Cada mañana era lo mismo, siempre se caían las viejas sabanas sucias que utilizaba como cortina y la máscara siempre aparecía mirando hacia adentro de la habitación, casi como si lo estuviera vigilando con sus ojos como dos enormes pozos negros. ¿Cómo podía una máscara dar la impresión de que sus ojos eran túneles oscuros sin final? Tendría que preguntarle a Stan de que tienda de recuerdos la compró, o a los sumo pedirle permiso para desmontarla y tirar los restos a la basura para no volver a entirse jodidamente observado.

-Feliz mañanas de mierda, mascarita ¿Podrías voltear hacia otro lado? Creo que tengo la madera de la mañana –. Lincoln se encontraba acostado boca abajo sobre la cama mientras miraba fijamente la máscara que había colocado sobre el vidrio destrozado de la ventana, esa, máscara era lo único que lo protegía de morir congelado por las noches, al menos hasta que su bola de trapos sucios fuera lo bastante grande y gruesa para caber dentro de ese agujero.

Intentó levantarse un poco apoyando sus manos sobre la cama e impulsarse hacia arriba, pero sólo consiguió volver a caer. Su espalda se sentía extraña, al menos más extraña a como tendría que sentirse si alguien hubiera jugado a ser Pablo Picasso sobre ella. Lincoln podía sentir las vendas que rodeaban su torso, pero también sentía algo más; crujiente y extraño, incluso lo escuchaba al moverse. Era como si por la noche alguien se hubiera metido en su cuarto mientras dormía, le hubiera quitado la camisa, las vendas y finalmente le hubiera pegado cinta adhesiva antes de volverlo a colocar todo en su lugar.

-Joder... como duele...

Entre más se movía era como si sus heridas se abrieran otra vez, si se quitara la camisa y viera el reflejo de su espalda en el pequeño espejo del baño, ¿Vería un montón de palabras rojas emerger desde las vendas? No podía imaginar lo que diría ese pequeño mensaje de Pacifica Northwest, pero estaba seguro de que la mayor parte del mensaje incluiría la palabra mierda.

El pequeño reloj sobre la mesa apenas daban las seis en punto, todavía tenía tiempo para darse un baño antes de que Stan pudiera notar que algo estaba mal y tendría tiempo de sobra para tirar las vendas ensangrentadas bajo la cabaña antes de enterrarlas más tarde. Y esperaba que el baño hiciera algo con ese sonido a cinta adhesiva, ¿Realmente era así como son las cicatrices permanentes en la espalda? Hollywood era un mentiroso de primera.


Casi podía imaginarse el crack de su piel al romperse mientras se quitaba las vendas con cuidado. Lincoln cerró los ojos y vio como fragmentos duros de su piel caían al piso mientras sus cicatrices vuelven a sangrar, entonces tendría que tomarse otra hora para limpiar el piso del baño de toda la sangre que dejaría caer, pero sería demasiada, entonces Stan entraría y lo vería desangrándose ¿Llamaría a una ambulancia o dejaría su cuerpo para los monstruos de fantasía que estaba seguro no existían para nada en el bosque?

-Tengo que dejar de pensar como un niño... Ya pasó ese tiempo.

Se terminó de quitar el resto de las vendas y estas cayeron al piso. La buena noticia es que tenían menos sangre de la que creyó, la mala es que por el modo tan errático de aquellas marcas estaba seguro de que Pacifica se había tomado literal la parte de dejar un mensaje permanente en sus enemigos –Jodida perra amante del anal.

-Bien, acabemos con... mierda, realmente se siente como si tuviera un rollo completo de cinta adhesiva de aluminio pegado a la espalda... -intentó pasar su mano cerca de sus heridas y sintió algo que se desprendía. Notó fácilmente la sangre seca entre sus uñas, tendría que haberlo sabido.

Se metió en la tina de agua caliente con dificultad, entre más hundiera su cuerpo desnudo dentro de esa vieja tina más sentía como el agua se metía dentro de sus heridas. ¿El nivel de cloro del agua estaría bien? Podía sentir como todo le escocía y que en lugar de desquebrajarse sólo se disolvía y comenzaba a flotar junto a su cuerpo.

Lincoln tendría que darse un baño con rapidez antes de que Stan llegara para reclamar su turno en el baño, y para eso tendría que sufrir un poco mientras movía su espalda de lado a lado y dejaba caer el jabón sobre ella –Esto es... menos doloroso de lo que creí que sería –. Había esperado uno que otro grito reprimido, pero en lugar de eso sólo sentía la sangre desprenderse suavemente de su espalda mientras viaja sobre el agua de la tina.

-Mabel, me vendría bien un poco de tu ayuda aquí, cariño –esperaba que su pequeña novia secreta aparecía totalmente desnuda con una esponja en la mano y muchas ideas traviesas en la mente, pero la imagen descarada de su novia fue lo único que tuvo de ella –. ¿Dónde pasas las mañanas, Mabel? –posiblemente en la habitación sellada de arriba, aquella que Stan le prohibía abrir sin importar qué. Algún día esperaba que le diera algunas explicaciones, pero mientras tanto tendría que vivir en blanco –. Nada es mejor para un White que vivir en blanco, ¿Entiendes? –un juego de palabras estúpido y de un reconocido estilo Luan –. Lo que daría para que estuvieras conmigo ahora, Mabel.

-¡Lincoln! –escuchó la voz de Stan del otro lado de la puerta –¿Vas a vivir ahí dentro desde ahora? Al menos déjame entrar para echar una meada, y ya de paso quiero deshacerme de la maldita ensalada de papas.

-¡Estoy saliendo, Stan! –le gritó mientras destapaba la tina y se ponía de pie; el agua y la sangre comenzó a girar en un pequeño remolino, era algo desagradable de ver para Lincoln –, sólo tengo que secarme y vestirme.

-¿Te estabas dando un baño de tina, Linc? Pues espero que la princesa disfrutara de su baño, porque estoy a punto de dejar dos cosas muy desagradables en su trono en cuanto salga, lo cual espero que sea rápido.

Le gustaría que Stan no dejara tanto espacio para la imaginación cada vez que se quejaba de estar tanto tiempo en el baño. Tendría que darse prisa, porque alguien como Stan realmente podría meterse y hacer lo que tiene que hacer justo frente a él, seguramente podría tolerarlo de no ser porque quiere mantener en secreto el recuerdo de Pacifica en su espalda.

Un recuerdo del que sólo quedaban las cicatrices.

-¿Qué mierda? –su espalda estaba repleta de marcas y algunas palabras que le costaba trabajo leer al ver sólo parte de su espalda, la caligrafía en su carne tampoco ayudaba mucho en ello, pero lo impórtate era que de sus heridas abiertas sólo quedaban cicatrices.

Desde que puso un pie dentro de la cabaña del misterio había visto y vivido cosas realmente locas que esperó dejar atrás desde el asunto del portal, pero esto era más de lo que espero; esto lo tocaba directamente a él. Recordó las palabras de Mabel anoche, pero no las tomó realmente en serio, era imposible que algo así pudiera ser posible, ni siquiera Lisa lo había logrado y ella era la genio de la ciencia. ¿Qué no había tratado algo similar con las estrellas de mar? Todo lo que consiguió fue una extraña mutación a la que Lincoln no tuvo mejor idea que arrojar por el inodoro cuando Lisa le pidió destruir la evidencia.

Los rumores sobre una extraña masa palpitante dentro de las alcantarillas no tardaron ni un mes en recorrer toda la ciudad.

Se apoyó en el lavamanos y respiró hondo. Cuando creía que se había acostumbrado a algo nuevo siempre tenía que pasar otra cosa... ¡Pero se trataba de su cuerpo, maldita sea! Descubrir que tu espalda sana de un día para el otro no era tan increíblemente milagroso como muchos podrían creer, para Lincoln era putamente escalofriante.

-¿Te la estás jalando, Lincoln? –Stan volvió a gritar afuera –¿Es qué no puedes mantener esa cosa dentro de tus pantalones, chico?

-... Lo siento, ahora salgo –se vistió con el cuerpo aun mojado y ocultó las vendas dentro de su ropa sucia, tenía muchas cosas que hablar con Mabel.


-Ya era hora –Stan le habló con dureza. El viejo ya estaba bailando por las ganas de ir al baño, se veía algo ridículo con esos pantaloncillos, la bata, la camisa manchada de aceite, y especialmente por el fez sobre su cabeza –. ¿Hacía falta que me dejaras esperando mientras te vestías, Linc? Podrías simplemente salir desnudo, los niños tampoco tienen mucho que ocultar y aquí somos puros hombres –pasó junto a él con velocidad.

¿Caminar desnudo por los pasillos de una vieja cabaña en el bosque propiedad de un viejo de más de cincuenta años? Prefería ahorrarle a Stan ese tipo de problemas con la policía, especialmente si Mabel resulta ser el fantasma de una dulce niña que su salvador enterró en el sótano después de usarla –Lo recordaré la próxima vez.


Pateó las vendas bajo la cama y se recostó de espaldas. Todavía podía sentir las heridas en su espalda, aquellas cicatrices le ardían entre más tiempo se mantuviera contra la cama –. Mabel, si estás aquí me gustaría una explicación –trato de llamar nuevamente a su novia, pero la chica seguía sin responder –. Está bien, realmente no sé si realmente quiero hablar. ¡Dios! ¡Mi maldita espalda está curada! ¡Tengo las cicatrices, pero está curada, Mabel! –Se sentía como uno de esos bichos raros de Lisa.

Se dio la vuelta y volvió a ver la máscara que cubría el agujero de la ventana mirándolo fijamente –¿Qué tanto miras, negrito? ...Dios, eso sonó racista –. Linc se dirigió hacia la máscara y le dio la vuelta nuevamente, como cada puta mañana y como todas las jodidas putas mañanas pudo escuchar pequeños gritos y luces brillantes que se desvanecían en el bosque frente a su ventana. ¿Esa máscara era alguna clase de repelente contra bichejos raros? Tal vez tendría que probársela uno de estos días, pero por ahora sólo quería secar su cuerpo y... -Puta madre, la madera... -. Tendría que haber cortado madera aquella mañana, pero con su espalda de aquella forma todo lo que quería era darse un baño –. Sólo acabemos con esto.

Tenía que mucho que hacer ese día y preocuparse por una mágica recuperación comenzaba a parecer algo de menos tomando en cuenta que era día de escuela y el director un sucio pederasta lava cerebros, o eso le pareció ante de huir de la sala de castigos. Pero no sólo era el director, sino también la Willy de tetas caídas que salió del salón dando tumbos y lo dejó encerrado con niños y niñas idiotizados con piercings en lugares privados, ¿Cómo siquiera esa chica consiguió permiso para ponerse eso ahí?

-Mabel, si estás aquí ahora, realmente me gustaría saber lo que pasó por mi espalda y sobre ese "contrato" que tenemos, pero antes me voy a cortar madera y luego a luchar contra un pederasta –. Terminó de secar su cuerpo más fácilmente de lo que creyó con su espalda de esa forma y se dirigió hacia la puerta –. Vigila el cuarto mascarita, que nada sacado de las fantasías de un niño adicto al azúcar entre aquí –la máscara permaneció en silencio mientras continuaba mirando hacia el bosque.


-¿Podría repetirlo, por favor? Creo que no entendí a qué te referías, niño.

Lincoln resopló mientras golpeaba su cabeza contra el teléfono dentro de la cabina. Ya lo había explicado cinco veces con las palabras más sencillas que pudieran salir de su boca, y sin embargo el tipo del otro lado de la línea sólo sabe repetirle la misma pregunta con el mismo "niño, no entiendo".

Todos en Gravity Falls parecían ver a la policía como un chiste a la placa, pero Lincoln había esperado que fueran simples habladurías de un pueblo que no respeta la autoridad. Ahora podía imaginarse a un gordo comiendo salchichas mientras repetí "no entiendo" una y otra vez mientras sus ojos veían una pantalla pequeña sobre su escritorio.

-Mire, lo diré una última vez: el hijo de su reputa madre del director de la escuela de Gravity Falls, la maldita escuela de Gravity Falls, creo que se llamaba Charley o algo así, está abusando de niños. ¿Así está mejor, oficial? –cada vez se sentía más molesto con todo esto, no deseaba más que meterle el teléfono en su mano muy dentro del culo de la persona al otro lado.

Del otro lado a Linc le pareció escuchar una propaganda de la programación basura de Gravity Falls mientras esperaba por una respuesta.

-Mira niño, no entiendo-

-¡El director se está tirando a los niños! ¿Qué más tiene que saber? -¿Podía ser una persona más estúpida? –. EL director hace que su sobrina de ocho años le chupe el pito y seguramente se la coge por el agujero que quiera y cada vez que quiera. ¿Qué parte de eso no entiende, maldición? –golpeó el teléfono con fuerza mientras gritaba –. ¡El director es un pederasta! ¡Un pederasta que no le basta con sólo ver a los niños pequeños de camino a la escuela! ¡Los tiene que probar! ¿Entiende eso? Hay niños traumados que jamás podrán crecer como se debe por culpa del director de la escuela de Gravity Falls. ¡Eso es lo que quiero que entienda!

Terminó la llamada esperando que le hubiera entendido y salió de la cabina telefónica. En Royal Woods le hubiera sido difícil encontrar una, pero en Gravity Falls había una cada cinco calles, incluyendo el inicio del camino que daba a la Cabaña del Misterio. No quería que Stan lo escuchara hablar, ni arriesgarse a que la policía pudiera rastrear la llamada.

-Tranquilo, Lincoln. Cálmate. Ya llamaste a la policía, deja que ellos se encarguen y que no sean tan inútiles como todo el mundo los describe.


Caminó lentamente por el bosque hacia la cabaña, Lincoln aún se sentía incómodo por tomar el camino del bosque. Aunque Stan le había dicho que era totalmente seguro mientras no se adentrara tanto y se mantuviera siempre cerca del camino, o que no se alejara hasta más allá de la cabaña, a Lincoln todavía le incomodaba estar rodeado de tantos árboles. Especialmente desde que descubrió que mucho de lo que veía probablemente no son las ideas de un niño enfermo.

Cada mes su sentido de la realidad parecía descomponerse un poco más, siempre había algo que aparecía desde lo profundo del bosque para poner a prueba su cordura y se esforzaba cada vez más para creer que sólo eran alucinaciones por el calor, el apetito o traumas. ¿Por qué tendría que considerar real algo que podría meterlo en más líos y problemas? No quería relacionarse con los gnomos, así que los ignoraba cuando le hablaban, ¿Mal educado? Prefería considerarse precavido. Aunque eso no impedía que los imaginara como mapaches muy grandes los ahuyentaba de la basura con una escoba.

-Este lugar me da escalofríos –siempre se sentía observado, no importa hacia donde mirara era como si algo lo estuviera observado fijamente y no lo dejara en paz. Lo había sentido fuera de la cabaña y lo sentía todavía más fuerte cuando estaba en el bosque, como si algo muy dentro del bosque estuviera esperando a que se internara todavía más profundo para arrastrarlo lento, finalmente sería el final de él. Pacifica no tendría que volver a ver sus pecosas mejillas suaves, y él no tendría que volver a ver su firme trasero.

¿Eso sería bueno o malo? Por supuesto que malo, Lincoln no tenía muchas ganas de ser un rostro más en los carteles de "niño desaparecido" ¿Cuántos serían en realidad? No se había molestado en investigarlo y posiblemente tendría que hacerlo si no quería volverse uno de ellos. Pero todo eso podría esperar hasta que el director estuviera tras las rejas... o muerto.

-Contrólate, Lincol- Contrólate Linc White, especialmente cuando piensas en matar a alguien –el rostro de Pacifica pasó por su cabeza un par de veces al decir la palabra matar -. No puedo negar que realmente quiero lastimarla por lo que hizo... pero prefiero terminar con ella definitivamente, tal vez ahora me deje en paz.

...La...lalala...lala.

-¿Eh? –Lincoln miró hacia más profundo hacia el bosque.

...Lalala...ven...lala...acércate a mí...lala.

Lincoln miró hacia el lugar de donde provenía la voz y le pareció ver a alguien oculto por los árboles, parecía alejarse mientras cantaba y lo invitaba a seguirlo. Aquella voz se veía femenina y suave, pero...

-La próxima vez que quieras atraer a alguien trata de no decir simplemente lalala, eso no es una canción son dos letras que forman el femenino de un artículo determinado –la voz calló y Lincoln se alejó de ahí –. Por estas cosas detesto el bosque, y esto seguramente no es ni lo peor que ahí por aquí –agitó los brazos con exasperación mientras apuraba el paso hacia la cabaña. De no tener prisa hubiera tomado el camino de tierra en lugar de cortar por el bosque.

Tampoco tenía que ser tan quejumbroso, Stan le había dado un techo donde dormir y comida en el estómago; comida repleta de vellos del cuerpo, pero no podía ser peor de lo que podría haber encontrado dentro de cualquier bote de basura en Royal Woods... ¿Verdad? –Será mejor que tome el mando de la cocina desde ahora.

El caso es que no podía quejarse sólo por vivir junto a un bosque aterrador. Si no le gustaba entonces no tendría que internarse, ¿Cosas aterradoras? Ignorarlas estaba resultando de maravilla hasta ahora, y si eso no funcionaba, bueno, ahora tenía una navaja y si le clavó un lápiz del número 2 a un hombre entonces ¿Qué era una navaja dentro de quien sabe que monstruo raro? Sólo esperaba que ese día no fuera hoy, ni mañana o esta década.

Finalmente salió de entre los árboles y vio la entrada de la Cabaña del Misterio, la letra S se había vuelto a caer, ¿Había olvidado dejar la galleta con jalea otra vez? Tendría que comenzar a anotarlo cada mañana frente a la puerta, esa letra S rompería la cabeza a alguien algún día, o su espalda –apostaría más por la segunda.

Se detuvo en el momento de notar el viejo coche de Wendy estacionado frente a la cabaña, y a Wendy con los brazos cruzados mientras veía en su dirección. ¿Se había retrasado más de lo debido? Estaba seguro de que aún tenía una hora antes de ir a la escuela y por lo general Wendy llegaba diez minutos antes, la chica era puntal. Sea lo que sea, ella no se veía contenta.

Mientras más se acercaba a su amiga pelirroja, más amenazado se sentía. Wendy lo miraba como si realmente quisiera golpearlo, y después de lo que había soportado de él no le extrañaría, parecía tener un talento innato para molestar a la chica.

-Wendy... ¿Lindo día? –intentó sonreír un poco.

-Volviste a pelear –fueron las únicas palabras de Wendy mientras lo veía, Linc no pareció entender bien a que se refería, al menos no al principio –. Tres chicos del curso superior, la pobre de Amanda tuvo que ser tratada de urgencia cuando le arrancaste el pendiente, dicen que tuvieron que cortarle una parte de la oreja por una infección.

Oh, eso. Linc sin lugar a dudas se había excedido, pero no podías ser tan malo, ¿Verdad?

-Acabo de volver del hospital, parece que además de la oreja Amanda también perdió los dos dientes incisivos centrales y una muela –golpeó el coche con fuerza –, ¡Su maldita nariz se rompió, Linc! ¿Qué carajo tenías en la cabeza? ¡Dicen que no volverá a oler nada en toda su miserable vida! ¿Es que tratabas de matarla?

Lincoln se encogió en su lugar. Sabía que le había hecho daño, no necesitaba recordar cómo se subió sobre ella y le arrancó el arete, o como comenzó a golpearla sin parar en rostro para saberlo. Pero en ese momento no podía pensar en otra cosa que hacerle daño a aquella chica... ignorando a los dos chicos caídos, sólo se subió sobre ella cuando ya estaba en el piso y no paró.

-Me siento como un abusador de mujeres –y no le faltaban razones.

-¿Qué pasó, Lincoln? –Wendy pasó su mano por su frente –, sólo dime que cosa tan horrible pasó entre esos chicos y tú para que terminara así.

-Yo... -Lincoln no sabía muy bien cómo responder -, tuvimos una pelea, Wendy.

-Tuvieron una pelea... ¿Cómo comenzó, Lincoln? –lo miró de una forma que lo hizo sentir atrapado, pero también molesto, ¿Por qué a ella tenía que importarle con quien peleara?

-Sólo comenzamos a pelear, Wendy, y me castigaron más tiempo por eso.

-¿Quién inició la pelea, Linc? –Wendy fue cortante con aquella pregunta, la chica pelirroja estaba exigiendo las respuestas que quería de él. Lincoln desvió la mirada, ¿Qué podía decirle ahora? –. Lincoln, solo dime que pasó antes de que comenzaran a pelear.

Lincoln miro sus deportivas antes de responder –Ellos me preguntaron si había sido el chico que... ¿Sabes que hay un tonto rumor que dice que violé a Pacifica, Wendy?

-Lo escuché por los pasillos, realmente no me lo creo, o no quiero creer que eres ese tipo de chico, Linc –.

Lincoln se relamió los labios –Uno de esos chicos me preguntó si había sido el chico que violó a Pacifica Northwest y...

-¿Y?

-...Lo golpeé... -esa era la verdad de todo el asunto. Ni siquiera había pensado en eso desde que regresó ayer por la noche, todo había quedado enterrado con el asunto del director.

Wendy se apoyó contra su coche y respiró hondo –Lo golpeaste... Empezaste la pelea.

-...Sí –tal vez la pelea ya había sido decidida en el momento en que decidió acercase a los tres chicos, pero eso no cambia que lanzara el primer golpe –. Estaba cansado... Incluso sin Pacífica por ahí las personas seguían relacionándome de alguna forma con ella, y no me gustaba... me tenía harto –lo habían tratado como un matón por culpa de Pacifica y su cabello blanco, y eso ya lo había mantenido al borde de una delgada línea de la que era cuestión de tiempo cruzara –. Entonces... me hicieron esa pregunta y... exploté.

-Y mira que explotaste, dudo que volvamos a ver a Amanda por la escuela, la chica no dejaba de llorar mientras sus padres le gritaban como no tienes idea... los bastardos piensan que ella tiene toda la culpa, Linc.

Lincoln retrocedió un paso. No le gustaba esa charla con Wendy.

-¿Qué pasará ahora, Wendy? –tenía miedo de escuchar que los padres de Amanda tomaran alguna clase de medida legal, eso sería peligroso para él, y más que nada para Stan.

-Nada –levantó las manos y sonrió forzadamente, pero Lincoln aún podía ver la furia y la decepción en su mirada –. No pasará absolutamente nada, Linc –le dio una patada a la llanta de su coche –. Amanda ya tenía una mala reputación antes, por lo que sus padres creen que por fin se metió con el equivocado y no quieren tener que pasar por un juicio que están seguros perderán por culpa de los antecedentes de su hija traga leche –aplaudió –. Felicidades, Linc. Te encargaste de tres matones y por el modo en que lo hiciste dudo que nadie más se meta contigo otra vez.

-¡Basta! –Lincoln le gritó con fuerza –¡¿Crees que yo quería esto, Wendy?! Todo lo que quería era tener una vida escolar normal, ni siquiera me importaba si era el niño abusado mientras pudiera tener uno o dos amigos. Entonces me cayó todo esto encima–¿por qué nadie podía escucharlo? ¿Por qué nadie se esforzaba por escucharlo siquiera? Siempre parecían estar más dispuesto a juzgarlo y enterrarlo como si fuera el culpable de todo, era antes y era incluso ahora –. Por favor, Wendy. No me juzgues por un error, sólo quería encontrar una forma de detener los rumores... y lo arruiné, ¿Está bien? Lo eché a perder.

-Y en grande –Wendy no parecí dispuesta a darle tregua, y Lincoln podía darse una idea del porque.

-Era amiga tuya, ¿Verdad?

-Sí –Wendy se apoyó otra vez sobre el coche mientras trataba de controlar su respiración con mayor esfuerzo –. Desde hace un año... ella y yo fimos amigas... Amanda perdió a su hermano hace un año, desde entonces no fue la misma... Sólo necesitaba tiempo... No se juntaba con buenas personas, pero estábamos hablando... Ella y yo estábamos hablando y... y creo que estábamos llegando a algo... ¡Y entonces le rompiste la nariz y le costaste tres dientes y una oreja!

Lincoln ya no podía ni mirarse las deportivas, sólo el piso de tierra bajo sus pies. Wendy lo vio de aquella forma y sintió la necesidad de detenerse, pero lo que había hecho Lincoln era realmente grave y tenía que aprender que no podía lastimar a nadie de aquella forma y salirse como si nada.

-Quiero que te disculpes con ella, Linc.

Lincoln levantó la cara inmediatamente –¿Qué?

-Quiero que te disculpes con ella, Linc –repitió las palabras mientras se encogía de hombros –. Quiero que vayas al hospital, entres por la puerta a la habitación donde ella está tirada en una cama tratando de no ver su reflejo por el vidrio de la ventana y le digas que sientes mucho haberla desfigurado –le habló con tanta dureza como su madre solía hacerlo antes –. Te disculparas por haber iniciado la pelea, por lastimar a sus amigos, aunque en lo personal siento que se lo merecían, pero más que nada te disculparas por ella y me ayudarás a que no deje la escuela para pasar el resto de sus días viendo una pantalla de ordenador en una habitación oscura, ¿Entiendes, Linc?

-...Pero... -una mirada de Wendy calló ese pero, de todas formas no tenía nada que decir. No conocía a ninguno de esos chicos, sólo le parecieron chicos problemas, y posiblemente eran eso, pero no merecían un trato tan violento.

-¡Wendy, si ya terminaste de gritarle a mi empleado mal pagado, Linc tiene un desastre que limpiar en la cocina! –Stan les gritó desde la puerta.

-Tengo que ir... -le dijo suavemente –, supongo que no me llevarás a la escuela hoy, Wen.

-Oh, al contrario Linc, te llevaré a la escuela hoy y cada maldito día de este puto año hasta que te entre en la cabeza que no puedes ir por ahí desfigurando rostros.

Lincoln cerró los ojos, la mirada de Wendy comenzaba a ser desagradable. La pelirroja tenía sus razones para estar molesta, pero él también las tenía para defenderse.

-¿Y si ellos me hubieran atacado antes, Wendy? –trató de defenderse.

-¿Sabías que habría una pelea si cuando te acercaste a ellos, Linc? –Lincoln abrió los ojos por la pregunta –. Me lo tuvo que escribir en una hoja de papel por todas esas cosas que le habían puesto en la boca, pero sigo reconociendo cuando una amiga miente o dice la verdad, ¿Lo sabías Linc?

-...Sí.

-Entones no tienes a nadie más a quien culpar, Linc.

No podía hacer nada contra eso. Lincoln había confiado en que le darían una paliza pero... pero no pudo controlarse y había iniciado una pelea de la que sólo obtuvo una semana extra en la sala de castigos de la depravación, ¿Y ellos? Los matones quizás quisieran venganza, pero la chica quizás no volvería a mostrar el rostro al público.

¿Y es culpa tuya, Linc? Amanda fue la que se juntó con esos chicos en primer lugar. Tendría que haberse mantenido alejada de problemas y seguir con su aburrida vida.

Cierto... pero eso no cambiaba que él hubiera reaccionado a lo bestia y atacado sin piedad a Amando. ¿Por qué sólo a ella? Ella había quedado peor que los otros dos y ni siquiera era necesario rematarla... sólo se subió sobre ella y no paró... no paró hasta que lo pararon, ¿Cuánto tiempo había estado golpeando a Amanda antes de que alguien los viera y llamara por ayuda?

Debió ser una imagen divertida: un niño de once años golpeando a niños de catorce y quince, ¿Uno de ellos no había estado llorando mientras se sujetaba la entrepierna, Linc? El otro posiblemente quedara con la quijada dislocada.

-Hiciste lo que tenías que hacer, Linc –Stan palmeó su espalda mientras lo invitaba a entrar, de haber estado herido posiblemente hubiera gritado –. Al menos les enseñaste a no abusar de ti.

-Estaré esperando aquí a que estés listo, Linc –Wendy le gritó apoyada en su coche –. No me hagas esperar mucho, las chicas odiamos eso.

Lincoln sólo entró a la cabaña sin responder... Realmente le vendría bien hablar con Mabel ahora.


-Mis manos no están heridas... –Lincoln no pudo evitar pensar en eso mientras miraba sus manos dentro del coche. Wendy le había pedido que volviera a sentarse atrás, cosa que hizo inmediatamente al ver que Pacífica también parecía faltar a la escuela ese día –. Tendría que tener cayos... o huesos dislocados... Tanto usar el hacha... tanto daño que causé... ¿Por qué mis manos están bien? –se miró el rostro por el espejo retrovisor, ¿Cuánto tiempo solía durar un moretón? Los suyos ya estaban bastante claros –, esto no me gusta.

-¿Sucedió algo con Pacifica, Linc? –Wendy le preguntó desde el asiento del piloto –, parece que hoy tampoco asistirá a la escuela, ¿Su pelea fue más fuerte de lo que dicen?

Lincoln se movió con incomodidad en el asiento trasero, no quería pensar en Pacifica Nortbitch justo ahora que comenzaba a descubrir sus fabulosos poderes mutantes de regeneración novel 2, lo que quería era llegar a clases para ver como dos altos y musculosos oficiales de policía se llevaban al director pedófilo a una linda celda donde se lo meterían por el culo hasta tener que dormir con una compresa fría sobre el agujero del culo.

-Tuvimos una pelea fuera de la dirección... pasamos a los golpes y la terminé tirando al piso, Wendy... Pero no la violé ni nada, no sé de dónde sacaron un rumor así –sólo le dio un poco de lo que aparentemente le gustaba... Esa chica tenía un problema, y no quería ser parte de él.

Wendy suspiró mientras golpeaba sus dedos sobre el volante –Mira Linc, sé que Pacífica puede ser algo injusta y en ocasiones desagradable... pero realmente a pasado por cosas realmente horribles, y Gideon fue una de ellas...

-¡Así que se cree en el derecho de odiar a los pecosos de cabello blanco, sólo porque un niño psicópata la lastimó! –habló con más dureza de lo que esperaba. Lincoln sentía ganas de abrir la puerta del auto y tirarse de una buena vez, realmente no quería entrar en una discusión otra vez, ¿Por qué no pueden dejar de mencionar a Pacifica o a Gideon? Ni siquiera conocía realmente al último y la primera le parecía una puta y una perra sociópata –. Lo siento Wendy, sólo no quiero hablar de Pacífica ahora, me gustaría tratar de calmarme un poco... quizás tatar de hacer uno o dos amigos que no me vean como un delincuente, y realmente lamento lo que le hice a... a...

-Amanda.

-A Amanda –ni siquiera podía recordar el nombre de la persona que desfiguró –. Las cosas con mis padres realmente no están bien, y ni siquiera sé si voy a regresar... o si quiero regresar –no, definitivamente no quería regresar –. Todo lo que quería era comenzar de nuevo aquí... ser una página en blanco, ¿Entiendes? –una pequeña sonrisa y risitas no ayudaron mucho para ese mal chiste.

Wendy pareció desanimarse un poco al escucharlo y cerró los ojos por un momento, algo bastante imprudente tomando en cuenta que estaba conduciendo en medio de las calles. Lincoln sintió deseos de mencionarlo cuando un auto pasó muy cerca de ellos, ¿Estaban en el carril contrario o qué? El maldito lugar parecía ir en dos sentidos, eso ese conductor estaba ciego... o Wendy no sabía conducir.

-Emm, ¿Wendy?

-No hay nada de malo en querer empezar de nuevo, Linc... –Wendy mencionó mientras se daba la vuelta y lo miraba fijamente –, realmente me gustaría que Pacifica pudiera hacer lo mismo... pero ella pasó por cosas realmente malas...

-...Sí, todos tenemos nuestras historias, Wendy... ¡Los ojos en el camino! –Lincoln se cubrió la cara cuando una bicicleta salió del camino de Wendy y su conductor cayó en medio de la acera –. No voy a creer que niño trágico con derecho a desquitar su ira sólo porque algo malo me pasó y tampoco voy a -¡en serio, mira al frente Wendy! –un auto se desvió y fue a dar con un hidrante, la maldita cosa salió volando por los aires y Lincolns sólo podía esperar que no cayera sobre la cabeza de nadie –. Mira, siento mucho estar comportándome de esta forma y desearía que todo fuera diferente, había esperado tener uno o dos amigos para este tiempo y alejarme de problemas... pero Pacifica y su odio irracional hacia todo lo que tenga cabello blanco no me lo dejaron fácil Wendy, trataré de actuar mejor desde ahora ¡pero no nos mates por favor, Wen!

Lincoln ya podía escuchar a la ambulancia a lo lejos junto con algunos camiones de bomberos, ¿era un incendio lo que veía por el espejo retrovisor? Quizás si tuviera que saltar por la puerta después de todo.

-...Linc, realmente quiero ayudarte a que te integres aquí, este lugar es mejor de lo que has visto... mucho mejor, pero las cosas todavía están sensibles –dobló la esquina sin mirar hacia el camino y un auto terminó por frenar de golpe, entonces otro lo impactó desde atrás y así sucesivamente.

-¡Aprende a conducir! –gritó un conductor.

-¡Vete al diablo! –Wendy le gritó sin verlo –. Las cosas por lo general son más animadas durante el verano; hay muchos juegos y turistas, siempre que no te metas en muchos líos con lo que no debes, y Pacífica es una gran persona si llegas a conocerla... o lo era, realmente no sé que pensar de ella ahora... Sólo puedo tratar de que se recupere, pero cada día siento que se aleja más de lo que solía ser.

Lincoln ya estaba rezando el padre nuestro cuando Wendy volvió a mirar hacia el frente.

-Siento tener que hablarte así, Linc, pero...

-E-está bien, Wen. E causado muchos problemas desde que llegué, si pudiera cambiar las cosas lo haría, pero todo lo que puedo hacer ahora es tratar de cambiar... de que la opinión sobre mi cambie...

Wendy suspiró intentando calmarse –. Eso no significa que te libres de ayudarme con Amanda, le debes tres dientes, una nariz y parte de la oreja.

-...Mientras no tenga que darle las mías –y no lo decía sólo por decir, el Diario 1 tenía algunas anécdotas sobre intercambio de órganos o reemplazar lo perdido por algo tomando... como un hígado, y curiosamente cierta zona entre las piernas de cierto tipo cuyo nombre era muy difícil de pronunciar... Esa fue una historia rara.

Wendy dejó salir una pequeña risita que calmó su corazón cargado de la adrenalina que sólo podía causar el miedo a la muerte –No creas que ella no intentará arrancártelos cuando te vea Linc.

-No esperaría menos, Wendy.


Finalmente llegaron a la escuela, sólo para ver a un grupo de chicos y chicas rehuidos afuera mientras un oficial obeso con bigote salía por la entrada con el director.

-¿Qué pasó aquí? –Wendy estacionó cerca del lugar y miró fuera de la ventanilla.

Lincoln sintió como toda la ira y frustración regresaban a él, pero no fue por ver a una única patrulla, o a un oficial dormido en el asiento del copiloto, lo que realmente le causó ira fue ver al director saliendo totalmente tranquilo mientras se reía junto al oficial regordete. Los hablaban y se golpeaban en la espalda como si fueran los mejores amigos. En todo lo que podía pensar era en destruir el vidrio de la ventana del coche y lanzarse contra esos dos.

-Iré a ver que pasó, Linc. Espera aquí un poco –Wendy salió del coche sin apagar el motor y se acercó corriendo hacia los demás alumnos.

Linc ya sabía lo que había pasado, la policía lo había escuchado, pero habían demostrado ser incluso peores de lo que todo el mundo parecía creer. ¿Salir de rositas con un pederasta? Ese tipo tenía que tener controlado a todo mundo para eso, ¿No? No podían ser tan imbéciles.

El director Charley entró a la parte trasera de la patrulla y los oficiales comenzaron a llevarlo a quien sabe dónde, pero Lincoln ya no esperaba que fuera a una celda donde un ruso de dos metros lo apodaría Paty.

Cuando la patrulla pasó junto al coche de Wendy, ambos cruzaron miradas y Lincoln estuvo seguro de verlo giñarle un ojo mientras se lo llevaban.

-Parece que las clases se suspendieron por hoy, Linc –Wendy volvió a entrar al auto –. Un bromista acusó al director de pederasta, ¿Puedes creerlo? El director es posiblemente la mejor persona en todo el puto lugar, ¿Y lo acusan de algo tan horrible? ¿Cómo puede haber gente tan hija de puta en el mundo? –golpeó con fuerza el volante –. Debió ser un idiota que no quería reprobar un examen o algo, no es la primera vez que algo como esto pasa... Yo una vez denuncié a mi maestra de inglés por posesión de marihuana sólo porque no había hecho la tarea... Y resulta que ella sí tenía marihuana.

-...Sí, muy curioso.

-...Así que... ¿Quieres ir algún lugar divertido ahora que tenemos el resto del día libre, Linc? –Wendy se dio la vuelta –, no te salvarás de todos los problemas, pero creo que podemos relajarnos un rato en el arcade, instalaron una nueva máquina de Guerra de Baile con las últimas canciones y si vamos ahora quizás esté desocupada, es muy popular.

Lincoln tuvo que esforzarse por no gritar como loco mientras le preguntaba que carajo pasaba con todo mundo para dejar ir a un maldito pederasta que le robaba la inocencia a los niños y los convertía en depravados esclavos sexuales que se masturbaban con sólo imaginarle la verga.

-Me encantaría Wendy... –su ojo derecho tembló –, tengo mucha energía que liberar.

-Perfecto, entonces el fin de semana veremos a Amanda en el hospital –se colocó el cinturón de seguridad –. Sujétate fuerte de algo Linc, porque quiero llegar antes que nadie a esa máquina.

-...¿En serio? No puedo imaginarlo.


Las clases se suspendieron el resto de la semana, a algunas personas realmente les preocupó la idea de que un pederasta estuviera encargado de sus hijos, por lo que la policía inició una investigación a la fuerza... pero no encontrarían nada. Lincoln sabía que no encontrarían nada y que esos niños jamás hablarían, ello sólo defenderían al director mientras trataban de no mojarse u ocultar sus erecciones.

Mabel tampoco fue de mucha ayuda, su novia parecía no tener verdadera importancia sobre el director, y todo el tiempo que lo mencionaba sólo le repetía que tendría que haber ido a la cocina de la escuela y clavado un cuchillo en la tráquea. ¿Tendría que preocuparse de que su novia pareciera ser un tanto psicópata? Eso era fácilmente olvidado en las mañanas que lo despertaba con una mamada.

Lo complicado vino cuando le explicó los beneficios del contrato... Lo que aparentemente le daba una habilidad para sanar más rápido, pero no una regeneración nivel 2 ni futuras garras de adamantium... un poco decepcionante, pero todo fácilmente olvidable mientras la sujetaba de las caderas sobre la cama. Había dejado salir mucho aquella noche, su frustración no lo dejó parar y Mabel no tenía intenciones de parar, incluso le rogaba por más y más mientras le recordaba los fracasos que se acumulaban. Mierda, incluso sintió deseos de abofetearla cuando le recordó a la pequeña niña a la que el director podría darle de la misma forma a como él la jodía a ella.

-¿Qué se supone que haga, maldición? –tomó la bola navideña y le preguntó que hacer. ¿Extraño? Todo en el lugar era extraño, a veces se preguntaba si no hubiera sido mejor probar suerte en las calles de Royal Woods, o simplemente ir con la policía para que le diera a su familia lo que se merecía. Tal vez incluso podría haber ido con el abuelo o la tía Ruth, pero en ese momento esas ideas no cruzaron por su cabeza.

La bola navideña se sentía fría al tacto y no caliente como la primera vez. Su mano ya se estaba paralizando del frío cuando esa pequeña bola volvió a calentarlo un poco. La puso sobre sus piernas y espero por algo, cualquier cosa que podría ayudarle. ¿Una pequeña señal quizás? Tal vez una paloma blanca que volara fuera de su ventana en lugar de los pequeños pterodáctilos que recorrían el lugar de vez en cuando.

Acarició la bola navideña mientras se acercaba a la ventana de su cuarto, ya había oscurecido y comenzaba a ver esas pelotitas blancas recorriendo lo profundo del bosque, esta vez las dejó así en lugar de espantarlas con la máscara en el agujero de la ventana.

-Buena noche, ¿No Tedd? –le habló a la máscara –. Me gusta el nombre Tedd, creo que te llamaré así. ¿Quieres oír una pequeña historia? ¿Una historia repleta de comedia, delirios, drama, amor familiar, angustia, traición y tragedia? Es un poco larga, pero podría resumir las cosas –le gustaría poder contarle a alguien al menos porque estaba ahí ahora, ni siquiera se lo había dicho a Stan. Tenía miedo que Stan no lo dejara terminar y sólo se quedara con la parte del niño que huye de casa por tonterías, entonces lo regresaría a Royal Woods, directamente en la esquina de su casa.

No quería volver.

-Por donde empezaré –acarició la bola navideña como si fuera un pequeño gatito y trató de empezar desde el principio, no tan al principio, pero si hasta alguna parte en particular –. ¿Sabes? Yo no soy un santo... hice muchas cosas para aprovecharme de mis hermanas y les causé muchos problemas, casi arruino la relación de Lori y Bobby más de una vez... Lori es mi hermana mayor, de unos 17 años, mientras que Bobby es su novio desde hace... ¿Cuántos meses? Bah, eso es lo de menos. También llegué a festejar la idea de ser hijo único y convertir el cuarto de mis hermanas en mi paraíso masculino... con mis trillizas, realmente no podía tolerar la idea de separarme de ellas... pese a que Liberty era un poco mañosa para meter sus dedos donde no debe cuando dormíamos en la misma cama, hasta parecería que estaba despierta –como la vez que despertó con la mano de su hermana dentro de la parte trasera de su pijama... sujetando su nalga –. Hubo alguna que otra situación incómoda con ella... Pero eso es lo de menos ahora... terminó ser una perra como el resto... Ja, mis padres me encerrarían en mi cuarto, otra vez, si se enteraran de que llamé perras a mis hermanas.

Apoyó la espalda contra la pared junto a la ventana y comenzó a hablar –Creo que ya sé por dónde comenzar, así que prepárate Tedd, porque tengo mucho que dejar salir, y eso incluye lo que he vivido aquí... creo que una noche no nos alcanzará... pero tenemos muchas para seguir hablando, al menos eso espero.

Le resumió a Tedd todo lo que había estado pasando hasta ahora, desde el inicio del asunto de la mala suerte hasta que finalmente terminó haciendo aquella llamada a la policía, poder decirlo era liberador, aun si era a una simple máscara. La bola navideña también le transmitía una sensación agradable al tacto, era como la primera vez que la tocó, pero finalmente volvió a ponerse fría, especialmente cuando mencionaba todo el sexo sucio y sin protección que había tenido con Mabel.

-Eso lo resume... ¿Esa bola blanca se acaba comer a otra? –las pelotitas de luz brillantes parecían estarse peleando y Lincoln juraría que se abrían como bocas y se comenzaban a comer a la que iniciara el conflicto –. Creo que esta noche si duermes mirando hacia el patio Tedd –le dio la vuelta a la máscara y las pelotitas se alejaron como si estuvieran huyendo –. Buenas noches nuevo mejor amigo.

Lincoln se recostó en la cama sin poder evitar pensar en Clyde y los demás. Ellos habían sido un gran apoyo cuando las cosas comenzaron, Clyde incluso le rogó por que se quedara en su casa hasta que su familia dejara de ser tan estúpida, con esas mismas palabras. Su amor por Lori pareció quedarse corto cuando su propia hermana lo arrastró a la Van con violencia. La actitud de Lori se había vuelto realmente volátil cuando Bobby se marchó, por no decir que lo culpó a él por eso.

La tuvo bastante duro con su hermana mayor desde entonces, no dejaba de gritarle por cualquier cosa y recordarle que por su culpa perdió al amor de su vida... lo peor es que todos lo creyeron así, Linka incluso llegó a decepcionarse de él por arruinar el amor de su hermana mayor, y Liberty por quitarle la oportunidad de ser una tía joven.

-¡¿Es que están de la puta cabeza o qué?! –gritó hacia el techo al recordar sus palabras –. ¿Qué les picó para que de un día para el otro se olvidaran que vivimos once años juntos? Sé que no soy Jesucristo, pero por favor, incluso yo sé que cuatro meses de lo mismo es demasiado –. Y cualquiera esperaría que alguien hiciera algo después de cuatro meses de lo mismo, pero ni rastro de la policía y los maestros lo dejaban ir así como si nada. ¿Qué le pasó al mundo? ¿Se volvieron ciegos o más estúpidos?

-Dios, sólo quiero dormir y terminar con lo que tengo que terminar mañana... -abrazó la bola navideña y esperó que su calor lo ayude en algo –. Los problemas sólo se acumulan Tedd, tengo que ir al hospital y el puto director, y la puta de Pacifica... y mi maldita reputación... ¡Pero ni crean que me van a joder la nueva vida! ¡Haré lo que sea por mantenerla! –no estaba jugando, ahora tenía una oportunidad para empezar de nuevo y no se la iban a tirar por la ventana –. Lo primero es Amanda, luego el director... finalmente Pacifica, mi reputación puede recuperarse con el tiempo. Si logro pasar esas tres cosas estaré bien, lo demás es lo de menos... Siempre que tenga el Diario conmigo –. Pasó su mano bajo la almohada y retiró el Diario 1. Había pulido con cuidado la mano de seis dedos sobre ella, hasta el punto de poder ver su propio reflejo. Cuando tenía ese diario en su poder se sentía... fuete, muy fuete. Era extraño, pero el diario le transmitía cierta seguridad. Todo lo que había en sus páginas era una enseñanza que podría salvar su vida, y las historias le enseñaban sobre mucho que podría pasar en Gravity Falls.

Todavía había dos más, las últimas páginas relataban al menos otros dos Diarios, no se hacía ilusiones de encontrarlos, y mucho menos los iba a buscar. Estaba bien con el diario 1.

El Diario 1 era todo lo que necesitaba ahora.

Abrió sus páginas y comenzó a leer.

Hechizos y maldiciones.


NA: Sólo para aclararlo: No, Nega no tiene nada que ver aquí.

El capítulo me salió un poco más corto de lo que esperaba, pero no quería agregarle relleno. El próximo capítulo veremos a Lincoln en el hospital y su primer enfrentamiento contra el director.

Nos veremos.