Capítulo 21: Salsa en Port Angeles

Hola Holita Hola! Perdón por la tardanza, no tenía mucha inspiración para esta historia. No sé si sabéis que estoy escribiendo una novela y toda mi mente está puesta en ella, por lo que el poco hueco que me queda de cerebro, lo dedico a esta, jejeje. Bien, ya sé lo que estaréis pensando, sí que tiene pequeño el cerebro! Pero nooooo! No es así, porque también estoy con seis asignaturas de la universidad, las cuales odio con toda mi alma. Después, sabéis que hice un primer examen para el empleo público en España, el día 27 de septiembre, y todavía no han puesto las notas!!! Me estoy volviendo loca, sabiendo que existe una ley, que debe de hacerse el segundo examen por lo menos 45 días después del primero. ¿Creéis que les dará tiempo a poner las notas? Siempre se saltan las leyes! Qué asquerosos! Pero bueno, basta de hablar de mí y pasamos a mi historia. Espero que os guste el capítulo 21 que me ha costado muchísimo!!!

Muchas gracias a todas las personas que me habéis dejado review en el capítulo 20. Estoy muy muy agradecida. Y espero que me dejéis también en el 21.

Muchos besos y disfrutad!

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Capítulo 21: Salsa en Port Angeles

La escena me dejó completamente chafada pero no debía de sentirme así. Es como ver una película un millón de veces y siempre esperar que no acabe de esa manera. Es más bien igual a ese ejemplo.

No puedo esperar que cambie solo porque yo quiera. Shakespeare quiso que fuera una tragedia, él lo quiso así, así fue, no podemos esperar más de ello.

Además, ¿qué es lo que importaba de verdad? Edward y Bella. Bella y Edward. No hay más. Solo importamos nosotros dos y nuestra relación. Queremos estar juntos y si Edward quiere, lo estaremos para toda la vida.

Me encontraba todavía en el asiento donde me había sentado para mirar y Edward continuaba acariciándome el pelo. Justo en ese momento aparecieron Jessica y Angela por la puerta del salón de actos. Jessica tenía un pequeño espejo entre sus manos y se peinaba con los dedos un par de pestañas que probablemente se habrían movido de su lugar. En cambio Angela caminaba hacia delante mientras leía un libro completamente maravillada. Cuando pude ver la cubierta, observé que era Romeo y Julieta. Decidí que ahora era mi momento de ensayar algo con las chicas. Le sonreí a Edward y me levanté en dirección hacia Angela, y para mi pesar, hacia Jessica.

¿Qué escena podría escoger en la que estuviésemos las tres? Había una mucho más bonita en la que no salía el papel de Jessica… Me sentía tentada.

Oh, ya sé.

- ¡Hola! – dije cuando llegué hasta Angela.

- ¡Oh, hola! – me contestó Angela, mientras Jessica me miraba por encima del hombro.

- ¡Bu! Te he dicho hola, ¿sabes lo que es la educación? – le pregunté a Jessica y sin esperar a que contestara hablé con Angela. - ¿Qué te parece si ensayamos algo las tres? He pensado que podríamos ensayar la primera escena en que nos encontramos las tres juntas.

- Pues, estaría bien. – contestó Angela sonriendo. Todavía no hemos ensayado nada contigo. Nosotras estuvimos ensayando pero no es lo mismo. – y rió ligeramente.

- ¿Empezamos? ¿Ensayamos con el vestuario? Creo que lo tenemos detrás.

- De acuerdo. – contestó Jessica haciendo que me sorprendiera. Pero me enfureció cuando vi en su rostro su mirada dirigida hacia mi novio intentando poner miradas sexys mientras éste simplemente me miraba a mí.

- ¡Hey! – chasqueé los dedos en su cara. – Estamos aquí, ¿Sabes? Deja de babear.

Y después de eso se dirigió hacia la parte del vestuario y Angela y yo nos reímos yendo hacia allí también.

Mi vestuario no es que fuera nada del otro mundo. Llevaba un albornoz blanco. El más elaborado era el de Jessica, que llevaría un disfraz de Cleopatra; y Angela llevaría un traje de sirvienta.

Jessica salió hacia afuera sin terminar de vestirse y con una bata encima. Según decía su parte del papel debería de llevar un corpiño apretado en su parte superior y todavía no debía de llevar el disfraz de Cleopatra sino la ropa interior. Lo cierto es que Alice había hecho un gran trabajo. Se veía igual que en la película.

Salimos hasta el escenario y le di la señal a Jessica para que empezara cuando quisiera. Ésta asintió y comenzó.

- ¡Julieeeeeeeeeeeeta! – Comenzó a llamar caminando por todas partes del escenario buscándome. - ¡Julieta! ¡Julietaaaaaa! ¡Julietaaaaaa! - se encontró con Angela, que era Ama y fue hacia ella. – Ama, ¿dónde está mi hija? Dile que venga.

- Ya la mandé venir, cielos santo. – contestó Angela. Y salió corriendo hacia otra parte del escenario donde me encontraba yo escondida. - ¡Julietaaaaaa! ¡Julietaaaaa! ¡Julietaaaaa! ¡Julieeeetaaaaaaaaa! – y fue entonces cuando me tocaba salir a mí. Llegué hasta donde se encontraban Angela y Jessica y hablé.

- Aquí estoy señora, ¿qué deseáis? – pregunté. Entre las dos me llevaron hasta donde se hallaba la habitación de Julieta y me senté en la cama.

- Ama, déjanos un rato, tenemos que hablar a solas. – Y Jessica le dio un portazo a Angela en la cara. Entonces yo le miré de manera confusa y ella se retractó. – ¡Ah! Ama, vuelve otra vez. Lo he pensado mejor, oye nuestra conversación. Emm, Ama, tú sabes que mi hija ya es mayor. – Y de un movimiento rápido se quitó la bata que llevaba encima mostrando la ropa interior que había diseñado Alice.

- Ha sido la niña más bonita que he amamantado. – contestó Angela.

- Según mis cuentas, yo ya era tu madre cuando tenía tus años. – Lauren había aparecido por detrás y había comenzado a ponerle el disfraz de Cleopatra a la vez que hablábamos. – Y tú eres doncella. Oh, para ser breves. – cogió una revista y reí ligeramente al observar que el rostro de Mike Newton se hallaba en ella. Oh por Dios, ¿pretendía parecerse mínimamente a Paris? – El apuesto Paris, te pretende.

- Vaya hombre, muchacha, señora, un hombre que todo el mundo considera perfecto. – me dijo Angela.

- En el estío de Verona no hay una flor así y esta noche… - habló Jessica.

- Si, es una flor, una verdadera flor… - interrumpió Angela.

- ¡No! – gritó Jessica. – Esta noche le verás en nuestra fiesta. Lee como un libro el rostro del joven Paris y verás escrito el lienzo con la pluma de la belleza. – y Lauren le puso la parte de arriba del disfraz. – Ese precioso libro de amor, ese amante sin encuadernar, para hacerlo perfecto solo le faltan las tapas. Todas sus virtudes serán tuyas uniéndote a él sin que tú tengas que perder nada, hija mía. – Y por la cara rara que puse me pegó un manotazo en la cara. Imagino que le habrá gustado.

- No perder, ganar. – continuó Angela. – Las mujeres engordan por los hombres. – me susurró haciéndome reír. Mientras Jessica se terminó de poner la peluca que era lo único que le faltaba para terminar de completar el disfraz.

- Resumiendo. – siguió Jessica. - ¿Crees que puedes amar a Paris?

- Trataré de gustarle, si el tratar lleva a gustar, pero mis ojos no le mirarán más allá de lo que vuestro consentimiento les permita. – finalicé realmente encantada por esa frase.

- Señora, los invitados han venido. – dijo alguien que entraba por la puerta.

- ¡Id! – gritó Jessica. – Yo os sigo. – y rápidamente se dirigía hacia la puerta cuando llegó se paró y dijo. – Julieta, ¡uuuu! – y se largó cerrando la puerta.

Suspiré mirando hacia otro lado y Angela vino hacia mí de nuevo.

- Anda muchacha, busca noches felices para días felices. – lo que me hizo sonreír. Y una serie de pequeños fuegos artificiales apareció por detrás de mí. Pequeños, ya que estábamos dentro de un recinto. Y finalizó la escena.

Miré fijamente a Edward que sonreía mirándome con amor desde su asiento. Su pose despreocupada mientras se hallaba sentado en el asiento, se veía sexy por donde se viera y sabía que él era mío. No tenía por qué tener envidia ni celos. Los celos serían totalmente infundados.

Le mandé un beso desde el escenario y volvió a sonreír. Susurré desde allí "Ahora vuelvo" y Edward asintió, obviamente escuchándome.

Me acerqué a las chicas. Angela estaba sonriendo mientras hablaba con Ben, un chico un poquito más bajo que ella. Él la miraba como si ella fuera la persona más importante en su mundo. Y ella miraba en los profundos ojos de él sin darse cuenta de que él sentía eso por ella.

- Muy buen trabajo. – le susurré dándole una palmada en la espalda. Después ella me sonrió y cuando me separé de ella continuó hablando con Ben.

Después me acerqué hasta Jessica que comenzaba a quitarse la peluca que se había puesto para Julieta.

- He de admitir que lo has hecho muy bien. – "Aunque no te merezcas que te diga nada" pensé.

- Si yo sabía que debía de haber obtenido el papel de Julieta, pero ya sabes, una alumna nueva era normal que te escogieran a ti. – dijo envidiosa.

- Jessica, por un momento, ¿no puedes dejar esa pose de niña celosa y envidiosa? – le pregunté tranquila. – Sé lo que te ocurre. Y yo no tengo la culpa de que Edward no se haya fijado en ti.

- Estaba a punto de fijarse en mí. Hasta que tú viniste. – dijo, y a mí se me escapó una pequeña risa.

- Jessica, tanto tú como yo sabemos que eso no es cierto. En serio. ¿De verdad quieres a Edward, o lo único en lo que piensas es en su físico? ¿Le conoces en realidad? Creo saber que hasta que yo vine, los Cullen no hablaban con nadie más. ¿Cuándo pensabas que él se acercaría a ti?

Jessica abría y cerraba la boca como pez fuera del agua.

- Es preferible que no digas nada. No tienes argumentos con los que refutar los míos. Déjalo tal y como está y dejarás de ponerte en ridículo frente a los demás. – pensé un par de segundos y dije: - A ver Jess, tú eres muy guapa, y podrías conseguir a cualquier chico… ¿de verdad te vas a quedar estancada deseando a otro que ya está enamorado de otra? – le puse una mano sobre el hombro. – De verdad, piénsalo seriamente.

Me di la vuelta y comencé a ponerme mi ropa de nuevo. Jessica no volvió a hablar.

Pocos minutos después me di la vuelta después de atarme un cordón de la zapatilla y me topé con Edward.

- Ay, ¡qué susto! – dije poniéndome la mano en el corazón. Edward simplemente rió y agachándose un poco me agarró de la cintura y comenzó a besarme. A través de sus labios se me escapó una sonrisa y le devolví el beso. Después se separó dejándome con las típicas ganas de más. – ¡Hey!

- ¿No quieres ir a otro sitio? – me preguntó mi Edward.

- Mmm, tentador, ¿dónde me quieres llevar?

- Creo que Alice tenía planeado algo para esta noche. – contestó.

- Uy, no sé si fiarme de Alice. Es capaz de llevarme de compras a algún lugar que estuviese abierto a las 12 de la noche.

Él se rió.

- No. De compras no. Creo que es más bien algo como una fiesta.

- Oh dios, ¿más fiestas? ¡Esta chica no para! Además, la última fiesta me causó estrés para el resto de mi vida, no necesito más fiestas.

- Si no quieres no vamos. – contestó Edward acercando sus labios a mi cuello.

- Oh vamos, no me hagas eso. – dije al notar a un Edward persuasivo.

- ¿Hacer qué? – siguió susurrándome en el cuello.

- Qué graciosillo. Quiero saber lo que tiene planeado la pequeña vampira con patas. – le demandé saber.

Edward rió y cesó de besarme en el cuello. Una parte de mí se sentía tremendamente arrepentida de abrir la boca.

- Iremos a Port Angeles. Un bar latino que han abierto. Quiere que vayamos a bailar.

- Pues resulta que a mí no me gusta bailar. – dije recordando mis momentos de torpeza.

- Me gustaría poder defenderte en ese aspecto, pero creo que la última vez que te vi bailar fue con Mike Newton. Al menos me gustaría que bailaras alguna vez conmigo. – me contestó Edward acariciando un mechón de mi pelo.

- ¿Estás celoso, Edward? – pregunté sorprendida y a la vez divertida.

- No podría estar celoso de ese tío, pero resulta que en ese momento lo único que deseaba era ser yo el que bailara contigo. Ese deseo no se va tan fácilmente. – esas palabras me ablandaron.

- Oh cariño, pero ¿no crees que no podré bailar tan bien con el brazo vendado? Recuerda que ha ocurrido esta mañana.

Edward sonrió.

- No te preocupes, no necesitarás la mano. – y sin darme tiempo a replicar me besó haciéndome perder la poca sensatez que podría caber en mi mente.

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HORAS DESPUÉS

- No sé cómo me has convencido de que me ponga esto, Alice. – me sentía embutida en un vestido tan corto que de vez en cuando utilizaba mis manos para bajarlo rápidamente ante las miradas de los babosos de mi alrededor. Por suerte Edward se encontraba allí para salvarme.

- Porque eres mi amiga. Y además sabes que te sienta genial. – me dijo sonriendo. Yo le puse mala cara. – Venga ya Bella, a Edward le ha encantado.

- Si bueno, si lo dices porque no hace otra cosa que espantar moscas, te aseguro que le ha encantado, pero a TODO EL MUNDO, ALICE!

- Tienes unas piernas preciosas, y siempre las estás tapando bajo unos pantalones vaqueros. Luce lo que tienes. – me hablaba por encima de la música que comenzaba a darme dolor de cabeza.

- Puajjj, ¡esto está asqueroso! – escuché una voz detrás de mí. Me di la vuelta y era Emmett. Me reí cuando vi que a su lado había un vaso con un líquido rojo, seguramente algún tipo de bebida alcohólica. Rosalie estaba a su lado mirándole con reproche. Me acerqué a ellos.

- Emmett, ¿qué haces bebiendo eso? – le dije riéndome.

- Bueno, hay que probar de todo en esta vida, ¿no? Y nunca mejor dicho. – pero lo veía demasiado enfurruñado y sabía que era algo más.

- ¿En serio?

- Bah, aquel gilipollas de la barra me ha retado a que no podía beberme esto. Tendría que haberle dicho que era mejor hacer un pulso.

- No tenías que haberle hecho caso. – le riñó Rosalie.

- No hacía otra cosa que mirarte el culo. No podía permitirlo.

- Entonces, haber, no lo entiendo. – dije. – ¿Eso cómo ha llevado a retarte a beber?

- Le he llamado nenaza. Una cosa ha llevado a otra y al final teníamos que bebernos esto. No tengo ni idea de qué lleva, pero está asqueroso.

- Pero es que yo creo que para vosotros, - dije señalándolos, - toda comida o bebida está asquerosa, Emmett.

- Coincido contigo. – escuché a Edward mientras me agarraba de la cintura por detrás.

- Así que, déjate de tonterías y no bebas más. – demandó Rosalie.

Mientras escuchaba a Jasper que se reía señalando al tío que había retado a Emmett.

- ¡Mirad! – Todos miramos en la dirección en la que Jasper nos había señalado y vimos a un chico que vomitaba en una esquina.

- Oh, vamos, no puede ser tan fuerte. – dije riéndome. – Déjame que lo pruebe. – alargué la mano y le quité el vaso a Emmett.

El primer trago resultó algo fuerte, ya que no estaba tan acostumbrada al alcohol, pero no era tan distinto a lo que probé en la fiesta. Diría que era lo mismo. Estaba realmente bueno.

- Sí, tenías razón. Ese tío es una nenaza. Me lo quedo, si no te importa. – Di un par de sorbos largos y casi llegué al medio del vaso.

- No bebas tan deprisa. – me advirtió Edward.

Yo me reí y volví a dejar el vaso en la mesa sin terminarlo.

Me giré hacia Edward y cogiéndole de la nuca, le atraje y le besé. Abrí la boca recibiéndole y mi aliento caliente chocó con el suyo. Poco después se separó.

- No es como el helado de vainilla, pero no está mal. Qué exagerado eres Emmett. – dijo Edward en voz alta.

Emmett pegó un bufido y Edward, cogiéndome de la mano buena me llevó hasta donde la gente bailaba.

- ¿A dónde me llevas? – dije riéndome. Parecía que había bebido demasiado deprisa.

- Vamos a bailar. – dijo sin más cogiéndome de la cintura con un brazo y me apretaba a él fuertemente. Me puso con cuidado mi mano vendada en su hombro, y alzó la otra junto con la suya. – Solo sígueme.

Nos movíamos rápidamente, al ritmo de la música salsa. Al principio mis pies se tropezaban continuamente, aunque Edward siempre estaba ahí para cogerme. Después comencé a cogerle el truco y todo me pareció mucho más divertido. La bebida que me había tomado comenzaba a subirse a la cabeza y me empecé a marear con el movimiento. Cuando terminó la canción paramos de bailar.

- Creo que necesito ir al baño. – le dije a Edward cogiéndome las sienes y apretándolas.

- ¿Qué ocurre? – me preguntó preocupado.

- Tenías razón, no debería de haber bebido tan rápido. Necesito un poco de agua fría, solo eso.

- ¿Quieres que le diga a Alice que te acompañe? – me preguntó acariciándome un lado del brazo.

- No, no te preocupes. Voy y vuelvo. No te muevas, ¿eh? – y le di un pequeño beso en los labios, para después alejarme hacia los baños.

Miré hacia la derecha y hacia la izquierda, y comprobé que me metía en el baño correcto. No sería la primera vez que me metiera en el baño de hombres. Qué vergüenza.

Entré en el baño de mujeres, extrañamente solitario y me apoyé en uno de los lavabos frente al espejo.

Puse la mano buena bajo el chorro de agua fría y después la pasé por mi frente.

Cerré los ojos durante un par de segundos apoyada en el mármol y después abrí los ojos. A través del espejo vi que tras de mí se hallaba un hombre rubio. Sus ojos rojos me asustaron e hicieron que mi instinto de supervivencia saltara de pronto.

Me di la vuelta para no darle la espalda y deseé con todas mis fuerzas que Edward pudiera escucharme cuando le llamara. Abrí la boca dispuesta a gritar pero el vampiro me tapó la boca. Su piel era incluso más fría que el tacto de mi novio.

- Ni se te ocurra abrir la boca. – me dijo con su voz aterciopelada. Era cierto que estaban diseñados para atraer. Su belleza, el sonido de su voz, todo era atrayente, pero yo lo único que deseaba era alejarme de él y volver con Edward.

Odiaba mi recién descubierto escudo que no permitía que me escuchara. Deseé y recé porque en ese momento desapareciera. "Edward, por favor. ¡Edward!" gritaba mentalmente deseando porque apareciera.

Sus manos me mantenían apresada y no podía moverme. Sentía un dolor punzante en la muñeca, la cual no cesaba de apretar.

- Aquel lobo… olía tanto a ti… a través de su asqueroso olor. Apuesto a que si te matáramos, sería horrible para él, ¿no crees?

Yo no podía decir nada. Sabía a quién se refería. Hablaba de Jacob. Deseaba venganza.

- Mmmm – intenté hacerme oír por debajo de su mano pero fue imposible. Incluso me estaba costando respirar ya que su mano tapaba también mi nariz.

Cada vez me sentía más ansiosa por respirar y poco a poco fui mareándome hasta que una marea negra me arrastró hasta el fondo. Con un golpe en la cabeza con el mármol del lavabo me desmayé.

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Bueno, otra vez os pido perdón por la tardanza. Y en serio, espero no tardar con el siguiente. Espero vuestros reviews y gracias por leer!

Besos!

LauraMasen