NA: Ya saben, las advertencias de siempre, jejejeje… no está tan lindo editado, pero a medida que lo vaya releyendo puede ser que consiga corregir todo… agh, soy súper buena para comer errores tipo dedazo o comerme frases, pero si no lo subo ahora… no sé cuándo volvería a revisarlo ¡Espero que les guste!

Capítulo XX

La mente de Loki era extraña e indomable, viajaba a gran velocidad para pensar locuras, al tiempo que apuntaba las cosas más racionales. Podía morir por celos, mientras que exigía aire en la relación y era de esa forma como un erudito con esa calidad intelectual se transformaba en el idiota más torpe y ciego que podía existir en Asgard. Balder lo sabía, conocía cada una de sus expresiones y aunque nunca podía saber qué línea tomarían sus pensamientos, siempre contaba con predecir lo que pasaba en el presente y así poder defenderse. Lamentaba no poder meterse en aquella cabeza y subirse al caballo salvaje que manejaba todo ahí dentro, pero aquello era parte del misterio y encanto de su hermano menor.

Y para Balder él era su mundo.

No terminaba de saber si el príncipe realmente sabía que haría cualquier cosa para complacerlo, que por verlo feliz se sometería a cualquiera de sus deseos sin siquiera pensar en las consecuencias.

A veces le impactada el desvarío de esa cabeza.

En momentos era tan confiado y le dirigía las acciones como si fuera el rey de esa montaña, así mismo otras veces se volvía un ser desconfiado e inseguro que explotaba en celos y la ira irracional lo cegaba.

Loki era su vida; y si incluso fue capaz de complacerlo enamorando a Sif, sabía que cuando el menor le dijera "salta" él saltaría.

-"La cabeza de Loki sólo la conoce Loki" –pensó mientras leía algún tomo de magia avanzada.

Ese pensamiento fue la razón de que Balder no se sorprendiera cuando un día cualquiera apareció Loki hecho un torbellino rabioso, calcinando con su fría mirada todo lo que se moviera y haciendo sonar con exagerada emoción los tacones contra el suelo, sonido que era reproducido por el eco del lugar, intimidando desde la lejanía.

El menor no dijo nada, sólo lo miró con una intensidad que lo hizo sentir como un cerdo antes de un banquete en El Valhala y luego desapareció dando un portazo sin importar que la puerta no fuera suya.

Tampoco le extrañó que en la tarde de ese mismo día volviera a aparecer, esta vez mimoso como un gato, con el claro propósito de una placentera reconciliación de una pelea que ni siquiera sabía por qué había ocurrido.

Sintió su cuerpo delgado serpenteando con indecentes roces sobre sus músculos, pronto la ropa estorbó y los labios, la saliva y los dientes, fue lo único que quedó, junto a manos juguetonas que quemaban desde la superficie de la piel hasta cerca de las entrañas. Su miembro duro rozando la entrada de su pequeño hermano era lo único que necesitaba para ser feliz.

-Te amo –susurró mientras se sentía como se abría camino dentro de ese delicioso cuerpo, demasiado caliente como para ser de un jotun.

-Te amo también, Balder –el mayor cerró los ojos y dejó que Loki lo montara a su gusto, podía hacer lo que quisiera con él y él se lo concedería porque nació para ser parte del menor ¿Acaso Las Nornas los crearon para calzar perfectamente el uno con el otro? –lo siento… realmente lo siento… -escuchó un susurró que acarició su oído y cuando iba a abrir los ojos unos dedos pálidos y gentiles hicieron que su visión se volviera oscura, prohibiéndole mirarlo y acto seguido un dolor punzante y agónico una y otra vez sobre su pecho, seguido por un grito desgarrado y las lágrimas calientes que sentía caer sobre su piel y que se mezclaba con la humedad olor a metal que brotaba sin control de la herida en su pecho.

-Por qué… -logró articular por fin, sintiendo la garganta seca.

-Es la única forma de liberarte… pero te prometo que te traeré de vuelta y podrás vivir junto a mí en La Ciudad Dorada… -cuando la mano fue retirada de sus ojos pudo notar como el pulso le temblaba y observó el rostro borroso de su hermano menor quien no paraba de llorar, mirándose las manos ensangrentadas.

-El Ragnarok… -susurró y como reafirmando sus palabras la tierra tembló y los edificios se quejaron con desesperación.

-Lo detendré… lo prometo… te lo prometo… -lo repitió una y otra vez como una letanía hasta que sintió que su hermano daba la última exhalación debajo de él.

Loki se acercó temeroso y rozó sus labios mientras pasaba sus dedos con delicadeza por sobre los párpados para cerrarle los ojos. Sin importar la tormenta insoportable que había en el exterior se dedicó a limpiar y vestir el cuerpo de Balder y luego arroparlo como si durmiera, seguido de eso se retiró con la mirada perdida a su habitación en donde encontró a Ivar quien barría el cuarto, ajeno a la lluvia en el exterior, demasiado acostumbrado al mal clima en la montaña. En cuanto lo notó lanzó un grito al verlo bañado en sangre.

-Prepara un baño –susurró el moreno con la mirada perdida y su rostro aún más pálido.

El siervo obedeció sin preguntas ni discusiones, calentó el agua, llenó la tina, le ayudó a quitarse la delgada bata que era lo único que llevaba puesto y luego lo guió hasta el agua que tomó un tono anaranjado nada más El Príncipe entró en ella. Loki pronto se vio siendo jabonado con total delicadeza y amor.

-¿No quieres saber qué ocurrió? –susurró sintiéndose culpable y muy inseguro.

-Mi deber es servirlo sin importar lo que ocurra.

-¿Aunque haya matado a mi hermano y desatado el Ragnarok?

-Si debo morir por usted o por su causa, no encontraría mayor honor.

-Ivar…

-Amo Loki, sé que para Usted no soy más que un simple peón, pero para mí Usted es mi todo… es el sol que ilumina mi camino –dijo el joven al tiempo que se quitaba la ropa e invadía en la bañera del erudito.

-Creí que me odiabas luego de descubrir que soy un jotun, dentro de todo eres un asgardiano.

-El amo Loki es el amo Loki y no importa ningún detalle ajeno a eso, no debo saber qué sucedió ni preguntar nada más, me disculpo si mi sorpresa no me dejó expresar mis respetos con eficacia –Ivar se agachó y con descaro besó los labios del moreno quien le correspondió primero con duda y finalmente agarrando sus cabellos de manera firme al tiempo que invadía esa boca con furia y lo atraía más. Tanteó de manera torpe el trasero de su siervo y cuando encontró la pequeña entrada la invadió con dos dedos, haciendo que este soltara un fuerte gemido de placer y comenzara a moverse contra su mano.

Con la pasión que le daba toda la histeria del momento besó y marcó el cuerpo ajeno, dorado por el sol en verano y marcado por los duros trabajos que hacía. Rugió cuando sintió como Ivar quitaba los dedos de su interior y se sentó de una sola vez sobre su miembro que seguía duro desde el encuentro con Balder, abriéndose paso de forma dolorosa por su ano pequeño y apretado, Loki quiso compensarlo, llevó una mano hasta la erección de él para masturbarlo, pero el otro negó.

-Por favor… sólo disfrute, déjeme el resto a mí –lo montó con fuerza sin importar que el dolor de la penetración aún no había desaparecido; sólo quería complacerlo y si era cierto que el Ragnarok se había desatado, se dedicaría a satisfacer su hambre por Loki, pues tenía el presentimiento que eso jamás se repetiría.

No duraron mucho, el coito fue errático, violento y bestial, y finalmente ambos estallaron con un rugido animal, sintiendo así como se iban todas las inseguridades, aclarando la mente de Loki.

Él tenía un trabajo que hacer, eso sólo había comenzado.

Ivar lo ayudó a vertirse y cuando estuvo listo no pudo más que sonreír al ver frente al espejo de su pieza a Angrboda que apareció sin que ninguno de los dos se diera cuenta. El sirviente la miró curioso y el hechicero simplemente dijo:

-Es una vieja amiga.

-Es hora de marchar, Mi Señor –hizo una reverencia y abrió un nuevo portal en el espejo, El Príncipe se volteo hacia Ivar y le dedicó una leve sonrisa antes de desaparecer por completo.

.

Aparecieron en el cuarto que era de Loki en el Palacio de Asgard y caminaron con tranquilidad por los pasillos, cubiertos por un manto de invisibilidad, muy al contrario del resto de los habitantes quienes corrían en medios del caos y la desesperación.

Loki sintió pesar al ver esto, especialmente porque dentro de él lo estaba disfrutando.

-Hay que encontrar a Thor y Sif –dijo Loki, pero Angrboda negó con la cabeza.

-Debe ir Usted, yo me encargaré de un asunto que puede sernos de provecho, nos vemos en media hora en su habitación –la bruja se marchó sin esperar respuesta y Loki dejó que su instinto lo llevara a la entrada del Palacio donde las tropas comenzaban a formarse, dispuestas a lidiar con lo que claramente sería una batalla feroz contra Jotünheim quien se levantaban contra Asgard y su ejército comenzaba a cruzar por la frontera.

Se paseó entre los hombres cuadrados y finalmente encontró formados a las dos personas que quería ver. Estaban en la primera fila, frente a todos los demás como los grandes guerreros que eran, se río suave y se paró al frente de los dos. Sabía que ellos no lograban notarlo.

Pensó un segundo en cómo llamar su atención sin que los demás notaran su presencia y rodó los ojos al notar que su mente trabajaba más rápido de lo deseado para fabricar ideas tontas.

Aunque qué importaba ya, había desatado el Ragnarok para liberar a su hermano. Eso sí era absolutamente ilógico.

Finalmente le hizo caso a su cabeza y se acercó suavemente a los labios a Thor, disfrutando del toque, aprovechando que el otro no veía su gesto de placer. El rubio se sobresaltó, pero cuando el perfume a menta y lavanda que siempre desprendía Loki llegó a su nariz se tranquilizó sabiendo exactamente quién era, aunque no sabía por qué estaba ahí, iba a hablar, pero un dedo invisible lo silenció.

-Te veo en mi pieza en veinte minutos, lleva a Sif –escuchó muy bajito contra su oreja y acto siguiente la presencia desapareció como si todo hubiera sido un sueño o un fantasma.

-Maldición, estoy seguro que Loki tiene que ver con esto –gruñó consternado, tomó la mano de la guerrera al lado de él y sin importar que estuvieran rompiendo filas, arrastró a la chica por los pasillos dorados hasta llegar a la habitación del menor de los príncipes quien estaba sentado en la silla del escritorio, esperándolos- Por Odín, qué haces aquí.

-Necesito la ayuda de los dos –habló serio y luego dudó un segundo.

-¿Tú sabes lo que está pasando? –Loki miró a Sif quien notoriamente estaba alterada y asintió con lentitud -¡Entonces! ¡Qué ocurre!

-El Ragnarok –susurró el menor.

-Eso significa que Balder… -murmuró ella en shock y el moreno volvió a asentir.

-Está muerto.

La chica cayó de rodillas con los ojos grandes, abiertos, brillando por culpa de las lágrimas que comenzaban a acumularse en sus orbes castañas. Se negó a creerlo, golpeó el suelo y finalmente lanzó un grito, que sonó como un lobo herido.

Loki se acercó y le tendió la mano.

-Si me sigues te llevaré con él y lo recuperaremos –dijo y Sif sorprendida le tomó la mano cargada de nueva esperanza –Thor, también puedo intervenir en el Ragnarok hasta detenerlo, eso significaría además que Balder ya no estaría amarrado a aquella devastadora profecía.

-¡Entonces hay que decirle a Padre! – el menor negó y le sonrió suave.

-Nos debemos encargar nosotros mismos, pero necesito la ayuda de ustedes dos –ambos lo miraron expectantes –iremos al Helheim y hablaremos con Hela.

Un frío silencio se hizo en el lugar y finalmente el ruido de la puerta abriéndose fue lo único que se escuchó. Por el umbral atravesaba Angrboda arrastrando a dos personajes quienes la miraban con el terror reflejado en sus ojos.

Eran El Consejero y El Hechicero Real.

-Mi Señor Loki.

-¿Por qué los trajiste?

-Porque se va a llevar a dos de los mejores guerreros del ejército de su padre, necesitan a alguien que los sustituya para pelear contra Laufey.

-¿Estos enclenques? –rió el menor –es una broma ¿Cierto?

-Deme una oportunidad de sorprenderlo.

-Por favor, por favor –lloriqueaba El Consejero –hicimos todo lo que nos dijo, jamás la traicionamos ¡Por qué nos quiere dañar!

-Cállense ¿Cómo se supone que confié en dos personas que vendieron a su Rey y su nación por un precio miserable…? ¡Por un poder que si tuvieran el talento del Amo Loki, ni siquiera lo necesitarían! Sin mi magia no son nada.

-Mi Señora Angrboda –sollozó El Hechicero –le prometemos que jamás le haríamos nada a Usted, sólo déjenos ir.

-¿Angrboda? –preguntó Thor, confundido -¿traición? ¡¿Qué traición?!

-Ellos fueron los que se encargaron de atrasar una y otra vez el término de la guerra; yo les ofrecí mi poder a cambio de que sellaran un hechizo alrededor del Rey Odín que lo debilitara, eso lo llevó a escuchar las palabras de estos dos rufianes y todo lo que eso conllevaba.

-¡Los voy a matar! –el rubio levanto el Mjölnir con intención de partirles sus cabezas, pero la bruja lo detuvo con una sonrisa.

-No será necesario, vivos son más útiles –se acercó a los dos guerreros asgardianos y sin pedir permiso robó una hebra de cabello de cada uno, invocó un hechizo y estos cabellos floraron guiados por un influjo de magia color negro, pero brillante como el ónix y se enrollaron en las muñecas del Concejero y El Hechicero Real y ambos gritaron al tiempo que sus cuerpos cambiaban hasta tomar la forma de los dueños del pelo.

Loki se apresuró en sellar el cambio, para que los cuerpos de ambos hombres dejaran de doler como lo hacían. Estaba ofuscado con ellos, pero él mismo podía dar crédito que un hechizo cambia-forma sin cuidado podía destrozar los huesos y los músculos de cualquiera.

-Es su turno, mi señor Loki, sé que Usted puede manipular la voluntad de las personas, debe hacer que ambos sustituyan al Príncipe Thor y a la valiente guerrera Sif, los asgardianos los necesitarán en el campo de batalla.

-No sé si sea correcto…

-Es demasiado tarde para dividir lo que lo es con lo que no… -la mujer sonrió suave y él asintió, era cierto. Colocó una mano sobre cada rostro y comenzó a recitar viejas frases aprendidas en la antigua biblioteca del monasterio y como meses atrás había hecho con Freyja, dominó ambas mentes quienes dejaron de lado sus propias identidades y se volvieron quienes imitaban.

-Es imposible que ellos puedan suplantarnos en el campo de batalla –murmuró la morena quien aún no salía de su estado atónito.

-No lo creas –sonrió orgullosa Angrboda –dentro de todo ustedes les cedieron por un tiempo limitado sus habilidades al compartir parte de sus cabelleras –miró a Loki y sonrió suave –ahora es tiempo de partir, debemos detener lo que ya se ha comenzado.

-¡Esperen! –gritó la guerrera -¡Aún tengo muchas dudas!

-Las contestaremos en el camino –zanjó la bruja y acto seguido: abrió un portal en el espejo de la pieza que antiguamente era de Loki.

.

Cuando Hugin y Munin, los cuervos de Odín, llegaron al hombro de su amo para susurrarles las noticias y explicar esa extraña situación que ocurría, supo que la más grande batalla se aproximaba con dolorosa prontitud.

No tuvo tiempo siquiera de llorar la muerte de su segundo hijo cuando se vio dirigiendo sus tropas contra los gigantes de hielo quienes amenazaban con congelar Asgard y si llegaban a perder, Midgard pagaría también las consecuencias.

El viejo Rey no podía saber exactamente qué había ocurrido aquel día en El Monasterio, todos daban respuestas erráticas y sus cuervos informaron lo que habían alcanzado a ver, tampoco había tiempo de averiguarlo.

También Loki había desaparecido.

No quería sacar conclusiones, pero tanto caos sólo podía ser despertado por una persona. El viejo hombre suspiró esperando equivocarse.

-Padre –escuchó una voz a sus espaldas y vio como el rubio y Sif a su lado entraba por la puerta del despacho del Rey –Heimdall ya tocó El Gjallarhorn para avisar a los últimos distraídos y ahora intenta detener a los jotun y tus tropas están listas, sólo esperamos tus órdenes, debemos apoyar al guardián.

El hombre los miró y asintió.

-Thor, tú mi heredero, serás el encargado de llevar a mis hombres por el este de Asgard y lucharás contra Jördmungander, en ausencia de Loki mi primero al mando será su reemplazante y guiará a otra tropa al oeste de la ciudad para pelear contra Fenrir, yo iré por el frente y detendré a Laufey, somos el único reino que puede hacerles frente, de nosotros depende que el árbol de Yggdrasil sobreviva –murmuró lleno de pesar, pero casi inmediatamente cambió su mirada por una seria y llena de valentía -¡Si es necesario los veré en el Valhala! –sentenció y seguido de eso caminó al exterior donde lo esperaban su ejército. Una ventisca helada, seguida de una poderosa tormenta de nieve lo recibió en el patio de su castillo, El Rey cerró los ojos y murmuró –El Fimbulvetr.

-¿Te refieres al invierno antes del Ragnarök? –dijo sorprendido Thor.

-¿A qué crees que nos enfrentamos? Te aconsejo que no seas tan ingenuo, es matar o morir, esta vez todo lo que conocemos está en peligro –montó a su corcel Sleipnir y blandió en el aire su lanza Gungnir para llamar la atención de sus hombres, cabalgó hasta el principio de sus tropas y golpeó con su arma el suelo para hacer silencio e imponer respeto -¡Llegó el día para el que nos hemos preparado cada hora de nuestras largas vidas; lucharemos codo a codo, como guerreros, amigos y hermanos, defenderemos a nuestras tierras y a los nueve reinos, junto a mí llevo a los hombres más valientes y calificados de todo Asgard y unidos nos dedicaremos a triunfar contra las fuerzas rencorosas del Ragnarök; es así todo y nos limitaremos a vivir victoriosos o morir con honor! ¡Es nuestra promesa de guerreros, es por lo que estamos aquí y si Las Nornas no están de nuestro lado, les aseguro que los veré a todos en El Valhala donde celebraremos sin importar el resultado! ¡Por Asgard! –gritó El Rey.

-¡Por Argard! –rugió su ejército.

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Thor, Sif, Loki y Angrboda caminaban en silencio por los pantanosos y oscuros parajes del Nilfheim, los ojos azules del mayor de los príncipes taladraba la espalda de su hermano sin darle tregua en ningún segundo. Sentía la rabia creciendo desde su pecho que le dejaba un nudo en la garganta y ganas de vomitar ante lo asqueado que lo tenía la situación.

La bruja les había explicado más o menos qué había ocurrido y él casi no pudo respirar cuando se enteró que el culpable de todo aquello era su hermano pequeño. Él había desatado el Ragnarök, sacrificando miles de vidas sólo por una persona.

-Aún no lo puedo creer –murmuró el rubio con enojo –no tenías el derecho de ponernos a todos en peligro.

-A veces se hacen tonteras por amor, pero qué puedes saber tú.

-¡¿Quieres dañarme?! ¡¿Quieres restregarme en la cara que te abandoné?! ¡Bien! ¡Pero no metas a los nueve mundos en esto por un capricho tuyo!

-Que infantil, Thor, el mundo no gira alrededor tuyo ¿Increíble, no? –sonrió lleno de ironía –así que no me vengas con estupideces, nada de esto es por ti, de hecho la única persona que es "responsable" –acentuó aquella última palabra –es Balder, porque necesitaba liberar a mi hermano de su eterna prisión en las montañas…. Así que puedes ser el sol de Asgard, pero no puedes decirme cómo actuar, porque no eres lo más importante en mi vida.

-¡Ya basta! –interrumpió la bruja –su negatividad se acentúa cuando discuten, sólo conseguirán que seres horribles y de increíble fuerza lleguen hasta nosotros para alimentarse de esa energía y de paso matarnos sin dejarnos completar la misión de salvar a Balder e Yggdrasil.

-¿Cuánto más debemos caminar? –preguntó Sif para que cambiaran de tema –siento que he estado aquí horas.

-El tiempo es diferente aquí –contestó simplemente la otra mujer –seguramente hemos caminado un día completo mientras en Asgard apenas han pasado unas dos horas, así que la misión de salvar las almas no debería ser realmente un problema, llegarán antes de que se enteren.

Thor y Loki se fueron quedando rezagados mientras seguían discutiendo en voz baja, cada vez más enojados y heridos.

Pronto apenas fueron capaces de escuchar o ver a las dos mujeres.

-Sif me dijo que tiene una relación con Balder –el moreno abrió los ojos sorprendido y miró con angustia a su hermano.

-Cómo…

-Está muy enamorada… ¿Qué es lo que tienes exactamente con él, Loki? –susurró con un tono de tristeza.

-Yo le pedí a Balder que no la desairara.

-Estás desquiciado, eso es jugar con el corazón de las personas y eso no se hace.

-¿Y qué se supone que hiciera? ¡Ya me había acostado contigo y ahora le iba a quitar de nuevo a la persona de la cual se enamorara! Ella es magnífica Thor, es brillante, fuerte, aguerrida, no es débil y suave como lo son generalmente las doncellas y lo único que he conseguido es quitarle poco a poco la confianza ¡No se supone que un hombre conquiste a todos los chicos heterosexuales que te gustan!

-Eso no te da derecho, tú lo dijiste, ella es fuerte, hubiera podido superarlo.

-Pero yo no hubiera podido superar el que me odiara.

-¡¿No escuchas?! ¡No tenías derecho! ¡Eso es egoísmo!

-Ella y mi madre eran lo único que me quedaba de la ciudad dorada –murmuró entre dientes y un tono herido -¡No me puedes culpar por intentar mantener a mi lado lo único que me recordaba a mi hogar! ¡Tú nunca sabrías lo que es ser obligado a irte, humillado, pisoteado por tu padre, siendo olvidado en el fin del mundo! ¡Jamás entenderías el rencor que llegué a sentir!... el dolor…

-Loki…

-Ni tú ni Odín fueron capaces de luchar por mi perdón sólo me hicieron a un lado porque ya no servía a sus propósitos, era un peligro para la corona, para el heredero…

-Yo no tenía permitido ir.

-Yo no tenía permitido desatar el Ragnarok y por amor lo hice… ¿Qué escusa tienes tú? Además cuando llegaste al monasterio sólo apareciste para decirme que lo nuestro había acabado y ahí me vi solo, lejos, sabiendo que sacrifiqué mi corazón y mi libertad por algo que no valía la pena…

-Creí que lo habías superado.

-¡¿Cómo rayos se supone que uno supera el abandono y la puñalada por la espalda?! Eso no se supera… sólo lo dejas pasar, sigues caminando, intentas pensar lo menos posible en ello, dejarte contagiar por la paciencia y la tolerancia, pero sigue ahí, y haces como que no sabes que está abierta la herida, pero te terminas ahogando con la sangre.

-¿Y entonces apareció Balder? –dijo molesto el rubio.

-No, Balder siempre estuvo ahí, consolándome, dándome fuerzas, recordándome lo mucho que me amabas y que por eso debía resistir… caer en sus brazos fue prácticamente natural, aunque el primer beso fue frustrante pues nos queríamos como hermanos… pero ya sabes, el incesto se lleva en la sangre –sonrió con sorna y luego apuró el paso para no perder a las otras dos, pero la mano de Thor le tomó el brazo con fuerza.

-¡¿Y por eso nos condenaste a todos en el Ragnarök?!

-¡Deja de juzgarme! ¡Yo sabía que jamás comprenderías!

-¡Entonces por qué me trajiste contigo!

-¡Porque te necesitaba para sortear el ejército de sombras y llevarme las almas de los muertos que no se fueron peleando! ¡Además se lo debes! ¡Sabiendo que es tu hermano sólo lo negaste y lo odiaste desde un primer momento, lo olvidaste igual como me olvidaste a mí, de la misma forma que Odín nos dejó! ¡El que está ahí, en lo profundo del Hel, sigue siendo sangre de tu sangre y ni siquiera deberías pensar en abandonarlo!

Un silencio pesado se formó entre los dos, Thor pudo ver el rostro de Loki rojo por la ira, los ojos llorosos, sus miembros tiritando ante el arrebato. Intentó acercarse y el menor retrocedió un paso, pero El Príncipe Heredero no se dejó espantar, tiró del brazo que aún sostenía, lo pegó a su cuerpo y comenzó a besarlo a la fuerza mientras el otro intentaba separarse y reclamaba sin poder despegar los labios gracias a una de las toscas manos del rubio que lo afirmaba de la nuca. Poco a poco más lágrimas se hicieron presentes, todo a medida que Loki dejaba de pelear y se entregaba como un muñeco vacío y maleable.

Fue cuando un fuerte temblor los separó de golpe, dejándolos sentados en el suelo y lo siguiente que supo Thor fue que tuvo que arrastrar a Loki para que escapara de las fauces gigantes de un dragón que amenazaba con devorarlo.

-¡Mi señor Loki! –el aludido escuchó su nombre en la lejanía y abrió los ojos sin entender qué estaba pasando -¡Corran! ¡Debemos llegar al Helheim!

Los ojos verdes voltearon para observar de frente a la bestia que los atacaba y tembló al ver brillar las escamas luminicentes entre tanta oscuridad, el rugido se escuchó con fuerza y luego la embestida del animal que volvía a perseguirlos. Thor tomó la mano de Loki y lo tiró para que corriera.

Ambos estaban aterrados a pesar de su entrenamiento asgardiano y por más que avanzaban, podían sentir que los pasos del dragón eran más veloces, el hechicero conjuró una muralla invisible que les dio unos segundos de ventaja, apenas lo suficiente para salir de su rango de ataque, antes de que el feroz animal rompiera la magia sólo a base de fuerza bruta. Thor tomó el martillo y lo lanzó con fuerza contra uno de los ojos del animal, golpeándolo de lleno, haciéndolo rugir y revolcarse de dolor, atrasándolo un poco más, corrieron hasta que el olor a azufre llegó a sus narices y el doloroso frío se volvía un calor sofocante, pudieron ver la cabeza del dragón acercarse rápido, pero en cuanto intentó cruzar al Hel un gigante perro negro, rabioso y bañado en sangre le saltó encima empezando una lucha entre titanes que terminó con ambos animales heridos y el dragón retirándose a su hogar en el Niflheim.

Loki pudo reconocer al animal que se había entregado a él con docilidad la primera vez que fue a esa tierra infernal.

-Garm vino a salvarnos –dijo Angrboda, acariciándole la cabeza al fiel perro que lamía sus patas heridas –ese dragón es Nidhoggr y se encarga de roer las raíces de Yggdrasil, por eso no quería que siguieran peleando, pero veo que es imposible con ustedes –los dos hermanos se miraron entre ellos, pero no comentaron nada –sigamos.

Mientras se adentraban el calor se volvía horrible y sofocante, los gemidos de almas lastimeras llegaban a sus oídos y el olor a descomposición en el aire tenían a los tres visitantes mareados, la diferencia estaba en que Loki sabía lo que los esperaba en ese lugar, en cambio Thor y Sif se veían enfermos con la mezcla en el ambiente.

Cuando llegaron al río Gröll los guerreros de Asgard se vieron frustrados y desalentados, jamás podrían cruzar esas aguas sin morir, mucho menos con las armas que flotaban en la corriente.

-¡Cierto! –exclamó de pronto el rubio –Padre me habló de este río y me dijo que hay un puente llamado Gjallarbrú que podemos ocupar para atravesar al otro lado.

-No tenemos tiempo para enfrentar a la guardiana de ese puente –dijo simplemente la bruja y con un movimiento de manos separó las aguas.

-Esta forma me parece eficiente –dijo Sif con el humor levemente restituido.

El moreno comenzó a caminar, iba directo a tomar el sendero, pero la voz de Angrboda lo detuvo.

-No por ahí.

-Pero vamos con Hela...

-No, debemos ir donde descansan los justos: El Helgafell, ahí está el alma de Balder descansando, esa es nuestra meta.

Loki la miró confundido, pero decidió seguir sus pasos y no acotar nada más, dentro de todo ella conocía mejor ese mundo.