Disclaimer:

Los personajes aquí mencionados no me pertenecen, son de la propiedad de Masashi Kishimoto….

Este Fanfic está siendo elaborado bajo la estricta supervisión de mi Beta querida: MariaTheCharmix

CAPITULO 21

Notas:

Narración en primera persona

—Dialogo.

Pensamientos

(Inner)

"recuerdos"

—No lo creo…-

Su expresión me asusta un poco. Es tal como lo había predicho, Hinata no me creería, es su padre, ¿de verdad Itachi esperaba que ella aceptara?

—Mi padre…

Incluso yo, tengo aun mis dudas ante tal revelación.

La veo suspirar, como auto ordenándose calmarse y cierra sus ojos, su mano derecha se aferra con fuerza a la mano del rubio idiota que la ve con melancolía y tristeza.

—Y yo ¿Cómo puedo ayudarles?

Su respuesta me toma por sorpresa, pues aunque esto es lo que vine a buscar no lo esperaba tan pronto.

—Itachi logró entrar en la computadora de mi padre pero al parecer no hay información alguna, según él, el que hace los movimientos fuertes es tu padre Hinata, y se los informa al nuestro pero nunca vía mensajes o correo— hago una pausa y mi semblante se torna más serio, mi ceño esta fruncido y llevo una de mis manos a la cabeza deslizándola por mis cabellos en un intento de calmar mi propia tensión –después de nuestra… — toso un poco. Es incómodo decir esto —…separación, la familia Hyuga ha pedido la disolución de la sociedad y con ella un informe general de las cuentas. Así que ellos están cubriendo todo antes que se den cuenta. Debemos hacer que crean que todo está bien y así poder conseguir la información e incriminarlos a ellos y a quien este con ellos en este asunto, pero si logran limpiar todo a tiempo ya no podremos conseguir las pruebas necesarias — está bien, aquí viene la parte difícil – y pues, para eso…— hago otra pausa, estoy casi seguro que no aceptara —… debemos ganar tiempo.

—Permítanme un momento, necesito algo de agua— Hinata se levanta, y hace un ademan por ir a la cocina, pero a medio trayecto se detiene, suspira profundo y voltea hacia nosotros — ¿Quieren agua o…?

—Sake, si tie…-

—Sólo hay cerveza— Interrumpe Naruto.

— ¿Se puede…?— pregunto, dirigiendo la mirada hacia Hinata

—Traeré una— contesta Hinata y antes que diera la vuelta y retomara su marcha se corrige a si misma deduciendo que no bastaría con eso – dos, o tres, no importa, traeré unas— y tras decir aquellas palabras de manera muy rápida y temblorosa se pierde en el umbral de la puerta que, seguramente, dirigía a la cocina.

Unos segundos, milésimas de segundo fueron los que el silencio reino entre Naruto y yo duró, realmente el silencio es cómodo pero al parecer el rubio estaba empecinado a fastidiarme la vida.

—Con hacerlos creer que todo está bien, y ganar tiempo… — dijo el rubio mientras me veía de manera desaprobatoria — …espero que no te refieras a lo que creo— Al parecer no es tan tonto pues en sus ojos veo que entendió a que me refiero y no le gusta en lo absoluto.

—Es temporal.

—Me niego— contesta rotundamente y cruzando los brazos.

—La que debe elegir es Hinata.

Y cambia su semblante a uno a amenazador mirándome como si yo fuera su peor enemigo. Joder, como desearía romperle el culo. Pero no puedo o Hinata no aceptara ayudarnos.

—No acepto— es completamente retrasado, sabe que no es con él y sigue metiendo las narices.

—No me interesa, la que decidirá es Hinata.

Naruto se acerca a mí y me toma del cuello de la camisa, pero esta vez respondo y hago exactamente lo mismo. El agarre entre ambos es fuerte y nuestras miradas se mantienen fijas la una sobre la otra, en una batalla sin puños, pero igualmente feroz.

Unos pasos se escuchan en el fondo, y antes que la dueña de aquél sonido apareciera, Naruto y yo volvemos a nuestra posición inicial.

—Aquí están… — las coloca sobre la mesita de centro que adornaba la sala y se sienta a la par de Naruto, quien inmediatamente pasa un brazo alrededor del cuello de Hinata y la acerca más a él, provocando en esta un sonrojo de quinceañera enamorada.

Qué asco, voy a vomitar. Joder, parece un animal marcando territorio, ni que me interesara Hinata, realmente las mujeres de carácter tan empalagoso y aniñado no van conmigo.

Abro una cerveza y tome una parte, luego enfoque mi mirada hacia Hinata.

—No quiero quitarles más el tiempo, solo necesito que me contestes si nos ayudaras o no.

Hinata baja la vista y tras meditarlo unos segundos me contesta.

—Pero no volveré a casa contigo, me quedare aquí y Naruto-kun deberá estar enterado de todos los planes. Es decir si me reúno con ustedes él ira conmigo.

Así o más fastidioso podía ser ese rubio que me veía como si hubiera ganado una competencia que solo en su mente existía.

—Creo que no habría problema.

Me despido de la pareja informando la reunión que haríamos el día de mañana en nuestra antigua casa, pues creímos que era el punto más seguro.

Subo al vehículo y me dirijo al apartamento que actualmente está rentando, no sin antes pasar por la farmacia a conseguir un poco de alcohol, porque aunque Hinata muy amablemente me hubiera curado las heridas aún estaban a flor de piel.

Al llegar me recuesto un poco. La noche me abrazo con soledad de nuevo y sentí que pesaba, últimamente pesaba mucho, y más cuando su recuerdo se apoderaba de mi mente y mis sentidos la añoraban. Caí en un profundo sueño, es probable que los sedantes para aliviar el dolor de los golpes me hubiera ayudado a dormir, pues desde hace días no me dormía con tanta facilidad.

Pero al parecer mi conciencia no estaba en paz, y no me dejaría en paz ni en las pocas noches en las que el sueño piadoso me arrullaba.

Ahí estaba de nuevo ese maldito sueño, ese mismo que venía teniendo desde hace días, desde que se marchó de mi lado.

Mi padre de nuevo llego muy furioso, lo sé por la expresión de terror y melancolía que mi madre trata de maquillar con una dulce sonrisa, pero hay cosas que son tan evidentes. Nos ordena quedarnos en el cuarto, podríamos escuchar música, pero por nada del mundo saldría hasta que ella viniera por nosotros.

Siempre le había hecho caso, me quedaba en la habitación aunque escuchara los gritos plagados de coraje que salía de la boca de mi padre, me quedaba resguardándome en los brazos de mi hermano, la escuche llorar y suplicar que se detuviera, que no la lastimar, quería ayudarla, es mi madre… pero que puede hacer un niño de apenas 5 años de edad. ¿Qué podía hacer?

Aun así salí de aquel lugar con toda la fuerza que me daban mis pequeñas piernas, ignorando la voz de mi hermano seguí corriendo, bajando las escaleras para colocar aquel diminuto cuerpo frente a ese hombre, su mirada era terrorífica, tanto que me hacía temblar. Sentía miedo, pero es mi madre, yo quería protegerla, no quería que llorara más. Sé que ella me habla, no podía entender muy bien lo que decía, sonaba tan lejano, creo que me pidió que me apartara, pero lo único que alcance a escuchar fue un grito fuerte de su parte, sentí un dolor enorme en el rostro y mi cuerpo se impactó en el suelo, apenas podía abrir los ojos y contemplar el rostro lloroso y golpeado de mi madre.

¡Espero que así aprendas a respetar a tu padre, maldito mocoso!

¿Respeto?

¿Así se gana el respeto?

Así es… el miedo es respeto.

No quiero ver a mi madre llorar así de nuevo ¿es mi culpa? Solo quería ayudarla… yo solo… soy un inútil.

Desde entonces me quedaba en la habitación sin salir, pasara lo que pasara, abrazado a mi hermano como un completo cobarde… tenía miedo, le tenía demasiado miedo.

Las imágenes pasaban velozmente en mi cabeza, la misma escena, diferente tiempo; ya no podía buscar los brazos de mi hermano, simplemente me acostaba boca abajo y fingía que nada estaba pasando.

Así crecí, escuchando siempre esto, perdiendo el valor hasta de ver a mi madre a los ojos. La amo, ¿pero qué puedo hacer?

Las imágenes daban vueltas en mi cabeza, haciéndome recordar todo… queriendo gritarle a mi padre, pero la voz no sale, solo estoy como una estatua que ve todo y escucha todo pero no hace nada. Solo la voz en mi cabeza…

No le pegues.

Fugaku no le pegues más.

La imagen de mi madre llorando me destruye el alma…

Fugaku ya no, por favor— Sus lágrimas, su rostro amoratado…

-Para ya, por favor, para ya… Sasuke-kun-

Y el rostro de mi madre cambia, los ojos que ahora lloran son de un color más claro, parecido a las perlas y los cabellos que están revueltos por el maltrato ya no son negro azabache, es más un azulado…Es Hinata…

-Sasuke-kun… Sasuke…-

No, ya no es ella, esa voz no es la de Hinata, todo esta tan borroso ¿Quién está frente a mí?

Para por favor Sasuke, no me hagas daño-

Mi corazón se estremece, jamás pensé que dolería así… esa voz…

Yo no le haría daño ¿o sí?

¿Porque tiene su rostro lastimado? ¿Porque está llorando así?

Sus hermosos ojos color esmeralda están cubiertos de lágrimas y su bello rostro tiene hematomas y sangre…

¿Quién le ha hecho tanto daño?

Sasuke, ¡Para!

Es mi mano, mi mano le ha golpeado… ¿yo lo hice? Sí, yo lo hice.

Sasuke… ya no más por favor-

Fue mi mano quien la hirió, y lo sigue haciendo.

¿Por qué no paro? No quiero herirla más pero mi mano se mueve sola.

-Para…-

Necesito detenerme, por favor, no quiero herirla, alguien deténgame, por favor… yo no quiero herirla, no a ella, no.

-¡Sasuke…!-

Y despierto agitado y con las manos temblando, las veo y me fallan los ojos al ver manchas rojas en ellas; creo que estoy quedando loco, es lo más probable, aunque ese sueño… no esta tan alejado de la verdad, yo solo eso se hacer, soy igual que el hombre que tanto temo, mis manos solo eso saben hacer, solo hieren, no se amar, no sé cómo hacerlo y si la vuelvo a buscar ¿para qué seria? Para seguir hiriéndola… realmente ¿Qué es lo mejor que puedo hacer por ella? Tal vez este tan claro pero no quiero aceptarlo.

.

.

Todos entendimos que debíamos hacer, era nuestra última carta, no podíamos fallar pues si ellos se enteraban podíamos hasta morir o quien sabe que nos harían.

Itachi hablaría con ellos para hacer una fiesta en casa de los Hyuga para afianzar las relaciones y seguir con los enlaces pues Hinata y yo nos habíamos reconciliado y vuelto a ser el feliz matrimonio.

Al parecer tanto al señor Hiashi como a mi padre la idea les gusto y accedieron que fuera en la mansión Hyuga pues así los ancianos de la familia verían que realmente era verdad.

Hinata debía aprovechar esa oportunidad e insertar el virus en la computadora de su padre. No había otra alternativa, además de un par de micrófonos que debía colocar muy cuidadosamente. Esa era nuestra última carta de verdadera libertad y debíamos saberla jugar con mucho cuidado.

.

.

.

Y a todo esto pasaban los días y nos reuníamos muy seguido, examinando junto con una amiga de mi hermano, que al parecer era detective del estado, toda la información que él había recolectado.

Resaltaban los nombres de dos personas más aparte de mi nuestros padre: Orochimaru y Madara, al primero lo desconozco, pero el segundo sé que pertenece a nuestra familia, un pariente lejano que nunca se había acercado a nosotros, muy adinerado por cierto, pero solitario.

Me salí un rato a tomar aire a la azotea, todo esto está acabando con mi salud mental, saque un cigarrillo y lo empecé a gastar.

—Tengo que admitir que te ves diferente Sasuke-kun.

Solo le dirigí la vista y por respeto apague el cigarrillo, supongo que fue por eso, nunca antes me había importado.

Ella solo sonrió, cálidamente, como nunca solía hacerlo, definitivamente también había cambiado, se veía seguridad en su mirada y un brillo especial, enternecedor y cálido. Se veía feliz y plena.

—Tú también has cambiado.

A lo que ella enfoco su vista al horizonte y presionando mis manos al pecho contesto.

—El amor nos cambia Sasuke-kun, nos llena de valor y deseos de seguir adelante, de luchar por la persona que se ama aunque parezca que es imposible, que el universo entero está en contra nuestra…— voltea su rostro encontrándose con mis ojos que la ven un poco sorprendido, y me sonríe nuevamente—… el amor nos da todo lo que necesitamos para luchar, para cambiar, para ser mejores, o al menos para intentar ser mejores.

—Creo…— contesto un poco avergonzado —… que te comprendo.

—Antes de que ella se marchara, habló conmigo— el escucharla decir eso llamo mi atención en su totalidad, sabía que la odiaba, que culpaba a Hinata de haberme apartado de su lado.

—Sakura-san te ama como nunca había visto, porque te ama no porque tú merezcas ese sentimiento, ni porque hayas sido la luz de su vida; todo lo contrario, te ama sin razón alguna y sin que tú le des esperanzas de responderle. Yo amo a Naruto, porque es el sol de mi vida, porque me saco de las tinieblas y me ofreció un camino de amor a su lado…— dio media vuelta para volver al interior del departamento—… pero Sakura-san es especial, ella te ama solo porque es su decisión, amándote por ella y por ti, pues según note tu jamás le diste ni esperanzas ni razones para seguir amándote, aun así te ama— comienza a andar dispuesta a alejarse de ese lugar.

—Y yo a ella.

Hinata se detiene, no me mira ni nada, pero sé que está sorprendida tanto como yo.

—Y sé que ella me ama más de lo que yo puedo amarle, pero con su terquedad logró entrar en mi mundo y aunque lo intenté no pude sacarla. Simplemente es inútil.

— ¿Por eso haces esto? Quieres liberarte para buscarla.

—Esa era la idea al principio…

— ¿Era?...— pregunta sorprendida.

—A veces… la mejor manera de amar a alguien es alejarla de la oscuridad que emana de nuestro cuerpo. Ya lo has dicho tu…— saco otro cigarrillo, sin encenderlo, solo observándolo en mi mano —… yo no puedo ofrecerle un camino de luz, no soy un sol y lo único que sé hacer es herir a las personas.

—Sasuke… eso no

—Sabes que es la verdad, si ella está conmigo solo saldrá herida, como siempre ha sido mientras estuvo tercamente a mi lado…— enciendo el cigarrillo —… por eso lo he decidido, y nada me hará cambiar de parecer.

—No soy nadie para juzgarte, solo espero que no te arrepienta de esto.

Mientras ella este bien, mientras mi oscuridad no la toque, no la contamine….

Lo demás no importa.

Sólo quiero que esas flores de aquel árbol de cerezo no se opaquen por la tinta negra de mi oscuridad.

Hinata se alejó, entrando al departamento donde estaba mi hermano, el rubio idiota y la detective.

Al acabar mi cigarro yo también hice lo mismo, al parecer ya tenían todo listo.

—La fiesta será en tres días, ¿están listos?

Hinata se aferró de Naruto con un poco de nervios. Pero asintió, al parecer es verdad, ese rubio le proporcionaba gran valor a su ser.

— ¡Hagámoslo!

El camino a nuestra libertad estaba justo delante de nosotros. Solo teníamos que caminar hacia él.

Notas finales:

Sé que muchos querrán matarme, y lo lamento, no quería decepciónalos pero es lo que mi mente quiso escribir… si originalmente iba a mandar a Sasuke a la cárcel, dejar a Sakura con Itachi o cualquiera que se me ocurriera… pero oh no, ahí está el Sasusaku, y eso que no soy fan de esa pareja.

Supongo que me dio pesar con el Uchiha, y vamos, Kishimoto lo redimió, porque no hacerlo yo, ¿no es casi igual? Escapo de matar a Sakura y bla bla ella lo siguió amando hasta el final, lo espero doce años (no sé cómo aguanto tanto jejeje) así que ese amor me llamo la atención… por eso la frase de Hinata "ella te ama aunque no lo merezcas… te ama por ella y por ti…"

Se supone que el amor es capaz de cambiar los corazones, es la fuerza más poderosa… a Hinata la hizo más fuerte le enseño a luchar para encontrar la felicidad junto a su macho, el amor la hizo pensar en ser feliz, en creer que se merecía esa felicidad junto a Naruto y a mandar todo a la porra y entregarse a su hombre.

Y a Sasuke el amor lo hizo más sensible, más débil, rompió esa coraza que tenía jejeje lo hizo ver sus errores, comprender el daño que hacía, lo hizo desear un futuro feliz para ella, sin dolor, sin heridas, aunque eso implicaba alejarse de ella. EL amor le enseño que a veces la mejor forma de amar alguien es apartándolo de la oscuridad que emana de nuestros corazones.

Bueno espero que no me odien por ello jejeje gracias a los que siguen este fic. De veras, muchas gracias.