Dark: Uy como adoro decir esto...Bien...

Nico: ...venidos sean al capi veintiuno! Xx

Dark: o-o ... ... ... ... ¬ ¬''

Nico: n.n

Dark: ¬¬'''

Nico: XD

Dark: uu'...debí imaginarlo...

Nico: Sip!

Dark: Ok, terminemos con esto, di tu parte sí?

Nico: Ne!... Dark Janubis no es dueña de Yugioh! Ni de ninguno de sus personajes!...

Dark: Ok, comencemos con el fic!

Tercera visita nocturna: Olvídalo!

Yugi estaba dormido bajo su ventana. Sus sueños estaban llenos de imágenes de los grandes momentos de su vida. Momentos felices, momentos tristes...pero en ese instante todo su mundo de ensueños se vino abajo y un enorme chacal saltó frente a él. Tenía una sonrisa enfermiza y se estaba burlando. En ese instante Yugi oyó extraños ruidos fuera de su sueño, por ello despertó después de murmurar "Namir"

Cuando Yugi despertó, se sorprendió de ver a alguien abriendo su celda. Pensó que tal vez el momento había llegado y algo asustado miró alrededor, pronto comprobó que era aun de noche. Además notó mejor que habían más de una persona ahí afuera.

-Sáquenlo!-gritó una voz autoritaria.

Un hombre de gran musculatura se acercó a Yugi, quien trato de escapar, pero a causa del adormecimiento no pudo evitar ser sujetado. El enorme ser lo arrastro fuera de su celda.

-Bien. Ahora tráiganlo!-volvió a gritar la voz.

Yugi se sintió se jalado hacia un lugar que no conocía, mientras su mente le decía que algo no estaba bien.

Ooo

En las arenas del desierto...

-Señor Shimon...De prisa!-Gritaba Seto.

-Qué ocurre Seto?-preguntó el agotado anciano.

-UN TORMENTA DE ARENA!-gritó alarmado mientras el viento empezaba a resoplar con fuerza.

-O RAYOS!-respondió el anciano tratando de lograr que su caballo avanzase hasta un lugar entre las rocas donde Seto lo esperaba.

Una vez ahí, el anciano desmontó y se apresuro por refugiarse junto a Seto.

-Esto no es bueno-dijo Seto.

-Puedes decirlo de nuevo. A este paso...llegaremos después del amanecer-ambos se miraron angustiados, no tenían tiempo que perder.

Ooo

Habían llegado hasta una estancia circular en las mazmorras.

-Atenle las manos en ese lugar!-volvió a oírse la orden.

El hombre que lo tenía sujeto lo arrastro hasta un lugar con cadenas en el suelo, mientras otro se las colocaba en sus muñecas.

-Bien, ahora déjenme solo!-ordenó el hombre. Yugi oyó las pisadas de los dos hombres alejándose del lugar-Al fin te tengo frente a mí Janub!

Esta vez, Yugi logró levantar su cabeza y mirar al rostro del ser que lo había mandado a sacar. Su sorpresa fue grande, ahí frente a él se encontraba el chacal en persona, nada menos y nada más que Namir y su perversa sonrisa.

-OH! Pero si es la cabeza del consejo en persona, esto es un gran honor-dijo en burla.

-Ya sabía que eras muy bromista y burlón...pero me preguntó cuanto lo serás mañana sin tu cabeza?-dijo acercándose un poco al rostro del joven. (recordemos que Yugi sigue oculto por su capucha)

Yugi solo le gruñó ante el comentario.

"serpiente rastrera...es por ti que fui condenado, por ti que la gente sufre, por ti que el faraón esta tan cansado!"

-Jajaja! Crees que de alguna forma me puedes intimidar con ese pequeño gruñido? Atado, sin sombras y arrodillado como estas, no asustarías ni a una mosca!

-Bueno, es que acaso el líder del consejo me sacó de mi celda únicamente para burlarse de mí en mi rostro? Se nota que el consejo no tiene mucho que hacer!-contraatacó Yugi.

-Para tu información, el consejo tiene mucho que hacer, pero tu eres el plato principal de la agenda por atender. En cuanto a mi visita, tienes razón si vine a burlarme de ti y tu patética posición-dijo con gran arrogancia-pero también vine a hacer un trato...

-Un trato?-preguntó Yugi súbitamente interesado.

-Si, un trato que, si tienes tal agudeza como creo, no te negarás a aceptar!-respondió con una sádica y tenebrosa sonrisa.

Ooo

En la cueva, escondite de la familia de Yugi...

Los niños se encontraban sentados rodeando una fogata. Junto a ellos estaba Casef, quien tenía en su regazo a Isho, quien no había dejado de llorar hasta que se quedó dormido.

-Esto no esta bien- se dijo así mismo mientras contemplaba los angustiados y tristes rostros de los niños-sin ti...estos niños pierden sus deseos de existir...

Ooo

-Bueno, te escucho, que trato me ofreces?-dijo Yugi, decidiendo matar el tiempo.

-Te ofrezco tu libertad plena y completa...-dijo mostrando una llave en su mano.

Ante esto Yugi volteó inmediatamente a ver la llave.

-Mi libertad?...en serio?...-Yugi miró deleitado la llave, pero de pronto, una pregunta se pegó en su mente- Qué quieres a cambio?-dijo sospechosamente.

-Nada difícil para ti al menos-dijo con una cruel risilla-Es muy simple, yo te libero y te concedo tu plena libertad, y tu lo único que tienes que hacer, es salir, escabullirte y... jaja...Matar al faraón!

Yugi se hubiera caído al suelo de no ser que ya estaba arrodillado en él.

-Matarlo?-gritó nervioso-pero...para qué!

-Es simple. Últimamente, el faraón ha sido tan obsesivo en tener más poder que el consejo que se esta volviendo lentamente en un estorbo!...al principio era fácil manipular su mente, pero ahora hacer que obedezca es más complicado. Además, en unos años tendrá edad suficiente para no requerir de mis servicios, no puedo permitirlo! El faraón no es más que un chiquillo insensato que no sabe como dirigir a su propio pueblo!

-Así?...y tu crees que yo podría matarlo...verdad?-dijo Yugi sorprendido de lo que oía.

-Sí, para ser sincero, esa era la principal razón para traerte aquí. Yo quería negociar contigo, tus grandes habilidades te han vuelto famoso, justo lo que necesito-su rostro reflejaba completa codicia mientras hablaba-Para ti será muy sencillo. Solo te escabulles por la noche en el palacio mientras el faraón duerme. Entras en su habitación, y con un simple corte en el cuello...hmhmhm...adiós a almenaza de Egipto!-dijo lanzando sus brazos al aire, luego volteó y señalo a Yugi en el pecho- Y tu ganarías mucho con esto, te daría todas las riquezas que desees, y no tendrás que volver a seguir la ley! Qué dices eh? No es acaso un trato imposible de rechazar?

-Um... déjame pensarlo un instante...-Yugi volteó la cabeza de lado y la regresó a mirar a Namir- Bien...lo tengo!

-Entonces?

-NO!-gritó Yugi con algo de gracia.

Namir casi se cae de espaldas ante esta respuesta (ya saben, como lo hacen los animes), luego se puso de pie y se acercó furioso hacia Yugi.

-Qué? Creo haber oído mal, ¿rehusaste mi oferta!-gritó con rabia.

-Bueno, si aun tienes duda de l que dije lo más probable es que no oyeras bien, por eso permíteme repetírtelo, NNNOOO!

Uno casi podía ver el humo que se escapaba por las orejas de Namir con el burlesco comentario.

-No lo ves!-dijo entre dientes-solo yo puedo salvar tu vida! Solo yo!

-Quizá sea así, pero a cambio me pides que quite la vida a un ser que la merece mucho más que yo!

-Um?

-El faraón es una gran persona. Todos los días se levanta esperando poder ayudar a su pueblo lo más que pueda, pero son personas como tú las que se lo impiden! Si tu no estuvieras, lo más probable es que Egipto sería un lugar muy glorioso!

-Egipto ya es glorioso!

-Desde tu perspectiva quizá!-su comentario llamó la atención de Namir-Gracias a tu mandato, Egipto se ha convertido en una tierra donde solo el más rico puede vivir. Una tierra donde inocentes niños quedan a merced de la muerte si llegan a tener la mala suerte de perder a sus padres-dijo mientras recordaba cada una de las caras de sus amigos-Tu no eres más que una serpiente rastrera!

-Cómo te atreves!-gritó acercándosele más.

-Ah, y por cierto, solo para que te lo tengas bien presente, yo robó pero nunca en mi vida he matado a nadie, es más, jamás he dejado a alguien seriamente herido, así que creo que te conseguiste al ladrón equivocado, Jajajajaja!

El rostro de Namir parecía que iba a explotar, pero de repente se tranquilizó y cambio por una risa que haría a cualquiera ponerse nervioso.

-UH? Acaso el líder del consejo perdió los estribos?-dijo Yugi tratando de ocultar su nerviosismo.

-Parece ser que cometí un error en los cálculos...-dijo mientras se frotaba su mentón-pero eso no significa que no pueda disfrutar de esto!

-Qué?-Yugi se ponía cada vez más nervioso.

-No planeaba hacerte nada, pero ya que eres tan reacio a cooperar, me temo que tendré que tomar medidas más drásticas-dijo mientras se acercaba la pared de la construcción. Yugi levanto la vista para ver mejor y notó algo que no le agrado mucho... aparentemente se encontraba en un habitación antigua de tortura y para su fastidio Namir tenía en su mano un látigo. OH! Pero no cualquier látigo, era una látigo largo con tres extremos y cada uno de ellos tenía una pieza delgada y fina de metal.

Al verlo, Yugi solo tuvo un pensamiento "esto va a doler"

Namir se acercó a Yugi por detrás. Lo primero que Yugi pensó con esto fue que le quitarían su capucha. Una sorpresa grande fue cuando la parte trasera de su capa fue levantada y tirada cubriéndole aun más el rostro.

-jajaja...no puedo permitir que el faraón sepa que te castigo, así que si te azoto bajo tu capa, el faraón no podrá darse cuanta gracias a que es negra...no tendré problemas con ese chiquillo y tu tendrás lo que te mereces!

Yugi estaba muy nervioso, sabía que aunque traía puesta su túnica el látigo aun así podría cortar la ropa y atravesar su piel. Así que haciendo uso de todo su valor, respiró profundo y espero el primer golpe que no se hizo esperar tanto, por la fuerza del latigazo Yugi sabía una cosa, Namir estaba verdaderamente enojado.

Ooo

En la cueva...

Haru había vuelto hacía tiempo y cuando los niños vieron que no había vuelto con Janub habían empezado a llorar. Casef no lo pudo tolerar más.

-YA BASTA!-gritó en furia ganándose la atención de todos los niños- Lloran y lloran, pero acaso eso traerá a mi hijo de regreso? Acaso llorar trajo a sus padres? Acaso llorar les trajo alimento?-dijo reprochándolos.

-No...-respondieron uno a uno.

-Entonces dejen de gastar sus energías en algo tan tonto! Es hora de que todos ustedes usen sus cabecitas juntas!

Los niños lo miraban confundidos.

-Qué espera que hagamos?-preguntó Kiet.

-Solo soy un niño, qué puedo hacer yo si Janub no pudo!-dijo Malik limpiándose sus ojitos.

-Bueno...yo...-empezó Casef.

-No somos capaces de hacer nada-dijo Marik mientras los otros niños solo asentían.

De pronto un gran sentimiento de furia llenó a Casef de pies a cabeza.

-Así es como le pagan!-gritó con rabia-luego de salvarlos de las garras de la muerte, luego de darles un hogar a pesar de que yo no estaba de acuerdo, luego de dar su esfuerzo día a día para que ustedes tengan lo mejor, ASÍ ES CÓMO LE PANGAN? Dándose por vencidos!

-Pero...nosotros...-dijo Kiya.

-Es cierto que son niños, pero si mal no me equivoco, mi hijo los trajo a ustedes cuando apenas tenía diez años-dijo apuntando a Malik y Marik- y para ayudarlos tuvo que enfrentarse a un hombre armado que era tres veces su propia talla!

Los dos gemelos solo podía asentir mientras recordaban eso.

-Y ese mismo año los trajo a ustedes no es así, Maref, Ana, Namila?-les preguntó a los tres. Otra vez los niños asintieron.

-Y por último los trajo a ti a Kiya cuando tenía trece año verdad Kiet?-dijo señalando al mayor del grupo.

-Si...-respondió Kiet algo cabizbajo.

-NO lo ven! Janub nos ha salvado alguna vez a cada uno de nosotros. Hace poco me salvó de morir a manos de una enfermedad terrible arriesgando su propia vida por alguien que ni siquiera es su padre! Y fue apresado por salvar a dos niños que no son sus hermanos!-dijo señalando a los dos pequeñitos que eran los únicos que estaban dormidos en el grupo- Si dejamos las cosas así...entonces no estaremos respetando los sacrificios que Yugi tuvo que tomar o sí?-les preguntó.

-NO!-gritaron en coro los niños.

-Entonces tenemos que hacer algo...no sé qué...pero al menos intentarlos!

-SI!-dijeron dos pequeñas vocecitas detrás del ladrón.

Todos voltearon y vieron a Mina ya Isho despiertos, aunque aun algo adormilados.

Todos les sonrieron ante su entusiasmo.

-Entonces, estamos en esto juntos?-preguntó Casef que aun no podía creer que estaba diciéndole eso a un grupo de niños.

-SI!-dijeron juntos-POR JANUB!

Luego se sentaron a pensar que podrían hacer para liberar a su querido amigo.

Ooo

EN las mazmorras...

-a...a...an...-repetía Yugi con cada latigazo que golpeaba su adolorida espalda. Ya habían sido, cuántos? Cincuenta?...Sesenta?...no importaba, luego del número dieciocho Yugi dejó de contar. SU espalda se sentía húmeda, y él sabía que era probablemente por la sangre de las heridas que ahora adornaban su espalda, sin embargo no perdía su iniciativa de molestar a su oponente-Ja...ja...a eso llamas azotar?...recibía azotes más fuertes...cuando las ancianas me golpeaban por robar fruta!

Namir sentía gran rabia, después de los primeros treinta golpes, la necesidad de sacar una daga y matar al ladrón se hacía más grande, pero se contenía así mismo al pensar en el placer de verle morir ante todo un público al amanecer.

-Sigue balando cordero, al amanecer te toca ir al matadero!-dijo dandole una vez más.

Una vez pasados los cien latigazos el mismo Namir dejó de contar. Yugi no sabía si sería capaz de permanecer consciente a ese paso, pero para su suerte se oyeron pasos en el pasillo, y unos segundos más tarde, los sirvientes que habían sacado a Yugi de su celda habían regresado.

-SEÑOR!-dijo uno-deténgase señor!

-Amo, por favor...si no se detiene lo matará a latigazos!-gritó el otro.

Namir volteó a verlos y luego vio la cansada forma del ladrón.

-Tienen razón...OH bueno...tendré que esperar otras cuatro horas más...llévenle a su celda de nuevo!-ordeno mientras se dirigía a dejar el ensangrentado látigo.

-Um...Señor?-preguntó uno llamando la atención de Namir-Disculpe...limpiamos las heridas de su espalda?

Namir le miró como si estuviera loco.

-Por supuesto que no, así como le ven, únicamente bajen su capa negra, nadie lo notará!

-Pero, con todo respeto su alteza, las heridas de su espalda son profundas, a ese paso podría morir desangrado-dijo el otro sirviente.

-Tal vez...pero de todas formas en cuatro horas morirá...dudo que muera desangrado para ese momento, arrójenle a su celda y déjenle así!-ambos sirvientes iban a objetar de nuevo pero bastó una mirada aterradora de Namir para que mantuvieran la boca cerrada.

Ooo

Con Seto y Shimon...

La tormenta de arena había concluido, así que inmediatamente montaron en sus caballos y continuaron su viaje lo más rápido posible...mucho dependería de que llegaran a tiempo!

Ooo

En las mazmorras...

Los sirvientes están llevando al casi inconsciente Yugi hasta su celda. Lo cargaban casi como un muñeco de trapo, el pobre ladrón estaba tan adolorido y cansado que no tenía fuerza para intentar alguna oposición.

Cuando hubieron llegado hasta la celda uno abrió la puerta mientras el otro, contrariamente a la forma en la que Yugi esperaba ser tratado, llevaba al ladrón hasta su posición inicial bajo la ventana. Lentamente le fue recostando y para sorpresa de Yugi sintió algo acolchonado bajo su cuerpo, cosa que lo hacía sentir aliviado ya que facilitaba el dolor de su espalda. Sorprendido, Yugi abrió sus cansados ojos y vio al sirviente y a su lado al otro. Tardó unos segundos pero pronto la cara del joven que lo miraba se vio muy familiar.

-TU...tu eres...-dijo débilmente Yugi.

-SHhh-dijo el sirviente sonriéndole-Parece que me recuerdas verdad?-dijo el joven.

-si-respondió Yugi-eres el sirviente al que le compre su símbolo para poder ingresar al palacio-dijo sonriendo un poco-pero que haces...

-Gracias a ti pude pagar los impuestos que debía...de no haber obtenido ese dinero, me habrían quitado mi hogar, además...no tengo ver a mis niños sufrir por el hombre...simplemente no podía evitar hacer algo por ti-dijo mientras miraba a su compañero-colocamos un poco de paja para ayudarte a descansar...sé que no es mucho, pero como solo somos sirvientes no podemos hacer casi nada...desearía poder ayudarte más-dijo bajando la cabeza.

Yugi sonrió bajo su capucha-lo que has hecho es suficiente...ayuda al dolor...con eso basta...además, si te involucras conmigo...solo ganarás problemas...lo mejor es que se vayan...

Ambos entendieron y antes de irse se inclinaron ante el ladrón.

"Esta...ha sido una noche muy agitada...definitivamente nunca pensé que así sería mi última noche"se dijo así mismo mientras se esforzaba por olvidar el fuerte dolor de su espalda y concentrarse en dormir un poco.

Ooo

Dark: Estamos muy cerca!

Nico: Cerca de qué?

Dark: AY, del final!

Nico: Ah eso.

Dark: Si eso!

Nico: Bueno, como sea...

Nico/Dark: Hasta la próxima!

R&R