Planetarium del Cometa - Capítulo 21: ¡Sorpresa!

Me dirijo al garaje del Planetarium con Estela. Llegamos a las cabinas de teletransporte y, una vez en el ático, llamo a la puerta.

—No sé ni para que llamamos, esto es mío –Estela entra directamente, así que la sigo.

—Buenas tardes –dice Nawile, detrás de una tabla de mezclas que hay junto a un par de micrófonos.

El ático se ha convertido en un estudio de grabación, con sus paredes forradas de corcho en forma de púas por el tema del sonido. El suelo es de moqueta rosada y las luces adoptan un tono más bien tenue.

— ¿Y esto? –digo señalando a la mesa de mezclas mencionada anteriormente.

—Del anterior dúo, no os preocupéis. El programa ha elegido para vosotras una canción que es más bien de voz.

Ambas permanecemos quietas, al menos yo nerviosa, cuando saca dos hojas de papel. Es la letra de la canción.

—Aquí tenéis –nos da las hojas—, la letra no es complicada para nada, pero cantarla sí, para qué os voy a engañar.

Leo el título. Homeless, de Leona Lewis. De primeras no sé qué canción es pero cuando Nawile la pone en los altavoces me viene a la cabeza.

—Esto es muy difícil, Nawile –me quejo y veo que Estela se ríe ligeramente.

—Podéis hacerlo, tenéis potencial suficiente para defender el tema.

— ¿Y cómo sabéis como cantamos si no hemos cantado nunca en ningún video ni nada?

—En la ducha cantáis algunos, me han dicho.

Noto como me ruborizo, pero intento disimularlo y me cubro la cara con el pelo que tenía colgando por la espalda.

— ¿Esto nos lo aprendemos en siete días y a cantarla delante de todo el mundo?

—Tranquilas, no es delante de todo el mundo en directo.

—Ah, bueno –nos tranquilizamos.

—Porque en las islas que hay separadas de la península la retransmisión llega un poco más tarde.

Se me cae la mirada al suelo, estamos en las mismas.

—Veamos, vamos a repartir la letra. Habrá partes donde cantaréis ambas, pero casi toda la canción estará alternada por tu voz –me señala— y por la tuya –ahora a Estela— por separado.

Empezamos a repartir la letra y cuando nos damos cuenta ya es la hora. Salgo con el papel en la mano y salen Samus y Midna del teletransporte. Bajamos y ahí se dividen nuestros caminos, por fin. Me voy donde Saria, que está hablando con Amy.

— ¡Hola! –llego.

— ¡Ah, Zelda! ¿Qué canción os ha tocado? –me dice Saria, con Amy sonriendo detrás.

Homeless –digo subiendo los hombros —, no sé cómo haré mi parte.

— ¿Por? Sé cómo cantas y no lo haces mal.

—Tengo que cantar sin coger aire durante trece segundos, Saria.

—Joder… Bueno, si lo haces bien será un puntazo.

—Sí, supongo. ¿Y vosotras qué cantaréis?

This Game –dice Amy animada.

—Esa es en japonés, ¿no?

—Sí, pero Amy ya sabía japonés y a mí no me cuesta nada aprender –me aclara la peliverde.

—Bueno, pues os saldrá bien –sonrío.

Las manecillas del reloj siguen avanzando y yo me paso los ratos en la biblioteca, en la cocina, delante de la pantalla… Me aburro. Finalmente acaban las clases de canto del primer día, pero no las sorpresas.

—Atención, habitantes del Planetarium, todos al sofá –suena la Voz, la cual repite el mismo mensaje una y otra vez.

— ¡Vale, vale, ya está! –grita Samus desde donde está sentada

—Atención, habitantes del Planetarium, todos al sofá.

— ¡Va, Peach! –alguien deja ir.

La princesa finalmente llega y la Voz se calla, aunque vuelve nuevamente con un nuevo mensaje.

—Tenéis una nueva tarea. Seguidamente se os mostrarán imágenes de ayer por la noche en el plató televisivo.

Todos estamos nerviosos. Este momento es más importante de lo que parece, pues en las semanas que llevamos aquí no hemos visto nada del exterior que no sea Paco de tanto en tanto.
Las luces se apagan lentamente y alguien tose. El neón de la pantalla da lugar a un video en el que hay dieciocho sillas, tres de las cuales ocupadas por Pit, Daisy y Fit. Seguidamente Luigi se sienta en una de ellas, lo que me da a pensar que a lo mejor acababa de tener la entrevista con Paco. A Paco, por cierto, lo vemos pronto en medio del plató con un papel en la mano.

—Bien, mis cuatro monigotes –empieza remitiéndose a los expulsados—, tengo una sorpresa para vuestros compañeros de concurso.

Ellos se miran entre sí y seguidamente miran a Paco para que suelte el reto.

—Tendrán que ir uno por uno a la biblioteca y decir con total sinceridad lo que piensan de sus compañeros

Giro la cabeza para ver las caras de la gente y me entra la risa al ver a todo el mundo con el ceño fruncido.

—Durante la semana irán entrando cuando los vayan llamando –dice el presentador mirando a la cámara—, y en la gala que viene pondremos las opiniones más impactantes o graciosas. Ahora pasamos a otro tema…

Se apaga el video y las luces se encienden.

— ¿Alguien quiere entrar voluntario antes de que el programa establezca un orden? –nos pregunta la Voz.

— ¡Yo mismo! –Sonic se levanta—, así ya lo tengo hecho.

El erizo va hacia la biblioteca corriendo como un rayo y cierra la puerta.

—Los demás podéis levantaros.

Hacemos caso a la Voz y, mientras algunos se van a hacer la cena, yo me quedo hablando con Peach y Kirby en la mesa. Tras varios temas de conversación, empezamos a hablar de lo recién visto en la pantalla

— ¿Esto a qué viene ahora? –me quejo—, es decir, ahora el programa ha decidido que tenemos que soltar toda la mierda sobre los demás así de gratis, ¿no?

—A mí no me disgusta, yo estoy contenta con casi todo el mundo.

— ¿Casi? –pregunta Kirby.

—Bowser, Kirby. Peach no puede estar feliz con él después de todo –digo mientras la princesa afirma con la cabeza.

—Hola –Link se sienta en la silla de mi lado—, ¿qué hacéis?

—Hablando de lo de la biblioteca. ¿Tú qué piensas de todo esto?

—A mí, mientras luego no lo pongan a media gala en el Planetarium, me da igual.

—Es que enseñar eso es como lanzar una bomba nuclear aquí –suelto.

—Bueno, siempre podemos mentir, por si acaso –propone Kirby.

—Ni lo intentéis –Peach y Kirby se giran y vemos a Sonic—.

— ¿Por? –decimos los cuatro a la vez.

—Ahora lo explico todo en la cena.

— ¡La cena! –Kirby se va corriendo a la cocina.

— ¡Te ayudo! –Peach se levanta y lo sigue, dejándonos a mí y a Link en la mesa.

Me pongo a jugar con las migas que hay en la mesa de la gente que ha merendado y escucho un ruido, miro a Link.

—Es mi estómago. Tengo hambre –dice rascándose la cabeza.

Dejo ir una risa, pero de pronto mi mente se nubla al pensar en mi mayor problema. ¿Qué voy a decir sobre Link en la biblioteca?

— ¿Te pasa algo? –me mira preocupado.

—Nada, cosas mías.

—Siempre te pasan "cosas tuyas". Nunca me cuentas nada.

—No tengo nada que contar, a lo mejor.

—Bueno, vale –se tumba para atrás en la silla, poniéndose las manos detrás de la cabeza.

— ¿Y… qué cantas? –le digo—. Bueno, cantáis.

Sweater Weather. ¿Te suena?

—Para nada –se ríe—, aunque no me sorprende. No soy de escuchar música.

— ¿Ah, no? Yo amo la música. En la soledad del campo me pongo a cantar siempre.

— ¿De veras? ¿Y lo haces bien?

—Espérate al sábado que viene –me guiña un ojo.

—Estúpido –sonrío y desvío la mirada hacia la cocina, de donde baja Kirby con Peach, Lucario y Samus.

Los cuatro llegan a la mesa con un plato de pizza.

—Qué rápido, ¿no? –le digo a Kirby.

—Cuando hemos subido ya estaba la pizza en el horno. Yo ya dije de comer sano, pero he llegado tarde

Nos sentamos de nuevo pero esta vez todos los concursantes. Cuando todos están comiendo Sonic empieza a contar cómo funciona lo de la biblioteca.

—Os conectarán unos cables y unas cintas para saber si decís la verdad. Si queréis mentir se encenderá una bombilla. Si no queréis quedar mal con la gente decid la verdad, sobre todo los gobernantes, que sois un "ejemplo".

Lo tengo muy crudo. La gente empieza a protestar pero yo me quedo callada, buscando la forma de no tener que abrir mi mente ante millones de espectadores.


WOHO! Otro capítulo más, después de algunas semanas inactivo. Acabé con los exámenes y empecé el verando cargadito de planes, así que no pude escribir.

Espero que os vaya gustando ;D