Ginny escuchó los pasos de un hombre acercarse y no se molestó en levantar la vista, supo que se trataba de la persona que esperaba.
-Adelante, mi jefe está…
-¿Ginny?
La pelirroja le miró y estuvo a punto de caerse de la silla… ¿pero qué pasaba? ¿Qué hacía él ahí?
Viktor Krum se veía muy bien… siempre había tenido ese porte atlético que volvía locas a todas las brujas… una sonrisa se le dibujó en el rostro, tenía tanto tiempo sin verlo. No supo cómo se hallaba de pie dejándose abrazar por aquel moreno que sonreía ampliamente, cuando se enamoró de Hermione había sufrido una gran decepción al no saberse correspondido y en la boda de Fleur se fijó en Ginny pero le habían dicho que tenía novio y después de la guerra los periódicos del salvador del mundo mágico junto a su novia Ginny Weasley no dejaban de salir.
-¿Pero qué…?
-¡Cómo has cambiado!- se maravilló el jugador- estás preciosa…
-Gracias- se sonrojó Ginny
-Es la verdad tú… bueno… los años no han pasado en vano por tu… digo por ti…
-Basta Viktor- rió golpeando suavemente uno de sus fornidos hombros
-Anda dime… ¿Qué haces aquí?
-Pues… bien… soy la asistente personal del señor Malfoy
-Eso ya lo sé pero… ¿cómo? Jamás pensé que la hija de Arthur Weasley estuviera trabajando en un lugar como este.
-¿Me crees poca cosa?- se ofendió
-No, no- se apresuró el moreno- me refiero a que… bueno sabes las diferencia que hay entre los Malfoy y tu familia… digo por Harry, la orden y…
-¿Quieres ver a mi jefe?- lo cortó Ginny
-Claro, claro
-Bien, entonces le diré que estás aquí… ¿para?
-Se, lo explicaré ahí dentro.
-Bien
Ginny abrió la puerta de su jefe sin tocar y lo encontró leyendo el diario del profeta de aquella mañana (que sexi se ve leyendo!)
-Acaba de llegar la persona que te busca
-¿Y?
-¿Puedes recibirlo?
-¿Debo?- preguntó sin mirarla
-Pues… verás, es un amigo mío…
-¿Amigo?- repitió Lucius mirándola inquisidora mente
-Bueno… casi amigo… un amigo muy querido… bueno… un amigo del colegio.
-¿Quién?
-Viktor Krum
-¿Krum?- repitió en voz alta, ¿qué diablos tenía que ver ella con el creído jugador? Sintió las venas reventar… la sangre fluir con mayor velocidad y el color subirle al pálido rostro
-¿Por favor?- preguntó Ginny haciendo una cara de perrito abandonado sin querer, pero que funcionó de inmediato con el mago, él jamás podría negarle algo… jamás.
-Bien- aceptó soltando el diario- hazlo pasar
-Gracias- dijo Ginny dándose la vuelta, pero sin saber por qué… regresó sobre sus pasos y besó rápidamente al rubio en los labios, como una niña emocionada porque le han comprado lo que más quería. De inmediato se sonrojó y salió en busca de Krum, dejando a un Lucius sonriendo como un tonto adolescente enamorado.
- Buenos días- saludó Krum al momento de entrar
-Bienvenido- estrechó Lucius su mano
-Puede quedarse si lo desea miss Weasley- habló al ver que la pelirroja estaba a punto de salir- prosiga señor Krum.
-Primero que nada vengo a nombre del equipo a agradecerle por el brillante patrocinio que nos brinda.
-Es lo menos que puedo hacer
-Y se lo agradecemos de todo corazón señor Malfoy, pero últimamente ha habido ciertas dificultades en la estructura directiva y… pues muchos gastos que necesitamos cubrir.
-Al grano Krum
-Necesitamos más patrocinadores- se apresuró- pero nuestro próximo partido es en muy poco tiempo y no lograremos reunir quien se atreva a patrocinarnos sabiendo nuestra condición y entonces, pensamos en usted.
-¡Que halago!- se mofó
-Señor Malfoy- suplicó Krum con resentimiento en la voz- usted es nuestro patrocinador principal… es el mayoritario y el que más dinero tiene para apostar… no nos defraude, le daremos lo que quiera…
-Le ayudaré señor Krum- aceptó con malicia- pero yo jamás doy sin recibir algo a cambio
-Lo sabemos- murmuró el moreno- ¿qué desea?
-Quiero comprar al equipo
-¡Eso es imposible!- se paró Krum- el equipo es francés y por tanto pertenecerá al país siempre…
-Pueden seguir participando en Francia, sólo cambiaría el dueño…
-No…- se negó- jamás le haríamos eso a nuestro director… jamás
-Pues qué pena, pero ese es el precio por ver mi dinero
-Pues lo buscaremos en otra parte
-¿Seguro?
-Tan seguro- lo retó el joven- como que usted tiene un alma de hielo que jamás será capaz de sentir algo.
-¡No me faltes al respeto!- gritó Lucius poniéndose en pie y Ginny pudo ver como el moreno intentaba sacar su varita
-¡No!- detuvo Ginny a Krum, abrazándolo por la espalda- no lo hagas Víktor… no vale la pena…
-Tienes razón Ginny- afirmó- este señor no vale la pena
La alejó de su cuerpo y se dio la media vuelta, ella miró alternamente de la puerta a Lucius y de Lucius a la puerta para salir tras su amigo del colegio. El rubio se quedó pasmado en el mismo lugar… no sabía que le daba más coraje… saber que Ginny le llamaba por su nombre a aquel idiota o que él la llamaba Ginny…
Se acercó a la puerta y se detuvo tras ella para escuchar que era lo que SU pelirroja hablaba con el moreno.
-No te preocupes- alcanzó a escuchar a Krum- todo estará bien, encontraremos los patrocinadores.
-Bien…- sonrió ella
-Pero anda… cuéntame ¿cómo están en la madriguera?
-Bien, Ron y Hermione se casarán
-Me alegro- sonrió Viktor- en verdad me alegro, Herms es una mujer maravillosa, créeme que le deseo lo mejor… ¿y Fleur? Después de la boda recibí unas cuantas cartas y luego… nada…
-Pues la niña ya está grande… es muy linda
-¿Victorie, verdad? Debe ser tan linda como mi mejor amiga
-Lo es… se parece mucho a Fleur
-Me alegro… ¿Y tú, como vas con Potter? ¿Pronto habrá boda?
Instintivamente el oído de Lucius se pegó más a la puerta y la mirada de Ginny se ensombreció, borrando su última sonrisa.
-¿Ginny?
-¿Sí?
-¿Y Harry?
-Está muy bien
-Me alegro que estén bien
-No- dijo Ginny- él está bien, no pluralices
-Pero… ustedes… no…
-Harry y yo terminamos- habló y aunque Lucius no pudo verla, se imaginó el rostro entristecido de su pelirroja- hace mucho… bueno justo antes de trabajar aquí.
-Vaya- se compadeció Viktor- lo lamento, en verdad, si hubiera sabido yo no te hubiera dicho…
-No te preocupes, hasta ahora sólo mi familia lo sabe, pero tendrá que llegar el momento en que el resto del mundo mágico también, o todas las personas me preguntarán por él.
-Tienes razón- sonrió- en verdad me alegro que estés bien… estás aún más hermosa de cómo te recordaba.
-¿Algún día te darás por vencido?- rió ella
-Nop… no lo garantizo…
Lucius apretó los puños, ella era SU propiedad, y ese imbécil no tenía ningún derecho a coquetearle.
-Viktor- murmuró Ginny- tengo que pedirte un favor
-Anda, dime
-No puedes decirle a nadie que trabajo para Lucius Malfoy
-¿Por qué?
-Pues… porque no lo entenderían, conoces a mi familia, a mi padre, a mis hermanos… hasta Harry se enojaría…
-Entiendo, no te preocupes- la abrazó- por mi parte no se sabrá nada
-Gracias Viktor, me dio mucho gusto verte
-Oye, ya que tu jefe me dio el avionazo, tengo toda la tarde libre, te invito a comer
-Muchas gracias, mira yo…
Lucius no aguantó, una cosa era que tratara de coquetearle y otra que permitiera que la invitara a comer, para no actuar como un mocoso celoso lo único que podía hacer era algo.
-Vaya- se asombró al verlos abrazados- al menos respete a mi asistente señor Krum
-La respeto señor- dijo el moreno separándola- sólo recordábamos buenos tiempos
-He cambiado de opinión- dijo y debía estar loco para decirlo (o enamorado?)- tendrán el aumento al patrocinio sin hacer nada a cambio
-¿En verdad?- se extrañó Viktor, tratando de encontrar algo raro en ese cambio, pero por más que miró al mago no pudo ver rastros de mentira en ese rostro de dios griego.
-Baja a finanzas y pide lo que sea que necesites
-Mil gracias señor… créame… mil gracias… yo… yo no sé cómo expresar esa alegría
-Guarda energías chico- le palmeó la espalda- y corre a Francia a llevar ese dinero
-Mil gracias señor Malfoy- estrechó su mano
Mientras ambos hombres se daban las manos Ginny se sentó en su escritorio y su mirada se perdió… se perdió en algún lugar lejano, en algún recuerdo en los pasillos de un viejo castillo donde una pequeña bruja enamorada caminaba tomada de la mano de un niño con gafas que llevaba una cicatriz en forma de rayo en su frente…. ¡qué lejos estaba todo aquello! Se concentró en una imagen concreta… ella besando a Harry en Grimmauld Place… pero algo cambió y el cabello de Harry se hizo claro, claro… hasta quedar rubio y largo y el hombre al que besaba ya no era el salvador del mundo mágico, sino un mortífago que estaba justo frente a ella… que había dejado de escuchar al moreno que no paraba de hablar lleno de emoción… la miraba como su posesión más valiosa… era hermosa, realmente hermosa y para él… su tesoro más grande.
Krum pudo notar las miradas que el mago le mandaba a Ginny… ¿qué hacía ella trabajando con un hombre como él? Ahora lo sabía, algo debía haber entre esos dos y ¿por qué no le parecía malo? Quizá porque resultaba grandioso descubrir que una persona que siempre creíste malvada podía sentir algo por alguien o estar con alguien tan opuesto.
-Es hermosa, ¿verdad?- le preguntó al ex mortífago en voz baja
-¿Qué?
-No se preocupe señor Malfoy, a mí no me interesa ella… la tengo en mucha estima como para pretender otra cosa.
-Yo no sé…
-Lo sabrá- sonrió- mil gracias- estrechó su mano nuevamente y salió sin mirar a Ginny porque aún estaba perdida en el espacio… cuando estaba a punto de llegar al elevador giro al escuchar unos pasos tras de sí.
Lucius se había quedado boquiabierto con las palabras del buscador, pero en parte tenía razón, al menos lo que había conseguido sacarle de dinero era por ella… porque ella se lo había pedido y porque… porque estaba feliz de saber que desde que ella entró a trabajar Potter estaba fuera de su vida… eso significaba que desde que la hizo suya por vez primera ningún hombre la había vuelto a tocar… no la compartía con el maldito niño que vivió… era sólo suya… vio como la pelirroja salía de sus pensamientos y se extrañaba al verlo salir, pero debía alcanzar a Krum, no le daría la razón pero si le aclararía que seguía siendo el mismo hombre frívolo de siempre, ¿por qué lo era verdad?
-No me agradezcas a mí- le dijo- agradéceselo a ella
Krum no le respondió, entró al elevador y este se cerró para llevarlo a finanzas… quizá ese hombre no se daba cuenta de lo enamorado que estaba… pero sólo un tonto no podría darse cuenta del brillo que aparecía en sus ojos grises al ver a la joven… no necesitaba decirle que por Ginny le había dado el dinero… se notaba que de no estar ella le habría dado un rotundo: NO
...
Ginny lo vio pasar para su oficina sin detenerse a mirarla, tuvo un impulso de agradecerle haber ayudado a Viktor y entró tras él.
-¿Qué pasa?- le preguntó sentado en su cómoda silla giratoria de piel negra con los ojos cerrados, necesitaba poner todo en orden, tener unos momentos de reflexión, pero no pudo… abrió los ojos de improviso, al sentir unas delicadas manos de mujer en sus hombros. Ginny estaba parada tras él y le daba un suave masaje en los hombros… un escalofrío le recorrió el cuerpo.
-Sólo relájate- le dijo seductoramente en el oído, él volvió a cerrar los ojos como un manso corderito y ella siguió masajeando sus hombros, luego su cuellos y posteriormente en las sienes… Lucius se sentía tan bien… los dedos de Ginny le quemaban y a la vez le calmaban… apretó aún más los ojos concentrado en sentirla… en oler su esencia flotando en el aire.
Pasaron así largo rato, hasta que Ginny creyó que Lucius estaba dormido y le besó la frente con suavidad.
-¿Qué fue eso?- preguntó el mago sin abrir los ojos
-Mi forma de decir gracias- respondió y se avanzó un poco pero una mano varonil la detuvo
-Espera- suplicó y Ginny no fue capaz de resistirse a esos hermosos ojos grises. Se sentó en las piernas del mago y recargó la cabeza en su fornido pecho, respirando su aroma varonil… sintiendo la suavidad de su ropa… Lucius la rodeó con sus brazos y recargó su cabeza de lado en aquella cabellera rojo fuego… (yo quiero! Yo quiero estar así… con él!)
Ginny sintió que el sueño se apoderaría de ella, pero no quería perderse de nada, no esta vez.
-¿Y Potter?- preguntó roncamente el mago tras un largo silencio- ¿por qué no me dijiste que habían terminado?
-No creí que te importara
-Me importa- le dijo tomándola de la barbilla para que lo mirara- desde la primera vez que fuiste mía, porque eso eres Ginebra, me perteneces.
-Lo sé- respondió la joven y se dejó atrapar por los besos de ese hombre… no cambiaría por nada aquel momento… sentada entre sus brazos se sentía muy bien…
-Debo irme- se despidió, bajándola dulcemente de sus piernas
-¿Te veré después?- preguntó Ginny con tristeza
-Siempre- volvió a besarla- esa es mi chica
Y salió con su andar elegante de siempre y su arrogancia de mortífago…
