Meu Anjo
Warning! Lime's scenes. (Dedicado a GiGi xDDDD)
Capitulo 21¿Perdón y Olvido?
Abrió el cesto de la basura con el pie y dejó caer los folletos, la tapa se cerró automáticamente tras eso, y volvió a concentrarse en lo que estaba haciendo. Los ecos de unas débiles pisadas se oyeron detrás.
- ¡Yo conozco a esta señora, papi!-
La voz de Soleil lo hizo girarse. La pequeña sostenía una revista en las manos. Una que pensó, hacia rato que había botado. Sus pequeños dedos señalaban a la mujer de la propaganda de una reconocida marca de cosméticos.
Aleesha.
- ¡Yo la conozco, papi!-
Él extendió la mano y ella le entregó la revista sin titubear.
- Ella es una modelo importante…- repuso sin darle mucha importancia, abriendo el cesto otra vez y arrojando el grueso folleto en su interior.
- Sip- oyó que la niña asentía –Pero yo la vi. Ella estuvo hablando con mi mamá…-
- ¿Qué?-
Soleil sonrió inocentemente –Ella vino a hablar con mami-
Ash se acercó y se inclinó frente a ella tomando su pequeño rostro en las manos -¿Cariño que estas diciendo?-
- Huf, esa señora estuvo hablando con mi mamá…- en su voz hubo una nota de fastidio, exacta a la de Misty –Fue el día que fuimos a casa de nana (abuela), la semana pasada…-
Ash la miró fijamente algunos segundos. Preocupado. Intentó mantener aquel rasgo dentro suyo al preguntar con voz suave.
- ¿Y escuchaste de que hablaban Misty y esa señora?-
- ¡Oh si!- asintió sonriendo –Mamá estaba sorprendida cuando la vio- se rió -¡Pareció que hubo visto un fantasma!-
- ¿Y de que hablaron cariño?- insistió otra vez.
Soleil se puso un dedo bajo la barbilla –Hum… ¡Hablaron de ti!-
- ¿Eh…?- Ash enrojeció abruptamente -¿De mi?-
- Sip… Esa señora dijo que era tu amiga… y me dio la mano… dijo que yo era bonita, y que… que quería conocerme… que tú le hablaste mucho de mi…-
- ¿A-algo más?-
- Ajá…- Soleil sonrió otra vez, y fue en ocasiones como esta que Ash estaba completamente convencido de que la sutil esencia de Melody también se encontraba dentro de ella –Le dijo a mamá que debía quererte mucho otra vez…-
Él no supo si debía sentirse aliviado o preocupado ante la noticia. Misty no le había dicho nada. Su comportamiento era igual, reservado y amistoso para con él como lo fue en las últimas semanas. Nada señalaba que un hecho como aquel hubiera repercutido en su estado de ánimo.
Ella seguía siendo la misma…
- Oye papi…-
La voz de Soleil volvió a interrumpir su tren de pensamiento. Observó la cara de la niña que todavía sostenía con sus grandes manos.
- ¿Si cariño?-
Ni siquiera pestañeó al preguntar lo siguiente, con ese tono de voz que reflejaba cuan inocente era.
- ¿Esa señora era tu novia, cierto?-
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Ash sonrió al recordar la cuestión.
Dirigió la mirada de soslayo hacia la figura dormida junto a sí y volvió a sonreír. Misty estaba hecha un ovillo en el asiento contiguo al suyo. Las ondas de su cabello apenas dejaban entrever su rostro, pero sus parpados cerrados y el sonido suave de su respiración hablaban de cuan placentero debía de ser su sueño.
Volvió la vista al frente, hacia el camino oscuro y difuso que tenía ante sí. Extendió los dedos sobre el volante y los flexionó un par de veces, intentando sacarlos del entumecimiento.
La carretera estaba cubierta de una débil capa de hielo. Mermó la velocidad y se acomodó en el asiento sintiendo la rigidez de los músculos en su espalda. Se sentía exhausto.
Misty le había dicho que la despertara en cuanto estuviera cansado, pero ella había manejado durante el día y también merecía su descanso, no seria justo. Además se veía tan adorable allí donde estaba, como una pequeña y vulnerable niña.
Desvió la vista del camino un segundo, liberó una mano del volante y acomodó la manta sobre los hombros de la joven. Ella se movió un poco y farfulló algo in entendible bajo su aliento. Él volvió a sonreír.
El volante se meneó peligrosamente, y Ash volvió la vista al frente ocultando una mueca de temor. La carretera era una huella blanca que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, y la delgada capa de hielo estaba haciendo chirriar las ruedas de su convertible. Tras una breve pausa, el vehiculo se tambaleó a los lados de la carretera vacía, trazando un zig-zag sobre la superficie congelada. Ash apretó las manos en el volante e intentó mantenerlo estable. Pero el asfalto estaba demasiado resbaladizo…
El automóvil se desvió de costado tocando la nieve suelta del camino, dio un rápido giro de ciento ochenta grados, y salió despedido de la ruta como engullido por un agujero negro.
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Misty sintió el impacto a través de sus sueños. El golpe la despertó súbitamente. Se encontró sentada, parpadeando asustada al notar la oscuridad a su alrededor. Las luces del auto se habían apagado, al igual que el estéreo, que era lo último que recordaba antes de quedarse dormida. La suave y reconfortante melodía de Beethoven y su novena sinfonía, que aún hacia eco en su memoria.
- ¿Ash?- preguntó en un susurro extendiendo su mano hacia donde él debía de estar. Por un segundo solo palpó el vacío, luego rozó su sweater seguido de su espalda.
Él emitió un gemido.
Ella se enderezó y con manos nerviosas buscó la hebilla de su cinturón de seguridad para desprenderlo. Ya libre tanteó el panel, hasta que halló el pequeño botón y lo presionó. La luz parpadeó algunos segundos antes de desparramar la dorada claridad dentro del vehiculo.
Misty se cubrió la boca aterrada al verlo inmóvil sobre el volante, con los brazos colgando a los costados. Rompiendo con su propia paranoia se acercó a él, e incorporándolo lo recostó con cuidado en el asiento.
Ash soltó otra gemido y se quedó con los ojos cerrados.
No tenía golpes, solo un pequeño hematoma sobre la ceja izquierda producto de haber chocado la cabeza con el volante, tras el impacto.
- Estoy muerto…- murmuró él tras abrir los ojos, sintiendo los dedos de ella en su cara. La expresión de alarma profundamente marcada en todo su pálido semblante –Los ángeles han venido a recogerme…-
- Tonto…-
- ¿Te encuentras bien?- preguntó tras parpadear, tomando la pequeña mano entre las suyas -¿Te golpeaste?-
- No, no. Tenía puesto el cinturón…- observó como él intentaba incorporarse, y lo ayudó sosteniéndolo por los hombros. Se veía preocupada -¿Qué hay de ti…?-
Ash sonrió pese al quejido que emitió cuando ella uso su propio cuerpo para mantenerlo erguido –Siento como si hubiera estado en un choque…-
- Ash…-
- Me duele todo…- respondió al fin apoyando la barbilla en el hombro femenino –Siento todos los músculos entumecidos y agarrotados… hasta respirar me duele…-
- ¡Eres un idiota!- lo retó pese al tono alarmado de su voz -¿Por qué no traías puesto el cinturón de seguridad?-
- Es incomodo-
Misty bufó por lo bajo farfullando algo que él no llegó a oír -¿Qué diablos pasó?-
- La ruta estaba congelada… Las ruedas resbalaron y tocaron nieve suelta… no pude dominar el volante…-
- Dios…- ella se estremeció apretando inconscientemente los brazos alrededor del joven. Lo oyó soltar un respingo y otro aullido de dolor- Pudiste haberte matado…-
Ash consiguió mover las manos para abrazarla -¿Te preocupo?-
- ¡Claro que me preocupas, idiota!-
- Eso es un buen signo…- susurró, y apretando los dientes arrimó a la muchacha hacia su pecho. Misty era tan calida y suave…
Y por alguna razón necesitaba de su calor corporal.
- ¿Tienes frío?- oyó la voz de ella opacada entre su ropa.
- Hace frío aquí adentro…-
Misty se enderezó y rodeándolo con suavidad, extendió una mano para reencender la calefacción. Pasaron algunos minutos pero por las rejillas no salió el menor atisbo de calor.
- Parece que esta averiada-
- Genial- apoyó una mano en el hombro de ella e intentó encenderla él mismo, obteniendo idéntico resultado. Soltó una agria maldición entre dientes.
Misty se quedó en silencio unos segundos, y luego se subió el cierre de la chaqueta. Con energía tomó la manta que había caído al suelo y tras desplegarla en un práctico movimiento, la dejó caer sobre los hombros del joven envolviéndolo firmemente con ella.
- ¿Qué estas haciendo?-
- ¿Qué acaso no es obvio?- ella soltó un suspiro de fastidio, y obviando su gesto interrogante se inclinó sobre él, y lo atrajo hacia su propio asiento. La acción provocó un inesperado encuentro de brazos y piernas, y muy pronto Ash se halló debajo de ella, sandwichado entre su cuerpo y el duro respaldo del asiento, en una situación que pese al momentáneo problema en el que estaban, habría disfrutado al máximo en otras circunstancias. Sin embargo la mirada amenazante de Misty le indicaba que se quitara esa idea de la cabeza pese al furioso rubor de sus mejillas.
- ¿Q-que estas haciendo…?- volvió a preguntar y odió el tono débil y afectado de su voz. Su espalda se hundió en el respaldo cuando sus rodillas chocaron con las de la joven.
Misty acabó de acomodarlo. Levantó la cabeza a escasos milímetros de la suya y respiró con lentitud. Su aliento tibio le rebotó en la mejilla como brisa de verano.
Bastaba con que él se moviera solo un poco hacia delante para que sus labios se encontraran…
Se oyó un clic y luego ella respondió con tranquilidad –Yo conduciré, así que necesitaba libre el sitio del conductor. Tú ocuparás mi lugar con el cinturón de seguridad puesto…-
Ash acabó de entender lo que Misty había hecho y se sintió realmente muy estupido. Ella se pasó al asiento contiguo con un hábil movimiento abrochándose el cinturón. Tras comparar el panel de control con el de su propio auto, movió la palanca de cambios y giró la llave.
El motor rezongó algunos segundos, pero no arrancó.
Soltó un suspiro airoso y presionó el acelerador con el pie en tanto volvía a girar la llave. Pero como la vez anterior, el motor solo dejó escapar unos cuantos chillidos y se quedó en silencio. Apretó los dientes sin soltar palabra y se inclinó sobre el tablero viendo el pequeño reloj que marcaba el tanque de combustible.
- Está lleno, lo cargué antes de que saliéramos- murmuró él advirtiendo el rostro ceñudo de la muchacha.
- Aquí no dice lo mismo…- respondió con otro suspiro y se desprendió el cinturón mientras se subía el cuello de la chaqueta. Quitó la traba de la puerta.
- ¿A dónde vas?-
- A ver que demonios le ha ocurrido a tu auto-
- Pero…- él extendió la mano y la tomó de la muñeca. Ella se dio la vuelta y lo miró.
- Estaré bien- le sonrió y por un breve momento abandonó su mano a la suya –Solo ocúpate de no seguirme y no hacer nada estupido-
Ash bufó hastiado, y se echó hacia atrás.
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- E-el tanque tiene un agujero y el combustible se está derramando debajo de nosotros… Las luces delanteras no existen, y la… la rueda trasera izquierda está torcida de un modo que no me parece normal…- resopló, tragando saliva con dificultad en un vano intento de que la voz no demostrara la tembladera que le sacudía el cuerpo. Se frotó las manos enrojecidas –E-en todo ese lío solo te llevaste por delante las ramas bajas de un pino, la nieve frenó bastante el impacto… de otra forma no habrías tenido oportunidad de contarlo…-volvió a temblar, no supo si de frío o del real significado de sus ultimas palabras.
- Estas helada- le dijo él en cambio advirtiendo los ínfimos puntos de nieve en su cabeza. Pronto estas se convirtieron en delicadas perlas de agua que se perdieron entra las hebras de cabello rojo.
Misty volvió a resoplar, los labios le temblaban de una odiosa manera –Bien Sherlock, hace frío allá afuera y está nevando…-
Ash ignoró su comentario irónico, y se incorporó en su posición –Ven aquí- le ordenó.
Ella parpadeó sorprendida. Era la primera vez que le oía hablar en esos términos.
- Ven aquí- reiteró en el mismo tono imponente. Misty pareció no haberlo oído, pero luego sacudió la cabeza en un gesto negativo –Misty deja de lado tu infantil tendencia a oponerte a todo lo que digo y ven aquí. Está nevando allá afuera, la calefacción está averiada y somos las dos únicas personas con calor en kilómetros a la redonda. Ahora deja de ser remilgada y acércate a mí, necesitamos mantener a tono nuestra temperatura corporal-
- No tenias que ser tan explícito…- farfulló ella con sus mejillas ridículamente rojas, mientras se aproximaba a él casi a regañadientes.
Ash se inclinó hacia su costado y de un ágil movimiento la alzó sin problemas hasta sentarla en sus piernas. A Misty le sorprendió la firmeza de sus brazos, revelaban una fuerza masculina que se amoldaba íntimamente a su condición de mujer. Por otro lado no debía de desconcertarle tanto el hecho de cuan imponente el joven era. El día de la exposición de Tracey había demostrado cuan poderosos eran sus músculos, al levantarla del suelo con total facilidad para amoldarla a su cuerpo antes de que hicieran…
Desechó el recuerdo abruptamente al sentir que Ash estaba bajándole el cierre de la chaqueta.
- ¿Qué haces?-
Él arqueó una ceja –Está mojada y debo quitártela- desprendió el broche y se la descorrió de los hombros con agónica lentitud.
Misty ahogó el agrio comentario de que tenía mucha habilidad para desvestir a una mujer, pero la idea ya había hecho mella en su carácter. Le apartó las manos bruscamente y acabó de quitársela ella misma. Ash la observó con la ceja arqueada pero no dijo nada, palpó con suavidad la delgada blusa que tenía debajo, satisfecho de no hallarla húmeda. Extendió los brazos a su alrededor y acomodó la manta sobre ambos.
Misty se estremeció. Vaya que si tenía frío, y él estaba tan tibio como una fogata. Inconscientemente se apegó a su cuerpo. Amoldando su forma a su pecho, descansando la cabeza bajo su barbilla, sintiendo el calor de sus brazos contra su espalda.
Y la tembladera le seguía.
- Estas helada- él reiteró con una mueca de preocupación. Apoyó la mejilla en su cabello húmedo –Espero que no sea hipotermia…-
- No seas dramático…- le soltó en un suspiro. Ash despedía un calor muy agradable, y el aroma familiar de su colonia contribuía a los ocasionales estremecimientos que le corrían por la médula.
La abrazó más fuerte, sus curvas se aplastaron contra su pecho -¿Te sientes mejor?-
Misty volvió a suspirar, esta vez con los ojos cerrados –Si-
Ash sintió alivio. Era cierto, con el correr de los minutos el cuerpo de la muchacha volvía a sentirse normal. Le masajeó las piernas y las manos, oyendo el regular ritmo de su respiración. ¿Se habría dormido?. Deslizó los dedos por su cabello, lacio en algunos sectores debido a la humedad, enrulado cuando lentamente recuperaba su forma natural. Se sentía tan suave, pequeña e indefensa…
Esta vez fue su turno de suspirar.
- ¿Moriremos aquí verdad?-
La voz de ella le llegó calmada y serena pese a la pregunta. No se movió y por un segundo pensó que había imaginado ese comentario.
- ¿Ash?-
- Tenemos mucho porque luchar…- respondió luego de una pausa.
- Pero el frío… el auto averiado… ni siquiera sabemos donde estamos- Misty se incorporó.
Él la miró seriamente, luego le sonrió tocándole la punta de la nariz con un dedo –Tonta, tienes tu celular, yo el mío, no es tan desesperante- le rozó la mejilla -¿Lo ves?-
Los ojos de ella se iluminaron -¡Es cierto!- levantó los brazos y repentinamente le rodeó el cuello -¡Gracias, gracias, gracias…!- Sus cuerpos quedaron infinitamente más unidos después de aquello.
Ash se rió, ahogando el sonido entre las hebras de cabello rojo.
La joven se dio cuenta de su acción y se apartó bruscamente. Hizo ademán de levantarse de su regazo, pero él no la soltó.
- Eh… necesito mi bolso…-
Asintió.
- ¿Podrías…?- pero la frase se perdió antes de ser pronunciada. El joven extendió la mano hacia el asiento trasero y tomando el objeto se lo entregó sin dificultad.
Misty le agradeció con una palabra in entendible; y tras apoyar el bolso en sus piernas abrió el cierre revolviendo entre sus pertenencias hasta que encontró el delgado aparatito gris-plata. Buscó en el índice el número que Charie le había dado, en tanto Ash revisaba un mapa que había sacado de la guantera.
Tras unos largos segundos, cerró los ojos hastiada y vencida.
- No tengo señal-
Ash levantó la cabeza al oírla. Sostuvo el extremo del mapa con dos dedos y con su mano libre volvió a tocarle la mejilla con ternura –Déjame intentar a mí-
'Típico de él hacer las cosas a su modo…' se dijo ella entregándole el celular. La rodeó firmemente con un brazo en tanto acercaba el auricular a su oído. Misty reclinó la cabeza en su pecho sosteniendo el mapa en sus propias rodillas. Luego de un instante en el que esperó que le devolviera el celular con gesto ceñudo e idéntico resultado, lo oyó hablar y explicar perfectamente la situación. Le pidió el mapa con un gesto, tras mirarlo detenidamente, soltó varios nombres y el número de la carretera por la que iban.
- Cuarenta minutos hasta que vengan a recogernos- dijo después y guardó el celular en su bolsillo –Estaban preocupados por nosotros, tu teléfono estaba fuera de área…- sonrió –Y la ruta por la que íbamos no suele ser muy transitada en esta época del año…-
- Tú y tus geniales atajos…-
Ash se rió. Plegó el plano y lo metió donde estaba. Misty se movió inquieta en sus piernas.
- ¿Qué haremos hasta que vengan por nosotros?-
Él ocultó una mueva traviesa –Ocuparnos de que nuestro calor corporal no mengüe, por supuesto… ¿se te ocurre alguna manera?-
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- ¡Tía Dy, nana, estoy muy feliz!- la pequeña exclamó en un débil grito abrazando a ambas mujeres.
- El plan está saliendo estupendo, Melody- la Sra. Ketchum sonrió devolviéndole el abrazo a su nieta –Eres una genio-
- Corrección, tía. Lo somos…- la morocha agregó –Soly ha tenido mucho que ver también. Solo espera que lleguen al hotel…-
- Oh ¿Qué habrás hecho?- Delilah le dedicó una ojeada interrogante a su sobrina y luego prestó atención a la niña.
- ¡Tía Dy y yo hicimos muchas llamadas!-
La mujer sonrió y observó a la joven. Esta le devolvió un leve asentimiento.
- ¡Oh eres fantástica!- se echó a reír –Sin duda ninguno de los dos se esperará eso-
Melody compartió su risa algunos segundos –Madame Lancaster se ha mostrado extremadamente activa a participar en el plan. Nos ha facilitado los teléfonos del hotel, y nos ha dado completo apoyo para usar su nombre, avalando cualquier pedido que hiciéramos…-
- Es una gran mujer-
- Si. Estoy segura de que sabe mucho del pasado de Misty. Le tiene un cariño inmenso-
- ¡Sip!. ¡Charie siempre fue buena con mi mamá!- Soleil asintió moviendo su cabeza. Luego bostezó –Tengo sueño… y mamá y papá que todavía no han llamado…-
- Descuida cariño- la Sra. Ketchum la alzó acomodándola en sus rodillas –Mamá y papá deben estar ocupados ahorita…- Melody escondió una sonrisa traviesa –Pero estoy segura que están pensando en ti como tú en ellos…-
La niña asintió y se apegó a su abuela cerrando los ojos –Quiero dormir…-
Melody le besó la frente –Duerme cariño-
Delilah la meció un buen instante, y la joven morena creyó notar que su mirada se aguaba.
- ¿Tía?- preguntó en un murmullo intentando no despertar a la niña.
Delilah le devolvió la mirada un segundo, luego la concentró otra vez en el pequeño ser que dormía en su regazo. Sonrió.
- No creí que llegara a ser abuela tan pronto… Ciertamente fue una locura permitir que esos jovencitos se casaran a esa edad…-
Melody ocultó una mueca divertida –Como si hubiese sido fácil impedírselo… Estaban completamente encaprichados con ese asunto… Hasta planeaban fugarse juntos si tú y las hermanas de Misty seguían con la negativa…-
- ¡Por Dios, me alegro de no haber sabido eso en su momento!- acarició la mejilla sonrosada de Soleil y suspiró –Pero mira el hermoso ángel que juntos han hecho… La veo aquí y no lo puedo creer… Algo de mi Ash y de Misty unidos en una sintonía tan perfecta…-
- Es increíble-
- Pero eran tan jóvenes…-
- Sin embargo así lo quisieron- Melody añadió con suavidad- Ellos conocían de que había riesgo de embarazo, pero no les preocupó. Sabían muy bien lo que hacia, tía Delilah aunque no lo parezca. Creo en el fondo estaban demasiado ansiosos por ser padres… Solo que los problemas y malentendidos echaron por tierra aquel sueño… Misty descubrió su embarazo días después de que Ash le enviara los papeles de la separación…-
- Tal vez si ella se lo hubiera dicho, todo hubiera sido diferente…-
- Tal vez…- Melody suspiró –Entonces Ash no habría llegado a ser tan importante como lo es ahora. Su fama mundial no existiría, ni su carrera, ni sus triunfos. Y Misty no sería la importante bióloga marina que es hoy-
- ¿Quieres decir que ha sido bueno que se separaran?-
- No lo sé… Solo creo que si hubieran seguido juntos no habrían llegado a ser lo que son hoy. Fue debido a esa soledad, a ese vacío que la ausencia del otro dejó lo que los llevó a superarse a si mismos…-
Soleil se sacudió en sus sueños y se acurrucó en los brazos de la Sra. Ketchum.
- Está preocupado por ellos…- susurró la dama.
- Es extraño que aún no han llamado…- observó la hora en el reloj de pared –Y ya deberían de haberlo hecho. Son más de las dos am, según mis cálculos hace más de cuatro horas que debieron de haber llegado al hotel-
- ¿Crees que haya ocurrido algo malo?-
- No- Melody sonrió, observó a la Sra. Delilah que sostenía cariñosamente la pequeña mano de Soleil –Las malas noticias siempre vuelan rápido…-
- Aunque no me guste decirlo, es cierto…-
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- ¿Te encuentras bien?- Ash susurró por enésima vez a la muchacha recostada contra su pecho, cuyos ojos estaban entrecerrados. A él le preocupaba la tonalidad casi púrpura de sus labios, y la súbita inmovilidad de su cuerpo.
- No se preocupe señor- murmuró el hombre que manejaba aquella camioneta que los había rescatado, y que se había presentado a si mismo como Dev. Su voz fue firme y serena –Ella estará bien, no ha llegado a ser hipotermia gracias a Dios, fue una completa suerte hallarlos a tiempo…-
Ash asintió besando distraídamente los ensortijados cabellos de Misty. Las yemas de sus dedos también estaban muy frías, y su piel pálida casi imitaba a la nieve.
- No se puede andar por esta carretera sin un vehiculo especializado…- siguió diciendo Dev observando por el espejo retrovisor como el joven moreno acomodaba la gruesa manta sobre el cuerpo de la chica dormida –Esta camioneta tiene tracción en las cuatro ruedas… La nieve aquí es muy profunda y espesa, no suelen limpiar los caminos secundarios con tanta frecuencia… Es extraño que no se lo hayan dicho señor…-
- Si lo hicieran, solo que no les presté demasiado atención-
El hombre sonrió –Estos jóvenes de hoy que se creen saberlo todo…- aumentó la calefacción –La señorita estará bien, en menos de dos horas llegaremos al hotel…- hizo una pausa –Casi lo olvido, he traído café – hizo un gesto hacia el bulto en forma cilíndrica que se hallaba junto a su asiento –Sírvase si lo desea-
- Gracias señor Dev-
- De nada, hijo-
Luego de tomar varias tazas de café, y al sentir que su cuerpo comenzaba poco a poco a relajarse disfrutando del agradable calor, se sumió en un tranquilo y confortable sueño.
Sentía los suaves vaivenes de la camioneta y esto hizo que su reposo fuera más profundo y placentero.
Cuando al fin despertó. Se habían detenido. Frente al vehiculo, un hermoso edificio se hacia presente.
- Justo iba a avisarles que ya estamos aquí- el rostro sonriente de Dev apareció por la ventana.
- Gracias- Ash asintió y se estiró lo más que pudo, dándole un pequeño receso a los músculos tirantes de su espalda y brazos. De todas formas mucho no pudo moverse debido a la joven que continuaba dormida en su regazo. Sonrió y le dio una suave palmadita en la mejilla –Hey despierta bella durmiente…-
Misty abrió los ojos gruñendo y se movió un poco. La punta de su nariz rozó la barbilla de Ash.
Él se hizo hacia atrás y observó el diáfano rosado de sus mejillas, su cuerpo también se sentía suave y muy tibio. Al parecer ya se encontraba mejor.
- Hey…- le dio otra suave palmadita –Ya estamos aquí bella durmiente-
Volvió a rezongar, pero esta vez sus ojos se abrieron desmesuradamente al palpar donde aún se encontraba. Volvió a su asiento con expresión apenada.
- ¿Cómo te sientes?-
- Bien ¿tú?-
- Bien- Ash asintió –Ya hemos llegado y Dev nos espera-
- Si…-
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La recepcionista, una muchacha joven de cabello castaño corto, estaba tipeando algo en su computadora de pantalla plana que tenía frente a ella, y no prestó atención a la pareja hasta que la tuvo frente a sus narices.
- Buenas noches… Tenemos una reservación de…-
- ¿A nombre de…?- la joven preguntó cortando a Ah en el medio de su explicación y sin siquiera verlos.
- Ash Ketchum, señorita-
- Déjeme ver… Ketchum, Ket… ¡Ketchum!- la muchacha salió de su trance y pro primera vez miró al joven que esperaba levemente divertido su reservación -¡Oh por Dios!. No puedo creer que usted esté de verdad aquí¡Soy su ferviente admiradora Señor Ketchum!...-
- Mi habitación, señorita…-
- Oh, si, si, lo siento…- rió nerviosamente –Habitación número ciento treinta señor… que disfrute su estadía en nuestro hotel, y cualquier cosa que necesite no dude en solicitarla a esta recepción. En persona me encargaré de sus pedidos…-
- Mantén la saliva dentro de tu boca, Diane-
La recepcionista abrió sus ojos aún más y observó a la mujer pelirroja que detrás del atractivo señor Ketchum esperaba, airosa, su turno.
- ¡Misty!. Entonces ustedes…- miró a Ash y luego a la joven con una mueca horrorizada –Ustedes…-
- Ash te presento a Diane, una versión en femenino de lo que solía ser Brock –se aclaró la garganta –Diane este es Ash, mantén tus manos quietas… Y ahora ocúpate de mi reservación-
- Oh lo siento, Myst –la muchacha meneó la cabeza avergonzada –A-aquí está la llave de tu habitación. Numero ciento treinta, por el ascensor segundo piso…-
- Gracias Diane, si preciso de algo también te llamaré-
Ash rió entre dientes y tomó su pequeña maleta del suelo, Misty lo siguió llevando su equipaje de mano. No habían hecho más de veinte pasos cuando la joven se detuvo bruscamente en su camino. Él retrocedió hasta ella.
- ¿Qué ocurre?-
- ¿Cuál es tu número de habitación?-
Ash la miró de reojo, luego dio un rápido vistazo a su llave. Su expresión fue muy seria –Es la misma que la tuya-
Misty cerró los ojos por un segundo.
'Melody…'
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- No, no es ningún error…- Diane murmuró en su mejor tono calmo ante la aparente furia de la pelirroja.
- ¡Nos has dado la misma habitación!. ¡Por supuesto que debe existir un error!-
Ash se mantenía alejado viéndose las uñas como si no le importara, ocasionalmente emitía uno que otro suspiro aislado.
- Fue orden de la Sra. Sketchit, Misty… y madame Charise estaba totalmente de acuerdo-
-¡Debí suponerlo!-
- Además… ¿Qué acaso él y tú no son novios?-
- ¡No!- sus mejillas llamearon.
Diane suspiró -¿Tanto les molesta compartir una habitación?-
Misty la miró con grandes ojos implorantes, volteó un segundo hacia el callado muchacho que todavía la esperaba.
- Por favor Diane…-
- Está bien- respondió a regañadientes –Habitación doscientos setenta y dos, tercer piso-
- Gracias-
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El camino fue en completo silencio hasta el ascensor.
Ash presionó el redondo botón sin siquiera mirarla. La quietud que rodeaba al hotel a esas horas contribuía al tenso silencio que reinaba entre ellos. El ascensor llegó momentos después y ambos entraron. Las paredes estaban cubiertas de espejos, y Misty podía ver el serio rostro de Ash a través del reflejo. Él extendió la mano y seleccionó el piso de ella y el suyo propio.
- Ash…-
- ¿Qué quieres?-
- Lo sient…-
- ¿Qué es lo que sientes?- se volvió a verla por primera vez. Se mordió el labio por un segundo y al siguiente la había arrinconado contra uno de los espejos. Sus brazos como barrera a los costados de su cuerpo -¿Me vas a decir que sientes no compartir la habitación conmigo?- se inclinó hacia delante hasta casi rozar sus labios con su aliento -¿Crees que podría llegar a aprovecharme de ti?-
- No, no es eso…-
- Piensas que soy algún tipo de monstruo-
- ¡No!-
Se oyó un leve sonido y las puertas se abrieron. Ash se incorporó tomando su maleta.
- Buenas noches Misty-
- Ash espera…-
- …Nos vemos mañana- dicho esto descendió y el ascensor se cerró tras su espalda.
Misty se dejó caer contra el espejo apretando los puños. Miró el suelo con ojos tristes 'No es de ti de quien tengo miedo sino de mi misma…'
Las puertas se abrieron otra vez y ella salió al pasillo. Miró el número en su llave y encontró rápidamente su habitación. Una vez dentro descubrió que esta era amplia y bonita. Caminó sobre la bella alfombra persa reconociendo cada objeto. Una cama grande, lámparas de pie, un televisor y DVD. Un equipo de música, plantas de interior, una mesa de madera fina con sus correspondientes sillas, un baño inmenso con jacuzzi incluido.
Suspiró admirada ante la hermosa bañera y sin pensarlo abrió la llave del agua caliente. Dev le había dicho que lo primero que debía hacer al instalarse era tomar un baño de agua bien tibia. Tomó una botella de líquido violeta de uno de los estantes y echó una generosa cantidad en el agua. Pronto la tina se lleno de espuma, y un exquisito perfume a lavanda se desprendió del vapor.
Cerró la canilla momentáneamente y se dirigió a la habitación a buscar una nueva muda de ropa. Sacó lo necesario de su maleta y observó el teléfono descansando sobre la pequeña mesa junto a la cama. Dejó la ropa a un lado y se sentó en la alfombra tomando el aparato comparó rápidamente la hora en su reloj y marcó el tan familiar número.
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- Estábamos extremadamente preocupados…- la voz de Melody se oía baja y suave –Soleil tardó bastante en irse a dormir de lo asustada que estaba… Y tu teléfono decía estar fuera de cobertura…-
- Si, lo sé…- Misty se miró la punta de sus zapatos por un minuto –Lamento haberlos preocupado, pero ya estamos aquí-
- ¿Pero se encuentran bien?-
- Si, si. Ash tuvo un pequeño rasguño pero solo por no llevar puesto el cinturón de seguridad-
- Ese irresponsable-Melody hizo una pausa -¿Y tú?-
- Estoy bien Dy, ya te lo dije-
- Debería hacer que te viera un doctor… Ese tipo de golpes son muy traicioneros… quizás ahora no lo sientas pero más adelante…-
Misty suspiró –Dije que estoy bien, Melody. Ahora respóndeme algo-
- ¿Qué?-
- ¿Por qué reservaste la misma habitación para Ash y para mí?-
Se oyó una débil risita –Supuse que necesitarías una pequeña ayuda. Ambos son tan densos… Y Charise obviamente estuvo de acuerdo…-
- Ustedes dos…-
- ¿Y dio resultado?- otra vez Melody volvió a reír.
- Por supuesto que no- recalcó bien las palabras pese al furioso rubor en sus mejillas. La otra joven seguía riendo del otro lado de la línea –Ahora estamos en habitación separadas…-
- Ah, aguafiestas…-
- Malvada-
- Jeje, bueno escucha Myst, ya es muy tarde y si no me equivoco tu itinerario comienza muy temprano mañana, es decir hoy…-
- Si. Es solo que quería saber como mi bebé estaba. Es la primera vez que estoy lejos de ella, lo sabes-
- Lo sé, lo sé- Melody habló con suavidad -Soly tardó en irse a dormir, estaba desesperada por hablar con ustedes…-
- No le digas lo del accidente-
- Por supuesto que no!. Le diré que se comunique contigo apenas se despierte…-
- Si…- se cubrió la frente por un minuto –No… Ash tiene mi celular… Mejor dile que yo la llamaré en la mañana-
- Está bien, adiós Myst-
- Lo mismo para ti Melody-
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Mediodía
Ash no había visto a Misty desde en el episodio en el ascensor la madrugada anterior. Ambos estaban demasiado ocupados con sus apretados itinerarios como para cruzarse con el otro en algún momento de la mañana. Mientras ella daba su estudio sobre problemas marítimos y especies de pokémon en el salón principal, él tenía una pequeña conferencia con los inversionistas explicando las ventajas que el futuro aquarium pokémon traería a los nuevos aspirantes a entrenadores.
Luego Misty debía entrevistarse con los científicos a cargo del proyecto y discutir algunos puntos que necesitaban ser aclarados. Su agenda era muy apretada
Ash oyó la familiar musiquita de su celular y se cortó en medio de su frase. Metió la mano en el bolsillo y sacó su Motorota V3. Sonrió al ver el ID y se disculpó con los tres empresarios con quien estaba manteniendo una amistosa plática, y caminó algunos pasos de ellos.
- ¡Hey cariño!- exclamó con una enorme sonrisa. Los caballeros voltearon a verlo sorprendidos, y él gesticuló un 'Es mi hija' con los labios.
- ¡Papi!- la voz de Soly sonó entusiasta como siempre -¿Puedes hablar conmigo o estas ocupado?. Tía Dy dijo que no debía molestarte si lo estabas…-
- Nunca estoy ocupado para ti cariño. ¿Qué has estado haciendo?-
- Hablé con mami hoy temprano. Dijo que ella y tú llegaron muy tarde y no pudieron llamarme ayer…-
- Es cierto- dijo con cautela -¿Cómo te encuentras?-
- ¡Bien!. ¡Ayer fuimos al cine con tía Dy, tía Duplica, Aislinn, Dawlish y yo!-
- ¡Hey!. Que bueno, suena a que te estas divirtiendo mucho-
- Sip, pero… Los extraño mucho…- se oyó un suspiro -¿Cuándo volverán?-
- En cuatro días cariño, y yo también te extraño mucho, pero lo compensaré. Lo prometo-
- ¿Mami está contigo?-
- No. ¿Deseas que le diga algo?-
- ¿Mami y tú no están juntos?- la voz de Soleil sonó desilusionada por unos segundos, luego rió –Envíale muchos besitos de mi parte, papi, dile que la quiero mucho, mucho, y que me compre algo bonito-
- Lo haré- sonrió.
- Debo irme, tía Dy me está llamando para tomar chocolatada…-
- Está bien cariño. Cuídate mucho, te amo Soly-
- ¡Yo también te amo papá!. ¡Saludos a mi mamá!-
Con eso la ligera voz infantil cortó la comunicación. Ash seguía sonriendo cuando guardó el celular en su bolsillo.
- No sabía que tenía una hija, monsieur Ketchum. Pensaba que usted era soltero-
- No soy soltero, mi hija y su madre representan todo para mí. Amabas son lo que me mantiene vivo-
- Estoy teniendo especial interés en conocer a esa mujer, monsieur-
- Oh, usted la conoce señor Harold, es mademoiselle Misty-
- Una belle femme-
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Un café. Un miserable café -y una ducha de agua tibia- era lo que necesitaba para sobreponerse. Se sentía tan terriblemente cansado que podría dormirse sentado en una silla.
Tomó la taza de humeante líquido en la mano y le dio un largo y bien saboreado sorbo. Con aquel primer trago se sentía mejor, vaya que el café servía para dar energía.
Oyó unos sonidos de tacones altos y Misty apareció frente a él con una taza en las manos. Le sonrió.
- ¿Tienes tiempo?-
- Toda la tarde libre ¿tú?- le hizo un gesto para que se sentara. Ella se veía bonita con su cabello enrulado suelto, el sweater de lana color lila, y la ajustada falda negra que solo dejaba ver sus pequeños pies calzados gracias al tajo de uno de sus laterales.
Misty cruzó las piernas –Se supone que este es mi descanso de media hora, luego debo reunirme con los inversores…-
- Estas trabajando mucho –Ash le apretó gentilmente la mano –Debes descansar, recobrar fuerzas. Creo que el viaje de anoche ha drenado todas nuestras energías-
Ella sostuvo su mano y compartió su sonrisa algunos segundos. Los dedos de él imprimieron más fuerza en su agarre.
- Estoy bien. Realmente esto no es nada del otro mundo, obviando el tema de la conferencia y los estudios, era lo que solía hacer en Francia. Así que estoy bastante familiarizada con este trajinar-
- Pero…- se inclinó hacia Misty. Un brillo peculiar en sus ojos marrones –Ahora estoy yo y no dejaré que te excedas-
Ella rió.
- ¿Sabes?. Soly me llamó hace un rato-
- Me dijo que lo haría. Hable con ella en la mañana. ¿Cómo la notaste?-
- Entusiasta, aunque al mismo tiempo preocupada por nosotros-
- … Y extrañándonos, y extrañándola…- suspiró –Yo la echo mucho de menos…-
- Solo faltan tres días, Myst…-
- ¡Monsieur Ketchum!- otra voz intervino desde atrás.
El joven se puso de pie, se giró hacia Misty –Dame algunos minutos…-
Ella asintió, luego agregó rápidamente -¡Ash recuerda que tienes mi celular!-
Él se detuvo en su camino y le hizo una señal afirmativa con el pulgar –Por supuesto, en diez minutos estoy contigo Myst-
-
Pero había transcurrido media hora y el joven no había vuelto.
Misty necesitaba su celular.
Y Ash seguía sin dar señales de vida. Ella suspiró… ¿Dónde se habría metido?. Sin ánimos de seguir allí sentada esperando, se puso de pie y caminó decidida hacia el ascensor.
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La joven se cansó de golpear la puerta. Miró la hora en su reloj, oficialmente había transcurrido una hora desde que él le dijo que volvería.
Lo cual nunca había sucedido desde luego.
Misty soltó un suspiro y echó su cabello hacia atrás con una mano, y dejó caer la restante sobre la puerta causando que esta se abriera lentamente.
Observó la rendija abierta con ojos entrecerrados, preguntándose si alguien estaba jugándole alguna broma…
- ¿Ash?- llamó adentrándose en la habitación.
Pero esta estaba vacía. El perfume de ambiente flotaba en el aire como muestra indiscutible de que el servicio de limpieza había andado por ahí tiempo atrás.
'Bien…' pensó ella andando con cuidado como si todavía temiera que alguien pudiera llegar a descubrirla 'Buscaré mi celular. Le dejaré una nota y luego me iré como si nada hubiera ocurrido…'
Pero encontrar el dichoso aparatito no fue tan fácil como pensaba. Por un momento tuvo la certeza de que había dado vuelta toda la habitación buscándolo. Tras diez minutos más, soltó un suspiro de resignación, y estaba por salir cuando por el rabillo del ojo vio una maleta -que no había revisado- junto a un pequeño mueble. Caminó hasta allí a desgano y se arrodilló en el suelo abriendo el cierre. El pequeño celular la saludó apenas abrió la valija.
- Aquí estabas…- susurró sonriendo. Revisó que todavía tuviera carga y se incorporó.
Acomodó el pequeño desorden que había ocasionado, y caminó hacia la puerta ya para salir, cuando oyó pasos en el pasillo seguidos de dos voces masculinas.
El sonido de llaves y el picaporte girando en cámara lenta, la hicieron entrar en pánico.
-… En un rato estoy contigo, Will. Dame algunos minutos…- se oyó la voz de Ash desde afuera.
Misty abrió los ojos ¡No quería que él la viera allí!. Recorrió con la vista el lugar y divisó el baño, corrió hasta allí buscando un sitio donde esconderse, en el mismo momento en que el joven abría y cerraba la puerta de entrada.
Lo oyó caminar por la habitación haciendo ruidos. Observó por la rendija y lo vio quitarse los zapatos y el sweater para luego desabotonarse la camisa.
'Oh Dios ¿necesitabas hacer un strep tease justo frente a mis ojos?' se preguntó con sorna viendo que ahora comenzaba a desabrocharse el pantalón 'Genial…'
Pero su pánico aumentó todavía más cuando Ash, con su jean desprendido, se dirigía hacia el baño y hacia ella. Tragó con dificultad y se metió en la tina intentando hacer el menor ruido posible. La cortina al menos la mantenía invisible a sus ojos 'Por favor que no se le ocurra darse una ducha…' rogó en silencio a todo aquel que fuera capaz de oírla allá arriba.
Volvió a observar desde su escondite, él estaba de espaldas buscando una toalla, quitándose la única prenda que lo separaba de la desnudez.
Los ojos de Misty se abrieron desmesuradamente.
' Oh-no…'
Admiró las líneas enérgicas y los músculos marcados de sus brazos y espalda. Cuando su mirada atinó a descender más debajo de la estrecha cintura masculina, contuvo el aliento apegándose contra la pared de azulejos reprimiendo cualquier sonido y negándose a ver más de lo que se había permitido.
'No te acerques, por favor no te acerques…'
Lo oyó caminar una vez más y los pasos se acercaron hasta ella. El ruido de la cortina de baño al correrse quebró la quietud y la joven cerró con fuerza los párpados no queriendo verlo.
El shock fue instantáneo.
- ¡Misty!-
Le dio varios segundos y al fin abrió los ojos. Él se había cubierto las caderas con una toalla y sus mejillas llameaban un rojo carmesí.
- Hola Ash…- lo saludó con timidez.
- ¿Qué haces en mi baño?- preguntó sosteniéndose la toalla.
- Mi celular- le mostró el aparato con una mueca –Soly prometió llamarme en la noche, y como yo tenía la tarde ocupada…-
- Podrías habérmelo pedido…-
- Lo hice… me dijiste diez minutos, ha pasado más de hora y media…-
- ¿Y que haces aquí de todos modos?. ¿No deberías de estar con los inversionistas?-
- Me escapé- Misty sonrió.
Él frunció el ceño y le ofreció una mano ayudándola a salir de la tina.
- Debo tomar un baño…- suspiró – Pero podemos cenar juntos después, si quieres…-
Misty asintió y echó a caminar.
-… a menos que quieras bañarte conmigo…-
La voz de Ash sonó ronca y tímida a sus espaldas. Ella se detuvo preguntándose si en verdad había oído aquello, pues verdaderamente la frase de él no había sido otra cosa que un susurro suave y distorsionado.
- Si quiero…- se encontró diciendo deteniéndose en su camino y girándose.
Ash la miró con la boca abierta. Misty tuvo necesidad de repetir.
- Si quiero bañarme contigo…-
Y dicho eso arrojó el celular a un lado, sobre el suelo, e irguiéndose se bajó lentamente el cierre de la falda. La tela resbaló por sus muslos antes de desplegarse en el piso enseñando sus largas piernas desnudas. Levantó los brazos sobre su cabeza y sin dejar de verlo se quitó el pullover sin mayor ceremonia.
Ahora solo una pequeña e íntima prenda de encaje la separaba de la desnudez completa. Ella caminó hacia él desechando la enorme timidez que sentía. Su piel pálida chocaba con el rojo profundo de sus cabellos, con las hebras que jugueteaban cubriendo sus curvas, descubriendo sus hombros; contrastaba con el límpido azul-verdoso de sus pupilas, con el suave carmesí que teñía sus labios y mejillas, con el encaje inmaculado que envolvía aquella parte de su cadera y que parecía insinuar más de lo que ocultaba. Los ojos de Ash la veían fijo saboreando cada centímetro de sus agraciadas líneas, diciéndose que aquello realmente estaba pasando y no era obra de su imaginación. Se detuvo ante él, se quitó los zapatos de tacones altos en un rápido gesto y se incorporó. Las pupilas marrones ardían al notar la ingenua sensualidad que todas sus acciones despedían.
Misty tomó la iniciativa esta vez. Ignorando el fuego que abrasaba sus mejillas, se unió al cuerpo masculino en un inusitado gesto atrevido. Los brazos de Ash la rodearon automáticamente, cruzando su espalda, enmarcando su pequeña cintura y más abajo…
Él suspiró contra su cabello, saboreando la perfecta unión de sus cuerpos, de la suavidad de su piel contra la suya. Las manos de Misty le rodearon el cuello, y advirtió su aliento tibio cerca de su oreja.
- Quiero amarte Ash… Déjame amarte…-
Como respuesta, él volvió a exhalar otro tembloroso suspiro, jugueteando con el borde de su prenda íntima, enredando el delgado lazo de encaje entre los dedos, acariciando la suave curva que se extendía bajo la diáfana tela. Ella se estremeció. Sus pequeñas manos descendieron entonces de su cuello, tocaron apenas su pecho y siguieron tímidamente por su abdomen hasta sus caderas.
Al cabo de unos segundos de muda exploración, la toalla ya no representaba obstáculo para la joven. Buscó con sus ojos claros los oscuros del hombre frente a sí, en tanto se ponía en puntas de pie, y aquella última prenda de encaje se deslizaba por sus delgadas piernas hasta los talones. El rubor en sus mejillas era idéntico al que tenía él en las suyas. Vergüenza, pudor, bochorno. Pero ante todo deseo.
Misty extendió una mano y abrió la llave del agua caliente, luego ofreció la restante al joven en una clara invitación que no necesitó de ninguna palabra.
Lo aplastó contra los azulejos una vez que hubieron entrado, en tanto el agua tibia caía sobre ellos iluminando sus cuerpos con pequeñas y grandes perlas transparentes. El vapor hacía más maravilloso, más sensual todo aquello.
- Deseo hacerte el amor…- le dijo ella en un susurro. Las gotas de agua brillaron en sus negras pestañas. Otras corrían por sus mejillas sonrojadas, tocaban sus hombros antes de deslizarse por su pálida piel con sorprendente facilidad. Sus ojos parecían más claros que nunca bajo la lluvia artificial.
A él solo le restó gemir, deslizando la espalda por la pared hasta hallar una posición más cómoda. Los suaves besos de Misty cubriendo sus labios, mejillas y párpados, acariciando su cuerpo con sus manos, con su piel. Como el agua que corría entre ellos que no dejaba lugar sin acariciar, y que los besaba por completo.
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La noche se alzaba al fin. Las primeras estrellas del invierno se dejaban ver en el oscuro firmamento, brillando difusamente. Los pequeños copos de nieve coronaban aquel sombrío crepúsculo, diminutos y ligeros parecían quedarse suspendidos en el aire por inercia propia.
Las horas de placer habían transcurrido ya, hallándolos ahora quietos, envueltos entre las sábanas disfrutando entre suspiros de la cálida cercanía del otro.
- Misty…-
- ¿Si?- ella estaba recostada sobre él, la cabeza curvada bajo su barbilla, las piernas todavía enredadas entre las suyas.
- No hemos usado protección…- susurró Ash acariciando su espalda, sintiendo el aroma a champú de manzanas que impregnaba su cabello aún húmedo.
- No tiene importancia…- trazó un circulo en su pecho desnudo –El doctor me dijo que no había riesgo de embarazo por dos meses…-
- Ya han transcurrido dos meses- replicó él con suavidad, sus propios dedos descendieron bajo la sábana hacia aquella curveada zona donde la espalda perdía su nombre.
- De todos modos no hay riesgos-
- A mi no me importaría que los hubiera…-
- A mi tampoco-
Ambos mantuvieron el silencio por largos minutos. Misty estaba tan quieta que por un momento pensó que se había dormido, pero tras unos instantes de igual quietud, se incorporó ubicando las manos bajo su barbilla, sosteniendo así el peso de su cabeza, las suaves curvas de su pecho se hicieron completamente notorias tras su acción, rozando el suyo al respirar.
Se quedaron allí, viéndose por un momento, disfrutando del simple placer de estar así juntos, unidos. Luego, la situación pareció cambiar, ella sonrió e inclinándose rozó sus labios en un beso suave y tierno. Se movió un poco más, advirtiendo que las manos de él le acariciaban las piernas acomodándola íntimamente a su cuerpo.
- Te amo…- susurró contra sus labios. No era la primera vez que lo decía a lo largo de ese día y en ese tipo de circunstancias, pero de alguna forma necesitaba estar segura de que él lo entendiera, que lo aceptara, y que nunca lo olvidara.
Ash suspiró, besándola otra vez, sonriendo ante las palabras que ya había oído varias veces. Otra vez se sorprendía de lo bellas que eran, y de cómo sus sentidos parecían explotar con solo entender que era ella quien estaba confirmándoselo.
- Yo también te amo…- respondió, tomándola de la nuca para llevar su cabeza hacia él en un intento de saborear más profundamente sus labios.
Misty se rió, como lo había hecho las veces anteriores tras la misma confesión, y los mismos susurros. Devolvió el beso con igual pasión, todavía riendo, oyendo igualmente la risa del joven.
- Te amo, te amo, te amo….-
Y parecía tan fácil, tan sencillo soltar aquella frase. Esas tres palabras tan simples y a la vez maravillosas, que dichas entre tonos de risas, besos y suspiros, sonaban más fuertes y poderosas.
Ambos se separaron luego, respirando como podían, aún conservando la cercanía de sus labios, notando la increíble sensación de electricidad que flotaba por sus cuerpos tras unos simples besos.
- Esto parece cosa de nunca acabar…- comentó Ash en un murmullo deslizando un dedo por la garganta de ella y su hombro.
- Es por tu culpa…- contestó cerrando los ojos, conteniendo el aliento al advertir el rumbo de sus caricias –Algo urdes tú que hace que esto nunca se termine…-
- Me vuelves loco…- susurró besando su labio superior –Esa es la única razón de que jamás finalice…-
El beso empezó otra vez, ahora más sediento y apresurado. La sábana cayó de los hombros de Misty al acomodar sus muslos sobre las caderas de él. Parecía una diosa pagana en aquella penumbra, con la débil luz de la luna delineando el contorno de su cuerpo, bañando su piel blanca, con su cabello ondulado alrededor de su cabeza como una aureola. Ash le tomó las manos viéndola con adoración, sabiendo que así sería de ahora en más. Un suspiro escapó de sus labios en el mismo instante en que los dedos de ambos se unieron, pues sus cuerpos acababan de fusionarse también. Misty cerró los ojos al sentir que Ash le daba el control otra vez, exhaló un gemido suave y las palabras brotaron de su garganta antes de que la intensidad del acto los envolviera en su ardiente danza…
- Te amo, Ash…-
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-… Tía Dy dijo que debía fijarme la diferencia de horas antes de llamar…- Soleil sonrió inocentemente. Miró el reloj sobre su cabeza y estuvo unos cuantos segundos viéndolo con ojos entrecerrados, intentando recordar como era que se leía.
- Las once, cariño…- sonó la voz de la Sra. Ketchum a su lado.
- ¡Gracias nana!- apretó el auricular junto a su oído -¡Aquí son las once de la noche, mami!-
Se oyó la suave risa de Misty del otro lado –Aquí son casi las tres de la mañana…-
- Oups…- la expresión de la niña decayó un poco –Siento llamar a esta hora mamá…-
- Está bien, princesa. De todas formas, papá y yo estábamos esperando tu llamada. Recuerda que me prometiste hacerlo…-
- Si… ¿no estás molesta conmigo?-
- No lo estamos cariño…- se oyó otra voz en lugar de la de Misty -¿Qué haces que aún no te has ido a la cama?-
- ¡Papi!- Soleil apretó con más fuerza el teléfono a su oído -¡Papi, hola!. Pensé que mamá estaba sola, iba a llamarte a tu celular luego de cortar con ella-
Él se rió - ¿Qué haces despierta a estas horas?-
- ¡Aquí no es tan tarde, papá!. Y estaba esperando para llamarlos a ustedes antes de ir a dormir, mamá dijo que debían hacer muchas cosas esta tarde-
- Si…-
Melody se detuvo ante ella y le gesticuló algo con su mano. Le sonrió y le dio un sonoro beso en la frente.
- Tía Dy les envía muchos saludos, y nana también – murmuró luchando con un bostezo, pues generalmente a esa hora ya estaba durmiendo.
- Hey cariño, veo que tienes sueño-
- Sip, lo siento papi…- se restregó los ojos y bajándose de su silla se acercó a su abuela quien la alzó.
- Princesita ve a dormir- la voz de Misty se escuchó nuevamente, con su usual tono suave –Papi y yo te enviamos muchos besitos hijita, que duermas bien…-
- Sip… Buenas noches mami, envía mis buenas noches a papá…-
- Duerme cariño, duerme-
Soleil presionó el botón y la llamada se cortó. Apenas depositó el teléfono en la mesa que vagamente sus ojitos estaban abiertos. Delilah la arrulló algunos segundos, cuando volvió a mirarla la niña estaba completamente dormida.
- Pobrecita…- se oyó el suave susurro de Melody –Ha de haber estado muy cansada-
La Sra. Ketchum sonrió, se puso de pie, aseguró a la niña a su pecho y contestó en idéntico susurro –Voy a acostarla. Lo primero que va a querer hacer mañana apenas se despierte es hablar con ellos-
Melody rió –Los echa muchísimo de menos, aunque hace lo posible por que no nos demos cuenta…-
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La cortina estaba corrida hacia un lado. El ventanal desnudo reflejaba la oscura vigilia de allá afuera. Los copos de nieve seguían cayendo con extrema lentitud, como si no tuvieran prisa por ocultar el suelo en ese mundo que ya era demasiado blanco.
Las dos siluetas observaban el paisaje exterior, estaban tan juntos que parecían un solo ser. La amplia sábana cubría sus cuerpos del frío aliento nocturno.
- Dímelo…-
La voz de ella rompió con la quieta atmósfera. ¿Fue un pedido o una orden?. Lo miró con sus ojos claros, apretando la diáfana seda contra su pecho.
Él negó con la cabeza, siguió viendo por la ventana con expresión dolida.
- Ash…- insistió. Él la miró por fin, se mordió el labio.
- No- miró hacia fuera sin ver realmente nada, solo por inercia, por no leer el ruego en los ojos de ella. La estrechó aún más contra sí temiendo… ¿temiendo que?
- Quiero saberlo…- apretó la nariz contra su cuello -¿Es que no confías en mí?-
- Sabes que no se trata de eso-
- ¿Entonces?- alzó las manos y le tomó el rostro volviéndolo al suyo -¿Entonces…?-
Él apartó la vista, aunque cada vez le estaba resultando más difícil conservar aquella indiferencia.
- Dijiste que ya no iba a haber secretos entre nosotros…- susurró ella con suavidad, todavía sosteniendo su rostro -¿Acaso no quieres intentarlo?-
- ¡Claro que si!- por fin se volvió, asustado ante esa última frase, besando su frente, sus párpados con ansiedad –Te amo y quiero estar contigo y Soleil…-
La joven recibió sus caricias sin responder a ellas –Pero no confías en mí…-
- Misty no se trata de eso…- dijo angustiado –Sino… sino de algo turbio, algo… horrible…-
- Tu vida no es horrible-
- Mi pasado si…- se apartó un poco –Mi pasado es sórdido, oscuro… lleno de hechos vergonzosos…-
- Yo quiero conocerlo. Quiero saber todo de ti-
- ¡No!-
- ¿Cómo esperas que esto funcione si no eres totalmente honesto conmigo?. Mírame, mírame…- tomó su rostro otra vez y en el fondo de sus pupilas oscuras vio un gesto de súplica y terror –Háblame de él…-
- No…- sacudió la cabeza, sintiendo el ardor de las lágrimas quemar sus ojos. Podría perderla si le decía algo, Misty se espantaría y en un segundo, esa burbuja de felicidad se desvanecería dejándolo tan solo como al principio. No… no podría arriesgar todo lo que tenía por algo que estaba oculto en su memoria y no quería jamás volver a recordar.
Pero la mirada de ella reflejaba tristeza –Ash dímelo- susurró contra sus labios, y él movía frenético la cabeza, tieso, rígido –Dímelo, por favor…-
Ash la miró, rompiendo el instante, mostrando genuina angustia. Lágrimas descendieron de sus mejillas, cuando apartándose un poco reclinó la cabeza en el pecho de ella para no ver su expresión a medida que hablara – Y-yo hice muchas cosas terribles esos años… viviendo meses en una oscuridad extraña y absoluta… dando tumbos de aquí para allá, sin saber muy bien para que lado ir, o como parar… Agotando mis fuerzas en los entrenamiento para no pensar, para no sufrir, para no buscarte… Ordenando a mi cuerpo que te aborreciera, a mis sentimientos que olvidaran lo que sentía por ti… M-mi meta era odiarte, culparte por lo que me habías hecho… Te… te maldije Myst, te maldije por haber hecho que me enamorara de ti, por haberte creído, por hacer que te amara de esa forma que dolía tanto…- tragó con dificultad, su voz se había convertido en un balbuceo – Pero en algún momento me dije que aquella auto conmiseración debía acabar… que no podía seguir aferrado al recuerdo de alguien que nunca me había amado… aferrado a un mundo de melancolía y dolor, tomando pastillas para dormir o recurriendo a… otros medios para olvidar… Mi título llegó tiempo después, y pensé que aquello me ayudaría… pero las cosas se volvieron aún peor…- se cortó, encogiéndose débilmente sabiendo que aquí vendría la peor parte de su confesión. Y Misty no decía nada, seguía silenciosa lo que decía acariciando su cabello, manteniéndolo cerca de sí -… Aquello se fue de mis manos gradualmente, una nueva vida se abrió ante mis ojos… vida fácil, nocturna, rápida, sin ataduras… S-salía con mujeres todo el tiempo… parecía tan sencillo, como un juego… Tenía a la chica que yo quería… ellas… ellas se arrojaban ante mí, se regalaban de una forma vergonzosa, innoble, que daba repugnancia… pero no me importaba, de hecho ninguna de ellas me importaba… Las usaba y las dejaba como si fuera algo común, buscando otra y otra, y otra…-
Los ojos de Misty se abrieron de espanto. Ella intuía algo así, pero nunca imaginó que aquello llegaría a tanto. Pero seguía sin decir algo, quizás porque no sabía que responder a esa confesión, y las piernas del joven se doblaron y él cayó al suelo de rodillas escondiendo su rostro lloroso en las sabanas, cerca del estomago de ella. Era una de las pocas veces que lo veía llorar. Ash no acostumbraba a hacerlo nunca.
- … Viví así por más de dos años, teniendo aventuras, durmiendo donde la noche me alcanzaba… abusando de las pastillas y la vida nocturna… Sintiendo asco por lo que hacia… odiándome, odiando a cada chica que se me acercaba porque en ellas te veía a ti… usándolas… usándolas y desechándolas como si fueran algo inservible, riéndome de sus palabras de amor…-
- ¿Quizás alguna de ellas pudo quedar…?- interrumpió Misty con voz queda, apagada, todavía manteniendo los dedos dentro de su cabello negro.
- No- Ash contestó con firmeza, completamente seguro pese al sollozo que escapó de su garganta –Yo me cuidaba siempre, siempre… a pesar de esos años de locura, aquello era lo único que me mantenía en tierra… La prensa europea solía odiarme por los escándalos que me rodeaban; las revistas me tenían como su celebridad favorita, y mi fama crecía haciendo todo más tentador y precipitado… La LIGA me había advertido reiteradas veces que debía dejar ese modo de vida… Y ahí fue cuando conocí a Aleesha… de algún modo ella me salvó de todo aquello…-
Ella afirmó la seda contra su pecho y se hincó frente a él, tomando su rostro húmedo entre las manos con extrema ternura.
- Y-yo… yo… perdóname… no quería que tú supieras eso… Esos años solo me causan vergüenza y humillación… Y si estuviera en mí el poder hacer que…-
- Shhhh…- la joven susurró, besando sus párpados, enjugando con su boca las lágrimas de sus mejillas, rozando sus labios húmedos con besos pequeños y fugaces.
- Perdóname Myst… – él dijo con tanta vergüenza cerrando los ojos para que no lo viera -Yo no quería que tú lo supieras… P-perdóname, perdóname, perdóname…- repetía escondiendo su rostro en el regazo de Misty, rechazando cualquier rasgo de compasión de su parte –P-perdóname…-
Ella lo observó con pesar, apoyó bien las rodillas en el suelo y lo abrazó completamente. Sus propios ojos se llenaron de lágrimas –Por supuesto que te perdono Ash… – susurró contra su oído. Él la abrazó ahora, temblando, sacudiéndose por el llanto que todavía recorría su cuerpo.
- E-eso no era algo de lo que yo esté orgulloso… es algo que me repulsa… Por eso no quería decírtelo…-
- Lo que yo te hice, ocultándote a Soly tampoco es algo por lo cual yo esté orgullosa… Sin embargo tú me perdonaste…-
- Yo te amenacé primero cuando no tenía ningún a derecho a hacerlo… - Ash se alejó de ella, más lágrimas encontraron una rápida vía de escape –Yo fui cruel contigo aún sabiendo lo que hice esos años…-
- Ash…- levantó su rostro instándole a que la viera. Le sonrió, acariciando sus mejillas con las yemas de los dedos –Entiendo porque lo hiciste-
Él sostuvo su mirada, viendo la ternura reflejada en esas cristalinas pupilas anegadas de lágrimas de comprensión.
- Te perdono…-
Nunca pensó que el dolor fuera algo tan difícil de soportar, o que la culpa y el remordimiento tuvieran que ver con aquel sentimiento anterior, pero he aquí que tras la dulce frase de la joven, su llanto y lágrimas se reprodujeron con mayor intensidad, como si el sello que mantenía esas emociones ocultas dentro de sí, se hubiera quebrado ante la intensidad de esas palabras.
Y los 'Te amo… ya no llores amor, te perdono…' se escucharon varias veces más, hasta que el último gemido se perdió entre las sombras de besos tibios, y la avanzada noche de faltas dio lugar a los primeros trazos del alba de perdón.
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Al otro día…
- Ah, Misty cariño ¿ya te sientes mejor?- una dama vestida de rojo, se dirigió hacia la pareja, que estaba con sus manos juntas hablando con un grupo de personas. Inversionistas.
- ¿Estabas enferma, querida?- preguntó uno de ellos, fijando sus ojos oscuros en el semblante perfecto de la chica, cuyas mejillas acababan de tomar más color. Ash también la miró.
- Ayer pedí la tarde libre porque no me sentía muy bien, estaba cansada por el viaje y demás…-
- Pues sinceramente el reposo te ha caído bien, cariño. Hoy te ves magnifica- la mujer afirmó. Luego se giró al alto hombre que la acompañaba –Déjenme decirles que ambos están haciendo un excelente trabajo, conforman un gran equipo. Realmente Charise no se ha equivocado…-
- Gracias Sra. Baher- Ash le sonrió antes de restar la barbilla en la cabeza de Misty.
- Debí imaginarlo, ustedes comparten algo más allá de esta conferencia…-
Ambos sonrieron inocentemente.
- Bien, cuando Charise venga se lo agradeceré personalmente-
- ¿Charie nos acompañará?- otro de los hombres preguntó con un tenue brillo en sus ojos.
- Si, esta noche. En la fiesta clausura que monsieur Duville ha organizado. Toda la conferencia ha salido a pedir de boca gracias a este par de jovencitos. Mañana solo queda por firmar los contratos y asunto terminado-
- ¿Quién es Duville?- Ash le preguntó a Misty es un susurro, aprovechando que los demás seguían hablando de los pequeños detalles que aún faltaban para confirmar la negociación, y no los escuchaban.
- Ya lo vas a conocer…-
Él la miró con un brillo juguetón en la mirada -¿Así que ayer pediste la tarde libre?-
Las mejillas de la joven llamearon antes de asentir tímidamente.
- ¿Lo hiciste para juguetear conmigo en la ducha?-
- ¡Ash!- replicó avergonzada, dándole un leve golpe en el brazo, temerosa de que lo pudieran haber oído.
Pero el joven solo rió, besando la mejilla sonrojada antes de susurrar junto a su oído -… Me encantó que lo hicieras…-
Misty dio vuelta la cabeza y antes de que él pudiera preguntar que era lo que pasaba, unió sus labios con los suyos en un beso demasiado intenso para darlo enfrente de tanta gente mayor…
Las rodillas de Ash flaquearon ante la íntima caricia. Suspiró contra sus labios, perdido en el ímpetu del instante. Sus dedos tocaron el suave cabello de su nuca, en tanto las manos de ella se aferraban frenéticamente a su camisa. Entonces oyó el eco de varias risitas a su alrededor y lentamente volvió a la tierra. Cuando se separaron, él sentía sus mejillas arder y una profunda vergüenza que le incendiaba toda la cara. Misty le sonrió, su rostro tan natural como siempre, solo sus labios purpurinos denunciaban el afiebrado lapso de pasión que acababan de vivir.
- Perdonen…- susurró ocultando una sonrisa tras la pequeña palma de su mano.
- Está bien querida –dijo uno de los hombres antes de compartir un mohín cómplice con la dama que le devolvió la misma expresión –Estos jóvenes de hoy en día que no pueden con su genio…-
- A esa edad Sr. Hall cualquier cosa parece extremadamente fácil de hacer…- se volvió a ambos con una sonrisa, la cual se amplió al ver la obvia incomodidad de Ash –Disfruten jovencitos, cuando lleguen a nuestra edad ese tipo de arrebatos ya no serán tan bien vistos…-
- Completamente de acuerdo, madame Baher- intervino otro señor que no había hablado hasta el momento. Un leve acento francés en su voz – Aunque monsieur Ketchum tiene mucha suerte al tener a tan hermosa criatura junto a él… Esta muchacha nunca perderá su belleza…-
- Merçi beaucoup monsieur Devroux – respondió Misty en su perfecto francés, asintiendo con su cabeza.
Ash la rodeó con un brazo –Nada que yo no supiera de antemano monsieur Devroux- besó a la joven en la mejilla, antes de tomarla de la mano –Ahora, si nos disculpan, nos iremos a disfrutar de nuestra juventud a algún lugar más íntimo…-
- ¡Ash!-
Pero el grupo de personas rió celebrando la ocurrencia, deseándoles con palabras en francés, sonrisas y gestos, toda su entera bendición…
- - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- ¿Tenias que decir eso?- Misty estaba recostada contra su pecho, ambos de pie frente a la ventana viendo el agonizante sol de la tarde que ya empezaba a ocultarse.
- Era una forma de vengarme por lo que hiciste antes-
- ¿Hacer?-
Él deslizó las manos por su cintura, y la restó suavemente en su estomago –Ese endiablado beso tuyo…-susurró en su oído – No debiste tentarme de esa forma…-
- Yo no estaba tentándote-
- Mmhm…- deslizó los labios por su cuello -¿Es necesario que vayamos a esa fiesta?-
- Se supone que si…- contestó ella en un susurro.
- Yo tengo un plan de algo más divertido para hacer…-
Misty se rió suavemente –No podemos faltar, sería una completa falta de educación…-
- Ah, ellos entenderán perfectamente cual fue el motivo, Myst…- los labios de Ash le rozaron el lóbulo de la oreja y la mejilla.
Ella suspiró, y volviéndose recibió el afiebrado beso que había estado insinuándole. Cruzó los brazos tras su cuello, y se puso en puntas de pie para apretarse todavía más a él.
- ¿Ves que esto es más divertido?- Dijo Ash contra sus labios.
Ella no dijo nada por algunos segundos. Cuando por fin habló, había una nota de emoción en el trasfondo de su voz.
- Mal chico. Hacerle proposiciones indecentes a una mujer comprometida…-
Él se apartó unos segundos y la miró con firmeza. Ella inclinó la cabeza gesticulando un leve 'si', sonriendo con un tenue brillo esperanzado en sus ojos, tomó su mano izquierda y entrelazó sus delgados dedos a los suyos.
- Ash… ¿Te casarías conmigo?. ¿Otra vez…?- susurró, la luz de la tarde bañando sus irises mientras lo veía fijamente. Completamente segura de lo que decía.
Él tragó con dificultad. Con su mano libre acarició la mejilla de la joven antes de inclinarse y besarla una y otra vez, sin siquiera darle tiempo a responder a sus caricias. Sus palabras rebotaban contra sus labios, entre besos desesperados y casi bruscos.
- ¡Si… si… si…!-
Misty rió, soltó su mano unos segundos y tomó su rostro manteniéndolo cerca del suyo por un momento.
- ¿Entiendes lo que estoy pidiéndote?-
- Es la prueba más grande de amor, Myst…- él susurró, sus ojos se humedecieron.
Lo besó con fuerza, finalmente dando rienda suelta a la intensidad que un instante así merecía. Ash la rodeó con sus brazos, devolviendo de igual grado la sensual caricia. Sus labios se unieron incontables veces más, saboreándose, tocándose con suavidad antes de separarse, sedientos, jadeando, sus cuerpos juntos, sus frentes unidas y sus ojos cerrados. El tenue fuego pasional todavía flotando a través de sus sentidos.
- ¿Sabes?- Ash fue el primero en recuperarse. Conservó la cercanía y los párpados cerrados – Mi ego masculino acaba de sufrir un golpe ante tu proposición… ¿Dónde quedó aquello de que el hombre debe dar el primer paso…?-
Misty soltó una carcajada suave, casi parecida a un susurro –Estamos en una era moderna, pero puedes ponerte de rodillas y hacerlo a la forma antigua si quieres…-
- No… eso ya no tiene tanto sentido ahora…- abrió los ojos y la miró. Ella mantenía su expresión risueña.
- Yo no le diré a nadie como realmente fueron las cosas…-
Él seguía sonriendo, todavía su frente estaba unida a la de ella. Y pese a estar ellos dos solos ahí dentro, seguían hablando en susurros.
- ¿Lo prometes?-
- Lo prometo…-
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Horas después…
- O sea ¿Tanto histeriqueo para finalmente mudarte a su habitación?- Diane echó un mechón de cabello castaño tras su oído en un gesto de impaciencia, y escribió algo en su computadora.
- Lo siento, Diane- Misty dijo algo sonrojada –De veras…-
- Si, si… Ya está. Cancelada tu reserva, y enviaré a alguien para que lleve tus cosas a la habitación ciento treinta…-
- No te molestes, eso puedo hacerlo yo misma…- Misty sacudió su mano frente a ella, desechando su sugerencia.
Diane abrió sus ojos marrones al mirar más detenidamente la mano que se agitaba delante suyo. Allí, entre los pálidos y delgados dedos brillaba un anillo que estaba segura nunca había visto antes.
- ¡Oh!- salió de detrás del mostrador, tenía líneas bonitas, aún a pesar de estar enfundada en el tradicional atuendo de recepcionista: falda y saco color azul oscuro, con un logo de la LIGA al frente. Abrazó a Misty con cariño -¡Te lo propuso!. ¡Te lo propuso!-
Esta rió algo sorprendida pero recibiendo el gesto de la muchacha –Algo así…-
- ¿Algo así?. ¡Pero si tienes un anillo!. Déjame verlo… -le tomó la mano –Cielos, es bellísimo…-
Misty observó también. Ash había desaparecido tras su propuesta volviendo luego con el pequeño estuche de terciopelo negro entre sus manos, haciendo toda una especie de ceremonia antes de dárselo. Ella había reprimido un suspiro tembloroso cuando la vio, la alianza era simple y bonita pero…
'Este no es el anillo verdadero, pero servirá de sustituto hasta que volvamos a casa y la alianza real ocupe su lugar…'
Misty no había entendido sus palabras, pero estaba tan extasiada con aquel gesto que realmente no le prestó atención.
- … esto es algo para festejar…- Diane estaba diciendo con su usual gesto alegre –¡Madame Lancaster estará profundamente feliz por esto, Misty!-
Ella le sonrió y apretó con ternura la mano que llevaba el preciado anillo -sustituto o no- representaba la promesa de un pronto matrimonio.
- Debo prepararme para la fiesta…- replicó, acordándose de sus obligaciones.
La muchacha morena asintió, luego sus ojos se iluminaron, y corrió detrás de su mostrador desde donde sacó un pequeño sobre blanco sellado.
- Monsieur Duville estaba preguntando por ti, me dijo que te diera esto en cuanto te viera –le extendió el sobre.
- Gracias Diane- Misty le sonrió una vez más y se alejó por el pasillo. Una vez que estuvo a solas, abrió rápidamente el sobre, sacó la pieza de papel y leyó.
-
Mi petite mademoiselle:
Supe que estabas aquí chérie, pero me ha resultado imposible poder verte. Espero hacerlo en la fiesta de hoy… Búscame en la noche, tenemos mucho de que hablar. Te cuidas.
-Tu adorée amie Jay Duville-
-
Misty solo suspiró, y doblando la nota la metió en el sobre, y la guardó en su bolsillo.
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Esa noche…
Cuando Ash arribó al salón la fiesta ya había comenzado, y su reciente 'prometida' no aparecía por ningún lado. Ella había insistido en vestirse en su otra habitación, así tendría más libertad en prepararse y ponerse bonita sin sentirse afectada por las frecuentes proposiciones 'indecorosas' que él le hiciera… Pero el joven estaba ansioso por verla.
Caminó por el amplio salón, tomando una copa que un camarero acababa de ofrecerle. Saludó a un par de hombres que conocía y siguió su camino. Un grupo de personas a su derecha atrajo su atención, especialmente la joven pelirroja vestida de azul pálido que se encontraba en el centro de ellos, tomada del brazo de una mujer rubia quien le sonrió al reconocerlo. Caminó hacia ellos, y antes de que pudiera llegar a unírseles, Misty volteó la cabeza y lo reconoció, soltó a Charise y corrió a su encuentro sonriéndole.
Tenía puesto un vestido sencillo en un tono descolorido de azul que apenas le llegaba a las rodillas. Dos diminutos breteles sostenían la prenda en sus hombros, de modo que el escote demasiado generoso no enseñase más de lo necesario.
Su cabello estaba semi recogido en la nuca, y los mechones sueltos se balanceaban con cada nuevo paso que daba. Su sonrisa se hizo más evidente al ver la forma en la que él había estado observándola.
- Hey- lo saludó.
- Hey tú…- tomó sus manos con la suya que estaba libre, y tiró de ella hasta que pudo rozar sus labios en un beso rápido y suave –Estas matándome vestida de esa forma…-
Misty se rió contra su boca, y repitió el beso de un modo más intenso – Mmhm… champagne…- lo soltó lamiéndose los labios.
- Ni lo pienses- levantó la copa sobre la cabeza de ella antes de que esta tuviera tiempo de quitársela.
- ¡Hey!-Misty lo miró con una mueca – No es gracioso…-
Volvió a inclinarse y la besó –Ni una gota de alcohol, Myst-
- Tú te lo pierdes… sabes lo extremadamente descontrolada que las burbujas me vuelven…-
- Hum, no me tientes-
Misty sonrió y lo tomó del brazo, juntos caminaron hacia su destino inicial. El grupo de personas los recibió con entusiasmo, interrumpiendo a medias las conversaciones para integrarse a ellos.
- Bien hecho Ash, no esperaba nada mejor de ti…- dijo Charise con una graciosa mueca, tras los saludos iniciales. El profundo púrpura de su vestido hacia juego con el violáceo color de sus ojos.
Él la miró como si no entendiera. Las personas alrededor de la mujer rubia intercambiaron varias risitas. Miró a Misty de reojo y notó que estaba algo sonrojada. Sonrió.
- ¿De modo que ya lo sabes?- rodeó a la joven de la cintura, acercándola a su cuerpo. Le besó la frente –Señores les presento a mi formal prometida-
Los cumplidos y las palabras de felicitaciones no tardaron en llegar, entre risas y abrazos. Charise se secaba los ojos con un pañuelo viendo a los dos jóvenes tan juntos.
- Se ven tan bonitos ¿No lo cree así madame Lancaster?- un hombre preguntó en un intento de calmar a la emocionada dama.
- Siempre dije que estaban hechos el uno para el otro… monsieur Hall- respondió sonriendo –Pero han sido demasiado tercos para admitirlo…hasta el final…-
- Es lo caracteriza a los jóvenes de esta generación, Charise- una mujer de mediana edad vestida de rojo agregó –No aceptan reconocer la verdad ni aunque la tuvieran frente a sus narices…-
- Comparto su opinión madame Baher- se volvió a la pareja que seguía sonriendo, aceptando de buen grado las pequeñas criticas de las que eran objeto -¿Qué tal una pequeña demostración de cariño?-
Las mejillas de Misty llamearon todavía más al notar la mirada traviesa que le dirigió Ash, algo le decía que planeaba cobrarse lo que le había hecho temprano en la tarde. Él se inclinó y tomando su apenado rostro entre las manos, dirigió sus labios hacia los suyos, sellándolos en un largo e intenso beso que en nada prometía ser casto o suave. Los demás sonrieron al observarlos.
La joven suspiró entrecortadamente y le tocó la mejilla con su mano izquierda. Las luces artificiales del salón arrancaron destellos del pálido diamante que languidecía entre sus dedos. Pero el momento continuó y continuó por varios segundos más…
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Cuando eran más jóvenes solía ser un milagro que Ash quisiera bailar una pieza con ella… Le huía al tema con tanta convicción como si se tratara del diablo en persona.
Pero ahora… Esa noche…
No la había soltado ni un segundo desde que estaban en la pista de baile junto a las demas parejas. Los brazos alrededor de su cintura, la cabeza apoyada en la suya mientras tarareaba la letra de la canción que estaba sonando en esos momentos.
Obviando el hecho de que ahora era todo un consumado experto en el arte…
Misty recostó la cara contra su pecho, suspirando al oír los suaves acordes de su canción favorita. Los pies del joven se movían con precisión marcando los pasos, mientras la conducía con firmeza a través de la pista. Acariciando su espalda, uniéndola aún más contra su cuerpo.
- Bonne nuit, monsieur… ¿Me permite bailar esta pieza con mademoiselle?- Sonó una ronca voz masculina tras la espalda de Ash.
Este se volvió con sorpresa encontrándose con un alto hombre de su misma edad. Este sonreía de forma galante, mientras se lo observaba. Tenía cabello negro corto, tez blanca, y unos ojos profundos de color azul. El traje que usaba era a medida y destacaba profundamente la anchura de sus hombros. Atractivo, un espécimen muy codiciado para cualquier mujer sensata.
¿Dónde había visto antes a este sujeto?. Ciertamente su rostro se le hacia muy familiar…
Misty se cubrió la boca con su mano, obviamente riendo ante el atrevimiento. Se separó de su prometido y abrazó al recién llegado con demasiada familiaridad.
- ¡Jay!- exclamó visiblemente asfixiándolo.
Ash rasgó los ojos '¿Jay?' Observó a los dos fundidos en ese apretado abrazo, sintiéndose algo incómodo por estar inmóvil en medio de las demás parejas que continuaban bailando.
Cierta frase de Soleil se le vino repentinamente a la cabeza.
Es Jay, el mejor amigo de mi mamá…
'¿Así que este es el mejor amigo de Misty?'
El amigo francés que aparecía en esa fotografías que la niña le había enseñado aquel día en su habitación, al que era obvio que tanto ella como su madre le profesaban absoluta adoración…
- ¡Mon Dieu, petite Misty!- este estaba diciendo en su evidente tono extranjero examinando muy atentamente a la muchacha -¡Te ves belle!-
- ¡Oh, tú también!- respondió ella abrazándolo otra vez entre risas y exclamaciones en francés.
El joven miró a Ash por unos segundos y le susurró algo en el oído a Misty haciendo que ella estallara en carcajadas y se separara de inmediato.
- Ash –lo tomó del brazo con suavidad, en tanto procedía a hacer lo mismo con el recién llegado – Te presento a monsieur Jay Duville-
'¿Así que este es el famoso monsieur Duville, de quien todos hablan aquí?. ¿El responsable de esta conferencia y de querer llevarse a Misty a Francia…?'
- Jay, este es Ash. Ash Ketchum- tomó con delicadeza la mano del nombrado y le sonrió a su amigo como esperando su reacción.
- ¿El Ash Ketchum?- abrió sus grandes ojos azules en una mueca y se giró a la joven con un gesto de sorpresa -¿Tu ex…?-
Ash arqueó las cejas, confundido. La suave presión de los delgados dedos en los suyos se volvió ligeramente más intensa.
- Exacto Jay…- le respondió ella con un gesto difícil de interpretar.
Él volvió a mirar a Ash con ojos grandes, como evaluándolo lentamente. Luego murmuró algo para sí y sacudió la cabeza. Tomó la mano de la joven entre las suyas.
- No tiene importancia ¿bailamos chérie?-
Misty miró a Ash por algunos segundos, luego asintió con entusiasmo restando ambas manos en las de su amigo. Ni siquiera se despidió, cuando el alto joven francés la arrastró al otro extremo de la pista para bailar.
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Ash intentó ignorar la punzada en su estomago…
¿Celos…?
No recordaba estar tan susceptible en el pasado en situaciones semejantes. Y ciertamente no era una sensación placentera sentir tanta ira hacia alguien que recién conocía solo porque había arrancado a Misty de sus brazos, y lo había mirado de un modo extraño mientras ella hacia las presentaciones, o porque el mismo sujeto le susurraba cosas al oído haciéndola reír, le acariciaba la espalda agonizantemente lento, o porque le había acomodado los breteles del vestido en más de una ocasión…
Se negó a pensar cualquier cosa que le diese doble sentido a sus gesticulaciones y le atribuyó un 'excesivo cariño de amigo' a las acciones del francés.
Excesivo cariño de amigo que a él no le estaba gustando nada…
Se dio la vuelta antes que sus nervios estallaran en una escena de lo más dramática y se alejó a buscar una copa.
'Necesito alcohol…'
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- Sigues siendo la mejor en esto también, chérie…-
- Por supuesto que no- Misty sacudió la cabeza y se aferró al brazo de un muy serio Ash. Inhaló aire y bebió de la copa que él acababa de ofrecerle –Estoy fuera de forma… Hacia siglos que no iba a una fiesta como esta…- hizo una mueca de repugnancia al ver que se trataba de gaseosa -¡Oye!-
Ash sonrió bebiendo de su propia copa de alcohol, y alzándola por encima de la cabeza de ella evitando que pudiera agarrarla. La joven le daba golpecitos en el brazo mostrando su disconformidad.
- Se ve usted más impresionante en persona monsieur Ketchum- dijo Jay que había estado observándolos fijamente –La mayoría de las campañas gráficas no suele hacerle justicia a su imagen-
Ash arqueó las cejas confundido –Supongo que… gracias monsieur Duville- A su lado, Misty estalló en carcajadas, se abrazó más a él y le dedicó una mirada insinuante al extranjero.
- Está bien, chérie, está bien… ¿Seguimos bailando?- le extendió la mano –La noche es joven y todavía no ha empezado la diversión…-
- Siempre es un placer- ella le sonrió. Enroscó los brazos en torno al cuello de Ash y le dio un sonoro beso en la mejilla –Ve a divertirte tú también…-
Él le tomó una mano con firmeza, como negándose a que se fuera, pero en el último segundo la soltó y ella se alejó con Duville, quien tras pasarle el brazo por la cintura, se dio vuelta y le guiñó el ojo ligeramente.
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- ¿Has conocido a monsieur Duville, Ash?- la suave voz cantarina de Charise Lancaster lo sacó de su tren de pensamientos poco agradables.
- Eh… si- se giró con su copa a medias intentando sonreír ante la cuestión.
- Oh, es un hombre maravilloso ¿has visto?. Muy talentoso y dedicado en su campo… Y no ha tenido reparos en enseñarle a Misty todo lo que sabe. Le tiene mucho cariño a mi niña…-
- Ya veo…-
Ella lo miró arqueando una ceja. Luego su expresión se esfumó bajo una sonrisa juguetona -¿Estas celoso…?- reprimió una risita todavía mas divertida -¡ Oh, mon Dieu!. ¡Mon Dieu…! . No puedes estarlo… ¡C'est impossible…! – se alejó riendo con evidente gracia.
Ash frunció las cejas antes de cerrar los párpados con fuerza y tomar aire en uno de los conocidos ejercicios para mantener su temperamento bajo control… Irónicamente era algo que Misty solía hacer cuando se enfadaba con él cuando eran más jóvenes, y que más irónicamente estaba sirviéndole a él ahora…
'Charise también le tiene simpatía… ¿Cómo puede tenérsela cuando a leguas se nota que es un engreído y...?' volteó a ver a Jay que seguía bailando con Misty, cuyas mejillas estaban rojas a más no poder 'Se nota que la quiere mucho… De hecho todos aquí parecen tenerle mucho respeto y cariño… Claro a ninguno de ellos está robándole la atención de su linda prometida…'
Tomó una nueva copa de champagne y tras tragársela de un sorbo, se encogió de hombros y se dirigió hacia su propia habitación.
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Horas después…
Los suaves besos en la mejilla lo despertaron. El satinado par de labios se dirigió a su cuello, mientras unas manos intentaban desvestirlo. Abrió los ojos parpadeando de sueño. Misty se encontraba frente a él todavía vestida con su corto vestido azul.
- ¿Myst…?- murmuro en un somnoliento susurro viendo la hora. Eran casi las cuatro am. Se volvió a ella que estaba desprendiéndole el pantalón -¿Dónde estabas…?-
Ella lo besó profundamente sin responderle. Percibió un ligero sabor a Fresas en sus labios, y la obvia prisa de sus manos.
- Te acostaste con la ropa puesta…- respondió tiempo después contra sus labios en tanto hacia a un lado las mantas de la cama. Luego se irguió y se quitó los zapatos.
- Te estaba esperando –completamente despierto, la observó sacarse el vestido por encima de la cabeza. Sus mejillas tenuemente veteadas de rosa, sus ojos cerrados mientras tarareaba los acordes de alguna canción.
Era evidente que estaba mareada, y que él no había estado ahí para controlarla en lo que bebía…
Le hizo lugar en la cama, y ella se acurrucó contra él tiritando de frío. Enroscó sus piernas a las suyas y apoyó la cabeza en su pecho buscando calor.
- ¿Dónde estabas?- reiteró contra su pelo, aún sintiendo la suave fragancia a manzanas del champú.
Pero en vez de responderle, Misty se giró en su lugar y comenzó a besarle el cuello, sus largos dedos jugueteando en su piel. La pregunta fue fácilmente olvidada tras algunos segundos de apasionadas caricias.
El beso se deslizó a sus labios tras entregarse a sus brazos, y el mundo pareció disolverse a su alrededor en una muy agradable nube. No más conferencia, preguntas, ni franceses detestables que ocuparan sus pensamientos…
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Al otro día…
Cuando finalmente despertó supo dos cosas. Una, que el sol estaba alto, y dos, que se encontraba solo en la enorme cama. Tras otro vistazo al reloj se dio cuenta de lo avanzado de la hora.
¿Dónde se encontraría Misty?
Al parecer su resaca no había sido demasiado potente, de otra forma estaría junto a él retorciéndose por la jaqueca, pero a juzgar por sus acciones de la madrugada…
Ash se sonrojó profundamente ante el recuerdo. Wow… solo esperaba que esa magia no se extinguiera una vez que regresaran a la región de Kanto y se reintegraran al ritmo normal de vida.
Caminó por la habitación vistiéndose, pues aunque las conferencias ya habían acabado debía conservar las formalidades, reuniéndose a desayunar con los científicos y los inversionistas. Su prometida debía de estar allí también, esperaba. Acabó de prepararse y salió.
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-¿Y tú?. ¿Estas viendo a alguien?-
- Non, chérie no dispongo de tu misma suerte…- le guió un ojo –Pero bastaría una sola palabra tuya para que fuera inmensamente feliz…-
- La que puedes seguir esperando por la eternidad porque nunca planeo dártela-
- ¡Oh, no eres nada divertida!. Yo podría cuidar de ti también, mon amie-
- No lo dudo ni por un segundo, pero ya tengo quien se preocupe por mí…- sonrió –Y planeo seguir teniéndolo por mucho tiempo…-
- Una respuesta digna de ti chérie Myst. Sagaz, sutil pero lo suficientemente clara como para entenderla –ladeó la cabeza observándola y una enorme sonrisa maliciosa se formó en sus labios. Se tomó algunos segundos antes de añadir – Por otro lado… Realmente es muy impresionante…-
- Jay…- Misty ocultó una risita –No es divertido…-
- ¿Quién hubiera imaginado que fuera así de…?- hizo un gesto con su mano -… Seductor. Nunca me hablaste de eso-
Nuevas carcajadas estallaron en el vasto salón vacío en el que ellos dos estaban. Dos grandes ventanas cubiertas con cortinas blancas, un escritorio de madera en el que Jay estaba apoyado, y un sillón de tres cuerpos en el que la joven se encontraba sentada. Había un par de sillas, y un enorme Ficus a un costado.
- Jay, ya basta…- ella intentó hablar serio pese al brillo risueño de sus ojos claros. Se aclaró la garganta –No es divertido hablar de una persona cuando no está presente…-
- ¿Cómo así, chérie?. Está bien presente en tus pensamientos y en los míos…-
- Pero puede desilusionarte-
- Lo dudo mon amie.Así como está, llena todas mis expectativas…–
Volvió a reír, sus mejillas ligeramente más rosadas –Deberías haber visto su cara-
- Estaba celoso- le tocó el pie con la punta de su zapato -… Y con razón creo yo- se incorporó de su lugar y se sentó junto a ella en el sillón -¿No se lo has dicho todavía?-
Misty sacudió la cabeza, una débil sonrisa –No-
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Ash se detuvo ante la habitación que Diane, la recepcionista le había indicado. Se encontraba frente a la oficina de Jay, lugar donde, según palabras de la muchacha, se llevarían a cabo los últimos detalles del trato. Misty debía de estar allí.
Levantó la mano para golpear la puerta cerrada, cuando a través de esta se oyó el eco de varias risitas. La de la joven pelirroja entre ellas. Se quedó con el puño en el aire, advirtiendo la serie de susurros que se produjeron tras estas.
Acercó levemente su oído hacia la madera.
- Parece muy susceptible, como si fuera a estallar en cualquier momento…-
Misty se rió –Es muy irritable-
- Es lo que precisamente te atrae de un hombre, chérie…-
- ¡Eso no es cierto!-
Hubo una serie de golpes y luego la sonora risa de Jay, seguida de un corto silencio.
- Estoy muy orgulloso de ti, petite Misty-
- No bromees, soy un completo desastre-
- Oh, nada de eso chérie. Has hecho un excelente trabajo, realmente Charise no se ha equivocado contigo. Tienes un brillante futuro Myst… pero no aquí y lo sabes-
Una larga pausa.
- Lo sé muy bien, Jay…-
Los puños de Ash se cerraron intempestivamente. Sus nudillos blancos, las uñas clavándoselas en las palmas de las manos.
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-… Tengo el puesto justo para ti. El aquarium necesita de personas capacitadas como tú… y para mí sería un enorme placer trabajar contigo…-
Ella lo miró algunos segundos, luego restó su atención en los cerámicos claros que cubrían el suelo.
- Es tu decisión Myst, pero tampoco puedes extender esto por más tiempo. Debes hablar con ese hombre…- Jay la tomó de la barbilla y la volvió hacia él –Yo no quiero perderte otra vez, cherie…-
Ella negó con su cabeza.
-Yo te necesito…-
- Lo sé…- la voz de Misty fue tan suave, que él tuvo que acercar su rostro para oírla -… Yo también, pero…-
Unos golpes en la puerta la cortaron. Jay suspiró antes de restar la mano en su hombro, acercándola amistosamente hacia sí.
- Adelante-
La figura seria de Ash se hizo presente tras la hoja de madera. Se detuvo en la entrada al verlos. Su rostro severo y de aspecto reservado.
- Pero si es el apuesto monsieur Ketchum- Jay se alejó de Misty con una sonrisa torcida.
Ella se levantó rápidamente de su lugar en el sillón y ensayó su mejor gesto cariñoso para con él mientras se dirigía a su encuentro. Se puso en puntas de pie frente al joven –Buenos días…- le sonrió antes de depositar un beso corto, insípido en sus labios.
- Buenos días –respondió apenas cerrando los ojos.
- Imagino que ha de estar muy orgulloso de su ex, monsieur…-
Ella arqueó una ceja en su dirección. Una mirada rápida, cortante.
- Por supuesto que lo estoy, monsieur Duville. Pero por si no lo sabia, mademoiselle es mi prometida-
- Lo sé. Felicitaciones, chérie a ti también –Jay se puso de pie -¿Usted conoce Francia?-
- No, no he tenido el placer, aunque domino el idioma casi a la perfección…-
- Oh…- se acercó hacia ellos, ignorando la mirada asesina de la joven –Mademoiselle y yo solíamos recorrer Paris por días enteros cuando Soleil era pequeña, los tres juntos… ¿asumo que habrá visto las fotografías?- Ash hizo un brusco gesto afirmativo –También es toda una experta en su trabajo, en ocasiones tenía que secuestrarla del laboratorio y hacer que se divirtiera… La pobre siempre estaba allí encerrada - se encogió de hombros –Pero mademoiselle renunció a todo eso cuando volvió a Japón… Ha sido una real pena…- pasó junto a ellos –Un placer conocerlo, monsieur… Me hubiera gustado hacerlo en otras circunstancias, pero… en fin…- abrió la puerta y salió.
Misty suspiró una vez que estuvieron solos. Se separó de él y le tocó la mejilla –Lamento no haberme quedado contigo, debía firmar unos papeles temprano…- le rozó los labios –Estabas tan dormido que no quise despertarte…-
Ash la miró fijamente.
- No creas en todo lo que dice Jay, la mayor parte del tiempo exagera…-
Él volvió a mirarla seriamente. Ojos marrones fijos en las cristalinas pupilas de ella.
- ¿Hay algo que debas decirme?- le preguntó con gravedad.
Y los ojos de Misty dejaron los suyos por un segundo. Luego volvió a verlo con una sonrisa.
- No… ¿Por qué?-
Él meneó la cabeza y le besó la mejilla en un beso similar al que ella le había dado al entrar.
- Por nada...-
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Horas después…
- ¡Misty!. ¡Misty!-
La joven se volteó en el medio del pasillo. Cerró los ojos y deseó estar tomando la ducha de agua caliente que su cuerpo reclamaba.
- ¡Misty!-
- ¿Qué pasa Diane?- preguntó con voz cansada. Si... una ducha de agua tibia, y una larga hora de siesta antes de preparar el equipaje…
- ¡El señor Ketchum acaba de irse!- tomó aire –Su coche llegó esta mañana del taller cuando tú estabas reunida con monsieur Duville… Tiempo después, bajó con su equipaje y-y simplemente cargó sus maletas y se fue… ¡Sin despedirse de nadie, se fue!-
La joven miró a Diane por algunos segundos, luego cerró los ojos y estalló en carcajadas.
Esta la observaba con desconcierto mientras Misty seguía riendo como si fuera lo más natural del mundo, como si le hubiera contado algo extremadamente gracioso, pero vio también entre sus risas, el eco de diminutas lágrimas brillando en sus pestañas como dos pequeñas perlas.
Continuará
Nota:
Gracias a Rosita, Akari Asakura, Zilia K, Luci, AngelSusy Malfoy, Sakurafer2, Puchiko Tsukino, Enika, Black Fire022, Adnil, GiGi- MistyShrine, Princesa Valna, Giossepe, Majin Lu, Chik-Poke, Julian Manes, Ya-chan1 y Tsu Asakura por tomarse el tiempo de leer esta complicada historia y dejar estos review (insignificantes para ustedes, maravillosos para mí) tan bonitos. Otra vez ¡MUCHAS GRACIAS! –A TODOS:D
Pido disculpas por un capitulo tan extenso como este. Perdónenme! No creí que se excediera tanto o.o (38 Hojas de word!). Por cierto, el título del prox. chapie será 'La última prueba'
Bueno oficialmente ya solo restan 2 capítulos para que esto se acabe n.n, y déjenme decirles que aprecio mucho todos los review, mails y mensajitos que me escriben por msn, significan mucho para mí ¡Realmente gracias!
Habrán notado que ya ha habido varios cap en los que se ha nombrado a Jay (Ej, en el capítulo 4 'Claridade'), asi que no van a decirme que salió de buenas a primeras :P ¿Y cual será esta misteriosa relación entre Misty y él? –He dejado algunas pistas a lo largo de los capítulos, a ver quien lo adivina :D
Bueno, cuídense mucho!. Los adoro y… Envíen Reviews! -me encanta recibirlos! n.n-
Gracias especiales a Ya-chan1 por ayudarme con los diálogos en francés:D
Sumi-Chan
