Capítulo 21: Momento entre hermanas

Nota del autor: advertencia limón yuri

Punto de vista de Zoroark:

El día pasó rápido y Lucario estuvo a mi lado todo el día. El maestro no tenía clases el día de hoy como ocurría cada cinco días. Me gustaba por un lado que no teníamos que levantarnos temprano, pero por otro no hacíamos demasiado al no salir afuera por lo que me aburría. Pero como tenía a Lucario tenía con quien divertirme si el maestro estaba ocupado ordenando su habitación, cocinando o estudiando. Yo le había dicho a Lucario que le enseñaría a como dar y recibir placer para sepa como los Pokemon sobre todos las hembras se aparean con quienes ellas quieren más. El problema iba a ser encontrar el momento correcto y donde estemos solas. No hay problema en hablarle del tema aún en frente del maestro ya que no nos podría entender lo que decimos. Quizá lo único que podría notar es lo nerviosa que se pone Lucario cuando se empieza a sentir avergonzada. Era muy tierna en ese aspecto. Tenía que esperar que hubiera un momento en que podamos estar solas. Ansiaba que pudiera ser pronto, porque admito que me gustará ser traviesa y jugar con ella. Debía encontrar la manera, y si es necesario hacer el momento.

Se hacía tarde y me dediqué a conversar con Lucario sobre otros temas que no tocábamos seguido, como estrategias de combate. Aunque fuera por distraerme si me interesaba saber si estaba lista para las próximas batallas, debía aprender a defenderse. Es más joven que yo.

—¿Qué estilo prefieres al pelear? —pregunté.

—Creo que prefiero esperar a que el otro ataque para saber como responder —respondió Lucario.

—Eso funciona a veces, pero es arriesgado. Muchas veces tienes que confiar a que el maestro sepa lo que debes hacer. —continué.

—Si… creo que puedo hacerlo… —respondió

—¿Te gusta hacer lo que él dice verdad? —hablé con tono travieso.

—Uh… ay no digas esas cosas me avergüenzas —dijo tapándose la cara con sus patas. Al parecer se sonrojó.

—Jeje perdón, es que te ves linda cuando te avergüenzas.

—Eh… gracias…

Me acomodé en la cama acostándome.

—Ven —le dije.

Ella me obedeció y se acurrucó conmigo. La abracé y la acerqué más.

—Me gusta mucho estar contigo —le dije

—A mi también me gusta que estemos juntas, te quiero.

Me dejé llevar un poco y llevé mis labios a los suyos. Ella no se resistió, ya estaba empezando a acostumbrarse a estar así de cerca conmigo. Ambas cerramos los ojos y abrí más la boca y empecé a usar mi lengua para explorar la suya. Ella se sorprendió pero pronto volvió a dejarse besar. Antes de darme me encontraba encima de ella, impidiéndole dejar de besarme. Seguimos hasta que necesité recuperar aire y la vi mirándome con ojos deseosos. Pero elegí no continuar, no era el momento adecuado. Esto claro la confundió.

—¿Qué pasa?

—No ahora. El maestro podría vernos.

—¿Dices que íbamos a aparearnos? —preguntó sorprendida.

—Eh… pues no… pero algo así.

—¿Cómo que no pero si?

—Ambas somos hembras no sería lo mismo que con un macho…

—P-pero se puede ¿verdad?

No parecía tener idea de qué hablaba. Yo había aprendido del apareamiento viendo otros Pokemon en el bosque, pero todos eran machos con hembras. Solo en una ocasión me tocó ser testigo de dos hembras apareándose; eran dos Poochyena que en un lugar apartado se empezaron a besar. Yo las veía escondida en un arbusto cercano cuando era una pequeña Zorua. Poco a poco las dos caninas se empezaron a lamer sus cuellos hasta que una de ellas se acostó, separó las patas traseras y mostró su entrada. La otra gustosamente sonrió lamiéndose los labios y bajó para empezar a darle lamida tras lamida a su húmeda entrada. Claro que me pareció extraño, pero ambas parecían disfrutarlo.

Volví a mi presente y vi a Lucario esperando respuesta.

—De hecho si se puede.

—¿Y podemos hacerlo?

—Pues de hecho no puedo mostrarte cómo lo haría un macho, así que sería algo así.

—¿Y cuándo podrás enseñarme?

Mi consciencia pronto me dijo una cosa pero mi lujuria me dijo otra. Tenía el deseo de enseñarle ya y el modo que me lo pedía me hacía difícil aguantarlo.

—Cuando el maestro y su madre se duerman vayamos a la sala de estar —respondí evitando mirarla.

—¿Tan tarde?

—No deben vernos…

—Está bien.

Al llegar la noche fuimos a cenar. El maestro se tomó la molestia de servirnos comida que ya estaba preparada y se supone es para Pokemon y la acompañó con bayas rebanadas poco dulces pero deliciosas. Como era costumbre comimos junto al maestro y cuando terminamos él retiraba nuestros platos y lo acompañaba dándonos caricias a las dos. Agradecí el gesto y la comida al maestro. Lucario se veía satisfecha por la cena e igual dio las gracias por la comida. Al llegar la hora de dormir nos acostamos en la cama con el maestro juntó a él. No intenté dormir. Lucario se quedó despierta mirándome, ambas sabíamos qué esperábamos. Le indiqué moviendo mi hocico que saliéramos de la cama. Tal como la última vez salí con cuidado de no despertar al maestro. Lucario hizo lo mismo lentamente y con delicadeza. No sabía que supiera ser tan silenciosa, aunque después de todo ya lo había hecho antes. Salíamos de la habitación dejando al maestro dormir. No podíamos cerrar la puerta por completo sin hacer ruido así que se quedó entre abierta. Fuimos por el pasillo hasta la sala principal caminando lento. Una vez que llegamos me sentí nerviosa, aún si no era la primera vez que me iba a aparear iba a ser mi primera vez con otra hembra. Todavía había una parte de mí que me decía que esto no estaba bien, pero al ver su cara inocente mis impulsos se despertaban y solo deseaba hacerlo con ella. Lucario también se notaba nerviosa. Tenía sus orejas caídas, sus patas delanteras detrás de ella y evitaba verme.

—No tengas miedo hermana… —le dije para hacerla sentir segura.

—No tengo miedo… solo no se qué debo hacer… —respondió con timidez.

—Solo ven acá… yo te enseño — dije abriendo los brazos para recibirla.

Lucario obedeció y recibió mi abrazo. Acaricié su cabeza para darle tranquilidad. En poco tiempo nos miramos a los ojos y nos volvimos a besar. Debía mantener la calma. Todavía debía enseñarle qué debe hacer.

—Lucario…

—¿Hmn?

—¿Estás segura de que quieres que te enseñe esto?

—S-si… si quiero… debo aprender a hacerlo si ya soy adulta…

Se veía tan linda queriendo sonar madura, pero me había dicho que si y debía cumplir.

—De acuerdo… pero tendrás que hacer todo lo que te diga… —le dije como instrucción pero me sentía traviesa al hacerlo.

—Ok…

—Agáchate...

Sin romper el abrazo ella se arrodilló y yo lo hice también. Ahora las dos estábamos de rodillas y abrazadas. Yo ya había empezado su lección.

—Ahora date la vuelta y siéntate…

Lucario obedeció y rompió el abrazo para sentarse dándome la espalda. Yo la abracé por detrás y empecé a tocar sus senos bajo su camisa con mis garras. Ella saltó de la impresión.

—¡Ah! ¿Q-qué haces?

—Shhhh… no hagas ruido, y tranquila esto es normal entre parejas y parte de la lección.

—Pero… se siente extraño… —dijo entre suspiros.

—Te voy a quitar la camisa ahora.

—¿Qué? ¿por qué?

—La ropa impide aparearse, por eso los humanos se la quitan.

Dejé de masajear sus pechos para quitarle su camisa negra. Sabía que se sentía avergonzada aunque no viera su cara.

—Mejor así.

—Me siento… más expuesta…

—Así te debes sentir, es normal.

Volví a sus pechos y continué amasándolos lentamente. Sin la camisa podía sentirlos mejor, eran más pequeños que los míos pero aún así eran lindos y de buen tamaño. Lucario empezó a gemir a medida que masajeaba con más esfuerzo.

—Ahora escucha; cuando lo estés haciendo con un macho especialmente el maestro le gustará ver y tocar tus senos, pero debes darle tu permiso para hacerlo, sino puedes masajearlos para complacerte a ti misma.

—O-ok…

Lucario empezó a costarle hablar. Las nuevas sensaciones la invadían.

—Ahora necesito que te sientes en el peso y abras las piernas.

Dejé de tocar sus pechos y Lucario empezó a sentarse lentamente como le indiqué. Luego cuando empecé empezó a abrir sus piernas pude ver por primera vez sus bellos labios rosas camuflados casi por completo por su pelaje azul. Sentí que mi propio interior palpitaba y se ponía húmedo solo con verla.

—Ahora en la siguiente parte necesito que guardes silencio, aunque te cueste.

—Ok… ¿pero qué harás?

—Esto.

Sin más tardanza coloqué mi pata encima de su entrada y con mis garras empecé a separar sus labios.

—¡Nhh! ¡espera no me toques ahí! ¡Zoroark!

—Guarda silencio. Esto es parte de la lección también. Es importante que sepas qué hacer con tu propia entrada. Puedes hacer muchas cosas con ella. ¿Cómo te sientes? —le decía mientras continuaba jugando con sus labios.

—S-se siente raro…

Sus gemidos aumentaron en gran medida. Y como debía guardar silencio usó sus patas para tapar su boca. Aceleré el ritmo y Lucario respondió retorciéndose en mis brazos.

—Cuando tu cuerpo se sienta caliente y necesites satisfacerte mejor masajea tu entrada así.

Lucario no parecía poder responder, estaba dejándose llevar.

—Pobrecita… tan sensible…

A este punto no podía resistir más. Quería dominarla y satisfacerme con su cuerpo. Pronto se me ocurrió como podría hacerlo y nada me impedía hacerlo ya.

—Lucario…

—¿S-si?

—Acuéstate y abre las piernas…

—¿Qué?

—Has lo que te digo…

Lucario insegura se acostó en la alfombra y abrió las piernas frente a mí. Me lamí los labios al pensar en el sabor que debía tener. Me acerqué sin avisar y olfateé bien. Olía dulce en cierto sentido, pero como sea solo quería probarla.

—¿Zoroark qué estás…?

Inmediatamente la agarré de los muslos y le di una gran lamida entre ambos labios. Lucario tembló.

—¡Ah! —Lucario gimió. —¡…Nhh! ¡No me lamas…! siento que mi interior aprieta…

Probé los jugos de Lucario. Me gustó su sabor dulce y salado. Cada una de mis lamidas hacía que se pusiera más húmeda, así que continué jugando con mi lengua en su bella vagina mientras tanto yo usaba una garra para empezar a jugar con mi propia entrada. Estaba realmente húmeda yo también. Fui al siguiente nivel dejando de lamer la superficie de la entrada de Lucario y comencé a introducir mi lengua.

A este punto Lucario empezó a gemir sin control. Ignoré las protestas suyas y pronto dejó de decir que me detuviera.

—¡Zoroark! ¡Zoroark! ¡A-algo pasa!

Metí mi lengua tan lejos como podía al mismo tiempo que chupaba toda su entrada alrededor. Su interior empezó a convulsionar sobre mi lengua. Entonces fue cuando ella levantó de repente sus caderas hasta donde podía. Arrojó una gran cantidad de jugos directo a mi boca. La había hecho llegar a su límite. Sabían deliciosos y los tragué todo lo que podía, lo que no pude atrapar me manchó el pelaje de mi hocico hasta mi cuello.

Ella dejó caer su pelvis en el suelo otra vez. Terminó jadeando con la lengua afuera y la cara totalmente roja bajo su pelaje. Le regalé su primer orgasmo con mi boca. Ahora era yo la que le faltaba desahogar su deseo. Quería dejar salir mis jugos también si era posible con ella. Se me ocurrió una manera ya que ella seguía acostada. Era hora de que nos uniéramos. Me acerqué a ella estando de rodillas y tomé una de sus piernas para colocarme entre medio. Bajé mi cintura abriendo también las piernas hasta que nuestras entradas estaban a solo unos pocos centímetros.

—¿…Zoroark? ¿Qué vas a hacer…?

Sujeté bien su pierna y los labios de nuestras vaginas se tocaron. Sentí el gran calor que venía de su entrada luego de haberse corrido. Pronto comencé a moverme y hacer que nuestros labios se besen y se froten.

—Zoroark… eso se siente… bien…

La acción estaba ocasionando mucho calor y humedad ahí abajo para ambas. Yo gemí en silencio mientras mantenía un ritmo que hacía girar mi mente con placer. Ambas suspirábamos gustosas, podía jurar incluso que Lucario se estaba moviendo también. Quité una pata de la pierna de Lucario para poder jugar con un pecho mío para añadir más placer. Lucario me debió ver porque hizo lo mismo con sus dos patas. Aceleré el ritmo de mis caderas. Las dos gemimos sin parar producto de la fricción que hacían nuestras vaginas chocando entre sí. Sentí una presión creciente que indicaba que estaba cerca, quería correrme encima de toda la entrada de Lucario la quería manchar con nuestros jugos mezclados. Volví a agarrar firmemente su pierna con ambas patas y furiosamente froté mi vagina contra la suya hasta que Lucario dejó salir un gruñido cuando soltó su segundo orgasmo pegada a mi entrada. Posteriormente yo también llegué a mi límite y mi entrada disparó chorros sobre la vagina de Lucario que también manchó su estómago. La gran sensación invadió todo mi cuerpo mientras soltaba el mayor gemido de la noche. Detuve mis movimientos y solo hubo el sonido de ambas jadeando en lugar del de nuestro roce húmedo. Pasado el orgasmo regresé a pensar claramente y desgraciadamente me di cuenta de lo que había hecho.

—Oh no… —Dije culposa.

La solté de donde la tenía sujetada y me di la vuelta queriendo llorar. Me sentía mal por haberla usado solo como yo quería, prácticamente abusé de ella.

—¿Zoroark? —de repente habló detrás de mi espalda.

No respondí. Solo escondí mi cara entre mis patas. No podía mirarla a los ojos.

—Zoroark mírame… —insistió.

—Perdóname… Lucario lo que hice no estuvo bien… —dije sin voltear.

—Zoroark escucha no estoy molesta contigo, y tampoco quiero que estés triste.

—Pero no hice lo que debía hacer. Dije que te enseñaría lo que debías aprender y en lugar de eso solo te usé.

De repente sentí el abrazo de Lucario por mi espalda.

—Pero… hiciste justo lo que debías hacer… —me dijo suavemente.

—¿De que hablas? —le dije mirando su cara otra vez que ella apoyaba en mi hombro.

—Me dijiste que me mostrarías como se puede aparear una hembra con otra, y eso hiciste. Gracias.

Me sorprendió que me diera las gracias. Tal vez era producto de su inocencia y no sabía lo que estaba mal.

—Tal vez… pero no debí hacerlo de ese modo. Solo te obligué a satisfacer mi necesidad —volví a desviar la mirada con vergüenza.

—Pero… me gustó… —declaró.

—¿Cómo dices? —me sorprendí por lo que escuché.

—Me gustó hacer eso contigo, yo… no se mucho de lo que se trata, pero no te mentiría sobre algo que hacemos juntas. Al principio me sentía insegura, pero cuando me besaste y me diste amor lo disfruté bastante. Gracias Zoroark eres la mejor —me dijo presionando un nuevo abrazo contra mí.

Mi culpa de desvanecía al escucharla dándome su sincero agradecimiento. Estaba feliz por habernos unido en el acto de amor más íntimo. Yo le devolví finalmente el abrazo sintiéndome mejor. Lucario y yo nos abrazamos en la oscuridad de la sala iluminada solo por las luces de la calle y la luna. Ella frotó su mejilla con la mía y lo continuó con un beso a mis labios. Me sorprendí de que ella lo hiciera esta vez. No me molestó y le devolví el beso. No parecía importarle o notar que mis labios ya estaban húmedos por lo que hicimos hace poco.

—Estás aprendiendo bien… —le dije separándome del beso.

—Gracias a ti… te amo Zoroark.

—Yo también. No creo que te cueste hacerlo con el maestro cuando puedas.

—Mmh… supongo que podré intentarlo…

—Sé que podrás… —miré hacia abajo —Oh jeje.

—¿Qué pasa Zoroark?

—Creo que no me di cuenta que nos ensuciamos por culpa de nuestro pequeño juego —dije con un tono juguetón al señalar abajo.

Efectivamente Lucario notó también que ambas seguíamos mojadas luego de que el orgasmo de ambas nos salpicó. Como debíamos irnos ya a dormir llevé a Lucario al baño a sacar del papel absorbente blanco que usaban para limpiar. Me costó un poco sacar con mis garras un pedazo pero lo logré y nos limpié a ambas. Volvimos a la habitación del maestro, él seguía profundamente dormido eso nos alivió a ambas y empezamos a subirnos de vuelta a la cama en silencio. Yo me acosté al lado del maestro más a la orilla y Lucario se colocó al otro lado del maestro junto a la pared. Ambas nos miramos sonrientes antes de que empezara a sentir sueño. Lo que hicimos me dejó cansada pero algo sarisfecha. Ojalá que en algún momento podamos hacer eso de nuevo. Tengo otras ideas que quiero intentar o enseñarle a Lucario. Es tan linda. El sueño se apoderó de mí y cerré los ojos para finalmente descansar.

Fin del cap.

De nuevo sé que debí subir esto antes si quiero avanzar la historia como sigue planeada y no tardarme más. Éste capítulo fue diferente a lo acostumbrado, pero era algo que quería añadir, porque existen muy pocos con este contenido. Quizá notaron que cambié los títulos o quizá no. Es porque ordené la historia de este cap para que el siguiente si tenga lo planeado que sigue pero no sea corto. Gracias a mi amigo que aporta ideas para la realización de su propia sub trama se continuará desde otra perspectiva. Espero que les haya gustado aunque no sean fan del yuri a mi si me gusta ésta pareja como para añadirla y que florezca el amor de otro tipo. Me despido y hasta el otro cap. Adiós.