Buenos días, os dejo con un nuevo capítulo de la historia. Espero que lo disfrutéis
Gracias a todos por seguir ahí y a mi compañera por su trabajo y crítica constructiva sobre mi trabajo. Te lo agradezco porque cada día aprendo más de todos vosotros.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo 21
POV KATE
No era la primera vez que nos sucedía, pero eso no lo hacía menos vergonzoso. Rick se levantaba y se abrochaba el pantalón que ya había conseguido deshacerle, cosa que era evidente por el sospechoso bulto de sus pantalones y luego cogía su camiseta para ponérsela. Yo mientras tanto me tape con mi camisa lo que pude.
- Hola madre - dijo Rick acercándose a Martha y besándola en la mejilla como si no hubiera pasado nada, no sé entendía cómo podía hacer eso. A mí me ardían las mejillas y otras partes de mi cuerpo por no haber terminado lo empezado.
Me levanté, coloque la camiseta y me quede allí sin mirarla directamente porque no podía hacerlo… la vergüenza del momento me lo impedía.
- Buenos días Kate - dijo Martha sentándose a mi lado, como si no hubiera pasado nada y eso me hizo preguntarme si es que estaban acostumbrados a esta situación.
- Hola Martha - dije mirando al suelo, aun sofocada por el momento de vergüenza y por todo lo demás.
- Darling no tienes que avergonzarte. No es nada malo divertirse y disfrutar de tu cuerpo. Tanto es así que ahora mismo me voy y os dejo tranquilo, para que podáis acabar lo que habíais empezado - dijo guiñándome el ojo.
- Madre - dijo Rick regañándola, mientras venia con tres cafés en la mano, casi haciendo malabares con ellos.
- ¿Qué? No es la primera vez que… - empezó a decir, pero menos mal que Rick la interrumpió.
- Mejor lo olvidamos ¿vale?
- Vale, vale, pero es algo normal. No deberíais avergonzaros por ello.
- No lo hacemos, pero si vas a aparecer cada vez que…
- Avisadme para buscarme algún plan cuando estéis en casa. Yo no tengo problemas para dejaros la casa para los dos.
- No Martha, por favor, es tu casa…
- No, en realidad es de mi hijo – Rick intento cambiar la frase, pero Martha no le dejo hablar - Así que, si tengo que desaparecer, lo hago. Además, la vida es una fiesta para mí - dijo sonriendo mientras se levantaba y desaparecía.
Rick se sentó aún más cerca de mí y empezó a besar mi cuello haciéndome cerrar los ojos para evitar soltar un gemido de mi boca.
- Rick - protesté.
- ¿Qué? Podemos seguir donde lo dejamos, no te parece - dijo volviendo a besarme.
- Rick… por favor…
- Vale - dijo levantándose y sirviéndose otro café.
- ¿Esto os ha sucedido muchas veces? – pregunte intrigada.
- ¿Esto? – pregunto arrugando el entrecejo.
- Sí, lo de pillarte "in fraganti" – le dije algo molesta.
- Alguna vez ¿por? Kate, no he sido un monje hasta hoy, ya lo sabias.
- Se os veía muy tranquilos con la situación, acostumbrados.
- Contigo es la segunda vez - dijo riéndose, sin darle importancia.
- Gracias, lo recuerdo perfectamente.
- Y si Kate, ha pasado otras veces – dijo al ver como mi enfado iba subiendo de temperatura.
- Pensé que no habías presentado a ninguna chica a tu madre, tu dijiste... – le apostille al recordar una conversación de los dos.
- Y así es… - me respondió interrumpiéndome.
- Entonces, no comprendo… - intente decir. Algo no cuadraba allí.
- Era ella la que rebuscaba en su ropa para taparse. Es decir, era yo el que llegaba y…
- ¡Oh Dios! - dije evitando reírme.
- Así es, imagina mi situación. Porque eso, que ahora ella pase por lo mismo, no me da ninguna pena - dijo riéndose mientras se acercaba de nuevo, un poco menos tenso debido a sus explicaciones – Entonces, ¿todo bien?
- Mejor que bien - dije besándolo - ¿me llevas a desayunar?
- Claro… tú mandas. Pide y serás complacida.
- Bien - dije levantándome y tirando de su mano para ayudarlo a levantarse - quiero pasar el tiempo contigo, pero fuera.
- Vale. Podemos ir al parque… o al museo… o al cine… o a… - iba a seguir sugiriendo, pero a mí me apetecía improvisar… conocernos un poco mejor, saber de sus gustos, sus ideas, hablar y bucear un poco en la mente de ese hombre que estaba robándome el corazón.
- Rick… para, lo que surja ¿comprendes?
- Alto y claro jefa - dijo besándome - si tú estás conmigo cualquier plan es perfecto - dijo mirándome a los ojos.
Estuvimos andando sin ningún rumbo fijo, ni destino, solo disfrutando de nuestra compañía, de lo que veíamos, de lo se nos ocurría, fuera lo que fuera. Terminamos sentados en una cafetería en la que nunca había estado, se hallaba muy cerca del Central Park, y las vistas eran increíbles. Nos sentados muy cerca el uno del otro sin parar de dedicarnos miradas dulces, caricias y algún que otro beso perdido, mientras cualquier cosa nos parecía maravillosa.
- Me encanta la idea que has tenido…
- A mí también.
- Si, pero, también te gusta la Academia.
- Claro que me gusta, me metí allí voluntariamente.
- Si ya lo sé, yo tengo a los chicos y eso pero… supongo que mi vida durante la semana es muy diferente a la tuya – dijo a modo de recriminación, como si sintiera mal por aquello.
- Rick…
- No me quejo… de verdad. Quiero que seas feliz. Me gusta que seas feliz – se interrumpió a sí mismo y quiso cambiar de tema - Anda cuéntame algo. ¿Qué haces en el tiempo libre?
- Libre tengo poco y el que hay lo dedico a entrenar, sino no conseguiré las marcas que nos han puestos. Pero cuando necesito descansar leo…hablo con el resto… comparamos apuntes.
- Vale, ya no te envidio tanto - dijo haciéndome reír.
- Ya te dije que tampoco era para tanto. Yo lo hago con gusto porque sé a lo que me llevara… a cumplir mi sueño, pero… es duro en muchos momentos.
- Imagino…
- A veces olvido por todo lo que has pasado tú también para triunfar.
- Cuando uno tiene una meta, un propósito, es mucho más fácil.
- ¿Qué tal tu rodilla? – estuve evitando el tema desde que le vi, pero le vi tocarla un par de veces y pensé que podía estar molesto.
- Parece algo más relajada. No hago demasiado ejercicio, ya me entiendes - dijo moviendo las cejas sonrojándome - pero espero solucionarlo este fin de semana - dijo besándome el cuello y sacándome una risita.
- ¡Ey! que yo también… tengo mis necesidades, no solo tu - dije haciéndole un guiño.
- Entonces ¿qué hacemos aquí? - dijo de forma cómica levantándose como para salir a correr. Se sentó a mi lado de nuevo besándome.
Terminamos de comer en un pequeño bar de allí y luego cambiamos de lugar para tomar un café y un helado. Estaba siendo un día muy romántico y después de comer seguimos con nuestro paseo por Central Park.
Estuvimos paseando cogidos de la mano como una pareja más. Sonreíamos, nos besábamos, jugábamos, nos susurrábamos cosas… parecíamos dos auténticos adolescentes enamorados.
Acabamos sentados en el césped cerca de un árbol. Él se apoyó contra el árbol y yo me senté entre sus piernas dejándome recostar sobre su pecho. Sentía como me acariciaba el pelo haciendo que me relajara que me hiciera sentir amada con sus caricias tan suaves y tiernas.
- Rick…
- ¿Si?
- ¿Puedo preguntarte una cosa?
- Claro…
- ¿Alguna vez pensaste que podrías estar viviendo esto?
- ¿Esto? ¿A nosotros te refieres? No, no pensaba estar aquí tumbado en el césped junto a la persona más especial y única que he conocido nunca - dijo sinceramente, se notaba en su voz.
- Tonto - dije golpeándole la pierna en broma.
- Cuando volví a Nueva York, lo cierto es que no pensaba salir de mi habitación, pensaba simplemente que mi vida había cambiado y que ya no podría volver a vivir de una forma "normal".
- Rick… - no sabía que decirle, el pobre pensaba que su vida había acabado y ahora me sentía algo responsable de ello y me preocupaba.
- Lo sé… era muy dramático, es cierto - dijo soltando una risa sarcástica, sin creer muy bien lo que nos estaba sucediendo - pero de verdad Kate, me sentía completamente hundido. Pero ahora eso ya no es importante, he pensado mucho estos días solo y si he de serte franco, ahora me siento bien, agradecido por lo sucedido, porque "gracias" a mi lesión, te conocí y estamos aquí juntos y que algún día podre volver a ser feliz.
- Eso espero.
- Kate lo que quiero decir es que no me imaginaba que me pasara nada bueno cuando llegue, lo veía todo muy negro y no veía motivo por el que seguir en pie, ahora es totalmente distinto, ahora estas tú y eres la "culpable" de mi felicidad.
- De verdad… ¿puedes ser feliz sin a volver a jugar?
- Bueno, eso ya… Kate… - lo sentí resoplar.
- Dices que eres feliz… que puedes serlo sin jugar, pero… yo lo pienso en mi caso y no creo que pudiera ser feliz sin cumplir mi sueño.
-Pero yo es que no puedo… - dijo levantando la voz y tensándose. Me levanté para poder encararlo. Lo vi nervioso y le acaricié tiernamente la mano para que pudiera entenderme, para que viera que no quería decir nada que le hiciera daño.
- Lo siento.
- No, yo lo siento Kate… no quiero enfadarme.
- Lo sé.
- Solo que… no puedo hacer nada para solucionarlo… solo quiero dejarlo atrás, porque no puedo hacer otra cosa.
- Lo siento, solo es que no sé muy bien cómo te sientes y quiero saberlo, sentirlo como tú para comprenderte mejor.
- Cuando estoy contigo Kate, todo desaparece y me siento bien, eso es lo que tienes que tener claro - dijo mirándome a los ojos y solo pude abrazarlo, porque sabía por lo que estaba pasando, porque quería ser su apoyo.
- Yo también estoy bien contigo.
- Lo sé… creo que deberíamos irnos.
- Sí, quiero ir a mi casa. Podíamos cenar allí y luego irnos de nuevo a tu casa. Si te parece bien.
- Prefiero…cenar en mi casa. Te dejo y ¿nos vemos luego?
- Claro - dije extrañada por su negación, pero supongo que necesitaba algo de tiempo a solas después de nuestra dura conversación. Solo esperaba que dejara esto atrás para poder volver a estar bien el tiempo que estuviéramos juntos.
Cuando llegue a casa Sophie vino a abrazarme pero enseguida me dejo para irse a dibujar, otra de sus grandes pasiones. Me senté con el tercer café del día en la cocina pensando y dándole vueltas a la conversación con Rick cuando llegó mi padre.
- Hola cariño - dijo besándome en la cabeza.
- Hola papa.
Se sirvió una taza de café y se sentó a mi lado. Estuvimos en silencio durante un buen tiempo hasta que mi padre acabo con ese silencio que para mí estaba bien pero por lo que se ve para él no lo era tanto.
- ¿Qué te pasa?
- Nada.
- A mí no me puedes engañar.
- Papa…
- Venga puedes contármelo.
- He tenido una conversación un poco dura con Rick y… me ha dejado pensativa.
- ¿Sobre qué?
- Sobre los sueños… sobre si seré suficiente para que él sea feliz.
- Si no lo eres, es tonto.
- Papa… yo os tengo a todos y aun así necesito hacer lo que hago.
- Lo sé cariño, pero lo suyo es diferente, él tiene que hacerse a la idea de que no puede cumplir su sueño.
- ¿Y si hubiera una posibilidad?
- ¿Lo dices por algo?
- He llamado a una amiga. Hay nuevas investigaciones y quizás…
- Kate ¿se lo has dicho a él?
- No.
- Creo que deberías comentárselo. Es su vida Kate no puedes hacer eso así… él debe saberlo.
- Lo sé…lo sé.
CONTINUARÁ…
Gracias a todos por seguir hasta aquí, nos vemos mañana con un nuevo capítulo.
Que tengáis un gran fin de semana XXOO
Twitter: tamyalways
