Capitulo 21: Enfrentando el pasado
«- ¡Puedes matarme si quieres, pero tienes que ayudarlo Sasuke-kun!, eres el único que puede hacerlo, ¡DATE CUENTA POR DIOS…! Naruto no peleará seriamente contigo, está perdiendo apropósito, ¿que no lo ves?, él quiere morir, no puede seguir viviendo sin ella, lo que más desea Naruto en estos momentos es reunirse con Hinata y yo… yo no soportaría perderlo, no podría… por favor...»
Abrió los ojos de golpe, sin darse cuenta se quedó dormido, frente a él solo quedaban las brazas casi extintas de la fogata de la noche anterior, miró los alrededores corroborando que todo estuviera en calma, ninguno de sus compañeros se había despertado aún, se ofreció premeditadamente a hacer la ultima guardia para no levantar sospechas, dentro de no mucho tendrían que emprender el camino de regreso y no quería marcharse sin hacer la visita obligada a ese lugar, se puso en pie y de inmediato marchó, el amanecer ya despuntaba en el horizonte, apenas si tenía tiempo para darle un vistazo antes de irse.
Se arrodilló frente a las piedras apiladas en forma piramidal, alguien se había tomado la molestia de alzar un altar en honor al héroe caído, sonrió pesarosa, desearía haber sido ella quien lo hiciera, interiormente agradeció a esa persona, en el único que pudo pensar fue en Naruto, ¿quién más podría preocuparse por hacer algo así?, colocó una varita de incienso frente a la improvisada ermita, encendió el incienso y oró largamente porque su alma pudiera encontrar la paz que tanto necesitaba, su Sensei se lo repitió muchas veces, el rencor que albergaba en su interior a la larga la destruiría, en el fondo deseaba ser capaz de perdonar y seguir con su vida, volver a ser la antigua Hinata, recuperar el tiempo perdido y tratar de ser feliz, pero cada vez que pretendía olvidar el pasado, la imagen de Itachi se materializaba en sus pensamientos echando por tierra sus planes. Suponía que no podría avanzar mientras no lo enfrentaba a 'él' de nuevo, solo entonces sabría si su odio se había debilitado durante los años que voluntariamente se exilió del mundo exterior.
Sus sentidos se alertaron repentinamente, sortear los continuos peligros de esa inhóspita selva agudizó anormalmente sus sentidos, su cuerpo se tensó ante la amenazadora presencia, deseaba con todo su ser estar equivocada, desde el principio supo que ese día llegaría tarde o temprano, no se sentía lista para encararlo, mucho menos confrontarlo.
Se puso lentamente de pie, quiso que la reconociera y con cuidado descubrió su rostro, restirando la capucha negra que le cubría la cabeza, dejando que la larga cascada de negro cabello le cayera por la espalda, giró despacio, sus sentimientos estaban a flor de piel, podía escuchar incluso los latidos de su corazón retumbar en sus oídos y la adrenalina correr por sus venas, el reencuentro que los dos anticiparon durante años estaba por darse. Se quedaron inmóviles en su sitio al cruzarse sus miradas, analizándose mutuamente. Hinata fraguó y desecho por tanto tiempo sus ideas de venganza que no tenía claro si su odio por él ó el perdón que según su maestro la liberaría de su pesar, era la convicción más fuerte en su interior.
- Uchiha-san, es una verdadera sorpresa encontrarte aquí – contrario a lo que el aludido y ella misma creyó, no se le fue encima queriendo asesinarlo, por el contrario, en su dulce expresión no había el menor indicio de que fuera capaz de matar ni una mosca – ¿qué haces en este lugar? – antes de tomar cualquier resolución, concluyó analizar detenidamente las intenciones de Sasuke. Tomando como referencia su último encuentro, detectó un gran cambio en la actitud de este, no encontrando rastro del aura maligna que antes lo rodeaba.
- Lo mismo que tú supongo… – respondió cauteloso, al principio pensó que se trataba de una alucinación, en Konoha tenían la creencia de su muerte, sin embargo, estaba completamente convencido que la joven que tenía frente a él no era un fantasma, ni mucho menos. La observó detenidamente, aunque sus facciones maduraron, no le quedó duda de que se trataba de ella – hoy se cumplen tres años desde ese día – dejó la renuencia de lado y de un salto bajó de la rama, cayendo elegantemente sobre el pasto, encaminándose confiado hasta donde ella.
- El paso del tiempo es implacable, me resulta difícil creer que ya sean tres años desde que él se marchó – en ningún momento dejó de mostrarse calmada, si acaso sus ojos se nublaron un poco al volver la vista a la ermita – ¿fuiste tú quién lo construyó?
- Era lo menos que le debía a ese chico… – posó sus ojos negros en el mismo lugar que lo hacían los de Hinata, aguardando pacientemente el momento en que se decidiera a actuar contra él.
- Al final volviste a Konoha – Hinata señaló su cabeza, cambiando deliberadamente el tema, haciendo notar la banda negra con la insignia de la hoja en su frente. Sasuke sonrió sin comprender la extraña atmosfera que se había dando entre ambos, como dos viejos amigos compartiendo experiencias luego de años de no verse, el calmo preámbulo antes de la tormenta que se avecinaba
- Lo consideré una forma de remediar los errores que cometí en el pasado, aunque en algunos casos el daño que causé es irreversible… – su semblante y voz se tornaron graves – especialmente el daño que te causé a ti – Hinata se sorprendió un poco, Sasuke parecía expresar verdadero arrepentimiento, no por eso bajó la guardia – dijeron que habías muerto, suicidio según Sakura.
- Si… – Hinata sonrió afectada – fue un gran malentendido.
- ¿Por qué no le dijiste a nadie lo que ocurrió? – cuestionó Sasuke interesado, teniéndola tan cerca no pudo evitar recordar sus suplicas para que la asesinara, nunca olvidó la dolorida mueca en su rostro y muchas veces se despertó a media noche, escuchando entre sueños sus desgarradores gritos. Siempre lo tuvo presente, fue la primera vez que de alguna forma fue consciente del sufrimiento que podía causar.
- Tú tampoco lo has hecho ¿me equivoco? – su certera respuesta lo descolocó. Recordaba vagamente a la Hinata de la academia ninja, una niña tímida y retraída, en extremo insegura y de ningún modo sobresaliente, pero Sasuke la ubicaba perfectamente ya que era la única de sus congéneres que no mostraba un especial interés por él, incluso podría decir que le era tan indiferente como ella lo era para él, una inocente a la que terminó por destrozarle la vida – lo que pasó ese día es algo que nos concierne a nosotros, nadie más debe entrometerse, es lo justo.
- Pensamos igual entonces…, sinceramente no me convenció del todo la historia de tu muerte, por la relación que creo tenían Naruto y tú, nunca lo abandonarías apropósito, lo sé por la forma en la que protegiste a ese niño…
- Itachi… – Sasuke la miró confuso – su nombre era Itachi…
- Lo sé… – se sonrió al notar la leve ofuscación de ella – es el mismo nombre de mi hermano… – Hinata notó inmediatamente el extraño vínculo, el hermano de Sasuke y su pequeño hermano ostentando el mismo nombre y ambos asesinados por él – durante los últimos tres años he venido aquí en este día esperado a que aparezcas – los sentidos de ella se alertaron cuando él desenfundó su espada – llegó el momento de que pagué por mis pecados – para incredulidad de ella éste se inclinó y le ofreció la espada, el primer impulso de Hinata fue tomarla y así lo hizo, comprendió perfectamente las intenciones de Sasuke al ofrecérsela y por un instante estuvo dispuesta a cobrarse con su vida el sufrimiento que le causó, apretó con fuerza la empuñadura de la espada, tenía la oportunidad que tanto deseó al alcance de sus manos e increíblemente dudó en el último segundo, comprendió que no podía ser tan fácil, ¿todo se reducía a un acto burdo en el que ella lo asesinaba y el dolor de su corazón se borraría como por arte de magia?, la sumisa actitud de Sasuke no cuadró en su lógica, así que decidió ahondar un poco más en los propósitos de éste, luego, con calma, determinaría las medidas que tomaría en su contra.
- ¿Y qué gano yo con esto? – la chica observó la espada, ignorando a Sasuke – aunque me cobré con tu vida, eso no me devolverá lo que perdí – incrédulo, el Uchiha se irguió, escudriñó detenidamente su rostro, tratando de encontrar algún signo que delatará su mentira, ella no dejó de mostrar apatía, devolviéndole la espada a su dueño – no Uchiha-san, no lo haré, debes remediar tus acciones por ti mismo…, me costó mucho entenderlo, noche tras noche me pregunté ¿por qué lo habías hecho?, la respuesta es tan obvia que hasta resulta graciosa, nunca comprendí el real significado de la guerra, entonces tú y yo éramos enemigos, supongo que aunque me duela admitirlo estabas en tu derecho de hacer lo que hiciste, no lo justifico, pero desde niños nos inculcaron las duras decisiones a las que nos veríamos sometidos si llegábamos a convertirnos en ninjas, de haber estado en tu lugar tenía la obligación de actuar como tú, es por eso que no puedo ser tu verdugo.
- Esperé por tanto tiempo éste momento, creí que de entre todas las personas tú lo entenderías, que me juzgarías por mis crímenes, me odiarías y repudiarías más que nadie, y ahora dices que me perdonas…
- No, no te equivoques – al instante el rostro de Hinata adoptó una dura expresión, sus ojos finalmente delataron el rechazo y rencor que sentía por él – no te estoy perdonando, nunca podré perdonarte por lo que hiciste, sin embargo no pienso ser yo quien te juzgue, no te libraré tan fácil de tu castigo – los ojos de Sasuke se abrieron más de lo normal al verla sonreír de forma cínica, revelándole su verdadera naturaleza – tu conciencia ya se está encargando de martirizarte; y no hay peor juez que ese ¿cierto Uchiha-san? – Sasuke la observó fijamente, no reconoció en ella a la Hinata dulce y amorosa que Naruto tantas veces le describió, en Hinata residía una oscuridad parecida a la suya, una oscuridad peligrosa, no lograba hacerse una idea de lo que planeaba, fuera lo que fuera, su instinto le advirtió que debía tener cuidado con ella.
Gran sorpresa se llevaron Sakura y Naruto al despertar esa mañana y verse solos en el campamento, por más que buscaron en los alrededores no encontraron rastro de Sasuke, Pakkun, que por orden de Kakashi había pasado la noche con ellos -Kakashi se adelantó un día antes de terminar la misión al recibir un mensaje urgente de la Hokage- los guió con su olfato, el Uchiha era su responsabilidad desde el momento que recibió el indulto de la Hokage, fueron varios meses los que duró el juicio, pero al final Naruto, haciendo valer su influencia como héroe del mundo ninja, logró salvarlo de la horca, después de todo Sasuke fue una pieza clave para la victoria de la alianza shinobi sobre Madara.
- ¿A dónde demonios se fue ese idiota? – farfulló malhumorado Naruto, lanzando un sonoro bostezo al aire, producto de la somnolencia que aún resentía. Sasuke le preocupaba, un año atrás les hizo algo parecido, se desapareció por días y cuando lo encontraron ni siquiera se dignó a disculparse.
- Sería más fácil si usaras el senjutsu para encontrarlo – le sugirió Sakura, siguiéndolo de cerca.
- ¡Cierto Sakura-chan!, eres un genio ¿cómo no se me ocurrió antes? – Sakura suspiró decepcionada al darse cuenta de que ni siquiera había considerado una solución tan sencilla, en esencia Naruto seguía siendo el mismo despistado de siempre, desde que Sasuke regresó a la aldea su obsesión por la muerte de Hinata fue menguando gradualmente al punto de poder hablar de ella sin hundirse en un mar de depresión.
- No hace falta, ya lo encontré – anunció Pakkun con su pasividad habitual, señalando con su pequeña pata al frente.
- ¡Eres genial Pakkun! – Naruto expresó contento, ubicando la silueta de Sasuke a lo lejos. No lo pensó dos veces y se adelantó a Sakura para llegar a éste – ¡Sasuke! – sin prestar atención a nada más, lo tomó por las solapas del chaleco verde, hablándole severo – ¡somos un equipo, no debes irte del campamento sin avisar…! – pero el aludido no le prestó atención, concentrado en ver a la persona con la que estuvo a solas hasta hacia unos instantes, Hinata tenía el rostro desencajado por la sorpresa, temblaba visiblemente, anteponiendo sus manos a la altura de su corazón, como si lo retuviera para que no le saliera del pecho, por primera vez Sasuke la vio perder el dominio de sí misma – ¿me estás escuchando? – cansado de ser ignorado, Naruto volvió la vista atrás, enfocando su atención en lo que Sasuke testarudamente veía. El corazón de Naruto se detuvo en ese momento, soltó lentamente a Sasuke, creyendo que lo que presenciaba no era otra cosa que un engaño de su mente – Hinata – con voz trémula pronunció el nombre que tanto dolor causó en él, ella asintió con la cabeza en respuesta. Incapaz de pronunciar palabra, con los ojos cristalizados por la emoción y el corazón latiéndole emocionado, se sintió inmensamente feliz de volver a verlo, no se atrevió a acercársele, temerosa de su rechazo – no… no puede ser, no es posible, tú… tú estás muerta…, tú moriste ese día… – el rostro de Naruto adoptó una mueca contrariada, dudando seriamente de su cordura, creyendo estar en un sueño.
- Lo siento tanto Naruto-kun… – fue lo único que atinó a decir ella, no pudo continuar, en un impulso Naruto corrió a abrazarla, la estrechó con fuerzas, hundiendo su rostro en su cuello, apretándola contra su cuerpo, asegurándose que fuera real y no un espejismo como otras veces.
- No estoy loco, realmente estás aquí… – dijo al borde del llanto, respirando su olor, sintiendo su presencia, creyendo que se volvería loco, loco de dicha por tenerla nuevamente a su lado, lamentablemente su conciencia y los recelos acumulados, lo obligó a apartarse y enfrentarla, tomándola con fuerza por los hombros – ¡¿por qué lo hiciste? – la miró fijamente a los ojos, exigiendo una respuesta a la pregunta que lo atormentó durante esos tres años.
- Tú no debiste estar ahí, nadie debió hacerlo…, nunca tuve la intención de suicidarme, todo… todo fue un malentendido… – angustiada trató de explicarse, a sabiendas de que no podía revelarle la verdad completa.
- Si eso fue lo que pasó, ¿entonces por qué no regresaste? – intervino ásperamente Sakura, al principio estuvo tan impactada como Naruto al comprobar que realmente se trataba de ella, pasada la primera impresión la enfrentó decidida – nos debes una buena explicación.
- ¿Sakura-san? – murmuró Hinata sin entender la represiva actitud de ésta, comprendía que Naruto y sus amigos pudieran estar enojados por el engaño, pero Sakura no era cercana a ella, no lo suficiente para reprocharle nada.
- Entiendo que no quieras hablar con nosotros, pero Hokage-sama estará interesada en saber la historia completa – se expresó Sakura algo rígida – lo siento Hinata, tendremos que tomarte bajo nuestra vigilancia hasta que se esclarezca tu situación – y tomando la iniciativa se acercó a ella, no podía permitir que se escapara de nuevo, mucho menos fiarse de Naruto, segura de que a la menor suplica de Hinata él cedería como un manso cordero.
- ¿Seré su prisionera? – a Hinata nunca se le pasó por la cabeza que algo así pudiese pasar, creyó que su padre cubriría el hecho, aunque pensándolo bien, si el motivo de su partida nunca fue aclarado, mucho menos las sospechas que recayeron sobre ella.
- Eres una ninja renegada, huiste de la aldea y fingiste tu muerte, además todavía está pendiente por aclarar la misión fallida de tres años atrás… – explicó Sakura en paciente tono, sacando unas esposas con un sello especial para anular el chacra de Hinata, algo que sin lugar a dudas sorprendió no solo a Naruto, sino también a Sasuke, teniendo frescos en la memoria sus días en prisión.
- Creo que te estás extralimitando Sakura… – Sasuke la retuvo antes de que pudiera cumplir su cometido, no tenía claro lo ocurrido con Hinata, ni el por qué terminó fingiendo su muerte, fuesen cuales fueran sus motivos para huir, entendió que gran parte de la responsabilidad de esa decisión era suya, aunque quisiera mantenerse al margen, el odioso sentimiento de culpa que en él profesaba, lo obligaba a actuar aún contra su voluntad.
- No Sasuke-kun… – le tomó unos segundos reponerse, extrañada de que precisamente Sasuke interviniera a favor de Hinata, normalmente bajo ninguna circunstancia él mostraría interés en un asunto que después de todo no le concernía – estoy cumpliendo mi obligación y tú deberías hacer lo mismo – recalcó, Sasuke no fue capaz de contradecirla, consciente de su sospechosa conducta.
- ¡Basta!, no la tomaremos como prisionera – y finalmente Naruto la enfrentó, anteponiéndose entre ella y Hinata, algo que definitivamente representó un golpe al orgullo de la kunoichi, desde el primer momento supo que algo así pasaría, no por ello dejó de dolerle menos su reacción. Ocultando su enojo, forzó una sonrisa y enfrentó a Naruto, tratando de no perder los estribos y mantener la calma, debía dejarle claro que sin importar su actual relación, lo primero era cumplir con su deber.
- Kakashi-sensei me dejó como líder a cargo de la misión y he tomado una decisión que espero respetes, no voy a dejar que tus sentimientos por Hinata influyan en el trato que debe recibir… – Naruto quiso replicar, ella lo pasó de largo y se encaminó rápidamente hasta quedar frente a la Hyuuga – no es nada personal, mientras no lleguemos a Konoha y Tsunade-sama tome una decisión respecto a ti, deberé esposarte, es el protocolo a seguir…
- Descuida Sakura-san, entiendo tu postura y no me opondré… – obedientemente Hinata alzó sus manos para que Sakura la esposara, gracias a su maestro desarrolló la habilidad de leer los sentimientos de los demás, no era tan buena como él en la práctica, pero sintió curiosidad al percibir el ligero enojo en la otra chica – descuida, tampoco pienso escapar ya que después de todo mi intención desde el principio era regresar a Konoha – miró las esposas y no pudo reprimir una divertida sonrisa, quizás era un medida efectiva con ninjas comunes y corrientes, pero en su caso resultaba absurdo, si quisiera escapar no necesitaría de su chacra para hacerlo, no lo necesitó para sobrevivir los últimos tres años y no lo necesitaría ahora, de cualquier modo decidió seguirle la corriente, estando con ellos tenía asegurada la entrada a Konoha y de paso averiguaría un par de cosas que llamaron su atención.
- Perfecto, entonces volvamos al campamento, hay que partir de inmediato… – forzadamente correspondió la sonrisa, anunciando en voz alta su decisión en cuanto acabó de ponerle las esposas – Pakkun, regresa con Kakashi-sensei e infórmale de inmediato lo que acaba de ocurrir.
- A la orden… – el pequeño perro desapareció en una nube de humo, cuando los cuatro se quedaron a solas regresaron al campamento tal como acordaron.
Sakura asignó a Sasuke para que estuviera a cargo de Hinata, sobre él recaería la responsabilidad de mantenerla vigilada, tarea que de ninguna manera podía encomendar a Naruto, éste comenzaba a verse notoriamente afectado por su presencia, en ningún momento dejó de mirarla, del mismo modo, a Sakura no le pasó inadvertido el especial brillo que sus ojos azules reflejaban, una luz que no había visto en él desde hacía años, apretó los puños, debía evitar de alguna forma que intimaran una vez más, Sakura no olvidaba el dolor que Hinata le causó a Naruto años atrás, dolor que compartió con él y que juntos superaron, experiencia que de ninguna forma estaba dispuesta a repetir, si Naruto lo había olvidado, ella no lo hacía, lo protegería de sí mismo si era necesario, después de todo, estaba en su derecho hacerlo.
Tsunade aún se mostraba incrédula respecto a lo que Kakashi acababa de informarle, lo miró fijamente por un largo rato, no podían tomarse a la ligera el mensaje, ciertamente no repercutía en nada al bienestar de Konoha, pero el que Hinata siguiera viva significaba un gran revés para muchos, empezando por la familia Hyuuga, el Clan más fuerte de la aldea y cuyo sucesor estaba próximo a ser nombrado.
- ¿Y dices que Sasuke la encontró? – repitió sin creérselo, Kakashi asintió con la cabeza, comprendiendo el punto de Tsunade, inevitablemente recordó a Itachi y lo que éste les reveló tres años atrás – quien iba a decir que después de todo esos dos se reunirían algún día.
- No sabemos si esto influya en el futuro… – resolvió analítico – tenemos una deuda con Itachi, pero aunque Naruto parezca haberlo superado, presiento que no se mantendrá al margen de ella.
- No me fiaría, ha hecho una promesa pública y conociéndolo, de ninguna forma retirará su palabra – pasada la primera impresión, Tsunade se reclinó en el respaldo de su silla y dejó escapar un pesado suspiro – quien más me preocupa ahora es Hiashi, el Clan Hyuuga no estará contento con su regreso, no estando tan próximo el anuncio de su sucesor.
- Escuché que la hija menor de Hiashi-san sería la elegida – acotó Kakashi.
Siendo el actual Clan más poderoso de Konoha, los altos mandos de la aldea tenían puesto su interés en ese importante evento, sobre todo la Hokage, dados los estrechos lazos de cooperación y la importancia que en últimas fechas los Hyuuga tenían en las decisiones internas de la aldea.
- Ese es el rumor…, si te soy sincera me inquieta la reaparición de Hinata, es la legítima sucesora, y que su regreso se dé justo antes del nombramiento público es algo sospechoso – ese no era el único cabo suelto, a Tsunade siempre le llamó la atención la forma en cómo Hiashi manejó la muerte de Hinata, creyó que el negarse a darla por muerta fue por el dolor que sentía como padre, pero exteriormente nunca demostró ese sufrimiento, como si tuviera la certeza de que seguía con vida.
- ¿Cuál será su postura?, ¿condenará a Hinata en un juicio público? – indagó Kakashi interesado, viendo que Tsunade se quedaba pensativa.
- Los Hyuugas son estrictos cuando se trata de sus miembros, no nos conviene tener un disgusto con ellos… citaré a Hiashi para informárselo y que él decida lo que ha de hacerse – determinó, de esa forma se libraría de futuros dolores de cabeza, nadie mejor que Hiashi para decidir el destino de su hija.
Al anochecer, el reformado equipo siete se detuvo a acampar en el medio de un claro, les quedaban cuatro días de viaje, cuatro insoportables días para Hinata en lo que forzosamente debía sobrellevar la presencia de Sasuke, desde su reencuentro, Naruto no volvió a acercarse a ella, no lo culpaba por mantenerse alejado, era normal dado el resentimiento que debió acumular en su contra, lo que no entendía era ¿por qué demonios tenía que compartir la tienda con Sasuke?, lo lógico sería que fuera Sakura y no él quien la custodiara.
Luego de estar por aproximadamente cinco minutos sola, Sasuke entró de regreso en la tienda, éste llevaba una bandeja con comida caliente que de inmediato dedujo era para ella, suposición en la que no erró cuando este la colocó delante suyo sobre el suelo.
Sasuke se sentía tan incomodo como Hinata, compartiendo el peso de un secreto tan delicado, resultaba muy difícil interactuar normalmente, calló su inconformidad fue con tal de no levantar sospechas innecesarias, no quiso contradecir a Sakura, jamás lo admitiría, pero era obvio que la presencia de Hinata la tenía contrariada, obedecerla resultaba más sencillo que soportar uno de sus fastidiosos sermones.
- Si no quieres enfermar gravemente te sugiero que comas lo indispensable… – conociendo los devastadores efectos que la comida de Sakura podían tener incluso en el estomago del guerrero más fuerte, le advirtió antes de que se llevará el primer bocado, Hinata no dio mucha importancia a la advertencia, concentrada en atrapar algo de lo que flotaba en lo que supuso era puchero con carne, se le dificultaba un poco hacer uso de los palillos estando esposada.
- No puede ser tan malo… – expresó con una calma sonrisa que se volvió una mueca maltrecha al saborear por primera vez la comida, contuvo sus ganas de escupirla y la tragó dificultosamente, aguantándose para no derramar lagrimas, estaba algo crudo, demasiado picante, además de salada y tenía un fuerte sabor a ajo y pimienta – re-retiro lo dicho – dijo con voz afectada. Compadeciéndose de ella, Sasuke le pasó un termo con agua para diluir el mal sabor, sin pensarlo dos veces Hinata lo tomó de buena gana y bebió hasta el fondo – wah, ¿esto se siente ser prisionero?, la comida es tan mala como seguramente lo es en la prisión, las lombrices tienen mejor sabor que esto… – exteriorizó sin darse cuenta, a Sasuke le hizo gracia el comentario y sonrió entre dientes, gesto que Hinata malinterpretó, creyendo que se burlaba de ella y apropósito la había hecho comer ese horripilante potaje, un sentimiento rencoroso se prendió en su interior, urgiéndole la necesidad de desquitarse – oh, discúlpame por hablar así, supongo que mejor que nadie debes saber lo que se siente Uchiha-san, para serte sincera creí que si algún día regresabas a Konoha serías sentenciado a muerte.
- Iba a ser ejecutado, pero conoces lo testarudo que puede llegar a ser Naruto cuando se lo propone… – el aludido contrarrestó el mordaz comentario, Hinata resultaba de lo más entretenida cuando se molestaba, sacaba a relucir un carácter que nada tenía que ver con la angelical niña buena que ya no le quedaba duda, era solo una fachada.
- Me alegro que sea así, de otro modo no hubieras podido conseguir tu propósito de retribuir a los demás por tus errores – hizo la comida a un lado, no caería en su juego, sabía que lo único que Sasuke quería era provocarla.
- Extraña forma de ser la tuya, frente a Naruto eres una frágil e inocente joven, pero cuando no estás con él afilas las uñas.
- Intento ser cordial contigo Uchiha-san… – la joven sonrió afable, no tenía caso seguir fingiendo, decidió poner las cartas sobre la mesa de una buena vez – pero, me es difícil contenerme para no saltarte encima y sacarte los ojos… – la sonrisa se volvió a todas luces sarcástica y Sasuke no pudo menos que corresponder en igual forma el gesto.
- Aún sigue en pie mi propuesta… – el chico no retrocedió, reiterándole la proposición que ella terminantemente rechazara.
- Te lo agradezco, pero no sucederá, te lo dije, no pienso convertirme en asesina, eso me rebajaría a tu nivel… – la sonrisa de Hinata se amplió, creyéndolo un jaque mate.
- Lastima por ti entonces… – aparentemente no dio importancia alzándose de hombros, estaba por poner la contienda a su favor – tendrás que soportarme todo el camino de regreso ya que dudo que Sakura deje a Naruto acercársete.
- ¿Y por qué Sakura-san haría una cosa así? – logró su cometido, Hinata dejó la actitud defensiva, mostrando genuino interés en él.
- Si realmente quieres saberlo tendrás que preguntárselo a ella – sonrió enigmático, la ira de Hinata fue desatada, Sasuke rio divertido por dentro y antes de que Hinata, lanzara un contraataque, se adelanto de nueva cuenta a sus argumentos – ahora sé buena y cumple en silencio tu papel de prisionera mientras yo vigilo que no escapes – en ese punto ya tenía lista su ofensiva, no pudo pronunciar palabra alguna en su contra, alguien más ingreso a la tienda, borrando el enojo y cualquier otra emoción negativa que pudiera sentir.
- Sasuke, ¿nos dejarías a solas un momento? – regresando inmediatamente a su seriedad habitual, Sasuke asintió con la cabeza a la petición de Naruto, recogió el plato de comida que estaba seguro Hinata ya no probaría y los dejó a solas, no sin antes darle un último vistazo a la joven, ahí pudo ver otra de sus facetas, su calmo semblante reflejó el efecto que Naruto causaba en ella, transformándose en una tímida chica que proyectaba una aura apacible, todo lo contrario a él, que le despertaba sentimientos agresivos, sentimientos que seguramente crecerían en intensidad una vez Naruto conversara con ella.
Pasaron unos diez minutos sin que ninguno se atreviera a decir nada, absortos en contemplarse el uno al otro, compartiendo la necesidad de estar juntos, de sentir la presencia del otro, pero Hinata no podía vivir en la incertidumbre por siempre y decidió dar el primer paso.
- Creí que no querías verme… – habló en voz baja y calma, desviando los ojos a su regazo, donde descansaban sus manos esposadas – no te culpo, estás en tu derecho luego de cómo me porté contigo.
- Te mentiría si dijera que no me siento dolido por lo que pasó, aún no entiendo ¿por qué me dejaste? – Hinata no tuvo el valor suficiente para verlo de frente, si bien no detectó molestia en sus palabras.
- ¿Me odias? – lo evadió, planteándole la pregunta que la afligió desde el momento en que se vio obligada a apartarse de él. Resultó una agonizante espera, sintió sus entrañas revolverse por el prolongado silencio, era mucho peor que recibir cualquier reproche, al menos así sabría de qué fiarse, Naruto terminó por apiadarse y le otorgó una alentadora respuesta.
- No, nunca podría odiarte… – los ojos de Hinata se abrieron más de lo normal. Ilusionada por lo que eso significaba, animándose a mirarlo de frente, posando sus perlados ojos en los azul cian de él, sumergiéndose en esa cálida presencia que por tanto añoró – dios, no me canso de verte, me siento tan feliz de que estés viva… – Naruto ya no pudo reprimirse y alzó una mano para acariciarle el rostro, su cuerpo reaccionó como antaño, Hinata sintió sus mejillas arder y mariposas revolotear en la boca de su estomago, cerró los ojos, dichosa al sentir el dulce tacto de sus caricias, atreviéndose a considerar la posibilidad de que el malentendido entre ellos se arreglara y todo volviera a ser como antes.
- ¿Y ahora Naruto-kun?...– tanteó ella – ¿qué pasará con nosotros? – en ese momento Naruto paró de acariciarla, Hinata abrió los ojos al sentir el abrupto cambio de actitud en él.
El rostro de Naruto se tonó muy serio, la percepción de Hinata le vaticinó un mal augurio, se arrepintió de formular esas preguntas, era una respuesta que ya no deseaba conocer, la incertidumbre en ella crecía conforme el mutismo de Naruto se prolongaba, quedándole claro que después de todo algo cambió entre ellos.
- Dentro de un mes me casaré Hinata… – se quedó de piedra en su sitio, un viento helado la recorrió de pies a cabeza, las ilusiones renacidas cayeron estrepitosamente a tierra, haciéndose añicos una a una, los ojos le escocieron, pero antes de poder derramar una lagrima siquiera, él le dio la estocada final, cobrando sentido sus sospechas – hace dos meses Sakura-chan y yo formalizamos nuestro compromiso – por un minuto no supo que decir, su cabeza procesó lentamente la información, dándose una bofetada mental, se obligó a hablar.
- Fe… felicidades…, vaya, que... que sorpresa… – se tragó el nudo en su garganta y con él las ganas de llorar, forzando una sonrisa a cambio, no tenía derecho a reprocharle nada – es genial, Sakura-san y tú, debes… debes sentirte muy feliz, siempre la amaste y finalmente tus sentimientos han sido correspondidos.
- Hinata yo… – Naruto sabía que estaba fingiendo, trató de tomar sus manos para reconfortarla, pero ella lo rechazó.
- No me toques por favor – una nota de dolor escapo en esa frase, pese a sus esfuerzos por no mostrar debilidad, estaba a punto de sucumbir, necesitaba apresurarse, no quería su compasión cuando diera rienda suelta al inminente llanto – no es correcto Uzumaki-san – Naruto no pudo ocultar el desazón que la referencia de Hinata le causó – a final de cuentas no soy más que una traidora, no merezco la compasión de uno de mis captores… – volvió el rostro a un lado, sin dejar de sonreír, ahí Naruto comprendió su muda suplica para que se marchara.
- Me hubiese gustado que fuera distinto – se puso de pie, dándole la espalda, ambos sabían lo que eso significaba. Hinata regresó a él, pero ya no tenía cabida en su vida, una nueva despedida en la que estaban obligados a renunciar a sus sentimientos.
- A mi también…, pero si algo me ha enseñado la vida, es que no siempre se tiene lo que se quiere… – expresó en un murmullo, fue lo último que Naruto escuchó de ella, salió de la tienda si volver la vista atrás. No tuvo tiempo de lamentarse, a unos metros de él se encontraba Sasuke aguardando su salida, con paso imperturbable se encaminó hasta su amigo, fingiendo una sonrisa que Sasuke encontró vacía.
- ¿Podrías dejarla a solas un rato más? – Sasuke lo examinó unos segundos antes de acceder, Naruto se veía notoriamente afectado, su espíritu se sentía apagado y sin vida, como si al salir de esa tienda hubiese dejado parte de su alma en el interior.
Sasuke nunca experimentó esa clase de amor y no necesitaba hacerlo, la forma en que Naruto sufría le dio la entera razón a cuanto siempre creyó, las mujeres siempre fueron para él un mal necesario en el proyecto a futuro de restaurar a su Clan, el amor era una pérdida de tiempo, alguien practico como él jamás caería en esa peligrosa trampa, nunca entregaría su corazón, hacerlo significaba quedar a merced de otra persona, perder su voluntad y lo último que deseaba Uchiha Sasuke era verse atado por un sentimiento tan absurdo.
Dejó pasar alrededor de media hora antes de entrar nuevamente en la tienda, Hinata se encontraba recostada en una manta que anteriormente Sasuke le había facilitado, dándole la espalda, cubierta en su totalidad por su capa negra, supuso que después de todo se había quedado dormida, pero no fue así.
- Por eso dijiste que Sakura-san no le permitiría acercarse a mí – de inmediato detectó la variación en la modulación de su voz, se escuchaba algo constipada, como si hubiese estado llorando, Sasuke no respondió, se sentó frente a ella, observándola en silencio, daba gracias que estuviera de espaldas a él, resultaría intolerable verla llorar otra vez, saber que el sufrimiento que experimentaba nuevamente era a causa del error que cometió años atrás y que aún hoy generaba consecuencias para ella.
No erró en su suposición, Hinata quiso contenerse, aún recordaba ese día en que juró no volver a derramar una lagrima, de nada sirvió su propósito, lagrimas de rabia, desconsuelo y culpa resbalaron una tras por sus mejillas sonrosadas, desde el principio consideró la posibilidad de perderlo, cuando caviló por primera vez la idea de marcharse comprendió que no tendría derecho a exigir por las consecuencias que su decisión pudiera tener. Ahora que su peor temor la alcanzó, obligándola a renunciar definitivamente a él, esa consideración no minimizaba el dolor en su corazón, debía sentirse feliz por Naruto, al final estaba con quien amó desde el principio, hacerse a la idea de que Sakura era su futuro y no ella, una tonta ilusa aferrada a la vana ilusión de su amor, un amor que realmente nunca existió y que ahora le quedaba claro nunca existiría.
Esa noche se propuso firmemente arrancar der raíz el sentimiento de su pecho, aún si su corazón sufría una ruptura irreparable, prefería volverse insensible antes que ser lastimada de nuevo, mentalmente pidió perdón a su maestro por desechar todos sus consejos, por hacer las cosas a su modo y poner en marcha la segunda fase de su plan, desecharía los sentimentalismos absurdos que la retuvieron en un principio, actuaría para favorecer sus intereses, sepultando lo que quedaba de esa Hinata enclenque, aferrada al sol que después de todo nunca brilló para ella.
Continuará…
(Dudas, sugerencias, felicitaciones y jitomatazos favor de dejarlos en un review, gracias =3)
NOTA DE SALEM:
Hasta que por fin los hechos se están acomodando para el final de la historia, que será como en nueve capítulos (quiero acabar en el número 30 =3), espero no dejar cabos sueltos, si alguien ve alguno, avísenme, que tengo memoria de teflón y luego se me pasa XD, saludos, besos y abrazos para toda(o)s, nos estamos leyendo en el próximo capítulo, ja né ;D
- kaila maya the whater: Todos han sufrido y seguirán sufriendo en este fic, pero un salto temporal aliviara algunas penas, aunque los sentimientos de Hinata van a estar revueltos por un tiempo y su lado vengativo de vez en cuando le juegue una mala pasada (además de que sigue bipolar owo), espero que todo le salga bien y termine por quedar en paz con sus planes, gracias, es que me gusta darle un montón de giros a la historia antes de llegar a lo redundante XD
- vampirville: Re bienvenida XD. Si, bueno, es que Sasu y Hina eran los mismos hasta que Sasu/Itachi cambió su futuro, no sé si has visto una película que se llama volver al futuro, el protagonista cambia muchísimas cosas en el pasado y las personalidades de sus padres cambiaron pero a final de cuentas siguieron siendo los mismos, algo parecido pasa aquí, cuando Itachi murió su alma se reintegró a la de Sasuke y pues Hinata, aunque con una forma de ver la vida distinta, es la Hinata del principio, las circunstancias que le tocó vivir fue lo que la cambió.
-maribelteka: Fue una dura decisión, pero antes que todo necesitaba estar en paz consigo misma, y una forma de hacerlo es superar sus debilidades, algo que puede hacer ahora que no existe una enfermedad de por medio y se ha fijado una meta, por primera vez quiere superarse por sí misma y no por alguien más, y nah, no te preocupes, que soy más mala, me estoy volviendo experta en torturar personajes XD, muchas veces aunque nos lo propongamos y queramos superar hechos, al final hay un cabo suelto que dejamos en el camino y no nos deja tranquilos, hay una frase que me gusta y que suelo aplicar muchas veces 'si amas algo déjalo libre, si vuelve es que siempre fue tuyo, si no, es que nunca lo fue', eso aplicaría perfecto en este caso, y al final todo se resume en este capítulo jeje
- adlgutie: Creo que más que física, Hina se volverá fuerte emocionalmente, eso no significa que no vaya a caer de nuevo, aún le falta madurar y la única forma de hacerlo es con los golpes que la vida da. Sip, el viejo mundo es algo que medité algunos días y me aluciné un rato viendo movies apocalípticas jojo. Pues aunque no me guste el NaruSaku, no odio a Sakura, admito que algunas veces si tuve ganas de darle con la sartén, sobre todo cuando está Sasuke de por medio, a leguas se ve que el hombre no está interesado y ella dale la burra en el trigo, en fin, eso no viene a colación ahora XD, pero si, a Narutito le ha tocado ya su buena dosis de dolor, tus predicciones van bastante acertadas, muchísimas gracias por los buenos deseos y te deseo todo lo mejor para este año, que aunque ya lleva algunos días de comenzado nunca es tarde para mandar buenas vibras, me alegra que el accidente no haya pasado a mayores, y pues sobrevivir el día a día ya es un logro, abrazos y de verdad te deseó lo mejor para este año =D
- FlorDeFuego: Muchas gracias, y feliz 2012 =D
- MissLuppi: Estoy trabajando en eso de no poner triste a la gente, y espero que este capítulo me dispense un poco, una de cal por las que van de arena XP
- flordezereso: Yap, que este lío comienza a desenredarse jaja, feliz año florecita y gracias por los buenos deseos =3
- Yukistar: Shin la hizo pensar y el orden de sus prioridades ha cambiado, saludos y feliz 2012 =D
- Amy-Pinki feliz año!, gracias por los buenos deseos, espero que este año te traiga todo lo mejor, entre ello un momento SasuHina (la esperanza es lo último que muere y yo aún confío en que esta guerra deje algo productivo XD), seh, lo de Hinata era predecible, pero no creas que no estuve tentada a terminar con su vida, piedras escarpadas y un cráneo roto venían a mi imaginación =3, y respecto en lo de que no caiga en la oscuridad no aseguro nada XD
- LilyHime: Ok, espero que la continuación haya sido lo suficientemente rápida, anduve algo vaga con las fiestas y apenas me pongo al corriente XD
