Free talk

Este capítulo es muy diferente a los malviajes que he escrito anteriormente, espero los disfruten.

Antes de continuar algunos puntos que me gustaría aclarar:

a) La ciudad de Hiroshima fue escenario del primer bombardeo atómico de la historia, el 6 de agosto de 1945, en el final de la Segunda Guerra Mundial, por el bombardero estadounidense Enola Gay, ordenado por el ex presidente Harry Truman.

b) El Memorial de la Paz de Hiroshima, llamado también Cúpula Genbaku. El edificio fue originalmente proyectado por el arquitecto checo Jan Letzel para la Exposición Comercial de la Prefectura de Hiroshima (HMI). Fue terminado en abril de 1915 e inaugurado oficialmente en agosto de ese año.

(Estados UnidosxJapón, Ameripan)

"No olvide"

Hiroshima está al oeste de Japón, es una bella región donde la mitad del año llueve intensamente, quien se encuentre con ánimo poético dirá que aquella lluvia son las lágrimas de aquellos caídos tras la bomba.

Para Alfred es sólo lluvia.

A Alfred le gustan las cosas de Japón, para él son como juguetes fantásticos ruidoso con luces brillantes; por ello, cada vez que tiene oportunidad le visita, esperando que Japón diligentemente le obsequie algunas cosas que pueda presumir a su regreso.

Pero cuando llega Agosto y la lluvia cae incansable, Alfred no desea visitar a Japón, porque sólo durante aquella época la lluvia cobra sentido para él.

Se vuelve la lluvia negra, aquella que hace más de 70 años arrastró la radiación consigo. La lluvia se había vuelto muerte y Alfred, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo el causante de todo.

Alfred ha descubierto que aprecia a Japón más allá de sus creaciones, le aprecia hasta tal grado de intentar comprender el melancólico y silencioso estado en el que parece estar siempre sumergido Japón y del cual ni sus mejores bromas logran sacarlo.

Pero sabe, al mismo tiempo, que mientras Agosto y su lluvia lleguen a Hiroshima y la cúpula Genbaku sea el dedo acusador que evita que sus crímines sean olvidados, el jamás podrá dejar de sentir lo que teme llamar culpa.

Ni siquiera evocar a su lucha por la libertad es capaz de hacerle olvidar.

Y mientras la lluvia arrecia hasta volverse granizo, Alfred espera a Japón; él está ahí en señal de un hipócrita apoyo pero sin arrepentimiento, encerrando muy dentro de si la culpa, pues un verdadero héroe es nunca se equivoca.

Japón aparece y estoicamente rinde el tributo al pasado, sus silencios pueden decir más que cualquier discurso adornado de falsa pena. Sólo quien vive semejante dolor sabe lo que significa.

Kiku lo sabe muy bien...

Los intentos por llamar la atención de Japón por parte de Alfred son pobres y especialmente ese día se vuelven patéticos, como si cada risotada suya le hiciera olvidar una a una a las víctimas. Japón durante todos esos años ha sido incapaz de recriminarle y no ha tenido para Alfred más que palabras amables, aunque frías.

Sin embargo, el pasado no se olvida y para Japón ha quedado plasmado en cada cicatriz de su cuerpo.

-¡Hey Kiku, esto es muy aburrido, escuché de una genial película que podemos ir a ver. Tú y yo, el hero, como en una cita!

-No olvide, Alfred san, que este día existe por usted. Yo no lo olvido.