—¿Cerveza entonces? —pregunta Francia abrazando a Prusia del cuello.
—Ah? Ja... ja —sonríe. El francés le acaricia un poco la nuca, hundiendo un poco los dedos en los transparentes pelitos de ahí, mirándole los colmillitos. Se le recarga encima un poco más.
—¿Te divertiste con Espagne? ¿Le hiciste sufrir? —pregunta sonriendo.
Prusia tiene un escalofrió y vacila porque de nuevo está muy cerca. Francia le besa la mejilla y el borde de la barbilla, así que le pone las manos en la cintura y traga saliva.
—¿Sabes qué cosas quiero hacerte? —pregunta en un susurro.
—Was?
—¿Quieres que te las diga? —pregunta sonriendo de lado.
—Ja...
Francia encantado se para de puntas y le susurra al oído cuestiones muy poéticas relacionadas con seducción y explosiones de placer que le hacen reírse idiotamente porque además Francia es guapoooo.
Francia se ríe un poco también. Es igual, ya tienes su cerebro otra vez en una cajita. Besito rápido en los labios.
—Vamos por la cerveza entonces.
Ten piedad, no sabe ni dónde está. El francés le toma de la mano, entrelazando sus dedos y tira de él hacia las mesas y se deja, claro, siguiéndole.
Francia se acerca con el mesero y le pide un vaso de cerveza fría y una copa de vino haciendo que Prusia se siente en una silla y sentándose a su lado.
El sajón le mira, riendo un poco nervioso y viene la fase del toqueteeeeo, Prusia... lo siento chico, tu padre ya se quejaba de eso. Francia le pone una mano en la pierna y le acaricia un poco antes de levantar el otro brazo y pasárselo por detrás del asiento abrazándole un poco.
Prusia se pone nervioso intentando separarse un poco.
—Relajate, cher... estás muy tenso —asegura Francia acariciándole un poco más la pierna y sonriéndole.
—N-Nah, q-que va, kesesesese
—¿Qué tal te fue con Espagne bailando? ¿Le has dicho algo? —pregunta cuando les traen las bebidas.
—¿A-Algo de... de qué?
—¡Pues de Romanito! Le has prometido no decirle, ni creas que no he visto —levanta su copa para brindar con el sajón, mirándole a los ojos, sonriendo de lado y, por consiguiente, ha dejado de acariciarle la pierna.
—Lo que yo he hablado con Römer no... ¿qué sabes tú de eso?
—Lo que he podido concluir de verles... —no porque me lo hayas contado tú que te lo he preguntado seis veces pero estás ido. Sonríe satisfecho—. Asumo que le contaste lo que oíste...
—No oí nada... no sé de qué hablas —Francia, si no se lo cuentas tú no va a confesar.
—Hombre ya, ¿nada de nada? Pff.. y yo que tenía la esperanza de que hubieras ido de chivato a decirle que le gusta a Espagne.
—¿Le gusta a el novio? —levanta las cejas en una MUY mala actuación de sorpresa.
La cara de Francia de "ceja levantada" lo dice todo.
—¿Y qué hace casándose con el señorito?
—El señorito... —sonríe con el sobrenombre—. También le gusta, nadie entiende por qué... y ahora mismo está metido en un lío de cojones que no me vendrás a decir que no sabías, mon amour, que te he visto chantajear al niño enfrente de mi con tal de... si no me equivoco... hacerle un poquito miserable la vida a tu bruder.
—No es mein bruder... es solo... teníamos el mismo vater.
—Tremenda desgracia la tuya —le da un golpecito con el brazo y se ríe.
—Pues sí, tú no le conoces...
—Empiezo a conocerle, por desgracia —cara de desagrado y se gira un poquito hacia él—, ahora bien... la situación es comprometedora para Espagne, como te imaginarás y es lo que a mi me pone nervioso.
—Debe serlo, debe serlo... no imagino como vaya a resolver el problema. Supongo que el señorito se dará cuenta tarde o temprano y se le romperá el corazón.
Francia traga saliva, porque esa justo parece ser la situación delicada aquí, justamente lo que le pone nervioso.
—Nah, venga... —sonríe—. Eso no va a romperle el corazón, al menos no ahora. Lo que va a ocasionar es que mande al pobre niño a vivir lejos si se da cuenta y ya... ¿A ti te conviene esta boda o no?
—Quizás me lo manden a mí... a los dos italianos —sigue soñando Prusia. Francia sonríe pensando "sobre mi cadáver".
—Non, non... Espagne no va a soltar a ninguna tierra, menos a Romano. Al menos no tan fácil, sólo lo mandarán a vivir lejos y lejos no nos sirve.
—Lejos será en mi casa, compartiendo padre se comparten algunas cosas...
—Oui, estoy de acuerdo. Yo también comparto padre con algunos individuos —asegura—. Pero insisto que los niños nos convienen más en esta casa.
—Ah... tu vater, ja... —Prusia sonríe de lado tan confiado y toma un poco más de cerveza—. Pero... ¿Qué me dices del amor?
—Que Espagne no va a mandar a Romano a ningún sitio, cueste lo que cueste y que mejor que esté metido en un lío con el niño en casa.
—Entonces se romperá el enlace, lo que también es beneficioso.
—Exacto... lo que quiero decir es que definitivamente no nos conviene que de buenas a primeras el señorito tu bruder se entere lo que pasa con Roma, ya que lo que va a hacer es impedirle a Espagne que lo vea y ya... si ya lo hizo conmigo...
—Lo que no estás entendiendo es que si eso ocurre, a mí me beneficia, los chicos van a acabar en mi casa, es indiscutible.
—Cher, ¿en qué contexto te parece indiscutible que mis hermanos terminen en tu casa? —pregunta volviendo a ponerle la mano en la pierna.
—Eso no te lo voy a contar —le mira la mano nerviosito de nuevo
—No entiendo por qué te estás preocupando tanto por los niños habiendo otras cosas más interesantes de qué preocuparte ahora mismo —sonríe hablando con voz más grave y pausada una vez más.
—No me... yo... yo me... niños...
—Yo sugiero mejor hacerle la vida imposible a Autriche... juntos —sonríe girando un poco y subiendo una pierna sobre las de Prusia, cambiando la mano de su pierna hasta su abdomen.
—W-was? ¿C-cómo?
—Oh, se me ocurren miles de cosas que hacer... ¿sabes? Que Espagne lo aguante mientras tú y yo le fastidiamos poco a poco hasta enloquecerle —le está hablando ya prácticamente encima de él besándole el cuello.
—E-Enloquecerle... —bien, ahí está de nuevo, solo repite la ultima palabra como loro, no sabe lo que dices. Francia se ríe un poco y va a pasarse los próximos cinco minutos besuqueándole el cuello.
Prusia es un chico fuerte y puede que... más o menos... o sea... joder... un... ehm... a la mierda.
El francés le hace un caminito de besos del cuello a la mandíbula separándose al fin cuando está a punto de besarle la boca.
No, no, vale, no te ha aguantado porque la última vez que se le acercó tanto alguien iba muy borracho y consistía en casi violarla y ni se enteró o quizás alguna puta ofreciéndole sus servicios.
Francia le sonríe acariciándole la mejilla, tentando terreno, grabándose en la cabeza las cosas que parecen gustarle y las que no. He comentado ya... es que no sé qué más decir, o sea, cinco metros saludando.
El galo nota los cinco metros, claro que los nota, pero tampoco va a detenerse así como IIIIIIIIIIIIH. Sonríe y puede que haga una poquita de fricción incluso moviéndose un poco.
—¿Dónde dices que vas a pasar la noche exactamente? —pregunta.
—Ehm... was?
—Eres realmente sexy —asegura Francia dándole un buen beso en los labios antes de separarse del todo.
Prusia se queda parpadeando sin tener NI IDEA de lo que pasa. Perdonen, es que Francia es realmente intenso, solo está intentando no pasarle por encima como aplanadora...
—Ven —pide el francés a Prusia tirando de su mano y él le sigue dócilmente
Francia le arrastra de la mano por entre las mesas pasándose una mano por el pelo y pensando que quizás aún es un poco temprano para irse y que en cualquier otra circunstancia ya se habría tirado a este hombre en cualquier pasillo/habitación sin ningún escrúpulo, y estaría buscando a alguien más. Pero algo en la situación de Prusia ligado a Austria, en la conveniencia de esto y en el hecho de lo dulcemente embobado que está con él hace que le apriete más la mano y le mire.
—¿A dónde vamos? —pregunta directamente.
—Ah... n-no lo sé.
—¿En dónde planeabas dormir? —pregunta renuente a invitarle a su territorio. Francia con ciertos problemas de intimidad, habitualmente estas cosas que pasan, evidentemente, son revolcones de una noche en donde él se escapa quizás demasiado temprano en la mañana a hacer su vida o a evitar que el marido cornudo le mate.
—Yo... tengo una habitación y...
Francia se humedece los labios e inclina un poco la cabeza.
—¿Tienes donde cocinar? —pregunta repentinamente.
—C-Co... cinar? —pregunta y al andar incómodamente se tropieza con Hungría, empujándole fuerte.
—Oui sabes... eso de... —se interrumpe cuando Hungría mira a Prusia con el ceño fruncido y le empuja de vuelta con fuerza.
—¡Lo has hecho a posta! —protesta porque se ha echado encima media cerveza.
—Was? ¡Estás loco! —trastabilla un poco aun con su incomodidad
—¿Yo? ¡Tú estás loco! —le echa encima lo que le queda de cerveza encima del vaso.
—Eh, eh... tranquilos —intenta mediar Francia que no te creo que no supiera que es niña, latinooos
—Pero que te has creído, imbecil! —se mira de arriba abajo y se acerca para pegarle.
Francia levanta una ceja crítica, mirando al posible causante de que quizás en el fondo no se tire al albinito en la noche. No parece demasiado grande e imponente en realidad... entrecierra los ojos pensando en quién es.
Hungría da un paso atrás poniéndose en guardia pero él la tira al suelo rodando.
Y Francia se pellizca el puente de la nariz girando sobre su eje esperando a ver si alguien hace algo para separarles.
Hungría no tarda demasiado en conseguir quedar arribaa... pues se va a llevar una sorpresa cuando note sus pantalones porque, repentinamente, hay unos cinco metros (que ella insiste que no son cinco) que se le clavan CLARAMENTE en una región específica en donde ella NO TIENE ni siquiera medio metro, de manera incómoda... lo suficientemente incómoda como para que ella intente detenerle las manos con una mano y baje la otra para intentar moverse o mover esa cosa molesta que se le está enterrando. (A su favor puedo decir que piensa que es un puñal o una piedra o algo así... molesto y duro. Hungriaaaa)
Prusia forcejea y se sonroja de muerte con la fricción en esa zona en concreto, histérico sin saber muy bien que hacer por unos instantes.
Francia, después de mirar alrededor y notar que nadie parece estar por la labor, con cara de cierto desinterés les mira de nuevo y levanta las cejas al notar lo que hace Hungría... sí, no es que sea especialmente discreta porque además se está quejando, medio sentada a horcajadas en Prusia. Sonríe de lado.
Prusia, rojo... pero ROJO con su piel casi transparente acaba por dar un salto con la cadera MUY salvaje para intentar quitársela de encima.
Hungría no entiende un pimiento del por qué Prusia se ha puesto así, intentando detenerse para que no le tire, ya no digamos mantenerle tirado al suelo, aun con la mano encima del asuntillo de Prusia, le suelta con la otra y se detiene del suelo para estabilizarse.
El albino está realmente histérico con esto, por estar perdiendo y por estarse excitando aún más con toda la situación. Repentinamente, Hungría cae en la cuenta de que hay algo EXTRAÑO en lo que tiene en la mano, levanta las cejas y la cara y mira al albino a los ojos.
Él se detiene un instante con el corazón súuuuper acelerado al notar que le está mirando, la mira también a los ojos ROJO como sus ojos porque además nadie antes le había tocado ahí antes estando excitado y que lo haga ella es SOBRE TODO incomodo
Y Francia se ríe un poco por lo bajito echando de menos a España a su lado para mirar esta escena tan... interesante.
Y es Hungría quien se levanta de un salto quitando la mano de ahí como si le quemara... que si que le quema con lo caliente que está... sonrojándose.
Prusia se lleva las suyas porque ha estado a puuuuunto de acabar, apartándola a patadas, haciéndose bolita para levantarse y salir de ahí completamente abochornado. Hungría para cuando él se levanta, roja como manzana sale corriendo en dirección contraria.
El sajón... que es Awesome como poca gente en el mundo digan lo que digan y lo demuestra en momentos como este. Se pone de pie, carraspea y aguanta el tipo sujetándole la mira a cualquiera que la cruce con él. Francia carraspea acercándosele con cara de desinterés.
—¿Nos vamos?
—Ja —tan escueto.
El francés se abstiene de comentar nada al respecto, considerando este un mal momento, dándole una palmadita en el hombro instándole a que le siga. Vacila un instante al pasar al lado de la pista buscando a España con la mirada que se ha atrevido a acercarse con Austria hasta donde están Bélgica y Romano bailando.
A la distancia, le hace un gesto con la mano para llamar su atención él le mira de reojo por pura suerte. Francia le sonríe, señala a Prusia haciendo un gesto de que se va y se le hace un nudo en la garganta.
España sonríe sin pensar en eso en este momento, asintiéndole con la cabeza. Francia se humedece los labios se lleva las dos manos a la boca y le manda un beso.
Entonces se acuerda de todo... se le humedecen los ojos, finge capturarlo y se lleva la mano al corazón con él. (Si serán dramáticos)
Por un instante Francia piensa en correr hacia España y abrazarle y llorarle media hora en el hombro desconsolado, pero alguien sale de la pista y le empuja un poco sobre Prusia y se acuerda del asunto, sonriendo de nuevo de buen humor con el prospecto.
Francia... no seas muy cruel ó.ò porfavor.
