Cap 21 – Detención
El chevrolet aparcó frente al bloque de apartamentos. Booth había conducido con la sirena puesta y a gran velocidad hasta res manzanas más allá, cuando se dio cuenta de que no debía llamar la atención de Swason.
Booth bajó muy despacio del coche, intentando mantener la tranquilidad. Sabía que estaba incumpliendo órdenes, pero también que no había otra solución. Si Watts simplemente no fuera tan imbécil……… Pero por desgracia eso era demasiado pedir, y si dejaba ese asunto en manos de un incompetente como él Swason acabaría huyendo. Booth elevó la mirada hacia el edificio. Se encontraba sólo a dos portales de distancia del lugar desde donde dispararon a Brennan. Sólo con pensar en ello la sangre le hervía. No podía negar que deseaba vengarse.
Cerrando y abriendo los puños se acercó hasta la puerta de cristal del edificio. Intentaba mantener la calma y no perder el control. Dentro, en el recibidor, pudo ver una garita donde descansaba el portero. Tuvo que golpear el cristal para llamar la atención del hombre. Una vez le hubo enseñado la identificación del FBI le dejó pasar, extrañado por la presencia de un agente federal a esas horas y en su edificio.
-¿Está el señor Swason? – preguntó serio y enfadado.
-No, lo siento…. En este edificio no vive nadie con ese nombre.
-Ah...si. Lo siento. ¿Y el señor Eric Steven? – volvió a preguntar recordando el alias de Swason.
-Si – contestó el portero aún más extrañado - ¿Pasa algo con él?
-Simplemente dígame donde vive.
-Décimo piso, apartamento 143.
-Gracias.
Y sin decir más Booth se dirigió hacia los ascensores, dejando al hombre en mitad del recibidor confuso y sorprendido. Mientras subía hasta el piso correspondiente, Booth comenzó a pensar que haría una vez estuviera frente a Swason. Por suerte contaba con el factor sorpresa, sólo tenía que reducir a Swason y esposarle, llevarlo al FBI y después…. Después soportar la bronca de su jefe.
Llegó al piso y tras fijarse en el orden de las puertas caminó hasta la que tenía el número 143 sobre ella. Sin pensar ni considerar otra alternativa, Booth sacó su pistola y disparó dos veces sobre la cerradura. De una patada terminó de abrirla para dejar ver el interior de un apartamento grande y lujoso. La entrada daba directamente al salón, donde un paralizado y asustado Swason miraba al agente. Booth no dejó de apuntarle ni un solo momento, y sólo desvió la mirada un segundo par fijarse en la mesa del salón. Sobre ella descansaban una mochila grande, y de la que sobre salían algunos fajos de billetes, y el fusil con el que seguramente había matado a Dakota y herido a Brennan. Notó como se apoderaba de él la rabia, pero estaba demasiado cerca del final como para estropearlo por dejarse llevar por la sed de venganza.
-Aléjate de la mesa, Swason, y arriba las manos
-Por supuesto, agente Booth – Swason había recuperado la compostura y su chulería natural – Me alejaré del fusil - marcó cuanto pudo la última palabra. – ¿No está usted un poco solo para ir a capturar a un peligroso criminal?
-No te tengas en tanta estima.
Booth separó una de sus manos del arma para coger las esposas que tenía en el cinturón. Mientras Swason se acercaba a él con las manos en alto, le ordenó que se diera la vuelta sin bajar las manos. Primero le puso las esposas en una muñeca, y sin soltársela la bajó hasta los lumbares. Pero cuando iba a hacer lo mismo con la otra, Swason aprovechó para dar un manotaza a la pistola y alejarla de Booth. El ataque pilló por sorpresa al agente, quien tampoco vio venir el puñetazo de después. Booth contestó con otro golpe en el estómago de Swason, quien se dobló por el dolor pero aprovechó para arremeter contra Booth. Esta vez, él ya estaba preparado y se apartó a tiempo. No así lo hizo Swason, que acabó chocándose contra la pared, y de ahí al suelo mientras gemía de dolor.
Booth negó con la cabeza mientras murmuraba un "se creen que pueden escapar tan fácilmente". Se agachó junto a Swason y terminó de esposarle. Le dejó en el suelo, aún confuso por el golpe, y se fue a recuperar sus pistola. Justo en ese momento su móvil comenzó a sonar y en la pantalla pudo leer "Watts".
-Genial – murmuró – A buenas horas llamas, imbécil.
No contestó, simplemente colgó tal y como había hecho Watts antes. Recuperó su arma, ayudó a levantarse a Swason y salió del apartamento. Tras salir del ascensor se encontró de nuevo con el portero, más extrañado que nunca al ver a Swason esposado. Al salir del edificio apenas había dado dos pasos cuando oyó el ruido de sirenas y justo después pudo ver a varios coches del FBI doblando la esquina.
-Esto me gusta más – comentó con una media sonrisa Swason – Este es el tipo de atención que se merece alguien como yo.
-Cierra el pico- Booth le zarandeó ligeramente, pero no se movió del sitio.
En menos de un minuto un equipo del FBI había salido de los coches y había cogido a Swason para meterlo en uno de los vehículos y llevárselo. Inmediatamente después apareció Watts, con cara de muy pocos amigos, y se acercó desafiante a Booth.
-¿Se puede saber qué demonios haces, Booth? Estás fuera del caso, no tenías ningún derecho a entrometerte en la investigación.
-No me he entrometido en la investigación. Yo no tengo la culpa de que seas un incompetente. ¡Ah! Y por si no te acuerdas, te intenté avisar. Fuiste tú – le señaló con el dedo – quien colgó.
-¿Perdona? No he sido yo el que ha ido detrás de un sospechoso sólo por venganza.
-¿Venganza? ¿Crees que no tenía otra cosa mejor que hacer? ¿Crees que realmente quería venir a por Swason?
-¿Qué si no? Está claro que el hecho de que tu doctora esté en el hospital te ha afectado. Y era precisamente por eso por lo que te sacaron del caso.
Booth tomó aire antes de continuar:
-Yo estoy aquí por gusto ¿vale? Y no estoy en el caso porque quise, porque preferiría estar con Huesos. Y eso es lo que voy a hacer ahora ¿te parece bien? Me voy al hospital y no quiero que tu incompetencia me moleste más.
Booth se estaba alejando de Watts, dirigiéndose a su chevrolet, cuando la voz del otro agente le paró:
-No te creas tan listillo, Booth. Aún no he terminado. Cullen quiere verte, ahora, en su despacho – se acercó a él – Por lo visto tu doctorcilla va a tener que esperar un poco más.
Tras esa frase Booth ya no fue dueño de sus actos, y sólo pudo liberar toda su ira dando un puñetazo a Watts en la cara.
