HOLA A TODOS:

Bueno aquí os dejo el capítulo 21, que por cierto es el último que tengo escrito así que a partir de ahora paciencia, aunque prometo ir lo más rápido posible.......

Gandulfo: que decir solo que me has leido los pensamientos, te aseguro que Harry y Cat lucharan con espadas, bueno a Cat le he puesto un arma más femenina, pero es igual de cortante que la espada, manejaran magia antigua y los elementos pero no los mismos, ya que cada uno se especializara en una materia, peropara esto aún es algo pronto. Quiza te decepcione el capitulo, ya que no me he centrado mucho en los entrenamientos, pero veras los resultados de ellos al final y si son capaces de hacer lo que van a hacer solo despues de un día de entrene, imagina lo que haran luego....... Besos

Shagy Sirius: Es verdad que se lo estan pasando bien, ¿consecuencias?....... siempre jajajjajajajajjajaj ya veremos, son magos digo yo que queda implicito que algun hechizo conoceran ¿No? sino serían muy irresponsables. Te parece que estaba apurada al escribir los reviews??????, jejejejejeejeje, ¿a que no te imaginas con quien hablaba mientras subia el capítulo??????. Bueno, ya me diras que te parece. Muchos besos

Si se me ha olvidado responder a alguien que me mande un vociferador, de todas formas muchas gracias por vuestro apoyo muchos saludos y besos.


CAPITULO 21: Rescate en la guarida de Voldemort

Harry despertó bien temprano para poder irse a su habitación antes de que los demás se levantasen. Movió con cuidado a Cat que estaba sobre su pecho dormida profundamente y se levantó sentándose en la cama. Se desperezó y se volvió a mirar a la chica, se acercó a ella y le dio un suave beso en la mejilla.

Ya en su habitación Harry se volvió a dejar caer sobre su cama, no esperaba haber dormido tan bien después del sueño que tuvieron con Voldemort, y lo que más le intrigaba era porque Cat no estaba en la habitación cuando él se había despertado en medio de la noche, sino que había aparecido un rato más tarde y se había vuelto a acostar. Pensó que debería preguntárselo.

"Aunque ahora lo que debería hacer es pensar en formas de localizar a Sirius y pensar como llegamos hasta él y lo sacamos de allí. Aunque lo primero es averiguar donde esta, quizá a Cat se le ocurra algo".

Cerró los ojos perezosamente para ver si se podía dormir, pero al cabo de un rato, cuando oyó movimientos por la casa se puso en pie y tras vestirse bajó al piso de abajo. Donde vio a Lupin charlando animadamente con Cat.

-Buenos días- le dijo Cat levantándose de la mesa para servirle el desayuno

-Hola- respondió este

-¿Qué tal habéis dormido?- les preguntó Lupin- hoy os espera un día muy duro

-bien- respondieron los dos al unísono aunque un poco nerviosos. A ninguno de los dos le gustaba mentir a Lupin

Estaban desayunando en silencio cuando Dumbledore y Lecter llegaron con grandes sonrisas en sus rostros.

-Buenos días chicos- saludó Dumbledore- espero que ya tengáis vuestras cosas a punto porque nos vamos en media hora.

-Por fin hemos terminado de arreglar la casa- añadió Lecter

-¿Dónde vamos?

-Verás Cat- empezó Lecter- vamos al valle de Godric

-Si- añadió Dumbledore- Harry, por fin vas a conocer la casa de tus padres

-¿Cómo?- preguntó el chico dejando caer la cuchara de los cereales- ¿Creía que quedó destruida?

-Y es cierto- contestó Dumbledore- pero la mandamos reconstruir. ¿Te gustaría conocerla verdad?, al fin y al cabo es tuya

-Pues claro- contestó Harry entusiasmado

Unas horas después, dos hombres mayores y dos jóvenes aparecían en un campo de césped en una colina bañada por el sol de medio día. Cualquiera diría que habían aparecido por arte de magia, pero eso es justamente lo que había sucedido ya que los cuatro eran grandes magos.

Cualquiera que los hubiera visto allí de pie pensaría que estaban locos, pues los cuatro sostenían entre sus manos un bota vieja. El más anciano de todos se volvió y dijo:

-Tenemos que subir la colina, entonces podréis ver la casa

Harry y Cat asintieron y siguieron a Dumbledore y Lecter por la colina, quedando parados al ver la inmensa mansión de caravista de dos pisos con enormes ventanales. Unos enormes pilares que salían desde el ultimo piso daban paso a una enorme marquesina en la que se podían ver varios sofás y mecedoras.

Hasta la casa había un camino lleno de rosales en flor que daba paso a un jardín centrado por una enorme fuente y tras ella se encontraba la entrada. Los chicos caminaron por el sendero mirando la casa sorprendidos. Adosada a esta había lo que parecía ser un garaje. Por fin llegaron a la enorme puerta de la entrada. Dumbledore hizo un movimiento con la varita y la puerta se abrió.

Cat, Dumbledore y Lecter entraron, pero Harry se quedo plantado sin atreverse a avanzar.

-¿Qué pasa Harry?- le preguntó Cat dulcemente

-Es la casa de mis padres, donde murieron, donde viví una vida que no puedo recordar

-Vamos- le dijo Cat tendiéndole la mano- es el momento de empezar una nueva, ¿no crees?- Harry la miró dulcemente y tomó su mano.

Dumbledore y Lecter vieron a los muchachos avanzar hacia la casa tomados de la mano y esbozaron una cómplice sonrisa.

El interior de la casa era aún más espectacular que el exterior, toda la casa era de madera de ébano que la hacía muy acogedora. El enorme recibidor tenía una alfombra roja, y en el centro había una pequeña mesa con un hermoso jarrón lleno de rosas amarillas. A la derecha había una gran escalera de madera que llevaba a los pisos superiores, detrás de la escalera se veía un pasillo que debía llevar a las cocinas, porque al otro lado a través de unas enormes puertas correderas de cristal se dejaba entrever un gran salón.

Siguieron a Dumbledore y Lecter hacia el piso de arriba donde se encontraban sus habitaciones. Un cálido pasillo lleno de cuadros antiguos y valiosos lo adornaba, unos se movían, otros no lo que denotaba que eran cuadros muggles.

Había unas 10 puertas en 2 filas de 5 que debían ser las habitaciones, avanzaron por el pasillo:

-Estas dos primeras son nuestras habitaciones- dijo Lecter señalando las dos primeras puertas una enfrente de la otra- las vuestras son las del final del pasillo- les indicó- No os decimos cual es la de cada uno, decididlo vosotros. La de la derecha perteneció a tus padres Harry. Os esperamos dentro de una hora en el jardín trasero de la casa.

Harry asintió y empezó a caminar hacia allí cargando con su baúl seguido por Cat que caminaba a su lado en silencio. Por fin llegaron hasta las puertas, al lado había una última escalera que no se veía desde el final del pasillo.

-¿dónde irá?- preguntó Harry

-seguramente arriba haya una buhardilla- le dijo Cat- las casas de este estilo solían tenerlas

-Si tu lo dices- respondió Harry mirando la habitación que había a la derecha y que había pertenecido a sus padres.

-Vamos Harry abre la puerta- lo animó Cat

Así lo hizo, una enorme cama que debía medir dos metros de ancho y largo abría paso a la gran habitación, estaba cubierta con una bonita colcha de color anaranjado con cojines decorativos de varios colores encima. A los lados había dos mesitas con una lamparita de latón cada una. Un enorme armario a la derecha y un tocador con un espejo, que debió pertenecer a la madre de Harry, y a la izquierda una gran estantería con infinidad de libros.

-Es increíble- susurró Cat.

Harry avanzó hasta la cama, en una de las mesitas había un portafotos en la que se veía a Harry cuando era un bebe con a su madre sentados en la marquesina durmiendo ambos tranquilamente. Harry se dejó caer en la mullida cama y la tomó entre sus manos, haciendo que una lágrima cayera por sus mejillas. Cat no dijo nada, solamente se sentó a su lado y le rodeó los hombros con uno de sus brazos.

-Yo dormiré aquí- le dijo Harry

-Me parece bien- respondió ella con una sonrisa- además, en esta cama podrías dormir durante un año y seguro que nunca lo harías en el mismo sitio

Este comentario consiguió arrancar una sonrisa del rostro de Harry. "Porque no vamos a ver tu habitación?" le dijo el chico tomándola de la mano y conduciéndola hasta la otra.

Esta era también una habitación grande, aunque no tanto como la otra, una gran cama estaba a un lado y enfrente un armario de madera enorme y un tocador, junto a un gran escritorio y una pequeña estantería con libros. Se notaba que era una habitación de invitados porque no había ni rastro de fotos o de que alguien hubiese vivido allí

-Es perfecta- dijo Cat

-Es un poco impersonal no te parece?

-Si, pero esta muy bien

-Vamos a hacer una cosa, esta será oficialmente tu habitación a partir de ahora, así que puedes ponerle lo que sea, que nadie la tocará. Hasta que....- Harry se detuvo

-¿Hasta que.....?- preguntó Cat con una sonrisa

-Hasta que todos se enteren de lo nuestro y podamos dormir oficialmente juntos.

-Jajajajaajajajaja. Gracias Harry- le dijo la chica

-Hola Harry Potter señor y señorita Cat- les dijo una voz chillona a sus espaldas

-Doby- exclamaron los dos a la vez- ¿Qué haces tu aquí?- preguntó Harry

Doby y Winky se trasladan a la casa para cuidarla señor

-¿En serio?- le preguntó Harry

-Si, serán sus elfos domésticos mientras estén aquí. Doby y Winky estarán encantados de guardarles sus secretos

-Eso es genial Doby- le dijo Cat con una sonrisa.

-Será mejor que dejen aquí sus cosas, nosotros nos encargaremos de guardárselas- les apremio el elfo- Dumbledore y Lecter les están esperando.

-Bien, gracias Doby- Harry le dedicó una sonrisa a Cat- voy a cambiarme de ropa- le indicó mientras salía de la habitación seguido Por Doby.

-Doby, a partir de ahora esa será la habitación de Cat, única y exclusivamente de ella.

-Doby entiende señor. ¿esta todo de su agrado?

-Si Doby.......escucha, podrías hacerme un favor?

-Por supuesto Harry Potter señor

-Podríais encargaros tu y Winky de que la habitación de Cat siempre tenga un ramo de flores frescas?

-Por supuesto señor. ¿Qué flores quiere?

-Rosas, rojas y blancas

-Por supuesto, cuando la señorita vuelva de su entrenamiento ya las tendrá allí

-Gracias de nuevo Doby.

El elfo hizo una reverencia y desapareció con un suave pop. Harry entró de nuevo a la habitación de sus padres y se cambió de ropa para el entrenamiento.

Unos minutos más tarde Harry salía de su habitación con unos pantalones de chándal y una camiseta de manga larga, se acercó a la puerta de la habitación de Cat y levantó la mano para llamar, pero esta se abrió antes y la chica se quedo mirando a Harry con la mano levantada.

-¿qué haces?

-Iba a buscarte

-Ya veo- contestó dándole un beso suave en los labios- ¿vamos?

Los dos se encaminaron hacia la planta inferior, por el lado de la escalera se dirigieron a la cocina donde Doby los saludó afectuosamente y guiño un ojo a Harry

Una vez salieron al exterior, pudieron ver una gran explanada con cientos de setos rodeándola. Dumbledore y Lecter se encontraban en el centro esperándolos.

Bien chicos, vamos a comenzar vuestro entrenamiento

-¿Y en que consistirá el entrenamiento?

-Buena pregunta Cat- le dijo Lecter con una sonrisa- yo os entrenaré en el combate con armas, y Dumbledore en magia sin varita.

-¿Combate con armas?- preguntó Harry atónito

-Si, íbamos a empezar por el combate cuerpo a cuerpo, pero ya sabemos que sois hábiles en el tema porque peleabais durante las transformaciones intermedias.....

-No pongáis esas caras chicos- les dijo Dumbledore riendo con ganas- en mi colegio no pasa nada sin que yo me entere- los dos se miraron incómodos y se sonrojaron pensando en la noche que pasaron en la sala de los menesteres- al menos la mayor parte de las cosas- añadió Dumbledore con una sonrisa.

-Bueno Cat- dijo Lecter- esto es para ti. Lo estuve guardando y otros antes que yo para cuando volviera la heredera de Ayla.

Lecter le paso una bonita caja de ébano con una luna tallada. Cat la tomo entre sus manos, se agacho para apoyarla en el suelo y la abrió.

-Ohhhhh!!!!- fue lo único que salió de su boca cuando vio el contenido.

Dentro había dos puñales de afilado filo con mangos plateados con un bonito y elaborado dibujo de hojas enlazadas en tonos verdes. Cat tomó cada una en una mano, se levantó y las observó detenidamente.

-Son perfectos

-Ya lo creo- respondió Dumbledore- son los que Ayla usó en la batalla y fueron restaurados para su Heredera- Cat seguía observándolos embelesada.

-Bien-empezó Lecter- Tu te quedas aquí conmigo Cat, te enseñaré a usarlos. Harry, tu iras con Dumbledore para ejercitarte en la magia sin varita. Esta tarde cambiareis.

Los muchachos asintieron. Harry se marcho tras Dumbledore. El mago lo guió a través del comedor y la biblioteca hasta una sala que había al final.

-Bien Harry, esta sala es muy especial. En ella la magia que hagamos aquí dentro no tendrá repercusión fuera.- el chico asintió- vamos a empezar con conjuros sencillos....... como por ejemplo Wingardium Leviosa. Quiero que te concentres en esta silla- Dumbledore hizo un movimiento con su varita e hizo aparecer una silla de madera- quiero que sientas la magia que hay a tu alrededor, la magia esta en todo en cada trozo de madera, en el cemento de estas paredes, en tu ropa, en el aire que respiras, todo es magia..... debes sentirla y visualizar el hechizo en tu cabeza.

Harry se concentró, se concentró en cada átomo que conformaba la habitación en el aire que entraba y salía de sus pulmones, empezó a notar una ligera vibración en su cuerpo, su ser quería elevar esa silla. De pronto una voz en su mente dijo Wingardium leviosa, y la silla se levantó del suelo.

-Muy bien Harry. Seguiremos con hechizos cada vez más complicados.

Y así lo hicieron, Dumbledore hizo practicar a Harry cada uno de los hechizos que había aprendido en sus seis años de clases, el chico consiguió hacerlos todos a la perfección, y cada vez le resultaba más fácil y lograba hacerlo más rápido, sin necesidad de concentrarse prácticamente, de hecho fue capaz de realizar algunos de ellos sin conocerlos, solo deseaba su efecto.

-Estupendo Harry- lo felicitó Dumbledore al final de la mañana- estoy muy satisfecho, mañana podremos aprender hechizos defensivos nuevos.

-Estoy un poco cansado- dijo el chico que tenía un poco de dolor de cabeza.

-Es normal, pero has progresado mucho, será mejor que vayamos a comer algo.

Harry siguió a Dumbledore hasta la cocina, donde ya estaban Cat y lecter sentados. Cat sostenía un trapo de aspecto viscoso sobre su hombro.

-Estas bien?- le preguntó Harry corriendo hacia ella

-Si, solo es un pequeño corte- le respondió con una sonrisa levantándolo levemente para que Harry lo viera- casi esta ya cerrado. ¿Cómo te ha ido?

-Bien, me parece que mejor que a ti

-Oye......

-Estoy seguro de que los dos lo habéis hecho muy bien- dijo Dumbledore dando por finalizada la discusión

-Cierto, Cat se maneja muy bien con los puñales, a aprendido a sostenerlos con facilidad, por lo que hemos estado ejercitando sus reflejos y su puntería. Ese corte se debe a que no ha podido evitar el último cuchillo que le he lanzado.

-Harry lo ha hecho muy bien también, ya prácticamente controla todos los conjuros que les han enseñado en estos seis años. Mañana empezaré con los conjuros de combate.

Empezaron con la comida en silencio. Solo se escuchaban los golpes que los cubiertos daban sobre la mesa, eso y las miradas fugaces que se lanzaban Cat y Harry.

Tras la comida Cat se marcho con Dumbledore y Harry con Lecter al patio donde esa mañana había estado Cat.

-Bien Harry, esto es para ti- le dijo el hombre tendiéndole una caja similar a la de Cat pero más larga y con un sol tallado en la tapa. Harry la abrió lentamente y sintió un nudo en el estomago.

-La espada de gryffindor- susurró Harry

-Si, Dumbledore me ha dicho que mataste a un basilisco con ella. Bien hecho. Pero esta espada antes que a Godric Gryffindor perteneció a Heldar. De hecho Gryffindor era uno de sus guardianes. Bien empecemos.

Lecter era un maestro casi tan estricto o más que Dumbledore, lo tuvo casi media hora enseñándole como debía coger la espada, luego le enseño algunos movimientos de defensa, para ello el saco otra espada larga y afilada. Harry lo hizo bastante bien, sus reflejos eran buenos, pero los de Lecter también, tanto que a Harry le sorprendió, pues esperaba que al ser tan mayor no se movería tan rápido.

Tras esto se separó de él unos veinte metros y empezó a lanzarle cuchillos a tanta velocidad que Harry creía que no podría esquivarlos todos, pero los que no consiguió evitar los desvió a golpes de espada.

Pasadas unas horas, cuando Harry ya no tenía fuerzas ni para sostener la espada dio por finalizado el entrenamiento.

Volvieron a entrar en la casa, Dumbledore y Cat aún no habían aparecido. Se sentaron en la cocina y Lecter le dio a Harry una compresa viscosa como la de Cat para que se la aplicara en los rasguños que le habían causado los cuchillos.

Unos minutos después aparecieron Cat y Dumbledore. También parecía que les había ido bien, pues Albus parecía muy satisfecho.

Cenaron y mandaron a dormir a los muchachos, pues por la mañana tendrían un día igual o más duro que el de hoy.

-Dumbledore es fantástico- le dijo Cat a Harry

-Creo que lo mismo puedo decir yo de Lecter, creía que al ser tan viejo no tendría buenos reflejos, pero me equivoque

-Ay, Potty- respondió Cat con una risa- primera regla del combate, nunca menosprecies a tu enemigo por muy insignificante que te parezca.

-Bueno, no lo volveré a hacer

Cada uno se dirigió a su habitación, estaban molidos, pero contentos habían progresado mucho en un día y sabían que cuando volvieran de las navidades serían mucho mejores.

Harry entró en su habitación, a los pies de la cama había un montón de regalos, "Vaya, se me había olvidado que era navidad con todo esto. Supongo que habrán llegado mientras estábamos en el entrene".

Se sentó sobre la cama y empezó a desenvolverlos. Ron le había mandado un gorro como el que tenía en su habitación de los Chudley Cannons, los gemelos le mandaron un surtido de sus bromas, y los Weasley el ya conocido jersey y un montón de dulces navideños. Hermione le mandó un libro sobre magia antigua que parecía muy interesante. Lupin por su parte le mandó un montón de sus chulerías favoritas. Pero el regalo que más le desconcertó fue el de Cat, le había regalado el enorme peluche de una pantera negra, y en una nota en la que ponía "para que lo abraces cuando no puedas dormir conmigo". De pronto la pantera abrió la boca sobresaltando a Harry y una dorada snitch salió de su boca.

Haciendo gala de sus reflejos, Harry la atrapó fácilmente, llevaba una fecha grabada con las iniciales C y H. Y una pequeña nota: Es la Snitch de nuestro primer partido contra Slyterin besos Cat.

Harry sonrió, desde luego había logrado sorprenderlo. Se puso a revisar el libro que le regaló Hermione cuando entró Cat y sin decir palabra saltó a sus brazos.

-¿Qué te pasa?- le preguntó Harry

-Me encanta muchas gracias- respondió dándole un fuerte beso en la mejilla.

-Ah, No tiene importancia, a mi también me ha gustado tu regalo.

Cat se retiró levemente hacia atrás y entreabrió la camisa del pijama donde se podía ver un delicado colgante con una media luna plateada engastado en una fina cadenita de plata.

-No me lo quitare nunca- le dijo con una sonrisa y se levantó de la cama

-¿Qué te han regalado?- le pregunto Harry

-Ah, Ron un gorro de los Chudley Cannons

-Como a mi

-Y Hermione un libro sobre pociones de la antigüedad, es muy interesante

-No se que les ves a las pociones

-Son fascinantes, ¿Qué es eso?- preguntó de Pronto Cat

-¿El que?- preguntó Harry

Cat se agacho, revolvió entre los papeles de regalo que Harry había tirado al suelo y sacó un gran sobre de aspecto amarillento "Esto" repitió dándoselo a Harry.

-No tengo ni idea

Harry empezó a abrir el sobre, y dejó caer el contenido sobre la cama, en el había un viejo calcetín, lo que parecía ser el mapa de una casa y una carta, Cat se sentó a su lado y empezaron a leerla.

Harry:

Soy muy consciente de que quizá no creas en mis palabras. Pero tu padrino esta vivo y quiero ayudarte a que lo salves al igual que tu evitaste que yo muriera.

El calcetín viejo es un traslador que te llevará al lugar donde se encuentra la guarida del señor oscuro, para activarlo solo tienes que golpearlo con la varita y decir "vix" , el traslador se activará llevándote y devolviéndote al lugar desde el que lo uses.

El mapa, pertenece a la guarida del que no debe ser nombrado, Sirius esta en las mazmorras del sótano. Generalmente en la guarida no suelen haber muchos mortífagos, pero no puedo decirte con exactitud cual es el mejor momento para venir a por él, eso dependerá de tu suerte.

Dicho esto es decisión tuya confiar en mi o no. Pero Sirius no resistirá mucho tiempo.

Colagusano

Harry dejó caer la carta y miró a Cat que ya tenía el mapa de la casa entre sus manos y lo estudiaba detenidamente.

-No estarás planteándote confiar en esta rata

-Harry, hasta ahora es lo mejor que tenemos, si al menos mi hechizo hubiese funcionado- suspiró Cat- Quizá quiera enmendar un poco sus actos ayudándote a salvar a Sirius.

-Cat, ES UN MORTÍFAGO. ¿Cómo sabemos que no es una trampa para atraparnos y llevarnos directamente hasta Voldemort?

-No lo sabemos, pero ahí esta la gracia

-¿Gracia?, Cat, eres muy temeraria. Si hubieras pasado por lo mismo que yo no dirías eso. Voldemort ya me ha usado muchas veces.

-Mira- siguió Cat tendiéndole el mapa- esta debe ser la entrada principal, pero por aquí parece haber una trampilla oculta que nos llevaría hasta el pasillo central de la casa, una vez allí, debemos buscar las escaleras para bajar a las mazmorras, la de Sirius es la última. Creo que de noche podríamos lograrlo. No creo que haya mucha vigilancia.

Harry la miraba con una cara entre la exasperación y la diversión, parecía muy entusiasmada con la idea.

-Tu no vendrás

-¿Cómo que no?

-Pues no

-Ya lo creo que si, si no me dejas ir te seguiré sin tu permiso

-Cat- exclamó Harry exasperado

-Nada, o me dejas ir por las buenas o voy por las malas, tu decides, pero recuerda que juntos podemos hacer grandes cosas.

-Esta bien, pero no estoy muy convencido de que debamos ir

-Oh, hace unos días querías que investigáramos y ahora que tenemos una buena pista no podemos ir

-Esta bien..... ¿Y que eso de que el hechizo que hiciste no funcionó?

-Es que se me ocurrió una idea. Busque algo de Sirius en la casa para hacer un hechizo localizador, pero marca una zona en la que solo hay bosques y montañas, no hay indicios de que haya una casa por allí.

-¿Y porque no me lo dijiste?

-Porque no lo había hecho nunca y no sabía si funcionaría. Para que no te ilusionaras.

-Quizá sea una zona inmarcable y por eso no hay nada

-Es posible. ¿Nos vamos?

-Ahora?

-Cuando sino?. Mañana podría ser tarde. Voy a cambiarme. Corre vístete, y procura que sea de color oscuro.

Cat salió rápidamente de la habitación y se dirigió a su cuarto. Harry empezó a buscar la ropa más oscura que encontrase.

Diez minutos después estaban los dos vestidos de negro en la habitación de Harry.Cat llevabalos puñales escondidos bajo una túnica negra, al igual que Harry la espada.

-¿Has cogido la varita?- le preguntó Harry

-¿Para que?

-Tienes razón- respondió el chico arrojándola encima de la cama

-Mejor voy a por ella

-¿Qué?

-Si, es que creo que si tenemos que hacer magia es mejor que Voldemort no sepa que podemos hacerla sin varita.

Unos minutos después Cat volvía a aparecer en la habitación con la con la varita en el bolsillo.

-Lista?- le preguntó Harry, a lo que ella solo asintió.

Harry tomó el calcetín y Cat puso una mano encima de él. "Vix". El calcetín resplandeció levemente iluminando sus rostros. Lo último que Harry vio antes de sentir al conocido tirón en el estomago fue a Cat guiñándole un ojo.

Aterrizaron en un vasto campo en medio de la oscuridad. Era una fría noche sin luna, lo cual era favorable porque no los verían acercarse. Miraron a su alrededor, unos 200 metros más allá se veía la silueta de una enorme mansión que tenía unas cuantas ventanas iluminadas.

-Es la mansión de nuestro sueño- murmuró Cat- el paisaje es el mismo que se veía en el sueño desde la ventana.

-¿Cómo lo sabes?, yo no puede ver nada

Cat se volvió hacia él y Harry dio un respingo, sus ojos verdes eran más verdes que antes y su pupila se había encogido hasta ser solo una pequeña ranura, Cat estaba en una transformación incompleta.

-Vale- susurró Harry sintiéndose estúpido, e hizo lo mismo que Cat

En ese momento, cuando sus ojos verdes tomaron la forma de león, la vista se aclaró y pudo ver a la perfección lo que había a su alrededor.

-Será mejor que vayamos hacia la casa- le dijo Cat mirando el mapa- señaló hacía un lateral- allí está la entrada principal, por tanto la trampilla estará hacia la izquierda bordeando la casa.

-Que te parece si nos trasformamos del todo para llegar más rápido.

-Bien. Sígueme

Con un suave pop, aparecieron en sus lugares un enorme león y una delicada pantera negra. La pantera tomo el mapa cuidadosamente en su boca.

Ambos emprendieron una veloz carrera hacia la casa, llegaron hasta estar protegidos por ella y la bordearon sigilosamente como dos predadores tras su presa. Por fin llegaron delante de la trampilla, que no era más que dos puertas de tosca madera de lo que probablemente habría sido un trastero.

Con un suave pop ambos muchachos volvieron a su forma original, o casi, porque sus ojos como dos felinos indicaban que seguían en una transformación incompleta.

Harry abrió la trampilla y entró primero por ella, como bien había supuesto era un trastero que ahora estaba totalmente abandonado. Sintió algo sigiloso a su lado y supo que Cat también había entrado porque inmediatamente se cerraron las puertas.

Cat volvió a consultar el mapa totalmente a oscuras, era una suerte que la pantera fuera una criatura nocturna, porque podía ver cosas en la mas total oscuridad, Harry sabía que incluso mejor que él, eso les evitaba tener que recurrir a algún hechizo para alumbrar la zona.

Cuando salgamos por la puerta hemos de ir hacia la derecha hasta llegar al final del pasillo donde hay una escalera que lleva a las mazmorras- susurró Cat guardándose el mapa.

-Vamos- Harry se encaminó hacia la puerta. Pero una mano lo detuvo.

-Harry- susurró Cat- por favor, si encontramos a Sirius no le digas que soy su hija

-¿Por qué?

-Porque no se si estoy preparada para que lo sepa.

-Esta bien

Se dirigieron hacia la salida, Harry abrió levemente la puerta y miró hacia el final del pasillo, estaba escasamente iluminado por unas cuantas antorchas. No había nadie. Harry miró a Cat y esta asintió. Los dos salieron al pasillo y empezaron a andar sigilosamente hacia la derecha con todos los sentidos alerta.

Harry estaba algo preocupado. Había sido muy fácil, extremadamente fácil, cuando ya estaban llegando al final, Harry notó un gritó ahogado a sus espaldas. Se volvió rápidamente y vio a Cat que había sido retenida por un mortífago, Harry sacó su espada, pero Cat con habilidad se había soltado de él y le había atizado con el mango de sus puñales dejándolo inconsciente en el suelo con una gran brecha en la cabeza. Se miraron y abandonando toda precaución corrieron hasta el final del pasillo, hasta llegar a la puerta, que por desgracia estaba cerrada.

-Alohomora- susurró Harry sin la varita y la puerta giró sobre sus goznes para dejarles paso.

Ambos se apresuraron a bajar las escaleras y llegaron a un largo pasillo iluminado con tres antorchas. Había mucha humedad y varias goteras. Harry tomo una de las antorchas y corrió hacia el final del pasillo seguido de cerca por Cat.

Harry paró en seco delante de la última celda. Alumbró dentro, se distinguía una figura agazapada en el fondo. Intentó mover la puerta pero estaba cerrada con llave.

-Sirius?- susurró Harry, la figura se movió en el fondo y levantó la cabeza.

-Harry?- preguntó la conocida y profunda voz de su padrino

-Hemos venido a por ti, apártate de la puerta

-¿Cómo?, quienes?

-Ahora no hay tiempo, por favor- le dijo Cat a Harry cuando vio que iba a contestarle.

-Alohomora- repitió Harry, pero la cerradura puerta no se movió- Mierda!- exclamó Harry

-Aparta- le empujó Cat- Abrexeter.

Este hechizo si surtió efecto y la puerta se abrió ante ellos. Harry entró apresuradamente y se abalanzó a los brazos de Sirius.

-Harry!!!!- exclamó este sorprendido- ¿Eres tu?. Por Merlín cuanto has crecido en estos meses

-Ya, ¿cómo te encuentras?- le preguntó mirando la cara demacrada de su padrino y su increíble delgadez.

-He estado peor. ¿Dónde están los demás?

-¿Quiénes?

-No me digas que has venido solo- exclamó exasperado Sirius

-No, He venido con Cat

-¿Has venido con un gato?

-Cat soy yo- dijo la figura de la chica surgiendo entre las sobras- me llamo Catherine

-Oh, no te había visto nunca

-Ahora no es momento para esto- respondió la chica

-Hemos de irnos- afirmo Harry

-Espera- Lo detuvo Cat- ¿Cómo sabemos que realmente es Sirius y no un mortífago?- Harry se volvió a mirarlo

-Preguntadme algo que solo el verdadero Sirius pudiese saber

-¿Qué me regalaste.......?- empezó Harry

-¿Con quien saliste en secreto mientras estabas en Hogwarts?- le preguntó de pronto Cat, haciendo que los dos chicos la mirasen

-Con Janne Addams- respondió en un susurró Sirius- ¿Cómo sabes tu eso?

-Esta bien, Vámonos

Cat se dio media vuelta y salió de la mazmorra seguida de Harry y Sirius que iba apoyado en el hombro de Harry que era ya más alto que él.

-¿Cómo lo sabía?- le preguntó a Harry

-Pronto lo sabrás- fue lo único que respondió

-Es guapa, es tu novia?

-No

-Pues eres tonto, aunque yo creí que acabarías con Hermione

-¡¡¡Sirius!!!!!- exclamó Harry

-Oye- se volvió Cat hacia ellos- o hacéis el favor de callar o nos va a oír todo el mundo- se volvió a dar la vuelta

-¿Siempre es así?- preguntó Sirius, a lo que Harry se limitó a asentir con la cabeza.

Llegaron al inicio de la escalera de las mazmorras, Cat se detuvo y dejó la antorcha en la entrada. Se detuvo un momento delante de las escaleras.

-¿Qué pasa?- le preguntó Harry

-¿No tienes la sensación de que esto ha sido demasiado fácil?

-Si, pero ahora no podemos detenernos a pensar en ello, tenemos que salir cuanto antes- respondió Harry

-Toma- Cat le tendió su varita a Sirius- ¿Crees que tienes fuerza para usarla si es necesario?

-Por supuesto- respondió Sirius mirándola por primera vez a los ojos, haciendo que los suyos se abrieran como dos platos- Tienes los ojos igual que Janne

-Ahora no hay tiempo, Sirius por favor coge mi varita

-¿Pero y tu?

-No la necesito

-Pero........

-Que la cojas!!!!!!

Sirius obedeció mirando a Harry con cara interrogativa, pero este se limitó a asentir con la cabeza. Sirius se soltó del hombro de Harry. Cat se volvió hacia la escalera y sacó los puñales, al mismo tiempo que Harry sacaba la espada.

-No preguntes- se adelantó Harry a Sirius- Luego te lo contamos todo

Cat empezó a subir las escaleras sigilosamente seguida de Sirius y Harry. Llegaron hasta la puerta entreabierta y esta asomó ligeramente la cabeza.

-Oh, genial. Sabía que tenía que matarlo

-¿Qué pasa?

-El mortífago no esta, seguro que ha dado la voz de alarma

-¿No tenéis un plan de escape?- preguntó Sirius, ante la cara de los dos añadió- si se tiene un plan para entrar se debe tener uno para salir

-Y lo tenemos- respondió Cat

-¿A si?

-Si, cúbreme Harry

Y sin más salió al pasillo, de donde empezaron a llover hechizos aturdidores de todas partes. Cat los esquivo y se volvió a meter en la puerta.

Bien, he contado 10 hechizos, por la puerta que está ahí enfrente llegaremos a un salón, y a través de él a la cocina donde hay una puerta trasera

-Bien, bien, bien.......- exclamó una voz fría desde el pasillo que todos conocieron como la de Voldemort. Harry se agarró con fuerza la cicatriz- sabía que vendrías a por él, pero no me imaginaba que tan pronto.

-Harry- Cat lo tomó de los hombros- vacía tu mente

-Ya estoy mejor. ¿Qué hacemos?

-Voy a salir para hablar con él

-¿Pero......

-Deberás guiar a Sirius en la oscuridad para llegar a la otra habitación

-Chicos- repitió la voz de Voldemort- por favor salid y hablaremos. Estáis atrapados

Cat se levantó tomó la puerta y salió al exterior del alumbrado pasillo para encarar a Voldemort. Que se encontraba rodeado de 10 de sus fieles mortífagos.

-Hola pequeña- le dijo Voldemort con una sonrisa- desde luego eres una digna heredera de ese traidor

-Por supuesto- respondió Cat cruzando los brazos en el pecho sonriendo

-Oh, no eras tan valiente cuando te lancé la maldición cruciatus.

-Pues tu no te quedaste atrás, porque francamente atacar a alguien por la espalda......... pero claro que se puede esperar de una asquerosa serpiente?

-Niña, no me provoques

-Ohhhhh, que pasa, te duele saber las verdades lengua bífida?

-Pero que hace?- le preguntó Sirius a Harry- la va a matar

Pero Harry se limitó a decirle que se callara y siguió escuchando la conversación.

-Si no fuera, porque tu y Potter parecéis tener una conexión ya estarías muerta- le dijo Voldmort

-No le temo a la muerte, al revés que tu, verdad VoldY?, que no eres más que un cobarde

-Niña estúpida, ya estoy harto de tus tonterías. Matadlos a los tres.

Los diez mortífagos se abalanzaron sobre ella. "Ahora Harry" oyó este dentro de su cabeza. "Vamos, es el momento" le dijo Harry a Sirius ayudándolo a levantarse, Sirius lo miró "Por Merlín" dijo al ver los ojos felinos de Harry. Oyeron claramente la voz de Cat desde fuera.

-¿Alguno de vosotros puede ver en la oscuridad?- Cat levantó las manos y un viento azotó el pasillo apagando las antorchas- porque yo si puedo.

Empezaron a oírse golpes de caídas de los mortífagos, mientras la voz de Voldemort tronaba en el ambiente "matadlos, estúpidos". Todo era confusión, Harry vio a Cat en medio del pasillo abriéndose paso a golpe de puñal por para llegar a la puerta. Sirius iba cogido del hombro de Harry siguiendo sus pasos hasta la puerta.

Uno de los hombres cogió a Cat por el brazo impidiéndole el paso. Harry empujó a Sirius dentro de la habitación, sacó su espada y la blandió sobre el hombre haciéndole un profundo corte en el brazo. Inmediatamente soltó a Cat, por lo que Harry la tomo de la mano y la guió hasta la habitación.

Con un simple movimiento de sus manos la iluminó. Mientras Cat delante de la puerta hacia un nuevo movimiento para que no se pusiese abrir.

-Genial- oyeron exclamar a Sirius- estamos atrapados

Harry y Cat se volvieron hacia él. La puerta que en teoría daba a la cocina estaba tapiada.

-Esto no aparecía en el plano. Debe ser cosa de Voldemort- Exclamó Cat avanzando hacia la puerta

-¿Y ahora que?, no tardaran en llegar.

-Tranquilo Sirius, encontraremos la manera de salir de aquí- trató de calmarlo Harry mirando a su alrededor con gran serenidad.

En ese momento la puerta de la habitación explotó en mil pedazos, pero Cat ya había unido todos los muebles de la habitación formando una buena barricada, por lo que Harry y Sirius corrieron a esconderse detrás, mientras miles de hechizos tronaban sobre sus cabezas.

-¿Alguna idea?- preguntó Cat con una sonrisa

-Ninguna- respondió Sirius

-Puede que si- añadió Harry- veréis........

De pronto los hechizos cesaron. Pero ninguno de los tres se dio cuenta porque Harry estaba contándoles su plan de escape.

-Bien chicos, ya esta bien de tonterías- dijo la fría voz de Voldemort- salid, estáis atrapados.

Harry y Cat se pusieron en pie y salieron de detrás de la trinchera con los brazos en alto.

-Esta bien, tu ganas Voldemort- dijo Harry con la mirada baja

-Así me gustáis, sumisos y obedientes. ¿Dónde esta Sirius?

-Inconsciente- respondió Cat

-Bien, entonces hablaremos tranquilamente. Dejad vuestras varitas en el suelo, y las armas.

Harry dejó su varita y la espada y les dio una patada alejándolas unos metros de él. Mientras Cat dejaba los puñales en el suelo y repetía el mismo proceso de Harry

-La mía la tiene Sirius- añadió Cat- si quieres alguno de tus mortífagos puede cachearme.

Voldemort hizo un gesto con su cabeza y varios de sus hombres se acercaron a ellos con unos grilletes que resonaban por el suelo.

Cat y Harry se miraron unos momentos, esos mortífagos estaban a su merced. Sin tan solo moverse les lanzaron hechizos aturdidores, creando una gran confusión en la habitación, porque al mismo tiempo una de las ventanas había explotado por los aires. En ese momento un enorme perro corrió hacia la ventana.

-Nooooooo!!!!!- Gritó Voldemort- que no escapen.

Pero Harry y Cat con unos ágiles movimientos ya habían recuperado sus armas y corrían hacia la ventana. Lo último que los mortífagos vieron fue una pantera negra y un león saltar por la ventana.

Llegaron al suelo y un enorme perro negro salió a su encuentro. La pantera tomó la delantera mientras otros dos veloces animales la seguían bordeando la casa. Llegaron a la puerta principal y echaron a correr hacia donde sabían se encontraba el calcetín que los llevaría de nuevo a el valle de Godric.

Los mortífagos salieron por la puerta principal, mientras en el cielo se proyectaba la marca de Voldemort. Miles de hechizos pasaban rozándoles la cabeza, pero ellos no se detenían, seguían corriendo cuando de pronto, otros 10 mortífagos aparecieron del bosque, justo donde estaba el calcetín y empezó un fuego cruzado de hechizos.

Se detuvieron a mitad camino, estaban atrapados, cuando de pronto un grito cruzó el ambiente helando la sangre a Harry.

Cat estaba en el suelo en su forma humana sosteniéndose el hombro que sangraba profusamente, la había alcanzado uno de los hechizos. Inmediatamente, Harry y Sirius volvieron a su forma humana y corrieron hacia ella, que se apretaba el hombro con fuerza, Harry la ayudo a levantarse para seguir con su carrera, pero ya era tarde. 30 hombres encapuchados los habían rodeado encerrándolos en un círculo. Voldemort apareció ante ellos con el rostro blanco por la ira.

-Como os atrevéis, niños estúpidos a venir a mi casa, herir a varios de mis hombres y pensar que os marcharíais de aquí como si nada.

Harry instintivamente puso a Cat detrás de él, lo mismo hizo Sirius varita en alto con la chica, cubriéndola con sus espaldas de los mortífagos.

-Yo tenía grandes planes para vosotros- empezó Voldemort- pero lo habéis estropeado todo. Y pensar que si nos hubiésemos unido los tres el mundo sería nuestro

-Nunca nos uniremos a ti serpiente- exclamó Cat intentando salir de detrás de la espalda de Harry, pero esta la detuvo y la volvió a ocultar- es mejor morir que ser un asqueroso mortífago.

-Pues eso es lo que vais a hacer- dijo Voldemort con los ojos encendidos en ira, levantó lentamente la varita.

Harry sabía lo que iba a pasar, iba a lanzarles la maldición imperdonable que acabaría con sus vidas, y lo peor de todo es que Cat y Sirius estaban allí con él. No podían morir aún, ellos no, Sirius debía saber que tenía una hija preciosa, una hija a la que él amaba con locura. Se colocó delante de ellos enfrentado a Voldemort. Estaba dispuesto a morir para que ellos tuviesen una oportunidad.

Pero de pronto el canto de un fénix inundó sus corazones. Fawkes volaba hacia ellos a gran velocidad, inmediatamente creó una jaula de fuego a su alrededor que ningún mortífago ni Voldemort fueron capaces de atravesar.

Voló hacia ellos y se volvió indicándoles que se agarrasen a su cola. Así lo hicieron. En un instante sintieron un gran calor alrededor de su cuerpo. Un fuego los envolvió a los tres y desaparecieron mientras iban a toda velocidad, para terminar cayendo al suelo inesperadamente en una sala que conocían muy bien.

Harry sabía que estaba encima de Cat, y esta a su vez encima de Sirius. Harry levantó la cabeza y vio a Dumbledore mirándolos con una cara de enfado que ninguno de los dos había visto nunca.


Y hasta aquí el capítulo.................... ¿que os ha parecido?????

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Muchos besos a todos