Las señales de lo que se avecina.


Mandy.

Las calles estaban congestionadas como usualmente lo estaban en aquella gran ciudad. Los monstruos y aldeanos pasaban por las calles, saludándose o comprando los ingredientes para el almuerzo.

La gran parte de la población comentaba entre ellos sobre el misterioso daño que había recibido el Templo de Mandy, a las afueras de la ciudad, junto con los trabajos de reparación…

En un salón, de uno los edificios más lustrosos de la ciudad, se producía una reunión bastante peculiar…

-¿Buscar a una comerciante?- se rió por lo bajo el hombre en aquel salón.

Aquel que estaba en aquella habitación, sentado cómodamente en un sillón, era el jefe de los comerciantes de aquel continente, Bubalook. Un hombre alto y de contextura delgada, vistiendo una túnica con bordes detallados, un turbante, collares de oro y anillos con piedras preciosas en sus delgados dedos.

Haciendo guardia detrás de él estaban sus dos compañeros, dos Citronie, monstruos Kato con un solo ojo, de pelaje amarillo.

-En efecto- asintió Poritoka, quien estaba sentado en el sillón frente al comerciante, siendo separado solo por la mesa de madera fina en la que se encontraban diferentes alimentos y bebidas.

A su lado estaba sentado un pequeño monstruo oso de pelaje celeste claro y nariz roja, que vestía el collar y el gorro de un payaso.

-¿Y por qué a ti, el Ex Campeón, le interesa buscar a una de las comerciantes que pasó por esta ciudad?- el humano de piel morena alzó una ceja, sonriendo, sirviéndose una copa de vino- Sí, nosotros tenemos los registros de los comerciantes y sus rutas establecidas… Pero, aunque te volviste una fuente de ganancia desde que decidiste trabajar bajo mi sistema… Vamos, no te puedo consentir sin saber lo que sucede, ni recibir algo a cambio- señaló, tomando un sorbo del líquido rojo.

Poritoka frunció el ceño, y miró de reojo al pequeño monstruo junto a él, el cual masticaba unas uvas, disfrutando del dulzor de este.

-… No recordaba que este monstruo fuera uno de tus compañeros comerciante- señaló uno de los Citronie, mirando desconfiado al pequeño oso.

-Holg e Intel están siguiendo la ruta hacia Firu- les recordó Poritoka- En cambio, yo, tengo otro trabajo-

-Buscando una comerciante, ¿no?- sonrió de lado el jefe comerciante- ¿Acaso te enamoraste?- sugirió, a lo que el Suezo albino rodó levemente su ojo, indicando su desconforme- ¿Qué? ¿Acaso te robaron? ¿Bajo tu ojo?- se rió levemente.

-Solo necesito el registro de las rutas establecidas- señaló Poritoka, serio- Nada más, nada menos-

-Y no te lo daré, no al menos hasta que sepa para qué, y, claro está, una cuota- sentenció el humano.

Poritoka frunció el ceño, fastidiado, consciente en lo avaricioso que era aquel humano.

-… Jijiji- escuchó el monstruo blanco, por lo que miró al pequeño oso a su lado, el cual tragó la última uva que se echó a la boca- Poritoka, Poritoka. ¿Dejarás que te hablen así? Parece que estar con los humanos te ha ablandado tanto…- silbó, sonriendo.

-¿Quieres hacer tú las negociaciones, MagiKuma?- le preguntó el monstruo albino, fastidiado, a lo que el osito sonrió y se levantó en el sillón.

-¿Acaso este pequeño me va a convencer?- sugirió el humano frente a ellos, a lo que sus dos compañeros se rieron por lo bajo- ¿Vas a sacar un truco bajo la manga?- dedujo.

-Bajo el sombrero- corrigió MagiKuma, para sacar un pequeño papel de su llamativo gorro, para lanzarlo sin problemas a la mesa, posándose suavemente en ella, para extrañeza de los comerciantes.

-¿Un naipe?- sugirió el humano, tomando la hoja, para sorprenderse al ver que, en realidad, era una foto…

Y no cualquier foto. Mostraba la imagen de una mujer de piel morena, caminando de la mano con un niño del mismo tono de piel.

-¡¿M-Mi esposa y mi niño?!- se sorprendió el comerciante.

-¡¿L-La Jefa y el jefecito?!- parpadearon los Citronie, reconociéndolos.

-¡T-Tú…!- el comerciante miró sorprendido a MagiKuma, el cual sacó un ramo de uvas, relamiéndose- ¡¿C-Cómo es que…?! ¡¿L-Les sacaste una foto a mi mujer y a mi hijo?!- le preguntó, indignado, mientras sus dos compañeros se ponían en guardia, sacando sus garras- ¡¿Qué significa esto?!-

"Ya me imaginaba que haría algo como esto…" Poritoka miró a MagiKuma, quien parecía ignorar la amenaza de los dos monstruos amarillos "Jugando de esta forma… No me extraña que sea el compañero del amo Hit" pensó, fastidiado de hacer las cosas de esa forma.

-¿Qué significa?- sonrió MagiKuma, tomando una uva- ¿No es obvio? Queremos ese registro, eso es todo. Lo que tú supongas, humano, es otro cuento- sentenció.

-G-Gh…- el comerciante frunció el ceño, enfadado- Saquen a este par de monstruos de mi vista- le ordenó a los Citronie, los cual se abalanzaron a Poritoka y a MagiKuma, lo cual no les sorprendió.

-Ji- sonrió el oso celeste, y lanzó con el pulgar la uva en su mano, la cual salió despedida hacia uno de los monstruos amarillos, quien se atragantó con ella, deteniéndose y agarrándose la garganta, poniéndose azul.

-¡H-Hermano!- se asustó el otro Citronie, acercándose de inmediato al otro monstruo y dándole tal golpe que escupió la uva.

Aun así, no se esperó que MagiKuma levantara, con un movimiento de su mano, la mesa, con todo y comida, lanzándola hacia su dirección, aplastándolos.

El jefe comerciante se levantó, atónito, mirando a sus dos guardaespaldas tirados encima de la mesa, adoloridos. Asustando ante eso, se dispuso a correr hacia la puerta, pero se detuvo en el acto cuando Poritoka se teletransportó frente a él, serio.

-No tenemos que hacerlo de forma violenta- le aseguró Poritoka, serio- Solo el registro, y nada malo le pasara, a usted… y a la gente en esa fotografía-

-G-Gh…- retrocedió el comerciante, asustado.

-Y, claro, humanito- escuchó, por lo que miró a MagiKuma, el cual estaba sentado cómodamente encima de la mesa tirada- Un silencio sobre nuestro pedido… O a la Jefa y al jefecito les irá mal- aseguró, sacando un naipe de su gorra, sonriendo de tal forma que el comerciante tragó saliva, asustado.

-…- el humano apretó sus puños, nervioso y enojado, y miró a Poritoka- S-Solo el registro, ¿verdad?-

-Nada más, nada menos- aseguró Poritoka, sonriendo levemente, satisfecho.


En las montañas…

La lluvia que afectaba a las montañas bajaba con un ritmo fuerte y rápido, provocando que incluso el sonido de las gotas al caer a la piedra formaran tal sonido que daba la impresión de que un ejército transitaba por los caminos. Las nubes tenían tal tono gris oscuro, y tenían un tamaño de tal magnitud, que no se podía distinguir si era de día o de noche.

Dentro de una cueva, se encontraba instalado el grupo de Scarlett, junto a sus peculiares guardaespaldas. El carruaje estaba estacionado cerca de los caballos, los cuales comían su heno, ignorantes del sonido de la lluvia.

Habían estado viajando por días sin ningún problema, puesto que a los caballos les gustaba la lluvia, pero ahora el torrencial comenzaba a ser lo suficientemente fuerte que algunas gotas habían caído dentro del interior del vehículo, por lo cual Scarlett había decidido que debían descansar, hasta que la lluvia se apaciguara lo suficiente para que continuaran el viaje.

Y no solo tomó aquella decisión por la lluvia, sino que por ellos mismos…

… La ida de Hare había sido bastante dura…

Scarlett, sentada en el piso de piedra de la cueva frente a la fogata donde estaba instalada la olla con la cena, observaba en silencio su plato con guiso, ignorando a los Gitan a su lado que comían gustosos. En el círculo estaban también Snowfall, Ónix, Worm, y Yuki, la última masticando de mala gana la cena. El Beaclon era el único sentado en la entrada de la cueva, vigilando los alrededores, serio.

Hare, en la carta que le había dejado, le había explicado las razones por las que decidió irse, las cuales habían sido corroboradas por Ónix, quien fue el único del grupo que había presenciado toda la situación…

… Habían sido víctimas de un cruel monstruo, el cual las aprisionó en pesadillas, y controló las emociones de Hare para tratar de causarles daño… por lo que la liebre decidió irse, para mantenerlos a salvo…

"… Sé que te fuiste para protegernos, Hare…" pensó Scarlett, sintiendo un leve nudo en la garganta "Aun así... S-Siento que no debiste dejarla atrás…" confesó, pensando en Aiko.

… Desde que Hare se había ido, el ánimo de la niña había cambiado abruptamente. Ya casi no hablaba, y apenas comía…

… La pequeña estaba sumamente triste por haber perdido a su papi

La pelinegra cerró los ojos con pesar, hasta que escuchó a Yuki tragar, por lo que la miró.

-…- la liebre blanca la miró, seria- Deja de poner esa cara- le ordenó, fastidiada.

-… Te has dado cuenta, ¿verdad?- comprendió Scarlett, sonriendo tristemente, mirando su plato de comida.

-Ya pasó casi una semana…- bufó Yuki, continuando con su plato- No hay nada que hacer. Más bien, debíamos haber esperado esto de ese maldito…- sentenció, fastidiada- Siempre fue un cobarde, pensando solo en él… Huyó con el rabo entre las patas-

-No digas eso- la miró de inmediato Snowfall, a lo que la liebre blanca la miró, seria- Hare… Él no quería que nos volvieran a lastimar… Y estoy segura que le dolió tanto… dejarla…- aseguró.

-¡Claro! ¡Abandonar a la niña que supuestamente debes cuidar es un acto de gran valentía!- aseguró fastidiada Yuki, a lo que la loba frunció el ceño, mientras Ónix y Worm las miraban, preocupados, aunque los Gitan retrocedieron un poco, asustados por la liebre- ¡Después de asegurar tantas veces que la educación y bienestar de Aiko le importaban mucho más que su mugriento dinero…!- se aferró con fuerza a su cuchara, indignada- ¡Es un maldito cobarde!- sentenció.

-¡Nos quiso proteger!- le gruñó enfadada Snowfall, a lo que Yuki la miró, seria al notar que el gruñido indicaba que su amiga estaba bastante enojada- ¡Para mí, las pesadillas en las que estuve…!- cerró los ojos, nerviosa- ¡S-Sé que no eran reales, pero el recordarlas…! ¡El recordar como mi padre… me hablaba…! Fue horroroso…- aseguró, cerrando los ojos, nerviosa.

-…- Yuki frunció el ceño, molesta- Claro, se me olvida que haber pasado casi un día atrapada en mi cabeza, recordando mi hermosa niñez, hace que sienta pena por el tipo que no solo se largó como un cobarde, sino que nos traicionó- sentenció, enfadada.

-¡Hare no nos traicionó!- gruñó Snowfall, levantándose.

-¡Si lo que escribió en su repugnante carta es cierto…! ¡Si lo que dice Ónix es cierto…! ¡Entonces él sabía que había un monstruo allá fuera, que le tiene muy mal de ojo!- Yuki también se levantó, enfadada- ¡Y aun así, viajó con nosotros…! ¡Adoptó a Aiko…! ¡Actuó como si fuera de los nuestros, ocultando la daga que nos podía degollar a todos nosotros!- le gritó, a lo que Snowfall frunció el ceño.

-… Fue porque…- escucharon ambas, por lo que miraron a Scarlett, quien las miraba con tristeza- Es porque… a pesar de ese peligroso monstruo… Hare era demasiado feliz con nosotros…- les recordó, a lo que Snowfall bajó la cabeza, triste, mientras que Yuki hacia una mueca, enojada- … ¿Podemos culpar a alguien… por querer ser feliz…?- les preguntó, triste.

-… ¿Ser feliz…?- bufó Yuki, enfadada- Abandonó a Aiko como si fuera una bolsa de basura- recordó, apretando con fuerza su puño- ¡LE IMPORTÓ MÁS SU FELICIDAD, QUE LA DE ELLA!- gritó, tirando con fuerza su cuenco de comida, el cual se rompió en el piso, esparciendo lo poco que le quedaba.

Eso fue suficiente para que los Gitan huyeran hacia los caballos, aterrados ante la furia de la liebre blanca.

-… Yuki…- murmuró Snowfall, mirando triste a su amiga, la cual se mordía el labio, con los ojos fuertemente cerrados, sintiendo que de nuevo, aquel molesto sentimiento que emergió en ella cuando Hare se fue, comenzaba a incomodarla…

-… Realmente…- escuchó la liebre blanca, por lo que miró a Ónix, quien miraba serio y curioso la situación-… Realmente apreciaban a Hare, ¿no?- murmuró, bajando levemente la mirada, dejando quieta a Yuki-… Porque es, no, era, parte de esta familia…-sugirió, pensativo, pero algo… deprimido…

-¡GH!- Yuki lo miró, enojada- ¡No quiero que un recién llegado opine algo! ¡Debiste al menos arrancarle una oreja a ese desgraciado! ¡O comértelo!- le señaló.

-¡N-No le grites a Ónix!- le pidió Worm, nervioso, a lo que Yuki apretó su puño, tratando de ser paciente.

-… Como sea- bufó Yuki, caminando hacia el carruaje- Iré por algo para limpiar-

Scarlett observó como su amiga se fue, hasta notar que Snowfall se había sentado, triste.

-… También estoy enojada porque Hare se fue… pero no puedo odiarlo… No puedo- cerró los ojos, triste-… Sigue siendo nuestro amigo-

Scarlett la miró con tristeza, hasta notar que Worm había hecho sonar su nariz, indicando que se sentía triste, puesto que además sus ojitos estaban bastante brillosos, a lo que Ónix frunció el ceño, serio.

-Ay, Worm- la pelinegra se acercó al pequeño, tomándolo en brazos.

-E-Es que…- gimió Worm- N-No estoy e-enojado porque me golpeó… P-Pero… Aiko…- cerró los ojos, sintiendo como su amiga le acariciaba la espalda, triste- Aiko está tan… triste… E-Eso me enoja… N-No quiero pensar como Yuki, pero…- admitió, apenado- Me da rabia que Hare se fuera…- confesó, hipando.

-Está bien, Worm- le aseguró Scarlett, sintiendo los temblores del pequeño-… A todos nos duele…-

Ónix miró serio como el pequeño gusano temblaba, tratando de aguantar el sentimiento de tristeza que llevaba esos días…

"… No lo entiendo…" el pequeño dragón miró su plato de comida vacío "… ¿No se supone que Hare se había ido para que aquí todos estuvieran felices?" pensó confundido y serio.

… Sentía que la ida de la liebre había sido peor que cuando había sido controlado…


-… Maldita sea…- murmuró por lo bajo Yuki, después de entrar al carruaje, para buscar un paño para limpiar los restos de su cuenco de comida.

Aun así, no pudo evitar notar a Aiko, quien estaba durmiendo profundamente, notándose que abrazaba su muñeca de trapo.

Yuki bufó, considerando que debía quitarle ese juguete, puesto que desde Hare se había ido, la niña no lo soltaba. Lo estaba usando para poder recordar a su papi, y eso era lo que molestaba a Yuki, ya que el estado de ánimo de Aiko era fuertemente afectado por la huida de ese tipo.

Bufó por segunda vez, y, en silencio, se dirigió a uno de los cajones, buscando un paño para limpiar…

… Pero se quedó quieta al escuchar una tos, por lo que movió sus orejas, algo sorprendida.

Lentamente, miró a Aiko, la cual se aferró inconscientemente a su muñeca, tosiendo levemente… con sus mejillas rojas…

Yuki abrió los ojos, sorprendida y asustada, por lo que de inmediato se agachó junto a la niña, sentándola.

-¡Aiko! ¡Oye, Aiko!- la zarandeó levemente, tratando de despertar a la pelinegra, pero la pequeña tenía los ojos fuertemente cerrados, con su respiración pesada, sudando levemente.

Asustada, Yuki puso su mano en la frente de Aiko, para quedarse quieta al sentir que la niña tenía fiebre…

… Aiko había enfermado…


A pesar del fuerte sonido de la lluvia al caer, en uno de los pasos de la montaña se escuchó un fuerte golpe, seguido de que Hare chocara de espaldas contra una pared de roca, cayendo sentado al piso.

La liebre jadeó, adolorido, y cuando levantó la mirada acababa de recibir un coletazo por parte de uno de los tres Rock Saurian que lo estaban asaltando, cayendo fuertemente al piso.

-Tsch. Pensar que nos encontraríamos con un viajero en medio de la lluvia- sonrió uno de los Zuum grises, el cual tenía el hatillo de Hare en la mano, mientras sus dos compañeros miraban divertidos a Hare tirado en el piso de piedra, el cual no se levantó.

(¿Qué le sucede?) se extrañó Vida, sin comprender por qué su contenedor no se estaba defendiendo de aquellos asaltantes que lo habían interceptado durante el viaje.

(…) Hare miró de reojo a los tres lagartos, los cuales se habían concentrado en su hatillo (… No vale la pena…) pensó, sin ánimos, lo cual hizo fruncir el ceño a la pluma.

Hare no tenía ánimos de siquiera defenderse de esos ladrones. No le importaba que le robaran todo el oro en su hatillo… No cambiaría nada…

-¡WOA! ¡Miren!- el Rock Saurian sacó la bolsa de oro de Hare, entusiasmando a sus dos compañeros- Parece que nos sacamos la lotería- tiró el hatillo de la liebre al piso, desparramando el resto de su contenido, que eran vendajes, medicina, un mapa, y unos papeles…

-¿Por qué tienes tanto oro? Adivino: le robaste a unos comerciantes, ¿verdad?- sugirió el segundo ladrón, mirando a Hare, el cual no respondió- ¡Responde, estúpido!- pisó con fuerza la cabeza de la liebre, pero este siguió en silencio…

… No valía la pena defenderse…

-¿No tendrá algo más que sirva?- el tercer ladrón inspeccionó el contenido desparramado del hatillo, hasta notar los papeles- ¡Rayos! ¡El mapa está empapado!- agarró las hojas húmedas, fastidiado.

-Si lo secamos, tal vez lo podemos recuperar y vender- le señaló su líder- Enróllalo con cuidado- le ordenó.

-Bien- asintió el tercer Zuum gris, mirando los demás papeles- ¿Q-Qué es todo esto? Parece que este tipo tiene una horrible ortografía- se burló, haciendo que su jefe se acercara, curioso- ¡Mire!- le tendió los papeles.

Eso hizo que el Rock Saurian que había estado pisoteando a Hare se acercara a sus compañeros, también curioso, permitiendo que la liebre se sentara costosamente, adolorido.

-¡JUA! ¡¿Qué son estas cosas?!- se burló el líder de los ladrones- ¡Oye, liebre!- miró al monstruo café, tirando los papeles mojados a sus pies- ¡Deberías ir mejor a una escuela, y no andar de viaje, idiota!- se burló de él, comenzando a alejarse, a lo que sus compañeros lo imitaron, divertidos.

Confundido, Hare miró los papeles a sus pies, a los cuales ya no se notaba bien el contenido a causa de la humedad de la lluvia. Aun así, abrió los ojos, sorprendido y dolido al reconocerlos…

… Esos papeles mojados y arruinados eran los dibujos y las escrituras de Aiko…

Él había guardado cada uno de los trabajos de la niña, para ver su progreso… y cuando se alejó de ella… se los llevó… para recordarla… pero… ahora…

… Estaban arruinadas…

Hare miró en silencio una de las hojas a sus pies, en la cual pudo distinguir lo que quedaba de uno de los dibujos de Aiko… Cuando la pequeña había dibujado a toda su… familia….

"-Por cierto, ¿qué dibujaste?-Hare tomó la hoja que había estado usando antes la niña, quien se acomodó para ver- ¿Un bosque?- sugirió, puesto que solo veía rayas largas con cosas que parecían ramas con varias hojas.

-¡Somos todos~!-sonrió Aiko, extrañándolo- ¡Mira, mira~! ¡Scarlett, Worm y Yuki! ¡Snowfall salió laaaaargaaaaa~!-admitió, mostrando una línea horizontal.

-En verdad…- sonrió Hare, con una gota en la cabeza.

-¡Aquí está Hare!- la pequeña señaló una rama larga- ¡Junto con Aiko!- mostró la rama pequeña junto a ella, unidos por lo que parecían hojas, o, en la mente de la niña, manos.

Hare parpadeó, sorprendido.

-¿Estamos de la mano?- parpadeó la liebre, mirando bien el dibujo.

-¡Sipi~! ¡Porque estamos juntitos, y te quiero mucho!- Aiko se acurrucó en el pelaje del monstruo, sonriendo."

Hare abrió los ojos, dolido, y apretó con fuerza sus puños, comenzando a enfurecerse…

-¡Es bastante oro!- les aseguró el jefe Rock Saurian a sus dos compañeros, con la bolsa de cuero en entre sus garras- ¡Vamos a refugiarnos y contemos cuanto…!- comenzó a ordenarles, hasta que recibió por la espalda la patada de Hare, siendo suficiente el golpe para lanzarlo contra unas enormes rocas, destruyéndolas.

-¡JEFE!- se sorprendieron los otros dos ladrones, y miraron atónitos a Hare aterrizar en medio de ellos, con su pierna envuelta completamente en fuego.

Antes de que pudieran reaccionar, Hare les dio tal puñetazos que los lanzó cerca del monstruo jefe, el cual apenas y se recuperaba del golpe, con sangre saliendo de su mentón.

-G-Gh…- el ladrón miró enfurecido a Hare, quien, desde donde estaba, lo miraba, furioso- E-Estabas esperando que bajáramos la guardia, maldita liebre- gruñó, pero después se quedó sorprendido al notar el fuego que envolvía la pierna de la liebre.

Frunció el ceño, nervioso, notando que aquel monstruo no era uno común, puesto que esa no era una técnica de las liebres.

-… Largo- le ordenó Hare, sumamente enfurecido- ¡LARGO!- gritó, siendo rodeado por completo de fuego, para sorpresa y susto de los ladrones.

-¡R-Re…!- jadeó el líder de los Rock Saurian, notando que el calor de aquellas extrañas llamas no eran afectadas por la incesante lluvia- ¡RETIRADA!- ordenó a sus compañeros, huyendo despavorido, seguido de los dos adoloridos y asustados lagartos.

Hare los miró irse, enfadado, pero después cayó de rodillas, agotado, mientras el fuego a su alrededor desaparecía.

(… No debió haber usado mi fuego para ahuyentar a esos malandrines) le aseguró Vida, observando como Hare, lentamente, tomaba su bolsa de cuero, la cual había caído al piso cuando golpeó al líder de los ladrones (Pero considero que el susto que les dio fue lo suficientemente fuerte para que no vuelva a intervenir con usted) admitió.

Au así, la pluma frunció el ceño al notar que su contenedor no había prestado atención a sus palabras, sino que se había levantado, y, en silencio, comenzaba a guardar en su hatillo sus pertenencias tiradas en el piso mojado.

Al terminar, Hare se dispuso a atar su hatillo, pero se detuvo, nervioso, extrañando a Vida. Lentamente, Hare miró de reojo los papeles tirados en el piso, ya mojados y arruinados.

(Estoy seguro que podrá comprar un nuevo mapa en uno de los pueblos, después de bajar la montaña) aseguró el ave de fuego, mientras Hare se acercaba y agachaba frente a los papeles.

Aun así, Hare no le prestó atención a su pluma, puesto que miraba con suma tristeza los dibujos de Aiko, arruinados por la lluvia…

Lentamente tomó los papeles, esperando poder secarlos y repararlos, pero se detuvo de inmediato cuando las hojas se deshicieron en sus manos a causa de las gotas de lluvia…

… Había perdido los dibujos de Aiko…

Hare bajó la cabeza, comenzando a temblar con fuerza…

… Ahora… ya no tenía NADA que le recordara a la pequeña… Ni sus dibujos, ni sus letras… Nada…

(…) Vida frunció el ceño, detectando las emociones que invadían a su contenedor (… Eran solo dibujos…)

-¡ERAN SUS DIBUJOS!- lo calló Hare, enfadado- ¡ELLA LOS DIBUJÓ…! ¡LOS DIBUJABA CUANDO TRATABA DE ENSEÑARLE A ESCRIBIR…! ¡ERAN… SUS TRABAJOS…!- apretó con más fuerza sus puños-… Eran… lo único que tenía… de ella…- confesó, con las orejas gachas.

(… Entonces, era lo mejor…) le aseguró Vida, a lo que Hare se mordió el labio, temblando con más fuerza (Haber tenido esos dibujos le habrían causado más daño… Tiene que seguir)

La liebre, temblando y con la cabeza gacha, asintió levemente, dolido y triste…

Lentamente, Hare, con su hatillo al hombro, se alejó de los restos de papel, los cuales se habían deshecho casi por completo a causa de la incesante lluvia.

"… Tal vez… Vida tenga razón…" pensó tristemente la liebre, sin importarle caminar bajo la fuerte lluvia "… Me alejé de Aiko por su bien… Si sigo atado a ella…" negó levemente, dándose fuerza "Solo debo confiar en las chicas… Cuidarán a Aiko como siempre lo han hecho…" sentenció, comenzando a caminar de manera más tranquila…

… Aun así, la idea de que, tal vez, Aiko fuera adoptada por otra persona… hizo que se quedara quieto… asustado…

(¿Hare?) se extrañó Vida, y frunció el ceño al darse cuenta que unas lágrimas cursaban el rostro de la liebre…

-S-Sí… - Hare se limpió el rostro con el brazo, aunque sabía que no valía la pena, ya que estaba empapado a causa de la lluvia- S-Sí, Vida. Tienes razón…- murmuró, continuando camino-… S-Solo debo aceptar que… que ya no soy parte de la vida de… esa… niña…- confesó, tratando de darse ánimos.

Tenía que continuar el viaje a Salvia, y hablar con los Hikari sobre sus conocimientos respecto a las almas, para poder encontrar una solución al fragmento de alma de Zafirest en su interior…

… Tenía que llegar a ese sitio mucho antes de Scarlett y los demás…

… Por el bien de aquellos comerciantes… no podía volver a verlos…


La nave de Durahan flotaba por el cielo de la noche en silencio, siendo el único ruido que emanaba de ella era el suave sonido de sus turbinas funcionando.

Durahan se encontraba sentado en la cabina, mientras sus soldados verificaban la altitud y velocidad de vuelo.

La mente del caballero estaba centrada en lo sucedido a la ciudad de los Henger, hacia unos meses atrás…

Y no solo a aquella ciudad. Había comenzado a recibir reportes que las pocas ciudades o lugares que tuvieran relación con la tecnología antigua mostraban rastros de haber sido saqueados: las ruinas de una especie de parque de atracciones, las dañadas bases donde al parecer crearon a los Melcarba, e incluso una nave antigua que, al parecer, había tenido la capacidad para viajar al espacio…

Frunció el ceño, sin gustarle en absoluto aquella situación…

¿Debía contactar con el grupo de Genki? No, no sería necesario… Debía primero reunir la suficiente información para determinar si los que estaban detrás de aquellos extraños movimientos eran realmente un peligro… aunque el destino de Tecno Dragon y los demás Henger le decían otra cosa…

Apoyó su espalda en su silla, esperando poder resolver pronto esos fenómenos. El mundo estaba recuperándose aun de los estragos de Moo, y sin contar los daños de Zafirest… No podían permitirse sufrir bajo un nuevo enemigo…

Tomó su atención cuando uno de los Usaba entró a la cabina, jadeando levemente.

-¡G-General Durahan!- se le acercó, algo nervioso.

-¿Qué sucede?- lo miró el monstruo, serio.

-¡E-Es Henger! ¡Despertó!- le informó, sorprendiéndolo y tomando la atención de los demás monstruos presentes.

-C-Comprendido- asintió Durahan, levantándose- ¡Infórmenme si ocurre alguna anomalía!- les ordenó a sus soldados en la cabina, los cuales asintieron, enfrascándose nuevamente en sus respectivos trabajos.

A paso veloz, el Usaba guió al General a la habitación donde estaba el monstruo robot.

Después de tantos meses, Henger se había recuperado al fin del ataque que destruyó su hogar. Debía hablar con él, no solo para asegurarse que estuviera en buen estado, sino que también para preguntarle sobre el incidente…

Parte de él temía que estuvieran relacionados con aquellos Seguidores del Mal…

Aun así, cuando entró a la habitación, se encontró con algo que no se esperaba.

-¡YAHYYYYY~~~~!- Henger estaba encima de la mesa en la que lo habían estado reparando, tratando de hacer lo que parecían ser unos pasos de baile.

Durahan y el Usaba a su lado lo quedaron mirando, estupefactos…

-¡TE DIJE QUE TE BAJES DE LA MESA!- le gritó Mum Mew al robot- ¡¿SABES CUÁNTO NOS COSTÓ REPARARTE?!- gruñó, ofendida.

-¡Bájate ahora mismo!- le ordenó Possion a Henger, el cual acababa de hacer un giro- ¡Arg! ¡El General vendrá en cualquier minuto...!- chilló, indignada.

-¡Gobi!- Mum Mew miró al enorme monstruo, sobresaltándolo- ¡BÁJALO AHORA MISMO!- le ordenó.

-G-Gh…- la miró Gobi, nervioso- ¡M-Mi cabeza…!- gimió, nervioso, yendo a una esquina.

-¡¿SIGUES CON ESO?!- chillaron indignadas Mum Mew y Possion- ¡NO TRATES DE HACER LA MACARENA!- le gritaron a Henger, quien no dejaba de bailar.

Aun así, ambas se quedaron quietas al escuchar toser a Durahan, por lo que miraron al monstruo a la entrada de la habitación.

-¡G-GENERAL DURAHAN!- se alarmó Mum Mew, tratando de ordenar su pelaje.

-¡General~!- lo saludó Possion, abrazando por el cuello al monstruo de armadura, fastidiando a Mum Mew.

-¿Qué es lo que sucede aquí?- preguntó el General, tomando la atención de sus súbditos, sin dejar de mirar a Henger, quien ahora sacudía la cadera- ¿No habían reparado a Henger?- preguntó.

-¡L-Lo reparamos, señor!- le aseguró Mum Mew-… Pero parece que la sorpresa de estar vivo lo ha hecho un bailarín profesional- bufó, mirando fastidiada al monstruo robot.

-Es demasiado anticuado- aseguró Possion, cruzándose de brazos, mirando fastidiada a Henger.

-¡NO ANTICUADO, SEÑORITA~!- aseguró el robot, dando un giro- ¡UNA ESTRELLA!- corrigió, haciendo que Possion y Mum Mew lo quedaran mirando, incomodas.

-Me alegra ver que te encuentras mejor- le aseguró el General Durahan al robot, acercándose a la mesa, mientras Henger seguía con su paso de baile- Aun así, espero que puedas explicarme con mejores detalles lo que sucedió en tu ciudad-

El caballero frunció el ceño al ver que, ante su petición, el robot se había quedado quieto de inmediato, lo cual hizo parpadear a los súbditos del General.

De a poco, Henger dejó la pose de baile, comenzando a temblar levemente.

-... G-General...- Henger miró a Durahan, con su ojo verde tembloroso- ¿L-Logró r-rescatar a otro Henger?-le preguntó, con un hilo de voz.

-...- Durahan cerró los ojos, comprendiendo la duda del robot- Fuiste el único sobreviviente- le informó, dejando quieto al monstruo- Tecno Dragón... El resto de los Henger... Todos eran Discos Perdidos cuando llegamos-

-... Ah...- comprendió Henger, mientras su ojo se anegaba en lágrimas-... ¿S-Solo... yo...?- cayó sentado a la mesa, temblando-... ¿Solo... yo...?-

Mum Mew y Gobi intercambiaron mirada, preocupados y tristes.

-Sé muy bien que tienes que descansar- le aseguró Durahan al robot, colocando la mano en su hombro, tomando su atención- Pero, cuando estés listo, necesito que me cuentes todo lo que sabes sobre las personas que atacaron tu ciudad-

-N-No lo sé...- aseguró Henger, triste- E-Eran... Un Joker con una mascara dorada, u-un dragón verde, un lobo blanco... y una liebre azul...- puso la mano en su frente, recordando aquel monstruo y su oscura sonrisa, momentos antes de atacarlo...

-... Dijiste que tenían un ejercito de Zuum y Melcarbas, ¿verdad?- le preguntó Durahan, serio- Los Melcarbas son monstruos prácticamente extintos-

-¡S-Sí! ¡Pero los vi...! Varios de esos robot destrozando los edificios... y-y atacando a mis compañeros...- recordó con pesar Henger, nervioso.

-Lo que significa, que el que esté detrás del ataque, tiene los medios suficiente como para tener semejantes monstruos como simple partes de su ejercito- murmuró Durahan, meditativo, serio, sorprendiendo a sus súbditos.

-E-Esto me da mala espina...- Mum Mew tragó saliva, nerviosa, mientras Gobi sudaba levemente, sintiendo que le dolería la cabeza en cualquier momento.

-También quería corroborar... Dijiste que la liebre poseía llamas blancas- le señaló Durahan al robot.

-S-Sí...- asintió Henger, triste- Es el que me atacó... Pensé que había muerto cuando caí en ese derrumbe...- admitió, nervioso al recordar ese momento.

-... ¿Crees que esas llamas... serían como las de Hare?- le preguntó el General, serio, sorprendiendo al robot.

-¿A Hare?- parpadeó extrañado Henger- ¡Ah! ¡Se refiere al fuego de la pluma!- comprendió- ¡No, no, no, no!- negó varias veces- Nunca he visto en primera fila ese fuego, pero le aseguro, General, que no era como el de esa liebre que me atacó- le aseguró- E-Ese fuego blanco... Se sentía amenazante... pero vacío... Como si el calor no estuviera ahí... ¡BRRRR!- tembló, nervioso- ¡Lo recuerdo y se me atrofian los tornillos!- confesó, abrazándose, temblando de manera ruidosa.

-Tranquilo, Henger. Te prometo que nadie podrá lastimarte aquí- le aseguró Durahan- Estoy seguro que aquellos que atacaron tu ciudad se habían asegurado de que nadie sobreviviera, pero les demostraste lo contrario-le señaló, tomando la atención del nervioso robot- Por eso, cuando estés más tranquilo, y tu mente relajada, necesito que me digas hasta el mínimo detalle del ataque-

-E-Entendido...- asintió Henger, pero después parpadeó, curioso, extrañando al General- ¿Eh?- ladeó la cabeza, pensativo-... Lo que acaba de decir...- cerró el ojo, cruzándose de brazos, más pensativo, extrañando a los súbditos del monstruo caballero- Mm... Estoy seguro... Lo escuché antes...-

"-¿Creíste que no sentiría tus tornillos rechinar, Henger?- sonrió Hit, mirando divertido al monstruo robot, quien retrocedió un paso, asustado- ¿Eh? ¿Ibas a huir? ¡Ya veo!- comprendió, sin dejar la sonrisa- Pero, si escapas, dirías la alarma de que tratamos de conseguir esta tecnología, ¿verdad?- señaló- Y puede que llegases a decir nuestros aspectos. ¡Al amo Field no le gustaría en absoluto eso, ¿verdad?!- se rió levemente."

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!- gritó de la sorpresa Henger, sobresaltando a todos los presentes, tanto así que Mum Mew terminó saltando del susto, agarrándose al techo con sus garras.

-¡M-Mi cabeza...!- Gobi se fue a una esquina, asustado y adolorido.

-¡¿C-Cuál es la idea, Henger?!- le reclamo enfadada Mum Mew, en el techo.

-¡B-Bg...!- Possion, al ver a la monstruo gato, se tapó la boca inflando las mejillas, tratando de no desternillarse de risa, enfadando y ofendiendo a su compañera.

-¿Recordaste algo, Henger?- le preguntó Durahan, recuperándose del susto.

-¡S-Sí!- asintió varias veces el robot, sorprendido de sí mismo- ¡E-Esa liebre si mencionó algo!- le aseguró, sorprendiéndolo, y tomando la atención del resto- ¡Amo Field! ¡Mencionó a alguien así!- le informó.

-¿Field?- Durahan frunció el ceño, serio.

-¡S-Sí!- asintió aun más Henger- ¡Dijo que al tal Field no le gustaría que diera la alarma sobre conseguir la tecnología...!- recordó, nervioso.

-E-Eso quiere decir...- murmuró Mum Mew, sorprendida como los demás.

-Como sospechaba... Este tal Field es el que está detrás de todos los robos a lugares antiguos de los que tenemos registro, y me atrevería a decir que de zonas que aun no hemos descubierto- aseguró Durahan, sumamente serio.

-Field... Field...- murmuró Poisson, confundida- No me suena ese nombre-

-Debe ser un monstruo del bajo mundo, querida- le aseguró Durahan, tomando su atención- Un monstruo suficientemente fuerte como para que un Melcarba sea parte de su ejercito como un simple soldado, y que un grupo de monstruos sospechosos sean sus cabecillas- sentenció.

-¿Q-Qué haremos, General?- le preguntó el Usaba, nervioso.

-¡Investigaremos a este monstruo llamado "Field"!- sentenció el General, serio- Los lugares saqueados están en diferentes continentes e islas, así que podemos determinar que su campo de poder no está limitado geográficamente. Además, la aparición de esos monstruos conocidos como Seguidores del Mal coincide con estos ataques. Usaremos todo esto como pistas para encontrarlo-

-¡C-Comprendido!- Usaba asintió y se retiró rápidamente.

-Henger, amigo. Te ganaste el reposo que mereces- le aseguró Durahan a Henger, el cual asintió- Te prometo, que lo sucedido en tu ciudad no quedará sin castigo- le prometió.

-S-Sí...- asintió nuevamente Henger-... ¿G-Genki y los demás saben?- preguntó, nervioso, a lo que el General negó.

-Por ahora... Por ahora quiero evitar que Genki y el resto de los suyos peleen una vez más. Ya nos han salvado demasiadas veces. Debemos saldar nuestra deuda con ellos- sentenció Durahan, consciente que el grupo de Genki aun no estaba recuperado por el conflicto contra Zafirest... especialmente Hare.

Habían heridas que aun no cerraban.

-Descansa, Henger- le pidió Durahan, antes de retirarse junto a Poisson- Si necesitas algo no dudes en pedirlo... Y, Mum Mew- se quedó mirando a la gata, que seguía en el techo- Deja de perder el tiempo buscando telarañas-

-¡G-GENERAL!- gimió apenada Mum Mew, para gruñir de vergüenza y furia cuando Poisson se rió por lo bajo de ella.

-M-Mi cabeza...- seguía lamentándose Gobi.


En uno de los pueblos de Bubalook...

-¡GHAA!-Nina levantó los brazos, exasperada, mientras los monstruos a su lado la quedaban mirando- ¡YA SE FUERON!-

Habían estado viajando por diferentes pueblos, en busca de una pista de la ubicación de la nave del General Durahan, y justo que llegaron a una aldea que parecía saber sobre el General, resultaba que este había estado unos días antes, para comprar suministros. Y lo peor para los viajeros, es que estaba atardeciendo, así que tenían pocas opciones para continuar la búsqueda ese día.

-¡Justo cuando estábamos tan cerca!- seguía reclamando la rubia, caminando por la calle con sus compañeros.

-Tsuki, ¿crees poder crear un vórtice?- le preguntó Hopper, en el hombro de la peliceleste.

-Los aldeanos dijeron que se fueron por el Oeste...- recordó Tsuki, meditativa, con Gray Wolf y Svart observándola- Podría tratar de interceptarlo, pero...- negó con la cabeza, puesto que, sin una dirección fija, era demasiado riesgoso usar uno de sus vórtices.

-Tendremos que ir a pie- bufó Svart, fastidiado.

-Eso sería imposible, Svart- lo quedó mirando el lobo plateado, extrañándolo- Al Oeste queda el mar- le indicó, dejándolo en blanco.

-Nuevamente, Svart nos demuestra sus conocimientos- sonrió algo divertida Nina, ofendiendo al lobo negro, el cual terminó haciendo una mueca, apenado.

-Pero tendremos que apresurar el paso- señaló Gray Wolf, serio, tomando la atención de la rubia, quien asintió.

-¡Pues muevan sus patas!- sentenció Nina, levantando el brazo, a lo que Hopper la imitó- ¡Vamos, Tsuki! ¡No nos dejes solos!- miró divertida a su amiga, sobresaltándola, y que, tímidamente, la imitara al levantar el brazo, apenada al seguirle la corriente.

Gray Wolf no pudo evitar sonreír ante eso, pero después, al sentir una presencia familiar, frunció el ceño y miró para todos lados, extrañando a sus compañeros.

-¿Sucede algo, Gray Wolf?- le preguntó Nina, confundida.

-... Tal vez no hemos encontrado a Durahan, pero sí a alguien más...- el lobo frunció el ceño, serio- Por aquí-les indicó, comenzando a correr por la calle, a lo que los demás lo siguieron.

Gray Wolf los guió hacia un bar, lo cual tomó por sorpresa a Nina, quien miró sorprendida la presencia de humanos y monstruos bebiendo tranquilamente, e incluso habían conversaciones que causaban risas en el grupo de la esquina.

-... ¿Quieres que bebamos por los buenos tiempos?- sugirió la rubia, señalándose, a lo que el lobo la quedó mirando- Perdón~ Pero no te imagino borracho- confesó, mirando para otra parte y sacando la lengua, traviesa.

-Por aquí- el lobo solo movió la cabeza, comenzando a caminar por el bar y subiendo por la escalera que daba al segundo piso, extrañando más a sus acompañantes.

-Tsuki, ¿cómo es tu resistencia al alcohol?- le preguntó Nina, haciendo parpadear a la joven monstruo- Yo una vez traté de beber, pero Gray Wolf se enfadó conmigo- recordó.

-Eras demasiado joven- la quedó mirando el lobo, haciendo sonreír apenada a la rubia.

-... Nunca he bebido- confesó Tsuki, haciendo parpadear a su amiga.

-¡Eres tan tierna~!- la rubia comenzó a apapacharla, incomodando a los dos lobos junto a ellas.

-¡N-Nina!- se avergonzó Tsuki.

-Mph. Más que seguro no son tan resistentes como un lobo- bufó Svart, fastidiando a ambas amigas- Los lobos no solo somos feroces y fuertes, sino que podemos beber litros de alcohol sin embriagarnos. No somos como los demás monstruos o como simples humanos- sentenció.

"Que Tiger no te escuche..." Gray Wolf rodó los ojos, mientras terminaban de caminar por la escalera, recordando la débil resistencia al alcohol que tenía el lobo azul.

Una de las debilidades y la mayor vergüenza de Tiger del Viento... Una copa, y ya estaba borracho.

Ignorando que Tsuki y Nina le tiraban las mejillas a Svart por su comentario, Gray Wolf se percató que el segundo piso del bar estaba prácticamente vacío, puesto que en la única mesa ocupada se encontraban tres monstruos especiales, los cuales se percataron de los recién llegados.

-... Jamás pensé encontrarte en un lugar como este, Gali- saludó el lobo plateado, acercándose a la mesa, observando al monstruo fantasmal que consistía en una capa y una máscara dorada con forma de sol.

Gali era uno de los monstruos que habían revivido y purificado gracias al poder del Fénix, y, como Gray Wolf, había sido uno de los Cuatro Grandes. A su lado, estaban sentados su sirviente más leal, Sandy, el Monol de tierra, y un Weed morado que acababa de tomar un trago.

-Lo mismo podría decir de ti- aseguró Gali- No esperaba que frecuentaras estos sitios- admitió, mirando al lobo, ignorando la expresión de sorpresa de Nina, Svart y Hopper al verlo, aunque Tsuki frunció el ceño, seria.

-Te sentí cuando pasamos cerca- admitió Gray Wolf, sentándose.

-No creo que vinieras a hablar de los viejos tiempos- admitió el monstruo de máscara.

-No- aseguró el lobo- Quería conversar con algo contigo, pero no me esperaba encontrarme con él- miró al Weed, el cual parpadeó- Eres uno de los subordinados del General Durahan, ¿verdad?- le preguntó, sorprendiendo a sus compañeros.

-En efecto- asintió el monstruo planta- Me quedé en esta ciudad para investigar, y me encontré con Gali- asintió el monstruo...

-¡¿G-GALI?!- parpadeó Svart, tomando la atención de los monstruos que bebían- ¡¿E-El famoso Gali?!- preguntó, atónito.

-Que ruidoso- lo quedó mirando Sandy, suficiente para que el lobo negro se callara, apenado.

-...- Gali lo miró un rato, pero después a Tsuki-... Así que realmente estás viajando con Gray Wolf. Dime, Tsuki, de los Cuatro Guerreros, ¿qué has logrado aprender?- le preguntó, serio.

Tsuki frunció el ceño, seria, hasta que Nina la agarró del brazo, tomando su atención.

-J-Jejejeje- sonrió nerviosa la rubia- ¡P-Parece que van a hablar de negocios! ¡¿P-Por qué no nos vamos a tomar algo mientras dejamos a Gray Wolf hablar con su viejo amigo?!- preguntó, comenzando a arrastrar a Tsuki para perplejidad de ella y de Hopper.

-¡¿AH?!-la quedó mirando Svart- ¡N-No pienso perderme una conversación entre leyendas...!- aseguró, hasta que la rubia lo arrastró de la cola, comenzando a bajar con él y Tsuki por las escaleras.

-¡N-Nos vemos al rato, Gray Wolf!- se despidió Nina, antes de perderse de vista, para extrañeza de los demás monstruos.

Cuando se fue la joven, Gray Wolf negó con la cabeza, considerando que aun le faltaba adaptarse a su amiga.

-... Ella era la humana que dijiste era tu compañera, ¿verdad?- le preguntó Gali, tomando la atención del lobo- Es bastante peculiar... Aunque me recuerda a Genki- admitió, meditativo.

-Todos los humanos son peculiares- aseguró Gray Wolf- ¿De qué estaban conversando?- les preguntó, serio, indicando que quería ir al punto.

-El General Durahan me pidió que investigara la aparición de un extraño grupo- le explicó Weed- Se hacen llamar Seguidores del Mal- contó- Han estado causando pequeños problemas con la extracción de Discos Misteriosos e incluso han saqueado a humanos y monstruos-recordó.

Gray Wolf frunció el ceño, serio.

-Lo curioso, que también me he encontrado con monstruos de ese tipo- señaló Gali- Estaba viajando con Sandy, cuando me encontré con Shogun- le indicó, tomado la atención del lobo- Me contó que se encontró con Hare, del grupo de Genki, y el pequeño enfrentamiento que tuvieron con unos Weeds, y un Nagauco que le falta el pulgar-

-¿Shogun? ¿El legendario guerrero?- murmuró Gray Wolf, sorprendido, recordando cuando Hare le contó la historia de su encuentro con aquel monstruo.

-El legendario guerrero es el que está abajo armando alboroto- aseguró Sandy, haciendo parpadear al lobo plateado- Tuvimos que irnos aquí para poder conversar más tranquilamente. Ese monstruo no aguanta unos tragos- sentenció, fastidiado.

-... También tengo cosas que informarles. La verdad, estaba esperando encontrarme con el General Durahan- admitió Gray Wolf, serio.

-¿A-Acaso también te encontraste con esos Seguidores de Mal?- le preguntó Weed, sorprendido.

-... Me parece- confesó Gray Wolf, recordando a la liebre azul oscuro que se había ido junto a Most.

-... ¿Tiene algo que ver con tu repentino titulo como Campeón de los Monstruos?- sugirió Gali, a lo que Gray Wolf frunció el ceño, enojado- No me mires así. Todo aquel que haya tomado un periódico y sepa leer descubriría tu... victoria contra Most-

-... Está relacionado- admitió Gray Wolf, serio.


-¿Qué pasa contigo?- Tsuki se quedó mirando a Nina, haciéndola parpadear.

Ambas, junto a Hopper y Svart, se habían sentado en una mesa algo lejos del alboroto de la esquina, que incluía a monstruos y a humanos en conjunto. La rubia había pedido una pizza y papas fritas para picar, junto con jugo natural para los cuatro.

-¿Conmigo? Nada- sonrió algo nerviosa Nina, masticando unas papas, mientras que Hopper y Svart disfrutaban sus trozos de pizza.

Ante eso, la monstruo humanoide alzó una ceja, sin creerle.

-Es la primera vez que te veo actuar así frente a extraños- señaló Tsuki, sacando una rebanada de pizza- Nunca eres tan... tímida- indicó, masticando.

-... Pues...- sonrió apenada Nina, sacando más papas-... La verdad, no me gusta mucho meterme en los asuntos de Gray Wolf, más que nada los relacionados a su pasado- admitió, pensativa.

-¿Por qué? Pensé que aceptabas por completo a Gray Wolf- dijo Tsuki, algo sorprendida.

-¡Lo acepto por completo!- aseguró de inmediato Nina- Es que... Bueno... Pasa...- trató de hablar, pero se quedó jugando con la papa frita en su mano.

-Eres tan mala para mentir- la quedó mirando Tsuki, a lo que la rubia sonrió, más apenada, comiendo.

-... A Nina le dan miedo los malos-informó Hopper, sobresaltando de inmediato a Nina y sorprendiendo a Tsuki y a Svart.

-¿Eh?- Tsuki miró sorprendida a su amiga, quien se había atragantado con la papa frita, por lo que se daba golpecitos en el pecho- Ah- suspiró, y le tendió un vaso con jugo, a lo que la rubia tragó, recuperándose.

-¡Hopper!- Nina fulminó con la mirada a su pequeño amigo, sobresaltándolo.

-¡P-Pero...!- gimió nervioso el pequeño- G-Gray Wolf debería saberlo- señaló.

-No sabía que fueras tan cobarde- se burló Svart.

-¡No les tengo miedo! ¡Me dan escalofrío!- corrigió Nina, dando un leve golpe a la mesa, queriendo dejar su punto en claro, aunque resultó con que Hopper y Svart se ocultaran debajo de la mesa, asustados- Dos términos MUY diferentes- aseguró, cruzándose de brazos y apoyando la espalda en la silla, ofendida.

-... ¿Por qué?- Tsuki la miró, confundida y seria- Viajas con uno de los Cuatro Grandes, y una de los Cuatro Guerreros- señaló, seria.

-...- Nina la miró, haciendo una mueca, incómoda, pero después suspiró al ver que su amiga la miraba seriamente- No puedo creer que te contaré sobre esto, antes de que al mismísimo Gray Wolf- confesó, desamarrándose el cabello, para relajarse un poco, mostrando que le llegaba hasta los codos.

-Te escucho- asintió la peliceleste, seria, mientras Hopper y Svart se asomaban, nerviosos.

-...- Nina soltó un suspiro, armándose de valor- L-La verdad... Mi pueblo, el de Hopper y el mio... Fue atacado por los malos- confesó, sorprendiendo a Tsuki- Debió ser de los primeros ataques, antes de que derrocaran a ese Rey que trató de detenerlos- recordó- Varios monstruos atacaron mi aldea, pero no nos mataron... Nos hicieron... sus esclavos-

Tsuki se quedó quieta ante eso, mientras Svart se quedaba mudo.

-Necesitaban mano de obra para construir sus bases terrestres, y la gente de mi pueblo era ideal. Nos centrábamos en la excavación de minerales y la tala de arboles. Pero, ojo. Lo hacíamos sin dañar el medio ambiente- aseguró de inmediato la rubia-Aunque, bueno... Creo que hubieron más personas que fueron esclavizadas, aunque creo que para extraer Discos Misteriosos...- recordó Nina, algo triste- El asunto, es que nos hacían trabajar día y noche. ¿Cuántos años tenía? Creo que era más joven que Holly... Tal vez la edad que tenía Genki cuando lo conocí- meditó, a lo que Hopper se apoyó en ella, por lo que le acarició la cabeza- Una noche, Hopper y yo logramos escapar. Desde entonces nos alejamos todo lo que pudimos, y Hopper entrenaba y se enfrentaba contra los Malos con los que nos encontrábamos... Ya, cuando el Fenix derrotó a Moo, pudimos darnos un respiro. Aun así, Hopper quería ser más fuerte, y como estaba la Copa de los Monstruos, decidimos entrenar en las montañas...-

-... Y fue ahí que encontraron el Disco Misterioso de Gray Wolf, ¿verdad?- Tsuki frunció el ceño, seria, a lo que la rubia asintió- ¿Por qué? ¿Por qué te quedaste junto a Gray Wolf?-

-V-Vamos- sonrió apenada Nina- En ese entonces, sabía sobre los Cuatro Grandes, e identifiqué de inmediato al lobo que había liberado- señaló, recordando cuando el lobo plateado había sido revivido frente a ella- Pero... Pero no vi a un malo- admitió, sonriendo- Solo vi a un monstruo que acababa de revivir, ¡y que debía aprender lo geniales que somos los humanos!- sonrió, satisfecha.

-¡Eso, eso!- asintió Hopper, animado.

-Lo mismo contigo- sonrió Nina, sorprendiendo a Tsuki- Gray Wolf me contó tu situación, y que necesitabas un nuevo punto de vista de los humanos. Gracias a Gray Wolf, aprendí que los malos que nos esclavizaron no lo hicieron porque querían... Eran obligados por el poder oscuro de Moo. ¡Así que decidí a superar todo eso, y seguir adelante!- sentenció, levantando el puño, decidida y animada.

-N-Nina...- murmuró Tsuki, sumamente sorprendida.

Sabía que su amiga era especial, pero nunca imaginó que era de aquellos humanos que tenían todo el derecho para odiar a los monstruos. Y, aún así, allí estaba ella. Viajando solo con monstruos, dos de ellos con un pasado oscuro, viéndolos a todos como sus amigos... Apoyándolos...

Tsuki apretó sus puños, comprendiendo que los humanos como Nina, eran por los que valían la pena luchar por el mundo...

-... Pero igual nos dan nervios los monstruos que han sido malos y no conocemos- confesó apenado Hopper, dejando quieta a Nina y su celebración.

-¡BHUA! ¡NO ME JUZGUEN! ¡TENGO EL CORAZÓN DE UNA DONCELLA!- gimió apenada Nina, ocultando el rostro en la mesa.

-¡G-GHH!- escucharon, por lo que los tres miraron a Svart, quien gemía con los ojos llorosos, sumamente conmovido.

-W-Woa... No me esperaba semejante reacción tuya- confesó Nina, parpadeando.

-¡N-NO M-ME AFECTÓ...!- mintió descaradamente Svart, llorando a lágrima viva- ¡P-PARA NADA!- gimoteó, a lo que Hopper le comenzó a dar palmaditas.

-¡Ven aquí!- Nina se agachó y comenzó a chasconear el pelaje del conmovido lobo negro.

"... Ojalá..." pensó Tsuki, mirando como sus dos amigos trataban de animar a Svart "Ojalá hubiéramos encontrados humanos como Nina antes de Bob... Tal vez, así... Zafirest no los odiara tanto..." confesó, recordando con pesar a la mujer que la traicionó, y a quien había visto como a su propia madre.

-Aun así- escuchó, por lo que miró a Nina, quien le sonrió- No le vayan a contar de esto a Gray Wolf- les pidió, sonriendo apenada- Aun creo que es muy pronto para que sepa... Sigue esforzándose para luchar contra su pasado, y enmendar sus errores. No quiero tirarle una piedra que atrofie todo lo que ha logrado- sentenció, sonriendo segura.

-¡S-SÍ!- lloriqueó Svart, haciendo sonreír apenado a Hopper.

-Comprendido- asintió Tsuki, sintiendo lo mismo que su amiga.

Nina sonrió, satisfecha, pero después parpadeó, y meditó.

-¿Qué pasa?- se extrañó Tsuki, mientras la rubia se sentaba en su silla, meditando.

-No, es solo que pensaba tu actuar y el de Gray Wolf, cuando conocimos a esa liebre que estaba con Most- recordó Nina- Me atrevería a decir que Gray Wolf pensaba que podía ser un malo, o un antiguo malo... pero... Yo no sentí ningún escalofrío con él- aseguró, parpadeando- Siempre siento uno cuando veo a un monstruo que fue un malo, aunque lo sepa o no- confesó- Pero con esa liebre...-

-Estaba ocultando sus intenciones-aseguró Tsuki, seria, tomando su atención- Ese monstruo ocultaba su verdadera naturaleza, tanto así que tu instinto, alerta a los seres con malas intenciones, no lo pudo sentir. Era alguien peligroso- sentenció.

Nina la miró, sorprendida, pero después asintió, seria y algo nerviosa.

¿Quién era esa liebre...?

La rubia meditó esa interrogante, mientras masticaba unas papas fritas y jugaba con uno de sus cabellos, hasta percatarse que el escándalo en la esquina del salón estaba aumentando.

-Por favor, son tan ruidosos. Ni siquiera es de noche- murmuró Nina, algo ofendida, mientras Hopper le ofrecía a Svart un trozo de pizza, en su intento de animarlo- Esta no es una cantina para que ya anden de borrachos- suspiró, a lo que Tsuki hizo una mueca, pensando lo mismo que ella.

… Aun así… La monstruo humanoide se quedó en blanco cuando, de golpe, una taza de madera cayó en la cabeza de la humana, vertiendo todo el líquido alcohólico encima de ella.

-¡N-NINA!- se sobresaltaron Tsuki, Svart y Hopper, mientras la rubia se sobaba la cabeza, sumamente adolorida.

-G-Gh…- gimió Nina, adolorida, con los ojos dándole vuelta.

-¡¿C-CUÁL ES LA IDEA, SIMIOS?!- gruñó enfadado Svart, mirando al grupo de la esquina.

-¡*HIC*!- se les acercó tambaleando un monstruo que tenía su cuerpo compuesto por una armadura samurái, haciendo que Svart parpadeara al reconocerlo- ¡P-Perdonen *HIC* jovencitos…! ¡¿H-Han visto mi *HIC* mi taza…?! ¡C-Creo que pasó por a-aquí…! ¡*HIC*!-

-¡¿S-Shogun?!- parpadeó Svart, mirando atónito al samurái.

-¡¿E-Eh?!- lo quedó mirando Tsuki, quien había estado atendiendo a la adolorida Nina junto a Hopper y una camarera- ¡¿E-El famoso guerrero?!- parpadeó, atónita.

-¡S-Sí! ¡L-Lo conocí cuando conocí a Hare!- les recordó el lobo negro- ¡¿Q-Qué haces aquí?! ¡¿P-Por qué estás en este pueblo?!- le preguntó, sorprendido.

-¡*HIC*! ¡S-Sí….! ¡El famoso cerveza! ¡Shogun la taza!- se presentó el samurái, dando unos pasos para atrás, sin dejar de tambalearse.

"Es un viejo borracho…" lo quedó mirando Tsuki, fastidiada, pero se sobresaltó cuando Nina se levantó de repente, dando un golpazo a la mesa con la taza que le había caído, sobresaltando a la camarera, a Hopper y a Svart.

-¿*HIC*?- parpadeó Shogun, mirando borrosamente a la joven- ¡S-Señorita d-de cabellos dorados…! ¡E-Encontraste mi *HIC* taza!-señaló, tambaleándose.

-… ¿T-Tu… taza…?- murmuró Nina, a lo que Hopper y Svart se ocultaron debajo de la mesa, buscando refugio- ¡ENTONCES BEBAMOS, VIEJO *HIC*!- le ordenó sonriendo bobamente, con sus mejillas oscuras bastante rojas.

Eso fue suficiente para que Tsuki la quedara mirando con la boca abierta, mientras que la mesa a su lado se sacudía fuertemente porque Hopper y Svart, de la sorpresa, se habían incorporado, dándose un fuerte golpazo con la madera.

-¡¿N-NINA?!- el lobo negro se asomó, ignorando su chillón en la cabeza.

-¡¿E-ESTÁ BORRACHA?!- lo imitó Hopper, también con un chillón, observando como su amiga reía exageradamente junto al samurái.

-¿S-Será… por la bebida q-que le cayó encima…?- parpadeó Tsuki, atónita y descolocada.

-B-Bueno…- murmuró apenada la camarera, tomando su atención- E-El señor Shogun pidió una de nuestras cervezas más fuertes, de esas que solo pueden aguantar los monstruos… Así que si una humana toma siquiera un sorbo…- explicó, apenada.

-Y-Ya veo… C-Cerveza para monstruos…- comprendió Tsuki.

Si Nina nunca antes había bebido alcohol, y su primera experiencia era solo un sorbo de una cerveza fuerte para monstruos… Era de esperarse de que se emborrachara de inmediato…

-¡BEBAMOS~, BEBAMOS~!- cantaban Nina y Shogun, alejándose de los tres monstruos, sobresaltándolos por completo.

-¡E-ESPERA, NINA!-

-¡*HIC*!-

-¡NO AGUANTARÁS OTRA GOTA! ¡ESPERA!-


Después de haber escuchado el relato de Gray Wolf, Gali frunció el ceño, sumamente serio, mientras que Weed meditaba, nervioso.

-… Entonces…- murmuró Sandy, mirando al lobo plateado- Most, el Campeón de los Monstruos, se retiró después de que apareciera esa extraña liebre, ¿no?-

-Sí. Incluso se dirigía a Most como si fueran muy cercanos- recordó el lobo, serio- Y apestaba a sangre… No dudo en que debió haber matado con sus propias manos a varias personas antes de llegar al coliseo- admitió, frunciendo el ceño y la nariz, desconfiado.

-Concuerdo contigo- aseguró Gali, serio- Más bien, incluso me atrevería a decir que puede estar conectado a los Seguidores del Mal. Es demasiado sospechoso, y que Most se retirara… Han estado pasando cosas tan misteriosas durante poco tiempo-

-Como la destrucción de la ciudad de Henger, ¿verdad?- murmuró Gray Wolf, serio, puesto que le acababan de contar ese incidente, junto con los saqueos registrados de diferentes puntos arqueológicos.

-Mm…- meditó Weed, extrañando a los tres monstruos junto a él- ¿Una liebre amenazadora…? Podría ser… Pero hay demasiadas liebres en el mundo… Pero…-

-¿Qué pasa?- se extrañó Sandy, serio.

-Recordaba el informe… Bueno, el General Durahan, cuando salvó a Henger, logró obtener un poco de información antes de que el pobre robot perdiera el conocimiento- les señaló Weed- Tiene que ver con los atacantes-

-Dijiste que parece que fueron monstruos poderosos- señaló Gray Wolf, serio.

-Sí. La ciudad quedó prácticamente como ruinas… Bueno, mucho más ruinas de las que eran antes- admitió el monstruo planta- El asunto, es que, de lo que tengo entendido, uno de los monstruos que atacó la ciudad, el que atacó a Henger, era precisamente una liebre- informó, para sorpresa de los monstruos junto a él.

-… Entonces, cabe la simple posibilidad de que ambos monstruos sean el mismo- sentenció Gali, serio.

-¡E-Espera, Gali!- le pidió Gray Wolf, serio- Estaríamos acusando que Most estaría relacionado con un monstruo de ese tipo… Primero hay que pensar bien las cosas. Si bien, esa liebre es peligrosa, puede que sea otro monstruo diferente el que atacó a Henger-señaló, serio.

-Es demasiada coincidencia- señaló Sandy, a lo que Gray Wolf frunció el ceño- Esto pone en evidencia, como dice el amo Gali, de que Most puede que no sea tan sincero como aparenta-

El lobo plateado frunció el ceño, sin gustarle esas acusaciones.

-E-En todo caso…- quiso tranquilizarlos Weed- Primero, los llevaré con el General. Ya le mandé un mensaje para que venga a buscarnos. Vendrá en la noche o en el amanecer- señaló un aparato- Así que, cuando Henger despierte, podremos hacer las comparaciones y conexiones necesarias, ¿bien?- sugirió, queriendo que no se armara pelea.

-… Bien…- Gray Wolf miró para otro, mientras Gali hacía aparecer un brazo de arena y lo usaba para tomar un poco de su bebida- Pero no pienso quedarme esperando aquí. Este lugar es demasiado ruidoso-

-Ni que lo digas…- asintió Gali-… ¿Es mi imaginación, o está aumentando el escándalo?- preguntó, puesto que el ruido del primer piso había aumentado bastante.

-Ese samurái…- bufó Sandy, fastidiado, mientras Weed suspiraba, puesto que él tendría que pagar cualquier daño que hicieran Shogun y su borrachera.

-Será mejor irme. Nina y los demás deben estar incómodos con tanto ruido…- señaló Gray Wolf, hasta percatarse en cierta voz dentro del escándalo…

-¡TRAIGAN MAS BEBIDA~~~~!- resonó en todo el edificio, fastidiando a los monstruos que trataban de descansar en el segundo piso, pero haciendo que el lobo plateado parpadeara, reconociendo la voz…

-¡¿EH?!- se volteó Gray Wolf de inmediato.

-¿Qué sucede?- se extrañó Gali.

"N-No puede… ser…" parpadeó el lobo plateado, y se le ocurrió asomarse al barandal del piso, para poder ver lo que ocurría en el primer piso…

… Solo para presenciar como Nina, encima de una mesa, sacudía una taza de cerveza, vitoreada por Shogun y los demás monstruos y humanos ya pasados con el alcohol, mientras que Tsuki, Hopper y Svart trataban de acercarse al tumulto para sacar a la rubia de ahí.

… El lobo se quedó con la boca abierta, sin poder creerlo…


-¡N-NINA!- trató de llamarla Tsuki, en su intento de tomar su atención entre todo el gentío.

-¡ARG! ¡¿Q-QUIÉN ME TIRÓ LA COLA?!- Svart miró para todos lados, ofendido, mientras Hopper, en su lomo, se tapaba la nariz, ya que estar entre humanos y monstruos pasados a alcohol no era muy agradable para su nariz.

-¡BEBAMOS~!- alentó Nina a sus seguidores, quienes vitorearon- ¡Y DESPUÉS*HIC*! ¡PATEARÉ A ESA BOLA BLANCA*HIC* POR DEJARNOS PLANTADOS *HIC*!- aseguró, sacudiendo su taza- ¡SOMOS LOS CAMPEONES *HIC*!-

"Bo-Bola blanca… ¿Most, verdad?" comprendió Tsuki, incomoda ante el gentío, pero parpadeó cuando ella, junto a Svart y Hopper, terminaron fuera de la conmoción, puesto que los empujaron de golpe ya que estaban bailando y haciendo más escándalo.

-*HIC*¡CAMPEONES!*HIC*- Shogun comenzó a beber exageradamente, participando en la festividad.

-¿Q-Qué hacemos?- le preguntó Svart a Tsuki, quien se sentaba, sobándose la cabeza, fastidiada- Ya no quiero tratar de meterme entre esos borrachos. Creo que uno me mordió la cola- aseguró, derrotado.

-Apestan- estornudó Hopper.

-S-Sé que no tenemos que usar la fuerza bruta… Pero me arden las manos por mandar a estos viejos al…- murmuró Tsuki, moviendo las manos como si estrangulara algo.

-Ah. Tsuki está enojándose- señaló Hopper, parpadeando, consciente que cuando su amiga se enfadaba, solía perder los estribos.

-E-Estoy tranquila…- aseguró Tsuki, con un tic en la cara- C-Como si una situación de este calibre me hiciese enojar- murmuró, a lo que sus dos amigos tragaron saliva, nerviosos.

-¡Oye, Tsuki!- escucharon, por lo que miraron arriba, para ver asomado a Gray Wolf del barandal del segundo piso- ¡¿Q-Qué estás haciendo?! ¡Saca a Nina de ahí!- le pidió, molesto.

-… ¡¿AH?!- lo quedó mirando enfadada la monstruo humanoide, sobresaltando al lobo, mientras Gali, Sandy y Weed se asomaban, curiosos del escándalo en el bar- ¡¿Q-QUÉ CREES QUE HE ESTADO TRATANDO DE HACER?!- le recriminó, enfadada.

-¡P-Pero…!- se trató de defender el lobo.

-¡MEJOR HAZME EL FAVOR DE BAJAR DE AHÍ, Y VEN A AYUDAR, CABEZA DE CHORLITO!- pataleó Tsuki, enfadada, haciendo que Gray Wolf hiciera una mueca, nervioso.

-Y-Ya se enojó…- gimió Hopper, aferrándose a Svart, igual de asustado que el lobo.

-¡V-Vamos *HIC*!- Shogun se acercó a la enfadada peliceleste- ¡N-No es bueno que una seño-señorita se enoje así! *HIC*- le dio unas palmaditas en la espalda, a lo que Tsuki lo miró mecánicamente, enfadada- ¡*HIC*! ¡C-Celebra c-con nosotros, dulzura~!-le pidió, apoyando su mano en la cintura de la joven, sobresaltando a Gray Wolf…

… Aquello fue suficiente para que Tsuki le diera un puñetazo a Shogun, lanzándolo contra el techo del edificio, provocando que no solo lo atravesara, sino que también se perdiera de vista en el cielo…

Ese simple ataque logró que el desordenado y bullicioso bar se quedara de golpe en silencio, con los borrachos quietos del susto, incluso Nina, quien, aun sobre una mesa, parpadeó en blanco al ver el agujero en el techo.

-S-Shogun…- Weed se tapó el rostro, avergonzado.

-Solo a él se le ocurre tratar de ligar a una de los Cuatro Guerreros- Gali negó con la cabeza, incomodando al lobo a su lado.

Gray Wolf, observando a Tsuki jadear de la furia, tragó saliva, nervioso. Svart y Hopper, en cambio, se habían ido a esconder detrás del mostrador, junto a los demás camareros.

-¡NINA!- gritó la peliceleste, sobresaltando a la humana- ¡BAJA DE AHÍ EN ESTE INSTANTE!-

-¡S-Sí…!- la morena se bajó torpemente.

Tsuki frunció el ceño, y, agarrando de la oreja a su amiga, la llevó fuera del bar, ante la mirada de todos en el lugar.

-¡E-Espéranos!- Svart y Hopper los siguieron.

-… W-Weed, te encargo lo demás- le pidió Gray Wolf, sobresaltando al monstruo planta, quien vio como el lobo bajaba rápidamente por las escaleras y salía del lugar.

-… Supongo que alguien tendrá que buscar por donde cayó Shogun- señaló Gali, a lo que Sandy asintió, sobresaltando nuevamente a Weed- Weed, te dejamos remediar el problema con el gerente- le dijo, antes de irse…

"¡¿Q-QUIEREN QUE YO PAGUE LOS PLATOS ROTOS?!" se dio cuenta Weed, horrorizado, consciente que tendría que pagar por todos los daños…


Alta Mar.

El océano estaba teñido del color morado del cielo, indicando que estaba entre el atardecer y el anochecer.

El Delfín de Mar de Sandra estaba detenido cerca de unas rocas, en las cuales estaba sentado un grupo de Zilla, monstruos con una forma parecida a las ballenas, pero con brazos y piernas.

-¡¿Entonces vieron pasar a Cazadores de Monstruos?!- les preguntó Genki al grupo de monstruos, asomado en el barandal de la popa de la nave junto a Tiger, Suezo y Rikuto.

Golem, aun sentado en el asiento especial que tenía conectado al barco, observaba la conversación en silencio, puesto que aún tenía bastante miedo por el agua a su alrededor.

-Más que verlos pasar, nos querían cazar- bufó el Zilla líder del grupo, mostrando el vendaje en su brazo- Somos un grupo de pescadores de nuestro pueblo, y casi nos llevan si no huimos al fondo del mar- recordó, serio.

-¿Cómo eran?- le preguntó Tiger, serio.

-… Bueno…- los monstruos marinos intercambiaron mirada, pensativos.

-¡Por favor! ¡Tenemos que encontrar a los padres de Lesione!- pidió Rikuto.

-Tranquilo, muchacho-sonrió el Zilla líder.

-¿Dijiste Lesione?- preguntó uno de los Zilla.

-Sí. Hace unos días, encontramos a un bebé Lesione por estas aguas- explicó Suezo, para suspirar, triste- Parece que su manada fue atacada por esos desalmados, así que estamos buscando pistas-

-Hay una manada de Lesiones que vive cerca de nuestro pueblo…- informó el Zilla líder, serio, sorprendiendo a Genki y los demás- Vivíamos en armonía con ellos… pero cuando aparecieron esos cazadores por estas aguas, dejamos de tener contactos con ellos- negó con la cabeza, preocupado.

-Entonces, como sospechábamos…- murmuró Tiger, serio, hasta notar que Genki apretó con fuerza los puños, enojado.

Desde que habían empezado la búsqueda, el joven pelicafé había demostrado una clara indignación hacia los Cazadores de Monstruos, especialmente por lo que les podía pasar a la familia del pequeño monstruo que habían salvado.

-¡¿Recuerdan en qué dirección fueron?!- les preguntó Genki a los monstruos marino, serio y enojado- ¡Iremos tras ellos!-

-No podrían ir, menos en esa nave tan peculiar- aseguró el Zilla, mirando al Delfín de Mar.

-¿P-Por qué?- se extrañó Rikuto.

-La nave de esos cazadores no es cualquier nave- aseguró otro de los Zilla- ¡Podía sumergirse y emerger del agua a su antojo!- informó, para sorpresa del grupo.

-¿E-Entrar al agua…?- murmuró Golem, asustado.

-¡No empieces!- le exigió Suezo, enfadado.

Genki frunció el ceño, sorprendido ante eso.

… ¿Una nave que podía entrar y salir del agua…? ¿Acaso…?

-Además, no tiene una cubierta para poder entrar a esa cosa de metal- señaló el líder de los monstruos marinos, serio- Nuestros ataques fueron inútiles-

-¡Es un submarino!- informó Genki, tomando la atención del grupo.

-¿Un submarino?- murmuró sorprendido Tiger- ¿Cómo el que tenía el profesor Goddish?- le preguntó, recordando al monstruo que buscaba tesoros por el mar.

-¡Sí!- asintió el joven, serio- ¡Esos cazadores deben de estar usando un submarino resistente para atrapar a monstruos marinos!- señaló- ¡Ahora mismo, tal vez están viajando debajo del agua…!-

-¡¿Y cómo vamos a encontrarlos?!- pataleó Suezo.

-Exacto- escucharon, por lo que miraron a Sandra salir de la cabina junto a Holly, puesto que habían escuchado todo desde la cabina de mando- ¿Cómo los vamos a encontrar si se esconden debajo del agua? Mi Delfín de Mar será veloz, pero no puede sumergirse-

-¡Sé nos ocurrirá algo!- aseguró Genki- ¡No dejaré que le hagan daño a la familia de Lesione!- sentenció, decidido.

Eso sorprendió a los Zilla, quienes intercambiaron mirada, serios.

-Espera, muchacho. Primero debemos encontrar a esos tipos- le señaló Suezo.

-Pero primero necesitaríamos un plan- le indicó Holly, preocupada.

-Mm…- el grupo comenzó a meditar.

-… Ah. Se nota que les falta el orejón…- señaló Sandra, dejando a sus amigos quietos y con la cabeza gacha.

-¡DEJA DE TORTURARNOS!- pataleó Suezo, dolido.

-Lo que tenemos que hacer, es pensar en cómo sacaremos al submarino de esos tipos fuera del agua- lo ignoró Sandra, caminando hacia Genki, tomando su atención- Delfín de Mar tiene una variedad de armas- le contó, sorprendiéndolo- Si el casco de esa cosa es tan dura como para que los ataques de un grupo de Zilla no le hagan daño, entonces mi bebé es lo que necesitamos- aseguró, dándole unas palmaditas al barandal de la nave.

-¿Qué clase de armas?- Tiger alzó una ceja, sorprendido.

-Je. Lo suficiente para que un submarino tenga tal agujero que se vea obligado a emerger para que sus tripulantes no se ahoguen- sonrió la rubia, masticando su chicle- Aun así, no tengo una visión clara dentro del agua-

-Entonces estamos sin nada- suspiró Suezo- ¿O planeas disparar a lo loco?-

-Claro que no. Podemos ponerle un rastreador al submarino para que lo pueda ver en el radar, y así dispararle sin problemas- Sandra infló su chicle.

-¡¿U-Un rastreador?!- se sorprendió Genki, mientras Rikuto también se emocionaba- ¡Genial! ¡Tu Delfín de Mar tiene demasiadas cosas geniales!- aseguró.

-¿G-Geniales? Genki, todas esas son antigüedades- lo quedó mirando Sandra, haciéndolo parpadear- Todo lo que compone a mi nave fue sacado de los planos que me consiguió Colt-le recordó.

-Aun así, si tu radar es tan bueno como el de la nave de Durahan, entonces solo tenemos que ser lo suficientemente veloces para acercarnos a ese submarino sin ser notados y colocar el rastreador- señaló Tiger, serio, a lo que la rubia asintió.

-¡¿S-Significa que tendremos que meternos al agua?!- lo quedó mirando Suezo.

-Arg. Deja de ser tan quejumbroso- le pidió fastidiado Tiger, ofendiéndolo.

-N-No quiero meterme al agua…- aseguró Golem, nervioso.

-¡Apoyo la moción!- Suezo levantó la lengua, solo para que el lobo le pisara el pedúnculo- ¡GHA!-

-No te compares a Golem- le pidió Tiger, mientras Holly sonreía apenada ante la pataleta de su compañero.

"¿A-Antigüedades…?" Genki no pudo evitar mirar a Sandra, extrañado "N-No es la primera vez que pasa… E-En el parque de atracciones que encontramos en el pasado, para Holly y los demás eran cosas del pasado todos los juegos. Lo consideraron antigüedades... Supongo que las Ave de Hierro también fueron construidas por planos antiguos… Pero… Pero para mí todo eso es tecnología de mi mundo…" meditó, serio y preocupado.

… ¿Por qué la tecnología del pasado en ese mundo, era la tecnología latente en el suyo…?

-… Podemos hacerlo nosotros- escuchó, regresando a la realidad, por lo que miró a los Zilla, que los observaban seriamente- Podemos colocar nosotros ese rastreador- informó el líder Zilla, serio.

-¡¿N-Nos ayudarán?!- se alegró Holly.

-Sí. Esos tipos de seguro siguen buscando nuestro pueblo. No podemos dejar que traten de cazarnos como peces- aseguró uno de los monstruos marino, decidido.

-Además, los Lesione son nuestros compatriotas. No podríamos permitir que esos humanos les hagan daño- agregó el líder, serio.

-¡Z-Zilla!- sonrió Genki, contento, e intercambió mirada con Holly, quien también sonreía, feliz.

-¡Bien!- se alegró Rikuto, dando un salto.

-Un enemigo en común, ¿no?- sonrió levemente Tiger, a lo que el líder Zilla también sonrió.

-¡Así me gusta! ¡Trabajo en equipo!- sonrió satisfecho Suezo.

-Pero, primero, debemos encontrar a esos tipos- señaló uno de los Zilla- Huimos de ellos cuando estaban por el norte, así que deberían seguir por esa zona, pensando que nuestro pueblo está por ahí- avisó.

-El norte…- murmuró Sandra- Golem- lo llamó.

-S-Sí- asintió el monstruo de piedra, alargando la mano y agarrando a Suezo.

-¡N-NO DE NUEVO!- pidió Suezo, sacudiéndose.

-P-Por favor, Suezo- Holly juntó las manos.

-¡NO TÚ, HOLLY!- gimió el un ojo.

-Solo para que sepas. Parece que, cuando están en el agua, salen burbujas arriba suyo- le señaló uno de los Zilla, tomando su atención- Así que busca burbujas- levantó el pulgar.

-¡¿TE PAREZCO UN TELESCOPIO?!- se ofendió Suezo, para quedarse en blanco cuando Golem lo lanzó al cielo- ¡A-AVISA PRIMEROOOOOO!-

-¡Iré a decirle a Mocchi y los demás!- avisó Rikuto, entrando a la cabina, y, por ella, pasó a los camarotes.

El niño entró al camarote de los varones, el cual estaba compuesto solamente por algunas hamacas. En una de ellas estaba Lesione, el cual dormitaba, puesto que Mocchi y Souta habían estado meciéndolo.

-¡Souta, Mocchi!- se les acercó sonriendo Rikuto, pero parpadeó cuando ambos monstruos le chistaron.

-S-Se acaba de dormir-chii- le indicó Mocchi, señalando a Lesione.

-Ha-Habla bajo, Rikuto- le pidió Souta, ya que les había costado bastante que el pequeño monstruo se quedara dormido.

-Pero, pero, pero, pero…- sonrió emocionado Rikuto, extrañando a sus dos amigos- ¡Tenemos una pista para atrapar a los cazadores!- informó, contento.

-¡¿D-De verdad?!- se alegraron los jóvenes monstruos, pero se quedaron quietos cuando Lesione comenzó a llorar, puesto que lo despertaron.

-¡T-Tranquilo-chii!- Mocchi comenzó a mover suavemente la hamaca, tratando de calmar al pequeño.

Aun así, los niños parpadearon al percatarse que el Delfín de Mar se movía.

-¿N-Nos movemos tan pronto?- parpadeó Rikuto, sorprendido, hasta notar que Holly entraba al camarote.

-Parece que estamos bastante lejos de los cazadores- le explicó Holly, acercándose y agachándose frente a Lesione, quien no paraba de llorar- Así que avanzaremos hacia el norte, y cuando Tiger o los Zilla sientan peligro, Golem usará a Suezo para verificar si estarán por la zona-

-¡Bien!- asintió emocionado Rikuto.

-Je- sonrió Holly, para después acariciar al pequeño monstruo marino, el cual la miró con los ojos llorosos- Tranquilo, Lesione. Pronto encontraremos a tus padres, te lo prometo- le aseguró, tomándolo en brazos y sentándose en la hamaca.

Lesione gimoteó levemente, pero aun así se acurrucó en el pecho de Holly, quien comenzó a mecerlo con suavidad, para alegría de Rikuto, Souta y Mocchi.

En eso, Genki, Tiger y Suezo se asomaron.

-M-Mientras a Holly no se le ocurra cantarle una canción de cuna como la otra vez, todo irá bien…- murmuró el monstruo de un ojo.

-N-No lo menciones…- le pidió el lobo, fastidiado e incómodo.

-…- aun así, Genki no les prestó atención.

No había podido evitar notar que, cuando Holly tranquilizaba a Lesione y lo mecía en los brazos, su amiga se veía… diferente…

… ¿Más maternal… o más… bonita…?

Tan pendiente estaba en observar a Holly, que no se percató en como lo miraba Tiger y Suezo.

-¡G-G-G….!- chilló Suezo.

-No te pongas así- le advirtió Tiger, a lo que el monstruo amarillo cerró con fuerza la boca, quedándose rojo, indicando que se estaba tragando las ganas que tenía de hacer una pataleta por la mirada de admiración que Genki le dedicaba a su compañera.


En las montañas…

-¡A-ACHÚ!- estornudó Hare, dejando de caminar.

Había estado caminando durante horas bajo la lluvia, así que era natural que mostrara síntomas de resfrío, pero no había nada que pudiera hacer al respecto. No encontraba una cueva para refugiarse, y tampoco tenía ganas de dormir…

Suspiró, con las orejas gachas.

(Debería descansar, al menos bajo los árboles) le indicó Vida, a lo que Hare miró los arboles cercanos (Creo incluso que tienen algunas frutas que puede comer) señaló.

-S-Sí… P-Pero prefiero seguir- suspiró Hare, continuando camino- ¿P-Por qué no vuelves a usar tu energía mágica para calentarme?- le pidió, moviendo la mano, recordando que, la mayor parte del tiempo cuando caminaba, Vida usaba su poder para que una leve aura escarlata lo rodeara, y así evitar que la lluvia lo mojara, e incluso lo mantenía calientito por el ambiente frío.

(He usado demasiadas veces esa habilidad durante estos días) señaló Vida (Y usted, Hare, no ha descansado desde ayer)

-S-Solo no quiero que otros Zuum de pacotilla traten de robarme- murmuró Hare, haciendo una mueca, queriendo ocultar lo que en verdad sentía.

Había sido la noche anterior cuando perdió lo único que le quedaba de Aiko, así que no tenía ganas de siquiera descansar un poco. Sentía que, si dejaba de caminar y dormía un poco, lo volvería a embriagar el sentimiento de culpa… así que prefería distraerse siendo testarudo y enojando a Vida.

La pluma negó con la cabeza, consciente de los motivos de Hare para no querer distraerse del viaje.

Hare, sin dejar de caminar, bostezó con fuerza, pero después escupió un poco del agua de lluvia que acababa de tragarse. Aun así, se quedó quieto cuando su estómago gruñó, exigiéndole alimento.

… Suspiró, derrotado.

Su cuerpo exigía comida y descanso desde la noche anterior… Caminar otro día sin nada de eso haría que todo su organismo se revelase contra él, y si eso incluía una rebelión de su pluma, prefería evitarlo a toda costa.

-Ah… Tú ganas, estomago. Tú también, Avecita- suspiró Hare, caminando hacia los árboles.

Al estar debajo de ellos, logró cubrirse un poco de la lluvia, ya que las ramas eran gruesas, y estaba decorado con suficientes hojas que impedían la caída de la lluvia.

Hare se estrujó las orejas, para así sacarse el agua, y se sacudió con fuerza el cuerpo entero.

-¿Ves alguna fruta?- le preguntó Hare a su pluma, sacudiendo una de sus patas.

(… Creo que es un árbol de nueces) le avisó Vida, dejándolo quieto.

-¡¿AH?!- Hare miró las ramas del árbol, para ver, efectivamente, nueces- ¡¿D-De nuevo nueces…?! ¡¿A-Acaso esta montaña no tiene manzanas, o duraznos o melocotones…?!-pataleó, puesto que, desde que se le habían acabado las provisiones, se había alimentado de solo nueces.

(Estamos en otoño. Es normal ver frutos como las nueces, las almendras…)

-¡Me sé de memoria las frutas de temporada, avecita!- lo detuvo Hare- ¡¿Cómo me llamaría a mí mismo un emprendedor, si no supiera de ellas?!- se señaló con el pulgar, ofendido, a lo que la pluma rodó los ojos- Pero supongo que no estoy en la posición de ser quisquilloso…- admitió, suspirando derrotado.

La liebre tomó una piedra del piso seco, y, usando su pulgar como impulso, la lanzó hacia la rama que tenía la mayor parte de nueces, rompiéndola y haciendo que los frutos secos cayeran hacia él, por lo que los agarró sin problemas.

-Al menos, con tanta lluvia, no se me secará la boca- murmuró Hare, sentándose apoyándose al árbol, y abriendo las nueces, para empezar a comerlas en silencio.

Hare comió en silencio, mirando como la lluvia caía frente a él, notando que, a veces, algunas gotas pasaban entre las ramas y hojas, y caían, o en él, o en su hatillo, aunque no le molestaban.

"… Ojalá…" pensó, masticando "… Ojalá estés comiendo bien…" bajó un poco la mirada, tragando, recordando las veces que él le había cortado trozos de carne o pescado a Aiko a la hora de comer, para que no se atragantara…

Dejó de comer al recordar como la niña le sonreía, contenta y agradecida… sintiendo un leve nudo en la garganta…

… Ya había pasado una semana…

Una… semana…

¡Y AUN ASÍ, NO ERA CAPAZ DE SUPERAR EL HECHO DE HABER ABANDONADO A AIKO!

"Hare suspiró, deprimido, pero Aiko le tendió su tenedor con un trozo de pescado, haciéndolo parpadear.

-¿Comemos juntos, papi?- sonrió la niña…"

Ese recuerdo fue suficiente para que Hare apretara con fuerza la nuez que iba a comer, sin controlar la presión, terminando destrozando el fruto seco.

"R-Rayos…" Hare se tapó el rostro con la mano, mostrando los dientes "¡Contrólate, Hare! ¡Eres un adulto…! Acabar con Zafirest es el modo más factible para que Aiko crezca en un mundo seguro, ¡así que todo valdrá la pena…!" sentenció, pero sabía que, muy dentro de él, no estaba de acuerdo con la situación…

… Parte de él sentía… que no era correcto… que no estaba bien…

… Que algo no encajaba…

(Hare) lo llamó Vida, haciendo que su pelaje se erizara por la sorpresa.

-¡S-Solo pensaba que podríamos usar tu fueguito para tostar las nueces!- mintió rápidamente la liebre- ¡Ya sabes! ¡Tienen un sabor más extravagante y eso cuando están tostadas!- sonrió, incómodo.

(…) Vida cerró los ojos, consciente que su contenedor mentía, pero prefería no sacar el tema (Trataré, pero no usaré todo mi poder. Prefiero mantener energía en caso de que algo malo pase) aseguró.

Hare parpadeó, y miró la mano con la que sostenía el resto de las nueces, para ver que esta fue rodeada levemente por aura escarlata, comenzando a calentar los frutos secos…

Después de terminar de comer, Hare apoyó más la espalda en la corteza del árbol, y acomodó sus pies encima del hatillo, mientras se cubría hasta la nariz con su bufanda, considerando que debía dormir un poco. Podría irle en contra no cuidarse, y no tenía ganas de que algo más pasase…

De a poco, Hare entrecerró los ojos, sintiendo como el suave sonido de la lluvia al caer le causaba somnolencia, y, de a poco, cerró los ojos, quedándose dormido, permitiéndole a su mente y cuerpo descansar de aquel exhausto viaje…


… Hare frunció el ceño al escuchar un llanto, por lo que frunció el ceño, incómodo. Aun así, sus orejas se movieron levemente, y, de a poco, abrió los ojos, adormilado.

Estaba sentado en medio de una densa neblina.

-¿E-Eh?- parpadeó, sumamente confundido- ¿V-Vida?- llamó, levantándose, pero se dio cuenta de inmediato que no estaba en su Espacio Espiritual.

No estaba la pluma, y ni siquiera estaba Zafiest y la jaula de fuego que la encerraba.

Tragó saliva, asustado.

-E-Esto no me gusta… ¿A-A-Acaso la bruja…?- retrocedió un poco, mirando la niebla que lo rodeaba, temiendo que Zafirest volviera a hacer un movimiento contra él.

¿Acaso lo encerró en una pesadilla?

¿O… tomó control de su cuerpo?

Esos pensamientos le causaron más temor, y al chocar con algo detrás suyo fue suficiente para que soltara un grito y se echara al piso, tapándose el rostro, aterrado.

-¡PAZ, PAZ, PAZ!- pidió, nervioso, pero parpadeó al no sentir nada.

Confundido, se sentó y miró para atrás, para parpadear sorprendido al ver con lo que había chocado…

… Había chocado con un pequeño monstruo liebre idéntico a él…

-¡¿AH?!- Hare miró atónito al pequeño él, el cual se restregaba los ojos, gimoteando- ¡¿Y-Y-Yo en mi juventud?!- se asombró.

¿A-Acaso era un recuerdo?

Frunció el ceño, confundido, pero se agarró la cabeza con una mano al sentir una leve molestia. En eso, se percató que, al parecer, no estaba solo junto a su mini yo en aquella niebla, puesto que sintió que habían más siluetas junto a él, pero le era imposible distinguirlas.

-¿Q-Qué está pasando…? ¿A-Acaso es por el estrés…?- Hare se rascó el cuello, confundido, sintiendo unas punzadas molestas en la cabeza.

-¡No llores, Hare!- escuchó, sobresaltándose, y miró asustado la silueta que salió de la niebla…

… Para ver a una niña humana, de cabello rubio con corte recto y ojos azules. Usaba una ropa bastante extraña para la liebre, pero lo primero que distinguió fue la bufanda roja que tenía la niña en el cuello…

… Hare abrió los ojos, atónito…

-Vamos, Hare- la niña se agachó frente a la pequeña liebre, la cual gimoteaba, restregándose los ojos.

-P-Pero…- gimió el pequeño, mientras el verdadero Hare los miraba a ambos, sorprendido y atónito- ¡N-No quiero quedarme…! ¡P-Puedo a-ayudarlos…! ¡S-Soy como Golem! ¡U-Un contenedor…! ¡Puedo…!- pero siguió restregándose los ojos.

-E-Esto…- murmuró Hare, mirando atónito la situación…

… ¿Acaso… estaba dentro de aquellos recuerdos que le habían arrebatado, a él y a Golem…?

… ¿Los recuerdos… cuando había viajado… con el padre y la madre de Genki…?

De inmediato, miró las siluetas borrosas por la niebla, pero no logró distinguirlas. ¡Tenía que, al menos, ver a alguien parecido a Genki, o a la madre del niño, para asegurarse de que estaba recuperando aquellos recuerdos…!

-… Ah- escuchó a la niña rubia suspirar, por lo que la miró de inmediato, nervioso- ¡Eres tan cabeza dura!- la rubia le tiró suavemente una mejilla al pequeño Hare- ¡Con Doru y Ryu, podremos ponerle fin al Eclipse y contener el poder oscuro!- aseguró, sonriendo decidida y con algo de ironía.

-¡P-Pero…!-gimió el pequeño Hare, con sus esponjosas orejas gachas.

El verdadero Hare los miró, nervioso, pero se agarró la cabeza al sentir que el dolor punzante aumentaba, provocando que la silueta de su yo pequeño y la niña rubia comenzaran a nublarse.

-¡N-No…! ¡E-Espera…!- pidió Hare, sintiendo como se estaba alejando de los dos recuerdos- ¡ESPERA!- pidió, pero abrió los ojos, sorprendido…

… Sorprendido al ver como la rubia suspiraba, y se desataba su bufanda roja, para atarla en el cuello de la pequeña liebre, aunque era tan grande para él que le tapaba arriba de la nariz…

Abrió los ojos, atónito, observando como la niña sonreía, satisfecha…

-¡HINATA!-gritó, extendiendo su brazo hacia la silueta de la rubia, antes de que todo desapareciera entre las nieblas…


(¡DESPIERTE, HARE!)

-¡HINATA!- Hare se despertó de golpe, jadeando atónito.

Tuvieron que pasar unos minutos para poder calmarse, mientras se tapaba el rostro con una mano, jadeando sorprendido y confundido.

… ¿Q-Qué había pasado…?

Movió sus orejas al sentir el goteo de la lluvia, por lo que miró a su alrededor, para ver que el cielo cubierto por las nubes de lluvia no estaba tan oscuro como antes, lo que indicaba que ya era de día…

(¡Hare! ¡¿Se encuentra bien?!) le preguntó Vida, haciéndolo reaccionar.

-¡¿B-Bien?!- jadeó Hare, nervioso- ¡¿C-Cómo voy a estar bien…?! ¡¿Q-Qué pasó, Vida?!- le preguntó, confundido.

(N-No lo sé…) confesó Vida, confundido y serio (Mientras usted dormía… Sentí que perdía mi conexión con usted por unos momentos. Por eso decidí despertarlo)

-¡¿E-Entonces por ti desperté…?!- se ofendió Hare- ¡AH! ¡Por todos los monstruos, todo es tan confuso!- se restregó la cabeza.

(¿Q-Qué fue lo que sucedió? Es imposible que mi conexión con usted se vea interrumpida. No desde que nuestras almas están unidas) señaló la pluma, serio.

-Lo sé, lo sé…- Hare respiró profundo, apoyando la cabeza en el árbol- Vida… ¿Recuerdas lo que dijo la mamá de Genki?- le preguntó, serio.

"-… ¿No te das cuenta?- le pregunto molesta Agatha, mirando tristemente a Golem, y después a Hare- Ninguno nos recuerda… Nos olvidaron, o peor, les borraron la memoria- declaró tristemente."

(… Sí) asintió Vida, sumamente serio (Que a usted y a su compañero Golem le habían borrado la memoria) recordó, serio.

-S-Sí… N-Nunca le he tomado importancia al asunto…- admitió Hare, nervioso- P-Pero, Vida… ¿T-Tienes alguna idea de quién pudo ser?- le preguntó, limpiándose sudor del mentón.

(… No. Lo lamento) negó Vida, preocupado (Mi primer recuerdo estando dentro de usted, fue cuando despertó en aquel bosque, solo con esa bufanda y su hatillo)

-… Entonces, sea quien sea que nos borró la memoria, a mí y a Golem, te afectó también…- Hare frunció el ceño.

(¿A-Acaso logró recordar algo?) le preguntó Vida, sorprendido.

-P-Parece…- Hare se rascó el cuello, nervioso- Tal vez fue por todo el estrés… Pero fue casi nada…- negó con la cabeza, preocupado.

(…) Vida frunció el ceño, preocupado (Será mejor que descanse hoy) le pidió (Toda la situación de Zafirest y este viaje le están causando demasiado estrés)

-Pero… Pero tengo que avanzar- murmuró la liebre, preocupado de reencontrarse con Scarlett y los demás.

(Estamos demasiado adelantados a los comerciantes. Puede permitirse descansar un poco) le aseguró Vida, preocupado por él.

-… Está bien- suspiró Hare, acomodándose por completo al árbol, cansado-… ¿Cuánto dormí?-

(Me parece que la noche completa)

-Y aún tengo sueño…- bostezó la liebre, pensativo.

Aun así, no pudo evitar rememorar lo que vio entre la niebla que cubrían sus recuerdos…

"-… ¿Q-Q…?- tartamudeo Hare. Ambos adultos lo miraron. La liebre miraba el piso, nervioso- ¿Qué nos pasó…?-

-No lo sé- admitió Agatha-Antes de nuestra batalla final, te dejamos al cuidado de una amiga. Era muy peligroso para ti…- la mujer miró tristemente a la nerviosa liebre- Lloraste mucho. Fue por eso que Hinata te dio su pañuelo- Hare, instintivamente, coloco su mano en su bufanda roja-… No te volvimos a ver. No regresamos al pueblo por ti. Lo siento-"

"… Hinata…" pensó Hare, tocando suavemente su pañuelo con los dedos, recordando a la niña rubia que le sonreía a su mini yo en aquellos fragmentos de recuerdo.

A pesar de que no sabía cómo era la niña que le había entregado el pañuelo, la había reconocido de inmediato cuando la vio en su recuerdo… Como si siempre la hubiese conocido… Como si siempre hubiera estado en su mente…

-…- Hare se tapó la boca con su pañuelo-… Je- no pudo evitarlo, sonrió, contento de por fin haber podido recordar a la joven- Parece que todas las humanas son geniales…- admitió.

Aun así, sus orejas se levantaron de golpe al escuchar una explosión a lo lejos, por lo que alzó la mirada, para ver que un poco de humo salía de un sector algo cercano del camino.

-¿A-Acaso los bandidos?- murmuró Hare, recordando a los Zuum que había dejado escapar anteayer.

¿Estaban robando a otros viajeros…?

Se quedó quieto cuando le vino a su mente el repentino recuerdo del grupo de Scarlett.

Se aferró con fuerza a su hatillo, pero no dudó, y salió corriendo de la protección que le brindaban los árboles, corriendo hacia la dirección de humo…

… Al irse, no se percató en la silueta de capa blanca que flotaba en el cielo, observándolo alejarse en silencio.

La silueta frunció el ceño, pero se retiró en un vórtice amarillo…


En uno de los caminos de la montaña, se podía presenciar a tres Rock Saurian tirados en la piedra, bastante chamuscados. Frente a ellos estaba Snowfall, quien, con sus cuernos rodeados de electricidad, miraba a los bandidos, jadeando enojada.

-¡A-Aléjense…!- les pidió la loba blanca, jadeando cansada, ignorando como sus patas estaban algo rojas…

-¡GRRRR!- los tres Zuum grises se incorporaron, enfadados.

Snowfall frunció el ceño, nerviosa, y retrocedió un poco.

-¡Y-Ya les dije que no quiero pelear!- les aseguró, nerviosa y enojada, retrocediendo otro paso.

-¡¿Y te parece que nos importa?! ¡No te dejaremos hasta que nos entregues todo lo que tengas de valor!- aseguró uno de los Zuum, acercándose un poco a la loba junto a sus dos compañeros.

-¡N-No tengo nada…!- les volvió a decir la loba, pero, al retroceder otro paso, sintió como sus patas le dolían, por lo que no pudo evitar tirarse al piso, adolorida.

-¡JA! ¡Tú misma eres algo de valor!-le aseguró el Rock Saurian líder, agarrando a la loba de la garganta, haciéndole cerrar los ojos de dolor- ¡En toda mi vida nunca he visto a un monstruo lobo hembra! ¡¿Tienes idea lo exótica que eres?!-le preguntó, sonriendo satisfecho.

-G-Gh…- Snowfall abrió un ojo, mirando enojada y nerviosa al ladrón.

-Tranquila. No te haré nada. Estoy seguro que pasando las montañas debe haber alguien que se interesará pagar mucho por ti- aseguró el lagarto de roca, comenzando a hacer presión en el cuello de la loba.

Snowfall cerró los ojos, nerviosa y asustada, pero ya no tenía fuerzas para poder defenderse…

… Estaba sumamente agotada…

-¡PUÑO DRAGÓN!-

La loba abrió los ojos, sorprendida al reconocer la voz.

Vio como Hare se había abalanzado al Rock Saurian que la ahorcaba, lanzándolo contra sus dos camaradas, haciéndolos rodar por el empapado piso, mientras ella caía al suelo, tosiendo costosamente.

-¡Snowfall!- Hare se agachó a su lado, asustado por ella.

-E-Estoy…- tosió adolorida Snowfall, recuperando de a poco el aliento.

La liebre la miró, sorprendido y nervioso, para mirar enojado a los tres maleantes que se recuperaban del golpazo que recibieron.

-¡¿T-Tú?!- jadeó sorprendido el líder de los lagartos, mirando a Hare, el cual lo miraba enfadado.

-¡Esta vez vamos a enseñarte quien manda, conejo!- gruñó uno de los ladrones, abalanzándose a Hare, pero no se esperó que la liebre también se le abalanzara.

El Rock Saurian frunció el ceño, indignado, y le dio un coletazo a la liebre, pero se arrepintió de inmediato, puesto que su contrincante había recibido adrede su ataque. Hare agarró con fuerza la cola del ladrón, y, de un movimiento, lo lanzó con fuerza contra unas rocas, dejando atónitos a los otros dos lagartos.

-¡¿Quién sigue?!- les preguntó enfadado Hare- ¡Si vuelven, no me contendré y los volveré Discos Perdidos, lagartuchos!- amenazó, asustando a los ladrones.

-¡G-GHHHH!- asustados, los Rock Saurian agarraron a su compañero inconsciente y se alejaron de inmediato, dejando una estela de humo a su paso.

Hare suspiró, aliviado, pero se volteó y se acercó rápidamente a Snowfall, quien trataba de ponerse de pie, pero no tenía fuerzas.

-¡Snowfall!- Hare la ayudó a sentarse- ¡T-Tranquila, chica!-

-N-No…- negó Snowfall, jadeando- No…- cerró los ojos, cansada.

Hare la miró frunciendo el ceño, sorprendido de que su amiga no solo estuviese tan cansada, sino que también estuviera… sola…

¿Dónde estaban Scarlett y los demás?

Fue entonces que sus ojos se percataron en las patas rojas de la loba, para abrir los ojos, sorprendido al reconocer que lo rojo que manchaba las patas de su amiga… era sangre.

-¡S-Snowfall! ¡¿Q-Qué te pasó?!- le tomó con cuidado una de sus patas delanteras, para ver que las almohadillas café estaban dañadas y heridas, quedándose quieto de la sorpresa.

-G-Gh…- gimió Snowfall, cansada, tomando la atención de Hare- P-Parece que me excedí…- sonrió, adolorida.

-S-Snowfall… ¿C-Cuánto tiempo estuviste corriendo?- le preguntó Hare, serio, consciente que el daño en las patas de su amiga se debían al hecho de que ella debió haber desgastado mucho su cuerpo para terminar así.

-D-Desde… Desde ayer en la mañana…- jadeó Snowfall, cansada- T-Te… Te estaba buscando…- lo miró, nerviosa, sorprendiéndolo- T-Tienes que volver, Hare- le pidió, triste.

Hare la miró, nervioso y sorprendido al comprender que su amiga había hecho aquel esfuerzo descomunal para alcanzarlo…

Apretó su puño, nervioso.

-No… No puedo…- le aseguró Hare, preocupando a su amiga- T-Tú lo sufriste, ¿verdad? Todas esas pesadillas…- cerró los ojos, nervioso- Tú y los demás… Todos sufrieron porque estaban a mi lado…-

-Ha-Hare, por favor… - le pidió Snowfall, nerviosa.

-N-No puedo…- Hare miró para otro lado, serio- T-Tengo vendas. Atenderé tus patas, pero no haré nada… ¡GHA!- gritó, puesto que Snowfall le acababa de morder el brazo- ¡¿S-SNOWFALL?!- miró atónito a su amiga, para quedarse quieto al ver… que ella lloraba…

-T-Te lo ruego…- le imploró Snowfall, sin soltarlo- Por favor… Hare…S-Si Aiko sigue así…- gimió, dejando quieto a la liebre-… P-Por favor…-

-… ¿A-Aiko…?- murmuró lentamente Hare, a lo que Snowfall lo miró, asustada- ¡¿Q-Qué le pasó a Aiko?!- le preguntó, nervioso.

¿A-Acaso…? ¿Acaso había pasado algo malo en su ausencia?

-N-No lo sabemos…- gimió Snowfall, soltando lentamente el brazo de la liebre-…T-Tiene fiebre… y v-vómitos… N-No está tomando agua y rechaza la comida…- recordó con pesar, sin darse cuenta de que Hare abrió los ojos, horrorizado al escucharla- S-Solo sabemos que le duele el estómago… ¡N-No sabemos qué tiene, así que Scarlett está asustada de darle un medicamento que empeore todo!- miró asustada a su amigo- ¡E-Está así desde anteayer…! ¡P-Pero estoy segura que estaba enferma de antes…! ¡Ya no comía y apenas hablaba…! ¡Pero no nos dimos cuenta… y temo que ahora sea tarde!- confesó, sin notar que Hare comenzaba a temblar- ¡A-Así que decidí buscarte, Hare! ¡E-Eres el único que puede saber qué es lo que tiene Aiko!- aseguró, cerrando los ojos, nerviosa.

La liebre abrió los ojos, asustado…

… Fiebre… Vomito… Pérdida de apetito… Falta de agua…

… N-No podía saber qué enfermedad tenía Aiko… pero… pero esos síntomas eran suficientes para determinar que la vida de la niña… peligraba…

… Un niño pequeño, humano, con esos síntomas… con aquel clima torrencial… y el dolor de haber sido abandonado…

"-P-Pero… A-Aiko… t-te quiere, papi…- gimió la niña, temblando, aun sin rendirse."

… Apretó con fuerza sus puños, sintiendo como la ira y el miedo recorrían todo su cuerpo, mientras comprendía… que era su culpa…

"-G-Gh…- gimió Aiko, mirando asustada y dolida a Hare, comenzando a retroceder torpemente- ¡M-MALO!- le gritó, llorando de dolor, dejando quieto y horrorizado a la liebre."

… Que Aiko estuviera enferma… ¡ERA SU CULPA!

(…) Vida frunció el ceño, sintiendo las emociones de su contenedor (… Hare…) lo llamó, pero la liebre dio un fuerte puñetazo al piso, sorprendiéndolo y callándolo.

-… Y-Ya no…- murmuró Hare, enojado, con la cabeza gacha, preocupando a Snowfall-… N-No digas… nada…-

Vida frunció el ceño ante eso, serio.

-¿Ha-Hare…?- murmuró la loba, preocupada.

-… ¿Puedes correr, Snowfall?- le preguntó la liebre, serio.

-S-Sí- asintió de inmediato la loba, dispuesta a levantarse, pero el dolor en sus patas se lo impidió.

Ante eso, Hare abrió su hatillo y sacó una medicina y sus vendajes. La liebre, de inmediato, comenzó a aplicar la medicina en las patas de la loba.

-Ha-Hare… No te preocupes por mí. Debes ir por ese camino- le pidió Snowfall, adolorida, mientras Hare terminaba y comenzaba a vendar sus patas.

-… No- murmuró Hare, serio y enojado- No volveré a dejar a nadie atrás- aseguró, enfadado, sorprendiendo a la loba- P-Perdona, Snowfall. Las vendas están sucias, pero la medicina al menos aliviará el dolor- le aseguró, preocupado.

-T-Tranquilo- asintió la loba, y, con ayuda de Hare, se levantó- Vamos. Debemos regresar pronto- le pidió.

La liebre asintió, y, con su hatillo al hombro, comenzó a correr junto a la loba por el camino de regreso.

"¡E-Espérame, Aiko!" pensó Hare, tan concentrado que había olvidado el cansancio en su cuerpo y en su mente, e incluso ahora ignoraba la lluvia torrencial que golpeaba fuertemente su pelaje "¡Tienes que aguantar, chica…! ¡No me puedes dejar con esto…!" se aferró a su hatillo, asustado por la niña "¡Aguanta hasta que llegue…! ¡AIKO!"


¡Capitulo terminado!

¡jbadillodavila! ¡Me alegra saber que te gustara el cap anterior X3!

ooooo

¡Guest! Don't worry! Hare will meet with Aiko, I promise X3!

ooooo

¡takedigi! Sé que la sufriste con el cap anterior, ¡pero sé que con este al menos te reíste un poco X3! ¡Y estoy segura que tu lado lector saltó de emoción en algunas partes del cap!

ooooo

¡Bien, lectores! ¡Espero hayan disfrutado del capitulo!

En lo personal, me costó un poco escribirlo porque las escenas sobre información y eso me cuestan en este fic^^' ¡Pero igual me reí escribiendo a Nina X3!

¡Próximo episodio: Lo que es una familia!

¡Gracias por leer, y no olviden comentar X3!

Pd: disculpen cualquier error ortográfico^^'

Pd2: ¡agradezco a takedigi-mi beta-reader- las correcciones del cap XD!

¡Nos leemos!