Discleimer los personajes le pertenecen a Naoko T
Hoal chicas les dejo el capi final de trevesuras del destino(mayra llora)les dejo el capí en pov por que quería que supieran lo que pasaba con los personajes es un capitulo largo 43 hojas de Word todo un reto asi que disfrútenlo
Capítulo 21: Travesura Final.
Cuatro años después…..
POV DARIÉN.
Llegar a Tokio y respirar el aire de mi tierra era algo que me hacia sentir vivo nuevamente, habían pasado cuatro largos años desde ese día en que lo perdí todo, mis hijos, mi carrera y sobre todo a ella, esta ciudad me la recordaba todo el tiempo, así que para tratar de olvidar, decidí poner distancia de por medio, aunque a quien engaño, nunca he podido olvidarla y creo que nunca lo haré, creo que lo mejor es dejar de pensar cosas que me lastiman, debo reconocer que no quería regresar, pero era necesario, además, mi corazón a cicatrizado y esta limpio de culpas, aunque siendo honestos, vacío es el mejor adjetivo para el, trate de olvidarla, de buscar una salida y los primeros meses que estuve en NY me dedique al trabajo, a ocupar mi mente echando andar proyectos, si bien ya no podía ejercer la medicina, podía seguir ayudando a más personas desde la fundación y eso me dedique a hacer en estos años de ausencia de mi querido Japón.
- Doctor Chiba- me llamó acercándose un joven nervioso- hemos revisado todo el equipaje pero no hemos encontrado su otra maleta, llamamos al aeropuerto en Nueva York y nos informan que por un descuido involuntario la maleta se quedo allá, de verdad lo sentimos doctor- me informó visiblemente apenado, aunque su sentir no ayudaba en nada a mejorar el mío.
Ahora si estaba más que jodido y perdonen la expresión, pero así estaba en verdad, mañana era navidad y la maleta olvidada era la que guardaba celosamente los obsequios para mis sobrinos, es la primera vez que vengo a verlos y no puedo llegar sin nada en las manos y esa Himeko nada que llega, ella podría llevarme a una juguetería a comprar todo nuevamente, por muy fastidioso que pueda parecer.
- Doctor Chiba puedo colaborarle en algo más –me cuestionó el joven, suspire pesadamente mientras sacaba una de las tarjetas de la fundación.
- Por favor que lleven esa maleta a esta dirección –entregué la tarjeta – y se la entreguen a la señorita Julieta Areque, ella es mi mano derecha en la fundación- le informé- seguro sabrá que hacer con ella- el joven tomó la tarjeta y se despidió rápidamente –joven- lo llamé -¿Hay alguna juguetería cerca?- pregunté esperanzado.
- Si señor-me respondió amablemente –sígame- me indico, mientras caminaba al lado del chico, sentí mi celular sonar, debía ser Hime, pensé, ella me había pedido encenderlo tan pronto aterrizara el avión, cosa que en efecto había hecho.
- Hola preciosa me tienes esperando –le dije simulando desesperación.
- Dari corazón, estoy en un tremendo trancón así que tendrás que esperarme un poco más- se justificó no sin antes lanzar unos cuantos insultos, era obvio que no la tenía muy fácil.
- Ok, me surgió un problema con el equipaje, así que no te preocupes, llámame cuando llegues ¿Sí?-.
- Totalmente de acuerdo- concedió -estoy muy emocionada de que estés aquí para el nacimiento de Akira- chilló notablemente feliz.
- Deja de agradecerme- le reproche- después de todo esa niña será mi ahijada aunque tu tinieblo no quiera –ella río –.
- No hables así de él, no lo conoces bien- lo defendió y ese no lo conoces bien prendió la antena detectivesca en mí.
- Ósea que sí lo conozco- respondí rápidamente -o al fin me vas a decir quien es el padre de Akira- murmuré curioso.
- Doctor Chiba, el chisme se ve mejor en las mujeres- me reprendió tratando de sonar molesta.
- No es chisme, solo curiosidad masculina- rectifiqué -por lo menos dime si lo conozco- intente, esperando alguna pizca de información.
- Deja de preguntar tantas cosas, ya lo conocerás –río- tú sólo resuelve lo que tengas que resolver y espérame.
- Bueno te espero – colgué y seguí caminando tras el chico, recordando Himeko fue la única que pudo comprender mi dolor cuando Serena se fue, desafortunadamente llegue muy tarde al aeropuerto y aunque trate de saber a donde se había ido mi princesa nunca lo pude averiguar, ni su familia lo sabia, lo cual era más desesperante aún, contrate personal, busque por casi todo el mundo pero ni rastros de ella ni de mis niños… Mis niños, un suspiro escapa de mí, deben estar gigantes, al principio no entendía la actitud de ella, su decisión tan drástica ¿Por qué huir? ¿Por qué dejarme? Ella me había pedido tiempo, no tierra de por medio.
El tiempo me dio la respuesta, los errores los cometimos ambos, no solo uno…Pero el daño era muy grande en ella, porque tengo que reconocer que ella había sufrido más que yo, por nuestras malas decisiones, así que llegó el momento en que entendí que lo que hizo era lo mejor aunque me hubiera dejado destrozado con su ausencia y la de mis hijos, aun y después de todo y de que cuatro años habían pasado ya, la amaba como cuando tenia 20 años, con esa pasión, ilusión, deseo y ternura combinados que sólo Serena Tsukino podía causar en mí.
- Doctor Chiba en ese centro comercial- dijo el joven que me guiaba al señalar el edificio de enfrente e interrumpiendo mis pensamientos los cuales me ponían los sentidos a flor de piel – ahí encontrará una juguetería- finalizó sonriendo sutilmente, se notaba que seguía apenado por lo de mi maleta.
- Gracias que tengas feliz navidad –tome mis maletas y camine hacia el edificio, efectivamente había una juguetería, lo cual me puso de mejor humor y respire tranquilamente, el daño no había sido mucho, pensé, tome un pequeño carrito y coloque mi equipaje para que no me estorbará, conté a mis sobrinos Maya, Kuno, Kyo, Mia, Tai, Lina, Lian, Akira, Akane y Aiko, me hubiese gustado que Diana mi vecina y una de mis mejores amigas en NY estuviera aquí, ella me hubiese ayudado con gusto a elegir los obsequios y es que ella tiene niños pequeños, así es más fácil decidirse, camine por los pasillos en mi búsqueda, gracias a Dios no me demore mucho ya que escogí los mismos que tenia en la maleta, los que Diana había escogido junto con Luisita y Esteban días atrás, note que en el lugar había una gran revolución, al parecer había llegado un juguete nuevo y lo estaban exhibiendo, causando un caos entre los clientes,
Camine por los pasillos y llegue hasta el stand que todo mundo se paraba a ver, efectivamente era una nueva consola de Nintendo Wii, recordé que la mía iba en la maleta que quedo en N.Y. Confieso que tuve que comprar una… Sí, a mis 35 años aun juego Nintendo, es lo que me entretiene después del trabajo, Pipe el hijo mayor de Diana me enseño a jugarlo y me volví un adicto tal como les pasa a los pequeñines, aunque también me ayudaba a hacer más llevadera mi solitaria vida, en fin, decidí que tenía que comprar una nueva consola antes de que se agotaran, me acerque al stand para agarrar una caja, cosa que quedo pausada, la conversación de dos niños que se encontraban cerca de mí me desvió de mi objetivo.
Ellos vestían pantalones Jean desgastados y chamarras roja y azul, uno traía puesta una gorra que lo hacia ver como un pequeño rebelde, el otro usaba anteojos, ese detalle me hizo volar al pasado, yo usaba anteojos en la escuela, como ahora me había cansado de los lentes de contacto además Poly decía que me veía intelectual me acerque un poco más para escuchar lo que decían, definitivamente estaba muy curioso estos días, me recrimine a mí mismo por eso, al llegar a ellos me di cuenta de que eran gemelos, a mi mente llegaron los momentos atesorados con mis hijos, que realmente fueron pocos, pero que yo valoro como lo más importante de mi vida, una ilusión vino a mí, mis hijos ahora deberían tener la misma edad que este par, tome la consola y me dedique a observar la caja simulando leer lo que decía.
- ¿Crees que mi mami nos la compre? –preguntó algo dudoso el de los anteojos.
- Claro que si, nuestra mami es la mejor, además nos portamos bien, tenemos buenas calificaciones y cuidamos a Sel cuando ella nos dice, en resumen somos buenos niños –dijo el otro cruzando los brazos.
- Oye marciano- lo llamó el de anteojos en un murmuró -¿Crees que papá venga para navidad?-.
- No lo creo Alíen, mamá dice que nos es fácil bajar de su plataforma satelital, además hemos estado al pendiente de las trasmisiones de la NASA, no a llegado ninguna aeronave- comentó él otro muy seguro de sus palabras, pero su tono indicaba que esa situación lo entristecía.
- Me gustaría que papá viniera a visitarnos –dijo triste el chico de anteojos y eso me partió el corazón, muy seguramente mis hijos preguntarían lo mismo si es que saben que estoy vivo.
- Deja de pensar en eso, a mamá no le gustará verte triste, además si te ve se pondrá ella triste y no quiero que eso pase, ya bastante tiene con que Sel pregunte cada 5 minutos por él- le reprendió, se notaba que ese par era todo un caso -mejor vamos a buscarla para que nos compre la consola ¿Si? –lo animó, su hermano sonrió.
- Seguro que nos la compra – expresaron con voz triunfante, ambos corrieron pasando cada uno a un lado mío, la cercanía me hizo sentir escalofrió, mire a los pequeños correr y una sonrisa tonta se dibujo en mi rostro mientras los seguía con mi mirada hasta que desaparecieron de mi vista, tome dos consolas buscaría a los pequeños y me encargaría de que recibieran una, sonaba algo loco regalar cosas a desconocidos, pero ¡ERA VÍSPERA DE NAVIDAD! Y dicen que lo más inimaginable ocurre en estos días, yo solo deseaba una cosa, verla a ella y a mis hijos.
Fui a la caja, escanee con mi mirada el lugar pero no había rastros de ellos, busque por toda la juguetería pero no los encontré, suspire derrotado, le enviaría la consola a Pipe, al final alguien la utilizaría y eso era lo importante, iba a salir para esperar a Himeko cuando me acorde de mis hermanas, si llegaba a la casa después de cuatro largos años sin nada para ellas mínimo me decapitan, aunque la conciliadora de Hotaru diría que mi presencia sería suficiente, después de haberme recordado que mínimo les hubiera regalado unos chocolates, reí, era la clase de cosas que diría mi hermanita menor, busque con mi mirada algún lugar que me ayudará con este nueve detalle o problema, una joyería estaba a unos cuantos locales de la juguetería así que camine a paso lento, después de todo no tenía prisa, Hime no me había llamado, caminé entre las personas que buscaban regalos navideños a última hora, había mucho ruido, pero uno en especial llamo mi atención, me detuve a cerciorarme si había escuchado bien y no estaba equivocado, era un claro sollozo, me dirigí hacia esa dirección y me encontré con una pequeña que estaba sentada en el suelo con las rodillas alzadas abrazándose a sí misma, solté mi equipaje que era lo único que traía conmigo en ese momento, afortunadamente los juguetes llegarían esta tarde a mi departamento, ya que no iría directamente a la mansión si no mañana, como sorpresa navideña, me agache a la altura de la pequeña, era cardiólogo sí, pero en mis cuatro años sin ejercer había echo una pequeña especialización en pediatría y no es por presumir, pero tratar con niños se me daba muy bien. Lástima que mis hijos estaban lejos como para hacer uso de esa cualidad con ellos.
- ¿Qué pasa pequeña?-le pregunté acariciando sus cabellos dorados –dejo de sollozar, pero no me hablaba -¿Te puedo ayudar en algo?– insistí, ella siguió sin responder -anda dime algo, quizás puedo ayudarte- apremié.
- Mami no me deja habla con etaños- me dijo sin levantar su cabecita, note que entre sus brazos había un hermoso gatito gris.
- Tu mami tiene razón pequeña no debes hablar con extraños- comenté - ¿Dónde están tú mami ó tu papi?– le pregunté.
- No se onde eta mi mami– murmuró con la vocecita entrecortada por el llanto.
- Y tu papi- insistí.
- Mi papi eta en el tielo - no me miro pero si la vi abrazar más al gatito -es dindo ¿Vedad?-dijo sin dejar de observar al minino.
- Si, es muy lindo- comente dándole la razón para ganar su confianza - ¿Es tuyo?-.
- Ésta pedido como yo – murmuró y comenzó a llorar otra vez –quielo a mi mami-sollozó.
- Dime donde esta –mire alrededor de nosotros para ver si veía alguna mujer desesperada pero no encontré nadie –vamos a buscarla- negó con la cabeza-entonces busquemos a un oficial ¿Sabes donde vives?-.
- En tantiago -respondió acariciándole el lomo al gatito.
- Vamos a buscar a un oficial- dije con determinación y tome su manita, en ese momento sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo nuevamente, con mi otra mano levante su mentón.
Ver sus ojos, su carita en forma de corazón y su pequeña nariz me dejo completamente aturdido, esta niña era igual a ella, a mi princesa, lo siguiente que paso, sucedió como en cámara lenta, se levanto de un salto y se lanzó sobre mi abrazándome fuertemente por el cuello, como reacción refleja la recibí entre mis brazos, se sintió como un acto natural, como de un padre y un hijo. Pero lo que más me desconcertó, fueron sus palabras, las cuales me dejaron congelado.
- ¡Papito podfin ministe! – exclamó llena de jubilo mientras soltaba al gatito y aferraba sus bracitos a mi cuello repitiendo siempre la misma frase: Papi ministe.
Me sentía realmente aturdido por la situación. Por un lado sabía que esa niña estaba equivocada al creerme su padre, pero por otro lado sentí el anhelo de abrazarla de no soltarla de ¿Protegerla? Definitivamente mi nostalgia y subconsciente estaban muy alterados con la llegada a mi tierra natal.
- Lo siento pequeña – en mi pecho se alojo una pequeña punzada de dolor por estar diciéndole la verdad – pero yo no soy tú papá – acaricié tiernamente su cabeza, tratando de hacerle comprender su error lo más suavemente posible – debo de parecerme mucho a él, pero no lo soy-.
- Nop… tú edes mi papi – repitió muy segura, mientras agarraba al felino que quería irse.
- No lo soy muñequita –le repetí –ven, busquemos a tu mami.
- ¡Sí edes!- chilló enojada mientras me entregaba al gatito y buscaba algo en una mochila de conejitos –mida- me ordenó al darme una estrella dorada -abela papi, abela- me dijo animada, sonreí por su terquedad e insistencia, abrí la pequeña cajita y lo que vi no podía ser cierto, era una fotografía mía pero cuando era más joven, del otro lado estaba una foto de ella y dos niños que reconocí como los de la juguetería -edes mi papi –volvió a chillar mientras me abrazaba, ahora estaba más confuso y aturdido que al principio ¿Por qué esta pequeña tenia una fotografía mía? ¿Por qué aseguraba que yo era su padre? Esto era un rompecabezas, uno que yo tendría que armar, de eso estaba seguro, de un momento a otro escuche un grito a mi espalda.
- ¡SELENE!- se dejo escuchar una mujer y todas las piezas del rompecabezas cayeron en su sitio, esa voz, esa voz nunca la olvidaría.
- ¡Mami!- chilló otra vez la niña mientras se soltaba de mi cuello y corría hacia la persona que la llamaba, mientras yo, yo estaba estático, mi cuerpo no me respondía.
- Mi amor por que te saliste, me asustaste Selene, nunca más vuelvas a hacer eso –decía la mujer con la voz entrecortada por el llanto.
- ¡Enconte a papi!- exclamó la niña feliz y juraría que dio un brinquito, yo aun no podía voltear, estaba en cuclillas escuchándolas, mientras por mi rostro empezaron a correr lágrimas.
- Mi pequeña- expresó con dulzura la mujer -ya te dije que papi esta ocupado y que no puede venir- en su voz había un toque de tristeza al pronunciar este último.
- Pelo milalo mami, él esta ahí- debatió la pequeña con obstinación y mi corazón se oprimió fuertemente al sentir los pasos de una mujer avanzar hacia mí, me coloco la mano en el hombro y me susurro un gracias, no se de donde saque fuerzas y me puse de pie.
- No fue nada Serena –murmuré con voz ronca.
- Darién….
POV SERENA.
Cuatro años habían pasado desde aquella vez que vi a Darién por última vez, el mismo día que decidí abandonar todo, mi familia, mi empresa, mi carrera y dejar de lado las cosas que aún tenía pendientes con él, no se si lo que hice fue lo correcto, en mi defensa diré que lo único que deseaba era paz, quería huir ir a un lugar donde nadie me encontrara, donde nadie supiera que yo existiera, un lugar donde pudiera acomodar mis pensamientos, sanar mis heridas, perdonar y sobretodo olvidar… Olvidar que el amor de mi vida, el hombre que más he amado en el mundo, era el que más daño me había hecho.
Ese día, después de la boda llegué a casa y llame a Karla, ella era mi amiga de la universidad y vivía en Chile, fui al aeropuerto y tome el primer vuelo disponible que encontré. Huí como una cobarde, lo admito.
Fueron meses realmente largos en Chile, Karla y sus hermanas Natalia y July me ayudaron mucho, sobre todo en el embarazo, cuando me dijeron que era una niña mi corazón reboto de felicidad, sentí que de una o otra manera Dios me devolvía a Atenea y con ello muchos sentimientos en mí empezaron a acomodarse.
El parto se me adelanto cuando tenia 6 meses, mi pequeña fue prematura, duro casi un mes más en la clínica, un mes en el cual no me separe de ella, afortunadamente Endimión estaba bien, muy sano, su ventrículo había cerrado con éxito, claro que no me olvidaba de mi familia, aunque no muy frecuente para evitarme el interrogatorio acerca de ¿En donde vivía? ¿Cuándo volvía?, Llamaba a Mina, para saber como estaba, al igual que a Luna y Sammy, nunca mencione o di pistas de donde estaba, yo necesitaba reencontrarme conmigo misma y las chicas junto a Ariel eran una gran ayuda.
Cuando Selene, así se llama mi pequeña en honor a mi madre Selene, cuando ella cumplió un año, Karla, Natalia, July y dos amigas más me animaron para montar una sucursal de Style, una idea que me pareció bastante buena, Molly me enviaba vía mail balances y cuando necesitaban mi aprobación en algo, aunque no podía quejarme, las cosas en la empresa marchaban de maravilla, el único que sabia donde estaba, era Kak, cuando lo vi en la entrada del colegio de los gemelos casi me muero del susto, uno de sus investigadores había dado conmigo, le suplique que no dijera donde estaba y me hizo caso siempre y cuando nos mantuviéramos en contacto, mi amigo se veía feliz, radiante, lo cual me alegraba, él merecía la felicidad, me contó que estaba enamorado aunque no me dijo de quien, solo que eran felices aunque estuvieran separados por tierra, a veces él iba a verla o ella viajaba hasta Italia para estar junto a él, cuando trato de hablarme de Darién le cambie la conversación, lo cual lo desconcertó, pero de igual forma me entendía…Lo sé, ya había pasado un poco mas de año y también sabía que estaba siendo injusta al no permitirle ver a los gemelos, había roto mi promesa, lo cual probablemente lo tendría sufriendo y eso que él no sabia de la existencia de Sel. Pero cuando se tiene tanto miedo a sufrir una pérdida de aquello que tanto deseaste y que por una u otra razón no se daba, la razón queda de lado, y eso me pasaba a mí, hasta que mis temores me dejaran tranquila, tomaría alguna decisión sobre Darién y los niños, solo hasta entonces.
Las chicas se desanimaron cuando les dije que no podíamos abrir una sucursal de Style, ya que me descubrirían fácilmente, ya había investigadores preguntando por mi e imagine que era él, y es que Mina, que al parecer era la única que comprendía mi comportamiento de la familia, me había comentado que había logrado convencer a mi hermano y amigos de dejarme tranquila, que yo volvería, así que descartándolos, el único que quedaba era Darién, a pesar de que siempre encontraban la pista de mi paradero, encontraba la manera de burlarlos, les ofrecía el doble de dinero para dijeran que no había resultados de la búsqueda, hasta que finalmente se dieron por vencidos, luego de esos momentos tan difíciles para mí, abrimos Loock, nuestra propia empresa de modas, July era la administradora, Karly y yo nos encargábamos de los diseños, Yessi se encargaba de la contabilidad y Naty de la publicidad, en menos de 6 meses lanzamos nuestra primera colección, Karla se encargo junto con Gaby y Naty de los medios de comunicación, el tiempo paso y Sel era idéntica a mí, tenia el cabello rubio y mis ojos, mis torbellinos crecían rápidamente y aprendían muy rápido, bien dice un refrán que lo que se hereda no se hurta, mis hijos habían sacado el coeficiente de su padre, a cada momento me lo recordaban y entre más crecían, más se parecían a él y eso me dolía, me lastimaba porque me hacía reconocer que aún lo amaba y creo que nunca dejare de amarlo.
Y ahora, cuatro años después estaba de vuelta en Tokio, tanto tiempo sin respirar tu aire, tanto tiempo sin estar aquí, los recuerdos golpearon mi conciencia una y otra vez, caminamos por el aeropuerto, no venía sola, Luz y Yessi querían conocer Japón, al salir del aeropuerto divise un centro comercial, mañana era navidad y yo no había comprado regalos para mis dos sobrinos: Maya y Kuno. Además de los hijos de mis amigas: Kyo, Mia, Tai, Lina, Lian, Akane y Aiko. Fuimos a una juguetería y compramos lo necesario, mis pequeños Phineas y Ferb, estaban embobados viendo una nueva consola de video juego, cuando les dije que nos los dejaría solos para terminar las compras Endy me dijo:
- Mami somos grandes –Edward asintió- además solo veremos la consola y tú estarás a unos locales de aquí- me indicó tratando de sonar maduro y razonable, yo reí.
Cuánto habían crecido mis pequeños, ya no me necesitaban tanto, les di un beso a cada uno y les indique donde estaría, los gemelos eran niños independientes y muy inteligentes, a sus seis años Eddy había ganado concursos de matemáticas y Endimión había participado en concursos de química, cuando ellos o Selene me preguntaban por su papá decía que estaba en el cielo en una plataforma satelital, que él era médico y debía estar ahí por si algún astronauta enfermaba…¡Sí! Era una vil mentirosa, pero no podía decirle a mis pequeños que yo los había separado de su padre, más que mentirosa era una cobarde, sí, eso era, una cobarde, pero cuando le daba vueltas al asunto tratando de hallar la forma de decirles la verdad casi en su totalidad, me ganaba el miedo. Tras suspirar para alejar de mi cabeza mis reproches sobre todo lo que había hecho mal, deje los niños en la juguetería mientras yo acompañe a las chicas a una joyería que estaba cerca.
- Mami – me llamó mi pequeña, la cual me jalaba del pantalón, me agache a su altura y la alce.
- ¿Qué pasa corazón? – le pregunté al notar su semblante compungido.
- Si le pido al ñiño Dio que taiga a papito, qes que venga- me dijo, suspire y me odié, como cada vez que mentía sobre Darién.
- No creo amor, papi esta en el cielo curando a los astronautas, pero ya vendrá mi pequeña- le di un beso y la baje al ver que mis niños llegaban agitados.
- ¡Mama puedes comprarnos la consola de video que esta en la juguetería! –expresó Edward frenético, agitado y sin respirar.
- Anda mami, di que si…¿Quién es la mamita mas linda de todo el universo? –Endimión siempre me adulaba cuando quería algo.
- Esperen un momento- los tranquilice, aunque sabían que ya me habían ganado la batalla -vamos amor-mire a mi pequeña y ella negó con la cabeza- chicas- llame a Luz y Yessi- pueden quedarse con Sel -ellas asintieron y yo salí a comprarle a mis pequeños corazones su consola de video.
Estábamos en la caja pagando la consola cuando vi a Yessi llegar agitada y con lágrimas en los ojos - Sere…¿Está Sel contigo? –me preguntó.
- No, la deje con ustedes en la joyería- respondí mecánicamente, sentí como una punzada ataco mi corazón, algo había pasado ¿Dónde esta mi pequeña? Cuestioné mientras mi corazón latía aceleradamente presa del pánico.
- Estábamos en la joyería Sere, nos descuidamos un momento, solo fue un momento y Sel ya no estaba, creíamos que había venido contigo, Luz ya la esta buscando- me informó nerviosa apenada y afligida mi amiga.
Pero yo no escuche más, salí desesperada a buscarla, mi pequeña no conocía Tokio, mis hijos no conocían Japón, estaba asustada ¿Dónde estaba mi niña? ¿Dónde? Ni Luna, ni mi familia sabían que vendría, que ya estaba aquí, era una sorpresa ellos, conocerían a Selene y yo conocería a Maya y al pequeño Kuno, corrí como posesa por todo el centro comercial hasta que la vi, estaba llorando abrazada a un hombre, me asuste, pensé que le hacía algo, pero cuando estuve a unos pasos de distancia, me di cuenta de que ella ya no lloraba, es más, estaba sonriendo.
- ¡SELENE! –grité.
- ¡Mami!-chilló mientras se soltaba del cuello de aquel hombre y corría hacía mi.
- Mi amor por que te saliste, me asustaste, Selene nunca más vuelvas a hacer eso –le dije entre lágrimas.
- ¡Enconte a papi!-exclamó feliz mientras daba brinquitos.
- Mi pequeña- acaricie los mechones de su cabellos y los acomode detrás de la oreja -ya te dije que papi esta ocupado y que no puede venir-mi voz sonó triste, como siempre que les mentía.
- Pelo milalo mami, él esta ahí- me señalo entusiasmada, me levante y camine hacia el hombre que aún estaba de espaldas y en cuclillas, toque su hombro y le susurre un gracias, di la vuelta y cargue a mi pequeña, entonces lo que escuche me dejo paralizada.
- De nada Serena –esa voz, era su voz, era él, me gire lentamente para comprobar lo que mi corazón, mente y ser, ya sabían.
- Darién- mi voz salio temblorosa, no podía ser posible, Tokio tiene millones de habitantes y yo tenía que toparme con él a unas horas de haber aterrizado, había pensado muchas veces en que decirle cuando nos encontráramos, pero en ese momento, yo aún no estaba lista, él me miro fijamente y yo apreté a Selene a mi cuerpo, Dios tantas cosas que decir, tantas cosas que aclarar, mi mente estaba echa un caos, quería correr, pero mi cuerpo no me respondía, me moví hasta que escuche a mi amigas correr hacía nosotros.
- ¡Santa madre de Dios! –exclamó Luz llegando detrás de mi, sentí un fuerte tirón en mi pierna, los gemelos estaban a mis costados, la sonrisa de Darién se expandió y ahora veía con un brillo en los ojos a los dos niños que estaban en mis piernas, abrió sus brazos y mis hijos corrieron a él, Selene luchaba por bajarse de mi regazo sin mucho éxito, yo aún la tenía bien sujeta entre mis brazos.
- Lo siento Serena, pero te va a ir como en feria – comento una, en ese momento molesta vocecita sonriendo ¿Es que esta niña era mi amiga? Por qué con amigas como Luz, para quería enemigas, me dije algo molesta.
- ¿Eddy?... ¿Endy? –preguntó y mis pequeños asintieron, vi como lloraba y no supe en que momento yo estaba llorando también, sentí la mano de Yessi en mi hombro y Luz me quito a Selene de los brazos, la bajo y ella corrió a donde estaban sus hermanos, Darién la tomo en brazos y la abrazo, todo era tan lindo y tan emotivo, a no ser porque en esa escena, faltaba yo, me hubiera encantado que él hubiera abierto de nuevo los brazos para mí, pero yo no lo merecía, me dije, y de no se donde saque fuerza para no verme débil.
- Por favor –suplique a mis amigas –vayan por ellos –yo no me atrevía, junto a Darién había dos maletas, así que supuse que o llegaba o se iba de viaje.
Yessi iba a ir, pero Luz la detuvo –tienen que hablar, es el momento Sere –me dijo y yo negué.
- No puedo –le dije con voz entrecortada.
- Si puedes, has tenido cuatro años para reflexionar y tú y yo sabemos que ya lo hiciste, sabes lo que pienso de las mentiras y este tipo de cosas, o eres lo suficientemente tonta para no ver claramente lo que ahí pasa o falta, o simplemente eres perversa y mala, por que ese hombre frente a ti, sufre como condenado y la condena eres tú- me hablo entre dientes. -Solo míralo- me dijo, yo lo hice y me encogí de vergüenza -ahora ve y habla con él- me ordenó - por todos los cielos, porque te engañas, lo amas, es el padre de tus hijos ¿Qué más quieres para decidirte a dar ese paso?- me cuestiono enfadada.
- No – respondí secamente -ahora no – insistí, no estaba preparada para admitir mis errores.
-Tonta –me reprendió Luz -eso es lo que eres, una tonta Serena Tsukino, si quieres a tus hijos ve tú por ellos, Yessi y yo nos vamos en un taxi. te esperamos en el Hotel- finalizó encaminándose y dándome la espalda.
- Chicas no pueden hacerme esto –les dije, no quería quedarme sola con él, no ahora, sabia que debíamos hablar, pero no así, no delante de los niños -nos vamos todos, Endimión, Edward y Selene vengan aquí –llame a los niños y los gemelos llegaron a mí, se veían felices -Selene ven amor –la llame de nuevo.
- ¡No mami! ¡Papi!- gritó, mientras lo abrazaba, Darién se veía confundido.
- ¡Selene Marie Tsukino ven aquí ahora! – la llame un poco más fuerte, Darién le dio un beso y ella llego a mi –ve con tu tía Yessi, después veremos a papi, iba a empezar a caminar cuando él me detuvo.
- ¿Por qué? – Me preguntó- ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste?-.
- Ahora no Darién –le dije de espaldas a él mientras sentía las lágrimas apoderarse de mis ojos.
- Por favor –me suplico.
- Por favor ahora no –rogué con un nudo en la garganta.
- No me hagas esto Serena-.
- Sere este es el momento –comento Yessi –es el que Dios dispuso- negué débilmente.
- Yessi y yo te esperamos en el hotel –dijo Luz –si quieres nos llevamos a los niños – se acercó a mí y tras darme una breve sonrisa seco mis lágrimas que ya caían libremente por mi rostro.
- Yo no me voy –objeto Endy.
- Yo tampoco mami –secundo Eddy, cuando se lo proponían, eran muy testarudos.
Note a Selene, que tenia un puchero y estaba cruzada de brazos, lo que indicaba que tampoco se iría, suspire –vayan ustedes chicas, nos vemos en el hotel- Darién soltó mi brazo, me volteé y lo mire fijamente.
- Hablemos – caminamos hasta una de las plazoletas de comida, le di una hojeada al menú y pedí tres paquetes infantiles para mis niños, la cajita feliz traía a Pucca y a Dexter Lab, eso los entretendría un rato, Darién veía alternativamente a mis tres pequeños, mientras Selene no se bajaba de su regazo, nadie dijo nada mientras los niños comían, él solo se limito a observarlos y yo a observarlo a él, seguía viéndose tan guapo como siempre, tenía una pequeña sombra de barba, ahora usaba lentes como Edward, levanto la vista y se encontró con mis ojos y ahí supe que era el momento.
Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo para no explotar, era evidente que en los años que no nos habíamos visto había cultivado la paciencia. Pero podía ver el atisbo de furia en sus ojos, tan azules y tan cálidos en ocasiones, en esta ocasión estaban como el hielo, me taladraban hasta el alma. Estaban llenos de interrogantes que yo debía responder, Luz tenía razón, este era el momento para decir la verdad y no habría otro, yo había faltado a mis promesas, ahora debía enmendar mis culpas y aceptar mis errores.
- Endimión, Edward ¿Por qué no llevan a Sel al área de juegos mientras papi y yo hablamos –aunque hicieron pucheritos accedieron, yo tome los juguetes que venían con la comida y los guarde en mi bolso, la mirada de Darién iba con mis hijos.
Lo sentí respirar profundamente y apretó los puños hasta que los nudillos se pusieron blancos -son niños hermosos – comento con voz calmada, pero yo sabía que solo era el comienzo -¿Por qué Serena?-pregunto y yo me encogí avergonzada con lo que me parecían, ahora, tontas respuestas.
- Necesitaba tiempo- respondí evadiendo su mirada.
- Yo te lo hubiese dado- contestó con seguridad y yo sabía que así hubiese sido.
- ¡No!- eleve la voz – lo que yo necesitaba era poner tierra de por medio Darién, necesitaba sanarme para poder perdonar y olvidar, necesitaba estar en paz, tranquila, lejos- intente explicarme.
- ¿Y así castigarme por lo que te dañe? ¿Para qué? ¿Para quitarme a los niños? – me encaró dolido y mirando a mis tres amores, yo negué -No puedo creer lo grandes que están- murmuró suavizando el tono y eso me dolió más que si me gritara lo bruja que me había portado con él.
- Es lógico, tienen 6 años- le respondí cautelosa.
- ¿Endy se recupero totalmente? –preguntó con un dejo de preocupación.
- Gracias a ti, su ventrículo cerro totalmente- por primera vez lo vi a los ojos y él sonrío débilmente.
- Que bien… Y ¿Ella?-.
Esta era la parte que no quería que llegara – es tu hija –respondí encogiéndome de hombros, mientras miraba a Selene bajarse del resbaladero.
- Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? – me miro a los ojos –creo que es ridículo que lo pregunte ¿No? Tuvo que ser en el ascensor o en la despedida el día antes de tu boda- se detuvo, me miró y frunció el entrecejo - lo mejor de todo es ¿Cuándo pensabas decírmelo?- pregunto con ironía, son ese tipo de cosas que ni con todo el tiempo del mundo cambian en las personas.
- Pues sí fue en el ascensor – respondí evadiendo directamente sus últimas preguntas, sonreí tontamente al recordar esa experiencia -si no me crees, tiene el lunar en la espalda- añadí en un susurro, a sabiendas de que la bomba estaba por explotar.
- ¡¿Te ibas a casar estando embarazada?- exclamó enojado.
- Pensé que era lo mejor- contesté dudosa.
- ¿Pensaste?… ¡PENSASTE!- gritó – tu no piensas, solo actúas, sigues siendo una niña tonta, eso eres una niña tonta, para ti fue más fácil huir, correr, esconderte y de paso separarme de ellos, eso no es pensar- me increpo furioso.
- Las cosas no fueron así-le dije a la defensiva - Yo solo- él me interrumpió.
- ¿Te recuerdo como fueron las cosas?- ironizó y yo me hice pequeña en mi asiento - tú solo llegaste, tomaste las decisiones por los dos, yo no te amarré, ni te obligue a nada, al contrario, participaste gustosa en la concepción de Selene, comprendo que no estuvieras preparada con los gemelos ¿Pero con ella? Me la arrebataste, me mentiste y me la quitaste… Eres mala y yo un pelele por aguantarte todo – expresó derrotado tras finalizar su perorata.
- No quería que me hicieras daño, no podía arriesgar a que mis hijos sufrieran si las cosas no funcionaban, la desconfianza siempre estará presente como una sombra entre nosotros y debido a eso no puedo, ni pienso permitir que ninguno de ellos salga lastimado- me defendí tratando de que mis argumentos minimizaran en algo su enojo.
- Pero pudiste decirme de Selene, tuviste el tiempo, yo entiendo que tuvieras miedo de ser lastimada, pero privarme de algo tan hermoso como lo es ella me es difícil de perdonar- comentó en un lamento.
- Tuve el tiempo, pero no el valor, si lo sabías, no me hubieras dado el tiempo que te había pedido, además en ese momento pensé que era lo correcto, ahora se que alejarte de ellos estuvo mal, espero que me perdones por haberme equivocado así contigo y con ellos- él mi miro sorprendido para después girar su rostro y enfocarse en nuestros hijos.
- El amor no siempre se muestra perfecto, todos cometemos errores porque somos humanos, pero lo importante es aprender de cada error para que en un futuro, cuando mires hacia atrás, veas lo mucho que has crecido como persona, me costo aprenderlo, pero ahora lo sé, una vez más te pido perdón Serena, si me tengo que hincar para que no me separes de ellos, lo haré- afirmó con convicción y yo me sentí peor que la peor de las mujeres, Luz tenía razón, yo era una condenada con él.
- No creo que sea necesario- respondí incómoda –la verdad es que no quise separarte tanto tiempo de ellos.
- ¿Dónde estuvieron todo este tiempo? -su mirada se fue nuevamente al pequeño parque donde Selene jugaba con unas pelotas de colores.
- En Chile, con una amiga de la universidad – note como poco a poco el ánimo de Darién se fue tranquilizando, sus ojos brillaban al ver a nuestros hijos jugar. Por un momento nos perdimos en el silencio, él tenia la cabeza entre sus manos alisando su cabello y yo… Yo no podía sostenerle la mirada.
- Mami- mi pequeña jalaba mi pantalón – tendo tueño –dijo mientras se rascaba sus ojitos, mire a mis pequeños se veían cansados y ¿Cómo no? Había sido un viaje largo, tome a mi pequeña y la acomode en mis brazos, veía sus ojos cerrarse mientras acariciaba sus cabellos, otra vez el silencio, Darién observaba a mi pequeña princesa introducir su dedito en la boca.
- Es hermosa y no puedo creer que sea mi hija –alargó su mano y pasó un dedo por su mejilla acariciándola - ¿Por qué lo hiciste? –dijo sin apartar su mirada de mi pequeña -debería estar enojado, me negaste la oportunidad de verla nacer y crecer en sus primeros años, pero aún así, a pesar de todo, al contrario de ti, aprendí a perdonar y perdonarme -lo vi levantar la mirada y alzar una mano, luego escuche la voz de una mujer a mis espaldas.
- Sabía que estabas aquí, cuando te toca esperar te da hambre- comentó la recién llegada al situarse junto a nosotros y le planto un beso en los labios a Darién -te extrañe cariño –le dijo y mi corazón se oprimió tanto que dolió.
- Me conoces bien- concedió él sonriendo – ¿Cómo esta la princesa?- dijo acariciándole el vientre a la mujer, olvidándose de mi, de un momento a otro alzo la mirada y me vio, en mis ojos había lágrimas con las que yo luchaba para que no salieran, la mujer de cabellos negros se volteo y me miro fijamente.
- ¡Serena!- exclamó sorprendida, mientras se llevaba una mano a la boca.
- Himeko- respondí secamente, la reconocí inmediatamente, baje mi vista hacia su vientre hinchado, pensando y golpeándome por tonta e ilusa, Darién se había olvidado de mi, Darién había formado su familia, me levante de la mesa, no podía quedarme, no si yo sufría y quería evitar que los demás lo notasen, llame a los gemelos que estaban adormilados en una mesa y ellos se levantaron un poco atontados, Sel ya estaba dormida -niños nos vamos –les dije –despídanse de su padre-.
Himeko se sorprendió -Serena- me llamo él- no te vayas.
- El viaje fue largo y estamos algo cansados, llamaré a la mansión para avisar de mi llegada cuando ya este instalada –le informé mientras una lucha se llevaba dentro de mí, mi principal objetivo, combatir mis lágrimas, no iba a permitir que él me viera llorar.
- Espera –me sujeto del brazo nuevamente – no puedes irte sola- me objeto evidenciando preocupación.
- Me iré en un taxi –conteste.
- Míralos- yo obedecí instantáneamente, me di cuenta de que mis pequeños estaban luchando por no cerrar los ojos -permite que Himeko y yo los llevemos al hotel- me pidió suplicante.
- No Darién, podemos tomar un taxi, así no los interrumpimos, al parecer tienen tiempo sin verse – trate de darle mi mejor sonrisa, aparentando que todo estaba bien…Pero ¿Cómo se logra eso cuando el corazón se te esta partiendo a pedacitos?- me pregunté a mí misma.
- Vamos, no seas testaruda- pincho el puente de su nariz – no podrás sola con los tres- vi a lo lejos a Himeko y ese dolor en mi pecho se incremento.
- Ya te dije que tomaremos un taxi- debatí molesta -y no me digas lo que tengo que hacer, he vivido sola con estos tres niños y nunca nos ha ocurrido nada-espeté furiosa.
- Mami – Eddy me miro a los ojos y bostezo –estoy cansado podemos irnos ya a casa.
- Por favor –secundo Endimión.
- Serena permíteme llevarlos hasta donde te estas hospedando, hazlo por ellos – me comento Himeko en voz baja.
Suspire, mis hijos estaban cansados, y yo sabía lo que iba a hacer, tenía que alejar mi dolor de mujer y anteponer mi deber de madre –esta bien, estoy hospedada en el hotel royal, acepto que nos lleven –concedí sonriendo forzadamente.
- Nos queda de camino verdad Himeko –dijo él y ella asintió sonriendo –¿Estás cansado hijo? –le pregunto a Edward, mi pequeño me miro a los ojos y luego asintió, Darién lo tomo en brazos mientras Endimión caminaba a mi lado apretando mi mano fuertemente… ¿Quién lo diría? Endimión no quería ir con su padre, cuando en el pasado ellos habían sido tan cercanos, me arrepentí inmediatamente al pensar eso, esa situación también era mi culpa. Suspire furiosa, el regreso a Tokio incluía muchas más complicaciones de las que yo había imaginado.
Caminamos hasta el auto de Himeko, ella me abrió la puerta ya que Darién traía a Eddy dormido en brazos y yo a Sel, subí a Endy al coche y luego me subí yo, mi niño lindo luchaba con todas sus fuerzas para no quedarse dormido, Darién subió a Eddy a mi lado, luego subió sus maletas en el maletero y finalmente se acomodó en el asiento del copiloto.
- Endy- llame a mi monstruito -saca el celular de mi bolso amor y llama a tu tía Luz, dile que necesito ayuda –sentí la mano de mi chiquito buscar en mi bolso hasta que lo encontró, vi a Darién mirarme ceñudo por el retrovisor –dile amor que baje tu tía Yessi también –le indique, lo observe bien y acaricié su mejilla –¿Tienes sueño verdad? -él asintió.
- Sabes que no es necesario –murmuró Darién entre dientes –yo puedo ayudarte-.
- Lo sé, pero no quiero incomodar, además es tarde y ustedes me imagino que tienen cosas que hablar- le respondí tratando de sonar indiferente.
- ¿Nosotros?-habló Himeko- bueno si, pero nada del otro mundo ¿Verdad Dari?- expresó sorprendida y yo eche a volar mi imaginación.
- Vez –bufé, me estaba enojando y no sabia ¿Por qué? Mi fuero interno despertó ante este último pensamiento.
- Si sabes –bufo mi conciencia -¿Cuántos meses tienes?-le pregunte a Himeko, reprochándome por mi curiosidad masoquista.
- Ocho –me respondió tímidamente.
- ¡Que suerte! –le dije entre emocionada e irónica –con los gemelos pude llegar hasta el 7 y con Sel solo hasta el 6- informé concluyente mirando despistadamente hacía el frente, ignorando la cara de sorpresa de Darién.
- Es muy linda –comentó Himeko –la nena- añadió algo cohibida, no se si porque evitaba comentar algo inapropiado o porque yo la veía como si me hubiera echo algo muy malo, lo cual yo pensaba que así era.
- Se parece a su madre…Gracias a Dios-susurré, aunque noté que él había escuchado.
Cuando llegamos al hotel Luz y Yessi me esperaban afuera, pero Darién no las dejo cargar a mis niños, haciendo acopio de sus músculos bien trabajados tomo a los niños y los cargo, salí del coche con Sel en brazos, las chicas iban detrás mío y al llegar a la habitación cada una tomo a uno de mis pequeños y los llevo hasta la cama doble que había pedido para ellos. Todo esto sin hacer preguntas o hacer algún comentario típico de ellas, aunque sabía que mis amigas apenas pudieran me atacarían con preguntas que no quería contestar.
- Hasta mañana Darién que disfrutes tu noche –espeté sarcástica.
- Espera –me detuvo por el brazo, si seguía así me iba a dejar marcas.
- No hagas esperar a TU MUJER – enfatice, él asomo una divertida sonrisa.
- Sabes que Himeko es solo mi amiga, además teníamos tres años sin vernos me explico, en ese momento mi mente hizo clic, era cierto, Mina me había dicho que él se había ido a NY unos meses después que yo, y que no había vuelto, si esto era cierto, el bebé de Himeko no era de Darién -Serena-chasqueo los dedos sacándome de mis brillantes deducciones –mañana vendré, aún tienes muchas cosas que explicarme- advirtió en un tono que no admitía NO, pero yo tenía que hacer tiempo para prepararme.
- Mañana es navidad, estaré con la familia en la mansión- le informé evitando verlo directamente a los ojos, y es que, me era muy difícil hilar ideas teniendo como espejos esos orbes azules que tanto había añorado en todo este tiempo, por más que yo lo negara.
- Yo estaré con las chicas, pero antes de eso, tú y yo hablaremos –le dio un beso a mi pequeña y acaricio su mejilla, entro a la habitación e hizo lo mismo con mis pequeños, a mi ni me miro, no le di importancia ya que estaba cansada y lo único que quería era dormir.
Cerré la puerta y acomode a Selene en la otra cama doble que había en la habitación, apague las luces ya que sabía que pronto vendrían las chicas a hacer un sinfín de preguntas que yo no quería contestar, me di un baño y coloque mi pijama, cambie a mis pequeños y me acosté en la cama, mañana, mañana sería otro día.
POV DARIÉN.
Salí del hotel, Himeko solo reía –acaso tengo monos en la cara –pregunte juguetón.
-Te pregunto si éramos algo – afirmó sonriendo ampliamente.
- ¿Palabras textuales? –ella asintió –ve con tu mujer –conteste.
- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!- empezó a exclamar una y otra vez -aún te ama amiguito jajajajaja- se carcajeó divertida –si hay celos y conociendo a Serena, hay amor- yo la observé y suspire no creyendo lo que ella decía.
- Yo no lo creo- murmuré -en fin, no puedo creer que la haya, que este aquí… ¿Viste a los niños?- ella afirmó sin despegar su vista del volante- están inmensos- comenté con nostalgia, añorando el tiempo que no había pasado con ellos, mismo que pase extrañándolos, día a día, a cada momento.
- Tu hija es preciosa- comentó dejando la risa y adoptando un tono serio.
- ¿Cómo lo sabes?- le cuestione confuso.
- ¿Saber que?- expresó ella a la defensiva.
- Que Selene es mi hija- le dije saboreando la frase: Mi hija.
- Intuición femenina- respondió riendo y encogiéndose de hombros – Conduce tu ¿SÍ?- pidió con un ligero puchero.
- Ok vamos- acepte derrotado, llegamos al departamento, note que estaba tal cual como lo había dejado, Himeko solo lo utilizaba para dormir – ¿A tu novio le gusta que vivas aquí?- le cuestioné dudoso.
- No, pero se aguanta –volvió a reír mientras iba a la cocina -¿Tienes hambre?- me grito.
- No, solo estoy cansado, iré a dormir, mañana será otro día- ella asomó su cabeza y moviéndola afirmativamente me dio su aprobación, fui a mi habitación, me di una ducha y me acosté en la cama, mañana sería otro día.
Me levante con los primeros rayos del sol, tome unos jeans y una camiseta negra que era lo único que estaba sin arrugar… ¿Qué? Soy hombre educado y correcto, pero no sé armar una maleta, tome un taxi hasta el hotel, camine lentamente hasta llegar al elevador, hoy, fresco, descansado y sobre todo despejado, había comprendido tantas cosas y la realidad me había golpeado bastante duro, tanto que no sabía como iría a reaccionar al tener a Serena frente a mí, llegué frente a la puerta de la suite de mi princesa, si, a pesar de todo, ella aún era mi princesa, suspire tratando de mantener a raya las miles de sensaciones que me embargaban, tenía que tener la cabeza fría y el corazón a raya para escucharla y esperar que ella me escuchará a mí.
Y es que no solo me enfrentaría a ella, también a ellos, a mis hijos, a los gemelos y la pequeña Selene que a tan pocas horas de conocerla, me había robado el corazón.
Toque suavemente y espere paciente, estaba a punto de golpear la puerta de nuevo, cuando esta, se abrió mostrando la sonriente cara de una de las chicas que había conocido ayer cuando fui a dejar a mis hijos.
- Buenos Días- saludé cortésmente.
- Buenas- contestó ella sonrojada – soy Luz, pasa –indicó, yo ni tardo ni perezoso entré.
- Sere viene en unos minutos, esta terminando de arreglarse- informó, de reojo pude ver que me veía con disimulo.
- Gracias- conteste cohibido y es que me sentía raro al saberme analizado por una mujer, amiga de Serena que seguro sabía toda mi historia con ella.
- ¿Algo de tomar?- me preguntó sacándome de mis divagues mental.
- No, estoy bien, gracias- ella asintió y se retiro.
- ¡PAPÁ!- exclamaron a coro Endimión y Edward corriendo hacía mi, abrí mis brazos en acto reflejo recibiéndolos con ansia, con anhelo, con amor.
- Los extrañe tanto mis pequeños- murmure besando sus oscuros cabellos.
- Y nosotros- comentó Eddy.
- Pero sabíamos que tu trabajo era importante para la humanidad y eso nos hacía tener ánimos cuando pensábamos en ti- acotó Endy.
Los observe contrariado y me sentí confundido por sus palabras, ahí había algo raro que no tardaría en descubrir, pero antes de preguntar a que se referían un torbellino rubio hizo su aparición.
- ¡Papi! ¡Papito!- gritaba mi pequeña rubia. Mi mini Sere, tenia una coleta echa y la otra sin hacer, algo me dice que estaba peinándose.
- Hola princesita- le dije con dulzura, agachándome a la altura de la niña.
- Holis- contesto ella lanzándoseme al cuello y dándome un sonoro beso.
- ¡EDWARD, ENDYMIÓN, SELENE!- los llamó su madre que acababa de llegar al recibidor de la suite –deben terminar de arreglarse y preparar los obsequios para sus tíos y primos- les recordó con ternura.
- ¡Ahhh!- corearon desanimados -¿Tú vendrás papá?- cuestiono Endy.
La pregunta me pilló desprevenido y es que me resultaba algo sorprendente que ellos ansiaran estar conmigo después de años de no vernos y porque pese a eso, la ultima vez que los vi eran unos bebés aún, sin saber que decir fije mi vista en Serena, que en esos momentos llegaba junto a mi, se veía completa y absolutamente hermosa, vestía un vestido rojo a un hombro, drapeado y hasta la rodilla, el maquillaje era discreto, al igual que los accesorios, los altas sandalias rojas y el cabello rizado completaban la visión de sueño frente a mi. Tras recomponerme de la sorpresa, note como Serena se mordía el labio inferior sin saber que decir u opinar ante la petición de los niños, para mi desgracia me encontraba en la misma situación, observe a mis tres pequeños, seguían con su carita iluminada por la petición y esperando respuesta, solo pude sonreír.
- Papá también debe estar con su familia –apuntó Serena- con sus hermanos y sobrinos- explicó con incomodidad.
- ¿Y nosotros?- habló Eddy.
- Somos sus hijos- secundo Endy cruzándose de brazos.
- Yo quelo a papi- acotó Sel con un gracioso puchero e imitando a su hermano.
La consternación en el rostro de Serena era evidente.
- ¿Qué les parece si después de saludar a sus tíos, voy a pasar el resto de la noche con ustedes?- hablé yo, los gemelos y la pequeña sonrieron con júbilo y asintieron entusiasmados.
- Yo no…- Sere trato de objetar.
- ¡SÍ!- gritaron los niños interrumpiendo a su madre.
Ella suspiro pesadamente –vayan a alistarse, tengo que hablar con su padre- les indico con tono de que no estaba muy feliz con la idea o eso me pareció.
- Conversaciones de adultos- afirmó Endymión con tono "que aburrido".
Su madre asintió.
- Nos vemos en un rato- se despidieron los niños abrazándome, una vez mi pequeñita volvió a besarme.
- Te quelo papi- murmuró a mi oído antes de salir corriendo tras sus hermanos.
Un incómodo silencio reino en la habitación, Serena se sentó en un sillón cercano y con la mirada me invito a imitarla.
- Son hermosos- dije mirando hacia el cuarto donde estaban mis tres hijos.
- Muy hermosos- repitió ella con orgullo.
- ¿Regresaste definitivamente?- cuestione.
- No tengo intención de irme de Tokio, además los niños merecen crecer cerca de su familia- expresó con nostalgia.
- Mina, Sammy, Haruka y Luna- enliste.
- Rey, Seiya, Hotaru Y Gea - completo ella viéndome fijamente.
Sonreí por su declaración –quiero formar parte de su vida- exprese con decisión – ella se sobresaltó –de la vida de mis hijos- corregí en un tonto intento de no evidenciarme.
Ella asintió débilmente.
- Estas en un derecho que no te voy a negar, pese a que renunciaste a tu paternidad hace tres años- me recordó en un reproche que me avergonzó y enfureció al mismo tiempo.
- Lo hice por que no quería ser una sombra en tu matrimonio con Kakeru- me defendí, sintiéndome aún más avergonzado y sobre todo arrepentido de esa decisión.
- Yo lo entendí apenas vi el documento- dijo ella y esbozo una sutil sonrisa.
- ¿Permitirás que les de mi apellido?- cuestione incrédulo, no se porque comencé a sospechar que entre más hablábamos, más evadíamos cierto tema importante: Nosotros.
- Así es- suspiro –no solo eso, puedes visitarlos, telefonearles, estar presente en la vida de ellos cuando tú quieras, aunque- la interrumpí un tanto molesto.
- ¿Hay condiciones?- espete, me parecía ilógico, ella se los había llevado me había engañado y aparte habían condiciones.
- Recomendaciones- aclaró ella – tienen 6 años, estudian, hacen deporte, antes de entrar en su vida de lleno, conócelos, deja que se abran totalmente para ti y verás como será más fácil adaptarte a su ritmo y ellos al tuyo- me recomendó, yo asentí.
- Me he perdido de tantas cosas- me lamente y por el gesto de Serena se que la hice sentir mal.
- Tengo videos y libros repletos de fotos, apenas desempaque te los mostraré-.
- Gracias- contestó con sinceridad –Serena- murmure-.
- Sí- respondió rápidamente evidenciando ansiedad.
- No quiero volver a estar alejado de ellos, no de nuevo, nunca más. Pese a lo que he hecho en el pasado, ó lo que pase con nosotros ahora y en el futuro, los amo y quiero estar con ellos, ser su padre, ganarme ese puesto y compartir con ellos los momentos buenos y malos por venir- se que mi tono de voz tan triste y suplicante la sorprendió, se mordió el labio inferior y tras suspirar audiblemente sonrió con tristeza.
- Créeme cuando te digo que eso no volverá a pasar- expreso con rotundidad-sabes Darién, no te alejaras de ellos, al menos yo no haré nada, para que eso pase – suspiro -cuando decidí volver, lo hice por ellos, solo que me ha tomado por sorpresa todo, nuestro reencuentro, el confesarte lo de Sel, lo siento en verdad, tus hijos te aman, te reconocen y saben quien eres, nunca he negado que tú seas su padre, solo que pensé que iba a ser más despacio todo este proceso, espero me entiendas-.
Sonreí maravillándome de la madurez que Serena había adquirido en los años de desaparición, por así decirlo.
- Cuando te fuiste, decidí hacer lo mismo, buscar mi espacio y me fui a EUA- informe – aunque nunca deje de buscarlos- confesé.
- Uno no encuentra a quien no desea ser encontrado- declaró ella y yo deduje que ella había hecho hasta lo imposible por eludir a los investigadores que había contratado y le seguían la pista, tome nota de ello, luego aclararía ese punto también.
- ¿Cuándo supiste del embarazo de Selene?- decidí cambiar el tema al no sentirme listo para adentrarme en el "nosotros".
- Un poco antes de mi compromiso con Kakeru- contestó.
- ¿Él lo sabía?- ella asintió y sentí mis puños endurecerse.
- ¡Pensabas casarte y no decirme! –espete controlando mi ira, mis hijos no me conocían y no lo harían viéndome enojado.
- Si- me dijo con decisión –no fue mi decisión, fue de Kak, en esos momentos no sabia ni lo que quería…. Bueno quería seguridad emocional algo que tú no me proporcionabas Darién –se levanto del sofá y camino hacia la ventana de la habitación.
- ¡Y POR ESO TENÍAS QUE IRTE! –le recriminé en un grito, no pudiendo controlarme.
- ¿Que parte de necesitaba estar sola no entiendes Darién? ¿Qué parte de solo verte me hacia daño no puedes comprender? –me espeto furiosa pero calmada a la vez.
- ¡Yo te amaba demasiado!- le recordé -te hubiese dado la luna si me la hubieses pedido –grité ya saliendo de mí mismo.
- Lo sé- fue lo único que dijo, camine hacia ella y la gire para quedar de frente.
- Es todo lo que tienes que decir: ¡LO SÉ! Eso no es suficiente, no para mí, me he perdido 4 años Serena, 4 –dije furioso.
Una de las chicas que estaba con Serena se acerco –disculpen, hola soy Yessi –me dio la mano y la tome por cortesía pero estaba furioso -no me quiero meter en su asunto pero están levantando la voz unas octavas más de lo normal y los gemelos ya empezaron a preguntar y ya sabes como se ponen Sere- comentó con cierto reproche a mi princesa.
- Diles que todo ésta bien, que papá esta feliz y por eso grita- me dio una mirada mordaz, la chica asintió no sin antes dedicarle una especial mirada a su amiga, después de eso salió rápidamente de la habitación.
- Estas en tu derecho de reclamar y gritar, pero por favor no con mis hijos presentes- me reprocho duramente, yo me enfurecí aún más, es que yo no contaba para nada en esto, para ella mis sentimientos no valían, esta bien, me estaba excediendo, pero ¿Qué no era claro? Estaba en mi derecho de reclamar, si le hice daño, pero ella me lo había cobrado con creces ¿Tenía que seguir pagando por nuestros errores?
- Ese es el problema, no son TUS HIJOS, son NUESTROS HIJOS y tú no me haz tomado en cuenta para nada en ellos- expresé airadamente.
- Fue un error, esto no debió haber sucedido-me dijo desafiante.
- ¿Qué no debió haber sucedido? Explícate- demandé temeroso por su respuesta.
- Mis hijos no debían ser tus hijos, lo de los gemelos fue un error de un tonto que quiso ser Dios, y Selene, Dios, Selene fue un error también- comento angustiada.
- Llamas a nuestros hijos un error- dije molesto - ¿Eso son ellos para ti? –cuestione harto, eso era el colmo.
- Nunca- respondió rápidamente, mis hijos son lo mejor que me ha pasado, el error es que tú seas el padre –mis ojos se abrieron, ella no podía decir eso, por que eso significaba que nada nos unía aparte de los niños, respire profundamente y me senté en el sillón –Darién yo no quise….
La interrumpí -no quiero intervenir en tu encuentro con tus hermanos, pero me gustaría estar con los niños- alegue con decisión, dejando pasar lo que me había dicho antes y negándome al mismo tiempo a escuchar sus excusas.
- Lo entiendo- concedió ella.
- ¿Puedo ir a darles sus obsequios, un beso y un abrazo y quedar para mañana?- cuestione con cierto temor.
- A ellos les encantará-.
Un nuevo silencio reino en el lugar, interrumpido por los gritos de los niños que al parecer seguían sin estar de acuerdo en lo que llevarían a la casa Tsukino.
- ¿Por qué le dijiste a Hime que Selene nació a los 6 meses de gestación? ¿Tuviste problemas en el embarazo?- le cuestione volviendo a cambiar el tema.
Note como Serena me veía sorprendida, tomo aire y antes de contestar me miro fijamente a los ojos.
- Solo se adelanto el parto- me aclaró, aunque la tristeza que reflejo su rostro me partía el corazón, como me hubiera gustado estar a su lado, aunque nada podía reprocharme a mí mismo, ella tenía la culpa -llovía- continúo –llovía mucho y fui a buscar a los gemelos al colegio, estaba algo apurada, me caí, aunque creo que el estrés y todo lo que tuvo que tolerar mi niña fue un factor determinante, aún así no te preocupes ella es una nena muy sana-.
- Siento como si nunca fuera a recuperar el tiempo perdido- comente con añoranza en un largo suspiro, mi enojo se había disminuido, pero el vacío en mi pecho no.
- Ellos te quieren, siempre te recordaban y preguntaban por ti, sobre todo Selene, apenas empezó a hablar bien y todo el tiempo era ¡Papi! ¡Papi!- dijo y la pude ver respirar más tranquila.
- ¿Eso es cierto?- pregunte consternado, aún no entendía muy bien como esa pequeña me reconoció.
- Si- afirmó.
- Una pregunta ¿Por qué dicen que mi trabajo era de vital importancia para la humanidad? Hay algo que deba saber- ella aparto la vista y yo esperaba ansioso la respuesta.
- Bueno- movió sus manos nerviosamente –les dije que estabas en la plataforma satelital Adonis-.
- ¿En la que?- cuestioné no entendiendo nada de lo que había dicho.
- Una plataforma satelital en el espacio, les dije que eras el médico de los astronautas- se sinceró sonrojándose y agachando la mirada.
- ¿Médico de los astronautas?- pregunte a mí mismo riendo.
- No se me ocurrió otra cosa- se justifico visiblemente avergonzada.
- No te preocupes, puedo entenderte- la ánime.
- De verdad lo siento Darién, no sabía que decirles, se que fui cobarde, porque mi decisión no solo te lastimó a ti, nuestros hijos también sufrieron- se lamentó.
- Esta bien Serena, yo no gano nada con reprocharte -.
- Gracias-.
- Supongo que si ahora estas de vuelta, y además me permites estar cerca significa que ya no temes que dañe a nuestros hijos-.
- Nunca dije eso- se defendió.
- Lo siento, tus acciones me dieron esa impresión- acoté irónico.
- Ellos aún son pequeños Darién, pero muy listos y pese al tiempo perdido, se que pronto te los ganarás completamente-.
- Eso espero-.
- Ahora lo siento, pero tengo que apresurar a tus hijos o nunca llegaré a la mansión. Los llamaré para que te despidas-.
- Por favor- le dije secamente tratando de calmar las miles de sensaciones que me embargaban.
Quería decirle tantas cosas, preguntarle muchas más, pero Serena se mostro esquiva y avergonzada, disponible y accesible en cuanto a los niños, pero nunca pregunto por mi vida, ni se intereso en saber que había hecho en los tres años de no vernos y demás situaciones personales, yo que no había dejado de soñar toda la noche que seriamos una familia finalmente, pensando en que aún le importaba, que esta vez si había una oportunidad para nuestro amor, pero nada de eso había pasado hoy, ni daba indicios de que sucediera mañana.
Tras una última mirada indescifrable por parte de ella, se levantó del sofá y se adentro en la habitación donde sabía que estaban los pequeños, no habían pasado segundos cuando ellos ya estaban en mis brazos otra vez, ella no salió, suspire mientras abrazaba lo único que me quedaba de lo que algún día un nosotros, nuestros hijos.
POV DE SERENA.
Había hablado con Darién solo de los niños, él no pregunto por mi vida personal y yo no quise hacerlo tampoco, nos limitamos a hablar un poco de lo único que al parecer nos unía: Eddy , Endy y Sel, ahora íbamos en un auto alquilado en dirección a la mansión, los gemelos iban mirando por la ventana de la parte de atrás, mientras Luz conducía y Yessi traía a Selene en brazos, yo iba de copiloto, según para orientar a Luz, pero mis pensamientos estaban con él, con Darién y con el miedo por todos estos años lejos de mi familia, reía al imaginar la cara de mis hermanos, Mina y Sammy de seguro se llevarían una gran sorpresa.
- ¿Por qué no le dijiste que volvías por él?- me cuestiono Luz con reproche.
- Porque no- conteste secamente.
- No seas tonta Sere, ya perdiste mucho tiempo y ambas sabemos que por inseguridades se han perdido de tantos momentos que debían compartir- esta vez hablo Yessi, ella como siempre daba en el clavo con sus comentarios en el momento preciso.
- Solo hablamos de los niños- me justifique con tristeza –en ningún momento me dio indicios de- suspire.
- Intentarlo- completó Luz, solo desvié la mirada – ¿Sabes? El miedo es un arma muy peligrosa, sobre todo cuando llena el corazón de dos personas que pese a amarse tanto tienen a cuestas cosas tan negativas como las que han pasado ustedes- comentó sin inmutarse por el dolor que me causaba –sin embargo, puesto que tú fuiste la que pidió tiempo, tú eres la que debería iniciar ese conversación que te sacará de dudas ¿No crees?-.
- Supongo- concedí encogiéndome de hombros.
- Dale tiempo, aún esta asimilando lo de Selene, ahora le toca a él vencer sus miedos- me ánimo Yessi.
- Gracias chicas- les agradecí con sinceridad, ciertamente que vinieran a Tokio conmigo había sido algo muy acertado.
- Cuando quieras- comentó Luz tratando de restar importancia al asunto –por cierto ¿No crees que incomodemos? Quizás tus hermanos querrán esta velada más familiar, que tal si no cuadramos, vamos a parecer dos intrusas en tu casa- acotó algo avergonzada y eso sí que era nuevo para mí por parte de ella.
- Son mis amigas y si ustedes no van ¿Quién me ayudará con los terremotos? Además Sammy y Mina son buenos chicos- las reconforte - da vuelta aquí –le indique a Luz, ella aparco el coche, habíamos llegado a la mansión, un chico musculoso de cabellos negros estaba en al reja de la entrada -buenas tardes- saludé – avise por favor a la señora Luna que Serena desea verla- le dije al chico.
- Buenas tardes señorita- respondió muy formal -la señora Luna no se encuentra en casa- informó.
- ¿Sabe si demorará? –le pregunte al chico.
- Pues- dudó antes de verme de arriba abajo -no tengo permiso para divulgar esa información señora, así que si me disculpa le pido que se retire de la propiedad- me indico de lo más amable.
- Oiga ¿Acaso no sabe quién es? –espeto Luz algo enojada, coloque una mano en su brazo para calmarla, ya que a lo lejos divisé a alguien familiar, me baje del coche y avance decidida.
- Señora por favor, no se busque, ni me busque problemas –expresó el chico un tanto desesperado e intentando detenerme.
- ¡OYE!- gritó una voz que reconocí inmediatamente - ¿QUÉ DEMONIOS HACES?– le cuestiono en un nuevo grito un hombre que venia tras él –señorita Serena ¿Esta usted bien? – me pregunto - eres un tonto- le dijo visiblemente molesto al pobre chico que se encogió de hombros algo apenado.
- Si Goten gracias –le respondí - ¿Puedes decirme dónde esta mi Luna?-.
- La señora Luna se fue junto con sus hermanos a la hacienda esta mañana –bufé- si quieren puedo decirle al idiota de Gohan para que las lleve- se ofreció amablemente.
- Pues esa idea me agrada mucho en verdad, llegamos de viaje y estamos algo cansadas –le hice una seña a Luz y ella se bajo del coche, para tomar asiento en la parte de atrás del auto.
El chico que anteriormente me había atendido estaba rojo de la vergüenza. Goten lo miro y él se subió en el auto, yo me subí inmediatamente después en mi asiento otra vez, no sin antes agradecer a Goten.
Fueron 5 largas horas de camino, durante el viaje el chico me pidió perdón como 100 veces, al llegar a la hacienda ya era de noche, baje del auto y le pedí a las chicas que me esperaran un poco dentro del mismo.
Toque a la puerta y Luna me abrió, la pobre se quedo de una pieza cuando me vio en la entrada de la casa.
- ¡Mi niña! –exclamó emocionada al mismo tiempo que me abrazaba, devolví el abrazo con la misma emoción.
- Mi Luna, mi nana hermosa – expresé igual de emocionada aguantándome las ganas, pero es que era tanta la emoción que evitarlo me era realmente difícil.
- Pasa mi niña- me indico jalándome con algo de fuerza, yo reí por su emotividad, la cual era comprensible, debo agregar, caminamos hasta la sala, noté que ahí había muchas personas, al centro de la habitación divise a una chica rubia con un peculiar listón rojo.
- ¡Mina! –grité y ella se giro para verme, sin pensarlo corrió a mi abrazándome con fuerza, no supe cuando llego, pero de pronto sentí otro par de brazos abrazándome -enano-le dije dulcemente a Sammy.
Mina se separo de mi –Serena Elizabeth Tsukino -¿Dónde están mis sobrinos?- demando emocionada y viendo hacía todas direcciones.
- En Chile - respondí tranquilamente, mire a sus espaldas, Haru y Michi también estaban ahí, al igual que todos mis amigos, incluyendo a Rey que me miro con ojos cristalizados – ¡Rey! – la llame con la voz contenida, mis lágrimas en ese momento ya no podían detenerse, mi pelinegra amiga me abrazo y no pude más, deje que mis lágrimas acompañaran las de ella, uno a uno mis amigos me abrazaron y expresaron lo feliz que se sentían de tenerme ahí, Seiya fue el último en saludar, al verlo llegar me arroje en sus brazos, después de todo él era mi amigo más querido, aunque a veces no lo demostraba lo suficiente.
- ¡Te cortaste el cabello! –exclamé al verlo sin su característica coleta.
- Soy padre- me respondió con seriedad -ya no podía tenerla o al menos eso dijo Kakyuu – me comento divertido mientras me daba otro abrazo, el cual fue muy breve ya que Mina lo aparto abruptamente.
- ¿Cómo que en Chile?- me cuestiono alterada -¡ES NAVIDAD!- gritó –caray Sere ¿Dejaste a los niños solos en navidad?- me regaño, yo sólo reí, mi hermana a veces es tan ingenua.
- Sabes que nunca haría eso, espérenme un segundo chicos – dije mientras iba hacia la puerta y llamaba a las chicas, los gemelos corrieron hacia mí inmediatamente, Yessi traía a Selene en brazos, cargue a mi pequeñita y ella automáticamente escondió su rostro en mi cabello, los gemelos se ciñeron a mi vestido apenados por la cantidad de personas, Mina y Sammy abrieron los ojos al verlos, estaban sorprendidos, Molly fue la primera en correr hacia ellos, los abrazo a los dos y ellos respondieron tímidamente al abrazo.
- Niños ella es Molly, recuerdan que les hable de ella –les informe, ellos asintieron.
- No puedo creerlo Sere ¿Ustedes son mis bebés? –cuestionó Molly, emocionada y conteniendo las lágrimas.
Sammy se acerco a mí, ahí note que mi hermanito ya era todo un hombre y no el escuincle baboso al que le encantaba meterse en mi vida, ahora estaba casado con Hotaru, aunque aun no tenían niños – Sere- murmuró cautelosamente - ¿Ella es?- preguntó dándome a entender que sabía que era mi hija.
Asentí –princesa –la llamé tratando que ella levantara su carita – princesa, ellos son los tíos –Selene me miro a los ojos y coloco sus manitos en mi rostro mientras negaba –princesa- volví a llamarla - tu tío Sammy quiere darte un beso– me miro y sonrió, yo se la pase a Sammy y ella coloco sus blancos bracitos en su cuello, mi hermano la observaba embelesado, seguro que él también había notado su parecido con Atenea.
Salude a los chicos y todos me respondían afectuosamente, como tenía que empezar a revelar secretos y sacudirme de mis propias mentiras, llame a los Chiba a uno de los estudios de la hacienda, eso fue lo peor de la noche, debo aclarar, temía su reacción, por suerte los gemelos estaban jugando en el jardín, aunque Selene que sería el tema de esa conversación no se había querido separar de mí.
- ¡Hola chicos!– los saludé de nuevo un tanto nerviosa –tengo que contarles algo, aunque no se como –comente más para mí misma que para ellos, lo único que se me ocurrió hacer, fue subir un poco la camisa de mi bebé, los ojos de los chicos casi salen de sus orbitas, al ver la marca Chiba en mi pequeña, imagino que pensarían que era hija de Kakeru.
- ¿Qué significa esto Serena?-me cuestiono Rey evidentemente molesta, sus ojos parecían llamas.
- ¿Es lo que creo que es? –dijo Hotaru, algo confusa, yo asentí.
- Esta pequeña, es nuestra sobrina- afirmó Seiya mirándola con dulzura y sonriendo.
- Lo siento chicos, de verdad lo siento, yo- la cortante voz de mi amiga me interrumpió.
- ¿Darién lo sabe? – me preguntó apretando los puños y yo asentí- ¿Separaste a mi hermano de sus hijos Serena?...De nuevo- añadió con dureza.
- Cálmate Rey –le aconsejo Seiya -¿Por qué lo hiciste bombón?- noté como su voz sonaba decepcionada.
- Porque estaba confundida- respondí con sinceridad y es que, así había sido.
- ¿Crees que eso devolverá el tiempo? ¿Por qué Darién no nos dijo?-Rey, se paseaba enojada de un lado a otro de la habitación y yo la verdad no sabía si entenderían mis razones para actuar como lo había hecho.
- Chicos de verdad lo siento, necesitaba aclarar muchas cosas, por eso me fui, pero ya no lo haré más, de verdad perdónenme- les suplique.
-Tranquila –me dijo Hotaru –me encanta tener otra sobrina, es preciosa- añadió esbozando una gran sonrisa y extendiéndole los brazos a mi pequeña, la cual gustosa aceptó la oferta.
- Por mi no hay problema –secundo Seiya, tomando a mi pequeña -bienvenida a la familia Chiba princesita –la apretó en un afectuoso abrazo y le dio un beso.
El silencio se hizo presente, las miradas de Rey iban de mí a Selene, a sus hermanos, quienes solo se encogían de hombros, quizás ellos estaban molestos también pero al haber estado más cerca de mí cuando las cosas con su hermano eran un caos, pues, su posición era más objetiva, menos dura hacía mí y más comprensiva.
- Rey por favor-le dije- no puedes solo alegrarte de que tienes una sobrina-.
- Estoy feliz- me respondió acercándose a Selene y acariciándola con tristeza –si a mí me duele no haberla conocido antes, no se como se sentirá Darién, estuviste mal, espero que lo asumas- me espeto secamente pero sin dejar de mirar a mi niña que se escondió en el pecho de su tío.
- Rey- la llamé suavemente.
- Nos dejan a solas- les pidió a sus hermanos y yo empecé a sudar frió, aquí iba a arder Troya –eres una egoísta sin corazón- me espetó duramente, yo solo agache la mirada dándole la razón –espero que estos años lejos te hayan abierto los ojos, te hayan mostrado que tú también tuviste culpa en lo que paso entre mi hermano y tú- yo levante la vista indignada ¿Qué sabía ella de mi sufrimiento? Perder a un hijo es lo peor que te puede pasar en el mundo, aún más si la culpa la tiene el hombre que amas y que al final resulta ser el padre, toda una ironía del maldito destino, será que nadie entiende, que no es fácil asumir todo eso
- Solo entiéndeme Rey, ponte en mis zapatos por una vez- fue lo único que conteste.
- Y tú ponte en los de él- increpó molesta –cometió un error y se arrepintió, no se puede cambiar lo de Atenea, lo sé y a mí también me duele- observe como las lágrimas asomaban los temperamentales ojos de mi amiga, ella nunca había hablado tan profundamente de ese tema –pero debiste saber que la llegada de esa preciosa niña era una señal, una luz en media de la oscuridad, no solo para ti, él también la necesitaba, él te necesitaba y a ellos- comentó señalando la puerta que nos separaba de los invitados, aunque ella hacía alusión a mis hijos.
- Lo sé, tal vez no hice las cosas como debería, pero era como las necesitaba y como ayude a mi corazón sanar y a mis heridas cicatrizar, en verdad Rey, siento mucho que no lo entiendas- hice ademán de salir, pero ella me detuvo.
- Se que lo sabes, pero también se que necesitabas que alguien te dijera lo que acabo de decir- se acercó cautelosamente a mí y lo que paso después no lo pude prevenir.
- Esto es por la preocupación al no saber de ti y alejarme de mi sobrina- reclamó antes de darme un bofetón que en verdad me dolió- y esto es porque a pesar de eso, te quiero mucho y espero- suspiro – sólo espero que de ahora en adelante no huyas cuando creas que todo va mal –yo me froté la mejilla adolorida y sorprendida, pero no podía quejarme, yo sabía que esa era su forma de decirme que me había perdonado.
- Darién tendrá que explicar muchas cosas en su próxima llamada –murmuró antes de envolverme en un gran abrazo –por un lado quiero matarte aún, pero por el otro-.
- Solo entiende Rey, tenía miedo- ella intensifico aún más el abrazo, nos separamos al escuchar que alguien llamaba a la puerta.
- Creo que es hora de que salgamos ¿No? Tengo que ver donde andan mis extraterrestres –le dije divertida.
- Y yo donde están mis bebes -sonrió y me abrazo de nuevo, después de todo, no había sido tan difícil- me felicite a mí misma antes de volver a sobar mi mejilla, seguro que estaba roja aún.
POV DARIÉN.
Después de salir del hotel donde estaba hospedada Serena, me fui directo al departamento, tenía el tiempo justo para llegar, tomar los juguetes e ir a la mansión, al llegar noté que Hime estaba lago triste.
- ¿Qué sucede? –le pregunte mientras me cambiaba de camisa.
- Es el papá de Akira, quedo en venir hoy, pero parece que se le presento algo de última hora, ineludible- suspiro.
- Bueno, vendrá mañana ¿No? – ella asintió –vamos con los chicos –la invite.
- ¿No es algo familiar?- me cuestiono entre ansiosa y confusa.
- Tú y Akira también son mi familia, cambia esa cara y ponte algo lindo – le dije animándola, ella sonrió.
Unos minutos después íbamos en dirección a la mansión, al llegar Ally, uno de los empleados me informo que la casa estaba sola y que mis hermanos estaban en la hacienda de mi familia, conduje hasta llegar a propiedad, para no encontrar a nadie ya que mis hermanos estaban en la hacienda MOON perteneciente a la familia Tsukino.
Llegamos hasta Moon rodeo, Luna nos abrió la puerta, se sorprendió mucho al verme, más sin embargo con una seña le di a entender que era una sorpresa, caminamos por el recibidor y llegué con Himeko de la mano hasta la sala donde estaba todos, Amy, fue la primera en verme y en abrazarme, luego vinieron Taiki y Yaten, de un momento a otro me sentí atrapado.
- ¡Papá viniste! –dijo Eddy emocionado abrazando fuertemente mis piernas, logré ver a Endimión colándose entre las personas para llegar a mí.
- Te prometí que vendría campeón- contesté revolviendo sus cabellos, en ese momento Endy llego hasta donde estábamos.
- ¡Papi!- exclamó mientras me abrazaba, me agache a su altura y di un beso en las mejillas sonrojadas de mis hijos.
- Darién –escuche una voz a mis espaldas- hermanito- escuche la voz más dulce de una de las tantas que me volvían loco, era mi Hotaru.
- Pequeña –la abrace con todo lo que pude –sigo enojado contigo, te casaste sin mi consentimiento –le reprendí con seriedad, aunque ella sabía que bromeaba en parte.
Ella río -sabes que Sammy y yo queríamos algo sencillo, sin fiestas ni alboroto, lo único que queríamos era vivir juntos y las cosas hay que hacerlas correctamente –intensifico su abrazo mostrándome cuánto me había extrañado.
- Lo sé, por eso te perdono –la abrace.
- ! PAPI¡- grito la vocecita que sería mi perdición, me gire lentamente para ver a Rey al lado de Serena, sus ojos estaban cristalinos por las lágrimas no derramadas, me acerqué lentamente donde estaban ellas, cargué a Selene y miré a mi hermanita, cuando mis padres murieron Rey y yo nos hicimos muy unidos, la abrace, necesitaba un abrazo, automáticamente mi hija la separo de mí mientras enroscaba uno de sus bracitos en mi cuello –¡PAPI MIÓ! –declaró posesivamente colocando una mano entre Rey y yo, ambos reímos y yo bese la coronilla de la cabeza de mi pequeña.
- Tienes mucho que explicar Darién –reprocho mi temperamental hermana, automáticamente dirigí mi vista a Serena, al parecer ella acababa de contarles.
- Todo a su debido tiempo Rey –le dije y sentí un peso muy grande- Seiya aplastas a la niña -lo regañe –él se aparto de mí.
- Perdón – se excusó -tú tienes la culpa, te largas por 4 años y hasta ahora apareces, definitivamente ya sé por que se aman, son tal para cual –comentó mirando a Serena, ella bajo la cabeza y trato de quitarme la niña pero mi hija era testaruda.
- ¡Papi mío!-volvió a decir mi pequeñita, Mina llegó en ese momento y tras darme la bienvenida se llevó a su hermana.
"Se aman". Esa frase reboto en mi conciencia, estaba tan enojado con Sere que ni siquiera habíamos hablado de nosotros ¿Ella aún me amaba? ¿Tanto como yo a ella? Este no era el momento de preguntar, quizás más adelante, cuando hayamos aclarado todo haya tiempo para ella y para mí, es decir, para nosotros. Enfoque la vista en mi pequeñita que me sonreía complacida, mis hijos ya no estaban, probablemente estarían por ahí jugando.
Junto con Rey, camine hasta donde estaban sus hijos, mis sobrinos: Kyo y Mia, los mellizos se parecían mucho a Nick, cabellos castaños y morenos, aunque sus ojos eran tan violeta como los de mi padre, eran un poco más pequeños que Sel, quién no se apartaba de mí, los abrace y mi pequeñita gruño, luego fui a conocer a Akane y Aiko, las hijas de Seiya y Kakyuu, ella alimentaba a la pequeña Aiko de solo cuatro meses de nacida, ella se parecía mucho a mamá, tenía los ojos azules como ella y el cabello tan negro como los Chiba, a diferencia de su hermana que podíamos decir que era el molde de Kakyuu, tome un vaso con mariscos, camarones, que eran mis favoritos, Sel me pidió uno y se lo di, así con ella pegada a mí, salí al jardín, Andrew estaba con Artemis y Nicolás en lo que parecía ser una barbacoa, fui hasta donde estaban mis mejores y más grandes amigos, tras los abrazos de rigor, Amy salió junto con el pequeño Tai, este niño era el vivo retrato de Taiki, solo que tenia el cabello azulado de su madre, Lita venía con los suyos, Lina traía un trajecito amarillo, al verla recordé la primera vez que la vi junto, el día que nació, con ella venían los gemelos, Selene se removió inquieta entre ellos, le di un beso y la baje, se alejo corriendo hasta donde estaba Amy con Lita, yo seguí hablando con los chicos.
POV SERENA.
Habían pasado varias horas en los que había perdido de vista a mis hijos y, a, Darién, Mina me había llevado a conocer a la pequeña Maya y a Kuno, mis sobrinos, Maya era Yaten en versión mujer, en cambio Kuno se parecía mucho a Sammy cuando era un bebito, habíamos estado hablando de cosas banales junto con Rey y Hotaru, cuando mi pequeña se acercó a mí, su carita estaba hinchada y muy roja.
- Mami me lele –me dijo rascándose intensamente su bracito derecho, la examiné detenidamente –mami lele- repitió.
"Alergia", esa palabra llego a mi -Sel ¿Haz comido pescado princesa?- le pregunté mientras le quitaba su vestidito rosa dejándola en pañales, toque su frente, comprobé que ardía en fiebre, su espalda tenía ronchas y mi pequeña respiraba con dificultad.
- Eso es alergia –afirmó Luz –sabes que no puedes darle mariscos –completó preocupada.
- Mami pica –se quejaba mi niña.
- ¿Ustedes le dieron mariscos? –cuestioné tontamente, ellas sabían de su alergia, era obvio que no lo habían hecho, obviamente las chicas negaron.
- ¡OH OH!– se alarmó Yessi.
- Oh oh – repetí.
- Darién tenia a la niña, yo lo vi con un vaso de camarones, no sé, quizás- dudó mirándome fijamente.
Ira, rabia, enojo, todo eso sentí en ese momento, mi pequeña cada vez se veía más roja, más hinchada –debo llevarla al doctor- dije rápidamente -Mina ¿Te harías cargo de los gemelos? – cuestione apurada, mi hermana asintió.
- Himeko ésta afuera, ella puede ayudarnos –comentó Hotaru, Rey salió apurada de la habitación, minutos después entro Himeko, la revisó y recomendó llevarla al hospital, eso íbamos a hacer cuando Darién entró abruptamente.
- ¿Qué sucede? –preguntó a todas posando su vista en la niña.
- Nada – le respondí secamente, mientras mordía mi lengua, él y sólo él, era el culpable, pensaba furiosa.
- Papito –lo llamó mi niña moviendo sus brazos a él, que inmediatamente la cargo, nos fuimos en su coche al hospital más cercano, que estaba en el pueblo, Himeko iba con nosotros, en el trayecto Selene vomitó varias veces mientras yo la veía cada vez más hinchada, el médico de turno le coloco un antibiótico en el suero apenas llegamos, en el lugar ya estaban al tanto de la emergencia.
- ¡Mami!- chilló desesperada, al parecer la picazón era fuerte.
- Ya amor, ya pasará –murmuraba dulcemente acariciando sus cabellos, mientras acomodaba su mascarilla de oxígeno, sus ojitos se estaban cerrando y yo tarareé una canción para que se durmiera más rápido, cuando note que estaba adormitada salí de la habitación.
- ¿Cómo está? – me pregunto preocupado, la ira salió de mí, que no supe en que momento mi mano se estrello en su rostro.
- Todo es tu culpa- grité – ¿Por qué tenías que aparecer Darién? ¿Por qué demonios tenías que darle mariscos? Pudo haber muerto y todo por tú culpa, ella es alérgica Darién- le espete furiosa, note como cerraba los ojos, apenado.
- Yo no sabía- se justificó y yo me enfurecí aún más y lo acorralé contra la pared.
- ¿Cómo no vas a saber?- le reproche irónica, eres médico, no se le da camarón a un niño tan pequeño o es que los años que no ejerciste también borraron tus conocimientos- expresé sarcástica tratando de sacar todo el enojo que sentía.
- No es mi culpa, no saber, que mi hija, es alérgica a los mariscos- dijo calmadamente -si estas buscando un culpable, la única eres tú por apartarla de mí- me recordó duramente y un cubetazo de agua helada cayó sobre mí, él tenía toda la razón, mis acciones me estaban cobrando la factura en lo que tanto me empeñaba en proteger.
Evadí su mirada la cual me taladraba el rostro esperando alguna respuesta – sobre eso, ya te expliqué como se dieron las cosas - nunca debí volver- susurré para mí, y esta frase se repetía una y otra vez en mi cabeza, el juicio sobre mis actos iba a ser más difícil de sobrellevar de lo que me había imaginado.
- ¿Y seguir ocultándome las cosas? ¿La existencia de Selene? - cuestiono dolido por lo que había dicho ¿Por eso no debiste volver?- espetó elevando aun más la voz - no soy yo el culpable por no saber nada de mis hijos- se defendió airadamente -¿Cómo te atreves a echarme la culpa cuando tu me mentiste por 4 años? – me grito enojado- te recuerdo que apenas ayer me enteré que tenia una hija- me recordó bajando la voz.
- Soy su madre, creí que era lo mejor- me justifiqué, la verdad es que reconocí dentro de mí que me había excedido, pero la preocupación me ganó por eso había actuado así.
- ¡Creíste! ¿Creíste? Maldición Serena, tú siempre crees que lo que haces es lo mejor ¿Alguna vez piensas? ¿Lo mejor para quién? ¿Para ellos o para ti?- cuestiono con dureza, enfurecido -te fuiste sin importarte mis sentimientos yo apenas recuperaba a mis hijos cuando tú te los llevaste –dijo apuntándome con un dedo.
- ¡CALMENSE LOS DOS! –Nos gritó Himeko – ¡ESTO ES UN HOSPITAL Y LOS DOS TIENEN LA CULPA DE QUE LA NIÑA ESTE ASÍ!.. AHORA, ¿SE VAN A COMPORTAR AUNQUE SEA POR ESE PEQUEÑO ANGEL O VAN A SEGUIR COMO PERROS Y GATOS?- Frunció el ceño y se apretó el vientre –Ahí no Darién, creo que tu ahijada quiere nacer hoy- dijo algo asustada y cerrando los ojos, seguro que se le había presentado una contracción.
- ¿Hoy? –le cuestionó él mirándola fijamente.
- Si, HOY- recalco la pelinegra -Akira espera un poco más, papi viene en camino- murmuraba acariciando su enorme vientre.
- ¿Cómo que viene? ¿Dónde?- expresó Darién incrédulo.
- Acaba de llamarme, esta a menos de una hora- informó ¿Crees poder esperar a que llegue papá? –le dijo a su vientre.
- Tengo que revisarte –anunció Darién mientras la acomodaba en una camilla que había en el pasillo, un médico paso y junto con el la llevaron a una habitación, entre a ver a mi pequeña, aún estaba dormida, en ese momento una enfermera entro a cambiarle el suero. Ya para ese momento mi enojo había pasado, ahora eran montones de remordimientos los que atormentaban mi ser.
- No despertara por ahora señora, le aplicamos un calmante algo fuerte para que no se rascara más –me informó la chica, yo sonreí, agradeciéndole con un débil gracias.
- ¿Sabe usted algo de la doctora Kawan? –le pregunté.
- El doctor Chiba y el doctor Toshio están en sala de labores, estaba completamente dilatada –salí junto con la enfermera para que mi pequeña descansara, envidiaba a Himeko en cierta forma, Darién estaría con ella en el nacimiento de su hija, yo hubiera deseado que él estuviera conmigo cuando nació Selene estaba tan asustada pero él tenía razón, si el no estuvo cuando Sel, era por mi culpa, suspire, Luz tenía razón, yo era una malvada.
Llegué a la sala de espera, afuera estaba lloviendo a cantaros y yo no me había dado cuenta, tomé una de las revistas que estaban en un stan cercano, mi teléfono sonó unos minutos después, eran las chicas, les dije que Selene estaba mejor y que le estaban aplicando antibióticos vía intravenosa para que surtieran efecto más rápido, ya era de noche, ¡Feliz navidad Sere! Me dije a mí misma con algo de nostalgia, pasaron varias horas en las que había ojeado varias revistas e ido de vez en cuando a ver a mi pequeña.
- ¡Serena! –escuche a mi espalda, esa voz, me dije confusa, me gire lentamente para ver a mi amigo empapado de pies a cabeza.
- ¡Kak! –grite mientras me levantaba a abrazarlo –¿Qué haces aquí? –su sonrisa se expandió por su rostro -Akira- entonces recordé.
"Si HOY, Akira espera un poco más, papi vienen en camino".
- Tú e Himeko –afirmé, él asintió -sala de labores, ve- mi amigo corrió por un pasillo luego no lo vi más, una enfermera me aviso que Selene había despertado, cuando entre, Darién estaba con ella.
- Mami- me dijo en un hilo de voz apenas me vio, abriendo sus manitas a mí.
- ¿Te sientes mejor? – pregunte con voz apagada, ella asintió – ¿Himeko?- cuestione viendo a Darién.
- Kakeru llego en el momento que entregábamos a la nena, están bien las dos y yo cumplí como padrino- me informó algo tenso.
- Mami- me llamo mi pequeñita -santa no me dalaa juguetes, él no sabe que toy aquí- expreso consternada.
- Santa tiene un radar par encontrar pequeños amor-dijo Darién.
- ¿Té clees mami? –mi cabeza volvió a hacer clic.
- ¿Por qué no jugamos a preguntas y respuestas? Así santa sabrá donde estas- mi niña sonrió.
- ¿Nombre completo?-.
- Selene Malie Tsukino-.
- ¿Edad?-.
- Tes año-.
- ¿Fecha de cumpleaños?-.
- Veintitiete de tulio-.
- ¿Programa favorito?-.
- Dola la ploladola-.
- ¿Color favorito?-.
- Atul-.
- Creo que eso es suficiente por hoy –Darién me dio un gracias mudo, el médico de turno entro y luego de revisar la temperatura de Sel aprobó la salida, siempre y cuando prometiéramos traerla si algo sucedía.
La mañana de navidad fue muy emotiva, niños por todos lados corriendo, abriendo obsequios, Darién había comprado una consola de juegos así que él y los gemelos jugaron por largo tiempo, recordé que la mía se había quedado en el centro comercial ya que no habíamos podido pagarla por salir a buscar a Selene.
Así los días fueron pasando, convirtiéndose en semanas y meses, tres para ser exactos , Darién era muy cariñoso con los pequeños, se portaba como un buen padre, Selene lo adoraba y los gemelos no paraban de hacerle preguntas sobre el espacio, que si la tierra se veía linda desde allá arriba y esas cosas, cada vez que lo hacían frente a mí me daba vergüenza, Darién solo reía y contestaba afirmativamente a todo lo que ellos preguntaran, no habíamos hablado de nosotros y ¿Para qué? Todo estaba claro, nuestros corazones habían sanado y con eso nuestro amor se había evaporado, ahora solo éramos dos buenos amigos, tratando de hacer felices a tres ángeles, las chicas estaban felices, Luz le había echado el ojo a Gohan ya que vivíamos en la mansión, trate de negarme a reinstalarme ahí pero Luna no me dejo opciones, Yessi estaba de lleno en Style, obviamente trabajábamos sin descuidar Loock, Karlita y Naty nos mantenían informadas de todo lo que ocurría en Chile, hoy era la fiesta de aniversario de ACA, me había llegado al invitación y aunque decline desde el principio, Yesika y Luz que son tan obstinadas como Eddy y Endy, usaron sus artes en mi contra para convencerme de asistir.
- ¿Por qué despreciar la invitación?-dijo Yessi.
- Quizás es tu oportunidad de mostrar todo tu potencial- acotó Luz, yo solo reí.
- Vamos chicas, la verdad no quiero ir, además iría sola, de verdad no quiero-refunfuñe mientras me sentaba en mi cama ya que acababa de llegar de la empresa.
- Anda Tsukino, mueve tu trasero al baño, hoy irás a una fiesta –dijo Luz empujándome, sin darme tiempo de nada.
- Nosotros nos quedaremos con los niños –comento Yessi- apresúrate, tienes mucho que hacer- advirtió - yo escojo el vestido – informó emocionada, las mire a los ojos, al final de la noche estaría en la fiesta, no me negué más y camine al baño, coloque sales en la tina y burbujas, luego me sumergí por un rato, afortunadamente era la hora de la tarea y los gemelos estaban ocupados con eso y Sel, mi pequeña debe estar durmiendo su siesta.
Salí de mi letargo al escuchar la puerta abrirse -¿Piensas quedarte toda la noche ahí? –cuestiono Luz divertida – sal, Yessi te consiguió el vestido perfecto- yo rodé los ojos, ellas estaban más emocionadas que yo por el evento.
- Si te vas, puedo pensar en salir-le dije sarcástica, cuándo cerro la puerta, me enfunde en una toalla y salí, Yessi y Luz estaban en la habitación, riendo divertidas, Selene estaba con ellas.
- Esto es una confabulación – expresé fingiendo enojo – tome la invitación y me sorprendí, era para 3 personas -esta bien iré a la fiesta con una condición, ustedes me acompañaran- ambas sonrieron, seguro que esperaban eso.
- Ok – opino Luz haciéndose la indiferente.
- Me parece bien –secundo Yessi como si no le importara, yo sabía que ambas morían por ir.
- Vayan a ponerse guapas- les dije divertida -yo me quedo con Sel –sonreí al ver a mi pequeñita.
- Ok, vamos Luz, Sere, este es el vestido que te pondrás, te queda de maravilla y yo sabía que algún día lo necesitaríamos –comentó Yessi con voz soñadora mientras me entregaba la bolsa donde estaba mi vestido.
Coloque la bolsa en la cama y busque ropa interior, debía escoger el color que fuera acorde con el vestido, así que lo saque de la bolsa, era hermoso y muy insinuante. Negro strapple, drapeado al frente con incrustaciones de brillantes, sin espalda, tenía un escote en v, con cierre lateral invisible, además tenía una abertura a media pierna que llegaba hasta mi muslo, me coloque la ropa interior y me enfunde en el majestuoso y elegante vestido, Sel solo me miraba con los ojos muy abiertos, me senté en el tocador y me maquille levemente, solté mi cabello, ahora caía en rizos, lo llevaba así desde el nacimiento de Selene, me coloque unos zapatos de tacón de aguja negros y accesorios en color plata, me mire al espejo y me sentí hermosa, los gemelos aparecieron en la habitación en ese momento.
- Mami te ves,,,,-Eddy se quedo sin habla.
- Muy hermosa- completó Endy -¿Para dónde vas con ese vestido señorita? –comentó Endy fingiendo enojo, mi hijo era muy sobre protector y celoso.
- Va a la fiesta de papi –les informo Sel dando un brinquito.
- ¿Podemos ir? –preguntó Eddy.
- No, es fiesta de adultos, mejor vamos a jugar Wii – habló su hermano y tras sonreír y darme un beso salieron de la habitación.
Baje las escaleras y mis dos mejores amigas estaban listas y esperandome, Yessi se veía linda, su vestido era color uva, strapple, escote en v, drapeado al frente y el largo era asimétrico, traía accesorios plateados y unos tacones del mismo color, de aguja altísimos, su cabello perfectamente lacio tal como a ella le gusta y un discreto maquillaje, completaban su arreglo, Luz estaba muy hermosa también, su vestido era celeste, hasta la rodilla, corte tipo imperio, los accesorios eran discretos y los zapatos eran del mismo color del vestido, su cabello estaba recogido en un elegante chongo, a lo lejos pude ver como Gohan la observaba, era tan palpable que esos dos se gustaban, mis amigas sonrieron complacidas y Goten fue el encargado de llevarnos hasta las instalaciones de ACA.
Al llegar las piernas me temblaban, Yessi me tomo de la mano y me susurró un te quiero en el oído, acompañado de una de sus sinceras y hermosas sonrisas, salimos de la limusina y a lo lejos divisé a Darién, se veía guapísimo, traía un tarje Gris de Armani, sus lentes plateados brillaban con las luces, estaba hablando con un par de personas, Rey, Seiya y Hotaru estaban ahí también, al igual que Mina, Haruka , Michiru y nuestros amigos, me dirigí a donde estaba Haru y la abrace muy fuerte, no la había visto en cuatro años y en navidad con todo lo de Selene la había pasado por alto, Kakeru llego hasta donde estaba yo, mi amigo estaba radiante, la paternidad le estaba sentando bastante bien, pensé alegrándome de corazón, por él.
Unos días después de navidad él fue a la mansión y me conto como había entrado Himeko a su vida unos meses después de nuestra fallida boda, bailamos un par de piezas y luego él fue junto con Hime, llegué junto con las chicas que estaban cerca a un mesa con bebidas, un chico de cabellos rojos invito a bailar a Luz y ella acepto, mi mirada recorrió el lugar buscando a una sola persona, lo ubique junto a la entrada principal, ahí estaba él riendo, nuestras miradas se cruzaron, pero yo baje la cabeza y trate de buscar un tema para hablar con Yess, Darién levanto su copa y dijo un "por nuestros hijos" mudo, suspire, nuestros hijos era lo único que nos unía, busque a Mina y Sammy pero no logré encontrarlos, volví a fijar mi mirada en Darién, en su sonrisa sexy, en su cuerpo bien trabajado, en sus cabellos negros…
-Tierra llamando a Serena –dijo Yess mientras me chasqueaba los dedos.
- Amm- fue todo lo que pude decirle.
- En vez de espiarlo sea solo o cuando ésta con sus hijos, deberías lanzarte a sus brazos- comentó lanzándome una elocuente mirada -después de todo, tú pediste tiempo, tú lo dejaste, tú te fuiste- me recordó –tú debes ir por él con todo- me ánimo.
- No se de que hablas – murmuré dándole un sorbo a mi bebida.
- ¡Claro que si sabes!- chilló indignada - solo te falta dibujar un corazón y meter sus nombres en el, tú lo alejaste, así que ahora te toca a ti pedirle una oportunidad para amarlo, para estar juntos para tener aquello que siempre haz anhelado: una familia, una familia con él- completó frunciendo el ceño y dando un pisotón al suelo.
- Él ya no quiere una familia, al menos no conmigo –comente rodando los ojos.
- Ja, esa ni tú te la crees – se burló y yo la mire mal -no me veas como tonta ni te excuses en que él ya no te ama, porque tendríamos que ser tontos todos los que notamos como te mira, como si fueras una diosa y algo único e irrepetible- argumentó entre seria y bromista.
- ¿Tú crees? – le pregunte ahora sí, realmente interesada ¿Sería cierto? ¿Aún tendríamos algo que decirnos? Pensé.
- Pregúntale a él… ¡Hola Darién!- dijo y yo rogué por que él no hubiera escuchado nuestra conversación –Sere ahora vengo voy al tocador –la muy mala amiga me las pagaría –te dejo en buena compañía, Darién cuídala mucho esta muy hermosa y cualquier de estos señores puede hacerle daño –el río y yo quería que me tragara la tierra y si Yessi iba en el paquete, pues que mejor.
- Bailamos- murmuró con esa sonrisa que hacía que me derritiera con solo verla, observé a Yess caminar hacia el artista que iba a subir al escenario –que no se lo que estoy pensando –me dije mentalmente y suspire al escuchar que la melodía era una muy diferente, era suave y tranquila, Darién me llevo a la pista de baile, coloco sus manos en mi cintura y yo lleve mis brazos a su cuello.
- Te ves muy hermosa- susurró en mí oído, yo me estremecí nerviosa.
- Tú también te ves bien- lo halague – felicidades, 6 años de trabajo, de cumplir sueños y metas tienen su recompensa- comente haciendo referencia a la fundación y tratando de hilar alguna conversación coherente.
- Ajam…¿ Y los niños? –siempre hacía lo mismo, si la conversación se tornaba personal, él la desviaba sutilmente –con Molly y Kelvin- respondí rápidamente algo desilusionada, bailamos suavemente dejándonos llevar por el ritmo de la música, a lo lejos vi a Luz bailando con el mismo chico de cabellos rojos y Yessi estaba bailando con Malachite, recosté mi cabeza en el pecho de Darién, guiándome por la música y los latidos de su corazón, me dedique a disfrutar de la cercanía con él, el artista termino de cantar y dio la bienvenida a un artista que venia desde Colombia.
- Es para mi un placer estar esta noche en esta fiesta, esta canción quiero dedicársela aun hombre y una mujer cuyo destino ha sido muy travieso, ellos han tenido que superar muchas pruebas para amarse- me tense mientras Darién miraba al artista en la tarima -sus amigos y familiares sueñan con verlos juntos algún día, juntos y felices, ambos han cicatrizado sus heridas y han preferido que su amor este guardado en lo mas profundo de su corazón, pero cuando dos corazones se aman como ese par de corazones, solo es cuestión de decir: Te Perdone- murmuró y yo solo quería huir de ahí.
La música empezó a sonar, miré a Yessi y ella me guiñó un ojo, lo sabía, todo era obra de ella, trate de separarme de Darién pero él me tenia fuertemente agarrada obligándome a permanecer ahí junto a él bailando, no me resistí y me deje llevar nuevamente por la música.
Te quiero decir,
que aun tenemos tiempo para dialogar,
que ya paso el dolor y puedes regresar,
que todos tus errores he tirado al mar.
Te quiero pedir,
las cosas buenas que me puedas enseñar,
que de las cosas malas ya no se hablen más,
que Dios no hizo mi corazón para el rencor.
Te quiero decir,
que mi amor es más grande,
que el cielo del cielo.
Sin duda esa canción nos describía perfectamente nosotros, necesitábamos hablar sin máscaras, sin niños, sólo él y yo, lo amaba, Dios es testigo de que lo amaba, de que lo amo tanto como cuando me entregue a él por primera vez, era mentira, ya yo lo había visto antes en el parque mientras él leía, pero esa noche solo quise hacerme la tonta.
Te quiero enseñar,
que tu error no es más grande que lo que te quiero,
que si tengo más de un millón de recuerdos felices contigo,
por que tengo hoy que aguantarme,
las ganas de que estés conmigo.
CORO
Qué te perdone, ya te perdone,
por que te amo tanto, tan grande es mi amor,
que te abrazaré y te preguntaré,
si me quieres tanto como lo hago yo.
Qué te perdone, ya te perdoné,
porque te amo tanto, tan grande es mi amor
que te abrazaré y te preguntaré
si me has extrañado, como lo hago yo.
Ahí mi amor.
Me aferre al saco de Darién, sin levantar la mirada, su mano en la cintura hacía cada vez más presión, como si quisiera trasmitirme lo que decía esa canción.
Me puse a pensar,
que no sirve de nada hablar de una traición,
no es el mejor remedio para el corazón,
uno se gana el cielo con perdón y no por rencor,
¿por qué recordar momentos tristes que me llenan de dolor?
mejor me acuerdo de tu risa, de tu voz
y de las cosas bellas que me dio tu amor,
que en vez de cerrarte la puerta y decirte
que debes marcharte, mejor es pensar que regresas conmigo
es por que me amaste
por que dedicarte
un millón de canciones como despedida
yo se que hago más si te canto estos versos como bienvenida.
No pude más, me solté de sus brazos y corrí, las lágrimas amenazaban con salir, Darién no me amaba como yo a él, lo había demostrado con creces, en cada una de sus visitas a los niños, cada vez que hacía como si yo no estuviera ahí, corrí hasta llegar al jardín, deje que el dolor y la frustración salieran de mí, Yessi y Luz llegaron a mi lado en cuestión de minutos.
- ¿Estás bien? -pregunto Luz preocupada – yo solo me sorbí la nariz, evitando contestar.
- Sere yo…- la voz de Yessi, se notaba arrepentida, triste.
- Déjenme sola chicas, por favor- pedí, supongo que ellas entendieron que era lo mejor, porque no debatieron ni se empeñaron en hacerme compañía, sentí sus pasos alejarse, y en ese momento explotaron mis emociones, mismas que había tenido que controlar frente a ellas, había algo que tenía que gritar, tenía que decirlo aunque fuera al viento –¡TE AMO DARIÉN CHIBA!- grité - ¡TE AMO! – repetí nuevamente –te amo como nunca antes había amado a nadie- dije bajando la voz y apretando los puños.
- Repítelo por favor- era su voz- dime que no es un sueño lo que acabo de escuchar –murmuró bajito, su voz sonaba ronca, como si llorará, pero no estaba segura, me encontraba de espaldas a él –por favor no te calles, no ahora -no dije nada, me sentía muy abrumada – Serena por favor, habla, dime si me amas tanto como yo te amo a ti, dime que lo nuestro no se ha apagado, dime que quieres intentarlo una vez más, dime algo, por favor princesa no te calles- me suplico con dolor, todas mis emociones se arremolinaron en mi cabeza - ¡DEMONIOS, DI ALGO SERENA!- Explotó - ¡TENGO AÑOS SIENTIENDO ESTO QUE ME QUEMA, QUE ME ALEGRA EL CORAZÓN Y QUE A LA VEZ ME HACE SENTIR TAN MAL, TE NECESITO CONMIGO, A MI LADO, COMO MI MUJER, MI COMPAÑERA, MI AMANTE! – Demandó -¡DIME QUE NO ESCUCHE MAL, DIME QUE ME AMAS!- Concluyó derrotado y supongo que ahí reaccione enfrentándome a mí misma, por primera vez.
Me gire para verlo con su rostro anegado de lagrimas – ¡TE AMO! ¡NUNCA HE DEJADO DE AMARTE, NUNCA!- Le confirmé y sus ojos se abrieron de alegría y sus lágrimas se hicieron más continuas - ¡SIEMPRE HAZ ESTADO AQUÍ!- Grité y señale mi corazón –¡AÚN CUANDO INTENTE ODIARTE NO PUDE, ESTO ES MÁS FUERTE QUE YO! ¿CREES QUÉ FUÉ FÁCIL IRME?- Él me miró intensamente - ¡NO LO FUE Y MENOS CUANDO EN MIS HIJOS TE VEÍA A TI! ¡SABIENDO QUE DENTRO DE MI SE FORMABA ALGO QUE NOS PERTENECIA!- Exclamé – Pero tenía que hacerlo por ti, por mí, por nuestros hijos- esto último lo dije bajando la voz y cerrando los ojos, me había quitado un gran peso encima, finalmente había sido sincera conmigo y con él, surco nuestra distancia en dos zancadas y estrello sus labios fuertemente con los míos mientras sus manos recorrían mi espada y yo me apretaba fuertemente a él.
- Ya no hables del pasado- dijo a mi oído en un murmuro -vivamos un presente- comentó con voz ronca separando nuestros labios – de ahora en adelante no más mentiras, no mas daño, solo amor –volvió a besarme –si estoy soñando no me despiertes, si estoy despierto no dejes que me duerma, he soñado tanto con este día, pero pensé que tú… Que ya no- le coloqué un dedo en los labios.
- ¡TE AMO!- le repetí - NO es un sueño, es una bella realidad – uní nuestros labios en un beso más suave y tierno hasta que mis pulmones clamaron por aire –Darién -coloque mis manos en sus mejillas – vámonos de aquí, quiero estar contigo sin pensar en el mañana- él sonrió me tomo de la mano y caminamos en silencio hasta donde estaba su Ferrari rojo, ahora comenzaríamos una nueva vida sin los fantasmas del pasado, una vida agradeciendo al destino por sus travesuras, por que buenas o malas nos habían dado tres grandes motivos para vivir, para valorar y sobre todo para amar.
"Por qué el destino es caprichoso, malévolo, confuso, inclusive puede ser comprado, pero a nosotros, a nosotros nos habían tocado sus travesuras, las travesuras del destino que habían marcado nuestra vida con dolor, pero también con alegría y no importa que nos tenga deparado el futuro, lo encararemos fuertes, con la bandera de nuestro inquebrantable amor por delante, seguros de que no importa que pase en el mundo, él y yo estaremos juntos por siempre, aún después de la muerte, porque corazones como los nuestros están predestinados a la eternidad".
FIN.
Mayra llora buaaaaaaaaaaaaa se acabo espero que haya valido al pena la tardanza y que hayan disfrutado leyendo este capí tanto como yo lo disfrute mientras lo escribía un saludo muy especial a todos los que em dejaron Rev, me agregaron a favorito y a sus alertas esto no acaba aqui trabajo ya en el epilogo para tenerlo listo cuanto antes agradecer a mis Betas Diana, Luz y Yessi, a Diana por ayudarme con fragmentos de cada capi a yessi por su paciencia para editar estas 44 hojas y estos 21 capitulos y a luz por aguantarme en el mesenger cuando le preguntaba cosas las quiero mucho niñas de verdad gracias por todo
También agradecer a mis hermanitas y amiguitas de FF y a ti que estas leyendo ahora por dedicarle tiempo a esta ilucion que se volvió realidad en solo 8 meses nos vemos (pronto) con el epilogo
Besos
Mayra
