Helou. Aquí reportándome para subir nuevo cap. Y bueno, yo sé que había dicho que habría una segunda parte, pero como va a tener muuchos spoilers de City of Lost Souls, mejor haré otro fic, y terminaré este. Y es que en mi mente el final es tan perfecto que si lo cambio, siento feo, jajaja. Solo tres capítulos mas *.*
As always, gracias a Haiskell xD, BlueBubble133a, anaelsoroldan, Lily Klass, Annie Lithwood, Hitomi Hozuki, Elizabeth Serena , Clarii, por su apoyo y comentarios, de verdad :)
Clarri: Hola! antes que nada, gracias gracias por leer esta loca historia :) segundo, me alegra que, ademas, te guste tanto xD En cuanto a lo de la relacion Blake/Sebastian y todos sus misterios, ya esta a unos dos capitulos de saberse! Saludos!
Haiskell xD: ¿Era demasiada espera, no? Jaja, tienes razón, yo también sentí un poco bipolar el capítulo anterior, pero es que no quería que todo fuera tan 'tenso' todo el tiempo, siempre hay que suavizar los hechos con algo de humor XD Y Gwen y Remy son de lejos mis personajes favoritos, es demasiado divertido escribirlos, jaja. Yeei, me gusta que les guste el 'Blakeileen' jaja, sobretodo porque Eileen hará algo MUY estúpido/importante por él. Como sea, realmente no ha habido un Blake POV, no sabemos lo que el piensa de verdad de ella ni como realmente ve a Arshya, eso será después. Ni tampoco lo que hará. Y de nuevo y como siempre, muchas muchas muchas gracias :) Jaja, espero que este cap valga la espera, saludos! :D
"Porque todo esto es todo lo que puedo resistir. Y tú nunca entenderás los demonios que enfrento. Así que sigue adelante y pestañea tus ojos y miente bien al mundo. Porque con todo lo que eres, sólo eres una pequeña niña."
Just a little girl, Trading Yesterday.
Capítulo 20. 'Ojalá me perdones.'
"¿De dónde se supone que vienen?" dijo Isabelle, sus ojos estrechados y sus labios peligrosamente apretados.
Blake rodó los ojos.
"De Narnia."
Alec lo miró a través de sus intensos ojos azules.
"¿Dónde está Jonathan?"
"¿Me vez cara de niñera?"
"¡Blake!" rugió Isabelle. "¿Dónde está tu hermano?"
"Ya lo hemos buscado por todos lados" añadió Alec. "No hay ni rastro de él. Y Seraphine dice que no sabe nada."
"Pues yo tampoco" respondió Blake, aburrido. "¿Ya lo buscaron debajo de su cama? ¿Escondido detrás de las cortinas?"
"¡No es gracioso!" lo reprendió Alec, alzando la voz. "Creímos haberles dicho que no saldrían…"
"Y yo creía que ustedes eran menos idiotas si creían que un perro con alas nos iba a detener."
"¿Cómo te atreves….?" Siseó Isabelle y luego cerró la boca, recordando algo. "¿Y qué le hicieron al perro?"
Blake no dijo nada.
"Lo mataste" dijo Alec, ligeramente sorprendido. "Pero…"
"No, yo no lo hice"
"Deja de mentir, Blake" dijo Isabelle, rabiosa. "Basta de bromas. Ahora mismo nos va a decir donde está tu hermano y…"
"No estoy mintiendo" la interrumpió el chico, ahora un poco irritado. "Lo mató Sebastian."
Eso los hizo callar.
"Sebastian" repitió Alec, su cara perdiendo todo color. "Sebastian estuvo aquí."
Isabelle aferró a Blake por los hombros.
"¿Se llevó a Jonathan?" dijo, sacudiéndolo. "¡Habla, maldita sea!"
Eileen observó, inquieta, como los ojos de Blake relampagueaban
"Suéltame" dijo el chico. Y no gritó, no parecía enfadado y eso era de alguna manera más peligroso e inquietante que nada. "Suéltame o te haré daño."
Alec, aun estupefacto, jaló a Isabelle.
"Izzy, espera, deja que el chico…"
"Sebastian solo vino a hablar conmigo" soltó Blake. "Él no hizo nada. Y no sé dónde está el idiota de Jason, aunque supongo que anda por ahí con los idiotas de sus amigos."
Ambos hermanos lo miraron de una manera extraña. Una mezcla de decepción y sorpresa, como si estuvieran a viendo a alguien más que no conocían y no al Blake que había crecido en ese Instituto, con ellos.
"Pero…" balbuceó Alec. "Pero…"
"¿Desde cuándo te vez con él?" exigió Isabelle. "¿Desde cuándo el viene aquí?"
"Es la primera vez."
"¡Estás mintiendo!"
"Si estás segura" dijo Blake, molesto. "¿Para qué me preguntas? Es aburrido."
"No puedo creerlo" dijo Alec. "Incluso de ti, Blake…"
"Incluso de mi" repitió Blake, interrumpiéndolo. Rió son sorna. "¿Ustedes siempre lo ven así, cierto? Como si yo siempre hiciera lo peor."
"Yo no dije…"
"No hace falta que lo digas" dijo Blake con un voz suave como un cuchillo. "Son muy obvios."
"Deja de hablar estupideces, Blake" se molestó Isabelle. "¿Cómo no quieres que estemos molestos cuando…?"
"¿Cuándo me veo con mi verdadero padre a escondidas?"
Mientras tanto en el Taller y el "solo un traguito de Jason"...
"¡AAAAAY AAAY AAAY!" cantaron Remy, Jason y Gwen al mismo tiempo. "CAAAANTA Y NO LLOOOORES, PORQUE CANTANDOO SE ALEGRAN, CIELITO LINDO, LOS CORAZÓNEEEES!"
Jason comenzó a llorar y Remy le palmeó la espalda.
"Lo sé, amigo, lo sé."
"Me siento tan solo" sollozó Jason. "Era mi sol de cada día."
"Lo sé, lo sé" repetía Remy.
"¿Y qué haré ahora sin ella?"
"Lo sé, lo sé"
"Estoy tan perdido."
"Lo sé, lo sé."
Jason lo golpeó.
"¡Deja de decir lo sé!"
Remy alzó las manos.
"¡Lo sé!"
Jason estaba a punto de golpearlo más fuerte cuando, en ese momento, Gwen los abrazó y les plató un beso en la mejilla a los dos.
"Par de deshechos" les dijo. "Los odio."
Los ojos de Jason volvieron a llenarse de lágrimas.
"¡ARSHYA ME DIJO TE ODIO!" gritó y se tiró en el suelo, revolcándose.
"Creo" dijo Remy, mirándolo con la cabeza inclinada. "Que él no está bien."
"Neh" dijo Gwen. "Solo está revolcándose en el suelo. Eso es normal ¿verdad?"
Remy se encogió de hombros.
"Creo. Si tienes complejo de loco, tal vez."
Jason se quedó quieto, viendo hacia el techo con expresión desolada.
"Ella es mi perdición" susurró y Remy y Gwen rodaron los ojos.
"De haber sabido que lo borracho le sacaba lo patético, lo habría hecho antes" dijo Gwen, caminando hacia la botella.
"¡No!" Jason —poniéndose de pie en un segundo— pateó la botella lejos. "Yo… nosotros… tenemos que hacer algo importante."
Remy lo miró.
"¿Ah, sí? ¿Qué cosa?"
"No me acuerdo" dijo Jason y comenzó a reír.
"Ni yo" rió Gwen.
"¡Yo tampoco!" Remy soltó una carcajada y todos comenzaron a reír como idiotas.
"No, esperen" dijo Jason, poniéndose serio de nuevo. "Es enserio."
Sus amigos no le hicieron caso. Él sabía que había algo importante que debía a hacer, aunque todo era muy confuso en su cabeza. Eso sin contar el hecho de que el mundo daba vueltas a su alrededor como si estuviera en una rueda de la fortuna. Sin saber por qué, se llevó las manos al bolso y sacó un papel. Era una fotografía de Arshya.
Parte de la neblina de su mente se disipó, por un momento recordando que ella estaba en peligro.
Y luego vomitó.
"Sebastian no es tu padre" dijo Alec con rudeza. "Tu padre es Jace."
Blake lo miró, con una mezcla de fastidio y desagrado.
"Deja de fingir"
"Él solo te está lavando el cerebro" siguió Alec. "Que es lo que mejor sabe hacer."
"Si, bueno, no tuvo mucho éxito. Pero tampoco soy idiota."
"¿Qué es lo que quería?" dijo Isabelle. "¿Por qué vino a verte?"
"Oh, no sé" dijo Blake. "Tal vez para recuperar el tiempo perdido"
"Deja de ser sarcástico" rugió Isabelle. "Y empieza a hablar."
Blake se recargó contra la pared y se pasó la mano por el cabello. Eileen estaba a su lado, tan incómoda como nunca había estado en su vida. ¿Te ha pasado que estás en casa de tu amigo y sus padres lo comienzan a regañar? Bueno, ella se sentía así.
Blake miró a Isabelle.
"Mira, no creo que sea cosas que te importen."
Alec se llevó las manos a la cara e Isabelle lo miró, con los echando chispas.
"Estamos hablando del hombre que mató a Jace" dijo Alec. "Estamos hablando del hombre que mató a tu padre, a tu madre"
"Ya te dije que ellos no eran mis padres."
"Ellos te criaron" dijo Alec con fiereza. "Ellos fueron la única familia que conociste, tengas su sangre o no. ¿Cómo puedes hablar tan tranquilamente de ese hombre que los mató?"
"Autocontrol" contestó Blake.
"A menos…" dijo Isabelle estrechando sus ojos oscuros. "A menos que…"
"¿A menos que sea su espía o algo así?" rió Blake. "Que imaginativa."
Eileen sabía que el chico lo decía de broma, pero al ver la mirada de Isabelle, supo que ella en realidad había estado pensado eso.
Blake se mantuvo inexpresivo, pero Eileen pudo ver, por un segundo, un destello de dolor en sus ojos. Fue algo sutil, casi imperceptible, como una estrella fugaz en el cielo, y ella no supo si lo había imaginado o no.
"Así que eso crees" dijo él duramente. "Siempre lo has pensando ¿no?"
Isabelle no dijo nada.
"Nadie ha pensado nada malo de ti" dijo Alec de inmediato. "Todos deberíamos…"
"No" lo zanjó Blake, mirando directamente a Isabelle. "Me voy."
Eileen lo miró, casi atragantándose.
"¿Te vas?" dijo, con un hilo de voz.
Blake la ignoró.
"Deja de decir tonterías" dijo Isabelle, aunque su voz flaqueó.
"Es eso lo que siempre quisiste" dijo Blake, impávido. "Te concederé tu deseo. Me largo de aquí."
El chico se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su recámara.
Jason dejó atrás las risas estridentes de sus amigos y se dirigió al cuarto de Remy entre maldiciones y tropezones. Antes de saber lo que hacía, ya se había metido al baño, todo vestido, y había abierto la regadera.
El agua helada cayó sobre él, golpeando su rostro como una bofetada y aclarando un poco su mente.
"¡El caminaba como Jack Sparrow!" gritaba Gwen afuera, riendo como demente.
"¡Me gusta el chocolate!" contestaba Remy, también sin dejar de reír.
Algo escapó de su bolso entonces y cayó sobre el suelo, haciendo un ruido metálico. Jason se agachó y lo vio.
Era la pulsera de Arshya.
Como en un sueño, recordó que la había recogido del suelo cuando se había arrastrado tras Sebastian antes de que Remy llegara.
Pensativo y callado, la tomó en su mano. Esa pequeña cosa, esa pequeña parte de Arshya, había aclarado por completo su mente. Eso era por lo que había venido a buscar a Gwen.
¿Cómo había podido olvidarlo?
"Perdóname" murmuró, deseando que Arshya pudiera escucharlo. Se guardó de nuevo la pulsera y salió del baño.
Ya era hora de que ese par de idiotas y él se pusieran en acción.
"Él no puede estar hablando en serio ¿verdad?" dijo Eileen, consternada. "Es decir, ustedes no pueden dejarlo ir."
Isabelle negó con la cabeza.
"No sé qué creer de él."
"¡Pero si él no estaba mintiendo!" dijo Eileen, desesperada. "¡Él decía la verdad!"
"Hablaré con él" decidió Alec, caminando hacia la recamara del chico.
"Tenemos reunión de la Conclave, Alec, no tardes."
Isabelle, con expresión dura, se dio media vuelta y caminó lejos de ahí.
Eileen se quedó ahí, sola en medio del pasillo.
No quería aceptarlo, pero conocía a Blake. Al menos lo suficientemente para saber que no importaba todo lo que dijera Alec, él se iba a ir. Irse para siempre.
De hecho, ella sospechaba que él ya tenía eso planeado desde que había regresado al Instituto. Y esa pelea con Isabelle… solo le había reafirmado eso que él ya había decidido.
Va a irse con Sebastian, pensó Eileen, abrumada. Lo hará.
Y ella no sabía si era por él o porque quería salvar a Arshya.
Tal vez un poco de las dos cosas. No importaba. Tenía que detenerlo.
Gwen se puso una bolsa de hielo en la cabeza y se derrumbó sobre el sofá. Le había tomado a Jason toda la tarde ponerlos sobrios y ahora sus amigos se veían más cansados y destrozados que otra cosa.
"Demonios" gimió Gwen. "De haber sabido que iba a sentir esto, no me hubiera emborrachado."
Jason la miró. Estaba recargado contra la pared y tenía el ceño fruncido, sus cejas rojizas casi tocándose.
"Quisiera saber cómo empezó toda su pequeña fiesta."
"Estábamos limpiando mi cuarto" dijo Remy, que estaba tirado en el suelo. "Bueno, más bien Gwen me obligaba a limpiar mi cuarto. Y entonces encontré la botella y, bueno, pensamos que sería divertido…"
Jason negó con la cabeza.
"¿Tú limpiando tu cuarto? ¿Qué extraño milagro paso para que tu decidieras hacer eso?"
"Ya te dije" dijo Remy. "La loca me obligó. Y además, me quitó las llaves de la moto."
"No cabe duda" dijo Jason. "Ustedes necesitan terapia de pareja."
"¿Pare…?" dijo Gwen, mirándolo estupefacta. "¡Idiota!"
La bruja le arrojó la bolsa de hielo y Jason la esquivó, soltando una risita.
"Vamos chicos, ya acéptenlo. ¿Cuándo es la boda?"
"Ni Dios lo quiera" murmuró Remy. "Para quién sea el esposo de Gwen, si consigue uno, le doy mi más sentido pésame."
"Oh, tú cállate" dijo Gwen, dándole una patada. Remy gritó, quejándose.
"Da igual" dijo Jason. "Ahora que están sobrios, podemos…."
"¿Están? Estamos, querrás decir" dijo Gwen.
"Si, como sea…"
Remy lo miró curiosamente.
"Creo que recuerdo que lloraste…"
"Como estaba diciendo" lo cortó Jason, alzando la voz. "Tenemos algo que hacer. Y necesito su ayuda."
"Suéltalo" dijo Gwen.
"Ah, sí me acuerdo" dijo Remy. "Quieres que encontremos a tu novia."
Jason se sonrojó.
"Oh, amo cuando haces eso" rió Gwen. "Tu cara y tu cabello se ven igual. Te ves tan ridículo."
Jason no le hizo caso. Él estaba mirando a Remy con una mezcla de rabia y vergüenza. "¡No es mi novia!"
"Tu esposa, entonces" dijo a su vez Remy.
"¡No es mi esposa!"
"Tu amante"
"¡Cierra el pico, idiota!"
"Ya, cálmense, nenas" dijo Gwen, rodando los ojos. "Ahora, Jason, concéntrate, ¿Cómo se supone que yo y el perro te podemos ayudar?"
"Eres tan linda" dijo Remy. "Por eso todos se mueren por ti."
Jason miró a Gwen, haciendo a un lado su impulso de matar a Remy.
"¿Era mentira eso de que no sabes hacer hechizos de rastreo, cierto?"
Eileen alzó la vista cuando Alec salió del cuarto de Blake. Se veía irritado y cansado.
"¿Qué paso?" preguntó.
Alec respingó, como si no se hubiera dado cuenta de que ella estaba ahí hasta que habló.
Como siempre, pensó Eileen.
"Se ha negado a dirigirme la palabra" dijo Alec, un poco molesto. "Solo se acostó en su cama y se comportó como un perfecto rebelde adolescente."
"Ah" dijo Eileen, sin saber que decir. "Bueno, ¿pero no se irá, cierto?"
Alec se llevó la mano a la frente.
"No podemos dejarlo ir" dijo cansinamente. "Pero está el pequeño hecho de que si quiere hacerlo, no podemos detenerlo."
"¿Qué quieres…?"
"Eileen" la cortó Alec. "Ve a dormir, no te preocupes por esto, nosotros nos haremos cargo."
"Oh, está bien" Eileen se puso de pie, sintiéndose un poco avergonzada. "Solo… haré un intento de hablar con él, ¿sí?"
"Bueno, suerte si te abre la puerta" dijo Alec, encogiéndose de hombros y luego se alejó por el pasillo.
Eileen se quedó de pie frente a la puerta, sin saber muy bien que hacer. No quería admitirlo, pero Blake le daba miedo.
Se lo prometiste a Jason, se dijo con fiereza, tienes que hacer esto. Además, aunque no lo hubiera prometido, ella no podía dejar que Blake hiciera alguna estupidez.
Respiró con fuerza y —armándose de valor— alzó la mano para tocar la puerta.
No la había rozado si quiera cuando la voz de Blake resonó desde dentro de la habitación.
"No estoy de humor" bramó. "Largo"
"Tú nunca estás de humor" dijo Eileen en voz baja y luego, en voz más alta, dijo: "Abre la puerta, Blake."
"¿Qué parte de largo no entendiste?"
"La misma que tu no entendiste de abre"
Blake gruñó.
"Ya que esto es por tu culpa, al menos deberías dejarme en paz."
"¿Mi culpa?" chilló Eileen, indignada.
"Si, tu culpa" dijo Blake. "Porque de no haber sido por ti y tu incapacidad para defenderte de un estúpido demonio, yo no estaría aquí. Ni siquiera planeaba venir, pero claro, tenía que traerte hasta aquí antes de irme, porque si no, probablemente ibas a encontrar una forma de que te mataran antes de entrar al Instituto."
"Exagerado."
"¿Exagerado? Te pierdo de vista un rato y ya casi te matan, ¿eso es ser exagerado?"
"Si"
Silencio.
"¿No te vas a ir, cierto?" dijo Blake y Eileen sintió una ligera satisfacción cuando escucho su tono molesto. No era fácil irritarlo. A Blake todo podía serle divertido en cualquier forma retorcida y estúpida, y escucharle enojado era algo nuevo.
"No, hasta que abras la puerta."
"Bien, entonces espero que disfrutes estar ahí toda la noche, congelándote."
"Por mí, perfecto. Ya estoy planeando cien formas divertidas de molestarte mientras estoy aquí. Si yo no duermo, tu tampoco."
"Sabes, si todo esto es para llamar mi atención, te aviso que lo estás haciendo mal."
"Nadie quiere llamar la atención de una horrible persona como tú"
Eileen escuchó un sonido extraño al otro lado de la puerta. No sin sorpresa, se dio cuenta que Blake trataba de no reír.
"¿Horrible? ¿Me has llamado horrible?"
"Creo. ¿Estás sordo?" Oh, dulce, dulce venganza.
"¿Horrible? ¿Qué es eso?"
"Eso que eres tú"
"Ah, entonces quieres decir guapo, encantador, amoroso, humilde y todas esas cosas tan maravillosas como yo."
Eileen rodó los ojos.
"No" dijo. "Quiero decir desagradable, maleducado, estúpido…"
"¿Estúpido? ¿Me llamaste estúpido? Ese fue un golpe bajo, princesa."
"…y feo."
"¿Feo? ¿Estamos hablando de ti o de mí?"
Eileen sintió sus mejillas arder.
"¡Yo no soy fea!"
"¿Y acaso yo dije que sí?"
Eileen apretó los puños. Hablar con ese tipo era todo un deporte olímpico.
"¿Alguna vez te han dicho que eres un imbécil?"
"¿Qué no se supone que las princesas no dicen malas palabras?"
"¡Princesa tu abuela!" gritó Eileen, molesta.
Pasaron varios segundos. Eileen se mantuvo de pie frente a la puerta, respirando con dificultad. Tardó un momento más en darse cuenta de que él la estaba ignorando. Y cuando se dio cuenta, se sintió indignada.
"¡Me estás ignorando!"
Silencio. Nada. Ni un insulto.
Que maldito.
Eileen se cruzó de brazos, tan molesta como jamás se había sentido antes. Bueno, si quería que se fuera, no lo iba a lograr.
Abrió la boca, lista para comenzar a molestarlo, y justo entonces la puerta se abrió.
"Obviamente que se hacer hechizos de rastreo" dijo Gwen. "¿Con quién crees que hablas? Soy la segunda mejor bruja de Brooklyn."
Jason la miró.
"Genial, entonces muéstrame cómo hacerlo."
"¿Tú?" dijo Remy, parpadeando. "Tú no puedes hacer eso, no eres un brujo…"
"Si, si puedo, porque se usan runas" dijo Jason, impaciente. "Ahora empecemos."
Gwen suspiró.
"Toma la pertenencia de tu novia en tu mano y cierra tu puño."
"¡No es mi novia!"
"¡Haz lo que te digo!"
Jason gruñó y sacó la pulsera de su bolso. La apretó en su mano tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos.
Gwen miró a Remy.
"Rem, tráeme un papel y un lápiz."
"Claro. Tú la bruja, Jason el cazador de sombras y yo el secretario."
"¡Muévete!"
"Ya voy, generalísima."
Blake, aún sin camisa, bajó la vista hacia ella y alzó una ceja plateada. Eileen se preguntó porque carajo no se ponía una camisa. ¿Tan difícil era? No es como si a ella eso le importara.
"Ah, sigues aquí" dijo él, aburrido. "Entonces supongo que saldré después"
Y antes de que ella pudiera decir nada, le cerró la puerta en las narices.
Eileen se quedó ahí, parada y con la boca media abierta. Trató de no moverse ni decir nada porque si lo hacía, probablemente empezaría a dar patadas en el piso y gritar un montón de improperios.
"¡Eres imposible!" dijo y pateó la puerta.
Ay. Eso le dolió.
Blake rió desde dentro y Eileen, ahogando un grito de dolor y rabia, se dio la media vuelta y comenzó a caminar lejos de ahí.
No llevaba ni tres pasos cuando se dio la media vuelta.
Ni de coña. No se iba a dar por vencida.
Armándose de paciencia y tragándose su enojo, se sentó, recargada contra la puerta.
Ese idiota no se iba a ir sin antes pasar sobre ella.
Remy volvió enseguida y le entregó a Gwen las cosas. La bruja dibujó una runa sobre la hoja, su mano moviéndose con fluidez y seguridad.
"Bien, ahora dibuja esto en tu mano con tu lápiz brillante."
"Se llama estela, no lápiz brillante" la corrigió Jason.
"Como sea."
Jason sacó su estela de su bolsillo y comenzó a dibujarla en su mano.
Cerró los ojos y, en vez de ver negrura, vio una gran pradera llena de hierba que se mecía con el viento y que se extendía hasta una colina, donde se alzaba —como sacado de un cuento de terror— un inmenso castillo.
La escena cambió, desvaneciéndose en su mente como las cenizas al aire, y entonces él se encontró en una celda oscura y húmeda. Por el rabillo del ojo captó un bulto oscuro tirado en el suelo y, con el corazón dándole un vuelco, supo que era Arshya. El sentimiento de tenerla tan cerca y saber que realmente no estaba ahí, casi lo mataba. Ella trató de levantarse entonces y Jason pudo ver que su espalda sangraba… como si la hubiera golpeado.
Jason sintió una oleada de odio tan profundo que casi sentía que se ahogaba en su propia rabia.
Pobre. Pobre del que le había hecho eso.
Disfruta tus últimos días de vida, pensó Jason.
Y entonces la escena se desvaneció.
Blackwell abrió los ojos, encontrándose con unos ojos negros que lo observaban, impacientes.
"Ya vienen, amo" informó.
Sebastian sonrió con deleite. Estaba sentado en un gran trono hecho todo de piedra negra, incrustada ahí y allá por rubíes que relucían como ojos rojos en la piedra oscura. Sus dedos tamborileaban sobre su pierna, intranquilos. Blackwell lo miraba desde abajo, ligeramente cohibido ante aquél rostro tan quieto e inexpresivo como si estuviera tallado en piedra, pero al mismo tiempo, tan inquietante como si estuviera cubierto de sangre.
Blackwell había visto antes pinturas de ángeles caídos, todos con ese hermoso rostro despiadado y ese aire de príncipe oscuro. Sebastian era algo más que eso.
"¿Qué haces ahí mirándome como estúpido?" dijo entonces Sebastian, mirándolo con desdén. "Eso todo lo que quería saber. Ya puedes irte"
"L-lo siento, mi amo" dijo Blackwell, haciendo una reverencia. Sebastian lo ahuyentó con un perezoso movimiento de sus manos —como si fuera una mosca molesta— y Blackwell se alejó rápidamente de ahí, sus pasos resonando en las paredes de aquél gran salón vacío y rodeado de tinieblas.
"Un momento" dijo Sebastian y él se detuvo.
"¿Cómo está la chica?"
Blackwell se giró hacia él.
"¿Hace falta que lo pregunte, señor?"
Eileen casi se cayó cuando la puerta se abrió por detrás de ella. Se había quedado dormida. Demonios.
"¿Sigues aquí?" Blake parecía sorprendido. Y —vaya—, al menos ya estaba vestido. Llevaba su traje de combate, lo cual no era bueno. "Dime ¿tienes alguna neurona en esa pequeña cabecita rubia?"
"Cállate" dijo Eileen, malhumorada y restregándose los ojos. "Cállate por favor. Tu voz me produce dolor de cabeza."
"Qué raro. Usualmente las personas que escuchan mi voz la describen como música para sus oídos."
Eileen bufó.
"Es oficial"
Blake la miró con una ligera sonrisa de superioridad.
"¿Qué cosa? ¿Qué te gusto?"
"No" dijo Eileen, y le dio una cachetada. "Que eres odioso."
Blake la miró, con la mandíbula apretada.
"Es tarde, vete a dormir y no molestes."
"No te voy a hacer caso."
"Por supuesto que no, se me olvidaba que solo eres una pequeña niña tonta."
El chico giró sobre sus talones y se dirigió hacia el elevador. Eileen, maldiciendo para sus adentros, corrió tras él.
"¿A dónde vas?" le dijo.
Él no respondió.
"Blake, espera."
Eileen apenas tuvo tiempo de alcanzarlo antes de que las puertas del elevador se cerraran tras ella. Todo el rencor hacia él se había desvanecido, convirtiéndose ahora en nervios y temor.
"¿A dónde vas?" repitió.
Blake siguió ignorándola. Lo cual era bastante malo.
"No puedes irte" siguió Eileen, hablando más para ella misma que para él. "¿A dónde vas?"
Blake hizo un ruidito de impaciencia.
"A Wal-mart" dijo, sarcástico. "A comprar mangos."
"No puedes irte con Sebastian" soltó ella, ignorándolo. "¿Verdad que no?"
Algo destelló tras los ojos de Blake. Pero Eileen no pudo saber que era.
"¿Quién dijo que yo haría eso?"
"No te dejaré" dijo Eileen, apesadumbrada. "Es decir, no puedo dejarte ir. Estás loco. A los locos no se les debe dejar andar por ahí solos."
Blake rió con malicia.
"Cuando estás nerviosa hablas demasiado"
"No estoy nerviosa. Solo digo la verdad."
Las puertas del elevador se abrieron entonces y Eileen se apresuró a ponerse en medio de ellas, impidiéndole el paso a Blake.
"Eileen" dijo él, con voz hueca. "Muévete."
"No" dijo ella, obstinada. "Se lo prometí ¿sabes? A tu hermano. Él me dijo que harías algo estúpido."
"Considerando que él siempre hace cosas estúpidas, no veo por qué le interesa lo que yo haga."
"Es que tú vas a hacer algo realmente estúpido. Es decir, la cosa más estúpida de las cosas estúpidas."
Blake sonrió.
"Voy a salvar a Arshya. Ahora, hazte a un lado."
Eileen no supo porque el nombre de Arshya le provocó una punzada de dolor.
Estúpida, se dijo a sí misma. Estúpida, estúpida, estúpida.
"No, no me iré a ningún lado."
Blake intentó esquivarla pero Eileen volvió a bloquearle el paso.
"Sebastian te está tendiendo una trampa" dijo a la desesperada. "¿Por qué no puedes entender eso?"
"Muévete."
"Jason la salvará, creo que él ya sabía cómo hacerlo…"
"Ya lo sé" la cortó Blake, molesto. "Soy su parabatai, ¿sabes? Puedo presentir cosas de él. La mayoría son estúpidas. Casi me apuesto un dedo a que fue a buscar a sus estúpidos amigos para que le ayuden. Yo no tengo su tiempo."
Eileen sintió la garganta seca.
"¿Esto es por Arshya? ¿O es por ti?"
Blake estrechó los ojos.
"No sé de qué hablas"
"¿De verdad lo haces por salvarla… o de verdad quieres irte con Sebastian?"
El semblante de Blake se endureció.
"No sé por qué se supone que debería darte a ti explicaciones. Yo hago lo que me da la gana."
"Si, bueno, haz lo que quieras pero no te vayas" Eileen pudo escuchar la súplica en su voz. "Él no puede estar planeando nada bueno…"
"No me importa" la interrumpió Blake. "No me importa nada de lo que digas Eileen ¿entiendes? Solo hazte a un lado"
Auch.
"No" dijo, decidida. "No puedo dejarte ir."
Blake se pasó la mano por el cabello, impaciente. Y luego desapareció. Eileen parpadeó, un momento lo veía frente a ella y al siguiente sintió una ráfaga de aire pasar junto a ella y él ya no estaba.
Se volteó y lo vio, caminando felizmente hacia la salida.
"¡Eh!" dijo, corriendo de nuevo hacia él. Sus tacones resonaban en el suelo, urgentes, desesperados. "¡Eso es hacer trampa!"
"Te dije que no puedes detenerme, Barbie" dijo él, sin dejar de caminar.
Eileen gimió. Casi prefería que la llamara princesa.
"Blake, espera"
¿Cómo podía ser alguien tan rápido? Eileen lo alcanzó a duras penas, justo cuando él salía hacia la calle. Lo tomó por su camisa negra, casi jalándolo.
"Espera" rogó. "Espera"
"No hay nada que esperar."
Eileen sintió un nudo en su garganta. ¿Por qué se preocupaba por él? ¿Por qué insistía tanto si sabía que él no iba a ceder?
Lo prometí, se dijo a sí misma. Y no puedo dejar que haga esto. No puedo.
¿Cómo podías dejar ir a alguien, sabiendo que iba directo a una trampa y que le pasaría algo mal? ¿Por qué era tan difícil para él entender eso?
Eileen soltó un sollozo e hizo lo que jamás pensó que haría. Lo abrazó. El chico se congeló, tomado por sorpresa.
"No te vayas" pidió. "Por favor, Blake, por lo que más quieras…"
"Eileen suéltame."
"Por favor."
"Suéltame."
"No, no lo haré."
"No quiero hacerte daño, Eileen" dijo Blake, su voz siendo inesperadamente baja. "Suéltame."
"No"
"Suéltame"
"No"
¿Por qué? ¿Por qué no entendía? Tal vez porque no le importa nada, solo salvarla, pensó Eileen con una mezcla de rabia y tristeza. Al igual que Jason.
Jason, que ahora mismo andaba allá afuera, haciendo todo por salvar a Arshya. Jason, que no le importaba nada, ni él, si no la encontraba. Jason, que desde que Arshya se había ido, parecía que le hubieran matado a su abuela.
Eileen sintió una oleada de rabia hacia Blake. Jason quemaría el mundo para salvar Arshya, pero él jamás pensaría en unirse a Sebastian. Jason iba a quemar el mundo para salvarla e iba a matar a Sebastian. Él de verdad quería matarlo y Eileen lo sabía. Jason no pensaba en nada, solo en ella. Y Eileen no podía quitarse esa extraña sensación de que Blake no solo hacia eso por Arshya, sino también por él.
"Eileen" volvió a decir Blake. "Suéltame."
"Voy a gritar" lo amenazó. "Si te vas, gritaré y Alec e Isabelle vendrá."
Blake se puso tenso bajo sus brazos.
"Dime" dijo, con voz suave y peligrosa. "¿No te cansas de ir tras chicos que no están interesados en ti?"
Eileen se quedó de piedra. ¿Por qué sus palabras dolían? No deberían hacerlo. Pero lo hacían, de la misma manera que dolería si te enterraran agujas en la piel.
Pero eso no fue todo.
"¿De verdad estás tan desesperada? ¿Tengo que decirte a la cara que me das asco? ¿Qué no me agradas en lo más mínimo?"
Eileen, aturdida, lo soltó y retrocedió, tambaleante.
Se dio la vuelta y salió corriendo ahí, antes de hacer cualquier cosa estúpida. Como llorar.
Blake se quedó un momento ahí, viéndola desaparecer tras las puertas del elevador. Y luego se fue.
Esa noche fue fría, más fría que cualquier otra. La niebla cubría todo el castillo en un manto plateado y borroso, sus manos reptantes adentrándose hasta llegar hasta sus lugares más recónditos, como era aquélla celda oscura y húmeda. Arshya se arrastraba hasta una esquina, apretando los dientes para soportar el dolor. Estaba helada hasta los huesos y estar tirada cerca de la ventana no ayudaba.
Diez. Tan solo diez veces la habían golpeado y ella había soltado un solo grito. Uno solo. Y entonces el brujo había dicho "que eso era suficiente" y él y el otro brujo se habían ido.
Ella no entendía como harían una grabación como un solo grito pero luego recordó que ellos eran brujos. Quien sabe cuántas cosas podrían hacer para manipular su voz a su gusto.
Ese pensamiento la llenó de rabia.
Se tiró en el suelo, rindiéndose a llegar hasta la esquina, y aspiró ese olor nauseabundo al que ya se había acostumbrado. Su aliento salió en una nube blanca y ella se dio cuenta de que estaba temblando. Arshya vio sus manos, viendo como estas —usualmente blancas— se veían más azules que otra cosa.
Genial, pensó, me voy a convertir en una jodida paleta de hielo.
Cerró los ojos y se concentró en escuchar el mar, lejano y distante, rompiendo a lo lejos. De alguna manera, eso la tranquilizaba. La ayudaba a olvidar el dolor. La ayudaba a sobrellevar la soledad. La ayudaba a olvidarse de todo.
De todo menos de Jason.
Se había encontrado pensando en él cuando el látigo bajo hacia ella por primera vez. Jason, que siempre se veía tan fuerte. Y ella pensó en él por esa razón, porque necesitaba ser fuerte como él.
Y luego, aquélla noche en que creía que no podría soportar el dolor, se quedó dormida mientras recordaba su rostro, preocupado e impaciente.
Recordó que aquella vez, la vez que había estado peleando con las chicas —antes de la parte de pelear— Gwen le había insinuado que Jason siempre parecía irritado y duro, pero que con ella no lo era. Que desde que la había conocido, era como si fuera otro, como si mostrara al verdadero Jason.
Arshya recordó la primera vez que se habían visto, aquél día en que él estaba siendo atacado y ella lo salvó. Recordó todas las cosas estúpidas que habían hecho. Recordó cómo se habían reído aquél día en McDonald's. Recordó como era sentirse abrazada a él, sus brazos a su alrededor y el calor de su cuerpo transmitiéndole toda esa fuerza.
A su lado, Arshya se había sentido más fuerte que nunca.
Recordó su beso, cálido, suave, pero al mismo tiempo apasionado y de alguna manera, eso disminuyó su dolor.
Jason… pensó Arshya. Ojalá me perdones por lo que haré.
Jason abrió los ojos, encontrándose con la ansiosa mirada de Remy y la enloquecida de Gwen.
"¿Y?" lo urgió Remy. "¿Qué viste?"
"Chicos" dijo Jason. "Espero que estén listo para un gran viaje."
"¿Qué viste?" casi gritó Gwen.
"Singapur" dijo Jason. "Tenemos que ir antes a Singapur."
Remy parpadeó.
"¿Qué? ¿Singapur?"
"Si" dijo Jason. "¿Puedes hacer un portal, no, Gwen?"
"¡Deja de decir si puedo hacer cosas!" rugió la chica. "¡Pues claro que puedo!"
"¿Pero por qué a Singapur?" insistió Remy y Jason lo miró con ferocidad.
"Porque ahí está la puerta al Infierno, que es a dónde vamos."
(N/A: El nombre de este capítulo 'Ojalá me perdones' no es solo por Arshya. Ojo con eso.) Proximo cap esta intenso, preparanse que la accion comienza buahaha.
