-Feliz cumple Hikari -dijo Kurama mientras le hacía cosquillas para que despertara. Cuando la niña abrió los ojos saltó al cuello de su padre- Mira -le dijo mostrándole un enorme paquete.
-Siii! -gritó la niña bajándose de la cama para ir directo al regalo de su padre, después de romper todos los papeles se encontró con esa cocina de juguete que le había pedido a su padre unos días atrás- Es lo que yo quería! -volvió a gritar Kurama no podía evitar sonreír Hikari acaba de cumplir tres años y estaba en la época de gritar por todo, tanto porque estaba contenta o por un berrinche.
-Tío Hiei -gritó la niña emocionada, Kurama sonrió, su hija ya demostraba su alta habilidad para sentir a la gente, Hiei ni siquiera había entrado a la casa y ella ya sabía que estaba allí. Cuando camino hasta el living Hiei tenía a Hikari colgando de su cuello ambos reían felices, le encantaba verla hacia, si bien era una niña feliz había muchas noches que en sueños lloraba y llamaba a su madre, ella aseguraba que Misao la visitaba en sueños, pero Koenma había explicado que no podía ser ya que no había forma de que ella saliera del Reikai.
-Mira te traje algo -le dijo Hiei apoyándola en el suelo para darle su regalo. Era increíble la forma en que Hiei se había acostumbrado al Nigenkai, hace poco había comenzado a trabajar en el mismo dojo que Yusuke ya que decía que no podía permitir que Kurama fuera el que pagaba todo. Hiei se había mudado definitivamente a vivir con ellos luego de lo de Misao para poder ayudarlo con Hikari, aunque todos se habían hecho tiempo para ayudarlo Hiei prácticamente era lo único que hacía, solo había decidido que podía trabajar porque Hikari dentro de poco empezaría el jardín de infantes.
-Tío es lo que te pedí! -gritó sacando del envoltorio un par de Wakizashis- Mira papa, como mamá -grito moviendo las espadas con una sorprendente habilidad. Todos le habían contado muchas historias de Misao, un poco después de los dos Hikari había empezado a mostrar que no solo había sido dotada de una gran agilidad, la niña a su corta edad había empezado a hacer crecer plantas y empezó a exigir que quería entrenar, Kurama le mostro su látigo pero ella insistía en que quería usar las espadas como su mamá, el zorro había tratado de explicarle que era muy pequeña para esas armas pero fue imposible hacerle entender entonces llegaron al acuerdo de que a los tres años podría tener unas.
-Bueno señorita es hora de que se vaya a preparar no querrá legar tarde a su propio cumple años? -le dijo Kurama sin dejar de sonreírle. Todavía le resultaba difícil estar sin Misao, mirar a su hija y no verla a ella, pero tenía que seguir, le había prometido a Hikari que nunca la volvería a dejar sola. Ella era su vida, su luz.
Cuando llegaron al templo de Genkai casi todos sus amigos estaban allí. Genkai camino con lentitud hasta ellos y saludo a Hikari tirándole tres veces las orejas, aunque no le gustaba aceptarlo Genkai ya estaba vieja y ya no tenía la fuerza que tuvo años atrás. Por su parte Keiko y Yusuke se habían casado hace unos meses y este último renuncio definitivamente a ser detective del Reikai, durante meses Koenma se había negado a aceptar que ellos ya no pelearían más que esa etapa de sus vidas habían pasado y hasta la fecha estaba en campaña de encontrar a un grupo que los remplace. En realidad, nada realmente serio había sucedido porque en tal caso ellos no habrían dudado en ir, es la responsabilidad que les correspondía por sus poderes.
-Está pateando quieres sentir? -le pregunto Yukina con dulzura a Hikari que miraba su vientre abultado con curiosidad. Yukina hace seis meses había anunciado que estaba embarazada, Kuwabara no se podía ver más felices, el que no estaba muy contento era Hiei que cada vez que caía en cuenta que su hermana sería madre bufaba como un niño.
-Me dijeron hola -dijo entusiasmada la niña.
-Más vale que sea solo uno -murmuró Hiei enfadado- si llegan a ser dos voy a tener que matarlo, además no puedo tolerar un sobrino feo como él -Kurama no pudo evitar reír, aunque había escuchado al menos mil veces ese planteo y no dejaba de darle gracia. Era muy probable que fueran dos, Kuwabara se había mudado definitivamente al templo hace bastante y aunque nunca lo había dicho directamente parecía que habían tenido intimidad. De todas maneras, ambos se veían felices y sabía que Hiei iba a querer a los hijos de Yukina sean dos o uno.
-Donde está mi sobrina favorita -exclamó Koenma anunciando su entrada. Hikari corrió a saludar a su tío y reía por las caras que este le hacía.
-Soy tu única sobrina -le recordaba por millonésima vez, amaba que fuera tan inocente.
-Hola Hikari -le dijo Botan y automáticamente el rostro de la niña cambio, Botan no era de las personas favoritas de Hikari por una simple y única razón la niña había notado que ella y Hiei se gustaban, ya era una situación tan alevosa que hasta una niña de tres años se había dado cuenta.
No mucho después de que Hiei se fuera a vivir definitivamente con Kurama Botan solía visitarlos mucho y los ayudaba con varios quehaceres de los cuales ellos no tenían idea como realizar, así poco a poco Botan y Hiei se fueron acercándose, el Yokai de fuego seguía siendo bastante reprimido con ella, se sonrojaba si alguien le decía algo sobre que estuvieran juntos o por si alguna razón terminaban muy cerca o se tocaban sin querer, Botan tendría que haberse dado cuenta pero naturalmente con los distraída que podía ser no había notado ni si quiera que desde hace mucho sentía algo por el joven del Jagan.
Kurama había corroborado la teoría de que a Botan también le gustaba Hiei cuando una vez en verano Botan llego de improvisto encontrándose a ambos en la terraza jugando a lanzarse agua con Hikari, ambos estaban solo en pantalones, cuando vio a Kurama no tuvo reacción alguna en cambio con Hiei se sonrojo y se quedó sin hablar.
-Hola Hiei -dijo con suavidad Botan ambos se pusieron totalmente colorados, hasta donde Kurama sabía no hace mucho ambos se habían quedado solos y la joven le preguntó quién era esa chica que le gustaba.
-No puedo decirte -le respondió Hiei levantándose y fingiendo que hacía algo en la cocina.
-Vamos puedes decirme, sé que no soy Misao, pero puedes confiar en mi -Hiei dejo de hacer lo que fuera que estaba haciendo y se volteo para mirarla.
-No es que no confié en vos, pero…
-Es alguien que conozco y temes que se me escape verdad? Se guardar un secreto yo sabía que Yukina era tu hermana y nunca le dije nada -lo interrumpió hablando aceleradamente. Hiei le sonrió con dulzura todo eso era lo que hacía que ella le encantara de esa manera que jamás pensó.
-No es por eso si te dijera de quien se trata no podrías decírselo porque ya lo sabría -Botan lo miró confundida sin terminar de comprender que decía, de repente y sin saber porque razón dejándola totalmente anonadada Hiei le beso la mejilla con dulzura y se fue dejándola atontada, pensando en las últimas palabras del chico ¿podría ser posible que el sintiera algo por ella?
-Es mío -grito Hikari abrazándose a las piernas de Hiei. Botan le sonrió y se agacho hasta estar junto a ella.
-Quieres que te cuente un secreto -en ese sentido Hikari era igual a su madre ella quería saber todo por lo cual no lo pensó ni dos veces antes de asentir- Bueno Hiei me dijo que vos sos su chica favorita en el mundo.
-En serio? -Botan asintió sonriente, entonces sorprendiendo a todos Hikari abrazo a Botan haciéndola caer y desde esa posición lo miró a Hiei que las miraba- Tío Hiei te doy permiso para que Botan sea tu novia -todos comenzaron a reír menos los aludidos que se miraban uno al otro rojo como dos tomates.
El resto del cumpleaños paso sin inconvenientes, Jim, Shishiwakamaru y los demás pasaron un rato a saludaron y no perdieron la oportunidad de burlarse de Hiei que todavía sonrojado.
-Estas así porque Botan está cerca? -preguntó Jim con toda su inocencia haciendo que los dos se volvieran a sonrojar.
-Yo no entiendo porque te gusta ese feo con lo guapo que soy -dijo Susaku apareciendo justo detrás de Botan haciéndola saltar del susto.
-Bobo aléjate de ella porque te voy a romper la cara -le dijo Hiei con cara de pocos amigos.
-Hiei: Botan es una chica muy linda si no la apartas te la van a robar -comentó Shaku ya medio ebrio pasando su brazo por encima de los hombros de Hiei.
-Ya déjenme en paz -exclamó empujándolo y saliendo de la casa.
-Vamos Botan, es tu momento -le dijo Shaku y le giño el ojo.
Hiei se había sentado en la escalera cansado que todos se burlaran de sus sentimientos hacia Botan, en esos momentos deseaba que Misao lo hubiera presionado más para que se confiese así quizás ya hace mucho estarían juntos y nadie se reiría de él por sentir cosas por ella.
-Son todos unos idiotas -murmuró enojado, sintió que alguien se paraba detrás de él-. Ya déjenme en paz, es mi problema lo que sienta por Botan -solo con decir eso se ponía totalmente rojo no quería ni pensar como se podría si se lo tenía que decir ella.
- Yo también siento cosas por vos -al escuchar la voz de Botan Hiei se paró como un resorte y se quedó mirándola- me preguntaba si alguna vez me lo dirías, me daba mucho miedo decirte lo que me pasaba y que me rechazaras -Hiei se la quedo mirando sin decir nada- ¿puedes decir algo por favor? -En ese momento recordaba aquella vez que practico con Misao lo que tenía que decir, pero no le salió ni una palabra entonces sin pensarlo mucho se acercó a ella y la beso. El beso empezó casto, delicado y suave pero cuando Botan lo tomó por detrás del cuello y él por la cintura se intensifico.
-Me gustas y mucho, creo que eh estado enamorado de voz hace años -le dijo Hiei en un susurro -si le dices a alguien te mato -Botan comenzó a reír y él la miró con fastidio.
-Te juro que tu confesión de amor será solo para mí -y lo volvió a besar- por si no quedo claro también te quiero.
-Papá -le dijo cuando estaba yendo hacía el auto para volver a la casa, Hiei y Botan había desaparecido después de confesarse sus sentimientos esperaba no encontrárselos en la casa haciendo cosas indecentes, rio ante el pensamiento, dudaba que fueran tan rápido habían estado más de cuatro años enamorados y no se animaban a decir nada.
-Que pasa Hikari? -preguntó deteniéndose a mirarla de todos los regalos que le habían dado solo hubo uno que no soltó en todo el día.
-Podemos ir a hablar con mama? -él le sonrió y la subió a sus hombros para caminar hacia el bosque, allí cuando se cumplió un año de lo que paso había decidido armarle un altar para que Hikari tuviera donde ir a ver a su madre y para él, todos los días antes de ir a trabajar le llevaba una rosa para que ella supiera sea donde sea el lugar que estuviera que la amaría por siempre.
-Hola mami -comenzó Hikari cuando Kurama la bajo de sus hombres- hoy es mi cumpleaños y todos me vinieron a visitar y me dieron muchos regalos, la cocina que me dio papa me encanto porque quiero cocinar muy rico así papa y el tío no tienen que cocinar más, seguro sabes que no cocinan muy bien -kurama no pudo evitar sonreír, realmente lo suyo no era cocinar, por suerte las chicas le hacían mucha comida para que congele- pero el tío Hiei me regalo esto -y estiró hacía la piedra que representaba la tumba de Misao los wakizashis- voy a ser una excelente guerrera como voz mama y si alguien malo nos quiere molestar los voy a vencer a todos ya verás mami vas estar muy orgullosa de mi -en ese momento no pudo contener más las lágrimas- por que lloras papa? -le preguntó la niña limpiando las lágrimas de su papa.
-Es que extraño mucho a tu mama -le dijo sentándose en el pasto para que ella se sentara en su falda- no sé si alguna vez te lo dije, pero tu mama y yo fuimos novios muchos muchos años, pasamos muchas cosas pero éramos felices juntos, ella sacaba lo mejor de mí, me hizo una mejor persona -Hikari la miraba con los ojitos llorosos era la primera vez que su papa le hablaba de su mama- La amaba con todo mi corazón y la voy amar hasta el fin de los tiempo.
-Yo también y a vos papi -le dijo y volvió a abrazar con fuerza a su papa y se quedaron así hasta que Hikari se quedó dormida.
-Tía Botan -exclamó Hikari desde su habitación, Botan se asomó por la puerta para ver que necesitaba- ¿puedes peinarme? Mi papa y me tío no saben -dijo mostrándole el peine.
-Claro -dijo colocándose detrás de ella para hacerle una cola de caballo dejando los pelos del flequillo suelto, desde que Hiei y Botan habían comenzado a salir cuando ella estaba en la tierra se quedaba en la casa con ellos y Hikari había comenzado a quererla. Botan era el papel femenino que Hikari necesitaba desde que ellas pasaban más tiempo juntas y desde que Kurama les comenzó a muestras fotos de Misao quiso ser más femenina y vestirse a la moda como su mama.
-Es verdad que todos me van a ir a ver? -preguntó con curiosidad.
-Es tu primer día en el jardín es muy importante -le dijo terminando de acomodarle la ropa y la mochila.
-Hikari, recuerda que es muy importante que no cuentes sobre nuestros poderes, ni hables del Reikai ni del Makai ni nada de eso -le explicó con paciencia Kurama.
-Ni llames a los demás niños Nigen -agregó a Hiei, Kurama lo miró con reproche, por su culpa Hikari había comenzado a llamar a los humanos Nigen.
-Ya se papi, tenemos que aparentar que somos normales.
En la puerta de la escuela todos los demás estaban esperándolos para estar en el primer día de clases de Hikari, aunque solo fueran a verla un rato y luego tuvieran que dejarla.
-Señor Minamino -lo llamó una de las maestras en la salida del Jardín- me temó que Hikari se ha vuelto a pelear, esta vez le hizo sangrar la nariz a su compañero, es la quinta vez en un mes de clases.
-Es siempre el mismo compañero verdad? -la maestra asintió- no se detuvo a pensar en que quizás el niño la esté provocando.
-Entonces justifica que su hija siendo una señorita golpe a un niño porque la está molestando? -Kurama la miró con fastidio.
-Hikari no es agresiva, no la estoy justificando, hablare con ella, pero es probable que todo esto tenga una razón y el que sea una niña no es un impedimento para que se defienda, su madre ere excelente practicando artes marciales.
-Hikari, hay algo que me quieras contar -le preguntó mientras la ayudaba a sentarse en la silla de la heladería.
-El tío Hiei se va a enojar si se entera que vinimos a la heladería sin él -comentó mientras miraba a su padre sentarse frente a ella.
-No me cambies de tema -le indicó poniéndose serio.
-Hay un niño que me pelea me dice cosas feas -explicó poniéndose cabizbaja.
-Que es lo que te dice que justifique que le pegues, sabes que eres más fuerte que los otros niños -ella asintió comiendo su helado de chocolate con parsimonia.
-Primero me dijo que yo era una debilucha que me podía ganar en todo y ese mocoso no me puede ganar en nada -sus ojos se habían encendido mientras le contaba eso a su padre, Kurama tuvo que contener la risa, se parecía tanto a su madre, si ella habría estado allí era muy posible que la felicitara por enseñarle a ese niño que ella era mejor que él.
-No está bien que él te provoque, pero hija puedes ganarle en todo sin golpearlo -le explicó con paciencia y sin regañarla no le parecía necesario.
-También me dijo otras cosas -Kurama la miró esperando que ella continuara- me dijo que yo era fea y tonta porque no tenía mamá, que sus papas habían dicho que yo era una mal educada por culpa tuya -el pelirrojo se quedó pensativo, era muy probable que cualquiera reaccionara mal ante un comentario así.
- Mira hija, bajo ningún concepto debes pegarles a tus compañeros si lo haces pierdes la razón, en situaciones así debes decirle a un mayor, yo hablare con los padres de este niño y no te volverá a molestar ¿sí?
-Si papi, ¿puedo comer más helado? -una vez zanjado el tema la niña se veía despreocupada.
-Claro, pero promete que vas a comer toda la cena -la niña asintió con una sonrisa que hacía que él no pudiera negarle nada.
-Señor, disculpe usted es el padre de Klaus -dijo Kurama acercándose a un hombre alto y fornido en la puerta del colegio.
-Si, ¿quién pregunta? -respondió el hombre enderezándose para parecer más alto, aunque le había parecido enorme era de su misma altura.
-Soy Shuichi Minamino el padre de Hikari -se presentó con amabilidad, aunque el sujeto le había hablado de mala manera.
- ¿y qué quieres? -Kurama estaba tratando de mantener la calma comprendía porque el mocoso era un maleducado.
-Mire señor, solo quiero pedirle que hable con su hijo sobre cómo debe tratar a una niña, no me parece correcto todo lo que le dijo a Hikari -el hombre levanto una ceja y se acercó más a Kurama.
- ¿Estás diciéndome como debo educar a mi hijo? -el hombre era un matón, se creía que Kurama se asustaría por sus grandes músculos.
-No estoy diciendo eso, solo que no me parece que se burle de mi hija porque perdió a su madre -el hombre sonrió de lado y se cruzó de brazos.
-Mira el animalito de tu hija golpeo a mi hijo porque es una malcriada, mi amigo creo que vos debes aprender a criar a tu hija no yo -dijo mientras le golpeaba el pecho con el dedo índice Kurama respiro onda tratando de contener la calma, ese hombre lo estaba desquiciando- Bueno mucho no se puede pedir de la pobre niña, vos pareces un idiota y su madre seguro era una zorra…
- ¿Qué fue lo que dijiste? -podía tolerar cualquier cosa pero que se metieran con su hija diciendo que un animalito y una maleducada y además que trataran de zorra a Misao era más de lo que podía tolerar.
- ¿Eres sordo o qué? -y ahí se fue toda su paciencia, apretó su puño y le dio un fuerte puñetazo en el mentó haciéndolo caer directamente al piso, el golpe había sido tan rápido que los padres que los habían estado mirando no entendían nada. Algunos ya habían tenido problemas con él, pero ninguno se había animado a enfrentarlo así.
-Es la primera y última vez que hablas mal de mi hija o de mi mujer ¿entendiste? -dijo sin moverse un centímetro- y espero que tu hijo tampoco diga nada fuera de lugar -el hombre asintió tocándose la cara que ya comenzaba a hincharse, le dolía como mil infiernos no podía creer que Minamino pegara tan fuerte, parecía que venía de familia, su hija en las cinco veces que le pego a Klaus lo había dejado marcado y lo había hecho sangrar.
-Yo lo habría matado -respondió Hiei cuando Kurama le contó lo que había sucedido.
-Hiei, te recuerdo que no puedes ir por la calle matando humanos -le explicó Botan con toda la paciencia del mundo.
-Si un idiota hablara mal de vos sería lo mínimo que se merece -Botan sonrió no se podía hacer entender a Hiei que allí no era como en el Makai, solo esperaba que no hiciera nada.
-Quizás le diga algo cuando vaya a buscar a Hikari -dijo pensativo con una sonrisa maligna.
-Ni se te ocurra -le ordenó Kurama totalmente serio sin dejar lugar a discusión.
Si bien Hiei no le dijo nada cada vez que iba a buscar a Hikari miraba mal a Klaus y a su padre, para antes de que terminara el año Klaus fue transferido a otro preescolar. Hikari no tuvo problemas con ningún otro niño se había hecho muchos amigos incluso aseguraba estar enamorada, cada vez que alguien recordaba aquella vez que Hikari les conto que estaba enamorada no podían evitar reír no sabían quién había sido más exagerado si Kurama o Hiei.
-y como te va en la escuela -le pregunto Genkai con cariño- que tal te llevas con los otros niños – Genkai se había enterado de que la niña había tenido problemas con un niño, no esperaba menos de la hija de Kurama y Misao no se dejaría pisotear por nadie, al fin y al cabo, era la princesa del Reikai.
-Muy bien abuelita, tengo muchos amigos y un novio -Kurama que conversaba con Yukina sobre lo poco que faltaba para que diera a luz le pidió disculpas y se acercó a su hija.
-Que dijiste Hikari? -la niña miró a su padre sin entender porque su repentino interés en su conversación con su abuelita, le parecía injusto que el pudiera meterse en sus conversaciones y cada vez que ella lo hacia la retaban.
-Que hay un chico que me gusta y es mi novio -explicó como si estuviera diciendo que uno más uno es dos.
-Como vas a tener novio Hikari no sabes ni lo que es -dijo tratando de mantener la calma.
-Si se lo que es, es mi novio y estoy enamorada -dijo cruzándose de brazos poniéndose en posición de berrinche.
-Tenes tres años, te prohíbo que tengas novio hasta que tengas más de cincuenta, no cien años -todos se lo quedaron mirando jamás imaginaron que Kurama pudiera ser un padre celoso, además nunca lo habían escuchado hablarle así a Hikari.
-Estoy loco o acabo de escuchar que Hikari tiene novio? -pregunto Hiei viniendo desde la cocina, parecía la mismísima muerte.
-No la señorita dice que tiene novio, está loca -dijo Kurama aun en la misma postura sin dejar de mirar a su hija.
-Lo voy a matar como se atreve -exclamó comenzando a caminar hacia la salida- Hikari no puedes tener novio hasta que tengas más de cien años -seguía gritando aun caminando hacia la salida.
- ¿Crees que debería detenerlo, parece que va enserio? -pregunto Botan conteniendo la risa.
-Creo que son un poco exagerados -agregó Keiko.
-Botan deberías ir a buscarlo no queremos que cometa un infanticidio -indicó Seiriu.
-Pensé que nunca iba a darle la razón al enano, pero si mi hija quiere tener un novio antes de los cincuenta juros por dios que lo matare -indico Kuwabara. Yusuke era el único que no dijo nada, pero con el carácter que tenía Keiko estaba segura de que se pondría igual.
-No quiero imaginar cuando llegue a la adolescencia -comento con burla Genkai. Esa fue la última vez en que se reunieron en el templo antes de que Genkai muriera, fue por causas naturales mientras dormía, aunque había sido una excelente guerrera la maestra del Reikohadoquen seguía siendo humana, exactamente tres años después de la muerte de Misao Genkai se despidió de ellos con más de cien años, aunque en realidad nadie sabía exactamente cuántos.
Dos años después
-Mama, mami, te extraño, mama, mami, te amo- era todo lo que había escuchado mientras había estado dormida, cuando abrió los ojos estaba sola en cuarto sumido en absoluta oscuridad, no parecía que hubiera una niña allí pero quizás fuera una niña estuviera perdida, era raro porque la había escuchado demasiado claro, casi como si esa voz estuviera en su cabeza. No sabía cuánto tiempo había dormido, ni si quiera sabía dónde estaba cuando trato de levantarse se sintió mareada y entumecida, parecía que había dormido más de lo que creía.
Luego de un buen rato pudo levantarse de la cama en la que estaba recostada, había estado tratando de recordar, quizás pudiera tener un indicio de donde estaba, pero se sentía en blanco todavía con esa niña llamando a su madre en la mente.
Cuando salió al pasillo los enormes ventanales que cubrían las paredes le hicieron cerrar los ojos el sol le dio de lleno en la cara, con la velocidad que le permitió su cuerpo aun un poco entumecido se acercó a la ventana. El Reikai pudo asegurar, estaba en el Reikai, pero ¿Qué hacia allí? No recordaba en que momento había llegado. ¿Una fugaz imagen vino a su mente dejándola aún más confundida Kurama corría hacia ella con total desesperación, pero que había pasado?
Tenía que buscar a Kurama, él debía de estar por ahí, no se iría si le había pasado algo, comenzó a caminar por el pasillo hacia donde sabía que podía encontrar a su hermano, aunque estuviera mareada conocía ese lugar como la palma de su mano. Llegar a la oficina de su hermano le llevo más tiempo del que había creído se sentía realmente cansada, pero no era el único problema sentía un vacío en el pecho como si le faltara algo importante.
-Misao? -preguntó Koenma absolutamente sorprendido, jamás habría creído que su hermana volviera a despertar en tan poco tiempo.
-Koenma que paso? -preguntó entendiendo que la sorpresa de su hermano al verla indicaba que la situación era más enredada de lo que ella creía.
-Como te sientes? -le preguntó ayudándola a sentarse.
-Algo mareada y confundida -respondió mientras tomaba un poco de agua que Koenma le había dado.
-Sabes lo que te paso? -le preguntó sin poder salir de la sorpresa, había sido muy poco tiempo.
-No tengo idea -dijo luego de meditar unos segundos.
-Qué es lo último que recuerdas?
-Kurama preocupado, creo que estábamos en el Makai -Koenma asintió
-Estaban peleando con Tanya recuerdas? -Misao asintió unos segundos después- la venciste -le indicó, ella asintió estaba empezando a recordar- luego uno de los lacayos de Tanya te sorprendió por la espalda y te apuñalo tres veces -la imagen de la sonrisa de Kurama cambiando por un gesto de miedo y desesperación, Yusuke llegando a ella acabando con Amalon, Kurama teniéndola en brazos pidiéndole que no se fuera invadieron su mente.
-Estoy muerta? -preguntó extrañada, pellizcándose el brazo, el dolor se sentía demasiado real.
-Moriste -afirmo Koenma- Kurama decidió enterrarte en el Makai dijo que era tu verdadero hogar -ella asintió y esperó a que su hermano continuara aunque realmente sabía de que se trataba, no era algo nuevo para ella- creímos que tu alma no asedia al Reikai por estar tu cuerpo en el Makai, pero cuando envié a Ayame a buscarte ella aseguro que tu alma continuaba en tu cuerpo, no sabía si esta vez habías muerto pero por alguna razón tu alma se había quedado atrapada, creí que lo mejor era esperar, quizás volvieras como la última vez, quizás seas inmortal.
-No lo soy solo había algo que me retenía -explicó pensando en aquella niña que llamaba a su madre- Hikari -murmuró cayendo en cuenta de que la niña que escuchaba era su hija llamándola- la sentía llamarme mientras dormía -dijo feliz y triste a la vez -cuanto tiempo fue esta vez?
-Cinco años -Misao suspiró y cerró los ojos, Hikari tendría seis años, por suerte había sido muy poco tiempo, por eso se sentía tan cansada.
-Como es ella? -preguntó sintiéndose nerviosa de repente.
-Es igual a vos -dijo con una sonrisa- pero acaso no vas a ir a verla? -Misao sonrió claro que la iría a ver- Hoy son cinco años de tu muerte y dos de Genkai seguro irán al bosque donde están sus tumbas y después a la playa -le indicó la noticia de la muerte de Genkai la hizo sentir triste, pero vería a su hija y a Kurama otra vez nada más importaba.
Hikari estaba entretenida con Rui y Kai, aunque ella era casi cuatro años más grande los mellizos de Kuwabara y Yukina la seguían por todas partes y ella era feliz de ser la prima mayor, Kurama aprovecho ese momento para ir hacia el bosque, hace mucho que no iba solo a la tumba de Misao y ese día lo ameritaba.
-No te das una idea de lo que te extraño -murmuró acariciando la piedra, aunque su cuerpo no estaba allí sentía que aquella tumba simbólica la representaba y que de alguna manera ella podía escucharlo- Hikari esta enorme y cada vez más parecida a vos, estarías tan orgullosa…
-Papi, papi -escucho que lo llamaban a los lejos.
-Te amo -dijo mirando al cielo y después a la tumba, para luego meter su mano entre sus cabellos para sacar una rosa roja que dejo sobre la piedra.
-Hay costumbres que nunca se pierden verdad? -dijo una voz a sus espaldas, al escucharla Kurama se puso rígido, podría reconocer su voz en cualquier parte, tenía que ser un sueño, ella jamás podría estar allí, pero al darse vuelta allí estaba, pensó que se estaba volviendo loco, pero cuando le sonrió supo que era verdad, que estaba allí, que era tan real como el aire que respiraba.
