura para su lento convertir en el catorceavo ambos haría suicidio conjunto (cada uno mataría al otro). Cuando llega ese día los dos se despiden de todos en la Orden y se van a un lugar lejano para cumplir su promesa pero al enterarse que la Orden va ser atacada regresan.
Después de que Louise (el primer exorcista de todos) le explicara la historia de cómo comenzó la guerra la Inocencia de Allen vuelve a cambiar esta vez a su verdadera forma: El pierrot blanco, decide llamarla Allen. Louise también le dice que el es el único que tiene el poder para derrotar al Conde.
Su frase: "Daré mi cuerpo, mi mente y mi alma para proteger a aquellos que amo"
Lidya Nostramorte:
Edad: 15 años
Cumpleaños: 25 de diciembre
Signo: Capricornio
Significado de su nombre: Lirio
Le gusta: jugar ajedrez y molestar a Kanda
Le disgusta: que pongan a la gente que ama en peligro
Odia con toda el alma: a la gente que utiliza a otra para su propio beneficio
Su sueño: que los Noah's y los exorcistas puedan vivir en paz
Físicamente es: de cabello negro y un poco ondulado, mediana estatura, delgada y de ojos negros
Su carácter: se divide entre cuando esta con la gente que quiere: dulce, servicial, amable, cómica y amorosa, y cuando pelea o con la gente que odia: agresiva, cruel, maliciosa y violenta.
Hija del catorceavo y María, es una Noah que nació siéndolo siempre y que no odia a los exorcistas; a pesar de que su padre siempre le enseño que debía ser cruel con los demás, gracias a la ayuda de Cross, ella siempre fue una niña muy buena con los demás.
Cuando conoció a Allen le agarro un cariño inusitado y se hizo muy amiga de él, después de un tiempo lo llama Nni-san; se da cuenta de lo que quieren hacer con Allen su padre y Mana pero no logra evitarlo. Se pone muy triste pero lo enfrenta y le pide a Cross que la entrene para poder proteger a su hermano.
Después de que el Conde mata a sus padres y se separa de Cross aparece su otra yo: Aydil quien le causa gran dolor y no pierde la ocasión de hacerla sentir mal; por ella Lidya se convence de ser un monstruo. Lidya busco por años una cura para su hermano pero nunca la encontró.
Se enamora de Tiky a penas conocerlo, en su forma humana, y eso se reafirma cuando se entera de que es un Noah; se preocupa mayormente por Tiky, Road y Sherrill aunque también quiere a los demás integrantes de la familia Noah. Cuando Tiky le pide ser su novia se pone muy feliz, lo cual no dura mucho ya que este empezaba a convertirse en un monstruo; por eso deja a la familia Noah y se va a la Orden, para buscar una cura para Tiky.
Quiere tanto a los Noah como los exorcistas esto le causa que muchos la odien pero no le importa; toda ella esta llena de contradicciones: cuerpo de niña y mente adulta, aspecto adorable y es muy sangrienta, dulce con la gente que ama y agresiva con la que odia.
Después de que Allen y ella vuelven a la Orden cuando se enteran de que será atacada, se enfrenta dentro de su mente con Aydil y luego de derrotarla definitivamente habla con Coppelia (la líder de la familia Noah original) quien le da la elección de rendirse o seguir luchando, Lidya elige esta ultima, y después de su elección Coppelia le revela que ella será la que proteja a los Noah y la que traerá vida al nuevo mundo.
Su frase: "Nada es negro o blanco todo es gris"
