Duele más tu ausencia que las balas del infierno.
Chapter 21
Bella POV
Él mantuvo su mirada clavada en mis orbes chocolates y yo no tuve suficiente fuerza de voluntad como para bajarla. El mundo a mi alrededor desapareció, no existió la noria, ni la feria, ni la zorra de pelo rojo, ni siquiera existió Mike. Sólo estaban sus increíbles ojos verdes ardiendo en los míos.
Entonces la cabina dio un bandazo y comenzamos a ascender lentamente. Eso nos hizo reaccionar y él volvió a mirar por la ventanilla mientras yo bajaba la mirada a mis pies, con las mejillas encendidas.
-Siempre me han encantado las norias. Estar a varios metros por encima de la gente, mirándolos desde arriba.
Sí. Así piensa el Edward prepotente que conocí. El Edward prepotente del que me enamo… ¡Cállate!
Yo no dije nada, porque no sabía que decir. Sentía el calor corporal de Edward abrasando todo mi lado derecho del cuerpo y eso me abrumaba. Él volvió a hablar.
-¿Tú no deberías haber subido con tu adorado Mike? –dijo con un tono de reproche. Eso me molestó y rompió el adorable encanto que tenía el momento.
-¿Y tú no deberías haber subido con alguna de tus artificiales seguidoras? – contesté en el mismo tono, mordaz. Él se giró hacia mí y levantó una ceja, en un gesto muy sexy.
-Ah… ya veo. – dijo bajando la mirada y componiendo una sonrisa torcida. No entendí su respuesta.
-¿El qué?- él volvió a mirarme con expresión engreída. En ese momento la noria se paró, dejándonos en lo más alto.
-Estás celosa…- dijo en un susurro. Eso fue el colmo.
-¿Qué? ¡Estás loco! ¿Yo? ¿Celosa de qué? ¿De esas niñas tontas con pelo teñido y tetas desmesuradas? – las palabras salían atropelladas, con voz de pito- ¡Ni de coña! Lo que pasa es que eres un engreído y un, un… ¿Por qué no nos movemos?
ÉL río ante mi reacción, cosa que sólo consiguió enfadarme más. Me crucé de brazos a la vez que mis mejillas se teñían de rojo carmín.
-Es una noria Bella, suele pararse para después volver a reanudar la vuelta y…
-Gilipollas.- lo corté. Me estaba hablando como si tuviera un retraso mental. Él sonrió de nuevo, con aquella sonrisa de suficiencia que tanto me gustaba. Suspiré.
-Quiero bajar ya… -dije en voz tan baja que pensé que no lo oiría. Pero lo oyó.
-Acabas de confirmármelo.- dijo mirándome, yo evité su mirada y miré por la ventanilla. En la cabina de en frente, un poco más abajo podía ver a Alice y a Jasper abrazados, tan tiernos… ¿Por qué yo no podía estar así? No, tenía que estar discutiendo con Edward, subidos ambos a una noria, a quince metros sobre el suelo. Deprimente.
-Edward, estoy con Mike.
-Eso no significa nada. Además Mike es un estúpido y tú lo sabes.
-No te permito que digas eso de Mike. Él es un tío estupendo no como tú, que te crees que todo el mundo gira en torno a ti.
-Yo no he dicho eso.
-Pero te lo crees.
-Discrepo. Sé que todo tu mundo gira en torno a mí. –solté un bufido exasperado. Lo que me faltaba por oír
-Tú no sabes nada.- dije muy, muy molesta.
Él no dijo nada, pero no dejó de sonreír. Yo estaba que echaba chispas. La noria comenzó a moverse de nuevo y lo agradecí como nunca. En toda la bajada Edward no comentó absolutamente nada y yo no tenía ninguna intención de hablarle. Cuando por fin paró golpeé con el pie el suelo, ansiosamente. Edward abrió la puerta y después me la mantuvo abierta y extendió una mano muy caballerosamente. La sonrisa engreída no despareció de su rostro. Yo, enfadada como estaba, ignoré su mano y salí disparada de allí, en lo que fue un intento de una salida dramática pero pareció una huida apresurada. Me acerqué a Mike y él me besó suavemente en los labios. Yo, disimuladamente, me giré para observar a Edward, pero estaba de espaldas. Aún así me pareció oír su tintineante risa.
Seguidamente, volvimos a los coches. Esta vez Edward fue en el coche de Alice y Emmett vino con Mike y conmigo. Al parecer Alice iba a llevarnos a un local nuevo, uno de esos locales modernos llenos de luces de colores y de música pegadiza. Debía admitir que estaba emocionada (por supuesto no tanto como Emmett, que casi no podía contener los suspiros de entusiasmo), me habían venido todas las ganas de bailar, de beber y de fiesta.
Llegamos al pub y me quedé impresionada por toda la gente que había. Al ser la inauguración estaba repleto de gente, que no era de extrañar puesto que el local era increíble. Al entrar, se abría ante ti una enorme pista de baile rodeada por un montón de mesas de todos los colores, en frente se encontraba la barra, a la izquierda un pasillo largo llevaba a unas habitaciones con sofás y colchones y a la derecha había unas escaleras por las que se subía al piso de arriba, dónde había otra pista de baile.
-¡Dios! ¡Es perfecto, perfecto, perfecto!- gritó Alice entusiasmada.
Todos asentimos, estábamos completamente de acuerdo. Elegimos una mesa desde la cual se veía perfectamente la pista y Edward se ofreció en ir a pedir a la barra. A los diez minutos apareció con ocho vasos llenos de un líquido rosa chillón.
-¿Ocho? Edward somos siete. –replicó Rose. Entonces una chica de pelo rubio sintético y muy maquillada, que todos conocíamos muy bien, apareció por detrás de Edward. Él se sentó y palmeó el hueco que había en el asiento de al lado, donde ella se sentó.
-Hola Tanya.- dije escupiendo su nombre. Ella me sonrió falsamente y cogió un vaso.
-¿Qué has pedido Eddie?- dijo Emmett mirando con recelo el líquido rosa. Todos reímos al ver su cara.
-Sex on the beach.*- dijo Edward formando una sonrisa torcida arrebatadora. Yo sonreí, adoraba esa bebida.
Comenzamos a charlar y a beber, un vaso tras otro. Una hora después, cada uno iba por su cuarto vaso, algo afectados.
-Ver a Emmett vestido de rosa chicle cantando Barbie Girl fue lo más humillante que vi en mi vida…-contaba Rosalie riendo como una loca, como todos.
-Eh, Rose. No te pases, canté a la perfección.- se quejó el aludido. Continuamos riendo a mandíbula batiente. Miré a mi izquierda y vi a Mike, apoyado sobre su mano derecha con un extraño color verde de piel. Él no se reía.
-¿Mike? ¿Te encuentras bien? –dije sin vocalizar del todo bien. La última bebida (una caipirinha) me había afectado más de la cuenta. Él levantó la mirada y me miró, de forma ausente.
-Yo… no se me da bien beber, Bella. –dijo con voz ronca. El blandengue de Mike. Pensé resignada. Desde luego iba bastante borracha.
En ese momento comenzó a sonar una música conocida. Sexy Bitch. Alice saltó del asiento y tiró del brazo de Jasper.
-¡¡Amo esta canción!!
Corrió hacia la pista de baile y el resto les siguieron. Yo me quedé dudando un segundo, me acerqué a Mike y le dije:
-Mike, me quedo contigo.
-No, no, Bella. Sé que quieres bailar, yo me quedaré aquí, descansando un poco…
En una situación normal no le hubiera dejado ahí solo, pero quería bailar y estaba bebida. Corrí hacia la pista.
Edward POV
Después de saber que Mike y Bella estaban juntos me enfadé, muchísimo. Me sentía inseguro, arrastrado y gilipollas. Nunca, jamás me había sentido inseguro ni gilipollas, y mucho menos arrastrado. Siempre había estado yo al mando, siempre había hecho lo que me había dado la gana y me había salido bien. Y ahora aparecía aquel ángel del infierno y me destrozaba todo. Cuando vi a Bella en la piscina sentí que todo se venía abajo, tenía ganas de decirle lo mucho que la quería, y lo mucho que la odiaba por hacerme lo que estaba haciendo. Al fin, no hice nada, no podía hacer nada.
Entonces tomé una decisión. Antes era un engreído gilipollas, sí. Pero era feliz, y ahora era un estúpido enamorado y lo pasaba mal. Era obvio lo que tenía que hacer.
Por eso llame a Lu, sabía que ella vendría y pasaríamos un buen rato, sin presiones, sin compromisos. En realidad no la aguantaba, era extremadamente estúpida, como casi todas las que conocía. Pero me servía.
Esa misma noche, Alice organizó una salida a Dios sabe dónde y nos obligó a prepararnos. Yo llamé a Lu, por supuesto. No iba a estar con Rose y Emmett, Alice y Jasper y solo con Bella, o peor aún: solo con Bella y Mike. Así, fuimos a la feria que habían organizado en la ciudad y nos montamos en todo. Bueno, todos no nos montamos. Mi acompañante consideró que era demasiado arriesgado para su perfecta manicura montarse en las atracciones por lo que se marchó y me dejó tirado. Perfecto.
-Vaya Eddie –dijo Emmett imitando a Lu-, has perdido a la novia.
-Tranquilo Em, ya encontraré una sustituta esta noche. –dije apretando los dientes.
Sólo quedaba por probar la noria, enorme, grandiosa. Adoro las norias. El problema era que no tenía pareja, y no subiría solo, por supuesto.
-¡Edward! – mi hermana me llamaba.
-¿Sí?
-Sube con Bella a la noria. Mike tiene vértigo.
¿Alice es subnormal?¿Cómo me pide que suba a la noria con ella? Alice sabe lo que siento por Bella. Bueno, en realidad ya no sé qué piensa, después de estar con Lu. Pero… no voy a subir a la noria con ella.
-Alice, yo…
-No es una pregunta Edward, subirás a la noria con Bella.
No pude replicarle. Cogimos las entradas y nos dirigimos a las cabinas. Alice subió alegremente con Jasper y pasó Bella. Cómo no, se tropezó y tuve que cogerla para que no cayese. Ella me miró sonrojada y yo por un momento pensé que no debería haberla agarrado, pero me arrepentí de pensarlo. No podría dejar que Bella se hiciera daño, por mucho que me negase a creerlo.
Una vez dentro de la cabina, la situación se me antojó muy desagradable. Cada uno miraba por su respectiva ventanilla, evitando tocarnos aunque fuera imposible.
-¿Tú no deberías haber subido con tu adorado Mike? –No pude evitar hacer esa pregunta.
-¿Y tú no deberías haber subido con alguna de tus artificiales seguidoras? – contestó ella en el mismo tono. Yo me empeñé en actuar como el Edward que fui.
-Ah… ya veo. – dije sonriendo torcidamente.
-¿El qué?- la miré y la noria se paró.
-Estás celosa…- dije en un susurro. Bella abrió mucho los ojos.
-¿Qué? ¡Estás loco! ¿Yo? ¿Celosa de qué? ¿De esas niñas tontas con pelo teñido y tetas desmesuradas? – chillaba histérica, como aquella vez que pasé rozando su coche. Como cuando la conocí.- ¡Ni de coña! Lo que pasa es que eres un engreído y un, un… ¿Por qué no nos movemos?
Yo reí, y no sabía por qué. Verla así era adorable. Basta Edward. Eres un mujeriego que no se interesa para nada en alguien como Bella.
-Es una noria Bella, suele pararse para después volver a reanudar la vuelta y…
-Gilipollas.- me cortó de pronto. Yo no dije nada, pero sabía lo molesta que estaba. Estaba muy orgulloso conmigo mismo, estaba consiguiendo enterrar los sentimientos que tenía hacia Bella muy dentro de mí, y para siempre.
-Quiero bajar ya… - Probablemente habló para sí misma, pero lo oí.
-Acabas de confirmármelo.- dije orgulloso de mí mismo. Mi intención era únicamente picarla.
-Edward, estoy con Mike.
-Eso no significa nada. Además Mike es un estúpido y tú lo sabes. – de verdad pensaba que era un estúpido.
-No te permito que digas eso de Mike. Él es un tío estupendo no como tú, que te crees que todo el mundo gira en torno a ti.
-Yo no he dicho eso. –hice como que no importaba que me estuviera diciendo eso.
-Pero te lo crees.
-Discrepo. Sé que todo tu mundo gira en torno a mí. –yo seguí con mi principal intención de enfadarla.
-Tú no sabes nada.- dijo para volver a mirar hacia la ventanilla. Tenía razón, no sabía nada.
Después, nos dirigimos a aquel pub que habían abierto nuevo en el centro de Niza. A decir verdad era estupendo, pero no me apetecía nada estar ahí, sin pareja. Conseguiré a alguien, siempre lo he conseguido. Me dirigí a la barra a por las bebidas y para mi gran sorpresa, me encontré allí a la mejor persona que podría haberme encontrado.
-Tanya, qué sorpresa. – dije sonriendo de lado, seductor.
-Oh, Eddie. Siempre apareces en el momento y lugar más indicado.- dijo sonriéndome de vuelta.
-Aquí tiene sus siete tragos, señor. –dijo el barman, sirviéndome el alcohol.
-Que sean ocho.- dijo Tanya poniendo un billete sobre la mesa. Yo coloqué mi mano sobre la suya, dejando otro billete.
-Invito yo.
Volvimos a la mesa donde estaban todos y comenzamos a beber. Cuando ya íbamos todos un poco tocados, comenzó a sonar una música conocida. Sólo bastaron dos segundos para que Alice la reconociera y saltara hacia la pista, llevándose consigo al pobre Jasper.
-¡¡Amo esta canción!!
Tanya tiró de mí me sacó a la pista, después nos siguieron Rose y Emmett. Debía reconocer que iba bastante bebido. Tanya comenzó a moverse insinuante a mi alrededor, y yo la seguí bailando del mismo modo. Entonces la vi.
"Yes i can see her
Cause every girl here wanna be her.
Ohh she's a diva…"
Estaba bailando con un desconocido siguiendo a la perfección el ritmo de la música, su cuerpo se movía de forma insinuante. Yo seguía bailando con Tanya pero no me daba cuenta. Lo único que veía era un vestido azul celeste serpenteando con movimientos arrebatadores.
"She is nothing like a girl you've ever seen before,
I'm trying to find the words to describe this girl without being disrespectful…"
Bella levantó la mirada y la clavó en mí. Sus ojos ardían, su boca me llamaba. Bella me estaba volviendo loco. Otra vez.
"The way that booty movin' I can't take no more".
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*Sex on the beach (Recomendado):
-Absolut Vodka (3 parts)
-Cranberry juice (8 parts)
-Orange juice (4 parts)
-Peach Liqueur (2 parts)
