Konichiwa,
Ya volvi con otro capitulo, la inspiración esta de mi parte xDxD
A ver que tal les parece este cap n.n
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
--
----
------
Castillo
------
----
--
Una luz rojiza empezó a envolver el cuerpo de Kurama, su larga melena pelirroja quedo sustituida por una hermosa cabellera plateada, su cuerpo se transformo en uno esbelto y musculoso, cambiando también las vestiduras de tal. Ahora el médico ya no tenía delante suyo a un simple humano, sino a un poderoso demonio, Youko Kurama.
-¡Maldición! – gritó, apartando las manos del interior del Youko por temor a perderlas. - ¿Cómo lo has conseguido?
-Tengo mis propios métodos de supervivencia, solo te diré eso, no me puedo permitir el lujo de contarte mis secretos, y más, secretos de vital importancia.
Ahora dime ¿dónde tenéis mi cuerpo? – su mirada se agudizó, buscando cualquier indicio sobre el paradero de lo que había venido a buscar.
-No lo hallarás, porque no esta aquí – rió, una risa maléfica, que resonó en las paredes del abandonado castillo – Mi Señor supuso que algo semejante pasaría y por eso decidió no arriesgarse a traerlo.
-Eso significa que tu Señor no te tiene en muy buena estima .. – murmuró, intentando confundir a su enemigo y así ganar más tiempo para reunirse con Hiei. ¿Hiei? Se veía alarmado. Si Hiei venía abría problemas, graves problemas, tenía que descubrir el escondite del cuerpo antes de que él apareciera.
-¿Cómo dices ..?
-¿Tú que crees?- murmuraba cada palabra de una manera tranquila, estaba consiguiendo su objetivo – Si tu Señor te tuviera en total confianza, ¿acaso no habría traído el cuerpo contigo porque sabría que ganarías y no le fallarías? O... ¿Es que para tu Señor eres tan poca cosa y miserable, que no vale la pena salvarte? O.. mejor aún ... será que ¿Solo eres un simple peón para su plan?
-No me vas a engañar, conozco tus trucos Youko, y no jugaré al mismo juego-sonrió. Juntó sus manos y empezó a crear distintos signos que ni Kurama sabía de su procedencia. - ¿Te crees que solo puedo hacer eso? No creas que soy tan estúpido. Dime, Youko Kurama, ¿Cómo sobrevivirás a recordar tu temor más profundo hasta el momento? – Y todo quedó en silencio.
--
----
------
Recuerdo de Kurama
------
----
--
-¿Donde estoy? – Un confundido Kurama, que, misteriosamente se había vuelto a convertir en humano, intentaba hallar la forma de salir de lo que eso fuera.
En medio de su desesperación, algo dentro de si se movió, haciendo que se levantará del suelo, de dónde no se había movido ni un centímetro desde que había llegado.
Empezó a andar, con paso lento, pero decidido.
Alguna cosa no le gusto ... su respiración se volvió irregular y sus facciones se tensaron.
Estaba en guardia a lo que pudiera pasar.
Abrió la puerta de una habitación, una habitación que le era familiar, era la habitación de su madre.
Fue palpando por las paredes hasta hallar el interruptor de la luz, la cuál prendió.
-¡¡¡¡Mamáaa!!!! – el gritó resonó en toda la casa.
Kurama, que hasta ahora había mantenido la esperanza de que ninguno de sus seres queridos se vieran involucrados en esa lucha, sabía que ya no había marcha atrás, que la había perdido para siempre, que para salvar al mundo no había podido salvar a la persona más importante, que por ser lo que era, un arrogante zorro, habían matado a su madre.
Y que esta, ya no volvería.
Cayó de rodillas, de pronto se sintió muy débil, sin fuerzas. Como si el suelo se le abriese debajo las piernas, o simplemente, estas no fueran capaces de aguantar el peso de su propio cuerpo.
Tubo que poner las manos en el suelo para detener la estrepitosa caída.
Su semblante se había vuelto pálido, triste, carente de vida.
Ahora solo parecía un muñeco indefenso, al que se podía manejar a gusto.
Dejó de lado todo su orgullo, y, no pudiendo retener las lagrimas que brotaban de sus esmeraldas, empezó a llorar desconsoladamente.
Su llanto se hizo mas exagerado a medida que el tiempo pasaba.
--
----
------
Fin del recuerdo de Kurama
------
----
--
-El poderoso Youko Kurama llorando por la perdida de una estupida humana. Jajaja.
-No te voy a permitir que hables mal de mi madre, ni tan solo que menciones su nombre. Pagarás por lo que has hecho. – Una intensa luz rodeo a Kurama y de pronto, un hermoso látigo de rosas apareció, dando inició a la batalla.
-¿Un látigo de rosas? ¿Crees con eso poder ganarme? – dijo, invocando su poder del rayo y el de los muertos. Numerosos cadáveres rodearon al pelirrojo, que no sabía que hacer. - ¡No te distraigas! – le advirtió, lanzándose velozmente hacia él, empuñando su espada.
-¡Nunca le des la espalda a un enemigo peligroso! – dijo, desapareciendo de su vista, haciendo uso de su enorme velocidad, y reapareciendo detrás de él, dispuesto asestarle un golpe mortal. – Esto se acabó, despídete.
-No me daría tantos aires, joven Suiichi – dijo, esquivando con gran agilidad el golpe asestado pro este – soy mucho más rápido que tú y conozco todas tus técnicas, cosa que no podría decir lo mismo de ti. – dijo, volviéndose a postrar en el suelo. Tenía un aire tranquilo, demasiado tranquilo, pensó Kurama. - ¡¡Muere!! – se abalanzó contra él.
De su mano izquierda un montón de esferas de electricidad, que podían desintegrar cualquier materia con solo tocarla. De suelo, los cadáveres se apilaron formando uno solo, el de Shiori. Y por si fuera poco, en su mano derecha aun empuñaba su espada relámpago.
-Mierda .. – murmuró Kurama, ahora si estaba en problemas. No podía atacar por el aire, por las esferas, pero si restaba más tiempo en el suelo, el Médico haría uso de su velocidad. A más a más al ver la imagen de su madre, su cuerpo se volvió a paralizar durante unos segundos. Los suficientes para que la espada de este le hiriera en el brazo.
Eso lo hizo reaccionar y con látigo destruyó la imagen de su madre, sintiéndose después, visiblemente arrepentido.
Aun no había podido ni soltar un suspiro de su boca, cuando las esferas de electricidad le atacaron. En un rápido movimiento, las esquivo –¡Remolino de la Rosa!.
-Ummm esto no te servirá ... – murmuró. Pero lo que este no sabía era que el remolino no solo era una arma de defensa, sino también de ataque. -¡¡¿¿Quéee??!! – gritó. Eso lo había cogido con la guardia baja.
-¡Dragón de Llamas Negras! – una voz, proveniente de la entrada de la sala en dónde estaban luchando, hizo acto de aparición.
-¡Tú! Maldito medio koorime ¡vendrás conmigo al infierno! – dijo. Una poderosa esfera de luz espiritual, se empezó a formar en sus manos. -¡Morirás! – dijo antes, de ser engullido por el dragón. Desgraciadamente, la esfera ya tenía objetivo, Hiei.
-¡¡Hieii!! – Kurama había visto las intenciones del otro demonio, corría desesperadamente hacía su salvador. Al ver que no alcanzaba y en un último esfuerzo por salvar a su amor, se metamorfeo en Youko y se interpuso entre él y el ataque.
-¡Kuramaa! – el gritó de Hiei se quedó en el aire, vacío. -¿por qué? – Hiei miraba el cuerpo inconciente que yacía delante suyo. De repente la sala de quedo oscura, y unas sombras se acercaban peligrosamente al pelirrojo.
-¡Marchaos! – Una figura apareció delante de ellos, y con su poder, creo una esfera de luz protectora, impidiendo el paso a las sombras, que impacientes, se devoraban unas a las otras. Cuando la matanza hubo terminado, el ser, rompió la barrera y se dirigió hacia Kurama.
-¿Quién eres? – preguntó fríamente Hiei. Aunque les había ayudado, esa persona no era de fiar.
-Eso no importa ahora – dijo, acariciando dulcemente la fría mejilla del pelirrojo – debes sacarlo de aquí, pero antes, he de entregarte esto. Dicho esto, a su lado, en el suelo, apareció una silueta, que Hiei reconoció enseguida, el verdadero cuerpo de Kurama.
-¿Cómo sabías ...? – No soltándose de Kurama, pero si agarrando el cuerpo que el desconocido le acercaba.
-Siempre estoy con él, aunque él no lo sepa. Siempre cuido de él. – resumió y bajo tristemente la mirada.
-Gracias ... – murmuró Kurama, aun en brazos de Hiei.
-A ti ... – misteriosamente Kurama había respondido a la ayuda que ese ser, les estaba dando, de alguna que otra forma. – Rápido, llévatelo, debéis hacer el cambio sino, no habrá esperanza para los dos.
-Espera, antes de eso, respondeme una pregunta.
-Dime, si puedo lo haré.
-Tú has hecho huir a las sombras, que venían a por más partes del cuerpo de Kurama, por la maldición que este tiene. ¿Cómo lo has hecho?
-Eso no te lo puedo responder, no por ahora, pero si puedo decirte que hay un remedio para su mal. Solo él lo sabe, deberá darse cuenta. Ahora marchaos – y se esfumo. Como si nunca hubiera aparecido.
-Gracias .. – murmuró. Cogio a Kurama y a su cuerpo y salió de allí.
A los pocos minutos el castillo se venía abajo, y no quedaba rastro alguno de él.
Hiei volteo la vista atrás y rió. Si se hubieran quedado un poco más allá, ahora estarían más llanos que una hoja de papel.
Y se fue.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ahora contesto a mi rewiew xD
Roseirot: Hola!, Me alegro que te gustara, espero que también te guste este, ¿lo del youko era fácil de deducir, ne? xD Bueno a ver si adivinas quien es la sombra misteriosa xdxD muajaja, bueno, espero que no te desilusionase nnU.
Por cierto, una dudita acerca de ti puedo? O.O
Vos sois Roseirot o Amberosse? O las mismas? La verdad me tienes confundida con eso y espero que me puedas ayudar nnU
Gracias de nuevo amiga
Sayonara
----
--------
Shunforever
--------
----
--La imaginación es un don de los que la gente disfruta--
