Capítulo Veinte

Seducción

Cuando cumplí trece años, mis padres me entregaron un Cofre de esperanzas. Lo había esperado con ansias y examinaba, llena de emoción, su robusta construcción. Entonces, mi padre se puso rojo y se trababa al hablar antes de dejar finalmente la habitación.

- ¿Qué le pasó a Papá? –le pregunto a mi madre.

- Nada, -me sonríe-. Bueno, ¿qué te parece si tú y yo tenemos una charla de chicas?

- Ok.

La sonrisa de mi madre cubre su rostro-. Sabes lo que hacen las personas cuando están enamoradas, ¿no es así?

Asiento solemnemente; he escuchado a la gente hablar sobre eso en la escuela, entre susurros. No entendía exactamente el proceso, pero tenía la idea general.

- Sabes para qué es este Cofre de esperanzas, ¿cierto? – me pregunta.

- Es para cuando crezca y me case, -le respondo.

- Sí, -mi madre asiente con la cabeza -. Y llevarás bastantes cosas buenas a tu nuevo hogar una vez que te cases. Pero lo más importante que le vas a entregar a tu esposo es tu virtud.

- Mi… ¿virtud? – Le pregunto.

- Sí, -me explica-. Es algo que las personas que están enamoradas hacen antes de casarse. Pronto verás que tendrás sentimientos muy fuertes hacia un chico, y él sentirá lo mismo por ti; pero tienen que amarse una vez que se hayan casado. ¿Me entiendes?

Lo pienso-. Supongo que sí.

- Ruth, -dice mi madre solemnemente-. No puedes amar bastante a nadie, no hasta que te hayas casado.

- ¿Por qué no?

- Porque los chicos que quieren amarte antes de eso no te aman en realidad, -dice-. Esos chicos son muy malos y solo romperán tu corazón. Un chico que te respete no querrá amarte de esa manera hasta que seas su esposa.

- OK, -digo, entendiendo lentamente.

Es por esta charla que tuve con mi madre que estoy tan segura que Phoenix me ama; hay líneas que no cruza conmigo. Antes eso hacía que lo ame más y me aseguraba que él era el chico con el que me iba a casar. Sin embargo, ese sería hoy mi mayor obstáculo.

Aún así, creo que mi madre se equivocó; puedes amar a alguien y querer acostarte con esa persona, aunque no estén casados. Lo que uno hace al respecto es lo que determina todo. Phoenix tiene que desearme, se contuvo antes de ir más allá, pero debe de tener ese deseo. Solo tengo que hacerle saber que está bien y que eso es lo que quiero. Con mi permiso, no será capaz de contenerse. Y por algún motivo, siento que si lo hago hacer entender, no va a ser tan difícil repetir la acción. Podría quedar embarazada este mismo mes.

Pensaba esperar hasta que pasen los Juegos, pero sabía que no podía. Puedo perder los estribos, y debido a nuestra discusión de anoche estábamos en plena fase de reconciliación, en donde él intimaba más conmigo que de costumbre. Además, no quería seducirlo en el Quemador. El colchón improvisado de paja no sería lo más apropiado, al menos no para nuestra primera vez.

Al igual que el año pasado y el anterior a este, voy a casa de Phoenix para los Juegos. Supongo que el mejor momento será durante la Ceremonia de Apertura; una vez que los Juegos comiencen, va a ser difícil tener ganas de hacerlo mientras hay niños muriendo en la habitación contigua.

Elijo mi ropa con bastante cuidado. Finalmente me decido por una camiseta escotada de tirantes y un par de jeans. Es casual, por lo que no parecerá que estoy intentando algo, pero aún así es seductor. Considero usar algo de perfume, pero decido que no. No quiero que eso parezca planeado, aunque así lo sea. Quiero que él piense que fue su idea. Además, nunca uso perfume, por lo que estaría fuera de lugar si lo usara esta noche.

Me miro en el espejo, tomando grandes bocanadas de aire. Puedo hacer esto. Puedo hacerlo. No es como si lo estuviese haciendo por curiosidad, ni es como si no lo amara o él a mí. Nos amamos mutuamente. Todo esto es para que pueda estar con Phoenix no solo hoy sino varias noches más, así él se casará conmigo.

Todos están en la plaza mientras me escapo hacia la Veta y entro en casa de Phoenix sin tocar la puerta. Me sorprendo un poco al verlo sin una camiseta encima. Ya lo he visto así antes y él no lo encuentra como algo fuera de lo normal, no se sonroja o se ve incómodo. Sin embargo, mirar su increíble cuerpo hace que me sienta mareada por la expectativa y que me dé cuenta de lo próxima que voy a estar de dormir con él.

- Disculpa, -Phoenix me sonríe-. Estaba intentando limpiar antes de que llegaras. Déjame ir por mi camiseta y…

- ¡No! –Exclamo de pronto, y me mira con una expresión curiosa. Me sonrojo-. Hace mucho calor. No es necesario que te la pongas.

Phoenix parpadea un par de veces -. Está bien.

De forma casual, hago mi camino hasta su cama y me siento al borde. Lo miro fijamente, mientras él me devuelve la mirada, desconcertado.

- ¿No me vas a saludas? –Le pregunto.

Se acerca y se sienta junto a mí. Me besa, retrocede un poco y murmura-, Hola.

Agarro sus hombres y lo atraigo nuevamente hacia mí. Una vez que comenzamos, me echo atrás, jalando a Phoenix conmigo. Permanece encima de mí, sus dedos se pasean por mis brazos y me hace sentir escalofríos por donde me tocan. Me estremezco por dentro. Phoenix comienza a besar mi mentón y baja por mi cuello, pero se detiene en mi clavícula; es la línea que nunca llega a cruzar. Regreso su boca hacia la mía y trato de darle ánimos, pero mantiene sus manos, sus labios y todo lo demás en su lugar, sin animarse a más.

A este paso, seguiré siendo virgen para cuando termine la Ceremonia de Apertura. Tengo que tomar este asunto en mis propias manos.

Pongo mis manos en su pecho, lo empujo y nos giro; ahora soy yo la que está encima de él. Parece sorprendido por mi nueva ferocidad antes de que me mueva y comience a besarlo como si no hubiese un mañana. El beso es apasionado e intenso, demandante. Las puntas de mis dedos van desde su pecho hasta su abdomen, sintiendo cada parte de él hasta que encuentro el inicio de sus pantalones. Finalmente encuentro la hebilla de su cinturón y comienzo de inmediato a desabrocharlo.

Solo cuando llego a desabrochar el botón de su pantalón, Phoenix deja de besarme y sujeta mis manos.

- Ruth, -susurra-. No podemos.

No. Me niego.

- Estoy segura de que sí podemos, -digo.

- Pero no debemos.

Pierdo la cabeza y presiono mis labios contra los suyos otra vez. Deja de hablar. Hablar no me llevará a ningún lado. Él tiene que sentirlo. Incluso aunque haya sido yo quien planeó esto, no sería capaz de detenerme en este momento, por más que así lo quisiera. Algo nuevo se ha apoderado de mí, un ardor que lo desea. Solo falta que él también lo sienta y no será capaz de detenerse. Pero Phoenix agarra mis brazos con fuerza, me aleja de él y se sienta. Pasa sus dedos por su cabello, evitando mirarme.

Me siento enferma y avergonzada al verlo reaccionar de esa forma. Seguro debe pensar que soy una puta. Si él no hubiera estado dispuesto a… Me sonrojo de la vergüenza, al pensar en cómo ha cambiado su forma de verme. ¿Acaso lo arruiné todo?

- Phoenix… -Intento decir algo, pero no sé qué decir.

- ¿Y si alguien nos hubiera descubierto? –Me pregunta, mirándome al fin. Pero ahora deseo de no lo hiciera. Ver sus ojos mirando fijamente a los míos me hace sentirme más sucia que antes.

Intento razonar-. Pero todos están en la plaza.

Sacude su cabeza-. ¿Y si te hubiera dejado embarazada?

Desvío mi mirada y me sonrojo aún más.

- Oh, Ruth… -Dice al darse cuenta de mis intenciones.

Me lleva hacia sus brazos, mi mejilla presionada contra su cálido pecho. Lo abrazo con fuerza. No quiero dejarlo ir. No quiero que este sea el final para nosotros, pero me da un beso en la cabeza, tranquilizándome.

- ¿En qué estabas pensando? –Se pregunta.

- Quería casarme contigo, -le digo-. Y si salía embarazada…

- Entonces me casaría contigo, -concluye en voz baja-. No puedo hacer eso, Ruth. No dejaría que nadie llegue a pensar eso de ti. Eres la chica más pura del Distrito 12 y pienso mantenerlo así.

- Intenté seducirte, -murmuro-. ¿Cómo puedo ser tan pura?

- Tuviste un momento de locura, eso es todo, -bromea para luego volverse serio-. Además, ¿cómo podría dejarte eso como única opción?

- ¿A qué te refieres? –me muevo un poco para verlo a la cara, intentando leer su expresión.

- Si te dejo embarazada, entonces tendrías que casarte conmigo, o verme castigado y tener que dejarte ser una madre soltera, -me contesta-. No es por presumir, pero no parece que tuvieses alguna otra elección. Odiaría que tengas que casarte conmigo solo porque la otra opción es peor.

- Pero siempre escogería casarme contigo, -le digo-. Lo haría ahora mismo si me dejaras.

- Aún así, quiero que la decisión sea solo tuya, -me contesta.

Dejo de hablar y luego pregunto-, No estás enojado conmigo, ¿cierto?

Phoenix se ríe-. ¿Cómo podría enojarme contigo? Si apenas yo mismo salí de esto. Aunque estuviste muy cerca de hacerme caer, sabes. No puedo enojarme contigo porque querías algo que yo también quería.

- Pero intenté ponerte una trampa para que te cases conmigo, -le digo-. Es terrible. No puedo creer que… uj. Solo, no quiero perderte, Phoenix. Tengo miendo a que te estés deteniendo conmigo porque no quieres casarte conmigo.

Y por primera vez en esa noche, mis ojos se llenan de lágrimas. Ese ha sido mi mayor miedo hasta ahora, que Phoenix no me ame más o que crea que no debemos seguir juntos. Siempre está tratando de ser tan noble, no sabía si no casarme con él era parte de eso.

- Te lo he dicho antes Ruth, quiero casarme contigo, -me dice-. Y tenía miedo de decírtelo antes, en caso llegaras a cambiar de parecer. Pero… la razón por la que no quiero casarme aún es que no soy capaz de mantenerte.

- Pero eres muy fuerte, -estoy en shock-. Trabajas en la mina y vas al bosque. Si no puedes mantener a tu esposa, entonces, ¿quién sí puede en la Veta?

- Solo… odio la idea de que no disfrutes de lo que tienes ahora, -dice-. Quiero darte todo a lo que estás acostumbrada. No quiero que sufras más debido a la mala suerte que tuviste al enamorarte de mí.

Me levanto y beso su cuello hasta que él inclina su cabeza y me entrega sus labios. Sus besos son suaves y los amo mucho más que los otros de cuando intenté seducirlo.

- Encontrarte, -le digo, fue lo mejor que me haya pasado. No necesito nada más, Phoenix, solo a ti.

Suspira-. ¿Podrías esperar, solo un poco más, hasta que esté listo?

Lo miro a los ojos. Él nunca me pide nada y siempre es tan bueno conmigo. Seguimos juntos, y después del vergonzoso episodio de esta noche estoy muy agradecida de que me siga queriendo.

- Está bien, -acepto-. Solo prométeme que no voy a tener que esperar mucho.

Sonríe-. Lo prometo.


N/A [acerca de la personalidad de la Sra. Everdeen]: "La forma en la que me imagino a la Sra. Everdeen de adolescente se basa en la forma en la que reaccionó cuando su esposo murió. Dejó que su pena la embargue a tal punto que casi dejó a sus hijas morir. Por eso, la imagino (en ese entonces) como una mujer que deja que sus emociones prevalezcan por encima de su sentido común. Al imaginar a esa mujer como una chica de 18 años locamente enamorada y desesperada por casarse con el chico del que está enamorada, puedo verla haciendo cosas desesperadas por lograr tener las cosas que él le niega. Además no creo que ella lo vio como una forma de 'engañarlo' para que se case con ella, sino como en una forma de acelerar el proceso ya que él le dijo que eventualmente iba a casarse con ella. Sin embargo, la Sra. Everdeen que conocemos en los libros seguramente frunciría el ceño si Katniss (¡ja!) o Prim llegasen a hacer lo mismo ya que ella sabe qué es lo que pasa cuando uno deja que sus emociones lo dominen, además que es más sabia ahora, algo que generalmente pasa después de haber vivido unas cuantas décadas. Sin embargo, en este fic ella es joven, inexperta y está locamente enamorada. Aún no ha despertado y se ha dado cuenta que sus hijos están muriendo de hambre, no es la misma Sra. Everdeen que conocimos en los libros. Ella continúa poniendo sus emociones primero y su razón después. Así es como escribo a Ruth. Sus emociones sobrepasan todo lo demás hasta que ella da un paso atrás y mira todo el cuadro completo."

N/T: No puedo que no he actualizado (la traducción de) este fic desde... ¡¿2013?! Qué horror, deshonrada mi vaca.
Lo bueno de haber acabado la universidad y de no tener empleo actualmente es que tengo tiempo libre de sobra, así que creo que publicaré los capítulos que faltan cada dos o tres días, ¿está bien? (ya sé que los hice esperar un montón, no me maten, s'il vous plait).

XOXO, Sweet-aries