Cap 21

NOCHE DE DESPEDIDA.

Ron, Hermione, Ginny y algunos miembros de la Orden del Fénix, se encontraban en la fría sala de Grimmauld Place, celebraban alegremente el triunfo, sobre la Hermandad Tenebrosa.

-Me imagino la cara de Voldemort al verse derrotado nuevamente... dijo Ron con alegría, mientras consumía una cerveza de mantequilla.

-No podemos descuidarnos... dijo Hermione mirando con preocupación a Lupin... Voldemort es muy inteligente y sus seguidores muy persistentes... ya deben estar tramando algo nuevo.

-Tienes razón Hermione... dijo Lupin tranquilamente... estamos concientes de que tarde o temprano Voldemort volverá a atacar.

En ese momento Kinsgley aparecía en el salón, procedente de la cocina, venia acompañado de Moody, quien venia hablando con su habitual tono gruñón.

-Pero como Arthur hizo algo así?.

-No lo se... dijo Kinsgley con tono preocupado... Malfoy partió hace dos horas, según él a completar su labor.

-Que esta pasando?... dijo Lupin mientras se acercaba a la pareja de magos que se habían colocado en una esquina de la habitación, cerca de las escaleras.

Kinsgley, miro a Lupin y bajando la voz para no despertar a la Sra. Black y para no ser oído, le contó lo ocurrido aquella mañana en la reunión de Aurores, del ministerio de magia Ingles.
Lupin miro con incredulidad a Kinsgley, no podía creer lo que oía.

-Pero eso es muy peligroso... Malfoy es capaz de... bueno no quiero apresurarme en juzgar al muchacho... pero todos sabemos lo que él siente contra Harry.

-Podrá haberse unido a nosotros... dijo Moody dando un golpe en el suelo con su pata de palo... y no puedo dejar de reconocer que es un gran auror... pero es un Malfoy... y la esencia de esa sangre... no se puede esconder.

-Debemos vigilar sus pasos... dijo Lupin con preocupación... no podemos permitir que le haga daño a Harry.

-Ja, ja, ja... rió burlonamente Moody... será que tratemos de evitar que Potter le haga daño a Malfoy.

-Bueno, lo que quiero decir... dijo Lupin sin poder dejar de sonreír... es que debemos evitar que levante un falso testimonio contra Harry.
Moody siguió riendo por lo bajo, mientras los otros dos magos sonreían.
Sin embargo alguien que se encontraba al pie de las escaleras, no encontró razones para sonreír, al escuchar aquellas palabras.
Ginny Weasley conocía a Draco Malfoy, y sabia de lo que seria capaz, con tal de derrotar a Harry Potter.

Hera estaba esperando en una habitación muy lujosa. Estaba sentada en el centro de una cama circular, montada sobre un pedestal de mármol.
A los pies de la cama habían cojines de diferentes tamaños, colocados en formas caprichosas sobre una mullida alfombra carmesí.
Como en otras ocasiones, varias decenas de velas de diferentes colores y tamaños, ubicadas en pequeños grupos alrededor de la habitación, alumbraban con su cálida y titilante luz. Una suave melodía llenaba el recinto.

Hera vestía un hermoso camisón, de suaves encajes que dibujaba su escultural silueta, y sus largos cabellos cubrían sus hombros.
Hera miro con impaciencia por tercera vez, un reloj colgado en una de las paredes de la habitación. Las manecillas aún no marcaban la hora del encuentro.
Se levanto y camino por la habitación, fue hasta una mesa circular, y levanto un pequeño envase de color ámbar, y colocándolo sobre su suave piel cobriza, roció el perfume que contenía, aquel envase. Un ruido la hizo volverse hacia una de las esquinas de la habitación.
Suspiro profundamente, al ver que Harry Potter había aparecido y la miraba con aquellos ojos verdes que ella tanto amaba.

-Harry mi amor... dijo Hera acercándose a Harry Potter… gracias por venir.

Ella lo rodeo con sus brazos, y Harry Potter no pudo evitar corresponder a su tierno gesto, porque el deseo, por aquella joven mujer, corría por sus venas.
Se besaron con pasión.
Un poco de lucidez llego a la mente de Harry Potter, y separándose un poco de Hera, le dijo con tono suave.

-Hera, creo que ha llegado el momento de que hablemos.

-De que quieres que hablemos Harry?... pregunto Hera con una sonrisa en sus labios... acaso será sobre nosotros.

Hera recostó su cabeza, sobre el pecho masculino, mientras volvía a abrazarlo.

-Si Hera, es sobre nosotros... dijo Harry Potter tomando entre sus manos el rostro de Hera, para que sus miradas se encontraran.

Hera dejo de sonreír, al descubrir en los ojos de Harry Potter, la verdadera razón de su visita esa noche.
Harry Potter hizo un pequeño movimiento de afirmación con su cabeza, al darse cuenta que ya Hera había comprendido.

-No, Harry, no... dijo Hera abrazándolo nuevamente con fuerza... no, yo te amo.

-Pero yo no te amo... dijo Harry Potter en un susurro... y tu sabes que siempre a sido así.

-Tu si me amas Harry... dijo Hera tomando las manos de Harry Potter y colocándolas sobre su cuerpo... lo que pasa es que estas confundido... pero yo se que tu me amas... a tu manera... pero me amas.

-No Hera, lo que yo siento por ti no es amor... dijo Harry Potter con la mayor delicadeza que le era posible... es solo pasión, deseo... porque tu eres una mujer muy hermosa...

Hera comenzó a llorar incontrolablemente, se separo de Harry Potter y se sentó en la orilla de la cama circular.

Harry Potter camino hasta ella, se sentó a su lado y la rodeo con sus brazos.
No podía dejar de reconocer que todo aquello le tomaba por sorpresa. Porque el pensó que le iba a resultar más fácil materializar la decisión que había tomado. Pero al ver como Hera lloraba lo hacia sentirse mal, y el saber que era por él, producía en su corazón un gran sentimiento de culpabilidad.

-Perdóname Hera... dijo Harry Potter mientras acariciaba sus cabellos... se que te estoy haciendo mucho daño... al haber dejado que esta relación de los dos llegara tan lejos... tu eres una mujer muy especial... se que me has amado de verdad... por eso creo que ya ha llegado el momento de sincerar mi corazón.

-Harry, yo te amo... dijo Hera arrodillándose a los pies de Harry Potter... no me dejes... no me dejes... yo no podría vivir sin ti.

-Hera, por favor, no me hagas esto más difícil.. dijo Harry Potter tomándola por los brazos y alzándola, hasta colocarla nuevamente sobre la cama... entiende que yo no te amo.

-Pero Harry, yo he hecho muchas cosas por ti... dijo Hera rodeando con sus brazos el cuello masculino... eso no cuenta...

-Lo se Hera, me has ayudado mucho, y te lo agradezco... dijo Harry Potter mientras se desprendía delicadamente de los brazos de Hera... pero esa no es razón para amar a alguien... uno debe amar por otras motivos... motivos que ni uno mismo entiende, que aparecen de improviso... motivos que nacen de una magia inexplicable... sin buscarlos...

-Y tu has encontrado esos motivos en otra mujer ¿verdad?... dijo Hera con voz dolida.

Harry Potter se levanto y dio unos pocos pasos. Hera se había levantado también y encarándolo le dijo con voz llorosa.

-Dime, has venido aquí a decirme todo eso, porque has encontrado motivos para amar a otra mujer?.

-En realidad, no es que los halla encontrado... dijo Harry Potter bajando la mirada, por primera vez ante aquella mujer... es que jamás los he olvidado.

Hera cerro sus ojos y escondió su rostro entre sus manos, llorando intensamente. Porque aquellas palabras de Harry Potter le hicieron comprender que todo había terminado.

-Hera perdóname... dijo Harry Potter dudando en acercarse nuevamente a Hera... tu apareciste en mi vida, en un momento muy vulnerable para mi... y no quiero que pienses que es una excusa... pero ahora he comprendido muchas cosas... y entre ellas... el que por respeto al amor que me has dado... es mejor que todo termine.

-Y ella te ama?... dijo Hera levantando su mirada vidriosa.

Harry Potter guardo silencio, porque aun no tenia una respuesta para esa pregunta.

-Ella te ama, tanto como te amo yo?... insistió Hera ante el silencio de Harry Potter.

-Eso no importa... dijo Harry Potter molesto.

-Si importa Harry... dijo Hera secando sus lagrimas y acercándose a Harry Potter... porque yo estaré aquí... esperándote... si ella no esta allí para ti.

Harry Potter se estremeció al escuchar aquellas palabras y al ver en aquellos ojos femeninos la fortaleza del amor que Hera realmente le tenia.
Y sin poder evitarlo la abrazo.
Ella busco sus labios y los encontró.
Y una vez más Hera, pero por última vez, pudo sentir toda la pasión de Harry Potter.
Siendo aquella noche, aunque era la noche de la despedida, la más hermosa que ambos hubiesen podido compartir sobre aquella cama, en aquella habitación que tantas veces había sido testigo de sus encuentros.