Declaimer: Ninguno de los personajes de Hetalia me pertenece, son propiedad de Hidekaz Himaruya (salvo obvias excepciones) yo solo los utilizo aquí con fines de entretenimiento y sin afán de lucro.
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A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
(Jean de La Fontaine)
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Capítulo 21,
EL PROBLEMA NO ESPERADO
(POV Lovino)
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Histérico era la descripción perfecta, Manarola estaba histérico. Se había pasado toda la mañana despotricando al teléfono de veneciano sobre quien sabe que cosas e interrumpiendo el día de campo que habíamos organizado. No es que no me interesen sus problemas, Manarola es un subalterno y aunque tristemente ubicado (está en el norte con Feliciano) es muy bueno para atraer turismo, algo importantísimo todo sea dicho; es solo que…bueno tenía la intención de olvidarme de la política este día y disfrutarlo con amigos (y algunas plastas).
Antonio se había venido desde Madrid para visitarme…corrijo, para visitarnos, sí. A mí que me importa si viene ese tipo, nada de nada. Anne Marie la hermosa belga (claro que sí), Lars el holandés (amargado) y Francis (el pervertido) también se habían presentado, arrastrando este último a Arthur Kirkland…lo que no me agradó en lo absoluto ni a mí hermano, maldito Francis.
Salvatore, o sea Seborga, también trajo a sus amigos, las llamadas micro-naciones me parece, y a Ravis Galante (Letonia) que por alguna razón extraña está en su club de amigos. Hungría también estaba invitada (por mi hermano, no por mi que conste) y el estúpido Roderich Edelstein de Austria. Prusia que también se había dejado caer, rebuscaba cervezas dentro de su propia hielera, que entre él y patatero habían insistido en traer...Algo que en realidad no era necesario, OBVIAMENTE. ¿Que entienden ustedes por picnic italiano? Que no incluye cerveza alemana ¿no?
- Que quería ese mocoso – interrumpí a mi fratello.
Llevaba puesto un conjunto informal de esos que figuran en las pasarelas.
- Vee~ Algo sobre unos extraños alborotando, le dije que se encargara la policía, que para eso están. Vee~ Pero me ha salido con que era muy grave el asunto.
- Por favor – me mofe – ¿Alborotos muy grandes en Manarola? ¿Qué no me haga reír? Problemas de seguridad son los que yo tengo, que no venga ese crio a llorar por nimiedades.
Y es cierto, en Manarola no opera ninguna mafia (que yo sepa), como podría decirse de otras ciudades. Lo más probable fuera que unos turistas borrachos se pusieran algo alocados, pero lejos de eso no podía ser demasiado grave. Por otra parte no podía dejar de pensar en las palabras de mi subalterno, histérico como cada veinte años, cuando alegaba que cosas paranormales se colaban por sus calles. Bah, que tonterías estaba diciendo.
Feliciano se fue sentar junto a los otros, justo entre Antonio y Emma que degustaban la lasaña; el primero hablaba de tortugas con la segunda...esas siniestras tortugas.
- Y Lovino se asustó muchísimo cuando nos rodearon – bromeaba el tipo.
Plaff, sonó mi mano encrespada contra la cabeza hueca de Antonio. Se lo merecía así que ni se quejen.
- Romanito porque tratas así al jefe que te adora – lloriqueo el idiota mientras se sobaba la mollera.
- Para que no inventes cosas bastardo – y acto seguido le acomode otro codazo.
La belga se apresuró a tranquilizarme y Feliciano se tensó espantado, como si jamás me hubiera visto enojado, ahora resulta, ¡ja!.
- ¿Pero se puede saber por bebes cerveza, macho-patatas? – dirigi al patatero mi furia - ¿Qué tan corriente se tiene que ser para preferir una de esas cosas en vez de un buen vino? – Vamos, ustedes deben saber que eso es cierto...y si no, que los parta un mal rayo.
- Haber Romano – se me atravesó Arthur Kirkland - donde se supone que tienes el té.
Y yo le mire con cara de asco, no tendría ni porque haber venido y quien rayos bebe te en un día de campo. ¿Acaso están todos locos? Kirkaland solo me respondió con el ceño fruncido en esas pobladas cejas (muy muy pobladas cejas). Che cazzo, con lo mal que llevo a este tipo y tenían que traerlo a la fiesta.
- Vee~, no hay te Arthur – intervino mi hermano que ya veía venir el drama - Arthur lo miro como quien mira a un loco y se fue derechito a buscar a su novio, digo su "archienemigo" (lease con sarcasmo).
Por lo menos alguien se divertía en la fiesta, porque los niños de las micro-naciones jugaban en el césped. El picnic continúo y ya empezaba a divertirme, cantando serenatas con mi mandolina a la bella Emma y los asistentes, disfrutando de los chistes que hacia Antonio. Francis quien también intento lo propio, fue bruscamente callado por el austriaco que le grito con su acento pomposo que en esa fiesta había niños y que para contar sus guarradas se fuera a un burdel con su novio.
Arthur boqueo indignadísimo, apabullado por las risas de "Los tres malos amigos" que se carcajeaban de lo lindo con las tonalidades que iba adoptando su rostro mientras más se enojaba. Hasta Anne Marie se aprovechó del momento para contar un par de anécdotas humillantes del británico, que la fulmino con los ojos en clara advertencia.
Ravis era el unico cohibido, se supondría que debía encajar en el grupo pero al parecer le intimidaban tantas pullas. Ludwig...que digo, el patatero bastardo, tampoco estaba muy participativo aunque se atrevió a sonreírse mientras Arthur Kirkland se atragantaba con sus insultos. Las únicas ocasiones en Arthur se divirtió con ganas fue cuando yo mismo arremangaba con Antonio, que lamentaba más que Arthur pudiera burlarse de él, que el propio codazo en sus costillas. Asunto que al parecer ponía de buenas a Holanda.
Roderich casi nunca abrió la boca como no fuera para insultar a Gilbert y Francis, por lo demás se limitó a mirar desde su trono las payasadas que según él hacían los otros. De no ser por Elizabetha no habría tenido compañía porque nadie en realidad lo incluía. Ni siquiera el machopatatas que se tomaba el descanso para beber en su asiento. Como odio que venga.
Salvatore y sus amigos finalmente se unieron al grupo cansadísimos de tanto relajo y con las ropas manchadas de lodo y pasto. Asaltaron la barra de comida y se sirvieron cuanto pudieron con los platos rechinando ahora de limpios. Francis hasta eso se abstuvo de seguir con sus idioteces y pasamos a hablar de temas más amenos.
- Seria de lujo que nos invitaran un día a una de sus juntas – soltó como quien no quiere la cosa Peter de Seeland. Que una vez mas como siempre salia con el tema de que lo reconocieran. Todos los adultos nos hicimos pato, fingiendo que en realidad no lo habíamos oído.
- Pensábamos crear un equipo deportivo - soltó Salvatore, para aminorar el ambiente. Jamás se ha quejado de no ser reconocido y se lo agradecia.
El crio de Seeland inflo los mofletes y por un momento vi el excelente parecido entre él y Arthur Kirkland. Repito, ¿quien los invito a mi picnic?
¡Ring! Sonó el teléfono y todos a uno checaron sus celulares. ¡Ring! Sonó de nuevo y todos miraron a mi fratello. Feliciano muerto de vergüenza saco el celular dispuesto a alejarse mientras todos volvían al festejo. Lo cierto es que no me fije en que se alejaba, hasta que ya no volvió a la fiesta. Cuando lo hizo una hora mas tarde, venia por completo pálido y asustado. Me llamo a parte para contarme.
- Vee~, tenemos un problema.
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Continuara…
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Mane: Oh pobre chico. Aunque quien sabe, por experiencia se que a veces quienes menos creemos terminan siendo nuestros mejores amigos. Podria pasar. Y si, Gilen es genial y como ves aqui, es 2PAustria quien lo molesta y no al reves. Jeje Gracias por cierto por comentar, te confieso que si no lo hubieras hecho simplemente no habria publicado mas capitulos. XD Gracias.
