CAPITULO 21

Los dos anillos, resbalaron de los dedos, de esa mano muerta donde habían estado encajados, la flacidez del brazo roto les ayudo a desprenderse.

Cayeron delante de los ojos de Naruto como dos gotas de agua. El chico intento cazarlos al aire, mas, como si de lagartijas se tratase, se escurrieron entre sus dedos.

Cayeron los dos, en el manto marrón y espeso, manteniéndose por unos segundos en la superficie para seguidamente empezar a hundirse lentamente, siendo engullidos por el lodo.

Naruto, desesperado, se abalanzo al lugar donde las dos joyas se habían mezclado con el barro. Y preso de la angustia empezó a remover hundiendo sus manos, escarbando aquel liquido pringoso, intentando recuperar el único elemento que en esos momentos le unía a su amigo.

Palpo algo redondo y pequeño, sabia que ese objeto no iba a devolverle la vida a Garaa, lo sabia, pero aun así era lo que había producido su muerte, y el que había extraído del pelirrojo, algo mas que el shukaku.

Naruto cerro el puño alrededor de ese objeto, que siempre le recordaría a Garaa y su lucha.

En ese momento, Zetsu, con un brazo colgando como si fuera de trapo, le agarro de los cabellos, con la mano que tenia sana, echando la cabeza de Naruto hacia atrás, obligándolo a mirarle.

-Estupido chaval- el akatsuki, realmente estaba irritado, por la acción de Naruto- ¿Quién te crees que eres?

Levanto su rodilla, incrustándola en la barbilla del rubio, haciendo que este se mordiera el labio.

Seguidamente, introdujo su cabeza, que aun no había soltado, en el frió lodo, intentando ahogarle.

La volvió a emerger, Naruto le escupió en la cara, lo que provoco la ira de Zetsu, que lo arrastro por el barro, cogiendo impulso, y de una patada lo hizo rodar golpeándose una y otra vez en aquel terreno indefinido.

Aun así, Naruto, no soltó el anillo.

Intento incorporarse, se limpio la boca instintivamente ya que lo que escurría de ella era su sangre mezclada con el barro que cubría toda su cara.

Introdujo el anillo en uno de sus dedos, asegurándose que no se le cayera.

En su rostro cubierto por la arcilla liquida, resaltaban sus dos ojos azules, alargados como los de un zorro, con pupilas como las de un zorro, pero azules, azules como el cielo.

Unos ojos que hababan por el, pidiendo una compensación por el irreversible daño echo.

Tenso todo su cuerpo, dispuesto a todo.

Sin necesidad de clones, una fulgurante bola azul apareció en su mano, una bola que iba creciendo y en su crecimiento, dejaba salir rastros de ese chakra, dibujando aspas.

El chico tuvo que echar medio cuerpo hacia atrás, para aguantar la potencia de ese ataque.

-Sabia que el chico nos daría problemas- se dijo Kazuzu, dejando de lado a Kiba para ir al encuentro de su compañero.

-¿Este de que va? – A Kiba le dolió el desplante, pero sintió cierto alivio, dadas las circunstancias.

Ayudo a Temari a incorporarse.

-Ves donde Sakura, ella hará algo con tus heridas.- sin mas fue en la misma dirección que Kazuzu.

Mientras se acercaba. Pudo ver a zetsu agarrándose el brazo que le colgaba, y a Kazuzu aproximándose, sus cuerpos tapaban, lo que Naruto estaba a punto de hacer.

Sakura, estaba angustiada, cuando oyó pronunciar, el Mangekyôu, a Itachi, su mano se agarraba a su pecho en un gesto de impotencia total.

Los dos chicos, estaban uno enfrente del otro, sin exhibir movimiento alguno, y sin embargo ella sabia que la lucha seguía en otra parte, que no podía ver.

Temari se acerco, tambaleándose, sacándola de su ensoñación, para al final, caer de rodillas ante ella, con los ojos como platos, rojos por el llanto.

-Garaa a….muerto- pronunciando estas palabras, una corriente de lagrimas brotaron sin descanso.

Sakura se dejo caer a su altura, abrazo a la ninja de la arena, dejándola desahogarse, mientras a ella misma se le escapaba alguna gota salada.

Por su aliado, y por la situación en la que se encontraba, que muy bien podía desembocar igual que en la de Temari.

Shino observo a Hinata, que seguía inconsciente, pero respiraba tranquilamente, ajena a lo que sucedía.

No podía dejarla sola, seria una imprudencia.

Kabuto estaba fuera de combate, el no era el problema.

Pero sus bichillos le avisaban. De que Orochimaru, esperaba a la expectativa de conseguir su preciado cuerpo.

Y si bien quería el de sasuke, si no le quedaba opción se haría con cualquier otro, el más tonto sabría eso.

¿Y que mejor objetivo, que una Hyuga, inconsciente?

Shino no lo permitiría, por eso no iba a dejar sola a su compañera de equipo.

Temari pareció entrar en un estado cercano a la histeria, soltaba desgarradores lamentos.

Sakura la aparto de su hombro, mirándola a la cara, veía su propia reacción si en cualquiera de los casos, Sasuke o Naruto murieran. Por el sentimiento profundo que sentía hacia el primero y por uno más fraternal que se había ganado el segundo.

-Tranquilízate, Temari, vamos- dijo aun tratando de controlarse ella misma.

La chica de la arena, no oía, repetía la misma cosa una y otra vez. Entre lamentos y suspiros producidos por el llanto.

-Garaa a muerto, ha muerto, muerto, muerto, esta muerto.

Sus dedos, se hincaban en los brazos de la muchacha de Konoha, ejerciendo mucha presión, y zarandeandola como si la que no comprendía fuera la pelirosa.

Sakura reacciono como cualquier persona en su lugar lo hubiera echo, y con la mano esenciada le do una bofetada a Temari.

La cual pareció regresar, de su estado de histeria.

- Y ahora veamos esas heridas- dijo la ninja medico, agradeciendo tener algo que hacer.

Itachi, observo a su hermano pequeño, que se encontraba cabizbajo, dos mechones de su pelo negro, caían por su frente, el chico empezó a moverse, pero no pudo, algo se lo impedía, se encontraba atado.

Levanto la cabeza, se sentía muy cansado, y apenas si tenía fuerzas, su sharingan había desaparecido.

-Te avise, te lo dije, te lo repetí, una y otra vez- Itachi dejo unos segundos de silencio antes de continuar.

- Hermano estúpido. Si quieres matarme, ¡maldíceme!, ¡ódiame! y vive avergonzado. Huye... huye... y aférrate desesperadamente a la vida. Y cuando tengas unos ojos como los míos, ven a mí

Nadie sabe de donde,Itachi saco aquella daga con la que infundía sufrimiento a sasuke, en aquel lugar que era su dominio.

-Y debo decir que obedeciste, querías matarme, me odiabas, huías, porque eso es lo que hiciste, cuando te fuiste con Orochimaru, huir- con cada palabra, la daga se retorcía más siempre en la misma herida- Y vives avergongazado, por el hecho de que para huir traicionaste a los que más te querían, con la excusa de buscar poder.

Itachi, hundió mas la daga, siempre en la misma herida, una herida, que nunca se cerraría para Sasuke, solo si completaba su venganza, y dejaba su espíritu libre de sufrimiento.

-Pero hasta aquí llegaste hermanito, ya no habrá vida para ti a la que te aferres, y nunca, nunca tendrás unos ojos como los míos.

El dolor de esa herida, lo perseguía, le carcomía por dentro.

- Después me encargare, de Naruto, del cual tu no pudiste librarte, y detrás Irán todos los demás, empezando por esa jovencita pelirosa y acabando por el resto de la aldea.

Sasuke, sintió que todo volvía a repetirse que todas las personas que le rodeaban, iban a desaparecer. Que lo que tenía ahora, parecido a una familia, se lo iba a arrebatar la misma persona, que o quito en el pasado.

Su corazón empezó a bombear sangre, arrastrándola por todo su cuerpo, haciendo fluir su chakra, aunque le costara la vida lo impediría.

Levanto su cabeza, tras esos dos mechones que cubrían su frente, sus ojos se tiñeron de rojo despertando en el un nuevo sharingan, las comas características se unieron con sus pupilas que se tiñeron del mismo rojo que su iris, cubriendo casi por completo el blanco de sus ojos.

Irónicamente, la herida que este removía una y otra vez, era la que lo había despertado, la que le había dado el impulso necesario.

Itachi Uchiha, pagaría por todo lo que había echo, y por lo que tenia pensado hacer.

- fukushū Sharinghan