Capítulo 21:

El papá generoso de Syaoran


-¡Lo siento mucho! Terminé poniendo el despertador a la hora equivocada, y yo… -las palabras del papá de Syaoran se perdieron en el aire. Mientras el mandil que estaba por ponerse se resbalaba de sus dedos, sus ojos se perdieron observando la pulcritud de la cocina.

Una cafetera lista para servir el café caliente de la mañana, el desayuno en la mesa cuidadosamente colocado, mientras sus dos hijos se coordinaban un poco a trompicones para terminar de alistar los últimos detalles de los almuerzos.

-Buenos días –dijeron ambos chicos.

-Buenos días –respondió su padre-. Pero… Se supone que soy el encargado de preparar el desayuno de esta semana.

-No te preocupes -se adelantó Touya, mientras servía el café en la taza de su padre-, nosotros ya hemos desayunado. El tuyo te espera.

-Siéntate, por favor –Syaoran levantó el delantal que su padre había dejado caer y le ayudaba a caminar rumbo a la mesa, ya que parecía víctima de una ensoñación.

-Me imagino que no has dormido lo necesario –dijo Touya, mientras se quitaba su delantal, y salía de detrás de la barra. Su padre negó con la cabeza.

-Sabemos lo importante que es tu reunión de la próxima semana, así que nosotros nos encargaremos de todo –agregó su hijo menor.


Aún sorprendido por lo ocurrido, Fujitaka se limitó a sentarse a la mesa, y tomando un sorbo del café que Touya le había servido, empezó a comer su desayuno.

Unos cuantos minutos después, cuando hubo terminado, y su insistencia para lavar los platos sucios no sirvió para nada, Fujitaka se calzó los zapatos, tomó sus papeles importantes, subió al auto, se despidió de sus hijos, y emprendió el camino de diario, rumbo a la universidad. Había salido de casa prácticamente corriendo, por lo que Syaoran tuvo que perseguirlo una cuadra para poder alcanzarlo y darle su almuerzo, y posteriormente tuvo que correr otra cuadra más para alcanzar a su hermano, que nuevamente se había ido sin esperarlo.


-…Entonces, mi hermano y yo decidimos ocuparnos de todos los quehaceres de la casa, para poder dejar a mi papá terminar su tesis a gusto –dijo Syaoran mientras pasaba los ojos por los lomos de los pequeños "libros" y de vez en cuando se detenía a ver uno detenidamente.

-Es algo muy noble de su parte el apoyarlo de esa forma. Me imagino la presión que ha de sentir tu padre en estos momentos, y ustedes están ayudando mucho –Tomoyo le respondía mientras seguia mirando los mangas, y de vez en cuando agregaba uno más a la pila.

-¿Se puede saber para qué es todo eso? Te tomará años terminar de leerlo todo.

-Estoy buscando trajes para confeccionar. Y recordé que esta semana había remesa nueva de mangas, así que vine a ver que había –y sonrío desde detrás de la pila de mangas que Syaoran llevaba entre sus brazos.


-He estado pensando…

-Es un milagro que pienses –dijo Kero mientras daba vueltas por toda la cama de Syaoran.

-Cállate ignorante. Como decía –siguió Syaoran, mientras terminaba de ponerse la pijama-. Mi padre ha estado esforzándose demasiado, y a pesar de que siento que Touya me trata como su esclavo coreano personal, creo que lo que hago no es suficiente. He estado pensando en que quizá debería ir a visitar a mi padre a la Universidad, para ofrecerle un poco de ayuda. Quizá no sea mucho, pero supongo que seré algo útil.

-Si tú lo dices… -Kero seguía dando vueltas.

-Estoy seguro de que Tomoyo me acompañará. ¿Quieres venir tú también?

-Soy demasiado listo para volver a ir a la escuela –dijo la pequeña mota amarilla-. Además, estoy seguro de ya haber estudiado antes lo que tu papá va a exponer. Quizá yo podría explicarle varias cosas…

-No vamos a ir a tomar clases, tonto. Vamos a ir a llevarle comida, y como pasará la noche ahí, pues también unas cobijas, o yo que sé.

-Que suerte Syaoran, he escuchado que para poder ingresar a la Universidad hay que hacer un examen muy difícil. Es una suerte que tú puedas entrar como si nada.

-¿De qué rayos hablas? Ya te dije que no vamos a estudiar.

-Si, la palanca definitivamente resuelve los problemas.

-Como quieras, apagaré la luz ya.


-Este lugar es demasiado grande –dijo Syaoran, mientras él y Tomoyo caminaban por los jardines de la Universidad-. Está demasiado lleno de gente, quizá nos equivocamos de facultad.

-No lo creo, mira –dijo Tomoyo, mientras señalaba el letrero de la Facultad de Historia y Antropología.

-Ok, estaremos en el lugar correcto, pero no deja de ser demasiado grande.

-¿Disculpen? –se escuchó la voz de una chica detrás de ellos-. ¿Están perdidos?

Syaoran y Tomoyo se dieron la vuelta, y vieron como 3 alumnos del lugar se habían detenido para ayudarlos.

-Estamos buscando al profesor Kinomoto –respondió Tomoyo rápidamente.

-¡Ah! Me imagino que es tu padre –dijo uno de los chicos, mirando a Syaoran detenidamente-. Se parecen demasiado.

-Pues, si –Syaoran estaba un poco nervioso-. Mi nombre es Syaoran Kinomoto.

-En ese caso, acompáñanos –agregó el otro muchacho-. En estos momentos está en clase, pero termina en unos diez minutos. De aquí irá a su sala de investigaciones. Somos sus ayudantes.

-En ese caso, les agradecemos mucho –dijo Syaoran.

-Al contrario, el placer es nuestro. Vamos, acompáñenos –y los tres alumnos, Syaoran y Tomoyo empezaron a caminar.

Ninguno notó las extrañas motitas de luz azul intenso que se deslizaron por la pared que tenían detrás, y se perdieron en el camino.


-¿Profesor? –dijeron desde la puerta.

-Adelante –respondió el profesor Kinomoto, sin apartar la vista de su lap top.

-Traemos visitas –y la puerta se cerró detrás de ellos. El profesor Kinomoto dio la vuelta a su silla, y sonrió al ver a su hijo y a su mejor amiga delante de él.

-¿Qué los trae por aquí? –preguntó mientras les sonreía.

-Pensamos que quizá estabas un poco cansado y hambriento, así que decidimos traerte de comer, y ¡un cojín! –Fujitaka se sorprendió al ver el cojín que Syaoran llevaba entre las manos, pero después se soltó a reír.

-Muchísimas gracias –dijo mientras lo tomaba-. Estoy seguro de que esta será la última noche que pase aquí en la facultad. Gracias a mis alumnos el trabajo está marchando muy bien, y estará listo dentro de muy poco. Además, tu hermano y tu también ayudaron –Syaoran hizo un gran esfuerzo para no ponerse rojo.

-No fue para nada papá. Tienes mucho trabajo y lo menos que podemos hacer nosotros es cuidar la casa.


-Se veía muy cansado –dijo Tomoyo mientras ella y Syaoran miraban qué comprar en la cafetería de la facultad.

-Es por falta de sueño. Lleva casi toda la semana desvelándose bastante, y madruga casi tanto como Touya o yo.

-Supongo que no es el único, sus alumnos parecen igual de cansados que el. Deberíamos de llevarles un poco de café.

-Es buena idea –y los dos se acercaron para pedir las 4 tazas.


-Les hemos traído un poco de café –dijo Tomoyo, mientras Syaoran extendía hacia uno de los alumnos la caja con las 4 tazas, y él las tomaba alegremente.

-Les agradecemos mucho –respondió-. Supongo que un descanso nos hará bien y…

Cuando miró a sus compañeros de trabajo, los dos chicos estaban profundamente dormidos. Nadie vio los pequeños polvos azules que habían revoloteado por el lugar, segundos antes.

-Que extraño –murmuró el muchacho-. Si estaban muy despiertos. Creo que…

Pero él también se quedó dormido. Se desplomó en la silla, mientras los cafés que sostenía se derramaron por el piso.

-¡Esto es obra de una Carta Clow! –se escuchó el grito de Kero desde el bolso de Tomoyo-. Y aún está cerca.

-¡Ahí está! –gritó Syaoran, que había visto la hilera de pequeñas luces azules que se perdían entre los libros.

-Se trata de la Carta Sueño –explicó Kero al verla-. No le importa de quien se trate, solo duerme a la gente. Es su pasatiempo.

-En ese caso debo detenerla. Si se le ocurre dormir a mi padre, el no podrá continuar con su trabajo. Llave que guardas los poderes de la oscuridad –Syaoran se apuró a sacar su llave mágica-, muestra tu verdadera forma ante Syaoran, quien aceptó la misión contigo. ¡Libérate!

-¡No! –se escuchó el grito de Tomoyo, quien ya sostenía la cámara.

-¿Pasa algo? –preguntó Kero, preocupado.

-Olvidé traer el nuevo traje que tenía para Syaoran.

-¡¿Qué?!

-¡Cállense los dos! –gritó Syaoran -. Espera, ¿Qué…?

En ese momento de distracción, la Carta Sueño se abalanzó sobre ellos, y atacó a Tomoyo, a la cual dejó dormida. La Carta estaba por atacar también a Syaoran, pero este usó la Carta Salto y se quitó a toda velocidad.

-Vamos, que no escape –le dijo Kero, y los dos se dispusieron a seguirla.

-¡Mira eso! –dijo Syaoran. Mientras avanzaban, podían ver que todos los salones por los que pasaban, se encontraban llenos de gente dormida.

-La Carta ha estado jugando por aquí. Apurémonos.

Llegaron a una habitación que parecía un pequeño cuarto de estudios, que se encontraba vacío.

-Es aquí –dijo Kero rápidamente-. Puedo sentir su presencia.

-No la dejaré escapar –Syaoran sacó una Carta Clow de su bolsillo e invocó sus poderes-. Es hora de que hagas tu trabajo, ¡Viento!

La Carta se liberó y empezó a recorrer el lugar, buscando a la pequeña Carta que tenía forma de hada. La encontró en la cima de un montón de libros, y la aprisionó en una especie de burbuja.

-Regresa a la forma humilde que mereces, ¡Carta Clow! –Syaoran dejó caer el báculo, y una Carta empezó a dibujarse. La burbuja hecha por la Carta Viento se alejó, y la Carta Sueño fue absorbida por el báculo, hasta regresar a su forma de Carta Clow.

-Vaya, fue un éxito –dijo Kero, mientras se acercaba a ver la Carta.

-Así es, ahora, vayámonos de aquí antes de que los demás despierten y pregunten dónde estoy.

La pequeña bola de queso se apuró a esconderse entre la ropa del niño.

-No toques nada que no debas –lo reprendió Syaoran, cuando sintió que la motita amarilla se movía dentro de su chaqueta.

-Ni que estuvieras tan bueno.


-La presentación es hoy, deséenme suerte –dijo su padre, mientras salía de la cocina y se dirigía a calzarse los zapatos.

-Buena suerte –dijeron Touya y Syaoran. Su padre se despidió de ellos con la mano, subió a su auto, y se fue-. Bueno, me voy yo también –dijo Touya.

-¿Qué? Ah, no, espérame –Syaoran entró corriendo a la casa a buscar sus zapatos y su patineta, pero al salir, Touya ya no estaba -¡Idiota! –gritó Syaoran, mientras se disponía a perseguirlo a toda velocidad.


Primero que nada, les debo una disculpa por no haber hecho up el viernes, pero desde el jueves en la noche me sentía terriblemente, y me tuvieron que llevar al hospital u.u Estuve en cama todo el fin de semana (de hecho, sigo en cama), y no me dejaban hacer otra cosa que descanzar porque ver una película, leer un libro, o simplemente estar en la laptop, me provocaba un dolor de cabeza insoportable u.u

Pero bueno, espero y hayan tenido un buen fin de semana, que este lunes esté saliendo bien para ustedes, y que les haya gustado el capi de hoy. Es bastante corto, y si recuerdan el capi original, quité el drama de Sakura "arruinando" la investigación de su padre. Simplemente no quería hacer las cosas complicadas para Syaoran. Tomoyo ha salido un poco en este capi, pero ni Sakura ni Jin-Lin lograron aparecer. Esperaba poder meterlos en el capi, pero no encontré ninguna excusa para hacer que estuvieran en la universidad justamente ese día e_e

Del mismo modo, ya vieron como a Tomoyo se le olvidó traer el cosplay de Syaoran, y por ello, se salvó de usar un disfraz n.n

Gracias por sus reviews, y siento mucho no poder responderselos esta vez. Pero ya tengo dolor de cabeza nuevamente, y será mejor que me despegue de esta laptop antes de que muera X_X Sigan bellos, y nos vemos el miércoles!