-Mozzarella… Sí, una pizza con mucha, muchísima mozzarella.-Edward apartó la vista de la pantalla para mirar fijamente a su novia, que apoyaba los pies sobre su regazo y la cabeza sobre el posa brazos del sofá. Mientras tanto, Isabella parecía estar teniendo un sueño húmedo con… ¿Una pizza?
-¿Amor?-La castaña se mordió el labio, con expresión soñadora, y Edward frunció todavía más el ceño.
-Edward, eso es lo que necesito.
El cobrizo arqueó una ceja, y paseó la vista desde el rostro de Isabella hasta su abultado vientre de seis meses.
-¿Qué necesitas?
-Pizza. Mucha pizza. Con mucho queso. Oh, si…
-¿No puedes comer otra cosa? María no está y no tenemos pizza.-Bella lo fulminó con la mirada desde la otra punta del sillón, y Edward se amilanó.
Sí, ni un pelotón de francotiradores apuntándolo conseguían intimidarlo, pero su novia embarazada lo ponía en su lugar con sólo una mirada.
-Quiero. Pizza.-Espetó, separando las palabras, y Edward se puso de pie con un suspiro.
Y pensar que todavía quedan tres meses más…
-¿De dónde se supone que sacaré pizza a las una de la mañana?
La castaña se encogió de hombros, con esa típica expresión de '¡Ese no es mi problema, campeón!', mirándolo con aquellos enormes ojos chocolate desde el sofá.
Edward paseó la mirada por la sala, soñando con que alguno de sus empleados aparecía justo en ese momento y se hacía cargo de ir a comprar la tan deseada pizza.
-¡Edward! ¿Qué estás esperando?
Volvió a bajar la mirada hacia su novia, que le devolvió la mirada expectante.
-¿De verdad que no puedes comer otra cosa?
-¡Edward Cullen! ¡Te juro que si no buscas la maldita pizza en este instante, te arrepentirás de no haberlo hecho cuando me encargue de ti!
El cobrizo le rodó los ojos, molesto, antes de tomar su chaqueta y caminar hacia la puerta de la sala.
Estaba tomando el pomo con una mano cuando un sollozo lo frenó de golpe.
Con el ceño fruncido, volvió apresurado hasta el sillón, en donde Bella sollozaba desconsoladamente.
-Cariño, ¿Qué sucede?-Se arrodilló a su lado, apartando los castaños cabellos de su cara y secándole las lágrimas con delicadeza.- Ey, ya traeré tu pizza, lo prometo.
-¡Lo si-siento, te traté tan ma-mal!
Bella siguió sollozando, y Edward la miró desesperado.
-Amor, no, no llores. No me trataste mal…
-¡Te amenacé!-Respondió, mientras se giraba para enterrar el rostro en un cojín.
Edward estaba histérico.
Nunca sabía qué hacer cuando las hormonas se apoderaban de su novia y decidían jugar un rato con ella.
-Sí, lo hiciste. Creo que te estás juntando mucho conmigo…-Bella sollozó todavía más fuerte. Ok, bien, nada de chistes.-Pequeña, mírame.-Edward acarició sus cabellos hasta que Bella despegó el rostro sólo un centímetro del almohadón, mirándolo con un solo ojo lleno de lágrimas.-Todo está bien, no me ofendí, y no lo sientas. Lo entiendo perfectamente, estás alterada.-Bella abrió los ojos como platos, y luego abrió la boca dispuesta a mandarlo a freír nabos. ¿¡Quién se pensaba que era él para decirle que estaba alterada!? Pero Edward fue más rápido, y comenzó a hablar con rapidez.-No, no estás alterada, claro que no. Siento haber dicho que estás alterada, era mentira.-Edward decidió dar por terminada la charla, al ver que no lo estaba llevando a ningún lado seguro.-Preciosa, iré a buscar tu pizza, ¿De acuerdo? Todo está bien, ven aquí.-Se inclinó para besar su frente y Bella lo miró fijamente, viéndolo ponerse de pie.-Te amo.
-Yo también te amo.-Susurró débilmente cuando Edward salió de la habitación.
El cobrizo condujo por las calles de Londres intentando encontrar una pizzería abierta a esa hora.
Nunca en toda su vida se hubiera imaginado que algo así le sucedería a él.
Había luchado incontables veces. Había matado. Había amenazado gente. Había controlado países enteros.
Y allí estaba, nervioso de no poder encontrar una maldita pizza para su novia.
Con un chirrido, estacionó el auto justo en frente de un enorme cartel con forma de pizza que brillaba en medio de la oscura avenida.
Gracias, Dios.
Caminó dentro del lugar.
Era espantoso, de colores chillones y olía a grasa.
Pero tienen pizza, así que compra una y deja de quejarte.
-Buenos días, señor. Bienvenido a 24 horas de Pizza, es un placer tenerlo aquí con nosotros.-Edward miró con sospecha al joven muchachito que se acercó a él y comenzó a repetirle un discurso evidentemente aprendido de memoria con voz monótona.- ¿Qué desea ordenar? Tenemos pizza con pimientos, con macarrones, con anchoas, con-
-Sólo una pizza de mozzarella, por favor.-El muchacho asintió inexpresivamente y se perdió dentro de la cocina.
Edward se abstuvo de estudiar el lugar e inspiró hondo.
-Su pizza estará lista en dos minutos, señor.-Informó el muchacho, y Edward asintió en respuesta.
Le parecieron los dos minutos más largos de su vida, mientras cambiaba su peso de un pie al otro, y resoplaba.
Él no estaba acostumbrado a hacer este tipo de cosas, y lo ponía nervioso hacerlas, pero en el fondo sabía que si Bella se lo pedía, hasta asistiría a una clase de cocina por ella.
-Su pizza, señor.-Edward se apresuró a pagar antes de volver a subir a su Volvo, y volver a casa a toda velocidad.
-¡Yei!-Bella saltó en su sitio cuando lo vio aparecer con la caja de pizza en la mano, y comenzó a rebotar sobre el sofá como una niña.
Edward no pudo evitar sonreír, enternecido.
Dios santo, cuánto la amaba.
El cobrizo depositó la caja sobre la mesa frente al sofá, junto con una botella de refresco, y Bella comenzó a comer, todavía rebotando, y aparentemente olvidando su anterior estado de depresión.
Edward la observó comer, divertido.
Ella, despistada, puso 'play' a la película y siguió observando la preciosa historia de amor, mientras se acababa con la mitad de la pizza.
Cuando pareció satisfecha, se dejó caer hacia atrás, sobre el pecho de su novio, y volvió a suspirar.
Parecía volver a recuperar aquel aire nostálgico.
-Míralas. Esas muchachas son tan delgadas…-Suspiró, y Edward alzó la vista hacia la pantalla, en donde las dos actrices principales discutían sobre cómo les quedaba un par de zapatos.
-¿Y eso qué?-Bella bajó la vista hacia su vientre, y luego lo miró con una ceja alzada. Edward le rodó los ojos.-Tú eres mucho más hermosa que cualquiera de esas actrices.
Bella sacudió la cabeza, volviendo a mirar la pantalla.
-Aprecio la intención, pero ambos sabemos que eso no es verdad.
-Para mí lo es, Bella. ¿Cómo podrías no ser la mujer más hermosa del mundo cuando ahí dentro llevas a mi hija, a nuestra bebé?-Edward la tomó en brazos, hasta dejarla sentada a horcajadas sobre él, con la enorme panza de Bella separándolos.-Para mí, eres la criatura más hermosa de todo este maldito planeta, y siempre lo serás. No, cariño, no llores…-Edward limpió las lágrimas de emoción que habían comenzado a rodar por las mejillas de su novia.
-Te amo tanto.-Bella intentó, sin mucho éxito, aferrarse al cobrizo, pero se volvió a apartar, echándole una mirada resignada a su vientre.-Creo que debemos buscar otra posición.
Edward soltó una carcajada, ganándose una mirada enfadada de Isabella, y la tomó en brazos para sentarla sobre su falda.
Ahora sí, Bella le echó sus bracitos alrededor del cuello, y lo besó con todo el amor que llevaba dentro.
-Te amo.
-Y yo te amo a ti, pequeña.
Susurró Edward.
Y la verdad, es que por esa mujer haría lo que fuera. Le importaba un comino estar volviéndose un 'blandito', como lo llamaba Emmett, él sabía que debía ser así. Que había nacido para esto.
Para amar a Isabella Swan, su pequeña, más que a nada en el mundo.
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Y colorin colorado, este fanfic se ha acabado. Siii *aplausos* okno. Espero que les haya gustado, me divertí escribiendo este epílogo, Ed es tan awww.
Y bueno, les cuento que lo más probable es que este fin de semana empiece con la secuela. Estuve pensando en un Summary, y creo que va a ser algo como esto…
"Todo parece perfecto en la vida de Edward Cullen. Tiene a su hija y al amor de su vida a su lado. Nada puede andar mal… ¿O sí? En la mafia, los problemas no son algo que se ausenten por mucho tiempo, y cuando ciertas realidades golpean duro a la pareja, ¿Podrán sobrellevarlo? ¿O decidirán que el amor no es suficiente?"
Y quizás algo más al final, pero todavía no sé. Ni siquiera sé que nombre ponerle. Mi mejor amiga me dijo que le ponga 'Suyo' (Ya sé, tiene una imaginación envidiable *Sarcasmo, sarcasmo everywhere*), pero no sé cuál será el nombre…
En finnnn, espero que les haya gustado y aksdjkasld miles de gracias por sus reviews. Nunca pensé que llegaría a tener tantos en una historia y es muy emocionante*.*
¡Un beso enorme para todas! Emma.
