¿Esto es un rescate? Parte III

La incomodidad seguía entre ellos dos, mientras Bice comía rápidamente unas frutas miraba disimuladamente a Nero que comenzaba a estirar sus músculos un poco nerviosos, ambos sabían que tenían que hablar, pero ninguno daba el primer paso. Miraron el alrededor por unos segundos, ya habían salido del sauna y estaban esperando en el salón principal del castillo, la chica había decidido sentarse en uno de los tantos sillones de lujos que tenia Lilith. Todo era tan raro ahora. La ropa que le había entregado el sirviente era un vestido blanco, lo mejor de todo, es que estaba limpio y no estaba arrugado o sucio; el problema que encontró con el, es que era corto por encima de las rodillas por delante, pero por detrás caía en cola en un detalle hasta sus pies, era un lindo vestido corte princesa sin tirantes. Y le daba bastante pena usarlo.

Se quejo en silencio, ganándose la atención de Nero. Ambos se quedaron mirando por unos instantes, pero corrieron el rostro rápidamente.

Ni con Bardi era así…

-Disculpen las molestias, mi señora Lilith me envió a entregarles esto – un sirviente le hacia entrega de una carta a Nero – No pretendo incomodarlos, pero ya se tiene que ir, los acompañare a la puerta.

Bice se colocó rápidamente las sandalias que tenía arriba del sillón y acompaño a Nero hacia la puerta. El sirviente los despidió y cerró la puerta a sus espaldas.

-Nero, ¿Qué dice la carta? – la chica se acercó a mirarla igualmente.

-Pues – el peliblanco la observó con detenimiento – es un mapa, dice que estamos en el primer nivel del infierno (lujuriosos), hay que seguir subiendo o ¿bajando?, no entiendo muy bien hasta llegar hasta el ¿río Aqueronte? y seguir el camino hasta llegar a …. ¡Jerusalén!

- ¿Hablas en serio? – la chica lo miró muy sorprendida.

-si, claro que si, mira lee – el peliblanco le entregó el papel, Beatrice no lo podía creer – Bueno no nos queda de otra, a caminar se a dicho. Vamos Beatrice.

- ¿estas seguro de esto? – Bice se detuvo y lo miró acomplejada – quizás nos demoraremos años en llegar hasta allá o quizás sea una trampa de esa mujer.

-No estoy seguro de nada, Beatrice – Nero dudo en acercarse o no a ella, pero igual lo hizo – de lo único que estoy seguro es que te voy a sacar de aquí cueste lo que cueste, así que vamos.

No era que dudara de Nero, pero caminar hasta encontrar un rio y luego salir por Jerusalén sonaba muy descabellado luego de todo lo que había pasado. A quien engañaba sonaba casi cuerdo si lo comparaba con los otros hechos.

-Está bien, vamos – la chica le sonrió de lado.

-Bien – Nero miró por ultima vez y comenzó a caminar hacia un extraño camino lleno de una especie de trigo blanco, lleno de espigas – por aquí está el sendero, tenemos que no desviarnos de el ya que esto nos llevara hasta el barquero.

Los jóvenes comenzaron a caminar, Nero iba adelante mirando por todos lados por si encontraban algún tipo de peligro, las bestias están durmiendo por lo que parecía; así que tenía que caminar más rápido para llegar a su destino, las matas de trigo desaparecieron cuando entraron a un camino de piedras finamente colocadas; Bice por su parte miraba de vez en cuando a Nero, había descubierto que tenia cierto tic con la nariz, ya que cuando no sabia que hacer la movía o la tocaba con su mano y luego sonreía a la nada. Él era bastante distinto a los otros peliblancos. Por lo que conocía a los demás si Vergil hubiese estado aquí con ella, él la hubiera empujado a caminar más rápido con la mirada fruncida hacia el horizonte y quizás le hubiera dicho uno que otro comentario de "que torpe"; mientras que el peliblanco de rojo hubiera tomado todo en risa y carcajadas y hasta quizás hubieran comenzado a caminar hacia su destino al otro día, por lo relajado que era.

Ella camino hasta estar al lado de Nero y le sonrió.

-Gracias Nero – nuevamente la incomodidad que pensaban que se había ido, había regresado, los dos jóvenes miraron hacia un lado con las mejillas rojas.

-D-de nada – le respondió Nero tosiendo para aclarar su voz.

Siguieron así varias horas, Nero mirando hacia el horizonte buscando algún tipo de peligro y ella mirándolo de vez en cuando lo más disimulada que podía. El sendero se volvía más angosto cada vez que pasaba el tiempo, los aullidos comenzaron a sonar a la distancia y al frente de ambos un bosque de árboles de hojas rojas se hacía presente.

El peliblanco se frotó el cuello y miro a Beatrice, quería decirle que se veía guapa desde que habían salido desde el castillo, pero las palabras le formaban un nudo en la garganta y tragó saliva con dificultad.

-Yo, veras Beatrice – Nero miró el suelo, las palabras no salían como deseaba por lo que prefirió decir otra cosa– será mejor que crucemos el bosque para descansar.

-Si – ella le asistió

Nero boto bastante aire de la boca y comenzó a caminar nuevamente, el sendero ahora solo eran unas cuantas piedras circulares, se hacia difícil guiarse por el además en su espalda sentía miles de miradas.

- ¡A-Ayúdame! – eran quejidos de dolor provenientes de los arboles o no, no estaba seguro – ¡Ayúdanos!

-Nero ¿Qué está ocurriendo? – Bice se apoyó en su espalda.

-No lo sé, pero hay que salir de aquí – con inseguridad tomo a la chica de la mano y comenzaron a correr.

- ¡Ayúdanos! – los gritos se volvían más desgarradores - ¡Hijo de Sparda!

Nero se fijo que en el suelo miles de caras surgían y lo miraban con los ojos rojos, no sabia si pisarlas o no, así que prefirió ir saltando en las piedras del sendero, las caras no dejaban de gritar de dolor por ayuda, pero él no podía hacer nada. Tomó a Bice en sus brazos para ir más rápido, el ambiente era bastante perturbador, más cuando las hojas de los arboles comenzaron a caer manchando el suelo y de paso las caras de rojo que más parecía sangre que otra cosa.

¿Qué diablos está pasando aquí?

El chico no paro de correr saltando lo que podía en las piedras, los arboles le habría paso a la salida del bosque por fin, faltaba poco así que intento ir más rápido. Bice no quiso mirar así que se ocultó en el pecho de Nero todo el momento, cuando sintió que se detuvo decidido mirar hacia arriba, el chico estaba agitado y respiraba apresurado, habían salido del bosque y él se detuvo a descansar un poco, la bajo con cuidado y se lanzó en el suelo de espalda. Los gritos habían cesado desde que había colocado el primer pie afuera del Bosque, la había sudado. Lo gracioso de todo es que habían llegado a la cima de una colina y se podía ver todo desde donde estaban, Bice se alegro al ver el gran rio que había mencionado Lilith en el mapa.

-Nero, el rio está más allá – la chica le señalo, el peliblanco se levanto despacio y miró donde señalaba.

-Qué alegría – suspiró un poco recompuesto, había corrido en subida ahora que se daba cuenta.

Comenzaron a caminar por el sendero que quedaba, Nero cerró los ojos por un momento y se tropezó, al menos pudo apoyarse en Bice para no caer, sus rostros estaban muy juntos ahora, era una batalla de colores entre azul y verde, ninguno de los dos quería apartar la mirada.

-Creo que es mejor que descansemos un momento – dijo ella primero.

-Tienes razón – Nero apoyo su frente en la de ella, de una forma tenían que romper esa tensión que existía entre ellos, las mejillas de la chica fueron las primeras en colorarse – es bueno descansar luego de la carrera que hicimos, me corrijo, que yo hice – Nero le sonrió burlesco.

Ella cerró los ojos y se quedo unos segundos más en esa posición, solo tenia que levantarse de puntitas y sus labios se unirían. Sin embargo, era una acción bastante arriesgada si lo pensaba bien, así que espero que él se alejara primero ya que la tenia bien agarra por si se caía. Nero la imito y cerró los ojos, sus respiraciones lograron ir al mismo son.

-Creo que… – La chica apretó los labios.

-Si – Nero se aportó y la tomó de la mano para caminar en bajada de la colina en que estaban.

El nerviosismo se había ido, aunque las cosquillas en el estómago se mantenían en Beatrice. ¿En qué momento se habían acercado tanto?

-Mira, allá hay un árbol caído, estamos en un lugar llano así que sería una buena referencia para hacer una fogata y descansar, ¿no te parece? – Nero le interrumpió los pensamientos.

- ¿Eh?, si – Beatrice miró el suelo.

Los jóvenes se acercaron al tronco y se sentaron en él, Nero comenzó a buscar algún tipo de ramas para hacer una fogata, al encontrar una gran cantidad se dispuso a hacer la fogata, pero había un problema, no sabia hacer fuego; por lo que miró a Bice y le hizo un gesto para que se acercara.

- ¿Sabes hacer fuego? - le preguntó directo.

-No, pero podría intentarlo- la chica se arrodillo a su lado y comenzó a raspar unas piedras juntas (como recordaba que se hacía en las películas), no ocurrió nada, así que lo volvió a intentar más fuerte, nada.

Nero sonrió un poco, las caras que hacia le daban risa, la dejo por unos momentos para sentarse en el tronco. Quien iba a pensar que iba a estar en el infierno con esa chica.

De la nada una inmensa llamarada comenzó a quemar todas las ramitas y pequeños pedazos de tronco que había traído Nero, la chica lo había logrado.

- ¡Beatrice! – Nero corrió donde estaba la chica riéndose a carcajadas - ¿Qué ocurrió?

-Sabia que mi talento no culinario me serviría de algo – el peliblanco la miro confundido – pues, todo lo que hago en la cocina se prende fuego, o sale corriendo, así que hacer una fogata no es problema, así que intente cocinar algo y ¡PUFF! Magia.

Los jóvenes se sentaron juntos a mirar el fuego, no hablaron ni se miraron, solo miraron hacia adelante, como se consumía la leña, la cercanía era más que cómoda que Beatrice tuvo la oportunidad de apoyar la cabeza en el hombro de Nero y él acercar su cabeza a la de ella. Tal estado de confort parecía que lo tuvo con ninguno.


¿Ahora como iba a explicar que no tenía una pierna?

Todo iba de mal en peor que entró volando a su laboratorio en busca de algún tipo de poción que lo ayudara, Lucifer estaba desesperado.

- ¡Maldita sea! – tiró varias al suelo al no encontrar la correcta - ¿Dónde está esa …ajá te encontré?

Era de color verdoso espeso, la vertió desde su cadera hacia abajo, simulando donde estaría su pierna. Gritó de dolor por unos segundos y activo su energía demoniaca, transformándose en la bestia que dios le había dado de castigo. No era tiempo de recriminarle a su padre por ese detalle, era el momento de ir con los demás pecados donde Satán para sacarlo de la prisión de hielo en la que estaba.

Su nueva pierna la movió con cuidado y se apoyo fuertemente en ella, estaba firme, hecha de su misma carne. Sonrió y miró el lugar, mucho silencio para ser un laboratorio donde el creaba varias cosas.

-Beatrice, hija mía – el ángel caído se acercó a la camilla donde estaba la chica durmiendo - ¿Qué ocurre?

Lucifer aparto las sabanas y no la encontró, voló por los alrededores, esto ya era más que malo.

- ¡Beatrice! - gritó buscándola desesperado, si alguien encontraba a su nueva creación iba a ser fuertemente castigado. Tenía que encontrarla y ya estaba en crisis. Tenia que calmarse y ordenar las ideas.

Beatrice había huido, pero ¿a dónde? ¿A dónde podía ir un cuerpo sin vida?, regreso a su palacio, estaba perdiendo valioso tiempo. El otro tema que tenia en cuenta era Vergil, tenia que pensar bien si despertaba a las dos mitades, sería muy peligroso que ambas volvieran a luchar.

Un segundo… si despertaba a Bardi quizás él…

Fue a su habitación lo más rápido que pudo, menos mal que ellos seguían ahí. Se acerco con cuidado donde Bardi y le tocó el rostro.

-Despierta Bardi – los ojos del demonio se abrieron de golpe agarrando el cuello de Lucifer por inercia.

- ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Qué me paso? – Bardi soltó despacio al ángel y se bajo de la cama asustado, recordaba estar luchando con su parte humana, entonces como….

-Tranquilízate, tenemos muy malas noticias para ti – Lucifer intentó tocarle el rostro nuevamente, pero Bardi lo apartó de golpe.

- ¡Habla rápido! – el enojo del demonio aumentó más al ver su parte humana recostado en la cama - ¿Qué hace el ahí?

-Escúchame Bardi, tienes que escucharme primero – Lucifer se puso enfrente de él y lo empujo con cuidado hacia un sillón – tu humana se fugó, quizás en estos momentos ya este por volver a la Tierra. Dante mató a Leviatán, la envidia anda suelta por el infierno ahora. Y yo ordene que los planes de guerra se efectuaran ahora. Los demás pecados están por despertar a Satán, pero creo que te necesitan para hacerlo recapacitar, no puedo hacer todo esto solo mi Rey.

- ¡Es imposible lo que me estás diciendo! – Bardi no sabia donde colocar sus manos, estaba lleno de ira en esos momentos – Beatrice me amaba, ¿Cómo es posible que se fuera?

-Mi señor no es eso importante, Dante y el otro peliblanco anda suelto por ahí, quizás ellos ya la tienen. Su parte humana como ve, esta en un profundo sueño, le diré a mis sirvientes que lo lleven a los calabozos cuando todo esté más tranquilo – la voz del ángel intentaba sonar sin emociones.

Bardi frunció el ceño, se levantó del sillón y salió al pasillo del castillo – Lucifer, yo iré a buscar a la humana, encárgate de lo demás.

La forma demoníaca de Bardi había cambiado, ahora era mucho más corpulenta y se teletransportó lejos.

-Como diga mi Rey – la sonrisa de Lucifer era macabra.

Se acercó a la parte humana de Bardi y le olio el cabello. Ahora todo iba como quería.

Hizo un sello en el suelo y se fue a la ultimo piso del infierno, el noveno circulo; lo primero que vio fue varios demonios salir del gran lago congelado de los condenados formándose en filas de las nuevas tropas. Lo segundo que vio fue a Lilith copulando con un demonio de rango menor y lo tercero y lo ultimo fue a los demás pecados organizando los sellos de liberación para Satán.

-Que gran organización – dijo rodando los ojos.

- Por fin llegas Lucifer, ¿Dónde esta nuestro Rey? Satán no hablara con nosotros – le comento Mammon.

-Tendrá que hacerlo, nuestro Rey está resolviendo una situación bastante importante en estos momentos – Lucifer unió su energía a los sellos tocando las cadenas de Satán.

-Me estoy aburriendo de tus escusas ángel maldito – le respondió Belfegor llegando a erguir mucho más su cuerpo corpulento - ¡¿Dime donde está el Rey?!

- ¡Buscando a la humana! – Lucifer le gritó – Ya, lo dije, ahora liberemos a nuestro hermano.

Lilith giró el rostro al escuchar eso y se levantó apresurada a unir su energía con la de los demás. si eso era verdad, Nero y Beatrice corrían un gran riesgo; conociendo a Bardi uno de los dos iba a pagar la traición y ese iba a ser el chico con su vida.

Belfegor lo miró sorprendido, ¿todavía su señor seguía con ese jueguecito con la humana? Volvió a su trabajo indignado. Por su parte Mammon no le tomó importancia, si el Rey estaba o no con ellos le daba exactamente igual, mientras que Belcebú miró con recelo a Lilith, esa actitud de ella era bastante extraña, no había acabado de robarle la energía al demonio con el que estaba, dedujo que algo pasaba y le hacia sonar el estomago de hambre toda la duda.

Las cadenas se fueron descongelando, el hielo grueso caía en pequeñas gotas de agua sobre los demonios; la gran escultura de Satán se iba descongelando lentamente.

- ¡Más energía! – varios demonios de categorías más altas se fueron uniendo al rito.

Primero fue su cabeza la que se descongeló, la cual boto una gran cantidad de humo negro de la nariz, los ojos rojos de Satán miraron a todos los presentes. Lilith sintió un escalofrió, de todos los demonios Satán era el que más le desagradaba. El demonio del porte de un titan abrió la boca y miles de pedazos de carne podrida cayeron hacia los presentes. Lucifer dio más energía al sello, las cadenas temblaban, pero nunca se rompían. Tenían que darlo con todo ahora, Satán tenia que ser capaz de salir de esta presión y abrir la brecha entre los mundos.

La boca del demonio seguía botando asquerosidades, hasta que en un momento se detuvo y una cantidad inmensa de lava cayo sobre el bloque de hielo, ahora más de la mitad de su cuerpo estaba liberado. Mammon fue el primero en alejarse del sello, no le quedaban energías. Siendo enseguida reemplazado por otro demonio menor. Lucifer estaba en su limite y al ver a los demonios capitales veía que estaban en la misma situación. Ya no quedaba otra, activó todo su poder, solo faltaba que las piernas del gran demonio fueran liberadas.

- ¡Ahhh! – Lilith cayó al suelo rendida. Sus sirvientes fueron a socorrerla.

Belcebú también activo todo su poder, pero no fue suficiente, los pies de Satán seguían congelados. Miró a Belfegor, estaba apoyado en una pierna; todavía no entregaba todo su poder. Maldijo al responsable de la muerte de Levitan lo necesitaban en estos momentos.

Belfegor no pudo más y cayó hacia atrás, su energía la había dado toda ya, seguido cayó Belcebú. Lucifer abrió sus alas, no quedaba nada liberar a Satán, sacaría energía de donde fuera para sacarlo de la prisión.

Hubo una gran explosión.

Lucifer se lanzado varios metros hacia atrás, el demonio había sido liberado y sonrió antes de perder el conocimiento.


-Beatrice, hija ¿ocurrió algo? – por lo que podía distinguir Bice era que el hombre tenia varios años y estaba ya acostado en la cama por la bata que llevaba puesta.

-No, no es eso – le dijo la chica nerviosa – ¿puedo quedarme con ustedes?

-Pues claro, vamos – su tío la guio al ascensor donde subieron al vigésimo piso – ¿Esta segura de que no paso nada?

-No, nada es solo que – recordó las palabras de Lady – quiero quedarme esta noche aquí.

-Me parece excelente, vamos pasa. Tu tía debe estar despierta, te prepara un té para que entres en calor – el hombre no dejaba de sonreírle, ella lo imitó he ingresó al gran departamento.

No era nada como lo que ella se había imaginado, todo le llamaba la atención; hasta que una señora con un moño mal puesto fue corriendo a abrazarla.

-Pequeña ¿Por qué no nos llamaste? Nos tenías preocupados – la señora la aparto para darle varios besos por la cara. Era muy amigable – Espera en la sala, iré a preparar un poco de té.

-Lo siento.

-No lo sientas, para la próxima avísanos que te vas con Lady de viaja o lo que sea; eso fue tan extraño, hasta tu novio – el tío de la castaña se corrigió – creo que de eso tenemos que hablar igual – la miró con el ceño fruncido.

La chica se sentó por inercia en el comedor a la espera de cualquier cosa.

Están bastante preocupados por mi…

- ¿Y bien, señorita? Explíquenos que paso – su tío se sentó enfrente de donde estaba, su tía llegó rapidito con las tazas de té, unas pocas galletas y un trozo de pastel.

-Ya déjala Fred, la niña debe estar cansada – la mujer mayor lo retó.

-Pero querida…

-venga hija, come algo – la mujer se sentó a su lado. Bice tomo unas galletas y se las llevo a la boca, sabían delicioso y se le iluminaron los ojos.

-Están muy deliciosas, muchas gracias – la miro por unos segundos y le sonrió mucho más alegre – gracias tía.

La mujer la abrazo de nuevo, no sabia cuando había sido la ultima vez que había visto a Bice; la recordaba cuando tenia diez o doce años cuando sus padres la llevaban a jugar a la casa de su abuelo, como había crecido la pequeña.

-Mi niña, siga comiendo – la mujer la soltó y se secó unas pequeñas lágrimas. Como pasaba el tiempo.

El tío de la castaña las miró bastante amable.

-Está bien, tienes razón querida; ya es muy tarde para preguntas, esperaremos que Bice coma un poco y volveremos a dormir – su tío comenzó una charla corta con su esposa mientras Bice comía, se enteró que tenían que ir a trabajar mañana al restaurant, pero que tenía el día libre para que se colocará al día con los nuevos temas de trabajo y que podía preguntarle a Cindy cualquier cosa. Y que el color natural de su cabello seguía siendo bonito que no había necesidad de teñirlo más oscuro. Además, que un tal Gabriele estaba en el dormitorio de la izquierda y que ocupara el de la derecha. Por la actitud de su tío, Gabriele no era un desconocido para ella.

-Todavía no puedo creer que hayas terminado con él Beatrice, hacían una linda pareja – su tía le tocó una mejilla al percatarse además que toda la comida que le había dejado ya no estaba – bueno el baño esta al fondo del pasillo, ya es muy tarde mi niña, buenas noches.

Ambos adultos le dieron un beso en la frente de buenas noches y se retiraron a sus cuartos, la joven fue al baño primero y se miró al espejo; en el lugar de donde se había fugado no había tenido oportunidad de observarse, aunque en su mente tenia recuerdos de quien era, más valía poder verse. Su cara guardaba una que otra peca, su tez era pálida y sus ojos eran verdosos y si miraba más de cerca podía ver un poco de azul mezclarse entre ellos. Su pelo era un desorden y lo que le dijeron sus tíos le llamó la atención, ella se teñía de un tono más oscuro, pero el cabello que miraba por el espejo era un hermoso enredo de oro-cobrizo, con tonalidades un poco más oscuras. ¿Por qué lo habría hecho? ¿Qué le habría llevado a cambiar el color de su cabello?

Salió del baño más tranquila y se encerró en el cuarto que le habían indicado.

-Pensé que iba a ser más difícil – la chica se estiro en la cama y quedo de lado mirando la puerta - ¿Cómo será Gabriele? Si dijeron que fuimos novios…. ¿Qué habrá pasado entre nosotros?

Se quedo unos minutos más pensando en lo amigable y amables que eran las personas que había conocido, sus tíos eran muy cariños. Bostezó cansada y se quedó dormida. Hasta que unos golpes en la puerta la despertaron. La voz que la llamaba desde afuera no la conocía, sonaba más joven que la de su tío; fue a abrir con cuidado.

Un chico que no conocía el abrazo de golpe, no estaba muy consciente de quien era, pero sospechaba que era el chico de la otra habitación.

-Beatrice, perdona le ore, ma ascolta tutto dalla porta. Come stai? – Bice pestaño varias veces ante de visualizarlo bien, era bastante alto, de cara afable, sus cejas estaban caídas dándole casi un aspecto triste, tenia el cabello claro – Perdona, se me olvidado que no hablan italiano aquí. Bice, mi dama, tu abuelo me envió en su lugar para darte un obsequio.

La chica recibió una gran caja envuelta en papel de regalo y la dejó sobre la cama, no estaba de ánimos para abrirlo y ni siquiera para hablar.

-Han pasado varios años – el chico intentó tocarle el rostro, pero retiró la mano – desde el accidente del pie, no te volví a ver. Eso fue bastante cruel – la chica cerró los ojos, estaba que se quedaba dormida - è vero, la hora, discúlpame. Te veo mañana.

El chico estaba nervioso se notaba en su actitud y en su nerviosismo en besarle la mejilla o no, de despedida. Bice le dio la espalda y le cerró la puerta en la cara, acto seguido se fue a dormir. Gabriele no era como ella esperaba, se lo imaginaba distinto quizás con el cabello mucho más claro, en un casi tono blanquecino. No pensó mucho luego, prefirió dormir.


-Fata, nuevamente actuaste en el destino de esa chica, no nos mientas- las brujas del destino señalaban a la anciana curca.

-No, claro que no, yo solo moví una pieza en su destino, ahora ella está moviendo sus propias piezas –el ojo seguía mirando el gran caldo – y por lo que veo, ese chico será su salvación, solo tiene que seguirlo cueste lo que cueste.

-No Fata, él será su perdición.

-Eso está por verse – la anciana le sonrió a las demás – espero que estemos hablando del mismo chico hermanas. No quiero que el alma del pobre nos mire con cara de confusión por nuestra ineficiencia.

Las brujas se rieron y siguieron revolviendo el caldo.


En que momento Nero había caído al regazo de Bice no lo sabía, pero estaba bastante cómodo en ese lugar, su interior estaba que explotaba de felicidad; sabia que no debía rendirse. Y estas pequeñas muestras le llenaban el corazón. La chica se agitó en sus sueños, no sabría si denominarle pesadillas o no, pero unas voces muy cálidas la seguían llamando. Aunque nunca la podías ver. Abrió los ojos lentamente y vio a Nero haciendo caras en su regazo.

¿estará dormido o se dio cuenta de la situación?

Le tocó el rostro y vio como tensaba todo el cuerpo, estaba despierto.

-Creo que debemos levantarnos – la chica le piñizco la mejilla suavemente. Nero siguió haciendo morisquetas y se levantó de un saltó.

-Buenos días, tardes, noche…no se en que estamos – Nero le ayudó a levantarse, miró el cielo seguía siendo naranjo, azuloso. Beatrice se río un poco y luego comenzó a caminar hacia el sendero, el rio estaba demasiado cerca como para desperdiciar más tiempo. Nero la siguió detrás.

Todo olía a muerte cuando llegaron al agua y como no, si cadáveres estaban flotando en el agua. Bice se tapó la nariz y fue hacia el pequeño muelle donde supuestamente estaría el barquero. Nero se quedo a su lado, todo el lugar olía horrible y esperaba que esos cuerpos no cobraran vida de la nada y comenzaran a perseguirlos gritándoles por ayuda como los del bosque. Ese hecho fue bastante perturbador.

Beatrice se apoyo en el hombro de Nero para levantarse y ver un poco más allá, la figura de una barca acercándose la alegró.

-Mira Nero, ya viene el barquero – el chico iba a tomarla de la cintura para levantarla, pero se aguató el impulso.

Un hombre de una gran capucha arrugada y bastante gastada le hacía señales para ayudarle a enganchar la barca, Nero lo hizo y Bice le miró sonriente. Aunque si se fijaba en las manos del hombre, pequeños huesos blancos eran solo lo que quedaban de lo que fue una vez carne.

-¿Monedas? – les dijo el hombre mostrando su mano para recibirlas – si quieren cruzar, deben pagar.

Bice miró a Nero, quien comenzó a buscar en los bolsillos de su pantalón, nada.

- ¿Le sirven 5000 orbes rojos? – Nero le preguntó rápido.

-Busquen monedas, si no hay monedas no podrán regresar.

-Señor por favor, necesitamos llegar al otro lado – la chica junto sus manos – debe haber otra forma de poder cruzar.

El hombre encargado levanto el rostro para verlos.

- ¿Qué hace la gracia de Beatrice en el infierno? ¿Acaso te perdiste del cielo, muchacha? – el hombre saltó el remo para acercarse a los dos jóvenes. Su voz se volvía cada vez más humana y los huesos que ella había visto fueron reemplazos por piel, una piel llena de vida – jamás en mi vida tuve la oportunidad de verte, pero ahora entiendo a Dante…. – hubo un silencio incomodo, donde la mirada del barquero no dejaba de ver a la castaña, Nero tomo precaución activando levemente su energía demoniaca; a lo que el barquero solo sonrió de lado – Creo que ya se como poder ayudarlos a cruzar; por favor hagan una escena de alguna obra de teatro, alguna clásica. Esa será la paga suficiente para que los haga pasar el rio. Solo quiero que la gracia de Beatrice me llene la poca alma que me queda.

¿De que hablaba este hombre? la estaba confundiendo con alguien más de seguro. Aunque no parecía un loco cualquiera, era una criatura más del infierno y había que tener cuidado. Sin embargo, su voz sonaba sincera y en el momento en que pronunció su nombre sintió que su corazón se llenaba de algo pasado, casi oculto….

- ¿Obra de Teatro? – Nero miró a Bice, sacándola del trance – él quiero que….

-Con la única condición de que me conmuevan – le exigió el barquero – hace mucho tiempo he esperado que alguien lo lograra y espero que ustedes dos lo logren. Tómenlo como la ultima petición de un nombre que nunca logro amar.

Sonaba tan triste. Bice se tocó el pecho, ¿Qué era lo que estaba sintiendo? Miró a Nero y luego al barquero, aunque sonara absurdo la conmovió.

¿Amar? ¿Por qué diablos nos está pidiendo eso? Nero sintió cosquillas en el estómago. ¿Acaso él piensa que Beatrice y yo somos….

-Bice yo no sé actuar, ni sé de qué actuaremos – el chico seguía preocupado, borrando su último pensamiento; nunca se vio visto a actuar y ahora que un nombre le pidiera eso a cambio de cruzar el rio le sonaba de lo más raro que le pudiera pedir. Aunque si miraba el lado positivo era algo bastante fácil de hacer, solo tenia que mirar a Bice y decirle Te amo…bueno eso no, pero algo parecido.

- ¿Qué les parece Romeo y Julieta o Hamlet? – las mejillas se colorearon rápidamente en ambos jóvenes. Y quizás, no por las mismas razones.

-No nos sabemos el guion – Nero no se esperaba esa respuesta y mucho menos la mirada cómplice que le dio Beatrice cuando escucho el nombre de Romeo y Julieta. ¿Acaso ella quería hacer una escena cursi y romántica con él? algo andaba muy mal o es que le dieron un golpe de suerte de los buenos. Su corazón comenzó a latir rápido.

-Pero yo si – les respondió el hombre y la chica asistió, dejando en claro que ella también la sabia y algo que ambos dejaban de lado por no mirar bien, es que en la barca oculta en una manta apolillada había un montón de novelas románticas– vengan acérquense, les diré la escena que quiero que representen a no ser que quieran hacer otra obra.

-Romeo y Julieta está bien – le respondió la chica amable – además usted dijo que quería una escena que lo conmovería y que mejor el amor puro de esos personajes.

El barquero cerro los ojos y no pudo ocultar una sonrisa.


Lady llegó corriendo a donde estaba Trish, la rubia había dejado el libro mágico de lado colocando ambas manos en el suelo, creando varios sellos mágicos para mantener el portal abierto. Esto se estaba complicando más de lo que pensaba. Tenía propuesto que luego de que la chica castaña saliera por ese portal los peliblancos saldría igual al poco tiempo después, pero ya habían pasado más de cuatro horas y ni señales de ellos. Sudo un poco, mantener el portal requería mucha energía demoníaca y unas pocas gotas de la sangre de Lady nuevamente. Se quejó y cayó al suelo.

El portal se cerró de inmediato.

- ¡Trish! – le grito Lady.

La rubia se levantó con dificultad, estaba muy cansada.

-Llegas tarde….

-Lo siento, perdóname – la chica se arrodillo cerca de ella y le acerco el libro mágico – es Beatrice, ella no sabe nada de los chicos, es como si no tuviera recuerdos de nada; hasta me preguntó mi nombre Trish… ¡Esto está muy mal!

- ¡Lo sé! No tienes por qué repetírmelo – Trish tomo el libro y se levanto apoyada en la pelinegra, no sentía las piernas por toda la energía perdida – me he quedado en cero, tengo que recuperar energía Lady…en estos momentos Dante y los demás están por sus cuentas.

-Oh dios – la pelinegra exclamo – pero tenemos que hacer algo para ayudarlos, ellos no se pueden quedar atrapados allí, Trish ellos podrían morir.

- ¡Lo sé maldita sea! – La mujer se aferró al libro – pero ya no puedo seguir, entiéndeme. Yo tampoco quiero que les pase nada, pero…no puedo más…no puedo más.

En el momento en que Lady se había ido con Beatrice; Trish tuvo varias horas para reflexionar los hechos y se daba cuenta de lo inútil que era, ni siquiera podía mantener el portal abierto si no fuera por Lady, no podía mantener el portal abierto si no fuera demonio y no podía mantener el portal abierto porque toda la energía que tenia se había ido, cuando se dio cuenta que los hijos de Sparda luchaban por salvar a una humana. Una simple humana que les entregaba comida, una simple humana que no tenia ninguna gracia o poder. ¡Solo era una humana!

No quería sonar celosa, porque no sentía que lo estaba. Pero ni siquiera ella les iba a pagar todo el sacrificio que estaban haciendo, ¿acaso no le cabía en su mente que estos cazadores se iban a enfrentar al mismísimo rey demonio por ella? Es que no le encontraba la lógica. ¿Por qué ellos tres, las personas más poderosas que conocía se tirarían a los leones por una humana?

Porque por trabajo no era.

¿Entonces qué? ¿Amor, cariño, amistad? Por favor esos tres albinos, no miraban el mundo con esos ojos, Dante no trabajaba por amor, sino por necesidad; Vergil había perdido el amor desde hacía bastante tiempo (hasta dudada del cariño que le expresaba a Dante) y Nero…Nero tenía todo lo que los otros peliblancos no tenían. ¡¿Así que por que sacrificarse?!

¿O acaso ella estaba equivocada o acaso porque todavía no comprendía esa fibra humana que ellos tres tenían?

-Claro que podemos – la voz de Lady sonaba serena – No hay nada que no podamos hacer, no te rindas Trish. Vamos a hacer que ellos tres vuelvan, ahora descansa quizás sea eso lo que no te deja pensar bien…ten esperanzas.

Oh y también estaba Lady.

Otra humana que tampoco comprendía, pero que le agradaba; intento sonreírle, ella tenía toda la razón. No había que rendirse, solo faltaban ellos por volver y todo seria como antes. Había que tener esperanzas.


Todo estaba a flor de piel, las palabras románticas no salían de su garganta y el barquero no quería ni que otra escena que la de cuando ambos amantes se conocieron por primera vez en el baile. Bice estaba nerviosa, era una escena muy romántica. Había mucho sentimiento en las palabras de ambos. ¿Por qué ocurrió esto cuando ambos ya estaban bastantes tensionados?

-Comiencen – les dijo el barquero a la espera de un gran show.

Luego de varios fracasos de diálogos, tartamudeos, nerviosismo y no poder mirarse en el momento de decir los diálogos; ambos jóvenes se encontraban listos. Aunque Bice todavía se quejada de que ella quería ser Romeo y no Julieta. Nero por su parte hizo lo posible para controlarse y no olvidarse del dialogo. Sentía que siendo Romeo ella podría darse cuenta de sus sentimientos de una manera bastante sutil, ya que si lo pensaba bien no sentía que actuaba cuando le decía a su Julieta que quería besarla. Entonces la miró ilusionado, se acercó inspirado a tomar la mano de la chica y se aclaró la garganta; no era una escena demasiado larga, pero igual no iba a negar que estaba nerviosísimo.

-Si con mi mano he profanado tan celestial altar, perdóneme. Mi boca borrará la mancha, cual peregrino ruboroso, con un beso- su actitud cambio drásticamente a una presumida.

-El peregrino ha equivocado el sendero pese a que parece devoto. El palmero únicamente ha de besar manos de santo – Bice alejó su mano y dio un pequeño paso hacia atrás, no podía mirar a Nero a los ojos.

- ¿Y no tiene labios el santo lo mismo que el romero? – él se posición enfrente con una sonrisa, tenía que sonar juguetón.

-Los labios del peregrino son para orar- ella miró hacia un lado, una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.

- ¡Oh, es una santa! Cambien pues de oficio mis manos y mis labios. Ore el labio y otórgueme lo que le pido – Nero se colocó a su lado y le tomó el mentón con cuidado. Sus manos estaban tiritando, pero hacia lo posible para disimularlo.

-El santo escucha con tranquilidad los ruegos – sus miradas se encontraron, por fin pudo ver el azul nuevamente, había entrado a ese vórtice envolvente que caía cada vez que lo miraba, sus corazones se agitaron al unísono.

-Entonces…escúcheme tranquila mientras mis labios oran… y los suyos se purifican – Ahora era el momento del beso y era Nero el que tenía que darlo según el guion, la chica cerró los ojos a la espera; el chico se acercó lentamente, mientras que sus manos viajaron a sus hombros para sostenerla. Habían hablado de crear un beso falso, que desde la perspectiva de donde estaba el barquero se vería real y lo hicieron, no hubo contacto entre ellos en ese beso.

-En mis labios queda la huella de su pecado- le respondió en un susurro cerca de su boca, aun con los ojos cerrados. Nero se mordió la boca y trago saliva angustiado.

- ¿Del pecado de mis labios? Ellos se retractarán con otro beso – Nero estaba más rojo que Bice, deseaba corresponderle con un beso de verdad, las ganas ya le carcomían el alma; la sostuvo de la cintura y una mano la coloco detrás de su cabeza. ¡A la mierda la actuación!

¿Por qué se está demorando? Bice abrió los ojos y vio como él chico rompía su distancia dándole un beso pausado y lento. Era bastante suave que por unos momentos se dejó llevar. El chico la acercó más a su cuerpo, la calidez lo estaba embriagando y ella lo estaba aceptando. Nero se separó y apoyo su frente en la de ella, no pudo controlar que pequeñas lagrimas viajaran por sus mejillas. Era demasiada la emoción que sentía que no sabia que decirle a Bice o cómo comportarse tras tal ofensa.

Ella no lo pudo mirar, pero sintió como sus lágrimas chocaban contra su piel. ¿Acaso estaba llorando? El hormigueó en su boca todavía perduraba, indecisa agarro el cuello de la camisa del chico y lo acerco nuevamente a su boca. Quería que todo se volvía amargo y apasionado…cosa que nunca llego.

Beatrice se separó primero tapándose su boca con una mano. ¿Qué habían hecho? Mejor dicho ¿Qué había hecho?

Nero, por su parte se limpio las pequeñas lagrimas que quedaban en sus ojos mientras miraba el rostro de angustia de la chica tras el beso. Parecía que se arrepentía de ello, aunque ella fue la que lo empujo a besarla nuevamente con vehemencia cosa que él no pudo corresponder, porque se bloqueó por el asombro. Ahora no sabía que pensar. ¿Había hecho bien o mal?

-Que linda pareja – el barquero les aplaudió sacándolos de ese extraño trance en que se vieron envuelto – vamos entren a la barca, se lo han ganado. El amor puro he inocente mueve el corazón de cualquiera - el hombre no dejo de ver a Nero.

El barquero ayudo a Bice a bajar a la barca, el albino se quedó unos segundos atrás y luego se sentó al lado de la castaña. Nero sabía que no podía mirarla, que su corazón no paraba de latir frenéticamente y que el silencio solo empeoraba las cosas. Tomando valor de donde no pensaba que le quedaba tomo una mano de Beatrice y la apretó. Bice se agito en su asiento y lo miró con el rabillo del ojo. ¿Por qué actuaba como un niño? Esos nervios y acciones que le mostraba, sentían que eran de un adolescente y alejo su mano de él. Ella no deseaba ese cariño y ningún otro.

-Llegamos pueden bajar – Nero tomo a la chica de la cintura para levantarla y sacarla de la barca – Nos veremos en la próxima, querida dama florentina.

¿Cómo es que sabia tanto de ella ese hombre?

La barca se alejó nuevamente, dejándolos solos. Comenzaron a caminar por el sendero en silencio, hasta que Beatrice lo agarro de la manga del abrigo para que la mirara. Ahora si o si tenían que hablar.

-Nero, ¿Por qué lloraste? – las miradas se volvieron a encontrar ahora con un poco de seriedad.

-¡No me esperaba que me correspondieras! – cerro los ojos de vergüenza, el corazón le iba a mil – no sabes todo lo que he deseado que me besaras Beatrice, pero…me asuste… parecía irreal. Un sueño…en el que iba a despertar para luego ver que no estabas. Y por eso cuando tú – el chico tomo sus manos entre las suyas – me volviste a besar no podía creerlo.

Suena como un chico enamorado….

La chica aparto sus manos rápido y le dio una bofetada. No quería palabras dulces, no quería nada. Nada relacionado con el cariño o amor.

Nero se rozó la mejilla, todavía no podía comprenderla. ¿había actuado mal ahora al decirle eso? ¿Quién la entendía? Se había vuelto a cerrar…

Sin medir las consecuencias nuevamente, agarro el rostro de Bice y lo beso cambiando su beso dulce por uno con fervor. Volvían a ese estado de embriaguez que deseaba desde que probo sus labios por primera vez. Ella lo mordió para apartarse de golpe y levanto la mano con la intención de abofetearlo nuevamente; pero en vez de eso, lo empujo al suelo justo donde había un poco de maleza, amortiguando el golpe. Nero abrió los ojos sorprendido cuando vio que la castaña se sentaba en su torso y apoyaba sus manos en su pecho. En una pose para nada inocente.

-¡Be-Beatrice!

Le abrió de golpe la camisa. Mientras que se acercaba poco a poco a su rostro y sus manos indagaban por su piel expuesta. La mirada de Nero estaba perdida y no dejaba de respirar acelerado. No sabía qué hacer, todo era tan repentino y nuevamente se había bloqueado.

- Lo sabía…aunque hagas algo atrevido, sigues siendo un niño – la chica estaba a pocos centímetros de su boca, su respiración le hacía cosquillas– así que no vuelvas a hacerlo.

Beatrice se aparto de él y comenzó a caminar por el sendero dejándolo atrás. A Nero le tomo unos minutos procesar lo que había pasado, si hacia algo así nuevamente sentía que le iba a dar un infarto, si con un beso ya quedaba mal no se podía imaginar llegar a….Independiente de eso, ella se había dado cuenta de su inexperiencia….

Haz perdido oportunidades valiosas, ¡No la dejes ir!

- ¡Espera Beatrice! – la voz de Nero se quedó atrapada en su garganta, aun así, comenzó a correr detrás de ella. Hasta que la alcanzo cuando por fin Bice dejo de caminar. Cuando la miró se percató que su rostro expresaba temor, preocupado le preguntó- ¿Qué ocurre?

-Es Bardi – la majestuosa figura del Rey los esperaba a unos pocos metros.


... que raios he creado? .-. me pase XD

bueno para comenzar, Hola nuevamente.

Este cap me a costado por que me cuesta definir bien la relación de Nero con Bice, se que Nero siente cosas por ella, pero ella tiene un trauma con el amor, luego de lo que paso con bardi y esos juegos mentales de que era dante y vergil y a la vez era nadie y pff explote con todos estos triángulos amorosos y que se yo que otras cosas. y también esta Gabrielle ( estos nombres en italiano diosss) que creo que lo mencione en algún cap que la castaña tuvo un novio, pero que terminaron porque ella le rompió el pie y todos sus sueños de ser bailarin :,V, bueno es él...

Guest: hola! muchas gracias por leer y no te preocupes que de este fic hay para rato... y va a haber de todo, desmadres, pelea, caídas y todo lo típico de las teleseries xD y sobre la actualización pos... jeje salu2 intentare hacerla lo más pronto.

Momotoides: ¡esto ya se descontrolooo! *inserte sonido de niños cayendo al agua :V * muchas gracias por leer y espero que este cap sea de tu agrado.

Kaos: ¿Has buscado alguna vez un hotel en internet? ¿Has visto la cantidad de precios que hay para la misma habitación? Trivago te ayuda a comparar el precio de mas de 700.000 hoteles en mas de 175 páginas web en vez de perder tiempo y dinero Trivago te lo hace fácil para que encuentres tu hotel ideal al mejor precio, solo entra a y escribe tu destino, selecciona en 2 clicks la fecha de llegada y salida y busca, asi de simple...ok ya paro XD gracias por leer y bueno no se que raios paso yo creo que los japos lleyeron mi fic :v o eso espero :,V ...Gracias por leer y espero tu opinión :3
¿Hotel? Trivago

Venom: hay mucho kilombo prrro y espero que este cap sea de tu agrado :D

WAZAPPP: hago lo posible por actualizar más pronto :,V y espero que te guste este cap

Eso, gracias por leer...opiniones, tomates, algun review? 3