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Capítulo XXI
Campamento de entrenamiento
Parte I
Aki dormitaba. La chica tenía los ojos cerrados, había tenido un sueño muy extraño. Soñaba que Rococo la había raptado para entrenar en las montañas, lo cual era absolutamente absurdo. La muchacha apoyó su rostro en su "almohada", la cual estaba un poquito más dura de lo habitual.
—¿Ardillita, ya terminaste de babear mi hombro?
Aki abrió los ojos de golpe, intentó erguirse y se dio cuenta de que Rococo estaba corriendo mientras la cargaba en sus espaldas.
—¡¿Qué pasó aquí?! ¡¿Dónde estoy?! —gritó Aki asustada.
—Pues como te quedaste dormida mientras te estaba cargando, decidí correr yo solo todo el camino —explicó Rococo.
—¿No es un sueño? ¡De verdad me raptaste para entrenar a las montañas! —acusó Aki.
—Sí —respondió el chico con simpleza.
—¿Y dónde estamos? ¿Cuánto tiempo dormí?
—Según nuestro sol amarillo, has dormido unas tres horas. En cuanto a donde nos encontramos, pensé que como tú eres japonesa me podrías decir en qué parte del país estamos, porque yo estoy algo perdido.
Aki miró a su alrededor, pero sólo veía bosque, mucho bosque, tal vez más bosque que en Pokemon y el relleno de Naruto juntos… Bueno, quizás no tanto.
—Rococo, no sé donde estamos —dijo Aki temerosa.
—Bueno, no importa. Estaremos bien mientras no nos topemos con un león ¿Hay leones en Japón? —cuestionó.
—No, no hay leones, pero hay osos —reveló Aki.
—Oh, que interesante. ¿A qué saben los osos? —interrogó.
—¡No se comen los osos! —replicó la chica.
—¿De verdad? ¿Entonces por qué tienen?
—¡Eso no es importante! ¿Por qué me raptaste? No quiero estar perdida en las montañas —se lamentó Aki.
—No seas exagerada. Falta muy poco para el partido final, así que entrenar es lo más importante —explicó el portero sin dejar de correr.
—¿Cuándo vas a parar de correr? —se quejó Aki.
—Si quieres me detengo ahora —propuso Rococo.
—Por favor, hazlo —pidió la muchacha.
El chico detuvo su marcha y permitió que Aki llegara al suelo.
—Vaya, ardillita, tienes buen ojo, pues éste lugar es perfecto para el campamento —felicitó su entrenador.
—¡No quiero hacer un campamento, quiero ir a casa! —exclamó frunciendo el ceño.
—¿Para qué? No entrenarás bien ahí.
—Pero yo hago otras cosas además de entrenar —replicó la jugadora.
—¿Como rechazar chicos? —ejemplificó Rococo.
—¡Yo no he rechazado a nadie! —gritó Aki roja—. ¡Y eso no me hace una mujer rara!
—¿Cómo que no? Fuyuka me dijo que rechazaste a Goushu y a Windy.
—Eso no fue un rechazo, es sólo que… yo… ¡Estaba nerviosa!
—Ardillita, tú siempre estás nerviosa —recalcó el peli azul—. Pero dejemos estos temas de lado, vamos a entrenar.
—¡No quiero! —dijo Aki haciendo un mohín
—Bueno, sigamos hablando de tu vida amorosa —continuó Rococo—. Al que deberías descartar definitivamente es a Windy, no me gusta como huele.
—Kazemaru huele muy bien —lo defendió Kino.
—Entonces rechaza a Goushu, su peinado me intimida. Se vería mejor con el cabello liso y las puntas azuladas —comentó.
—¡No! A Gouenji le queda bien ese peinado, parece un adorable erizo. Además, tendría que pasarle algo muy malo para que se lo alisara.
—Ya, dos fuera ¿Entonces qué me dices del pelirrojo? Él es genial.
—Pero casi nunca hablo con él. De todas formas, no es mi tipo de chico, parece más bien del gusto de Natsumi, pero a ella le gusta Endou… tiene gustos raros.
—Oye, a ti también te gustaba Mamoru —contradijo Rococo.
—¡¿Cómo supiste eso?! —gritó Aki, más roja todavía.
—Era obvio —respondió Rococo sonriendo.
Fue en ese momento en que Aki recordó que su entrenador personal había visto todos los partidos del Inazuma Japan.
"Que triste, Rococo se dio cuenta de mis sentimientos y eso que él es muy despistado. Qué triste" pensó Kino con vergüenza.
—Creo que tenías más pretendientes —siguió Rococo pensativo—. ¿Dónde habré dejado la lista que me dio Fuyuka?
—Mucho de mi vida amorosa, mejor vamos a entrenar —propuso rendida.
—¡Así se habla! —exclamó Rococo con una enorme sonrisa.
Mientras tanto, en la civilización también conocida como Inazuma Town, Hiroto estaba con sus amigos, entiéndase a Midorikawa, Suzuno, Nagumo, Yagami y a Kii Fumiko, ya saben, los típicos. Ellos se encontraban comiendo helado, cuando de improviso, la bola de helado color verde se cayó del cono de Hiroto.
—Chicos, tengo un mal presentimiento —advirtió, haciendo que sus amigos voltearan a verlo.
—Vamos, sólo se te cayó el helado —replicó Nagumo alzando una ceja.
—Es más que eso —contestó Hiroto—. Siento que en algún lugar entre las montañas de Japón, Aki ha manifestado que no está interesada en mi persona.
—No digas eso. Si quieres, yo puedo hablar con ella —dijo Yagami compresivamente.
Por su parte, Nagumo abrió los ojos con sorpresa.
—¿Escuchaste eso, Suzuno? ¡Yagami se ablandó! ¡Ya no es una loca desquiciada!
—¡Yo no soy una loca desquiciada! —vociferó la mencionada, molesta.
—Son demasiado ruidosos —comentó Suzuno—. ¿Además, no vinimos aquí para que Midorikawa y Yagami pudieran hacer las paces?
—Es cierto —afirmó Midorikawa—. Estoy dispuesto a recibir disculpas.
—¿Disculpa? —masculló Yagami enfadada.
—Aceptada.
Reina sostuvo en alto su cono triple bañado en chocolate a punto de hacer una acción bien tsundere y, contra todo pronóstico, la hizo, aventando su helado contra la cabeza de Midorikawa.
—¿Por qué hiciste eso? —lloriqueó el peli verde—. Ya te había perdonado.
—En primer lugar, yo no tenía porqué disculparme —reclamó la peli azul.
—¡Claro que sí! —saltó Nagumo—. ¡Nos ganaste en el partido injustamente! ¡Sabías que me distraería la belleza de la chica peli rosa!
—¿Touko? ¿Te gusta Touko? —cuestionó Reina alzando una ceja.
—Pero si ella casi te patea cuando la insultaste antes del partido —recordó Suzuno.
—Que puedo decir, me gustan las chicas difíciles —concluyó Nagumo.
Pero bueno, dejemos esta extraña conversación de lado y vayamos con… ¿Endou? Sí, vayamos con Endou. El querido capitán de Raimon se encontraba en la lavandería y, para sorpresa de muchos, se encontraba lavando, o sea, para que los niños entiendan en sus casas: Endou lavaba en la lavandería. Ahora bien, ¿por qué Endou lavaba en una lavandería y no en su casa? Nadie sabe, pero lo hacía. Tal vez fuera cosa del destino que justo la numerosa familia Kudou, conformada por Fuyuka y su padre, ingresaran a dicho lugar.
—Hola, Mamoru-kun. Que sorpresa verte aquí —saludó Fuyuka al ver a su amigo de la infancia.
—¡Hola, Fuyuppe! —dijo Endou alegre—. ¡Y hola a usted también, entrenador Kudou!
—Hola —contestó el adulto para después retirarse a lavar sus sucias, sucias ropas.
Fuyuka y Endou tuvieron una conversación acerca de cosas triviales, tales como qué sucede si una fuerza imparable choca con un objeto inamovible, pero fue en ese instante en que la alta astucia de Fuyuka le permitió darse cuenta de que Endou no llevaba puesta su banda.
—¿Mamoru-kun, qué pasó con tu banda naranja o anaranjada? —cuestionó la manager.
—Es verdad, casi lo había olvidado —comentó Endou—. Estaba lavando mi banda para que se encogiera un poco y me apretara la cabeza, porque la anterior se rompió durante un entrenamiento.
—¿Por qué quieres que te apriete la cabeza? —inquirió Fuyuka bastante extrañada.
—Lo que pasa es que quiero inhibir mi sentido del gusto —explicó el capitán.
—Inhibir tu sentido del gusto —repitió Fuyuka lentamente.
—Bueno, es una idea que se me ocurrió para poder acercarme un poco más a Natsumi —confesó Endou llevándose una mano a su nuca.
—Pero Mamoru-kun, hay formas más sanas de acercarse a alguien —respondió Fuyuka.
—No te preocupes, te puedo asegurar al cien por ciento que no ocurre nada malo cuando me la coloco —dijo despreocupadamente.
"Yo creo que no" pensó Fuyuka recordando eventos anteriores.
—Fuyuka —llamó el entrenador Kudou—. Tu traje de alpinismo está listo, pero recuerda que tenemos que ir por tu uniforme nuevo antes de que te vayas de excursión.
—Gracias, papá —contestó la chica.
—¿Traje de alpinismo? ¿Uniforme nuevo? ¿De qué está hablando, Fuyuppe? —preguntó Endou extrañado, ladeando un poco su cabeza.
—Lo que sucede es que Natsumi quiere organizar un viaje a las montañas para rescatar a Aki —informó Fuyuka.
"¿Rescatarla de qué? Está entrenando con Rococo" pensó Endou.
—Entiendo —respondió el muchacho—. ¿Y el uniforme nuevo?
—Pues, verás… —empezó Fuyuka—. Desde hace un tiempo he estado interesada en estudiar algo relacionado con el área de la salud y hay una preparatoria que ofrece cinco becas para estudiar en ese ámbito. Yo quiero ser una de esas becas.
—Entiendo —contestó Endou de forma comprensiva—. En verdad estoy muy feliz de que quieras perseguir tus sueños, Fuyuppe y, aunque estuviste poco tiempo con nosotros, igual te extrañaremos.
—Mamoru-kun, no digas eso —musitó Fuyuka con tristeza—. Aún tenemos que ganar este torneo de Fútbol Frontera.
—Tienes razón, debemos ganar para despedirte como los campeones —Dicho esto, Endou le dedicó una gran sonrisa.
La muchacha le sonrió agradecida y volvieron a conversar acerca de cosas triviales, pero al final, Fuyuka debió irse junto con su padre y el traje de alpinismo, dejando a Endou nuevamente sólo en la lavandería.
—Creo que ya está —dijo Mamoru sosteniendo su banda naranja—. Espero que esta vez no se rompa.
A medida que Endou se colocaba su banda, pensamientos rondaban en su mente. "Vaya, no puedo creer que Fuyuppe se vaya y ahora va hacia las montañas a buscar a Aki. Además, se veía… se veía… ¡se veía triste, porque dejaba a Gouenji! Seguramente la reconciliación no funcionó y ella va a huir hacia las montañas, incluso va a ir a otra preparatoria ¡Debo avisarle a Gouenji antes de que comenta el peor error de su vida!". Y así, Endou, con la banda puesta, se fue corriendo del lugar.
En lo profundo de las montañas, Aki corría llevando a Rococo en sus hombros, así como Luke Skywalker llevaba al maestro Yoda en Star Wars.
—Sigue así, ardillita, vas muy bien —animó Rococo.
—Apenas si puedo correr —se quejó Aki entre jadeos.
—No digas eso —replicó Rococo—. Debes fortalecer tus piernas para hacer más fuerte la God Hand X. Ahora salta encima de ese arbusto.
Aki obedeció las órdenes de su maestro y saltó encima de ese arbusto. No obstante, detrás de éste, había un enorme precipicio por el cual cayeron. Por ello, ambos jóvenes se separaron. Aki movía sus piernas a toda velocidad mientras caía, de manera muy cómica como si de una caricatura se tratase. Cuando aterrizó de pie, la chica sintió un enorme peso caer sobre su espalda, por lo que ella asumió que era Rococo.
—¡Esa caída fue muy peligrosa! ¡Pudimos morir! —exclamó Aki alarmada.
Sin embargo, no recibió respuesta.
—Ya sé, ya sé —continuó Aki—. No se habla durante el entrenamiento.
Kino reanudó su marcha. Mientras corrían, la joven sintió la imperiosa necesidad de seguir hablando.
—¿Sabes, Rococo? Aunque me molesta entrenar todo el tiempo, creo que esto me hace olvidar mis problemas —confesó—. Pareciera que por alguna razón en especial, todo el mundo está interesado en quién me gusta y quién no. Digo, no es que no me guste algún chico, pero esperaba que todo fuera más normal
Nuevamente, no hubo respuesta por parte de Rococo.
—¿Por qué no dices nada? ¿Estás molesto conmigo? —indagó Aki—. Rococo, hablando sola me siento tonta.
La portera decidió voltear su cabeza solamente para darse cuenta de que llevaba una roca con forma humana.
—¡¿Qué es esto?! —gritó Aki asustada, al tiempo en que lanzaba lejos la roca—. ¡¿Y cómo es posible que lanzara una roca tan pesada a tal distancia?!
Para la mala fortuna de nuestra protagonista, los cielos empezaron a nublarse, porque el clima de montaña era impredecible. La chica miró a todos lados con desesperación y vio una cueva en la cual podría refugiarse por la lluvia.
Al momento de ingresar a la cueva, la buena suerte de Aki le permitió caer en un agujero, en donde no aterrizó precisamente de pie.
—Qué dolor —se quejó mientras se sobaba la parte en la que se había golpeado—. ¿Dónde estoy?
—¡Bienvenidas, parejas! —se escuchó una resonante voz—. ¡¿Acaso su amor será lo suficientemente fuerte como para superar los retos de la cueva de las parejas?!
Aki se quedó callada, realmente no entendía nada. En ese instante, se encendieron unas antorchas y entonces la muchacha pudo comprobar que estaba en una cueva en la que todas las rocas tenían forma de corazón.
Repentinamente, una luz apareció frente a ella y de ésta emergió un ángel.
—Oye, niña ¿dónde está tu pareja? —preguntó "cortésmente" el ángel.
—Un momento, yo te conozco —reconoció Aki—. ¡Eres ese ángel loco de la Isla Liocott que quería casar a Rika! ¿Cómo era tu nombre? ¿Qué estás haciendo aquí?
—Me llamo Sein y yo no te recuerdo, pero perdí una apuesta con Cupido y lo voy a reemplazar un tiempo, por eso estoy aquí —confesó el ángel.
—Soy Kino Aki ¿Qué es éste lugar? —cuestionó Kino.
—Como ya dije, ésta es la cueva de las parejas y es aquí en donde las parejas descubren si los unen los lazos del amor verdadero. Aunque creo que no ha venido nadie en unos cien años o más —informó el ángel.
—Muy bien, eso es extraño —comentó—. ¿Pero cómo hago para salir de aquí?
—Debes pasar los cuatro retos con tu pareja y entonces podrán salir —explicó.
—¡Pero yo estoy sola!
—Podemos esperar a que tu pareja llegue —siguió Sein—. Digo, no creo que vayas a ningún lado.
—¡No puedo quedarme aquí! ¡Tengo que regresar a casa!
—Eres muy buena quejándote. Déjame consultar el libro a ver si hay alguna forma de solucionarlo —Dicho esto, Sein sacó un enorme libro y empezó a ojearlo.
En otro punto, al pie de la montaña, un helicóptero descendía, pero no era cualquier helicóptero, era uno que tenía un rayo dibujado en un lado y, de dicho helicóptero, bajaron tres personas totalmente equipadas para sobrevivir en las montañas. Entonces, una de ellas se dio vuelta y dijo.
—Señorita Natsumi, el área es segura. Puede descender.
Dicho esto, tres adolescentes bajaron del helicóptero con una mochila cada una.
—Gracias, Angy Lopez, mi fiel guardaespaldas que nunca me traicionaría —agradeció Natsumi—. Y a ustedes también, Shirou Kiyama y Guest.
Los tres guardaespaldas inclinaron la cabeza, subieron al helicóptero y se fueron del lugar, dejando a las tres chicas solas.
—¿Natsumi, puedo hacerte una pregunta? —inquirió Haruna.
—Claro, Haruna, la que tú quieras —concedió la niña rica.
—¿Por qué uno de tus guardaespaldas se llama Guest?
—Es su nombre clave —contestó Natsumi con una pose genial.
—¿Esa fue tu pregunta? —cuestionó Fuyuka—. Yo pensé que ibas a preguntar el porqué sus guardias bien entrenados nos abandonaron en medio de las montañas.
—Fuyuka, no seas tontita —continuó Natsumi—. Es porque obviamente somos nosotras las que debemos rescatar a Aki.
—Pues yo creí que organizaríamos un gran equipo de búsqueda junto con tus guardias —replicó Fuyuka.
—Eres muy quejosa —se quejó Natsumi—. Espero que abandones esa actitud cuando estemos en preparatoria.
—Oh, respecto a eso… —suspiró la chica peli lavanda.
—¡No tenemos tiempo para discutir sus niñerías! —les reprochó Haruna, la más "madura" de las tres—. ¡Debemos rescatar a Aki! ¡Adelante!
Sin miedo, la chica se internó en las montañas, siendo seguida por sus amigas. A los pocos minutos, Haruna se estaba quejando.
—Éste lugar es el infierno. Ni siquiera hay señal para el celular.
—Lo sé —dijo Natsumi, la cual era cargada por Fuyuka—. Este viaje es más difícil de lo que creí.
—Todavía no sé cómo me convenciste de hacer esto —comentó Fuyuka.
—Oh, tal vez alguien siente un poco de remordimiento después de casi robarme a Endou —pronunció Raimon.
—¡Ya te dije que fue un malentendido! —exclamó Fuyuka—. ¡Mamoru-kun no sabe que significan las flores! Seguramente fue engañado por la florista.
—No busques excusas, la culpa es tuya. Lo sé, lo presiento —insistió Natsumi.
—¡Chicas, paren de discutir! —interrumpió Haruna—. ¡No van a creer lo que descubrí!
—¿Qué fue? —preguntaron sus amigas interesadas.
—¡Mi celular tiene señal! —gritó Haruna con alegría—. La señal se llama "KC" y tiene el símbolo de un dragón blanco de ojos azules.
—Pensé que sería más importante —se quejó Natsumi.
—A mí me gusta el dragón negro de ojos rojos —respondió Fuyuka.
—Bueno, dejemos las banalidades y sigamos avanzando ¡Con energía! —exclamó Natsumi alzando su puño.
Aki estaba sentada esperando a que Sein terminara de leer, lo cual era un poco aburrido. La chica estaba a punto de quedarse dormida, cuando el ángel cerró el libro de un fuerte golpe, lo que indicaba que ya había terminado su lectura.
—¿Encontraste alguna solución?
—Sí, se podría decir que sí —afirmó Sein.
—¿Entonces? ¿Qué es lo que voy a hacer? —interrogó Aki.
—Bueno, en primer lugar, tienes que hacer las pruebas.
—¿Qué? ¡Pero si ya te dije que estoy sola! —reclamó.
—Calma, aquí viene lo importante: Debes hacerlo con tu pareja ideal en tu mente —informó Sein.
—¡¿Esa es tu solución?!
—Sí, esa es mi solución.
—De acuerdo —aceptó Aki resignada—. ¿En qué consiste la primera prueba?
—Así se habla, ven conmigo.
Juntos, Aki y el ángel avanzaron por la cueva hasta que llegaron a una especie de salón que tenía muchas letras escritas en el suelo.
—La primera prueba consiste en que debes saltar sobre las letras para deletrear el nombre de tu amado —explicó Sein—. Además, este salón es mágico y si mientes, el piso se derrumbará y caerás directo al infierno.
—¡¿Qué?! —saltó Aki—. ¡Esa no puede ser la primera prueba!
—Pero es muy sencilla —defendió Sein—. Una pareja siempre escribe el nombre del otro.
—Ya dije que estoy sola.
—Bueno, bueno. Te ayudaré un poco —dijo Sein—. Salta sobre la "T".
Aunque Aki se encontraba un poco nerviosa, decidió obedecer, ya que, a pesar de todo, era un ángel y, por tanto, no le haría nada malo ¿verdad? La chica valientemente saltó sobre la dicha letra y nada malo pasó.
—Muy bien, ahora salta sobre la "A" y después sobre la "R" —ordenó el ángel.
Aki saltó dos veces más, nuevamente sin que nada asombroso sucediera.
—Finalmente, salta sobre la "O".
En cuanto Aki saltó sobre esta última letra, el piso se iluminó con fuerza y todas las letras desaparecieron.
—¿Ya está? ¿Eso es todo? —preguntó Aki extrañada—. ¿Por qué desaparecieron las letras si salté sobre la palabra "Taro"?
—Es que "Taro" es un apodo muy común en Japón —contestó Sein—. Así que el piso simplemente pensó que te referías al alias de tu pareja.
Aki se limitó a mirarle con una cara de "¿Me estás bromeando?".
—No pongas esa cara, vamos a la siguiente prueba.
La joven siguió al ángel sintiéndose un poco mejor, las pruebas no eran muy difíciles, así que quizás las podría pasar sola. Ambos seres bípedos siguieron por la cueva hasta el siguiente salón, en donde había un gran espejo.
—Muy bien ¿qué hay que hacer aquí? —cuestionó Aki.
—Aquí cada pareja se para frente al espejo y piensa en lo que más le gusta hacer al otro. Si lo que aparece en el espejo es lo mismo en lo que estás pensando, entonces puedes pasar o, si no, te vas al infierno.
—¿Pero cómo rayos voy a saber eso? —saltó la chica.
—Pues piensa algo que te guste a ti. Lo más común es que las parejas tengan gustos similares —aconsejó Sein.
Aki se posicionó frente al espejo. "¿Qué es lo que me gusta? Si yo fuera Fuyuka, sería fácil, pues me imaginaría un sándwich". Ella miró sus manos, magulladas por el entrenamiento. Sintió la fuerza de sus piernas, producto del entrenamiento. Definitivamente, no le gustaba el entrenamiento, pero había algo que sí le gustaba, el soccer. En ese momento, en el espejo apareció reflejado un balón de soccer.
—¡Perfecto! —anunció Sein—. ¡Pasaste! A ti y a tu pareja imaginaria les gusta el soccer. Sólo te quedan dos retos por hacer y podrás irte para poder ser feliz el resto de tu vida junto con tu imaginación.
—Voy a ignorar el final de ese comentario.
Aki y su angelical guía turístico continuaron avanzando hasta llegar a un tercer salón, en el cual había una mesa con dos brazaletes dorados.
—Muy bien, originalmente cada integrante de las parejas se ponían un brazalete cada uno, pero como estás sola, te pondrás ambos —informó el ángel.
—Está bien —aceptó Aki, colocándose dichos artilugios—. ¿En qué consiste la prueba?
—Esta prueba es muy sencilla, sólo debes responder con sinceridad la pregunta que te voy a hacer. Si mientes, los brazaletes te cortarán las manos y te irás al infierno.
—¡Pudiste haberme dicho eso antes de que me colocara los dos brazaletes! —exclamó Aki.
—Detalles. Ahora responde —ordenó Sein seriamente—. ¿Encuentras atractiva a tu pareja?
Aki pensó en los chicos con los que se había encontrado a lo largo de los capítulos de Todos aman a Aki y respondió con vergüenza.
—Sí.
Inmediatamente, los brazaletes le cortaron las manos… ¡No es cierto! Los brazaletes se desprendieron, dejando a la chica libre.
—¿Ves que fue sencillo? —comentó Sein—. Ven, ahora te toca la última prueba, que es la más fácil de todas.
—Al fin —suspiró Aki.
De esta manera, ambos se encaminaron al siguiente salón.
Afueras de la casa de Aki, el equipo de Yokato se preparaba para salir.
—¿Están todos listos para irse? —gritó Rika emocionada—. ¡Vamos a ir a un campo de entrenamiento especial!
—Pero todavía no podemos irnos —la detuvo Tachimukai—. No ha llegado Yagami-san.
—No importa, ni que hiciera mucha falta —respondió Rika.
—Te recuerdo que ella ayudó en el gol de la victoria —refutó Touko apareciendo de improviso.
—¡No es cierto, arruinó nuestra técnica! Iba a ser gol de todas formas —se defendió la chica de Osaka.
—Pero ella también evitó el gol del empate —recordó Tobitaka.
—Sí, bueno… da igual. Ella quiso unirse al equipo para vengarse del Sun Garden y ahora que lo hizo, no hace falta aquí —continuó Rika.
—Rika-san, usted y Touko-san se unieron por el mismo motivo —replicó Tachimukai.
—Maldita sea, está bien, esperemos —se rindió Rika—. ¡Sólo por cinco minutos!
Alejado un poco del grupo, Fubuki observaba con una sonrisa el comportamiento de sus compañeros. Como a cualquier joven que le gustaba el soccer, a él le encantaba hacer campamentos de entrenamiento.
"Estás muy callado, Shirou" dijo una voz en el fondo de su mente "¿Te sucede algo? Puedes contarme".
Fubuki se sobresaltó, estaba muy ensimismado en sus pensamientos y la voz de Atsuya lo trajo abruptamente a la realidad.
"Lo siento, Atsuya. Estaba pensando en cómo estaría Aki en este momento. Escuché que estaba entrenando en unas montañas y, ahora, nuestro equipo también irá a entrenar a una zona montañosa. Con un poco de suerte, podrían ser las mismas" respondió Shirou ampliando ligeramente su sonrisa.
"No te preocupes, Shirou. Aunque sea, la verás en el partido final" dijo Atsuya "Así que espero que ahora actúes como un verdadero hombre. Nada de reducir tu fuerza para no lastimarla, pero tampoco te excedas para no matarla. Debes mostrar tu soccer-respeto".
—¡Tienes razón! ¡No puedo rendirme! —dijo en voz alta Fubuki.
—Vaya, estás muy motivado —comentó Yagami, la cual estaba llegando.
—¡Oye, tú! —se quejó Rika—. ¡No me intentes robar a mi compañero de entrenamiento!
—¡Atención, mis santos caballeros! —llamó la atención el senil director de Yokato—. ¡Suban a bordo de ésta máquina primitiva para viajar al Santuario de las montañas para proteger a nuestra diosa Atheno! —pronunció señalando el autobús que los esperaba.
—Claro que sí, director —respondió Tachimukai—. Déjeme ayudarlo a subir.
Bueno, de esta forma el equipo subió a su transporte y se dirigieron hacia su destino ¿Pero qué sucedió con Aki? Lo veremos en un momento, pero primero vayamos con Gouenji y Kazemaru.
En otro punto de la ciudad, más específicamente en un paradero de bicicletas que estaba al lado de un paradero de motocicletas, Gouenji y Kazemaru se preparaban para un gran viaje.
—¿Tienes todo preparado, Kazemaru? —inquirió Gouenji.
—Por supuesto que sí —afirmó Kazemaru—. Estuve viendo la maratón de supervivencia en el Discovery Channel toda la noche. Estoy más que listo.
—Perfecto —respondió Gouenji—. El plan es llegar allá, entrenar con Aki y después traerla a salvo.
—Gouenji —dijo Kazemaru seriamente—. Te recuerdo que esta alianza es sólo temporal. Una vez que estemos con Aki, seremos rivales nuevamente.
—Lo sé —concordó Gouenji.
Cuando ambos chicos se preparaban para partir en sus respectivas bicicletas, Endou llegó corriendo.
—¡Gouenji! ¡Gouenji, espera! —gritaba desesperado el capitán.
—¿Endou, qué haces aquí? —preguntó el delantero, impactado.
—Te estaba buscando. Dime ¿vas a las montañas? —interrogó Endou.
—Sí, voy con Kazemaru ¿Cómo te enteraste?
—Gouenji, te conozco muy bien y sabía que no la dejarías ir —dijo Endou sonriendo—. Pero lo que más me sorprende es que vayas junto a Kazemaru ¿Acaso no eran rivales?
—Sí, éramos rivales, pero decidimos hacer una tregua temporal para ir en su búsqueda —explicó Kazemaru.
—Ustedes sí son verdaderos amigos —dijo Endou a punto de soltar lágrimas de orgullo—. Chicos, yo los acompañaré. Además, me servirá de entrenamiento.
—Será un viaje difícil, Endou —advirtió Gouenji—. No sabemos exactamente en qué parte de las montañas está.
—Tal vez yo sé donde está —respondió Endou—. Fudou me contó que Teikoku tiene una base secreta en las montañas que el equipo utiliza para hacer entrenamientos especiales. Como ella era muy amiga de Fudou, seguramente está ahí.
"Eso es obvio, ya que Fuyuppe hablaba siempre con Fudou y, por tanto, eran amigos" pensó Endou.
—Tienes razón —contestaron Gouenji y Kazemaru al mismo tiempo—. Es probable que ella esté ahí.
"Claro, ahora recuerdo que me decían que hubo un tiempo en el que Aki hablaba mucho con Fudou, seguramente se hicieron amigos" pensaron ambos chicos al mismo tiempo.
—¡Chicos, qué están esperando! —exclamó Endou, el cual ya había empezado a correr.
Gouenji y Kazemaru se miraron entre sí y decidieron seguir a Endou en sus respectivas bicicletas.
Mientras tanto, en algún punto de las montañas, un chico despertaba de su inconsciencia.
—Vaya, que dolor. Creo que me golpeé con una rama —se quejó Rococo, el cual estaba tirado en el suelo.
El muchacho se reincorporó rápidamente y vio a su alrededor. Estaba totalmente solo.
—¿Dónde habrá ido la ardillita? Espero que siga entrenando.
El chico comenzó a deambular entre los árboles intentando buscar un rastro que lo lleve a donde se encontraba Aki, pero para su mala suerte, no podría encontrar ninguno. "Rayos, sabía que no debía saltarme la clase de rastreo. Es la última vez que sigo las ideas de Windy. Además, ya me está empezando a dar hambre".
De improviso, el chico escuchó un crujido y, al voltearse, se percató de la presencia de un enorme oso, el cual lo miraba con furia. "Que suerte" pensó Rococo "Siempre me he preguntado a qué sabe la carne de oso". El animal, al percatarse de las intenciones del humano, dio media vuelta y empezó a correr.
—¡No huyas! ¡Tengo hambre! —exclamó Rococo persiguiéndolo.
Regresando con Aki, la chica se encontraba ansiosa. Solamente faltaba una prueba que completar y entonces sería libre de irse.
—Muy bien —dijo Sein entrando al último salón—. Éste es el lugar de la última prueba.
Aki miró son sorpresa que aquel cuarto se encontraba completamente vacío.
—Este cuarto está completamente vacío —comentó Aki, recalcando lo obvio.
—Eso es porque la mayoría de las parejas rompen aquí y es mejor que no tengan nada a mano para golpearse —explicó Sein.
—¿Entonces en esta prueba no se van al infierno? —interrogó la chica.
—Claro que no, el hecho de que tu pareja se entere de que la engañas es suficiente castigo —respondió Sein.
—¿Qué clase de prueba es ésta? —preguntó Aki asustada.
—Pues la última prueba consiste en leer los pensamientos de cada persona y descubrir si realmente piensan el uno en el otro.
—Espera, déjame ver si entendí —lo detuvo Aki—. ¿Vas a leerme mis pensamientos para saber si yo pienso en un solo chico?
—Básicamente, sí —confirmó Sein.
—¡Me niego a hacer ésta prueba! —exclamó Aki cruzando sus brazos en forma de una "X".
—¡Muy tarde! —exclamó Sein golpeando la cabeza de Aki con un martillo de goma.
En cuanto el martillo golpeó a la chica, varias esferas de colores salieron flotando de su cabeza.
—Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí? —dijo Sein admirando la variedad de esferas, algunas más grandes que otras—. Se nota que eres toda una Casanova. Creo que es la primera vez que veo a tantos chicos.
—Dijiste que era tu primera vez trabajando —lloriqueó Aki.
—Es cierto, por eso es la primera vez que veo a tantos chicos —repitió Sein.
—¿Entonces quieres decir que todas las esferas que salieron de mi cabeza son todos los chicos en los que pienso? —preguntó Aki impresionada.
—Se supone que sí, pero veo que hay algunas esferas más grandes que otras. Mira esta pequeña —dijo Sein arrojándole la esfera a Aki.
La chica miró la esfera con detenimiento y se dio cuenta de que en ella estaba reflejado el rostro de Midorikawa.
—Este es Midorikawa —reconoció Kino—, pero a él solamente lo veo como un amigo.
—Eso explica el tamaño de la esfera —contestó Sein—. Hay muchas similares, así que asumo que esas no deberían contar. Las voy a separar.
El ángel separó las esferas más grandes, dejando que las más pequeñas ingresaran a la cabeza de Aki a través de su nariz.
—Muy bien, éstas son las seis esferas más grandes —concluyó Sein después de su labor.
La protagonista se acercó a observar dichas esferas para encontrarse con los rostros de Gouenji, Kazemaru, Fubuki, Rococo, Ichinose y Endou.
—Estoy sorprendida —reconoció Aki viendo las esferas.
—Pensando en las pruebas anteriores, uno de ellos debe ser tu pareja ideal ¿A quién le gusta el soccer? —interrogó Sein.
—Pues, a todos ellos ¿Es que acaso no los reconoces?
—No puedo ver sus rostros, sólo su género. Yo no soy Cupido —explicó el ángel.
—Pero… ¿cómo voy a pasar la prueba?
—Pues podríamos intentar leerle la mente a esos chicos para ver si piensan en ti. Quizás funcione —dijo Sein.
—¿Estás seguro? —cuestionó Aki.
—¿Qué es lo peor que puede pasar? —Dicho esto, Sein levantó su martillo y golpeó una esfera.
De improviso, de la esfera se escuchó una voz.
—Dolor… de cabeza… intenso… soccer… apretado… mucha sal… Gouenji… Natsumi… Fuyuppe… Aki… ayuda… —Después de eso, la esfera guardó silencio.
—Vaya, al menos te nombró —comentó Sein—. Voy a ver con la siguiente.
El chico golpeó nuevamente con el martillo a otra esfera, de la cual se escuchó:
—Es un largo viaje, pero tengo que ver a Aki. Espero que esté bien. Tal vez me preocupo demasiado.
—Que tierno, esta esfera se preocupa por ti. Vamos a la siguiente —dijo Sein, golpeando otra.
—Estoy cansado, pero debo seguir por aquí. Ella me necesita, lo sé.
—Muy bien, otro que piensa en ti —habló Sein—. Ahora sólo quedan tres —señaló para después golpear una.
—Aki va a estar bien, lo sé. Aunque no puedo evitar pensar que parte de lo que está sucediendo ha sido por mi culpa.
—Sólo faltan dos —siguió el ángel con una sonrisa y golpeando la siguiente.
—Debo encontrar a la ardillita pronto. Ahora que conseguí comida, debo encontrarla para poder alimentarla y entrenarla más. Definitivamente, estar con la ardillita es más divertido que estar con Natsumi.
—Un pensamiento extraño, pero… sólo queda uno —continuó Sein, golpeando la última esfera.
—No sé cuánto tiempo tomará este viaje, pero en el fondo de mi corazón, lo que más deseo es encontrarme con Aki.
—Muy bien, esas fueron todas —finalizó Sein—. Alguna de ellas debió ser tu pareja ideal ¿no?
Aki se encontraba en silencio, reflexionando lo que acababa de escuchar.
—Estaba pensando en que si los golpeas de nuevo, tal vez se escuchen cosas diferentes —dijo Aki.
—Está bien, los golpearé de nuevo —suspiró Sein.
Aki le agradeció y escuchó atentamente los nuevos mensajes que provenían de las esferas.
Las managers de Raimon caminaban, simplemente caminaban, de vez en cuando saltaban si había una rama, pero caminaban. Natsumi, todavía siendo cargada por Fuyuka, estaba empezando a aburrirse, así que decidió jugar su juego favorito.
—Veo con mi ojito de conejo… algo de color… verde —habló Natsumi.
—¿Las hojas de los árboles? —preguntó Haruna interesada.
—No, es la hierba que Fuyuka está pisando —reveló Natsumi como si fuera obvio.
—Rayos, estuve muy cerca —se lamentó Haruna.
—Veo con mi ojito de conejo… algo… puntiagudo.
—¿Son las ramas que hay en el suelo? —inquirió Haruna con entusiasmo.
—¡No! ¡Son abejas! ¡Corre, Fuyuka! —ordenó Natsumi con desesperación.
Las chicas corrieron por el bosque, en realidad sólo Haruna y Fuyuka, hasta que se alejaron de donde Natsumi había dicho que vio abejas.
—¿Sabes? —dijo Fuyuka después de recuperar el aliento—. Yo no vi ninguna abeja.
—Es por eso que yo estoy a cargo —presumió Natsumi—. Además, yo veo con mi ojito de conejo…
—Para tener ojitos de conejo, comes muy poca lechuga —comentó Fuyuka como quien no quiere la cosa.
—¿Estás intentando decir algo? —interrogó Natsumi alzando una ceja.
—Nada, nada. Sólo estaba pensando en lo PESADO que es ser líder —continuó Fuyuka.
—Te lo estás buscando —advirtió Natsumi—. Te voy a cambiar por Haruna para que sea ella la que me cargue.
—¿Estás segura? Es una GRAN CARGA —siguió Fuyuka dejando de avanzar y casi gritando las últimas palabras.
—¡Suficiente! —exclamó Natsumi empezando a tironear el cabello de Fuyuka para empezar una pelea.
Por otro lado, Haruna estaba intentando subir a la copa de un árbol para tener mejor visión y buscar a Aki. Aunque le tomó un poco de tiempo, la chica cumplió su labor y se posicionó en la cumbre del árbol más alto que encontró. Desde aquella impresionante altura, Haruna vio todo con claridad.
—Al fin veo todo claro —dijo Haruna, siendo redundante—. Desde aquí sólo veo las copas de otros árboles. Será mejor que me baje.
Pero, al parecer, no sería tan fácil bajar.
—Oh, oh. Creo que estoy atrapada… ¡AYUDA! —gritó desesperadamente Haruna.
Tristemente, Natsumi y Fuyuka estaban demasiado ocupadas en pelearse entre ellas, por lo que no escucharon el llamado de Haruna.
—Rayos, estoy atorada en este árbol —se lamentó Haruna—. ¿Qué voy a hacer? Me voy a quedar a vivir aquí y me tendré que casar con un árbol y tendremos hijos árboles... A menos que… ¡Tachimukai, ayúdame!
Para sorpresa de todos, nada pasó.
—Bien, el plan A no funcionó. Ya es hora de recurrir al plan B… ¡Hermanito, ayúdame!
Nuevamente, no pasó nada.
—Es momento del plan C… ¡Kogure, ayúdame!
Pero a la distancia sólo se podían escuchar cosas como "¡Vuelve a tirarme el cabello! ¡Te desafío!", "¿Y qué si me atrevo?" y más cosas por el estilo.
Volviendo con Aki, la chica salía victoriosa de una cueva.
—¡Al fin, la luz del sol! —exclamó Aki con ilusión.
—Muy bien, cumplí mi promesa —le dijo Sein, el cual estaba detrás de ella.
—¿Qué promesa? —preguntó Aki.
—Da igual —contestó Sein—. Pasaste todas las pruebas, así que te puedes ir. Ve a ser feliz con tu pareja ideal… ¿Cómo era su nombre?
—Taro —respondió Aki simplemente, revelando una pequeña sonrisa.
La chica se internó en el bosque, feliz de respirar aire fresco. No obstante, al poco andar, se dio cuenta de que tenía un problema pendiente.
—¡Rayos! No sé dónde estoy…
Y es más, se percató de otro problema.
—Está anocheciendo —pronunció mirando los cielos—. Voy a morir sola en las montañas justo cuando me doy cuenta de a quien quiero.
—¿De verdad? ¿Y a quién quieres? —cuestionó una voz detrás de ella.
—¿Quién dijo eso? —se asustó Aki, volteándose, sin embargo, no logró ver a nadie.
—El señor Búho —dijo la voz con sarcasmo.
—Pues, señor Búho, eso no es asunto suyo —contestó Aki con toda la seguridad que pudo, la cual no era mucha.
—Aki, soy yo —habló la voz con burla.
—Pero yo no conozco a ningún búho —respondió la chica, retrocediendo un par de pasos.
En ese instante, sintió que unas manos le tomaban los hombros por detrás. Aki gritó con todas sus fuerzas, sin embargo, no se movió un centímetro.
—Vamos, sigue gritando. Seguramente los osos no te oyeron.
Fue justo en ese momento en el que Aki reconoció la voz de Fudou.
—¡Fudou-kun! —saltó Aki—. ¿Qué haces aquí?
—Estaba tomando vacaciones en las montañas ¿tú qué haces aquí?
—Estoy entrenando con Rococo… —contestó Aki con duda ¿De verdad Fudou estaba en vacaciones?
—Así que entrenando, te lo tomas muy en serio —comentó el muchacho—. Bien, te dejo —. Dicho esto, se dio media vuelta y empezó a andar.
—¡Espera! —lo detuvo Aki—. Estoy perdida, tengo hambre y está anocheciendo ¿Puedo ir contigo?
—Muy bien —aceptó Fudou—. Pero tendrás que decirme quién es el que de verdad te gusta. Sabes que me gusta la información fresca.
—Bueno, está bien. Pero promete no decírselo a nadie.
—Por supuesto, palabra de niño explorador.
—Muy bien, el que me gusta es
En otro punto de las montañas, junto a una gran hoguera, Rococo se sobaba el estómago.
—Vaya, que bien comí ¿Quién pensaría que ese oso vivía tan cerca de un árbol frutal? Pero bueno, es hora de buscar nuevamente a la ardillita ¿Debería apagar el fuego? Sí, el día de hoy me siento ecológico. Vaya, es divertido hablar sólo; con razón la ardillita lo hace seguido.
—¡FIDIO, AYÚDAME! —se escuchó muy a lo lejos.
—¿Qué fue eso? Alguien le pidió ayuda a Fidio. Quizás tenga que ver con el soccer y, probablemente, la ardillita esté ahí.
Sin pensarlo dos veces, Rococo saltó a la aventura; después de apagar el fuego, claro. El chico corrió con todas sus fuerzas, brincó rocas, esquivó árboles y también hizo otras cosas asombrosas que no se me ocurren. Mientras se acercaba al lugar en donde había oído el grito, escuchó gruñidos e improperios como si dos animales salvajes pelearan a muerte.
"Creo que ya entiendo la situación" pensó Rococo "Seguramente un italiano ha quedado atrapado en medio de la pelea de dos bestias salvajes, probablemente jabalíes, por eso le está pidiendo ayuda a Fidio. Entonces es mi deber rescatar a esa persona". Rococo brincó con valentía hacia donde estaban los dos "animales" feroces.
—¡Deténganse, par de cerdos salvajes! —exclamó Rococo con vehemencia mientras se interponía entre Natsumi y Fuyuka.
Todos quedaron en silencio. Rococo observó con temor que Natsumi, a pesar de estar toda arañada, lo miraba con absoluto y profundo desprecio; mientras que Fuyuka, la cual también estaba rasguñada, se limitó a decir:
—¿Te das cuenta? Incluso Rococo piensa que estás gorda.
—¡Natsumi Suisei Ken! —gritó la chica lanzando un golpe a la velocidad de un comenta en donde se encontraba Rococo.
Sin embargo, Natsumi no contaba con que Rococo había comido mucha fruta, así que simplemente se hizo a un lado provocando que Natsumi golpeara el árbol en donde estaba Haruna, derribándolo.
—¡OH, DIOS MÍO! ¡ME ESTOY CAYENDO! —vociferó Haruna mientras caía con el árbol.
Por su parte, Natsumi soplaba adolorida su mano.
—Fuyuka, malvada. Lastimaste mi mano —reclamó Natsumi con sus ojos llorosos.
—Fuiste tú misma —le espetó Fuyuka.
—Mentirosa —le ofendió Natsumi—. Sólo estás celosa de que al final yo me quedaré con Endou.
—¡Que yo tengo novio! —le reclamó la peli lavanda.
—Como si eso te hubiera detenido antes —siguió Natsumi.
—¡Nunca hubo antes! —respondió Kudou.
—Chicas —interrumpió Rococo, el cual volvió a aparecer en escena llevando a una inconsciente Haruna en su espalda—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Obviamente venimos a rescatar a Aki de tus perversas garras ¿Cómo pudiste raptarla para entrenar? Sabía que no podía confiar en ti —le habló Natsumi.
—Pero si no entrena ¿cómo logrará mejorar su God Hand X? Además, ella lleva perdida unas cuantas horas —reveló Rococo un poco avergonzado.
—¡Eso es terrible! —saltó Fuyuka—. Escuché que en este bosque hay osos.
—Sí, pero son muy rápidos. No creo que la ardillita los pueda cazar con facilidad —contestó Rococo pensativo.
—Bien, dejemos las conversaciones inútiles a un lado —dijo Natsumi—. Será mejor que vayamos a buscar a Aki de una buena vez.
—Pero está anocheciendo y Haruna está inconsciente —respondió Fuyuka.
—Muy bien, descansaremos un rato —decidió Natsumi—. ¿Alguien sabe en donde hay una mansión por aquí cerca?
—Yo vi una cueva cerca del lugar en donde perdí a la ardillita—recordó Rococo.
—Bueno, será mejor que tu cueva tenga camas acolchadas —le advirtió Natsumi.
De esta manera, el grupo de las chicas, y Rococo, se encaminó hacia dicho lugar.
En otro punto de la zona, Aki y Fudou caminaban.
—¿En serio? ¿Lo quieres a él? —inquirió Fudou, alzando una ceja—. Llámame loco, pero yo siempre pensé que quedarías solterona viviendo en una gran casa y cuidando a tu odioso primo ¿Cómo se llamaba? ¿Toma?
—Tenma —corrigió Aki—. Y no, no voy a ser una solterona. Apropósito ¿el campamento queda muy lejos? Estoy un poco cansada.
—No vamos a un campamento —reveló Fudou.
—¿Entonces es una cabaña? —interrogó Kino.
—No, tampoco es una cabaña —negó Fudou.
Aki siguió pensando en cual podría ser el lugar al que la llevaba Fudou. Fue en ese instante, que al rodear un gran árbol, Aki se encontró frente a frente con un edificio, incrustado en una montaña, de cuatro plantas.
—¿Qué es este lugar? —preguntó Aki totalmente sorprendida.
—Bienvenida, Kino Aki, al búnker secreto de Teikoku, también conocido como "El resort de las montañas".
Wow, Aki empezó en un bosque en medio de la nada y ahora está en un resort, quisiera tener su suerte.
Lamento bastante la demora, es que el hiatus consume mi alma. Soy como el autor de Hunter x Hunter.
Bueno, según mis cálculos, quedan unos tres capítulos aproximadamente, capítulos que subiré de aquí a un año más ¿Qué tan largo serán, qué tan graciosos serán y qué tan complacientes serán los capítulos finales? Eso ni yo lo sé… Sin embargo, todavía pueden votar, dado a que hay un empate. Para más instrucciones, ver el final del Capítulo XX.
A todo esto, gracias angylopez, Shirou Kiyama y Guest por prestarme sus nombres, aunque no se los pedí. Ahora, las preguntas que generalmente no respondo.
¿Dónde habrá dejado Rococo la lista que le dio Fuyuka?
¿Yagami volverá a mostrar su blando corazón?
¿Fuyuka le dirá a los demás que se va a otra preparatoria?
¿Por qué había una roca con forma humana?
¿Cuál será el verdadero nombre de "Guest"?
¿Rika aceptará a Yagami en el equipo?
¿De qué color es la bicicleta de Gouenji?
¿A qué saben los osos?
¡¿Quién es "Taro"?!
Todas, alguna o ninguna de éstas preguntas tal vez sea respondida en algún próximo capítulo de Todos aman a Aki. Claro que la última pregunta la responden ustedes, así que voten (PD: "Taro" no puede ser Naruto).
¡Gracias a Ruby-Tan, mic20sonic20, Annie Luna, CrimsonQueenAbyss, Caitlyn, Betzi-Andi, angylopez, Chariii, Yuki, Kannaby, Ari, Dranzer, Criminal Minds fanfics Javi, guayaquil, Natsu2000, LoliSakamaki y a Miu0 por sus reviews!
¿Reviews? Si no, hay hiatus… No es cierto.
