Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco este fanfic cuya autora es Colubrina, yo sólo soy la traductora.
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THE MUDDY PRINCESS
by
Colubrina
-Traducción-
Hermione miró el anillo en la mano de Ginny. Brillaba y enviaba pequeños puntos de luz que bailaban en la pared donde la luz del sol entraba por la ventana de la cafetería. Ginny había ordenado, según Hermione, lo que tenía que ser la bebida más repugnante: un vaso extra grande de café corto helado, mitad descafeinado, vertido cuatro veces, sin azúcar, con canela y leche de soya descremada. Hermione le había dado un vistazo y murmurado—: Blaise es una mala influencia.
—Así que... ¿vamos a ignorar el hecho de que al parecer tienes una de las joyas de la corona en la mano? —Hermione preguntó mientras tomaba un sorbo de su muy simple café.
—No es tan grande —dijo Ginny mientras levantaba su mano y suspiró de placer mientras admiraba su anillo.
—Es jodidamente excesivo —dijo Hermione con una sonrisa—. Está más allá del límite. Esa roca podría ser obscena.
—Ve por lo grande o vete a casa —dijo Ginny encogiéndose de hombros—. Y Blaise es sin duda...
—No más detalles —Hermione casi chilló, plantando sus manos sobre sus oídos—. Oh, Dios mío. ¿Qué voy a hacer contigo?
—¿Háblame de Draco? —Ginny sugirió.
Hermione resopló. —Una princesa sangre pura no habla de su privacidad —dijo—. Pero no tengo, digamos, quejas —Tomó un sorbo de su bebida—. En absoluto.
—Así que el chico hurón...
—Todos esos años de insultos parecen haberle dado una lengua ágil y flexible —dijo Hermione—. Pero de vuelta a su anillo.
—El próximo verano, creo —dijo Ginny—. Mi madre quiere hacer una gran boda, y no como la de Ron, ya sabes, para nada. Y admito que es patético, pero quiero un vestido blanco grande y la adulación y toda esa cosa. Lo quiero.
—¿Y Blaise?
Ginny sonrió. —No le importa. Afirma odiar la atención, pero ya sabes que la adora, de verdad. Y mi madre lo ama. Él afirmó que su propia madre nunca había cocinado...
—Probablemente sea verdad —dijo Hermione.
—Y, bueno, eso era todo lo que ella necesitaba oír. Prácticamente lo ha adoptado. Tendrá a todos los chicos de Slytherin que se burlaron de nosotros en la escuela alrededor de su mesa en poco tiempo.
—Háganles un bien —dijo Hermione—. Y todos sus hijos serán Weasley de facto. Los tuyos. Los míos. Los de Theo.
Ginny rió. —Apuesto a que Lucius Malfoy se ahogará en su propia arrogancia cuando se entere de eso.
—Deberíamos tener mucha suerte —dijo Hermione.
Antes de enfrentar a Lucius, Hermione decidió tener lo que supuso sería la peor de las reuniones menos placenteras con los padres y aceptó la invitación de Narcissa Malfoy a tomar el té.
Fue horrible. Realmente horrible, sobre todo porque Narcissa no parecía tener ni idea de que todo lo que salía de su boca era ofensivo. Ella le dijo a Hermione que había redecorado la habitación donde "ése incidente" pasó y Hermione encontró su boca abierta cuando dijo —: la vez que mi hermana utilizó una maldición imperdonable en ti y luego talló una palabra en tu brazo —Llamándolo como "torpe".
—Qué bueno —fue todo lo que murmuró.
Narcissa expresó su sorpresa porque Hermione tenía modales tan encantadores a pesar de su condición de haber sido criada por muggles pero añadió que—: la sangre lo dirá, por supuesto. Por supuesto que no actúas como una muggle o una nacida de muggles.
Hermione había tomado otro sorbo de su té y se preguntó cuánto tiempo tenía que quedarse antes de poder escapar.
Narcissa le preguntó a Hermione por su opinión sobre varias cuestiones muggle como si Hermione fuera de alguna manera la voz de todos los hijos de muggles. —Realmente... no estoy segura de que todos los que tienen padres muggles, o un solo padre muggle, se sientan de la misma manera —dijo Hermione—. Las personas tienen diferentes ideas sobre cómo deben funcionar las cosas.
—Por supuesto —dijo Narcissa—. Y no es que seas incluso una nacida de muggles —Ella sonrió mientras tomaba una galleta de la bandeja sobre la mesa y la puso en su plato—. Eres como nosotros —Tomó un sorbo de su té—. Y Hogwarts ha sido una buena influencia. Incluso te oyes como una de nosotros.
Hermione casi se atragantó con su té y se resistió a la tentación de caer en un acento de Liverpool sólo para ver si Narcissa iba a reaccionar.
—Desde la guerra, naturalmente, he tratado de ponerme en contacto —añadió Narcissa—. A pesar de las molestias causadas sobre mi movilidad, tengo varios amigos mestizos ahora.
Hermione contó hasta diez en la cabeza y perdió la siguiente parte de lo que dijo Narcissa, sintonizando de nuevo en—: y eres tan delgada que me preocupa que grandes chicas como Millicent Bulstrode... ¿la conocías en la escuela? Tan poco saludables y, por supuesto, la pobre nunca encontrará un marido con ese aspecto —Narcissa dio unas palmaditas en la boca con la servilleta—. Y la gula es el signo de un carácter débil, y, naturalmente, los Malfoy nunca son débiles.
Hermione trató de responder y luego se quedó sin aliento, como si de repente se acordara de algo. —Lo siento mucho, señora Malfoy —dijo ella—. Había olvidado por completo que había acordado reunirme con Draco después de su partido de Quidditch. Lo siento mucho. No sé dónde está mi cabeza en estos días.
Narcissa se levantó y sonrió. —Estoy segura que el entusiasmo de tu nuevo compromiso te tiene toda emocionada —dijo ella—. El amor joven es simplemente hermoso y estoy muy feliz de darte la bienvenida a la familia. Eres la chica perfecta para Draco.
—Gracias —dijo Hermione con una sonrisa plasmada en su rostro—. Estoy tan feliz de escuchar que piense así.
—Sangre pura, hermosa e inteligente —Narcissa le sonrió—. Simplemente perfecta.
Hermione huyó.
—Blaise —dijo Hermione. Había llegado a la puerta del apartamento de Draco, la cerró detrás de ella, y se quedó de pie, un poco aturdida, como si no supiera dónde ir o qué hacer.
—¿Qué?
—Acabo de tomar el té con Narcissa Malfoy.
Él la miró y, sin decir nada, sacó una botella de whisky de la alacena y le sirvió. Ella bebió y se quedó mirando el apartamento sin centrarse en nada por un momento antes de que preguntara—: ¿Es siempre así?
Blaise le sirvió otra copa y asintió.
—Merlín —murmuró Hermione—. Yo quería huir de ella, era tan horrible. Y así, tan inconsciente a lo horrible que era. Pensé que iría, sería asertiva y obstinada, le haría saber lo que sentía por todo y, en cambio, traté de no ahogarme hasta la muerte sobre las cosas que ella dijo.
—Oh, lo sé —dijo Blaise—. Es el efecto Narcissa Malfoy. Ella hace eso a casi todo el mundo. Una vez me dijo que yo no sonaba negro.
Hermione hundió la cara en su mano libre. —Y esta será mi suegra.
—Podrías haberte casado con Ron —dijo Blaise—. Quiero decir, ya es demasiado tarde ahora, pero...
—Oh, no seas repugnante —dijo Hermione levantando la cabeza y tomando un generoso trago de su vaso—. Es prácticamente mi hermano.
Cuando llegaron a Azkaban, Draco se quedó boquiabierto cuando Hermione, su Hermione, coqueteó con los guardias. Ella sonrió encantada y les ofreció una cesta de alimentos porque ella estaba muy segura de que la cafetería era simplemente terrible.
—¿Qué? — le preguntó mientras estaban sentados en la sala de visitas y esperaron a que trajeran a Lucius Malfoy.
—Nada —dijo Draco lo más rápido que pudo—. Eres un poco aterradora a veces, eso es todo.
Ella tomó su mano y la apretó.
—¿Buena aterrando o no? —ella preguntó.
—Creo que —Draco dijo al oír los sonidos de los guardias que traían un prisionero por el pasillo hacia la sala de visitas—, estás a punto de ser muy buena aterrando, pero no para mí.
Ella soltó su mano y la acarició. —Sabía que eras inteligente —dijo mientras cruzaba las manos sobre su regazo y puso una suave y agradable sonrisa en su rostro.
Lucius Malfoy miró a ambos cuando entró, pero no dijo nada hasta que se acomodó en su asiento. La cárcel había sido menos dura con él de lo que cabría esperar: su desprecio seguía en su sitio y también su pelo brillante. Su actitud era similar, sin cambios. —Draco —dijo sonando como si acabara de morder algo desagradable— ¿A qué se debe esta visita?
—Creo que estamos haciendo el paso tradicional de "presentar a tu prometida con tu padre" —dijo Hermione ahorrando a Draco la necesidad de responder—. Puede ser que sea un poco más difícil de lo habitual porque usted está en la cárcel y yo fui torturada en su casa, pero Merlín prohíbe que no tomemos en cuenta los rituales de elitismo sangre pura —le sonrió—. Nos hemos visto, por supuesto. Creo que la primera vez fue en una librería —Inclinó la cabeza hacia un lado como si estuviera considerando el asunto—. Que yo recuerde usted hizo comentarios disimulados sobre mi inadecuada ascendencia. Muy grosero. Estoy agradecida de que Draco tenga mejores modales que usted.
—Usted tendrá que refrescar mi memoria —dijo Lucius—. Me es difícil recordar toda la suciedad que se ha entrometido en mi vida en los últimos años.
—¿De Verdad? —El tono de Hermione permaneció desenfadado y aireado, como si estuviera desconcertada, pero no por cualquier cosa de importancia—. Así que muchas mujeres fueron torturadas en su casa ¿y no pudo mantenerlas calladas? —Ella hizo un sonido con su lengua y se volvió hacia Draco—. Y yo que pensaba que era especial.
—Tú eres muy especial para mí —dijo él con un tono grave mientras trataba de reprimir las ganas de reír al ver la expresión furiosa en el rostro de su padre. Había temido esta reunión; había esperado que se fueran después de que ella conociera a su padre, porque esa sería una reacción sensata al conocer a Lucius Malfoy. En lugar de eso, Hermione parecía que se estaba divirtiendo demasiado. Sonaba como si meses de furia acumulada estaban siendo desatados, de la manera más educada posible, sobre el hombre sentado al otro lado de la mesa.
Para una mujer que seguía rodando sus ojos en gran parte de la cultura del mundo de su nacimiento, Hermione Granger era muy buena en la vivisección de la sociedad sangre pura. Si él no lo hubiera sabido mejor, Draco habría asumido que ella había sido criada por una de las matronas más desagradables que conocía, una de aquellas cuyas dulces palabras estaban enmascaradas por cuchillos y cuyos más mínimos gestos en eventos en el Ministerio podría destruir carreras.
—¿No está un poco por debajo de tu altura? —preguntó Lucius Malfoy.
—¡Así que recuerda! —Hermione parecía encantada—. Aunque es posible que no esté al día en un pequeño punto —Se volvió hacia Draco— ¿Quieres decirle o lo hago yo?
Draco miró a su padre y le dijo, en el acento más frío que pudo reunir—: Ella fue dada en adopción al nacer. Resulta que ella es una sangre pura. Una Nott así que, no está ni siquiera por debajo de mi estatus —Hizo una pausa y luego añadió—: No es que importe, porque sería tristemente indigno de ella, incluso si ella fuera muggle y mucho menos una bruja nacida de muggles de poder superior.
Hermione se ruborizó lo cual la hacía parecer totalmente orgullosa. —Draco —susurró—. Dices las cosas más dulces —Luego miró a Lucius y sonrió. Era el aspecto más frío que Draco había visto en su cara y le recordó una vez más que esta mujer había, de hecho, resistido la tortura, robado un banco, que esta mujer había sido fundamental en la derrota del mago más oscuro jamás antes visto. —Ya ves, Lucius... no te importa si te llamo Lucius, ¿verdad? Mi sangre es tan pura como la tuya —dijo—. Es tan pura como el fanático más exigente podría esperar.
—Todavía eres una bastarda —dijo Lucius.
—Técnicamente no —dijo ella con la sonrisa helada aún en su rostro—. Gracias a algunos arreglos legales que Theo hizo, soy tan legítima como Draco —Hizo una pausa por un momento y luego, con una mirada encantada en su cara, continuó—. Por supuesto, soy mucho más cruel de lo que él jamás pudo haber sido. Por ejemplo, me da mucho gusto decirte que tus nietos serán tan puros como que nunca podrías haber esperado. Ellos serán, de hecho, impecables vástagos de los Sagrados Veintiocho.
—¿Cómo se supone que eso es cruel? —Lucius preguntó con una sonrisa burlona.
Draco observó que aunque Hermione en realidad no lamía sus labios por la anticipación, casi la podía ver realizando un pequeño gesto de suficiencia en su mente. —Porque tú nunca, nunca los verás —dijo—. Porque los educaré para aborrecer todo lo que a ti te preocupa. No van a preocuparse por el estatus de sangre. Ellos no se preocupan por los Sagrados Veintiocho o cualquiera de sus tradiciones o normas ridículas. Ellos crecerán jugando con los hijos de Harry Potter. Teddy Lupín será su niñera. Es posible que desees decirle adiós a Draco, ya que, a partir de hoy, nunca lo volverás a ver. Vas a estar aquí, solo, en tu celda sin consuelo y sabiendo que todo lo que creíste y sufriste, y todo por lo que seguirás sufriendo hasta que mueras, fue un inútil desperdicio. Tu vida, Lucius Malfoy, ha sido una pérdida sin sentido. Y espero que, desde el fondo de mi corazón, ese gran propósito de vida te lo recuerde.
—Es una lástima que Draco no pudo haber sido más como tú —dijo Lucius lanzando una brutal mirada hacia su hijo—. Entonces, tal vez, habría sido digno del apellido Malfoy.
Draco observó la boca de Hermione apretarse. —Dile adiós, Draco —dijo ella.
—No lo haré —dijo.
Ella dejó que Draco la lleve hacia la puerta, ambos con modales perfectos dignos de los Sagrados Veintiocho, pero cuando la mano de Draco estuvo en el picaporte de la puerta, Hermione se volvió hacia Lucius para decir una cosa más—: Tengo la intención de pedir a los guardias que investiguen si tienes cualquier objeto de contrabando en tu celda; ciertamente no hay miembros de tu familia que te hayan traído algún lujo permisible, así que cualquier cosa que tengas más allá de los servicios básicos de la prisión, va contra las reglas. Estoy segura de que lo harán encantados de atender mi petición por ser una heroína de guerra y todo eso. Parece que les agrado.
Ella sonrió con frialdad mientras Lucius entrecerró los ojos y dijo—: ¡Maldita perra!
—Ten cuidado Lucius —dijo ella—. Puedo hacer que sea peor aún.
N/T:
*Para saber qué bebida pidió Ginny busquen: The Most Obnoxious Starbucks Drinks, In Order en google, es el artículo de Huffington Post la cuarta imagen contando desde el final. C:
