CAPÍTULO XXI

Sus ojos estaban abiertos de par en par y sostenía su ya descubierto regalo con asombro mientras se giraba para ver a Harry, de pronto otro gritó volvió a inundar la habitación

-¡Aaahh!-

Harry no se movía no sabía muy bien como reaccionar, o que hacer sólo se quedó ahí estático mientras admiraba a una pequeña que tampoco se movía.

La habitación se llenó de un silencio incómodo, después se escuchaban una clase de sollozos o algún sonido parecido que Harry no lograba descifrar muy bien del todo.

Su pequeña se giró con los ojos llorosos, mientras veía una y otra vez su regalo.

Harry se acercó despacio no quería exaltarla más, sólo quería saber si estaba bien.

-¿Estás bien?-

Ella no contestó, lo miró y corrió a sus brazos, ahora su llanto era más bien de felicidad

-¡Gracias!¡Gracias! ¡Gracias!-gritaba Vania

-¿Te gusta?-

-Mucho, demasiado-

-Me alegro-

Ella se separó para sacar de la delicada caja de cristal su ahora regalo favorito.

Se puso de espaldas a Harry, mientras se alzaba el cabello, dejando desnudo su cuello, blanco, largo muy fino.

Harry comprendió lo que debía hacer, así que se acercó, ella estaba caminando hacia el espejo más cercano, se colocó frente a el , esperando porque Harry actuara.

Harry estaba encantado con su pequeña pues lo miraba de una manera inocente, juguetona y ahora que lo pensaba bien, también impaciente, él sabía muy bien que Vania no sabía esperar de buena gana, así que decidió jugar con ella, se acercó se puso detrás y el juego empezó.

-¿Realmente quieres que te lo ponga? -

-Si-

Él hacía el ademán de acercársele, y tratar de ponerle el regalo pero, justo cuando ella se disponía a ponerse en posición él se alejaba.

-¿Segura?-

-Si muy segura-

-¿Qué tanto?

-Mucho-

-¿Demasiado?-

-¡Si demasiado!-

-Mmmm . . .bueno-

Y volvió a hacer el ademán y se alejó de la misma manera que ya había hecho.

Ella se soltó el cabello, mientras lo miraba por el espejo, se notaba algo molesta. Se cruzó de brazos mientras se giraba para ver a su contrincante.

-Harry Potter por favor pónmelo-

Harry miró hacia el techo mientras cerraba un ojo y torcía la boca, como meditando lo que ocurría, después la miraba y volvía hacer las mismas caretas.

-Mmmm . . .-

Se giró a verla, rió un poco

-No-

Ella golpeó el piso con su pequeño pie mientras bufaba algo molesta, entonces notó que el atomizador no estaba en el baño sino en la mesa que se encontraba bajo el espejo. Lo miró mientras arqueaba una ceja

-¿Seguro?-

-Seguro ¿Qué?-

-¿Seguro no me lo vas a poner?-

Él se puso como soldado, derecho y de mirada regia

-Así es no te lo voy a poner-

Ella entendió el juego

-Muy bien soldado- decía mientras tomaba el atomizador.

Despacio para que él no se diera cuenta. Cuando tuvo el atomizador en sus manos se giró pero, no si ocultarlo detrás de ella, Harry la miraba extrañado como si de pronto ella tuviera la carta ganadora.

-¡Esto es la guerra!- gritó mientras hacía funcionar el atomizador como pistola de agua, de esas que los muggles ocupan para divertirse en días soleados o para molestar, como lo estaba haciendo Vania.

Harry corrió en dirección contraria tratando de protegerse, mientras gritaba

-¡Es trampa!-

Ella reía y mucho mientras le contestaba

-No porque no es magia-

La pelea terminó en empate cuando Harry logró quitársela, y empezó a mojarla a ella, Vania se escondía.

Pero hubo un momento donde sacó su ya característica valentía, y se acercó para quitársela pero, su proximidad con Harry la puso nerviosa y de pronto dejó de tensar las manos al igual que Harry.

Por su parte él estaba encantado de poder tenerla frente a frente para admirar su belleza, su inocencia y ternura.

El ruido del atomizador al caer los sacó de ese trance no sin antes dar un leve brinquito.

Quiso separarse de Harry pero, él le sostuvo la mano y la hizo girarse para que pudieran verse a los ojos, ella desviaba la vista aún se sentía vulnerable y ese hecho no le gustaba del todo.

Él puso sus manos en sus mejillas para, que lo viera directo a los ojos, ella así lo hizo. Él sonrió y rozó su nariz contra la de ella.

Ella sonrió mientras sus mejillas estaban sonrosadas

Él buscaba su boca, ella también. Se fundieron en un beso. Profundo y lento, en donde ambos se sentían plenos.

Cuando terminó ella sonrió y se abrazó a él, sólo para recargar su cabeza sobre su pecho del lado del corazón para ser más específicos de pronto Harry habló

-¿Lo escuchas?-

Ella se extrañó al oír el comentario, así que él lo repitió

-¿Escuchas lo que te dice?-

-¿Quién?-

-Mi corazón-

Ella negó mientras se acercaba más a su pecho para tratar de oír.

-¿Quieres te traduzca lo que dice?-

-Sip-

-Bueno está diciendo que: te ama, y mucho, que eres una persona fabulosa, que lo sacaste de la obscuridad donde vivía, que eres su ángel protector-

Él bajó la vista para verla, ella se separó de su pecho mientras lo miraba con una sonrisa que derramaba ternura.

-Me gusta lo que dice-

Él sonrió de buena gana

-A mi también, ahora vamos a ponerte el regalo-

Ella saltaba y brincaba mientras recogía nuevamente su cabello y se paraba frente al espejo.

Él se acercó se lo puso, y la abrazó por detrás

-Se te ve divino-

-¿Cómo supiste que quería este cuarzo desde Halloween?-

-Porque siempre supe que eras mi ángel-

Y la besó nuevamente.

Esta nueva filosofía en la que él le decía a Vania que estaban hechos el uno para el otro, donde le decía que ya estaba escrito su amor, fascinaba a la pequeña niña quien por fin podía creer plenamente en el amor.

¿Cuánto durará dicha felicidad?