Ser director de Hogwarts tenía sus ventajas.

Una de ellas la de infringir una norma fundamental del colegio, la de no poder aparecerse en sus terrenos. Solo podía hacerlo en dos lugares del mismo, en el despacho del director y en sus propias habitaciones. Dumbledore le había aconsejado que buscara la manera para poder hacerlo si llegaba el caso y no fue difícil permitirlo igual que una vez se hizo para las clases de desaparición.

Si lo hubiera pensado, suponía que lo estrenaría con algo relacionado con Potter, pero este no era momento de pensar.

Con un chasquido, Snape llegó a sus aposentos cargando a la muggle en sus brazos. Cuidadosamente, la depositó en la cama y libre ya sus brazos voló a las estanterías buscando los frascos adecuados.

_¿Sigue conmigo, señorita Demons?

_ A duras penas..._ dijo entre toses.

Snape alzó la varita y se volvió hacia ella. Una mirada de terror cruzó fugazmente los ojos castaños de ella, pero él hizo caso omiso y murmuró el mismo conjuro que Bellatrix y empezó a despejar sus pulmones.

_ Beba_ Instó el profesor.

_ No_ dijo ella apartando la botella de un manotazo.

_¡ Maldita sea, Demons!_ Exclamó Snape tratando de que no se volcara el contenido_ ¡Tómeselo, le hará bien!¡Es solo un sedante!

La muggle respiró lentamente disfrutando de la sensación del aire entrando en sus pulmones.

_¿Sabe? LLevo meses preguntándome por qué me dejé llevar de vuelta al lugar donde me habían hecho tanto daño. Por qué le seguí como un corderito, sin protestar siquiera consciente como era de que me jugaba la vida. Y sé que no me hizo ningún hechizo porque lo hubiera visto cuando le toqué. Así que tuvo que ser el brebaje ese. ¿Sedante, dice? ¿Y si tuviera también algún hipnótico? Hay drogas así en el mundo muggle, drogas que anulan la voluntad..._paró un momento para sostenerse las costillas_ No sé si intencionado o no, pero eso puede condicionar el comportamiento. Al menos, el mío.

Snape alzó la botella y la miró al trasluz.

_ Interesante...

_ ¡Céntrese, por Dios! Le estoy hablando en serio.

_ Yo también_ Dijo Snape mirándola profundamente. _ Está bien, sin pociones entonces. ¿Qué le duele?

La muggle se recostó en la cama y palpó sus costillas.

_ Creo que no tengo nada roto. Era un ciclo_ explicó_ Me golpeaba el pecho, dejaba que los pulmones se me inundaran y después el dolor...infinito...Cuando creía que iba a morirme me curaba los pulmones...y vuelta a empezar.

Cerró los ojos.

_ El objetivo no era matarme, ni siquiera hacerme daño. Creo que disfrutaba enloqueciéndome.

_ A Bellatrix le gusta jugar con la comida...

_ ¿Cómo dice?

_Nada, pensaba en voz alta. Y ¿Lo ha conseguido?

_ La muy bruja...no contaba con que mi mente ya es lo bastante inestable como para afectarse por eso. No se ría, hablo en serio.

Snape no se había dado cuenta de que sonreía.

_Me alegro de que esté bien. ¿Acepta ungüentos para las magulladuras o tampoco?

Demons la miró juguetona.

_Diga la verdad, usted lo que quiere es desnudarme...

La cara del mago mezclaba azoramiento e indignación.

_ Hablo en serio_ dijo él con toda la dignidad que pudo reunir.

_ Yo también...

Snape decidió que era mejor ignorarlo y, vencida la urgencia inicial, fue demorándose en examinar cada magulladura, cada contusión, cada corte. La había alcanzado en las piernas y en los brazos, aunque se había ensañado en el pecho. Titubeó ligeramente antes de abrir la túnica y comprobar el estado de sus costillas y su abdomen.

_ Estas le dejarán cicatriz, son del flagrate..

Snape alzó los ojos para ver la cara vuelta de lado y los ojos inexpresivos de la mujer y se dispuso a aplicar ungüentos pero ella volvió a sujetarle la mano.

_ Quiero que sepa algo. No voy a volver. Otra vez no. No voy a dejar que me recomponga para permitir luego que me destrocen de nuevo. Puede atarme a la cama si quiere. Si tengo oportunidad, me escaparé. Así que haga lo que tenga que hacer... Y después, dígale lo que quiera, que fue un accidente..El le creerá, siempre le cree. No voy a volver, no lo soportaría.

Snape suspiró, ¿cuántas veces había pronunciado él las mismas palabras? Y al final había vuelto una y otra vez, a por más.

_Sea una buena chica y suélteme la mano, tengo que curar este desastre.

De repente, el rostro de severus se contrajo en un gesto de dolor.

_¿Le llama?_ dijo ella.

_ No, pero está muy enfadado.

La chica vió envejecer a Snape ante sus ojos. Preocupado, marcaba las arrugas de su entrecejo y las ojeras se oscurecieron en su rostro. Vió la lucha interna que había sentido cuando absorbió sus vivencias aquella vez y sin pensar posó su mano fría en la sien del mago, alisando las arrugas, masajeando su entrecejo con el pulgar. Snape suspiró. No lo flipes.

_ Le propongo una cosa_ dijo ella suavemente._ Intente mantenerme lejos de él el máximo tiempo posible. Ya pensaré la manera de escapar sin implicarle a usted y sin poner en peligro esos "acontecimentos que nos superan".

Era coherente de nuevo y de nuevo lo le forzaba a nada. Podría llegar a acostumbrarse a eso.

_ Está bien, está bien.

La muggle bajó la mano por su mejilla y pasó esta vez el dedo por sus labios.

_ Debería relajarse más a menudo, le sienta bien.


_ Estás loco, Severus.

_ No me dice nada que yo no sepa. Pero ¿no tenía la obligación moral de traerla, de sacarla de allí?

El retrato de Dumbledore alzó las cejas.

_ ¿Tú hablando de obligaciones morales?

_ Algo se me ha debido de pegar de usted_ dijo con sorna_ o de su querido Potter.

Dumbledore se atusó la barba, pensativo.

_¿Por qué no me lo dijiste antes, Severus? El poder que tiene la hace potencialmente peligrosa. ¿Dónde está?

_ En mis habitaciones, pero no puedo tenerla allí indefinidamente. Hoy se marchan los estudiantes para las vacaciones de Navidad. Alecto y Amycus la conocen y eso hará que los demás la consideren una de los "míos". No habrá preguntas, y no son necesarias las respuestas..._ dijo dando por zanjada la cuestión.

Dumbledore le miró enojado por encima de sus anteojos.

_Déjame hacerte otra pregunta, Severus ¿qué piensa tu Lord de esto?

_ El señor oscuro se enfureció cuando se enteró de lo ocurrido, pero está ocupado en cosas más importantes que en lo que él llama "una pelea de gatas". Está más tranquilo manteniéndolas apartadas a la una de la otra. Y hablando de preguntas y de respuestas._Continuó Snape_ ¿Sabe quién el el hombre a quien el señor oscuro anda buscando?

_ No necesitas saberlo, Severus. Él lo descubrirá antes incluso de lo indispensable.

El viejo mago seguía con sus secretos, ¿eh?. Tampoco se sabía nada de Potter, a pesar de que Nigellus se asomaba a su otro retrato con regularidad. De nuevo afrontaba un periodo de espera sin nada que poder hacer. Al menos, los críos que le daban problemas iban a desaparecer de su vida durante casi un mes. Eso iba a ser casi unas vacaciones para él.

_ Me gustaría hablar con ella._pidió Dumbledore insistiendo.

_ Se lo diré.

Minerva llamaba al despacho.

_ ¡Severus!...director Snape, quiero decir, traigo una noticia urgente que debo poner en su conocimento_ La profesora tenía los labios fruncidos y un brillo extraño en los ojos._ Una alumna ha sido secuestrada en el Expreso de Hogwarts.

¿Había dicho vacaciones? Iluso...

_ Cálmese, señorita McGonagall. Cuénteme lo que sepa.

_ Se trata de La señorita Lovegood. Unos extraños la han abordado en el tren y se la han llevado ante la vista de los demás alumnos. Con total impunidad. Es inconcebible. Sé que no debería hacer acusaciones sin pruebas pero creo que esos dos...amigos.. suyos tienen algo que ver...

Severus mantuvo su porte inflexible.

_Pondremos en conocimiento de esto a las autoridades, incluso de sus sospechas si se queda más tranquila y dejemos que las investigaciones sigan su curso.

Minerva iba a decir algo más, las lágrimas brillaban contenidas en sus ojos, pero pensó que era inútil decir más y se dio la vuelta.

_Señorita McGonagall_ llamó Snape_ Espero que la chica aparezca pronto y sana. Confío que será así.

Minerva salió a paso ligero, secándose discretamente el rostro con la manga de su túnica. Severus, frustado, enojado, golpeó de nuevo la mesa del despacho. Ya los retratos no se sobresaltaban antes los arranques del director, tan solo se revolvieron molestos.

_Severus, supongo que no tenías conocimento de eso...

Snape negó con la cabeza sin levantar el rostro.

_ Ni sabrás si el secuestro es debido a que fuera ella una de las que intentaron robar la espada...

_ Tal vez es para coacionar a su padre. Lovegood no deja de fomentar la lucha apoyando a Potter.

_ Pero no lo sabe...

Snape volvió a negar.

_ Ya veo..._ Dijo el retrato seriamente.

_¿A qué se refiere?

_ A nada, sólo que... tal vez la aparición de esa chica te haya alejado un poco de la tarea que esperaba de ti.

Una nube negra se cernía sobre Snape.

_ Parece que esa mujer ha conseguido al fin lo que tanto intentaste, Severus, hacerte olvidar a Lily y a la promesa que hiciste por ella.

_ ¡No le consiento que diga eso! ¡Nunca!¡Yo no podría...!

Dumbledore dejó el tono amable y distraído que estaba empleando y atacó con uno fiero y exigente.

_ Pero lo has hecho. Una chica ha sido secuestrada delante de tus propias narices y tú no sabías nada. Seguro que piensas que puedes justificarte y probablemente sea cierto, Severus, es mucho lo que te pido y puede que no estés a la altura. Una vida más, una vida menos...se han perdido muchas ya.

Snape continuaba con la cabeza baja. Dumbledore sabía lo que vendría a continuación. El chico se hundiría en su propia culpa, en la herida sangrante de la pérdida que no había conseguido cicatrizar. En el dolor. Y de allí sacaría las fuerzas que necesitaba para someter su voluntad a la consecución de un objetivo mayor...

_Basta._dijo alzando la cabeza_ Nada de "Severus, muchacho..." Soy humano, por si lo ha olvidado, y como tal puedo cometer fallos. He seguido siempre sus indicaciones y así seguiré haciendo hasta que esto acabe, pero sólo con lo que respecte a Potter. No va a decirme lo que tengo que hacer referente a la señorita Demons, eso no es asunto suyo ni le compete en ninguna manera.

El retrato de Dumbledore le miró sorprendido y confuso.

_Has cambiado, Severus...

_¿Y quién no? ¿Cree que esta guerra no es suficiente para cambiar a alguien? ¿Cree que buscar insistentemente al hijo de la mujer que amé para llevarle al matadero no es suficiente para cambiarme? ¿Que no lo es el obligarme a cometer un asesinato contra mi voluntad? Sí, he cambiado. Pero mi decisión no cambiará. Tendrá a Potter. El señor oscuro tendrá a Potter, le matará y entonces usted estará contento y yo sentiré de nuevo que he fallado a Lily otra vez. Pero eso no importará. ¿Verdad?

"Deme una hora y le diré cuanto haya que saber del secuestro de esa chica"