-Maaaaaaaaama, maaaaaaaaaaama - una pequeña rubia reclamaba la atención de su madre mientras tiraba de sus perlas que llevaba colgadas de su pequeño cuello.
-Dame un segundo Jane - pedía la castaña mientras se colocaba rímel en sus largas y chinas pestañas.
-Pelo ma, yo tabie quelo - decía la nena mientras se paraba de puntas y se jalaba sus pestañitas.
-No, nena, esto no es para bebes - le contestaba su madre mientras se colocaba su perfume tradicional de olor a Jazmines
-No so bebe ma - contestaba con pucheros la pequeña mientras intentaba subirse al regazo de su mamá, - taben quelo ole lico - exigía mientras jaloneaba del vestido a su madre.
Hermione rendida y por no querer que su pequeña le arrugara su vestido la cogió en brazos, la sentó sobre su regazo de frente al espejo - esta bien, te pondré un poco - tomo la botella de la que apenas hacia unos segundos se había puesto, la miro unos segundos y cambio de opinión, tomo otra en forma de flor y transparente y le coloco un poco a su pequeña, esta sonrió complacida y se miro al espejo, Hermione contemplo el reflejo de su pequeña, en verdad tenia una hija hermosa, le acomodo el abrigo que traía y le subió la capucha de este.
-Es una noche helada, cúbrete bien - le ordeno Hermione mientras le colocaba unos guantes.
-Mira quien lo dice - Hablo Harry mientras entraba a la habitación y miraba embobado a las dos mujeres.
Hermione se levanto y giro a ver a Harry - Por Merlín Harry, hoy estas con todo, Ginny se quedara embobada cuando te mire - Harry lucia como modelo de pasarela, llevaba un smokin negro, camisa azul marino, moño negro a juego de zapatos de charol y su habitual peinado estilo rebelde que lo hacia verse muy sexi, la verdad Harry era un muy buen prospecto, nunca faltaba la chica que aunque pensara que estaba casado con Hermione se le quería ir encima.
-Jajajaja me alagas, me ves con ojos de cariño, por eso lo dices - las miro de arriba a bajo - lucen hermosas - les dijo cariñosamente - ¿están listas mis hermosas damas?.
Hermione con los nervios a flor de piel asintió con la cabeza, no estaba lista pero ya no tenia caso pensarlo, tomo su bolso de mano y avanzo hacia Harry. La pequeña Jane corrió hacia Harry que ya la esperaba con los brazos abiertos.
-¿Me veo lida pa? - pregunto la pequeña.
-Serás la más hermosa de esta noche mi princesa - le contesto Harry mientras la levantaba y le ofrecía su brazo derecho a Hermione, el salón se situaba a tres pisos mas arriba en el penthouse del mismo hotel.
En el penthouse del hotel Cambon Paris
-Esta noche luces más radiante que nunca Daphne - le susurraba al oído Draco mientras le mordía suavemente su oreja a la rubia al mismo tiempo que giraban al compas de la música.
-Draco detente - lo reprendió la rubia fingiendo molestia y separándose un poco del fornido cuerpo de su novio. - y quita ya ese seño fruncido, es su elección, debes apoyarla - ella iba bien sujeta de la mano de este, Draco era un esplendido bailarín y las piezas rápidas como esa eran su especialidad.
En efecto a Draco no le había hecho gracia el compromiso que minutos antes hubiera anunciado su mas vieja amiga - ¿Es que por que el con el pobretón de Weasley? - la giro hacia dentro de su cuerpo y deposito un beso sobre sus labios.
Dapnhe suspiro, el sabia como robarle el aliento - Ron no tiene nada de pobretón, de hecho creo que es más rico que tu cielo
Draco rodo los ojos - ¿ahora es Ron? Y ya se que no es pobre, es la costumbre y no querida, Weasley jamás será mas rico que yo - la abrazo por la cintura y la llevo hasta la mesa donde estaban sus amigos, le ayudo a tomar asiento y se marcho ante las miradas de todos sus amigos. Rápidamente se perdió de vista, era un salón enorme, con recepción para 400 personas.
-¿Por qué trae cara de estreñido? - Le pregunto Theo a Dapnhe mientras miraba a la pista de baile con mucho interés.
-Por que le dije que Ron seguramente era mas rico que el - le contesto la rubia en medio de una risa.
Todos en la mesa se soltaron a reír, sabían que a Draco le molestaba que lo hicieran sentir menos, ya habían pasado tantos años pero había costumbre que no cambiaban - Es una suerte que no te pueda acusar con su padre Dapnhe - le dijo Theo.
Draco iba tan metido en sus pensamientos, intentando hacer cuentas para saber si había la posibilidad de que Weasley fuera mas rico, no se dio cuenta a que hora piso un pie pequeñito, pero si sintió el pellizco en su muslo que casi lo hizo gritar. Bajo la vista para buscar al objeto responsable de su dolor y se encontró con un par de ojos grises mercurio que lo miraban acompañado de un seño muy fruncido. La cara de la niña estaba casi oculta bajo la capucha de su abrigo, pero sus ojos brillaban.
-¡Poque no fija dode va! - una pequeña muy molesta reprendía al rubio mientras se dejaba caer al piso para sobarse su piecito.
Draco ladeo la cabeza, miro unos segundos a la niña y sintió que un calor desconocido se apoderaba de su cuerpo hasta llegar a su corazón, esa calidez desconocida parecía traerle confort. Se coloco en cuclillas y tomo el pie de la pequeña, le saco su zapatito y sobo sus deditos - ¿Podría disculparme madan? - le pregunto con una sonrisa muy cálida.
Jane le sonrió pero de inmediato se cruzo de brazos - no ose, depede - le contesto.
Draco sonrió mas ampliamente, la niña era astuta a pesar de ser muy pequeña, creía que no debía tener mas de 3 años - ¿Dígame como puedo pagar mi descuido? - le siguió el juego el, no sabia porque lo hacia pero no deseaba alejarse de ella y esto era mucho decir ya que a el no le gustaban los niños.
-¡Quelo bala un cacio! - exigió la niña.
-Jejejejeje ok, ok, ok - Draco pensó que la niña pediría dulces, juguetes o dinero, jamás pensó que le pediría bailar una canción. Le acomodo nuevamente su zapato, la tomo por la cintura y la puso de pie - quitemos esto, no estorbara - y dicho eso le quito su abrigo a la pequeña, un mar de rulos rubios platinados cayeron sobre la espalda de la niña, Draco la miro anonadado, jamás había visto niña tan hermosa, su cara era perfecta, cejas delgadas y arqueadas, ojos medianos de color gris mercurio y contorno azul zafiro, a juego con enormes pestañas y chinas, una nariz respingada y dos finas líneas rosadas eran sus labios, la niña lo miraba muy emocionada por ir a bailar. Llevaba un vestido en color azul cielo, de tirantes gruesos y que le llegaba hasta bajo las rodillas, su vestido mostraba holanes en la parte inferior, traía dos tiras en la cintura en color rojo que terminaban en su espalda formando un lindo moño. -¿Me haría el honor de concederme esta pieza? - Draco se puso de pie y se inclino mientras le tendía su mano a la niña.
-¡Siii! - Jane muy contenta tomo la mano de aquel caballero rubio y olvidando lo que su madre siempre le decía sobre hablar con extraños se adentro a la pista para cumplir su sueño de esa noche.
La niña le llegaba hasta la cadera al rubio, era complicado bailar, después de 10 minutos paro de repente y la levanto en brazos para girar con ella, cuando la niña lo abrazo un olor a Jazmines le inundo sus poros nasales - Salvatore Ferragamo Incanto - susurro para si mismo, sintió como la niña soltó su agarre y caía sobre su hombro.
-Creo que la has cansado Malfoy - una voz desgraciadamente muy bien conocida para el le hablo a sus espaldas, voltio lentamente para encontrarse al que le había quitado lo mas preciado.
Harry lo miraba con una gran sonrisa y le tendió las manos pidiéndole a la niña.
Draco no supo porque pero por un segundo no quiso dársela y la apretó hacia el, no entendía porque el moreno le sonreía, ahora lo entendía esa pequeña debía ser la hija de Hermione y de Harry - para la otra cuídala mejor - le contesto molesto al recordar que la había encontrado sola, se la paso con cuidado.
-Nunca la descuido, ni cuando la pisaste estaba sola - le informo mientras besaba la frente de su pequeña y le colocaba en cima el abrigo, dio media vuelta y salió de la pista de baile.
Draco lo fulmino con la mirada y salió en busca de Dapnhe, quería marcharse de ahí, no pudo evitar voltear a todos lados en busca de la madre de la pequeña, y fue ahí cuando la vio, a unos 15 metros de el, colgada del brazo de Weasley se dirigían a una puerta que seguramente llevaba a una habitación mas privada, varios fotógrafos le sacan fotos, de alguna forma, esa noche ella era la persona mas famosa en todo el salón, se quedo congelado al verla, parecía un ángel, llevaba su cabello corto y algo rizado, lucia un vestido en color blanco de un solo tirante que se ajustaba a su exuberante figura, marcando cada curva que tenia. Deseo mirarla mas de cerca pero su cuerpo no respondía al reclamo de su corazón, cuatro años habían pasado y ella aun lograba despertar es amor en el.
Solo fueron segundos escasos en los que ella por instinto antes de entrar por la puerta volteo y a varios metros se encontró con un par de ojos grises que la miraban expectantes, por un segundo su mirada se conecto, un escalofrió se apodero del cuerpo de ella, un calor muy bien conocido la invadió, un amor fuerte y latente escondido en lo mas profundo de su ser aclamo a gritos ser liberado. En ese momento fue como si solo ellos dos existieran en la habitación, ella quiso girar e ir a su encuentro pero una voz la saco de sus pensamientos.
-Tu niña es hermosa Herms - le dijo Ron mientras la empujaba del brazo para entrar a la habitación y le tapaba la vista a sus espaldas.
-Ha - fue todo lo que pudo contestar ella, seguía absorta en sus pensamientos y esa imagen de Draco.
-Te digo que es hermosa Jane y me cuesta admitir pero el parecido con su padre es enorme. - le dijo Ron mientras le tendía una copa de Wisky.
-Si, son como dos gotas de agua - dijo abatida la chica mientras tomaba asiento - disculpa que no llegáramos a escuchar la petición de mano. - Hermione y su familia habían llegado a la fiesta justo cuando había terminado la ceremonia de compromiso.
-Entiendo, no te preocupes - Ron fue a sentarse frente a un sillón de donde estaba ella.
En el salón
Harry buscaba a Hermione hasta que se sin querer choco con alguien, causando que el abrigo sobre puesto de la niña callera - lo siento - se disculpo mientras intentaba ver donde había caído el abrigo.
Ginny solo se le quedo mirando, cuando se dio cuenta que pisaba, se agacho y recogió el abrigo de la pequeña, se lo tendió sin decir nada.
-Ginny - fue todo lo que el moreno pudo decir, ahí a unos cuantos centímetros de el estaba la que por la forma en que su corazón palpita era la dueña de su corazón, lucia un vestido largo y radiante en color perla oro de satín, con un maquillaje leve y todo su cabello recogido, luciendo esa sexi figura que ya había robado muchas decenas de miradas esa noche. Su escote era profundo revelando un sexi lunar en su seno izquierdo que el mejor que nadie había visto.
-Harry - contesto ella mirando de el hacia la niña que llevaba cargada. Volvió a tenderle el abriguito con urgencia, ya bastante era doloroso con saber que el ya tenia una familia como para encima tener que verlo, quería salir de inmediato de ahí.
Harry comprendió más o menos por donde iban los pensamientos de la pelirroja - Ginny espera, no es lo que piensas - intento sujetarla de la mano, su pequeña se despertó.
-Papi ota mamà, quelo ime - dijo la nena mientras se tallaba sus ojitos.
Ginny por un segundo había querido creer que no era lo que pensaba, pero al escuchar a la niña solo se molesto y de un tirón se soltó y se marcho de inmediato.
Harry busco en las habitaciones a Hermione, tenia que hablar con ella y pronto, ingresaba por la quinta puerta, ahí encontró a Hermione con Ron platicando y riendo - Jane se a dormido - informo Harry al entrar.
Hermione se puso de pie - debemos irnos, ¿podemos usar la chimenea? No quiero más fotos - pidió la castaña a su viejo amigo pelirrojo.
-Claro, adelante - se paro y los guio a la chimenea - los espero mañana en la Madriguera para almorzar - aventuro el pelirrojo.
-Ahí estaremos - contesto Harry sin preguntarle a Hermione, ya era tiempo de aclarar muchas cosas. Entraron juntos a la chimenea y desaparecieron.
