Capitulo 21
Me desperté notando como alguien me besuqueaba toda la cara. Note, aun con los ojos cerrados que en la habitación no había mucha luz. Tenía un dolor de cuello impresionante… Anoche. Pero el sitio donde me encontraba no era duro, ni tan calentito como el cuerpo de Edward, y mucho menos estaba sentada ahora… Y yo no tenía perro. Abrí los ojos para encontrarme la carita de Tony encima de la mía, que mas que besarme me baboseaba, pero me encantaba despertar de esa manera.
-¡Hola mami! Tardaste mucho en despertar, llevo mucho rato así-.
-Buenos días mi príncipe- dije cogiendole su carita para darle un beso. -¿Cómo has dormido?-.
-Muy bien. Alguien dejo una carta para ti mami-.
-¿Una carta?-.
-Si estaba en la mesilla, pero como ponía tu nombre no abrí-. Me incorpore para coger la cartita de la mesilla, al cogerla vi la hora, pero no reaccione hasta que estuve otra vez tumbada.
-¿¡Las 2 de la tarde!-.
-Si mami y yo ya tengo hambre-.
-Leo esto bajamos. Además hay que ir a despedir a tu tita Li y tito Jazz que se van de viaje-.
-¿Pero vendrán para navidad?-.
-Claro mi amor- "Alice perdiéndose una ocasión para ir de compras y regalar", no me lo imaginaba ni en mis mejores sueños. Vi mi nombre escrito en el papel y reconocí aquella letra como si fuese ayer la ultima vez que la vi.
Bella, gracias por dejarme pasar la mejor noche en muchos años. No se me olvidara ni una de las palabras que me juraste ayer. Tenemos todo el tiempo del mundo para estar juntos. Te acosté en la cama porque no parecía una posición muy cómoda en la que te encontrabas. Tony y tu me habéis regalado la mejor vista del mundo que jamás haya visto. Nos vemos.
Te sigue amando.
Edward.
Una sonrisa tonta se apodero de mi cara, gesto que no paso desapercibido para un curioso niño de casi 4 años que se encontraba a mi lado.
-¿Por qué te ríes mami?-.
-Nada amor, solo me hizo ilusión la carta. Venga, vístete y bajamos-. Me vestí repitiendo en mi mente todo el rato las palabras de la carta, la cual guarde en el bolsillo de mis pantalones nada mas ponérmelos, solo faltaba que alguien la leyese. Bajamos al salón para encontrarnos todo el jaleo que supone que Alice se vaya de viaje a un sitio desconocido. No sabía porque no me había despertado antes con semejantes voces. Aquello era un caos: Esme estaba detrás de Alice intentando cogerla para calmarla, pero este solo sabia dar voces a todos los hombres de la sala, los cuales corrían literalmente nada mas terminar la orden. La única que se libraba era Rosalie, que estaba sentada divirtiéndose bastante con la situación. Mire como Edward salía de la cocina con una caja y me dedicaba una sonrisa que no arde en responderle de manera tímida. Atraje a mi hijo hacia mí, sabia que la bronca siempre seria mas leve estando Tony cerca.
-Buenos días- salude intentando llegar la mismo sofá que Rose sin ser atropellada por nadie.
-Bueno días Bella. Hola precioso- saludo Rose dando a Tony y un gran beso en la mejilla y sentándolo en sus rodillas y a mi un leve abrazo.
-¿Qué tal va todo?-.
-Es divertido, siempre que no te toque vivirlo. Llevan así 40 minutos-.
-¡Bella!- mi presencia ya no era un secreto porque Alice se encargo de gritarlo a los 4 vientos. -¿Dónde estas? Necesito tu ayuda, y la tuya Rose… ¡Mi amor!- dijo cogiendo a Tony, -te voy ha extrañar hasta que vuelva. ¿Me lo puedo llevar Bella?-.
-¿Estas hablando en serio Alice? ¡Es tu luna de miel! Reacciona- le dije. –Tony cariño, tu tita Li esta loca, así que no le hagas mucho caso-.
-¿Tita Li estas bien?-.
-Claro que si cariño, es solo tu madre, que no le sienta bien el no desayunar. ¿Vienes tu ha ayudarme?-.
-¡Si!- y ambos se fueron hacia la planta de arriba, cosa que hizo que de repente, toda la habitación se sumiese en una sensación de calma.
-¿Por qué no bajaste antes? Si llego a saber que la solución era Tony te bajo de las orejas hace media hora- dijo Emmet sentándose de golpe en el sofá, donde antes 3 personas ocupábamos el lugar que ocupaba el solo.
-Estaba durmiendo. Ten un hijo y Alice no te despertara de manera cruel como estoy segura de que ha hecho-.
-No déjalo para mas adelante, gracias- contesto Rose adelantándose a Emmet.
-Jasper, no vuelvas a ocultarle el paradero de ningún sitio- le amenazo Jake con el dedo.
-No nos van a dejar empaquetar tantas maletas- dijo Jasper, y probablemente fuese cierto. Se llevaban 5 maletas para 25 días. Era la única que sabia su destino, Hawai, no muy lejos para no perder mucho tiempo de viaje y lo suficientemente paradisíaco y calido para disfrutar de su amor. –Se lleva ropa por si hace frió, si hace calor, por si hay huracanes. ¿Quién hace previsión por su hay huracanes?-.
-¿De verdad que mi prima llega hasta esos extremos?-pregunto Edward. –Jajajjajajjajajajajajjajaja- y fue tan inevitable no seguirle, que toda la sala terminamos en carcajadas. Solo Alice podía ser tan extremista.
-Me voy, me voy, me voy- dijo Alice bajando las escaleras con Tony siguiéndole los pasos. –Ya no busco más-.
-Tanto trabajo para nada-dijo Emmet.
-Os cuidáis mucho, me echáis mucho de menos, ¿si? Y ya os llamare para que sepáis el sitio. Nos vemos en navidades- dijo abrazando y besando a cada uno de nosotros. Cuando se separo de Rose y de mi se quedo quieta. –Cuando vuelva aquí el 21 salimos a por los regalos-.
-¡No! Jasper mantenla en… Déjala allí hasta el 21 por favor- suplique-.
-¿¡Tu sabes a donde voy! Bella dímelo-.
-No te lo pienso decir, y corre, que pierdes el avión-.
-No me puedes hacer esto Bella-.
-Adiós Alice-.
-¡Ah! Adiós a todos- dijo cogiendo dos de las maletas mientras Jasper cogia las otras dos y volvía a por la que sobraba. Solo se escucho un suspiro de satisfacción cuando el motor del coche dejo de oírse.
-¡Por fin! Buenos Bella ya se fueron, dinos a donde la lleva- me pregunto Emmet.
-¿De verdad creéis que os lo voy a decir? Ja-.
-¿¡Que? Venga Bella, dínoslo- me dijo Rose acercándose.
-No se lo voy a decir, a nadie. Venga Tony, vamos a comer-.
-No, no, Bella. Suéltalo venga- todos me siguieron hasta la cocina, juraría que Carlisle y Esme también intentando sonsacarme el destino. Pero esta vez no metería la pata si no quería que Jasper me cortase la cabeza.
-Mami quiero patatas- me dijo Tony sentándose en la barra de la cocina mientras yo abría la nevera para sacar la comida.
-Amor no hay patatas echas, y no voy a cocinarlas ahora-.
-Iros los dos a sentar anda, ya hago yo la comida- dijo Edward quitándome el delantal y cogiendo las patatas.
-¡Gracias Edward!-grito Tony saltando del taburete y corriendo al salón, para, seguramente, jugar a algún tipo de juego no apto para niños de 3 años con Emmet.
-Edward, no hace falta que cocines tu, yo pued…-.
-Como se que no te podré convencer, cocinaremos los dos. ¿Mejor así?-. no sabia si era mejor o no la verdad, pero el simple echo de pensar que estaría a su lado, como mínimo, la próxima media hora, lo haca ver un plan bastante atractivo.
-De acuerdo-.
-¿Y que pensabas hacer?-.
-No se, algo sencillo, no me apetece cocinar- mentira, pero sabia que estar tanto tiempo a su lado tendría consecuencias.
-Pero si tu amabas cocinas-.
-Ya, pero ya sabes, el cansancio y esas cosas…- que manera tan mala de mentir.
-Vale. Entonces ¿que te pare si empezamos a freír las patatas y hacemos huevos fritos y listos?-.
-Me parece bien-. Saque las patatas y los huevos. A el le pase los huevos para que los fuese chascando y yo pele y corte las patatas. El tiempo se hizo eterno. No hablábamos, solo sabia que a veces su mirada se desviaba hacia mi porque la mia estaba pegada a su cara.
-¿Viste la nota que te deje?-.
-Si, me aviso Tony cuando me levante-.
-¿Tony sabe lee…?-.
-Tony sabe leer cosas sencillas, como mi nombre, si, pero no la leyó porque ponía mi nombre y le pareció de mala educación, además de que tampoco hubiese podido pasar de la primera línea en menos de una hora. No te preocupes. Y gracias, era preciosa-.
-Bella- me dijo mientras dejaba un momento de freír huevo y se giraba para mirarme-¿quieres salir conmigo esta noche? ¿O mañana? ¿O cuando sea?-.
-Edward, sabes que…-.
-Solo es una salida, una cena, lo que quieras, pero quiero tiempo contigo, solo contigo-. No podía ser tan malo ¿no?
-Esta bien, una salida. Sorpréndeme-.
-¿De verdad quieres que lo haga?- dijo mientras ponía esa sonrisa que hace tiempo solo me pertenecía a mi, pero que a día de hoy, seguía teniendo el mismo efecto.
-¡No! No se lo que digo… Una salida, normal. Si es barata mucho mejor-.
-Gracias Bella. ¿Te parece bien mañana?-.
-Deja que le pregunte a tus padres si pueden…-.
-Mis padres pueden quedarse con Tony. Ya se lo pregunte-.
-¿Vas ha dejar que termine alguna fras…?-.
-Te conozco demasiado bien Bella. Recuerda que hace algún tiempo no nos hacia falta ni hablar par saber lo que queríamos-.
-Si, hace algún tiempo- dije volviendo a mi labor ese mediodía, pelar y cortar patatas.
-Un tiempo que volverá- dijo tan bajito que estaba convencida de que no lo dijo con intención de que lo oyese, pero lo hice, y me gusto tanto que no pude evitar una sonrisa.
Fue una comida rápida, sin más alteraciones que las continuas bromas de Emmet y las risas de Tony que alegraban a todo ser vivo sentado en la misma mesa. Nos fuimos a nuestra casa por la tarde, con los nervios de saber que la próxima vez que volviese a la casa de los Cullen seria para una cita con Edward, ese con el que prometí no volver a involucrarme jamás, pero tan difícil…
Tony no tardo en dormirse. Habían sido unos días largos y agitados, y aunque no lo pareciese, las pilas tenían su límite, y las suyas se habían agotado hace un rato. Me tumbe en mi cama, y como supuse, el sueño no apareció hasta altas horas, cuando mi cabeza ya no tenia mas suposiciones que inventar para el día siguiente. ¿Qué haría? ¿De que hablaríamos? ¿Cómo nos comportaríamos? Preguntas que tenían que esperar su respuesta hasta el día siguiente.
Como el día anterior fue Tony el que tuvo que hacer las funciones de despertador, pero con diferencia, de una manera mil veces más agradable. Un desayuno sencillo y una mañana de dibujos animados fue en lo que consistió nuestra mañana. Antes de que me diese cuenta, ya habíamos comido y estábamos preparando sus cosas para que se quedase el día en casa de Carlisle y Esme. En cuanto a mi no tarde en vestirme y prepararme. Dije que no quería anda excesivo asíque me vestí para encontrarme con esa situación, aunque conociendo lo que conocía a Edward, sencillo no era su estilo, pero me daba igual. En cuanto a mis nervios, por mas que los quería controlar de cara a Tony se respiraba a mi alrededor una aura de ansias y nervios que le contagiaban, y no lo podía culpar.
Llegamos a casa de los Cullen y como siempre Tony fue recibido entre abrazos y besos por parte de abuelos, pero para variar un poco el ritual apareció Edward y le cargo dándole un abrazo, el cual Tony correspondió con la misma efusividad, cosa que hizo que mi corazón se estrujase de pura ternura, y algo de culpabilidad.
-Tony vengo a por ti mañana. Pórtate bien con los yayos, ¿de acuerdo?-.
-Si mami, ¿A dónde vas?-.
-Voy… Voy a cenar-.
-Edward, ¿tu te vas a quedar conmigo?-.
-Veras… Yo voy a cenar con tu mami-.
-Aaaaaaaaaaaaaah, bueno divertiros. Y cuídala bien, que yo soy el hombre de la casa y ya no voy a estar con ella-.
-Te lo prometo campeón- le contesto intentando guardarse una sonora carcajada. Aunque las caras mas adorables eran las de Esme y Carlisle viendo como interactuaban padre e hijo. -¿Nos vamos?-.
-Claro. Un beso príncipe. Te quiero-.
-Adiós mami. Te quiero- dijo devolviéndome el abrazo. Me incorpore y salí por la puerta con un Edward pisándome los talones. Antes de poder pestañear ya estaba al lado de su coche abriendo la puerta de copiloto.
-¿A dónde vamos?-pregunte cuando me abroche el cinturón.
-¿Después de tantos años no me conoces? No te lo pienso decir Bella-.
-Vamos Edward. Esto es diferente-.
-Nop. Y ahora déjame ponerte esto- dijo sacando una venda negra de su bolsillo y acercándola a mi cara.
-¡Quita eso! ¿Qué haces?-.
-No te pienso decir a donde vamos ni te voy a dejar que lo veas hasta que lleguemos-dijo atándomela por detrás de i cabeza.
-¿Y no basta con que cierre los ojos?-.
-No me creo que tus ansias aguantes por voluntad propia tus ojos cerrados. Yo si te conozco-. Note como ponía el coche en marcha. Asíque decidí iniciar conversación para que por lo menos no me aburriese, ya que ni me podía distraer con el paisaje.
-Por lo menos se que no vamos a ningún sitio demasiado… fino-.
-¿Y quien te ha dicho eso?-.
-El como vas vestido. No es precisamente para ir a ningún sitio donde el cubierto baje de los 100 dólares-. Edward llevaba un sencillo jersey y unos vaqueros acompañado de unas deportivas. Como pude deducir, nada con lo que dejasen pasar al mejor restaurante de la ciudad. –Es la primera vez que creo que no desentono contigo.-
-Nunca lo hiciste Bella. Eras mi mitad, aunque te cueste creerlo- dijo en un tono mucho más serio.
-Hmm… ¿Esta muy lejos?- intente desviar la conversación a temas donde el pasado no estuviese presente, para que por lo menos la tensión esperase a entrar en acción un poco mas tarde.
-No mucho, en media hora llegamos- dijo, y pude notar como su tono de voz volvía a ser ese de alegría y esperanza.
-¿Por qué no hemos ido andando dando una vuelta Edward? Odio no ver-.
-Es una sorpresa Bella. Además de que quiero que veas de repente donde vamos a cenar, no quiero que lo intuyas-.
-Prométeme que la próxima vez no me vendaras los ojos-.
-¿Habrá próxima vez?-.
-Umm… Dejemos el tema-. A partir de ahí el silencio se apodero del coche, pero no era como antes, como hace años, el silencio se comía todo el ambiente y era demasiado incomodo. Probablemente el trayecto fue mucho mas corto de lo que yo sentí, pero termino y note como una mano cogia la mía. Por puro instinto la apreté, como sintiendo que con ese leve toque todo volvía a estar en su sitio, pero rápidamente me di cuenta de que no era así.
-Ya llegamos Bella-.
-¿Me puedo quitar esta cosa ya?-pregunte llevando mi mano para tirarla al suelo y pisotearla.
-¡No! Todavía nos queda un pequeño paseo-.
-Me voy a comer el suelo como tenga que andar con esto en los ojos-.
-No te vas a caer porque yo te voy a ir sujetando, ¿más tranquila?-.
-Vamos-. Me quede en mi sitio hasta que note como la puerta de mi lado y una mano cogia la mía para ayudar a levantarme.
Me imagine el paseo mucho más complicado de lo que realmente fue. Edward no quito las manos de mi cintura, y aunque el toque me ponía mucho más alterada de lo que ya estaba, no me queje ni una sola vez. Sus indicaciones de "levanta el pie" ayudaban también, aunque tampoco evito que una vez terminase de rodillas en el suelo. Intente memorizar el camino, intentar descifrar olores, el tacto del suelo, pero nada ayudo a saber donde nos encontrábamos.
-Hemos llegado-.
-Quítame esto Edward- le dije a la nada porque en ese omento no sabia donde se encontraba Edward, ya que sus manos no estaba en mi cintura.
-Ya voy, ansiosa-. Note como se ponía detrás de mí y deshacía el nudo que ataba la cinta. Cerré los ojos para que la luz no me deslumbrase, pero luego pensé que ya debía de estar anocheciendo, asíque a impresión seria mucho menor. Cuando note que la venda abandonaba mi cara abrí los ojos poco a poco, y de tenerlos casi pegados pase a abrirlos como jamás en mi vida lo había echo.
No me lo podía creer. Llevaba sin pisar este sitio desde hace 4 años atrás. Era nuestro sitio. Ese que estaba escondido entre una gran ciudad y solo nosotros conocíamos y solo nosotros sabíamos disfrutar como se merecía. Una lagrima escapo de mis ojos al recordar todo lo que habíamos vivido allí, recordando cuanta felicidad de vivió entre esas paredes de hojas. En medio había una mesita decorada con velas y en cada plato un trozo de lasaña, mi comida favorita, acompañada por una botella de vino. Algo sencillo, al fin había decidido hacerme caso, y hacerme a la vez inmensamente feliz. Quería decirle algo, decirle que me encantaba, que aquello ni siquiera se acercaba al mejor de mis sueños, o mejor, lanzarme a sus brazos rompiendo la barrera que me había costado alzar 4 años, pero que con tan simple detalle, el había derribado, pero nada en mi respondía, ni mi boca, ni mis brazos, ni mis piernas, y creo que mi cerebro funcionaba a una velocidad menos de la habitual. Hay estaba, paralizada, viendo aquello y llorando como una niña pequeña a la cual le acaban de regalar su mascota favorita, por lo menos.
-Deduzco que te ha gustado- dijo poniéndose delante mía y limpiando con sus pulgares mis lagrimas, un gesto muy típico suyo cuando todavía la vida era perfecta.
-Es… Es…-.
-Me alegro de que te haya dejado sin palabras. Creí, que por una vez, tus deseos debían de ser puestos por delante de los míos, no como hace años. Algo sencillo. Algo…nuestro-.
-Es perfecto Edward- dije lanzándome a sus brazos, gesto que fue correspondo con las mismas ansias. Enterré mi cabeza en el hueco de su cuello y seguí llorando, sin tener un motivo real.
-Deja de llorar tonta. Que además, quiero que pruebes mi lasaña, fría seguro que esta mucho peor-.
-¿La has hecho tu?- dije soltándome de su cuello y limpiándome las lagrimas, acción que el acompaño con sus dedos mientras me reía con una risa leve.
-Por supuesto. ¿Dudas de mis dotes de chef?-.
-Lo deje de hacer hace un tiempo-.
-Venga señorita- dijo acercándose a la silla y apartándola como todo un caballero para que me sentara. Cuando lo hice el se sentó en frene mía y me hizo un gesto de invitación a que la probara mientras servia el vino. Tome mi teneros y mi cuchillo y corte un pedazo que me lleve a la boca.
-Vaya Cullen, mejora con los años el chef que llevas dentro. Esta riquísima-.
-Muchas gracias Swan-.
-Edward, ¿puedo preguntarte algo?-.
-Lo que quieras-.
-A lo mejor no te apetece hablar de ello, o te incomoda, o…-.
-Bella, pregunta. Tú contestaste a todo lo que pregunte, creo que es mi turno-.
-Solo quiero saber que tal en Londres-.
-¿Eso? Bueno… Te diría que fue una experiencia inolvidable, pero disto mucho de eso, o por lo menos de una agradable. Si, aprendí muchísimo, de los mejores, me gradué y todo eso pero aquello era como mi infierno personal, era como el castigo por lo que hice…-.
-No tienes porque contara…-me paro negando con la cabeza y continuando comiendo.
-Londres es precioso, aunque el clima es bastante malo. Los días de vacaciones aproveche para conocer Europa, estuve en Paris, Dublín, Madrid, Berlín y Roma. Europa es increíble. Pero creo que en el sentido de que ese es mi hogar y como mi hogar no hay nada, me entenderías- dijo alzando la cabeza y mirándome mientras yo le dedicaba una tímida sonrisa y afirmaba con la cabeza. –Estuviste conmigo todos estos años Bella. todo, absolutamente todo lo que hacia era contigo aquí dentro- dijo dándose con el dedo en su cabeza.
-Me hubiese gustado estar contigo. Pero entiéndeme, mi hogar, un sitio al que por fin podía llamar hogar. Aquí estaba y esta todo por lo que daría mi vida Edward. si me hubiese vuelto a ir… luego recapacite, tu eras mi vida, y si tu te ibas yo te seguía, pero… Bueno, eso-.
-Era demasiado impulsivo. Demasiado idiota… Y estaba demasiado borracho. Llevaba así desde aquella noche, creo que no probé una gota de algo que no fuese alcohol. Se que no es excusa, pero es la única explicación que a día de hoy te puedo dar-.
-¿Cómo actuarías hoy Edward?-.
-¿Qué?-.
-Que si se volviese a dar una situación similar, ¿Cuál seria tu forma de actuar?-.
-Pues no lo se. Solo se que no haría, y eso seria repetir lo del pasado. Si de algo me he dado cuenta, es que aquello fue lo peor que hice en mi vida. Repetirlo no es ni una posibilidad remota-.
-Has cambiado-.
-Solo he madurado. He pasado de ser el chico que pensaba que tenia la vida solucionada con la perfecta novia, dinero, amigos, familia y un trabajo fijo y que hiciese lo que hiciese, esos factores no se moverían de ahí; a ser un hombre que ha tenido que pasar por experiencias que nunca pensó que tendría que pasar por ellas, y que han sido mas dolorosas de lo que nunca se imagino-.
-No puedo decir que me alegre de que hayas sufrido, pero si todo eso ha logrado que seas así, espero que por lo menos, todo se haya terminado-.
-Bueno no todo exactamente-.
-¿Y por que decidiste la especialidad de pediatría?-.
-Bueno, en Londres yo también tenía mi sitio preferido, ¿sabes? Aunque era un poco mas concurrido que este. Era un lugar en medio del campus, entre la universidad y el hospital universitario. Había un árbol enorme, y me colocaba donde daba la sombra. Si alzabas la vista mirabas directamente hacia la zona infantil. Tenia un gran ventanal por donde veías a las familias paseando por los pasillo con los niños. Sabes como son los hospitales, hay mucha tristeza y dolor, pero los momentos felices y esperanzadores superan a casi todo. Y esa gente… Sus sonrisas… Las caras de los niños… Simplemente no me lo plantee, yo quería vivir eso, quería provocar alguna sonrisa remotamente parecidas a aquellas-.
-Vaya, quien te escuchase decir algo parecido hace poco más de 7 años. Me alegro mucho Edward. Y bueno, aparte de estudios y viajes, ¿algún amigo, alguna..?Ya sabes-.
-¿Novia? Jajaja. No Bella, no tuve amigos y mucho menos novias. Alguna o intento, pero sutilmente le hice saber que alguien me esperaba en mi casa-.
-Edward, yo… Sabes, he estado pensando mucho, muchísimo… Me has quitado noches de sueño, ¿sabes? Yo… Yo una vez confié en ti de mi vida en tus manos y mira como terminamos. Me cuesta volver ha abrir mi corazón como antes, sin reservas, todo lo mió tuyo, pero entiendo que un error lo puede cometer cualquiera, y creo que todo el mundo se merece otra oportunidad- baje mi cabeza mirando a mi plato vació como si fuese lo mas interesante de este mundo. Me daba pánico mirarle a los ojos, y desde luego es estos momentos no podía hacer una declaración mas directa, porque no podía, no podía decirle a la cara "Edward quiero volver contigo" porque no estaba segura de nada. Mis manos apretaban el mantel como si fuese el culpable de todas las desgracias que tuve en mi vida, y las lagrimas volvían ha amenazar con salir por segunda vez en la noche. ¿Lo que más nerviosa me ponía? Que Edward no diese ni una mínima señal de que seguía sentado en frente mía.
-Bella… Tu… He… ¿Has querido decir lo que yo creo que has querido decir?-.
-¿Puedes decir tu la frase, por favor?-. Seguía sin escuchar nada. ¿Es que tenia que reflexionar tanto la frase? Levante mi cabeza para ver su expresión, pero la levante completamente cuando vi que no estaba en su silla. Solo me basto girar la cabeza hacia la derecha para verle de pie al lado de mi silla. Me levante sin que a el le diese tiempo de retirarme la silla y me quede e frente suya mirándole a los ojos. Era algo que extrañaba. Podía ser lo mas parecido a la gelatina en estos momentos, pero solo una mirada suya hacia que de repente todo fuese seguro, firme.
-¿Estarías dispuesta a darme otra oportunidad? A pesar de todo lo que te hice pasar, ¿quieres volver a mi lado?-.
-Creo que ambos pagamos con creces todos los errores del pasado- a estas alturas nuestras voces eran puros susurros.
-¿Estas loca, lo sabes?-.
-Bueno, ¿podrás acostumbrarte?-.
-Desde ya mismo si me lo pides-.
-Si lo piensas, si, es una locura- dije sonriendo.
-Entonces tendremos que aprender a vivirla, ¿no?-.
-No hay nada que me apetezca mas- dije pasando mis brazos por detrás de su cuello y acercando nuestras cara mas aun, pero sin que nuestros labio se llegasen a tocar aun.
-En este momento se porque nunca deje de intentarlo. Amor, la palabra es amor. Te amo Bella- dijo terminando la separación de nuestro labios y juntándolos en un beso que fue rápidamente correspondido. Era un beso ansiado, con necesidad del otro, con necesidad de demostrarle al otro que lo que sentíamos solo había aumentado, un beso urgente, lleno de pasión.
Fue ese beso que llevaba esperando 4 años.
Perdoooooooooooooooooooooooon, perdon, perdon, perdon!Siento mucho haber tardado tanto en subir nuevo capitulo. Sonara a excusa comun pero es lo que hay, mi portatil decidio romperse, bueno, hablando mejor, el cargador del portatil decidio dejar de funcionar, y claro, el portatil murio por unos dias. Ayer decidio volver a su estado normal asique el portatil esta de vuelta. Como recompensa intentare subir hoy otro capitulo nuevo. he informo que tengo otra historia en la cabeza, asique tengo fic nuevo a la vista.
Gracias de nuevo por sus visitas y comentario, de verdad.
Xoxo
