Por fin pude acabar con este dichoso capitulo, y para colmo y como siempre, me tenía que atrasar, así que antes de que cualquier otra cosa pase, aquí les traigo la actualización, espero que no haya intentos de linchamiento por haberme tardado tanto en este capitulo, y claro, gracias a los que dejaron el capitulo pasado su review.
CAPITULO 21: AL DÍA SIGUIENTE.
La señorita Eton estaba dando de vueltas en su habitación esperando la contestación del hacker, para el gusto de ella, se estaba tardando demasiado, realmente se veía algo ansiosa, pero claro, tenía que seguir fingiendo, al menos hasta que encontrara lo que necesitara, mientras seguía en su afán no controlado de hacer una zanja hasta el piso de abajo, Tatsumi entro para decirle que la comida estaba lista, pero obviamente el hombre la vio preocupada, aunque no fuera alguien particularmente intuitivo, se dio cuenta de que no estaba tranquila, era algo tan obvio en esos momentos que se hubiese dado cuenta hasta Seiya, por lo que intento averiguar el por que estaba así la mujer, ya que siempre la recordaba como una persona con mucho control sobre sus emociones y sumamente capaz de no alterarse, a menos que algo la hiciese reaccionar así después de mucho rato, cosa que por cierto, Saori siempre lograba con mucha facilidad.
Solo me tienen muy molesta esos irresponsables jovencitos –dijo la mujer sin dignarse a ver al hombre, cuando este le pregunto que tenía- se supone que deben proteger a la señorita Kido, y nada más por que un momento de probable peligro paso, no significa que deben relajarse, deben estar al pendiente de ella, ese es su trabajo.
Sabe, señorita Eton, en eso tiene mucha razón –dijo Tatsumi, como si lo que hubiese dicho la mujer fuera un simple comentario hecho por la casualidad, y que no había algo más al fondo en todo esto.
Nadie hablo durante el transcurso de la comida, era como si todo lo que pudo haber pasado, o paso anteriormente, nunca hubiese pasado, sin los caballeros, todo estaba excesivamente tranquilo, en el fondo, solo se podía percibir una leve brisa entrando por las ventanas abiertas, todo parecía estar tan tranquilo que el ambiente en lugar de ser tranquilizante, era abrumador, como si fuera la tranquilidad que precede a la batalla, y habiendo estado en varias anteriores, Saori se mostró como si nada, dado que no sabía diferenciar un ambiente algo denso a esa calma, pero si se lograba mostrar algo intranquila, aunque decía que era por que desde la llegada de la señorita Eton, sus caballeros no estaban ahí para protegerla, aunque claro, es compresible que no supiera a que se debía toda esa calma por quien es ella.
Mientras tanto, los caballeros estaban todavía dispersos por varios puntos de la ciudad, Shiryu intentaba explicarle a Dohko como fusionaban varios aparatos electrónicos, pero como hablaban en esos momentos en chino, mientras estaban en la tienda de electrónica, nadie entendía lo que los dos querían decir, por lo que no notaron que Dohko aun no estaba totalmente acostumbrado a la tecnología a diferencia de su alumno, quien al vivir durante más tiempo lejos de los cinco antiguos picos, estaba más acostumbrado a la vida moderna, a diferencia de Dohko, que desde que la anterior batalla sagrada en contra de Hades, se había ido a vivir a los cinco antiguos picos, y se perdió de muchas cosas que sucedieron durante ese tiempo en el mundo, pero por lo menos ahora podría actualizarse… o al menos lo suficiente para que no lo vean raro.
¿Entonces este aparatito sirve para ver videos, oír música, oír radio, ver imágenes, grabar la voz y llevar documentos de texto? –le pregunto Dohko a su alumno en chino, mientras sostenía un Ipod Nano- para mi que esta muy chiquito para que pueda hacer tantas cosas, de entre las cosas que recuerdo de antes, cualquier cosa con menos funciones que esto era más grande.
Es por que ahora los aparatos electrónicos entre más pequeños sean y más funciones tengan, son mejores –le dijo Shiryu, también en chino- antes, las computadoras eran inmensas, y no tenían ni la mitad de capacidad de una laptob, no es necesario tener el aparato más grande de todos, el que tenga un gran tamaño no siempre indica que es mejor.
Sabes, será mejor que no digas eso enfrente de Aldebarán ¬¬ -le dijo a su discípulo, sin dejar de hablar en chino- ya se que Aldebarán no es de los que se suelen enojar… probablemente sea uno de los que tiene un carácter más pasivo en todo el santuario, pero ese comentario de que "lo grande no siempre es mejor" no lo hará muy feliz que digamos.
Mientras tanto, Shun esperaba pacientemente a que el ensayo de Shiro terminara, había veces en que las canciones eran interrumpidas por los gritos de una chica un tanto histérica, por la voz, Shun supo inmediatamente que se trataba de Alex, al parecer estaba tan exigente como otras veces, es como si intentara que los demás alcanzara la perfección en un solo momento, una de las características más grande de la chica, es que ella no es de las que este a favor de hacer play-back, para ella no había nada mejor que al momento de estar cantando sea en vivo, aunque dudaba mucho que los clientes del club, les interesara mucho si los cantantes de ahí, cantaban en vivo, con play-back, o había alguien detrás del escenario que no tuviera un aspecto físico tan "agradable" como el ellos, cantando y ellos nada más movían las bocas, solo les interesaba que hubiera algo de música y que esta fuera buena, por que al momento de oír algo que no fuese de su agrado se iban.
Después de varios minutos, se oyó como Alex decía que era mejor en esos momentos se fueran a descansar, espero varios minutos a que Shiro saliera y se fuera al departamento de junto (el suyo) para despedirse de la tía y alcanzarlo, cuando Shiro oyó que alguien tocaba la puerta, se levanto del sillón de su sala para poder ver quien era, el chico se alegro demasiado al darse cuenta de que era Shun, por la sonrisa que en esos momentos tenia en el rostro, era más que evidente que no esperaba esa visita, pero que lo hacía muy feliz el que hubiese podido ir a verlo, al parecer ambos chicos tendrían algo de tiempo para poder hablar un rato, Shiro solo esperaba que a Saori Kido no se le ocurriera hablar en aquellos momentos como cuando había hecho hacía varios días, no le importaba mucho que fuese la jefa de Shun, eso no le había agradado mucho.
Que bueno que pudieras venir Shun –le dijo el chico con una gran sonrisa- pasa, espero que tengas tiempo para que podamos hablar, digo, después de todo hace tanto que no nos vemos, bueno, ya se que solo fueron unos días, pero creo que para que en vez de contestar mi correo vinieras, es que tienes que hablar conmigo ¿no?.
¿Y como sabes que aun no contesto tu correo? –le pregunto muy interesado Shun- digo, hace no mucho que lo cheque.
Fue en ese momento en que Shiro señalo una laptob algo vieja que estaba sobre el sillón en el cual se había sentado segundos antes, al parecer la había dejado prendida en espera de alguna respuesta de Shun, y fue por eso que supo que no le había enviado nada, y aunque se hubiese tardado el correo que el peliverde le mandara, si ya estaba ahí es que de haber enviado respuesta alguna ya hubiese llegado.
Vaya… al parecer estas en todo –dijo con una tierna sonrisa Shun- pero ahora que ya a pasado el cumpleaños de la señorita Saori, tenemos un poco más de tiempo, aunque no se como es que he dejado que los me convencieran de que no hay problema alguno con dejarla sola durante un rato, conociéndola no sería raro que le pasara algo malo.
Si ya saben que no se puede quedar sola para que se vayan –le dijo Shiro, ya que aun no acababa de entender en su totalidad todo lo que pasaba en la mansión Kido- era para que mínimo alguien se quedara con ella.
Digamos que es algo muuy complicado –le respondió- es una historia muy larga, y algo complicada, que si la empezara a contar ahora, creo que tendríamos suerte de que la acabe para cuando te tengas que ir al club, y creo que sería mejor que descansaras un poco antes de que te vayas a trabajar, además conociendo a Alex, es capaz de ponerse hecha una furia si por mi culpa faltas o no rindes como ella quisiera –dijo mientras una gota de sudor salía de un costado de su cabeza, por el lado de la sien.
De hecho, desde hace dos días no va a trabajar al club –le dijo Shiro con una risita nerviosa- es que entre todas sus actividades, se sobre estreso y eso le complico tanto con la gastritis como con la diabetes que tiene, así que el jefe le dijo que sería mejor que descansara un poco antes de que regresara a trabajar, también por eso los ensayos han estado acabando un poco antes que de costumbre, aunque se sigue enojando cuando algo no sale como ella quiere, sigue tan terca como siempre.
Bueno, eso explicaría los gritos que oía mientras estaba en la casa de "la tía" –le dijo con varias gotitas de sudor en la cabeza- por lo menos pude oír parte del ensayo.
Si quieres podrías decirme parte de la historia del por que no había tenido contacto contigo desde hacía algunos días –le sugirió- y así por lo menos tendremos la excusa para que los dos sigamos en contacto.
A Shun le agrado la idea, aun no sabía que es lo que en sí el destino para ellos dos, pero algo hacía que se alegrara cada vez que ambos estaban juntos, había cierto aire de nostalgia cuando estaban juntos, eso lo sabía bien para esos momentos, pero aun así le gustaba mucho la compañía de Shiro, así que decidió en ese momento contestarle cualquier duda que tuviera, le hablo de su hermano mayor, de sus amigos, también decidió contarle de su entrenamiento en la isla de Andrómeda, en lo que realmente consistía su trabajo, algo le hacía confiar en el chico, cuando se dieron cuenta, era un cuarto para las cinco de la tarde, Shun pensó que quizás ya fuese hora de regresar a la mansión Kido, además de que Shiro necesitaba dormir aunque fuese unas horas antes de irse a trabajar, pero mientras Shun estuvo hablando, Shiro no perdió detalle de lo que decía, al parecer realmente agradecía el simple hecho de que fuese sincero con él.
Después de un rato, Shun al regresar a la mansión se encontró en el camino de regreso a Mu y a Aldebarán, al parecer al caballero de Aries no le hacía ni la más mínima gracia (se podía saber porque iba negando con la cabeza) que su compañero fuera comiendo varios dulces que en esos momentos llevaba en su regazo, en ese momento el gran toro iba entretenido con un algodón de dulce color azul, y por lo que se veía, también iba alegándole a Mu de que no era muy fácil comer esos dulces en el santuario por que casi no tienen la oportunidad de bajar al pueblo cercano para comer alguna golosina, aunque Mu ya se estaba resignando de que así se solía poner su mejor amigo cuando este tiene alguna excusa, aunque fuese pequeña, de comer algo dulce, aunque había veces en que tenía problemas cuando era momento de llevarlo al dentista, digo, es compresible que después de tanto dulce fuese prácticamente obligatoria la ida al dentista.
Cuando ambos caballeros vieron a Shun, obviamente lo saludaron de buen agrado, el chico les regreso del mismo modo el saludo con su sonrisa dulce de costumbre, estuvieron hablando unos minutos antes de entrar, Aldebarán con su acostumbrada atención (y su gusto por los dulces), le ofreció una de las grandes tabletas de chocolate que en esos momentos llevaba consigo, Shun al ver la cara de Aldebarán no se le ocurrió contradecirlo y acepto el chocolate, en ese momento iban llegando Afrodita y DeathMask, este último algo molesto y siendo arrastrado por el guardián de la doceava casa, al parecer Afrodita había interrumpido alguna actividad que interesaba a DeathMask, pero el otro se veía muy sonriente, también era probable que hubiese conseguido embaucar al Cangrejo para que lo acompañara de compras, por que Afrodita y DeathMask llevaban varias bolsas.
¿Cuántas veces te he dicho que es malo para tu salud el que comas tantas golosinas Aldebarán? –le pregunto ceñudo Afrodita- te van a salir caries, granos y te saldrá una panzota bien fea . .
Solo te puedo decir Afrodita, que no creo que le hayas dicho la mitad de veces que yo que tantos dulces le van a ser daño –le dijo Mu- la última vez se indigesto por no se cuantos kilos de dulce, eso sin contar la hiperactividad que le dio por el exceso de azúcar en la sangre, si no le pegue en ese momento para que se durmiera debió haber sido por obra de Zeus.
Ya cállense, que al final ustedes no se están comiendo todos estos deliciosos dulces –les dijo Aldebarán mientras se pasaba prácticamente entera una barra de chocolate como la que le había dado a Shun- así que dejen de andarse quejando.
Tal vez tu te las tragues, mugre tragón –le dijo de un muy malhumor DeathMask- pero bien que luego andas fastidiando a todos en el santuario por andar tragando todas esas porquerías, ya les he dicho que lo mejor es quemar todas esas porquerías, pero nadie me hace caso.
Desde su ventana, la señorita Eton los observaba, veía como los cinco chicos entraban mientras se estaban riendo, era como si algo de ellos aun no les acabaran de agrandar, tal vez fuera por que ellos se veían muy felices, ella creció en un ambiente totalmente hermético, donde las reglas de etiqueta y buenos modales siempre fueron una prioridad, nunca podría andar como ellos, riendo, pero ella se encargaría de que nunca más se volvieran a reír, de ahora en adelante las cosas se harían tal y como ella quisiera, además, estaba segura que la información que había solicitado no tardaría en llegar a ella, el pensar que tal vez pronto pudiera llevar a cabo las ordenes de su jefe, la hacían sentir lo suficientemente contenta, que de sus fríos labios apareció una mueca parecida a una sonrisa burlesca.
